PARTIDA DE DOS…
Mikaela guardo silencio ante la decisión del pingüino, desvió su mirada y comenzó a levantarse con pesadez, sentía como sus piernas apenas y deseaban responder, se sentía en la dualidad más fría de su vida, su corazón se encontraba aturdido, ella misma se encontraba dividida y no sabía a quién, ni a donde dirigirse ahora, la traición de su padre hacia su madre no solo la había quebrado, sino también el ahora aceptar, al igual que Emma, que Alexander era su hermano. ¡Sentía un amor profundo hacia su propia sangre!, mas también, agregar ahora su partida, Alexander se iría, deseaba retenerlo de alguna manera, pero a la vez sabía que sería lo mejor para los dos, e incluso, desearse a sí misma, el no volver a verlo ni saber su lugar de destino.
Alexander no la miro al retirarse, él al igual que ella, se encontraba en la misma dualidad, recargo su cabeza ligeramente en la pared, tardando aproximadamente 2 minutos volvió a escuchar ruidos ligeros cerca de él, pero decidió ignorarlos por completo, ya que estaría seguro que se trataba de alguna de sus hermanas o Skipper. Pronto una caricia ligera logro hacerlo reaccionar.
-¡¿Qué haces aquí?!- interroga con molestia e indignación.
-quería verte.- responde Eleonor, hincada ante él.
-¡vete!, ahora más que nunca deseo no verte.
-Alexander en verdad lamento mucho lo que paso… hubiera deseado el que tú nunca lo supieras… es un secreto que todos han estado guardando… si tú y tus hermanas desean perdonarlos…
-¡eso jamás!, ni mis hermanas ni yo deseamos saber algo de ellos, son unos traidores… y tú también, vete de aquí…- pide el pingüino con molestia, cerro sus ojos nuevamente e hizo como si no estuviera, la hembra entendió muy bien su lenguaje tanto verbal como no verbal, se levantó despacio y paso a retirarse. Al Salir por completo encontró al capitán, caminando hacia la base, Skipper se detuvo al mirarla, pronto noto que ella se dirigía hacia él.
-Skipper, ¡no te vayas!.- pide Eleonor mirando al pingüino recién dándole la espalda. El capitán obedeció, se quedó quieto y solo espero a que la pingüina se acercara a él.- ¿ya todos lo saben?
-si… sé que te hubiera gustado estar en el show.- agrega con enojo, a lo que Eleonor solo negó con la cabeza.
-eso no me alegra Skipper… no imagino la manera en cómo se enteraron los tres… y Mikaela, ¿también ya lo sabe?
-no, ella no sabe nada y es mejor que no lo sepa… después de ver como lo tomaron los hijos de Marlene su relación extramarital… no me gustaría ver como Mikaela tomara el hecho de que yo soy su verdadero padre y no Kowalski.
-pero Mikaela tiene derecho de saber que tú eres su verdadero padre, ahora ella y Alexander deben estar preocupados porque tienen la idea de ser hermanos, ¡van a terminar su relación!
-eso no me importa… al contrario, es mejor que los dos terminen esa relación que no los iba a beneficiar en nada.- concluye el pingüino dando media vuelta para ahora verla de frente. Eleonor deseaba agregar algo más, pero no se atrevió a decirlo, solo negó con la cabeza ante la decisión del pingüino líder.
-ya no deseo intervenir más en su toma de decisiones y de acciones… solo vine para ver a Alexander… pero me queda claro que el ya no desea volver a verme… y tú tampoco… solo quiero avisarte que me voy a regresar a Alaska.
-¿regresaras?... ¿y tu bebé?
-precisamente por el voy a regresar… ya no tengo nada porque estar aquí.- anuncia por última vez, dando media vuelta para retirarse.
-¡Eleonor, espera!, te voy a llevar para asegurarme que llegues con bien.
-¡no!, es mejor que no.- voltea para verlo.- es mejor que te quedes aquí con los niños, Kowalski y Marlene, los están buscando, junto contigo y con Anastasia para volver a hablar con ustedes.- da una última sonrisa al capitán, antes de regresar al camino.
