DONDE HUBO FUEGO, CENIZAS QUEDAN…

Anastasia comenzó por negar con la cabeza, no sabía mas como actuar, entro en un estado de shock nuevo para ella.

-no… no… es… eso no…

-es la verdad Anastasia.- recalca Eleonor dándose la vuelta al recibir una mirada amenazante del capitán.

-Anastasia, créeme que yo daría lo que fuera por que tú tuvieras que evitarte esta noticia.

-es que todo esto me sorprende, no debió haber pasado esto… no puede…

-créeme que yo también dije lo mismo, pero lamentablemente así es… Anastasia.- la nombra tomándola por una de sus aletas.

-¡no, no me toques!.- regaña zafándose de inmediato de él.

-Anastasia perdóname por decírtelo, pero debías saberlo.

-¡me estas mintiendo!, eso no es cierto.- pega de gritos.

-es verdad… ¡a mí también me costó trabajo creerlo pero es cierto!, yo mismo los vi besándose.

-¡cállate!, no es cierto… ¿dónde está Marlene?

-… se fue con el

-no… es mentira… no se pudieron haber ido juntos… no…- se tapa el rostro con ambas aletas sin permitir aun que el pingüino la tocara.- regrésame a la base, no quiero estar aquí.- pide desesperada, este asiente y le pide el favor a Eleonor.

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El viaje para el pingüino alto ya no le parecía tan largo teniéndola a ella a su lado, durmieron por largas horas juntos, abrazados y sentados en los asientos del avión. Ella fue la primera en despertar, asomándose por la ventana descubrió un paisaje totalmente desconocido pero sin duda mágico. Miro el cielo, estaba la puesta de sol más hermosa que no se comparaba a las que conocía en Nueva York, las largas y grandes montañas nevadas parecían de azúcar glaseada, había uno que otro iglú en los cuales vivían los pingüinos civiles y de la militarizada, entre otros más.

Se aproximo un poco más a la ventana, logrando que el pingüino despertara por sus movimientos.

-es hermoso este lugar.- admira ella sin apartar su vista.

-y te gustara aun mas cuando lo conozcas.- le besa en los labios.- yo te enseñare todo lo que hay en él.- Marlene sonrió ante la idea y espero a que el avión bajara a tierra.

_oOo_

Cabo junto con rico se encontraban vigilando la puerta del laboratorio, pues Anastasia permanecía ahí encerrada durante horas, ni siquiera su pequeña se encontraba con ella, solo quería permanecer sola, pensaba y recordaba cada una de las acciones del pingüino que coincidían con que traía algo escondido, pero nunca se imagino que sería una infidelidad.

-¿sigue encerrada en el laboratorio?.- pregunta Eleonor, asustando a los dos pingüinos por su sorpresiva aparición, su mirada estaba tan concentrada en la puerta que nunca se percataron cuando ella llego.

-sí, continua ahí, ni siquiera quiere ver a Ema- ella les asintió con la cabeza y se atrevió a entrar en el laboratorio silenciosamente, la encontró sentada en la cama, con la cabeza agachada y ojos rojos e hinchados, se notaba a simple vista que se había puesto a llorar.

-¿quién está ahí?.- pregunta Anastasia al escuchar el crujido de la puerta al cerrarse.

-soy yo Ana, Eleonor.

-¿qué quieres?.- pregunta a secas.

-necesitamos hablar.

-ya no quiero hablar de eso… ¡déjenme en paz!.- pide a gritos.

-tranquila… se que te duele… a Skipper también le costó trabajo saberlo

-a mí que me importa lo que él siente… a mi me duele más…

-lo sé… tu y él tienen tanto en común.

-¿de qué hablas?

-piénsalo, sus dos esposos les fueron infieles… y por casualidad, Skipper le garantizo a Kowalski que te cuidaría justo como el cuido a Marlene… que fue cuando la convirtió en su amante.

-ya no me hables mas de ellos por favor.- ruega recreando las lagrimas, mientras se tapaba con las aletas donde supuestamente se encuentran sus oídos.

-piénsalo Anastasia… tu puedes devolverle el mismo favor a ella.

-¿cómo?

-volviéndote la amante de Skipper.- concluye con una sonrisa mientras la otra solo se quedaba atónita.- si logro conseguir que ellos dos se queden juntos y Skipper logra deshacerse de Kowalski, yo tendré el camino libre con Marlene.- planea en su mente.- piénsalo Anastasia, sería una buena venganza.

-yo no soy como ella para meterme con su marido… ¡vete de aquí!

