¿AL MENOS AMISTAD?...
Darío dio una sonrisa disimulada al presenciar ante el cómo las grandes y heladas puertas de fierro se abrían ante él, ninguno de los pingüinos guardias le cuidaban las espaldas, estaba completamente en libertad.
-ya vete Darío, has pagado tu sentencia.- el pingüino no prestó atención alguna a sus palabras, solo termino por escuchar cerrar la puerta detrás de él, tomo nuevamente su maleta con su equipaje y continuo con su camino.
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Kowalski junto con Mikaela se asombraron de la rápida recuperación de Ema, era la primera mañana en la que esta se atrevía a salir del laboratorio.
-hija, por fin decidiste reaccionar.- comenta con entusiasmo, Ema solo le regalo una sonrisa frágil.
-si papá, ya decidí que a pesar de lo acontecido, debo seguir mi vida.
-me alegro por ti Ema.- comenta su madre al escucharla hablar así, Mikaela se aproximo a ella y le regalo un abrazo.
Tadeo observo al capitán sirviéndose un pescado de sierra, tomo un cuchillo y lo partió a la mitad, mientras seguía con su preparación le dio por un momento la espalda, Tadeo recordó las palabras de Darío, su meta ahora en la vida era hacerle pagar lo que le había echo hace años, ¿por qué no hacerlo pagar en este momento?. Tomo el cuchillo y lo apunto hacia él, estaba a pocos metros de clavárselo por la espalda.
-tío Skipper.- lo llama Mikaela, el pingüino al mirarla olvido por completo su meta y soltó el instrumento afilado.
-¿qué pasa Mikaela?
-ya estamos listos para desayunar.- informa recibiendo un "está bien" de su parte, esta dirige su mirada a l otro soldado quien sentía la suya sobre ella, le sonrió por un momento y salió del laboratorio.
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Marlene termino de organizar su hogar, dio sus primeros pasos hacia la salida de la cueva, pero dos aletas la tomaron por la fuerza, logrando el que no se retirara.
-¡no te puedes ir, debemos hablar!
-¿ahora qué quieres?, entre Ema y Alexander ya no hay nada, no ganaste.
-no quiero hablar de ese par de enamorados… si no de nosotras dos.
-¿de qué hablas?, entre nostras dos no hay nada.
-pero eso lo podemos cambiar, ¿no entiendes que todo lo que hago es por ti?
-¿por mi?, ¿el enamorar a mi hijo de su propia hermana es por mi?
-no tomemos eso en cuenta.- la calla tomando fuertemente sus ambas patas.- he hecho mucho más de lo que imaginas por ti, desde el primer momento en que llegue decidí que tu serias mi primera prioridad, mi primera ilusión, ¿no entiendes Marlene?, ¡estoy enamorada de ti!, ¡no soporto verte al lado de mi primo, no quiero, no puedo!, te quiero para mí.
-¡estás loca!, suéltame.- pide logrando zafarse de un solo jalón.- entre tú y yo no puede haber nada, ¡entiéndelo!
-¡no!, ¡entiende tu mi situación!.- la abraza de sorpresa por el cuello, pegando demasiado su cuerpo al suyo.- ¡entiende que por ti estoy dispuesta a hacerlo todo, sin importarme los demás, no serás para Kowalski ni para mi primo, si no para mí!
-suéltame, déjame en paz.- grita desesperadamente al jalonearse y moverse bruscamente, finalmente logro que la soltara, Marlene no dijo nada mas, le dio la espalda y se alejo de ella a paso veloz.
-¡vas a ser mía Marlene!, ¡solo mía sin importarnos los demás!.- le grita mirándola alejarse sin importarle lo demás.
La nutria llego lo más rápidamente a la habitad de los pingüinos, encontró a Ema en la isla de concreto, ya no tan pálida como antes, la saludo y entro a la base, la pingüina se mostraba pensativa, mojando sus patas en el agua, nuevamente con la cabeza agachada, pronto la levanto al sentir una presencia junto a ella, se giro hacia su derecha y encontró a Alexander, serio al igual que ella, esta no le hablo solo agacho su cabeza nuevamente.
-ya sé que no quieres hablar, no vengo a quitarte mucho tiempo y tampoco vengo a rogarte que regreses conmigo… solo quiero que sepas, que a pesar de lo acontecido, te seguiré amando por el resto de mi vida, eres y seguirás siendo lo mejor que me ha pasado… los momentos que compartimos juntos no solo los guardo en mi mente… si no también en mi corazón…- por un momento su alegría despertaba, pues poco a poco levantaba su cabeza en señal de entendimiento.- si no deseas volver a estar conmigo yo lo entiendo… solo quería volver a recordarte… que te amo.- termina queriéndole regalar las ultimas caricias de amor por su espalda, pero decidió no hacerlo para ya brindarle paz, solo le dio la espalda y se retiro ya tranquilo a la base.