-Eleonor espera, debo decirte algo mas.- la detiene logrando nuevamente su atención.- Alexander, Alexander también va a ir a Alaska… se enlistara en el ejército.- Eleonor deseaba alegrarse con la notica, pero sabía que no le serviría de nada, pues era más que obvio que el desprecio total de Alexander se lo había ganado a pulso, solo asintió con la cabeza y agradeció al pingüino por última vez por la información recibida.
Skipper se sentía mal consigo mismo por no ayudar a su prima de alguna manera, jamás imagino verla así, tan derrotada y ahora perdida por la vida, aseguraba que tendría una mejor suerte y futuro si se regresaba a Alaska. Siguió con su camino sin saber que detrás de él se encontraba la pingüina que fingía ceguera.
-así que tus hijastros ya saben la verdad.- ríe la pingüina en tono burlón.
-sí, ellos lo saben… ahora ya estarás contenta y tranquila, todo se acabó… Mikaela y Alexander tienen en la mente la idea de que son medios hermanos, nosotros…
-… ¡nosotros no debemos decirles nada!, ¡que sigan pensando eso!.- se acerca al pingüino rápidamente.- tu no debes decirle la verdad a Mikaela, ¡te lo prohíbo Skipper!
-no, yo también he decidido no decirles nada, pero… ¿Por qué?, ellos tienen derecho de saberlo…
-no quiero que Alexander este con Mikaela, ¡¿no entiendes eso?!, no quiero verlos juntos, ¡por eso prefiero que piensen que son medios hermanos!... no me hagas hacer algo de lo que podrías arrepentirte.
-¿me estas amenazando?
-solo te digo que los accidentes suelen pasar… así que más te vale no abrir el pico.- termina sus últimas palabras dándole la espalda y alejándose de el por completo. Skipper negó con la cabeza completamente, sabía que no podía, ni permitir decir algo sobre la verdad, debía hacerlo, pero no podía, y no por las amenazas de Anastasia, sino porque sabía que Mikaela lo aborrecería de la misma manera en que Alexander y sus hermanas aborrecen al teniente y a la nutria.
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Eleonor se dirigió a la pareja de amantes, los encontró desolados a pesar de su mutua compañía, ambos se dirigían hacia la salida del zoológico.
-¿lograron hablar con sus hijos?.- interroga algo apenada.
-no, con ninguno de ellos… es lógico, nos rechazan por lo sucedido.
-nosotros sabemos que esto estuvo mal… hemos estado callando esto que sentimos durante mucho tiempo… queremos estar juntos… lo primero será separarnos de Skipper y Anastasia.- habla por ambos la nutria.- quiero tramitar lo más pronto posible el divorcio y no dudo que Skipper quiera acceder a ello.
-yo… aun no estoy muy seguro de querer separarme de Anastasia, por su falta de visión dudaría que ella pueda seguir un camino distinto del mío.- Eleonor le negó con la cabeza ante su respuesta.- además de los divorcios, también nuestra prioridad, es el recuperar a nuestros hijos… Skipper y Anastasia deben entenderlo.- Eleonor bajo la cabeza por tres segundos y dirigió su mirada hacia el teniente.
-Kowalski, antes de irme… debo decirte algo muy importante…
-¿te vas a ir Eleonor?.- interrumpe la nutria.
-si Marlene, me regreso hacia Alaska, ya no tengo nada que hacer aquí en Nueva York, pero antes de irme, debo decirle a Kowalski, todo lo que sé sobre Anastasia…
-Anastasia… ¿Qué pasa con ella?
-pasa que ella te ha estado mintiendo, a todos, la mayor parte del tiempo, siempre los ha estado mintiendo.- concluye la pingüina, ambos amantes se miraron mutuamente, ¿sobre qué podría estar mintiendo la pingüina ciega?, ¿sería verdad o mentira lo que Eleonor estaba dispuesta a decirles?
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Mikaela continuo caminando por los alrededores de todo el zoológico, Alexander se iría del zoológico, y solo el destino sabía si volverían a verse nuevamente o sus caminos se separarían para siempre, ¿a dónde iría?, era mejor que no lo supiera, sabía que sería capaz de ir al mismo lugar con tal de seguir viéndolo e incluso, de recuperarlo. Lo amaba demasiado, desde que eran niños siempre había soñado el pasar el resto de la vida a su lado, sabía que no podía estar al lado de otro macho, sabiendo muy bien que el recuerdo de Alexander la perseguiría dormida o despierta.
