Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.

Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.

[Traducido por EriCastelo en apoyo a AlePattz]


Capítulo 43: Zona en construcción

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Día 175

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EPOV

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Día 90

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Han pasado dos semanas desde la pequeña revelación de Mike, y carajo, si no fueron dos semanas muy satisfactorias. Jessica Stanley, también conocida como la pequeña golfa, sí, la misma que estaba follando a Alec en su oficina, ha sido arrestada y acusada de cambiar intencionalmente a nuestros hijos.

Con la declaración de Mike, fue bastante fácil hacer un arresto, ya que tenían entrevistas con todas las enfermeras de turno en ese momento. Básicamente, ella ya había corroborado su historia, solo que no la parte intencional. No fue un acto premeditado, sino oportuno. El momento se presentó y ella lo aprovechó con la esperanza de conseguir un esposo médico, sin la interferencia de que su exprometida tuviera un bebé de él.

Considerándolo todo, Bella y yo estamos satisfechos de saber que no se saldrá con la suya con sus acciones, pero también nos damos cuenta de que, sin ellos, nuestra familia no existiría. Es un concepto difícil de entender a veces, pero aún espero que la perra sufra.

Hoy me reuniré con Jay y vamos a ver algunos prospectos para el restaurante. Tengo programadas visitas en una breve lista de cinco lugares. Mientras tanto, Bella y Vic van a comenzar con la lista de casas que Tanya pudo compilar. Cuando la reduzcan, Jay y Vic tomarán la decisión final.

"Chicos", grito desde el pie de las escaleras. "Si quieren ir con el tío Jay y conmigo, tendrán que salir ya. Llegará en cualquier momento".

"Voy, papi", grita Seth, los pasos ya golpean contra el suelo.

Niego con la cabeza y vuelvo a la sala de estar donde Bella está sentada con su computadora portátil sobre las rodillas. Me deslizo a su lado en el sofá. "¿No vas a ver estas casas en persona?" Pregunto, moviendo mi mano hacia la pantalla.

"Lo haremos", me responde, estudiando la pantalla cuidadosamente, casi ignorando mi presencia.

"Entonces, ¿por qué las miras ahora?" Cuando continúa ignorándome, uso mis dedos y pincho su costado, provocando una risita.

De hecho, levanta la cabeza y me mira. "Oh, lo siento. ¿Dijiste algo?" pregunta ella, actuando toda inocente y esa mierda.

"¿Quién yo?" Me señalo a mí mismo y niego con la cabeza. "No, no dije nada. Nada en absoluto".

Levanta la mano y me golpea en el pecho. "No actúes como un sabelotodo". Cerrando su computadora, la desliza a la mesa de café y se sienta a horcajadas sobre mi regazo. Mis cejas se elevan. "Lo siento, bebé. ¿Estaba descuidando mis deberes de esposa e ignorando a mi hombre grande y fuerte?" —pregunta, siendo condescendiente conmigo.

Justo cuando estaba a punto de acercarla lo suficiente para que sintiera que tan grande y fuerte era su hombre, unos pasos en las escaleras me descarrilaron. ¡Maldición! En cambio, sonrío. "Estoy seguro de que puedes compensarme más tarde".

"¿Por qué estás sentada en las piernas de papá, mamá?" Seth pregunta mientras él y Jake se unen a nosotros en la sala de estar.

Bella deja escapar una risita tan linda como el infierno y se gira hacia ellos. "Todos mis chicos están saliendo sin mí, así que necesitaba darle a papá sus besos". Ella se levanta y agarra a Jake y comienza a plantar besos en su rostro. "Al igual que voy a hacer con ustedes".

Observo con una sonrisa en mi rostro mientras cubre a los dos chicos con besos mientras se ríen. Entonces me pregunto a dónde diablos se fueron mis besos. Decidiendo remediar eso, salto y me uno al alboroto. Nuestra pequeña familia participa en un festival de besos y risas hasta que suena el timbre.

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Después de tachar la perspectiva número dos de la lista, regresamos a la minivan. Solo que esta vez, cuando los chicos van a subirse, estalla una pelea entre ellos.

"Quiero sentarme junto a Seth esta vez", declara Jared.

