SE ACABO…
Anastasia comenzó a despertar moviéndose un poco, hasta que sintió que algo blando le cubría por completo todo el cuerpo.
-¿que-que es esto?.- se pregunto así misma pensando que estaba sola, acariciando el cobertor, tratando de descubrirlo por medio de su tacto.
-es un cobertor Anastasia.- le responde una voz muy conocida.
-¿ko-kowalski?.- pregunta la hembra sacando una sonrisa.- ¿eres tú?
-si preciosa, soy yo.- le responde acercándose a ella.- en la madrugada te vi un poco inquieta y me pareció que era por que estabas temblando de frio.
-sinceramente si… era por eso que estaba inquieta… gracias Kowalski, yo…- paro de hablar al sentir la punta de su aleta colocada sobre la punta de su pico.
-shhh, no digas nada, lo hice porque me preocupe por ti.- confiesa acariciando una de sus mejillas con mucha suavidad, a tal grado de hacerla cerrar sus ojos por la gran satisfacción que sentía esa pequeña caricia.
-Kowalski…
-¡se los juro, ya estoy arto!.- entra a la base el pingüino líder junto con sus dos soldados, mientras reclamaba solo.
-trata de calmarte Skipper, estas muy intranquilo.
-¿intranquilo?, estoy más que intranquilo cabo, estoy furioso con todo esto, ya no puedo seguir soportando mi situación con Marlene.
-Skipper, tranquilo, ¿qué te pasa?.- pregunta el teniente un poco molesto por haber interrumpido su momento con la hembra.
-Marlene… cada día está más insoportable, ya no puedo más con este matrimonio.- Kowalski comenzó a ponerse un poco intranquilo ante sus palabras, sin evitar ponerse un poco nervioso.- desde que me fui a mi misión, ella cambio por completo y no sé por qué, pareciera que alguien la cambio y la puso en contra de mi.
-¿de quién habla?.- pregunta la hembra arqueando una ceja.
-de Marlene, mi esposa.- le contesta el capitán.
-haa, es la misma que estaba contigo cuando me encontraron en el lago del parque.- le habla al pingüino alto haciéndolo sonrojarse y sentirse más nerviosos de lo que ya estaba.
-¿cómo está eso de que Marlene estaba contigo cuando encontraron a Anastasia?
-sí, es que… a ella… la-la encontré por ahí… paseándose muy pensativa y cuando me iba a acercar a ella, encontré a un lindo ángel.- termina la última palabra mirando a la hembra.
-¿un ángel?... ¿cuál ángel?
-a ti Anastasia.-aclara tomándola de una aleta, haciéndola sonrojarse ligeramente.
-ok, ya entendí romeo.- bromea para su teniente mientras lo miraba en romance con la pingüina.
y a todo esto, ¿por qué te molesta que Marlene y Kowalski hayan estado juntos cuando encontraron a Anastasia?.- pregunta el pingüino joven mirando dudoso a su capitán.
-no es molestia, simplemente… tenía esa duda.- responde sintiendo un gran alivio al salir de ese embrollo.
_oOo_
ya han pasado varias horas y Kowalski no ha venido a verme.- se queja la hembra caminando sin parar de un lado a otro, frunciendo el seño. En eso se detiene al escuchar a uno de sus bebés llorar.- ya voy, ya voy bebé.- le habla a su hija la pingüina hembra.- ya tranquila, se que estas muy triste porque tu padre nos tiene muy abandonadas… claro, como ahora apareció esa pingüina a su vida, quiere arrebatárnoslo, pero tu tranquila… yo misma me ocupare que esa hembra no nos aparte de él.-jura a la pequeña mientras la arrullaba.
_oOo_
-el desayuno estaba delicioso.- agradece la pingüina por el sushi.
-no hay de que agradecer Anastasia, rico lo hiso con mucho gusto, fue una comida excelente para todos.- comenta cabo con una sonrisa, al mismo tiempo en que el pingüino psicópata reía un poco alocadamente.
-jajajaja la verdad así es, Anastasia… me gustaría poder dar un paseo contigo.
-¿conmigo?...
