FUERA DE SUS HOGARES…

Alexander miro con enfado a la pingüina ciega, le molestaba en lo más profundo su actitud tan hipócrita, pero decidió no armar tanto alboroto por esto, sino por la situación por la cual estaba pasando en aquel momento.

-ya estarás contenta con tan solo darte el privilegio de otorgarte toda la asertividad… tenías razón, mi mamá y tu marido, son amantes.- confiesa asustando a las hermanas.

-¿Qué?, ¿de dónde sacas eso Alexander?, ¿Quién te dijo eso?.- interroga Emma sin creerle, pensando que era una broma de mal gusto por parte del pingüino alto. Pronto Alexander señalo a su madre ciega.

-tu propia madre… sabrá decirte la verdad, que no es nada más que una portadora de toda la verdad que ocultan nuestros padres… incluyendo también a Eleonor, de la cual, tampoco le quise creer.- deja de señalar, apenas dando media vuelta.

-hablando de ella, ¿no has sabido nada de su paradero?, tu deberías de saberlo, con eso de que eres el niño de sus ojos, eres casi como un hijo para ella.

-¡señora!- le grita volviendo a dirigirse hacia ella.- ¡cállese!, ¡de esa doble cara tampoco quiero hablar!

-¡pero bien que admites que tengo razón!... te lo dije muchas veces, te lo grite incluso en la cara.- sonríe burlonamente.- y no quisiste creerme, a mis hijas también se los dije y se los deje bien claro, que ellos dos… ¡son amantes!.- ríe ligeramente.- bien lo dicen, que no hay peor ciego que el que no quiere ver.- Alexander dio media vuelta, alejándose lentamente de las tres hembras.- a tu madre no le importara ni tu opinión ni la de tus hermanas.- comienza a gritarle al verlo retirarse.- ella va a rehacer su vida con Kowalski y ustedes tendrán que aceptarlo como su verdadero padre, o peor aún, como un padrastro, porque es claramente que a Skipper si lo ven como a un verdadero padre, aunque no lo sea…- se queda callada al ya no estar presente.

-mamá.- pronuncia Emma, impresionada por lo escuchado.

-¡cállate Emma!, es la verdad.- regaña Anastasia, en seguida comenzando a sollozar.- ¿crees que a mí no me duele esta traición?... yo amaba a tu padre, tenía mucha esperanza en el… ¿acaso todo mi esfuerzo por mantener esta familia le fue tan poca cosa?... es obvio que nosotras nunca le importamos… aceptemos la realidad… él siempre fue amante de esa nutria, ella y sus hijos siempre fueron de más importancia que nosotras… y no solo nos traiciono a nosotras… sino que también, a su capitán.- termina su drama con los ojos llorosos, dando media vuelta para poder regresar al laboratorio.

-Emma… si es verdad todo esto… eso quiere decir, que Alexander… es…

-es nuestro hermano… así es.- a completa la hermana, Mikaela pronto abrazo a su hermana, esta solo le correspondió al abrazo, a Emma también le dolía esta situación, jamás hubiera imaginado el aceptar esta noticia, pero aun venia lo peor para las dos, el que su propio padre aceptara esta noticia y que admitiera su interés por iniciar una nueva vida con la nutria.

_oOo_

-¿tú ya lo sabias Skipper?- interroga el pingüino alto.

-desde hace tiempo Kowalski…

-¿y qué?, ¿no tienes nada que reprocharme?.- interrumpe la hembra.

-no Marlene… no tengo nada más que decir, ya lo sabía, podría decirse que mis primeras sospechas iniciaron cuando vi nacer a Alexander… -mira al teniente.- con un increíble parecido a ti… siempre quiso ser como tú, quiso ser un gran científico, que tu fueras su maestro y mejor amigo en esta decisión de él… siempre quiso compartir contigo algunos de sus logros científicos… ahora tienen la tarea más difícil… no solo con la aceptación de sus hijos, sino que también con la familia de Kowalski, con Anastasia, Emma y Mikaela.- les advierte haciendo que ambos se miraran.