-está bien, ya me voy.- acepta caminando hacia la puerta y deteniéndose justo en ella.- Skipper no es un mal partido… es guapo, es el líder, tiene mucho más que ofrecerte que el nerd de Kowalski.- ríe en voz baja al nombrar así al alto, saliendo por completo del lugar.

_oOo_

Kowalski al terminar de registrarse en la militarizada y saber todos los comandos, y lugares de su trabajo fue ayudado por una guía para mostrarle su iglú, como hogar personal de él que la militarizada le otorgaba.

-este es su hogar señor, espero le sea de su agrado para usted y su esposa.- se retira dejándolos satisfechos con esa referencia. La pareja admiro el iglú grande, era incluso más grande que la cueva de la nutria, tenía dos entradas, se mostraba acogedora y no tan fría. Al entrar descubrieron una pequeña mesa con cuatro asientos, una colchoneta que les serviría de cama y los iluminaban unas cuatro lámparas de aceite.

-todo es hermoso, Skipper nunca me había traído a conocer este paraíso, hasta apenas tu.

-yo estoy dispuesto a mostrarte todos los paraísos que desees conocer.- aclara tomándola por la cintura, Marlene volvió a disfrutar una vez mas de su mirada azul, esa sola mirada que lograba recorrerle todo el cuerpo por completo, acaricio su rostro creyendo que ya nunca lo volvería a tener así de cerca, sentía su respiración quemándole la dignidad que aún le quedaba, sentía sus aletas temblando al tocarla nuevamente, lo notaba temeroso nuevamente, así que se dio prisa antes de que se arrepintiera nuevamente, lo acerco a ella logrando un beso, inicio suave, volvió a renacer en ellos, frágil y sincero, estarían los dos dispuestos a olvidar a sus parejas y solo concentrarse en darse placer mutuamente.

La pequeña muestra de amor fue creciendo cada vez más, acelerando a la vez sus respiraciones, ella lo abrazo por el cuello caminando sin separar sus labios de su pico hacia la colchoneta. Se separaron levemente para que ella pudiera sentarse, él la fue arrinconándola hasta topar con la pared, pudiendo acostarse por completo sobre toda la colchoneta sobre ella, volvieron a su posición inicial. Kowalski comenzó por acariciar sus curvas, dejándola soltar el primer gemido, ese ruido que anhelaba tanto escuchar nuevamente en ella aunque lo negara, sonrió ante ello y paso su pico a su cuello, devorándolo por el hambre insaciable que tenia de él, mientras ella acariciaba y rasguñaba a la vez su espalda, sabía que también eso extrañaba.

Se abrió de piernas para darle paso a él, Kowalski tomo una de sus patas y comenzó por acariciarla de arriba a abajo, Marlene paso sus patas a su pecho para acariciarlo con intensidad.

-Kowalski te he extrañado tanto.- confiesa entre el aire cortante.

-yo también… te he extrañado demasiado.- confiesa de la misma manera, la envolvió en su cuerpo y la cubrió de besos apasionados. La enrollo por completo de la cintura mientras seguía posicionado sobre de ella, parecía como el iglú podría derretirse en cualquier momento y de la misma manera comenzar a ponerse sudoroso por la pasión, rodaban y rosaban entre sí, luchado por quedarse uno encima del otro.

Marlene en algún momento logro quedarse arriba, acariciaba su rostro mientras el acariciaba su espalda de arriba a abajo, se encontraba abierta de piernas, comenzó a moverse para atrás y para delante de acuerdo a su ritmo mientras los gemidos la invadían, el amaba verla así, la volvió a recostar y se lamio la aleta introduciéndola dentro de ella de acuerdo al ritmo que ella le rogaba entre gemidos.

-te amo Marlene…- ella no le pudo contestar ante lo gemidos que solo brotaban de su garganta, pero el sabia que de igual manera sentía lo mismo.

Llego el momento en que ambos sentían el agotamiento, pero sus cuerpos y corazones no decían lo mismo, ambos sabían que nunca se cansarían de amarse y esperarse el uno al otro.

-sabía que no me dejarías por Anastasia.- habla ella entre sus aletas, ambos recostados y a la vez descansados.

-siempre lo supiste… si era cierto que en algún tiempo me sentí enamorado de ella, su belleza me cegó… pero nunca pude olvidarte, ni tú a mí, recuerda que donde hubo fuego… cenizas quedan.- aclara uniéndose a ella en un nuevo beso.

Raven after high lamento decirte que el próximo cap da fin la historia… xDD haa no es cierto, esto apenas comienza ;)