-esa es una buena idea, porque no acompañas a Kowalski a dar una vuelta.- interfiere el líder para convencerla.
-bueno… jamás me imagine que tú me pedirías algo así Kowalski.- comenta la hembra tratando de no sonrojarse.
-se me ocurrió el paseo hoy en la mañana… ¿entonces si aceptarías?
-por supuesto que sí, yo encantada de poder ir contigo a dar una vuelta.- Kowalski sonrió para sí mismo antes de pararse, tomo a Anastasia de una aleta y la llevo por la misma puerta por donde habían entrado, pero regreso por su palo de madera, ya que tenía en claro que era su guía de confianza.
Salieron del zoológico y caminaron por todo el parque, Anastasia no se había vuelto a sentir segura al caminar por un lugar, sentía pisar el pasto fresco y la briza pasar por su rostro, sonreía a cada comentario que Kowalski le decía sobre su belleza o en lo mucho que se sentía al estar con ella, le describía cada paisaje que había a su alrededor, cada árbol, cada flor, cada ave, entre otros detalles más. Más adelante caminaron por un charco que tenía el agua demasiado clara, se dieron el gusto de remojar sus patas un poco, además de que también juguetearon un poco en ella. Minutos después regresaron al zoológico, Kowalski la tomaba de un brazo y con el otro que tenia libre, se guiaba por medio de su palo.
-todo me pareció maravilloso, las descripciones del paisaje, ese momento que tuvimos con el charco, todo fue emocionante.
-jajaja me alegro que te haya gustado Anastasia, ese fue el motivo por el cual planee este paseo, para que te la pasaras bien conmigo y a la vez, para que yo admirara tu belleza.
-basta Kowalski, te juro que me apeno con cada comentario que dices como ese.- agacha su cabeza hacia el suelo.
-¿pero por qué?.- pregunta tomando su cabeza con una aleta para alzarle su mirada, ya una vez que la tuvo enfrente de él, le acarició ambas mejillas con las dos aletas mientras enfocaba sus ojos en aquellos hermosos ojos esmeralda. Lograba ver en ellos, ternura, belleza e inocencia, siguió contemplándola sin darse cuenta que la nutria lo miraba desde la salida de su habitad, con ojos llenos de rabia.
-¿qué crees que haces con esa zorra?.-pregunta el mamífero ante su vista.
-Kowalski… ya no siguas por favor
-¿Por qué?, déjame dejarte claro lo que siento por ti… te amo Anastasia, me cae de extraño que no lo hayas notado.
-no es que no lo haya notado, es que se me hace increíble creerlo.
-pues créelo, créelo mi amor por que es la verdad, te juro que es la verdad… te amo Anastasia.- termina de hablar rodeando la suave cintura que lo tentaba demasiado y la beso con gran pasión. Anastasia solo se dejo llevar por aquel sentimiento que sentía recorrer todo su cuerpo, cerró sus ojos y abrazo al pingüino por el cuello. Marlene por otro lado apretó sus puños con toda su fuerza, no sin antes haber sacado sus garras, deseaba un mal para la pingüina mientras se quemaba los ojos mirando aquella escena.
-maldita, maldita, mil veces maldita.- comenzó a maldecir casi a gritos, tirando y rompiendo todo lo que había a su paso con gran desesperación, pocos segundos después se relajo, respiro tranquilamente y volvió a su lugar de antes, para seguir mirando a la pareja. Kowalski en esta ocasión termino el beso y miro a la hembra.
-déjame conocerte Kowalski.- pidió al macho comenzando a tocar con ambas aletas su cabeza, bajándolas sin dejar de tocarlo hacia su rostro, toco sus ojos, sus mejillas y pico, estaba descubriendo como era por medio del tacto. Sonrió para sí misma y aparto ambas aletas de él.
-te amo Anastasia, te juro que esto que siento por ti, jamás lo había sentido con otra hembra.
-… perdón Kowalski, pero no puedo corresponderte.- confiesa al macho haciendo bajar su autoestima que tenia hacia ella.
-¿qué?, ¿pero por qué?... ¿hay alguien más?
