¿RELACION TERMINADA?...

Alexander llego a su habitad, encontró a Eleonor salir, esta lo llamo, pero él la ignoro al tomar en cuenta únicamente el enojo que ahora sentía por el pingüino alto.

-Alex, ¿qué tienes?.- pregunta ella al llegar a su cuarto, que era donde en estos momentos el solía refugiarse.

-tenías razón tía, te dije que la mayoría se iba a interponer en mi relación con Ema.

-es algo que ya sabíamos que si iba a pasar, pero no por eso te des por vencido Alexander, nada se obtiene en esta vida fácil, o rápidamente, o llega caído del cielo, tu y yo acordamos que tu romance con Ema iba a triunfar y así será.

-no lo se tía… no quiero retarme así.- agacha su cabeza demasiado melancólico.

-no Alexander, no agaches la cabeza, ¡levántala!, ¡que la levantes, te digo!.- ordena nuevamente haciendo más gruesa y alta la voz, toma casi bruscamente su pico y lo levanta al terminar la orden.- ¡mírame!, tu y Ema van a estar juntos y yo los voy a ayudar.

-¿lo dices en serio tía?

-claro que si pequeño, te lo prometo, sabes que siempre vas a contar conmigo, porque yo siempre voy a estar ahí cuando me necesites.- le asegura ganándose una sonrisa tierna por parte del chico.

-gracias tía.- termina de agradecerle al estrecharla entre sus aletas de la manera tierna en que lo hacía cuando estaba en la época de su infancia, en las ocasiones que se presentaban cuando estaba triste, o tenía problemas con el pingüino de cabeza plana, Eleonor se quedo impresionada por pocos segundos y lo abrazo de igual manera, pero pronto cabio su rostro frunciendo el seño y sonriendo victoriosamente.

-Alexander!.- escuchan una voz masculina en la entrada de la cueva a lo que ambos atienden el llamado.

-papá, creí que estabas en la cueva.

-es cierto, cuando yo me fui estabas aquí, ¿a dónde fuiste?

-eso es algo que no importa, lo que si importa es tu relación con Ema.

-no te preocupes papá, mi tío Kowalski y mi mamá ya fueron a hablar conmigo… creo que terminare esta relación por el bien de todos…- calla enseguida de sentir dolor por un pellizco que le provocaba la hembra a sus espaldas.

-Alexander, ya lo habíamos hablado, tu y Ema deben estar juntos.

-créeme tía, se lo que hago.- le aclara guiñándole un ojo, la hembra sonríe enseguida y se aparta de los dos. Alexander dio la espalda al capitán y comenzó a caminar para alejarse de él.

-¡no me des la espalda Alexander!, aun no hemos terminado de hablar.

-no entiendo porque esto te preocupa papá, después de todo, tu nunca te has interesado por mí, solo te has ocupado de mis hermanas, yo no te importo en lo mínimo y por lo mismo, dudo mucho que algún día, llegues a quererme como hijo.- termina sus palabras resistiendo ante su dolor por el desprecio que este sentía.

_oOo_

Mikaela observo la luna llena que iluminaba la noche, decidió dar un paseo solitaria por la noche para pensar en la relación de su hermana con Alexander, ¿en realidad no había forma de que el posara sus ojos en ella?, nunca ha sentido algún remordimiento u odio por su hermana mayor por ser mas preferida y con suerte que ella, pero, ¿enserio no cabía la posibilidad de imaginarse por un momento con él, interrumpió sus pensamientos al mirarlo llegar hacia ella, se mostraba con una sonrisa sincera solo para ella, para Mikaela ese momento fue demasiado lento.

-hola Mikaela.- le saluda rápidamente.

-hola Alexander, ¿cómo has estado?

-un poco melancólico, necesito un favor.- le extiende una hoja de papel.- ¿se lo puedes entregar a Ema?.- la pingüina apago su sonrisa al observar la hoja de papel, la toma en sus aletas procurando tomar parte de las suyas.

-claro...

-gracias.- agradece de la misma manera, corriendo hacia su hogar, ella lo mira partir de alguna manera bajando sus ánimos, agacha su cabeza y observa la hoja.

-despierta Mikaela, el solo ama a tu propia hermana.- se dice así misma, regresando de igual manera a su hogar. Al llegar no encontró a sus padres, solo a cabo y rico que se mostraban en guardia, pero no hacían algún esfuerzo posible, pues ambos se quedaron como estatuas frente al televisor, viendo un programa sobre autos de carreras, entro al laboratorio y hay encontró a su hermana haciendo limpieza a los instrumentos de laboratorio.

-Ema, me encontré a Alexander.

-¿te lo encontraste?, ¿te dijo algo?

-si, te envía esta nota.- se la entrega y la mira leerla en silencio, sonrió por pocos segundos y la volvió a doblar.

-necesito salir, ¿puedes entretener a rico y cabo?

-no más de lo que ya están con la televisión.- Ema sonrió al entender lo dicho y sale del lugar sin problemas, corriendo hacia el lugar requerido en la nota.

_oOo_

Eleonor observaba con detenimiento a las dos parejas presentes, en ocasiones rodaba sus ojos al escuchar cada palabra o sugerencia de ellos.

-y bien, ¿finalmente a que conclusión llegamos?.- pregunta Anastasia para finalizar.

-lo mejor que podemos hacer es solo hablar con ellos, si es necesario mentirles uno al otro para alejarlos, que sea así.- opina Marlene para no provocar mayor daño.

-apoyo la idea de Marlene, no nos servirá de nada castigarlos, ni encerrarlos si lo importante es que la relación solo termine.- responde el capitán.

-entonces, vamos con la idea.- apoya finalmente el científico.

_oOo_

Ema encontró a Alexander sentado en el mismo árbol que la otra vez, sonrió al verlo y él la recibió con un abrazo después de correr hacia ella.

-creí que no tenias las probabilidades de venir.- confiesa emocionado y feliz a la vez.

-cabo y rico se quedaron a hacer guardia, pero la verdad, no serian ni capaz de cuidar un gusano.- ambos ríen por el chiste y es él quien se atreve a iniciar un beso apasionado.

-nos quieren separar Ema, no podemos permitirlo.

-no claro que no, no pienso hacerle caso a mi papá por esta vez, ni siquiera creo que sus pretextos que me plantea para prohibirme en estar contigo.

-lo sé, lo sé, estuve a punto de darme por vencido, pero Eleonor me hizo abrir los ojos y a no darme por vencido si de verdad te amo… quiero estar contigo Ema.

-y yo contigo.- confiesa de la misma manera, iniciando un nuevo beso, un poco más profundo y apasionado a la vez, duradero y con un simbolismo de unión por la eternidad, pronto se unieron en un abrazo, sentían su corazón latir aceleradamente a miles de latidos por cada segundo, sentían como sus respiraciones chocaban entre sus picos, alzaron la vista y apreciaron la luna que era su cómplice en el momento, volvieron a iniciar un beso simbólico mientras se fundían en un abrazo más fuerte.