-perdóname Alexander… pero dudo mucho que este amor vuelva a revivir así sea que tú mismo des tu vida por la de él.- termina su comentario cerrando fuertemente sus ojos y bajando nuevamente su vista.
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Tadeo termino sus alimentos al mirar el reloj de la pared, era la hora indicada en la que Darío pidió su llamada, se levanto y dirigió a la cueva, pero deseaba nada de testigos, por lo que le fue imposible, ya que se encontró a Ema sentada en la isla de concreto, ambos se sonrieron y este se fue a la cueva, al llegar tomo su teléfono celular y le marco.
-Darío, ¿ya saliste de prisión?
-¡claro que ya Salí!, dentro de dos horas estaré volando a Nueva York, dime como están las cosas por allá.
-bien, nada nuevo, solo que, en estos días que he estado aquí no he visto rastro alguno de una familia feliz entre ellos dos, al contrario, rara vez se ve muestra de cariño entre ellos dos.
-pues mejor para mi, se me facilitaran las cosas para recuperarla.
-te confieso que estuve a punto de matarlo.
-¡idiota!, te dije que lo quería vivo para que yo acabara con él, provócale un accidente, lastímalo físicamente, provócale una desgracia, pero no me quites el placer de eliminarlo.
-está bien, lo entiendo.- termina su llamada.
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Al caer la noche Alexander se encontraba nuevamente en el patio trasero de la nutria, observaba a los lejos el habitad de los pingüinos, recorría una y otra vez su vista a la isla de concreto, deseando nuevamente la presencia de Ema en el, pronto su mente de desocupo de ella al mirar a Mikaela salir de la base, se mostraba de alguna manera sonriente, Alexander se contagio de ella, pero la elimino por distraerse rápidamente al mirar a Tadeo nadar hacia ella.
-hola Mikaela.- le saluda amistoso.
-hola Tadeo.- saluda ella de la misma manera, siempre ha mantenido una alegría viva para todos.
-¿cómo se encuentra tu hermana?
-bien, su recuperación va más avanzada de lo que yo pensaba.
-me alegro por ti.- confiesa sacando debajo del agua una flor acuática, sorprendiéndola por completo.
-¿y esa flor?
-es para ti.- responde entregándosela.
-nunca espere recibir algo así de ti.
-perdóname por tomarme tantos atrevimientos a pesar de tener poco tiempo de conocernos, pero… de alguna manera, me interesaría tomar algo serio contigo.- esa confesión la impresiono aun mas, volteo a mirarlo e intento sonreír de todos modos.
-nunca creí algo así de ti Tadeo… voy a pensar seriamente en lo que me dijiste.
-no lo pienses seriamente, si no con una sonrisa.- pide logrando sacarle por primera vez una risa.
-está bien, lo pensare con una sonrisa.- acepta finalmente, este le sonríe por última vez y se retira de la misma manera. Por un momento Mikaela desvió su mirada hacia Alexander, lo descubrió espiándola, el pingüino al ya saber que lo había descubierto se quedo paralizado, ella decidió hacerlo reaccionar agitando su aleta como muestra de saludo acompañado de una sonrisa, el finalmente la imito, saliendo de su estado como estatua, termino el saludo y regreso al interior de la cueva.
-¡guau!, hasta Mikaela tiene suerte en el amor.- opina recordando a Ema, daría lo que fuera por que esta regresara a él.
A la mañana siguiente no siguió pensándolo más y decidió actuar ante su problema, se levanto de su montaña de almohadas que le servían de cama y fue a la base acompañado de una rosa amarilla. Saludo y entro sin problemas, pues Anastasia y Kowalski no se encontraban, Mikaela lo recibió bien y con su ayuda entro al laboratorio para encontrar a Ema.
-hola Ema.- saluda sin muchos ánimos, pues sospechaba sobre su reacción.
-¿qué quieres aquí Alexander?
-quise venir a verte, me preocupaba tu estado de ánimo, se que ya no hay nada entre nosotros pero… al menos me gustaría recuperar nuestra amistad.- pide mostrándole la rosa. Ema negó con la cabeza ante el lindo detalle, la tomo de un jalón y la tiro al suelo.
-yo ya no quiero absolutamente nada contigo Alexander, ni siquiera creo que recuperemos nuestra amistad.
-¿pero qué haces?, ¿por qué dices eso?
-por que tu intención no es segura, solo quieres tenerme como amiga para volver a enamorarme.
-no, lo digo con toda sinceridad, solo… quiero volver a estar cerca de ti, como amigo obviamente.
-¡pues yo no!, ¡ni como amigo, ni como pareja!.- decide alzando la voz, MIkaela entro en el pleito y trajo orden, saco a Alexander del lugar y lo tranquilizo.
-tranquilo Alexander, ya se le pasara.
-no Mikaela, no importa lo que haga para recuperarla… mis intentos serán inútiles.- finaliza para abrazarla, de alguna manera pudo distinguir que entre sus abrazos se sentía consolado y comprendido por la hembra.