-no, no es eso, es solo que… no podemos… mírame… soy ciega y tu, tienes una vida por delante con la cual podrás vivirla sin preocupaciones, ya que tú no tienes problemas con tu vista.
-yo no quiero vivir mi vida si tú no estás en ella.- toma ambas aletas con la suya y con la otra le acaricia la mejilla.
-es un lindo detalle de tu parte, pero no puedo… además… siento dentro de mí, que hay algo… o alguien que impide que nosotros estemos juntos.- adivina mirando hacía el suelo.
-(Marlene).- nombra a su amante en su mente.- entiendo… si yo pudiera arreglar ese problema…
tú, ¿aceptarías estar conmigo?
-… tal vez… si, pero nos tenemos que ganar la confianza… ¿ok?
-si está bien, será como tu digas.- acepta besándola una vez más, sintiendo su consentimiento al rodear su cuello sus dos aletas.
-estúpida, quien sabe que tantas tonterías le estás diciendo, que de seguro debes estar lavándole el cerebro.- los mira separarse al cortar el beso y caminar hacia la base, se apresuro y salió a buscar a su amante antes de que se metiera al interior de su habitad.
-Anastasia, y… ¿tú también me amas?.- pregunta el pingüino deteniendo el paso y a ella también, ya que la tenía tomada de una aleta.
-bueno, yo…
-¡Kowalski!.- le grita la nutria a lo lejos mientras caminaba hacia él.
-¿quién te llama?.- cuestiona Anastasia mirando hacia la dirección donde escucho la voz.
-es… Marlene.- responde con un gesto de molestia muy leve.- ¿qué haces aquí?.- pregunta el macho a la hembra.
-es lo mismo que yo te pregunto a ti.
-salí a dar una vuelta con Anastasia.
-mm…. qué bien.
-he, Anastasia, me esperarías aquí, necesito hablar con Marlene en privado, te dejo en la base.
-sí, está bien.- acepta la hembra al ser guiada por el macho hasta el lugar mencionado. Una vez que ya la había dejado en el lugar, tomo bruscamente a Marlene del brazo y camino con ella hasta su habitad.
-¡suéltame, me lastimas!.- se queja el mamífero zafándose de la agresividad del ave.- ¿qué tanto hacías con Anastasia?
-eso es algo que a ti no te interesa.
-por supuesto que si.- se lanza hacia el sacando sus garras y colocándolas en una de sus mejillas, casi a punto de rasguñarle la cara.- tú no tienes nada que hacer con esa mujer.
-escúchame muy bien Marlene.- pide en desesperación separando su garra de su mejilla al tomarla por la muñeca.- ya estoy arto de jugar con Skipper a las escondidas, de ser solo tu entretenimiento en las noches, estoy cansado de ser tu amante, de ser el segundo.
-tú no eres solo un entretenimiento.- aclara separándose un poco de él.- eres mi amante y el padre de mis hijos, el único que puede complacerme como se debe en la intimidad, Skipper no puede darme lo que tú sí, que es pasión, lujuria…
-¡ya cállate!, estoy arto de eso, y el tema de nuestros hijos no se toca en esto, mis niños no tienen la culpa de nuestra infidelidad… ¡se acabo Marlene!, a partir de ahora ya no soy tu amante… ¡lo nuestro se termino!
-no me puedes dejar así solo por esa maldita pingüina.
-claro que puedo, porque lo que ha sucedido entre tu y yo no fue nada más que una aventura.
-¡no!, no es solo una aventura, es mucho más que eso… además, recuerda que fuiste tú el que en primer lugar me pidió que fuéramos amantes.
-así, pues olvida ese día… así como yo también, me casare con Anastasia y ser muy feliz con ella y con los hijos que esté dispuesta a darme…
-tú no vas a tener hijos con ella, ¡te lo prohíbo!
-¡tú a mi no me prohíbes nada!... por supuesto que tampoco olvidare a los hijos que tuve contigo, pero eso si te lo digo Marlene, lo nuestro… ¡se acabo!.- termina la discusión saliendo de su cueva.
-Kowalski… ¡Kowalski!...¡estúpido!.- grita en un acto de desesperación al sentirse ignorada ante sus llamadas.
