¿NO LO SABIAS?...

Alexander caminaba por el zoológico más que molesto, pronto llego al habitad de los simios donde vio a ambas de sus hermanas concursando una partida de ajedrez

-¡hey!, ¿qué hacen ahí?

-estamos jugando.- contesta Gloria derribando la torre de Victoria.

-¿papá está en casa?

-no lo sabemos…

-creíamos que estaba contigo.- contesta Gloria desconcertada, poniendo a ambos hermanos en desentendimiento.

El pingüino dejo atrás a sus hermanas y se dirigió a su hogar, al estar a pocos metros de la entrada le llego por la espalda un empujón que casi lo tira.

-¡¿qué te pasa?!.- pregunta molesto al ver al pingüino con el cual tuvo el pleito.

-te lo voy a advertir por última vez, aléjate de Mikaela, ¡ella no es para ti!

-¿quién me lo asegura?... ¿tu?, ¡tú no eres nadie!

-¡tu tampoco eres nadie en la vida de ella!.- aclara alzando mas la voz al igual que el otro macho, logrando que el capitán pudiera oírlos.

-¡es Tadeo!, ¡tienes que irte!.- pide a la hembra apenas ayudándole a ponerse de pie, una vez ya estando en ambas patas la empuja ligeramente al estanque, comenzando a hartarse de la situación, ¿cómo era que Kowalski no lograba hartarse de tales inconvenientes? Se sumergió en el agua y ahí se contuvo.

Tadeo se alejo sin más que decir, pues el capitán caminaba hacia la salida de su habitad, no deseaba una pelea ahora con él, aun que se moría de la curiosidad si estaba dispuesto a apoyarlo a él o su hijo que despreciaba tanto.

-¿qué está pasando?.- pregunta mirando molesto al pingüino alto.

-es Tadeo papá, el…

-lo estas molestando…- regaña y culpa enseguida antes de comenzar a entrarse nuevamente en el habitad.

-¡no!, ¿por qué siempre crees que soy yo el de los pleitos?

-porque así siempre ha sido Alexander.

-¡no papá, así siempre lo has querido ver tu!.

-¡Skipper!...- interrumpe Eleonor recién llegando.

-¡tía!.- camina hacia ella Alexander como su fuera su único consuelo ante el desprecio, sabía que Eleonor siempre le daba la razón y lo apoyaba en todo momento.- ¿qué pasa Alexander?

-siempre por la vida teniendo problemas.

-Skipper por favor, deja que el niño hable.- pide fingiendo una voz dulce y tierna.

-es que, es… por Tadeo… y, Mikaela.- ambos pingüinos se alteraron en su interior al oír el nombre de la hembra.

-¿por Mikaela?, y… ¿ella por qué?

-porque Tadeo está enamorado de ella… y es por eso que estamos en una pelea.

-¿pero tú que tienes que ver con Mikaela?.- interroga ahora el capitán.

-es obvio Skipper, les molesta su amistad.- defiende la hembra, pues deseaba tratar ese asunto en privado con Alexander, no le serviría de nada si Skipper interviene en esos asuntos sabiendo la relación que hay entre estos dos.

-no, no es por amistad tía… es porque, entre ella y yo… hay una relación.- esa confesión fue la llave para crear una atmosfera de tensión y molestia.

-¿cómo que una relación?, ¿ya no piensas recuperar a Ema?

-no papá, estoy cansado de rogarle… ahora he iniciado una relación con Mikaela y no pienso…- el pingüino callo al sentir sus aletas apretar su cuello y su cuerpo ser estrellado contra la pared.

-¡Mikaela no va a ser tu pañuelo de consolación Alexander!…- comienza a regañar sin tener la conciencia de lo que hacía, los impulsos solo lo dominaban.

-¡Skipper basta!.- regaña la hembra quitándolo como podía sobre de él, logro ponerse en medio y empujarlo con todas sus fuerzas. El capitán solo así reacciono, miro hacia el pingüino alto y se desconcertó ante su acción.- ¡vete de aquí!, ¡déjame hablar con él!- este no dijo nada, solo obedeció, deseaba volver a aclarar su mente.

-explícame eso Alexander, ¿cómo que ahora estas con Mikaela?, ¿y Ema?

-ya se los dije tía, estoy cansado de rogarle, de sus desprecios, de que me eche siempre la culpa y con Mikaela es diferente, ella me apoya, me entiende, me escucha…

-Mikaela y tu solo son amigos, siempre lo han sido, yo se que tu y Ema son el uno para el otro… ¿por qué no lo intentas nuevamente con ella?.- interroga desesperándose aun mas al ver una negación con la cabeza por su parte.

