INTENTEMOSLO…
1 SEMANA DESPUES…
Skipper frunció el seño al mirar a la nutria ya estando en el interior de su cueva, dentro del zoológico, en Nueva York, ¿cuándo fue el momento en que regreso?, la observó con la cabeza agachada, a penas notándose su espiración.
-ya volviste… ¿a dónde fuiste?.- sabia perfectamente la respuesta, pero deseaba escuchar una de sus labios, aun que fuera falsa.
-estuve en California, uno de mis familiares se enfermo gravemente.
-¿en california?.- esperaba una respuesta más creíble, pero sin duda lo dejo atónito con lo que dijo.- ¿por qué no me lo informaste?
-por que estabas demasiado extraño, tu actitud la desconozco por completo Skipper… en ocasiones sueles darme miedo.- confiesa con sinceridad, el capitán solo bajo su mirada.
-¿y qué tal te fue?, ¿está todo bien con tu familia?
-sí, muy bien.- responde cortante, mientras se asoma hacia su estanque.
_oOo_
Anastasia se mantuvo sentada en la litera baja, mientras el resto de los pingüinos llenaban al alto abrazos y halagos por su llegada.
-que bueno que regresaste Kowalski.- se anima cabo abrazándolo una vez más.
-gracias cabo, también me alegra estar de regreso.- responde con una sonrisa que se esfuma al mirar a su compañera seria ante su regreso.
-Anastasia, ¿sucede algo?.- pregunta acercándose a ella, voltea su mirada hacia los demás y suben a la isla de concreto para no intervenir con su presencia.
-no, no me pasa nada.- finge rápidamente tranquilidad.
-te ves demasiado seria, ni siquiera fuiste tú la que me recibió primeramente…
-por favor discúlpame… es solo que, quisiera pasar más tiempo contigo.- responde abrazándolo de sorpresa, Kowalski solo se limito a sonreír y la abrazo de la misma manera.- Kowalski, ¿podemos adelantar la fecha de la operación?
-claro, ¿por qué no?.- responde extrañándose del por qué ir directamente a ese grano cuando podría preguntar por su estabilidad en la Antártida.- ¿qué día quieres la…
-hoy mismo si es posible.- Kowalski se asombro una vez mas y solo se limito a obedecerla. Lo presionaban las carreras, aun debía conseguir el equipo y material necesario para ello, de alguna manera aquello lo pasaría a perjudicar en sus planes con la nutria, pero debía hacer esto por el cariño que había optado por la ave. La operación se realizo en una hora completa, no se presentaron complicaciones o interferencias algunas, todo marcho demasiado bien, la hembra ya se encontraba descansando sobre una de las literas, acobijada cómodamente y acompañada de Ema.
-todo salió bien, ahora solo necesita descansar.- informa a sus compañeros el más alto.
-¿cuándo podrá quitarse las vendas Kowalski?.- pregunta el joven pingüino compasionado por el estado en el que se encontraba.
-necesitan pasar 3 días para ello, solo así sabremos si la operación fue un éxito para ella.- responde con una llama de fe por dentro. Al pasar los días requeridos se le fueron retiradas las vendas, la hembra moría de ansias y rogaba un milagro para conseguir su objetivo, al sentirlas por completo apartadas de ella solo se limito a seguir los pasos del alto.
-ahora, abre tus ojos poco a poco y dime si puedes ver.-la hembra obedeció, movía sus pupilas de igual manera lentamente, su aspecto de preocupación apareció notoria.
-no veo… no veo Kowalski, no veo nada.- responde hundiendo su rostro entre sus aletas. El pingüino la miro melancólico ante su derrota, deseaba de alguna manera hacerla sentir mejor echándose toda la culpa por la cirugía fallada, pero no se le ocurría algo motivador.
-Anastasia, lo lamento demasiado, créeme que si podría hacer algo, yo…
-está bien, yo de todas maneras sabia que esta idea de la operación sería un completo fracaso… no es tu culpa.- lo anima intentando tomar su rostro entre sus aletas, volvía a mirar la nada.- si no te importa, quiero… quiero estar sola.- pide en un susurro para no sonarlo tan grosero, el entendió al igual que los demás, por lo que se retiran dejándola por completo sola en la base, ella volteo la mirada hacia otro lado, se limpio las lagrimas con sumo cuidado y miro sus aletas, observo su forma, su color negro, se levanto y miro hacia abajo, su cuerpo había cambiado por completo, era más alta de lo que recordaba, sus patas se lograban admirar por ser mas tersas, levanto la vista y recorrió todo el lugar a su alrededor, no podía reconocer que durante tanto tiempo había caminado sobre ese pequeño ligar escondido, camino hacia el laboratorio y ahí encontró entre las cosas escondidas un espejo de cuerpo entero, sin resistirse más se admiro ella misma, admiro su belleza, su rostro, su aspecto físico.
