CREO QUE DEBEMOS TERMINAR…

Eleonor aun sujetaba la cabeza del pingüino sobre sus piernas mientras se mantenía sentada en la cama de la nutria y el acostado, era el día de ayer en el cual había sucedido el accidente trágico.

-tengo miedo de perderla tía, no quiero que por este incidente nos distanciemos ella y yo.

-no pienses en eso Alexander, tu y ella permanecerán juntos por siempre… solo piensa, en un futuro con ella, teniendo más hijos y sin nada de preocupaciones.- anima terminando por acariciar su cabeza cariñosamente.

-¿puedo verla ahora mismo?

-no creo que sea lo más conveniente, déjala descansar por el día de hoy.

-no dejare pasar ni un minuto mas… necesito hablarle.- ruega levantando su cabeza.

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Ema se mantenía en cama, sola, encerrada en él el laboratorio seguía permaneciendo, no deseaba hablar o ver a nadie, una parte sentimental de ella aun seguía en estado de shock. Pronto despertó de sus pensamientos al escuchar tocar la puerta.

-¿quién es?.- interroga molesta por la intervención de su soledad.

-soy yo, Alexander.- responde el pingüino asomándose para mirarla, la noto seria, sin aparecer esa sonrisa tierna y amable de antes. Entro sin pedir su opinión y se hinco ante ella para estar a su misma altura.-¿cómo te sientes?.- la pingüina no respondió, solo se ocupaba de mantener su respiración al mismo ritmo, lento y silencioso.- no quise importunar tu descanso… debemos hablar.

-no quiero hablar contigo Alexander, déjame en paz.- pide por primera vez dejándolo impresionado por su petición.

-por favor Ema, debemos hablar.- pide nuevamente tomándola por ambas aletas, tomo la derecha en especial para besarla pero Ema la jalo.- Ema…

-¡déjame en paz Alexander!, no quiero hablar contigo… aun no me recupero de lo que sucedió con nuestra cría.

-sé que es algo difícil de superar, yo tampoco puedo recuperarme… pero debemos hablar…

-¡¿quieres hablar?!, ¡¿enserio quieres hablar?!, ¡bien, pues hablemos!, desde que estamos juntos no ha pasado nada más que desgracias, nuestros padres pelean por nuestra culpa, todos se imponen a que estemos juntos, provocamos la muerte de un ser muy querido y deseado por ambos y lo más importante… era inocente… ya no podemos estar juntos.

-¡¿qué?!, pero Ema, yo te amo…

-yo ya no te amo.- responde dejándolo por completo paralizado, Alexander bajo poco a poco la mirada sin pestañear, ¿desde cuándo y por que dejo de amarlo?

-eso no es cierto, solo lo dices por… tristeza o coraje.- comenta a la vez de mirarla negar con la cabeza.- se que aun te sientes muy mal, pero no dejemos que esto nos destruya.

-veo que aun no entiendes, ¡déjame en paz!, ¡ya no te amo!, ¡no puedo amarte!, ¡no podemos estar juntos, entiende!

-¡no!.- niega alzando la voz y levantándose, camino hacia la derecha y luego regreso a ella mostrándose pensativo.- ¿por qué Ema?, ¿por qué me haces esto cuando apenas estamos iniciando algo juntos?

-ya no deseo continuar… ya no quiero.- responde por última vez agachando su cabeza, Alexander deseaba seguir luchando, pero si ella no deseaba poner nada de su parte, entonces no valía la pena, salió del laboratorio y de la base, caminando nuevamente a la cueva de la nutria. Al salir del laboratorio logro ser alcanzado por la vista de Anastasia, por lo que entra ahora ella al lugar donde se encontraba su hija mayor.

-Ema, ¿quién vino?

-… Alexander, mamá

-¡otra vez ese pingüino!, ¡bueno pero tu no entiendes Ema que solo va a destruir tu vida!

-no te preocupes mamá… ya decidí terminar con el.- responde con voz débil.- Anastasia sonrió ante la idea, camino hacia ella con su palo y se sentó a su lado.

-hiciste lo correcto hija.- caricia su espalda.- me da gusto que por fin entiendas, que todo lo que hacemos por alejarte de él, es por tu propio bien.

-si mamá… por fin lo entendí.- acepta cerrando sus ojos fuertemente al comenzar a derramar ligeras lágrimas, recuesta su cabeza en sus piernas y se refugia completamente en su amor maternal.

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Marlene se encontraba en la misma situación que ella con Alexander, ambos se mostraban sentados en la cama de cemento, ella abrazándolo a él, haciéndolo que se inclinara hacia ella por lo alto que estaba.

-no quería perderla mamá… no quería.- se expresa con lagrimas en los ojos.

-lo sé Alexander… trata de tranquilizarte… ya verás que, algún día encontraras a la indicada.

-ella era la indicada mamá… la amo desde mi infancia… ¿por qué lo termino todo mamá?, ¿por qué?.- Marlene comenzó por acariciar su cabeza emplumada, ella a la vez, deseaba llorar junto con él, ¿era enserio todo el daño que le producía por haber sido amante de Kowalski?

-perdóname por hacerte esto… perdóname por prohibirte estar junto a tu media hermana…- se disculpa en su mente, en serio ella era la más arrepentida con este asunto.

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Skipper se encontraba reunido con todo su equipo de comando, incluido Tadeo, contaba potentemente del numero uno al veinte, pues tomaba en cuenta cada sentadilla, lagartija, entre otros ejercicios básicos para el combate, todos sin excepción lo obedecían y seguían el mismo ritmo, pronto Tadeo comenzó con distracciones al observar a Mikaela en la isla de concreto, observando el brillante sol soleado, se mostraba tierna, segura de si misma y del día que se presentaba ante ella, pronto perdió el ritmo de los demás y Skipper lo noto, se quedo perplejo ante la hembra que admiraba a lo lejos.

-¡Tadeo!, ¡despierta!.- le grita molesto por su actitud.

-¿qué?, perdón, disculpe, me distraje un poco pero… no volver a pasar.

-¡eso espero soldado!.- regaña nuevamente, mirando otra actitud del pingüino.