-no tía, ya he rogado lo suficiente, ¡estoy cansado!…

-¡escúchame Alexander, se lo que es mejor para ti!, regresa con ella.- exige empezando a perder la cordura y paciencia.

-¡que no!.- vuelve a retomar alzando la voz, esa negación fue la gota que derramo el vaso de su paciencia, le alzo la aleta por primera vez y dio el primer golpe que no había dado antes. Alexander al recibir la bofetada se quedo atónito, aquella hembra la cual veía como una segunda madre lo había insultado por primera vez, ¿solo por no seguir sus instrucciones?. Volteo la cabeza hacia ella y la miro sin una expresión con sentido. Negó con la cabeza ligeramente y salió del habitad como su cuerpo se lo pudo permitir, Eleonor medito por un momento su acción, volvió su vista hacia él, pero no tuvo la intención de ir tras él para ofrecerle una disculpa. Justifico su acto como un castigo ante su rebeldía y desobediencia.

A la mañana siguiente la hembra siguió con la preocupación, pues el pingüino macho no regreso al habitad para descansar, amaneció fuera de la cueva, ni sus propias hermanas tenían información sobre él, ignorantes tanto ellas como el padre ante la acción que la hembra mayor ejecuto sobre él.

_oOo_

Emma trago el último bocado de su pico, a pesar de estar acompañada de su madre y hermana se sentía atrapada y encerrada en un silencio abrumador. Sabía que los ojos de su madre se encontraban invadidos de una oscuridad total, pero por algún motivo se sentía vigilada por ella.

-mamá, ¿cuándo va a volver mi papá?.- interrumpe de una mala forma el silencio Mikaela, Emma la miro sorprendida, pues ella ya tenía casi en el olvido a su padre. Ambas escucharon como grotescamente la hembra soltó la cabeza de pescado sobre la mesa.

-niñas, no quiero que lo vuelvan a recordar… el, para mí ya no va a ser bienvenido.- responde sorprendiendo y confundiendo a ambas.

-¿por qué lo dices así?.- ahora insiste Emma.

-yo sé lo que les digo… no, vuelvan a tocar ese tema.- vuelve a contestar sin sentido lógico a lo pedido. Anastasia logro ser obedecida, ambas pingüinas callaron, pero esa no era su verdadera intención, ¿sería capaz de decirles lo que pasaba con tal de que ahora lo aborrecieran?.- yo se que…- vuelve a hablar al notar que no le insistirían mas.-… aman demasiado a su padre, yo también así lo hacía, pero ahora, se ha convertido en una completa pesadilla para mi… no están para saberlo y no deberían de, pero… el… traicionó mi confianza.- confiesa no logrando más que solo enredos, ambas hermanas se miraron una a la otra, temiendo ligeras sospechas pero sin intención de creer en ellas.

-¿de qué hablas?, ¿cómo que traicionó tu confianza?, nosotras solo preguntamos cuando regresaría, no, no sobre sus problemas maritales.

-no, pero, es importante que lo sepan… dudo mucho que su padre regrese.- Mikaela se acerco a su madre ante esas palabras, ¿le dolían en el alma?

-¿por qué dices eso mamá?.- pregunta estando cerca de ella.

-su padre… tiene una amante.- contesta sin dar más rodeos, bajando la cabeza y haciendo un gran esfuerzo por recordar el dolor que provoco en ella el descubrir lo dicho, Mikaela solo la abrazo contra si, mientras Emma negaba con la cabeza.

-eso no puede ser cierto, tu estas mintiendo… ¡estas mintiendo!.- grita ligeramente sin creer en su drama.

-Emma no le grites a mamá.- la defiende Mikaela.

-no hija déjala…- pide a Mikaela sin mirarla, pues tenía la vista sobre Emma.- tienes derecho a sentirte así, yo también así me sentí cuando lo vi por mi propia cuenta… ¿por qué crees que él y Marlene están fuera de Nueva York?.- tanto MIkaela como Emma sintieron caerse por detrás al escuchar el nombre de la madre de Alexander.

-¿qué?, entonces… ¿Marlene es su amante?.- interroga Emma, al mirar una afirmación con la cabeza se tapo el pico y subió a la superficie de la base, mientras la hermana menor solo se quedaba con la madre.