-sabemos que no será nada fácil… empezando por ti…

-no Kowalski, por mí no se preocupen, yo he entendido y aceptado el engaño de Marlene… pero debo advertirles, que si los niños prefieren mi compañía y quedarse a mi lado, lo aceptare y me quedare con ellos, así sea que tenga que enfrentarlos por su custodia, porque es obvio, que de ustedes, ellos ya no quieren saber nada.- termina sus últimas palabras, alejándose de ellos, intentando mantener una sonrisa en su pico, no deseaba odiarlos ni guardarles rencor, solo quería dejar este asunto de total lado, sabía que había perdido, pero no deseaba gastar más sus energías en un asunto que ya no le tenía tanta importancia.

Skipper llego pronto al habitad de la nutria, ya no deseaba estar ahí por mucho tiempo, pronto vio a los niños sentados en el suelo, en un rincón de la casa.

-¿Qué hacen ahí?.- interrumpe el capitán sorprendido. Alexander se levantó con ayuda de sus hermanas.

-no quisimos sentarnos en esa cama…- explica el hijo.- además de que también decidimos ya no estar aquí.

-estoy de acuerdo con ustedes Alexander, yo tampoco ya no deseo estar aquí, es por eso que… lo mejor será que Kowalski y yo cambiemos de lugar, él y Marlene vivirán aquí y yo regresare a la base.

-¿Qué pasara con Anastasia?

-ella es para mi punto y aparte, ella puede decidir libremente donde quiere quedarse, al igual que sus hijas.

-si te regresas para la base, queremos ir contigo.- pide Victoria.

-si nos vamos contigo, no quiero que Anastasia también este ahí.- exige Alexander, sorprendiendo a los demás.

-esa decisión no es completamente mía, sino que también la de Anastasia.- aclara el capitán, antes de darle la orden a sus hijos de recoger sus cosas para partir. Cerca de media hora después, la familia partió al lugar mencionado. Skipper encontró a las hijas del teniente sentadas en la litera.

-tío Skipper, ¿Qué pasa?- interroga Emma, mirándolo junto con sus tres hijos, comenzando a acomodar sus cosas.

-niñas lamento tener que decirles esto…- guarda silencia al mirar a Anastasia acercarse a ellos.- mis hijos y yo, regresaremos a vivir aquí.- explica sorprendiendo a la familia del teniente por completo, ambas hijas voltearon a ver a la madre enseguida.

-¿regresar?... ¡claro, ya entiendo!, es por lo de la infidelidad de tu esposa… ¿Por qué te vas de la cueva?, ¡córrela a ella!, ¡ella es la que tiene que irse del hogar de tus hijos, déjala sin techo, sin comida, sin agua…

-¡señora!.- la llama Alexander.- nuestros asuntos los trataremos nosotros.- defiende el pingüino ante sus recomendaciones malignas para su madre.

-pero si se van a quedar aquí… entonces, ¿a dónde nos vamos?, ¿nos vamos a mudar a la cueva de Marlene?.- pregunta Mikaela.

-no nos quedara de otra.- contesta su madre en seguida, si Skipper no la dejaría sin hogar, ella se encargaría de hacerlo.- niñas, tomen rápido sus cosas… ¡nos vamos!- da la orden Anastasia.

_oOo_

La pareja de amantes admiro el atardecer del cielo, les parecía cómodo encontrar un momento más tranquilo ante tanto problema y reclamo recibido, caminaban por Central Park, pronto una silueta debajo de un árbol se les hizo familiar, Kowalski se acercó a ese individuo casi reconocido.

-Eleonor…-nombra a la pingüina que descansaba debajo de la sombra del árbol, pronto la mencionada se levantó para quedar de frente con él.

-Marlene, Kowalski… ¿Qué hacen aquí?.- interroga con algo de vergüenza por el estado en el que la encontraban.

-Marlene y yo decidimos salir por un momento… Eleonor… ya todos lo saben… ya saben que Marlene y yo somos amantes.- aclara el pingüino alto.

-¿todos lo saben?... ¿Y Skipper y Alexander?

-ellos también lo saben… no dudaría que incluso la familia de Kowalski también ya estuviera enterada.- opina la nutria algo apenada, Eleonor no dijo ni una palabra más, solo se quedó pensativa en el momento psicoemocional del hijo de Marlene.

