RELACION PROHIBIDA…
Ema miro salir a su padre del habitad de la nutria, Mikaela también lo observo, la hermana mayor a diferencia de la menor sonrió y lo alcanzo a mitad de camino que él recorría para llegar a casa.
-¿fuiste a ver a Alexander?
-si… fui a felicitarlo, ¿por qué la pregunta?
-mamá está algo furiosa por nuestra desaparición, no le gusta que estemos con él.
-pues tendrá que acostumbrarse.- responde en tono molesto, abrazo a su hija y ambos caminaron a la base.
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El resto de la familia llego al habitad de la nutria, ambas hermanas se reunieron con su madre en el estanque y el pingüino también, Eleonor se aparto de todos ellos al mirar solo a Alexander mientras acomodaba unos cuantos instrumentos de laboratorio, que para ella, eran de tortura.
-por tu sonrisa puedo adivinar que las cosas para ti van de maravilla.- el pingüino volteo para verla y le reafirmo su sonrisa.
-así es… estuve con Ema.
-haciendo…
-hey tía tranquila, ella y yo solo estábamos nadando en el estanque del parque.
-yo se que tu y Ema se llevan muy bien, y que mis palabras no las has podido borrar de tu mente.
-pero tía, Ema y yo…
-tú y Ema… sienten algo el uno por el otro.- termina de comentar ella colocando su aleta en su pecho, lugar donde queda su corazón.-¿o me equivoco?... tú has crecido con ella, no me digas que en ningún momento de tu vida, has sentido algo extraño dentro de ti, cuando la miras, cuando la escuchas reír… e incluso la descubres llorar.- el pingüino guardo silencio ante su comentario… bajo la cabeza y dio un alto suspiro.
-en laguna parte de mi niñez… si y ahora… ahora creo que también.
-lo vez, yo tengo razón en todo… tu y Ema… tienen que estar juntos.
-¿pero cómo?, si ni siquiera la tía Anastasia me permite jugar con ella.
-olívate de Anastasia, yo me encargare de ella… pero tú, no pasas de esta noche para confesarle tus sentimientos.- asegura guiñándole un ojo.- déjamelo todo a mí, yo me encargare…
-¡Alexander!, ¡ven!.- lo llama Victoria, el voltea hacia ella y acierta con la cabeza.
La noche apareció con una última llamada por parte del sol, Ema sonrió, ante la nueva nota que se encontraba entre sus aletas por parte del pingüino macho.
-¿tienes que ir ahora?, mamá se molestara.
-lo sé, pero Alexander me cito, ¿qué puedo hacer?.- pregunta con una tristeza fingida, desapareciéndola enseguida con una sonrisa, Mikaela le niega con la cabeza a la vez en verla marchar. Salió del laboratorio sin ser descubierta por su madre al estar dándole la espalda y se apresuro a subir las escaleras.
Camino de la base a la cueva de la nutria, pero no encontró a nadie. Siguió su camino hasta llegar a donde quedaría su habitación, la encontró vacía de igual manera, pero encontró otra nota en la cual ahora la citaba en el parque. Siguió las instrucciones y al llegar ahí, se llevo grande sorpresa al encontrarlo sentado bajo de un árbol, en el cual, en las ramas se hallaban velas encendidas.
-Alexander, ¿qué es esto?
-quise prepararte este detalle.- explica apresurándose para llegar hacia ella.
-y este detalle, ¿por qué es?.- vuelve a preguntar sintiendo en su interior un ligero latido que aceleraba cada vez que el pingüino se acercaba mas a ella.
-es algo que… algo que ya tenía planeado desde hace mucho tiempo para… para decirte algo que siempre he querido decirte.- explica haciendo su mayor esfuerzo por no tartamudear.
-y… eso, ¿qué es?.- pregunta por tercera vez, rogándole en su mente las palabras que ella anhelaba escuchar.
-bueno, para empezar… espero que no te moleste en lo absoluto y nuestra amistad no se rompa… Ema, desde que éramos niños he empezado a sentir una atracción más grande por ti, algo que es más que amistad… te amo.- confiesa sin darle más rodeos, a pesar de la emoción de la pingüina por tal confesión, agacho la cabeza, esa acción para el pingüino fue suficiente para hacerlo entender que no era muy bien correspondido de su parte.-olvida lo que te dije por favor, sabía que no era el momento, ni una buna idea el decírtelo.