-¡Mikaela!.- la llama Tadeo, quien la encontró de causalidad. La hembra volteo su vista hacia otra parte para intentar limpiarse los ojos húmedos, pero era demasiado tarde, pues el macho ya se había dado cuenta de su estado de ánimo.- ¿qué te pasa?.- interroga posando sus aletas en su hombro, a lo que Mikalea volteo a verlo enseguida, ¿Por qué ocultar su sentir hacia un amigo muy cercano y querido para ella? Pronto se lanzó a su pecho y comenzó a sollozar.
-Alexander y yo terminamos Tadeo, terminamos para siempre.- responde la hembra aun sin mirarlo, el macho solo accedió a abrazarla, aun si intentara ponerse en el lugar melancólico de Mikaela, sabía que no podía hacerlo, su corazón dio un vuelco de alegría al saber que ese rompimiento definitivo sería una nueva esperanza para estar con ella, no sonrió para nada, pero solo callo en lo absoluto su inmensa felicidad.
-en verdad lo lamento mucho Mikaela, sabes que yo no soy nadie para decirte esto, pero… te lo dije, te lo advertí un millón de veces, no quise que ese idiota te rompiera el corazón de esta manera… te dije que Alexander solo quería utilizarte para olvidarse de Emma, ¡yo te lo dije!...
-¡no Tadeo!, ¡esto no es así!- alza su mirada para verlo.- Alexander no haría una cosa así, él me amaba, yo lo se… el jamás me utilizo para olvidarse de Emma, ¡él me amaba de verdad!, ¡yo lo sé!- termina de expresarse con rapidez, mientras las lágrimas seguían deslizándose por sus mejillas
-perdóname, no quise lastimarte aún más… se lo mucho que esto te duele…- comienza a limpiar sus lágrimas que se deslizaban por sus ojos.- ven conmigo, te llevare a tu casa.- pide abrazándola a un costado suyo, cumpliendo con su compañía hasta llegar al habitad de la nutria donde se hospedaba junto con Anastasia y Emma.
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Gloria camino por la oscura noche presente, hacia un ligero frio, sonó la campa del reloj del zoológico, marcando las 10 de la noche, pronto se sintió algo solitaria y atemorizada, su rencor la hacían desquitarse de cierta forma al arriesgar su seguridad de esta manera, además de también solicitarse a sí misma un momento a solas para pensar mejor las cosas, aclarar su mente y si es de suma necesidad, olvidar ya todo lo sucedido de sus padres.
Siguió con su caminata aumentando aún más su miedo, pues sentía una presencia cerca de ella, volteaba su mirada ligeramente hacia los lados, pero nunca hacia atrás. Miro cerca de ella un árbol con gran altura, se acercó más a él.
-¡vaya que eres linda como tu madre!- pronto escucha una voz masculina que la hace voltear en seguida.
-Darío… ¿Qué haces aquí?- pregunta la hembra tímida y a la vez temerosa. El macho no contesto en seguida, solo siguió contemplándola en silencio, Gloria se percató en seguida de esto, camino hacia su lado izquierdo algo lento para disimular. El pingüino se percató en seguida de su futura acción… el querer escapar. Con tan solo tres pasos rápidos, llego hasta ella, tomándola por la fuerza la cintura, pegando su entrepierna a la suya.- ¡suélteme!- exige la nutria asustada.
-¡no chiquita!... ahora que tu madre se encuentra en un duelo pasional entre tu padre y ese pingüino larguirucho, tú vas a ocupar su lugar en mi lista de deseos, después de todo, no estás tan mal en gustos.- responde abrazándola aún más a su cuerpo, insistiendo en darle un beso en los labios, a lo que la nutria se niega intentando liberarse del macho, pataleando, a empujones y con golpes ha intentado quitárselo de encima, únicamente haciendo inútiles esas tácticas, a lo que el macho de un solo empujón logro tirarla en el suelo.