-¿ahora vives aquí?.- pregunta el pingüino, a lo que Eleonor solo agacho la cabeza.

-si… aquí vivo… jamás imagine que, algún día seria echada del zoológico.- admite la pingüina.- ¿y ustedes?, ¿van a seguir en el zoológico después de que todos ya saben de su engaño?

-aun no lo sabemos… era obvio que nuestros hijos nos van a odiar y a guardar rencor por todo esto… justo ahora que hemos decidido el establecer nuestra relación formalmente.- explica Marlene.

-si quieren, pueden acomodarse aquí… yo, quiero ir al zoológico.

-a ver a Skipper… y a Alexander.- completa su idea la nutria, mientras la mira aceptar con la cabeza.

Los tres pronto regresaron al zoológico, directamente hacia la cueva de la nutria, al acercarse se percataron que había luz dentro de la cueva, pero al estar en la entrada Emma fue la primera quien los vio.

-papá… ¡¿por qué le hiciste esto a mi mamá?!, mi hermana y yo no queríamos creerlo… Pero ahora vemos que mi mamá tenía razón al culparte de una infidelidad… con la madre de Alexander.- reclama la pingüina mirando a la nutria de arriba a abajo.

-Emma… ¿dónde está tu mamá?

-¡ella no quiere verte!, la lastimaste con esto…- Emma callo y siguió hablando aún más que la nutria se hizo presente en la discusión.- por culpa de ambos, esta familia y la de Alexander se está destruyendo… ¿no les da remordimiento?...- se dirige al padre.- ¿no te importa el dolor que le has provocado a mi mamá con tu engaño?

-ustedes no entienden Emma.- comienza a hablar la nutria.- tu papá y yo nos queremos desde hace mucho tiempo, incluso desde antes que el conociera a Anastasia.

-¿entonces por qué se casó con ella?... si desde un principio él se enamoró de ti, ¿Por qué no se quedó contigo?

-porque yo ya estaba casada con Skipper… tu papá me confeso que me amaba cuando yo era una mujer casada.

-entonces… ¡¿tú te metiste en su matrimonio?!- se asombra mirando a su padre.

-conocí a tu madre cierto tiempo después de que Marlene y yo iniciamos una relación… cuando la conocí, te juro que me impresione por su belleza… en verdad quería estar con ella, quería estar con una mujer libre y totalmente disponible para mi… pero no pude olvidar a Marlene… por más que lo intente… no pude hacerlo.- Emma callo al escuchar la confesión de su padre, trataba de comprenderlo, de sentir empatía por él, pero tampoco podía dejar a un lado todo el dolor que sentía por todo lo descubierto y no solo podía hablar por sí misma, sino también por su hermana y por Alexander y sus hermanas.

_oOo_

Mikaela encontró a Alexander acostado en la litera más baja, lo encontró con los ojos entrecerrados, la vista hacia abajo y en un estado paralizante.

-Alexander.- lo nombra posando su aleta en la suya, a lo cual el pingüino reacciono desapartando la suya de la de ella.

-ahora que los dos ya sabemos la verdad… ya no podemos estar juntos.- alza su mirada para encontrarse con la de ella.

-aunque yo también quisiera negarlo… estas en lo correcto…

-somos hermanos Mikaela, todos… todos somos hermanos… ¿alguna vez en tu vida imaginaste un hecho así?.- la hembra niega con la cabeza como respuesta, Alexander volvió a desviar su mirada, dándole oportunidad a ella de que se sentara en un espacio libre de la litera.

-¿Por qué hicieron una cosa así Alexander?, ¿Por qué traicionaron a mi mamá y a Skipper?- el pingüino solo negó con la cabeza.

-… eso es algo que nunca lo vamos a saber, ahora ellos harán todo lo posible para estar juntos… mientras que nosotros nos vamos a separar… Mikaela, me voy, me voy del zoológico y de Nueva York para siempre.- Mikaela no dio una repuesta de inmediato, sabía que sería lo mejor, ahora ya no podían hacer nada más que decirse adiós para siempre y desearse solo lo mejor.