-no, nada de eso… Alexander… yo siento lo mismo que tu.- confiesa alzando el rostro y regalándole una tierna sonrisa.
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Victoria se acerco a Eleonor, apartada del resto de la familia, se encontraba mirando la nada, demasiado pensativa y haciendo uno que otro ligero gesto facial.
-tía Eleonor, ¿cuál es el verdadero motivo de esta salida familiar?, Alexander no está aquí y esa excusa que nos diste para conocer mejor central Park, no te la creo.
-ok mi niña, me cachaste, esa excursión familiar es solo una excusa, para darle a Alexander un buen motivo para confesarle sus sentimientos a Ema.
-ósea que él, si la quiere… ¡lo sabia!, ¡sabía que él la amaba!
-así es… así como también, alguien muy cercano a tu madre, la ama demasiado.- comenta refiriéndose al amante, lo que para Victoria, era Skipper.
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-mi tía Eleonor me lo dijo desde que era niño, entre tú y yo, había la posibilidad, de que sintiéramos algo más que solo amistad.
-¿Eleonor lo sabe?
-sí, ¿por qué?
-mamá dice que Eleonor no es de confianza.- responde frunciendo el seño, Alexander se extraño por tal explicación.
-tal vez piensa eso por qué aun no la conoce muy bien, pero ella es buena, siempre ha visto por mi y por mis hermanas, desde que éramos pequeños, si no fuera por ella, esta familia se caería a pedazos, es gracias a ella que esta familia sigue unida.
-lamento no compartir tu misma opinión sobre esa pingüina...- Ema cayo al sentir su aleta ser tomada por la de él, comprendía que deseaba dejar a un lado el tema sobre ella para enfocar solo su atención en el momento.
Ambos se levantaron del pasto y se refugiaron mas en el centro de la luz que les brindaban las ramas llenas de velas, se sonrieron mutuamente, el intento besarla por primera vez, pero ella bajo la cabeza, solo dejándolo acariciar con su cuello su cabeza inclinada, así lo hizo, le brindo ligeras caricias que la hicieron estremecer en su interior, rio ligeramente y alzo la cabeza para verlo, era más alto que ella, se miraron a los ojos con una profundidad intensa, volvieron a sonreír y se unieron por primera vez en un beso, que por ser el primero, fue pequeño y ligero, pero lleno de amor puro, ni él, ni ella sabían la falta grave con la cual se enfrentaban al desearse de esa manera. Así permanecieron por un largo momento, la noche como único testigo de aquella confesión de amor.
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A la mañana siguiente Kowalski visito la cueva de la nutria, pero no encontró a nadie a la vista.
-¿vienes a ver a Skipper?, ¿o a tu amante?.- le habla Eleonor al pingüino alto, quien se sorprende de inmediato al escuchar su voz.
-¡cállate Eleonor!, creí que no estabas aquí.
-la que no está aquí es Marlene, salió con las niñas, y Skipper debe estar entrenando.
-así es, fingí un malestar para apartarme del entrenamiento, pero viéndolo bien, ya me siento mejor para regresar a entrenar.
-espero que ahora te lleves mejor que bien con tu nuevo yerno.- desea casi a gritos al mirarlo alejarse, el pingüino detuvo sus pasos al escucharla, se volteo en seco y la miro frunciendo el seño ligeramente.
-¿qué dices?
-¿no lo sabes?, tu estudiante estrella, que por cierto, también es tu hijo, ¿no te ha dicho nada?
-decirme ¿qué?
-que tus dos hijos, tienen una relación amorosa… mira que malagradecida es la vida.- termina el último comentario con una blanca sonrisa en su pico, era claro que para Kowalski tal noticia no lo dejaba sonreír, ni siquiera respirar, entro en un estado de shock intenso, se encerró en su mente y no presto ni atención a la hembra.
-¿cómo que una relación?, no, no pueden, ¡son hermanos!
-pues eso díselos a ellos…pero claro, no puedes, por que el decírselos, haría que ambos te despreciaran, te aborrecieran, te juzgarían por meterte con la esposa de tu líder, ¿o me equivoco?
-¿por qué eres asa Eleonor?, ¿por qué te diviertes con los problemas de los demás?
-¡a mí no me divierte esto!, yo también estoy tan preocupada como tu… yo nunca te dije que metieras con ella… ¿o sí?.- con esa simple cuestión logro retirarlo de su vista, volviendo a sonreír ante su retirada.- pingüino estúpido, ahora si pagaras las consecuencias de tu traición.