-soy yo… no puedo creer que esa sea yo… por fin puedo ver… ¡puedo ver!, puedo volver a ver…- ser anima ahora recorriendo el laboratorio.- Kowalski es un pingüino muy guapo… no puedo creer la suerte que tengo de tenerlo a mi lado… y por fin voy a poder saber si de verdad me engaña con Marlene… ¿será que de verdad son amantes?.- se pregunta a sí misma, temiendo por la respuesta, toma entre sus aletas su viejo palo guía y salió de la base, era hora de descubrir la verdad por ella misma.
Ella logro encontrarlo caminando sin rumbo fijo por el zoológico, se escondió entre unos cuantos arbustos que no se encontraban tan lejos cuando se fijo que el detuvo sus pasos solo para ver a la nutria, era la primera vez que la conocía con la vista a su rival.
-¿qué tal salió la operación de Anastasia?.- lo interroga al mirarlo entristecerse.
-no logro recuperarla.- su respuesta solo lo condujo a un abrazo por parte de ella, él le correspondió y hundió su cabeza en su cuello. La pingüina solo asomo su cabeza por los arbustos, los observo, por primera vez los miro juntos de tal manera.
-lo lamento, pero supongo que tu sabias que podría ser posible como no.- Kowalski se aparto de ella pero no lo suficiente.
-sí, y ella también lo sabía, dijo que podía superarlo.- responde con una sonrisa viva, Marlene se limito de igual manera a sonreír y lo atrajo hacia ella para besarlo, unieron labios y pico en un beso apasionado, la luz de la luna se reflejaba entre ambos, haciendo aun mas especial esa cercanía, Anastasia comprobó por primera vez y creyó en la palabra del capitán, todo era cierto, ¿desde cuándo y por qué?, ¿era amor de verdad o solo un capricho?, ¿continuarían así o solo será por poco tiempo?. En sus ojos se formaron las lágrimas que pedían a gritos salir, su corazón dejo de latir por segundos, escondió su rostro en sus aletas y se sentó en el suelo, continuo llorando y cada vez se destrozaba más ella sola, ellos se marcharon del lugar, ni cuenta se dio de ello por permanecer escondida. Se levanto del suelo y se digirió a la cueva de la nutria.
Tardo menos de lo habitual, pues fue gracias a su vista, pero para seguir en el juego fingió estar ciega, miro a Skipper admirando el estanque, le toco la espalda y con ella logro despertarlo de sus sueños.
-Anastasia, ¿qué haces aquí?
-tenía que venir a verte.- confiesa terminando por abrazarlo, el capitán se asombro por tal acción.
-¿de qué hablas?, ¿sucede algo?
-tenias razón… los dos son amantes.- responde nuevamente llenándose los ojos de lágrimas.
-así que ya te resignaste a aceptarlo.
-no me resigne… yo misma los vi.
-¿los viste?, ¿pero como?, si tu…
-recupere la vista, la operación fue realizada hoy, ya puedo ver… yo misma los vi.- confiesa para finalizar abrazándolo, el capitán aun no captaba su sentir, pero al menos se sentía de alguna forma aliviado al saber que ella misma ya podía comprobar lo que le había dicho.
-sé cómo te sientes, yo sentí lo mismo cuando los descubrí, solo que… no me sentía del todo destrozado, si no que, me sentía… con odio por la traición.
-así es como también me siento de alguna manera.- confiesa separándose del abrazo.- Kowalski me traiciono… lo odio y a Marlene también… vamos a vengarnos…
-¿cómo?...- el capitán cayó ante su segunda pregunta al ser plantado en su pico un beso de desahogo por parte de ella, no comprendía el por qué esa forma de desquite, pero algo vibro dentro de él, sentía su corazón destrozado al mismo ritmo que ella, así que solo se limito a cerrar sus ojos y corresponder el beso, sin saber que Eleonor los observaba no muy alejada con una sonrisa en su pico.