Jake cruza los brazos sobre el pecho y resopla. "No. Seth es mi hermano, se sienta tonmigo".

"Tú lo tienes todo el tiempo, yo no. Es mi turno", argumenta Jared.

"Está bien, amigos. No hay razón para discutir", los interrumpo. "Seth, ¿con quién quieres sentarte?"

Seth, que estaba mirando a Jared y Jake, me mira. "Quiero sentarme con Jake, papi".

"Seth", se queja Jared. "¿Por qué siempre quieres sentarte con ese bebé?"

Voy a intervenir, pero antes de que pueda, Seth se me adelanta. "Jake no es un bebé. Tenemos los mismos años". Señala su pecho con el pulgar. "Él es mi hermano, y nos sentaremos juntos. Tú te sientas con tu hermano". Con eso, se sube a la camioneta. "Vamos, Jake".

Jake mira a Jared y le saca la lengua antes de seguir a Seth a la última fila de asientos. Y aunque debería reprenderlo por ello, no puedo evitar sentirme bendecido de que mis hijos se amen tanto. Jared ha estado en la vida de Seth desde que tiene memoria, pero en poco más de seis meses, Jake se ha convertido en su persona favorita.

Jay me levanta una ceja, pero yo solo niego con la cabeza. "Lo siento, hermano. Simplemente me llena el corazón hasta el borde".

Él asiente con facilidad. "Lo entiendo".

El siguiente lugar que visitamos tiene potencial. Mucho, en realidad. La ubicación es excelente y es prácticamente una pizarra en blanco con espacio para que yo lo convierta en mi visión. Jay está de acuerdo y lo ponemos en la lista más corta que solo contiene este en este momento.

Después de que el siguiente lugar falla, nos dirigimos a la última opción y, aunque está bien, no se compara con la otra.

"Bueno, hermano", dice Jay, colocando su mano en mi hombro. "Diría que hemos tomado una decisión... a menos que desees buscar más propiedades".

Lo pienso por un minuto. Ese tenía todo el espacio que necesitaría, está lo suficientemente cerca de casa para poder llegar rápidamente y es un espacio abierto y vacío. Perfecto para convertirla en mi sueño.

Niego con la cabeza. "No. Creo que lo encontramos".

Jay me tira en un abrazo con un solo brazo. "¡Felicitaciones! Yo también creo que es perfecto".

"Está bien, reúne a las tropas", digo.

Jay se lleva los dedos a la boca y suelta un fuerte silbido. Los chicos, que corrían por el espacio abierto gritando y riendo, se detuvieron y se volvieron hacia nosotros.

Jay agita su mano hacia la puerta. "¡Nos vamos!"

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Más tarde esa noche, cuando llegué a la habitación después de leerles a los chicos, encontré a Bella en la cama con esa maldita computadora portátil apoyada en sus rodillas. Decidiendo divertirme un poco, empiezo a desabrocharme la camisa mientras le doy la mirada más sexy que puedo producir. Después del cuarto botón, sigue mirando la computadora, aparentemente ajena a que estoy en la habitación.

Me aclaro la garganta y desabrocho el último botón, luego estiro mis brazos, permitiendo que mi camisa se abra y flexione los músculos de mi pecho.

Nada.

¿Qué carajos que le pasa?

Me quito la camisa y los zapatos y me dirijo a ver qué es lo que la tiene tan interesada que ni siquiera puede darse cuenta de que su sexy esposo está en la habitación desnudándose para ella. Finalmente, cuando mi rodilla aterriza en la cama, ella mira hacia arriba.

"Oh, hola, cariño. ¿Los chicos ya están listos?" pregunta y lo dice en serio, ni siquiera se dio cuenta de que estaba aquí.

Pongo los ojos en blanco, me muevo a su lado y miro la pantalla. Casas. Otra vez está mirando casas. "Sí, ya están dormidos. ¿Qué es esto?" Toco la pantalla con el dedo. "Pensé que tú y Vic revisaron estos lugares hoy".

Bella me mira entonces, realmente me mira, y la expresión de su rostro me dice que algo se avecina. Pone el portátil sobre la cama, a su lado, y me mira. "Lo hicimos, y esta es más casa de lo que Vic y Jay están buscando"—mira hacia atrás a la computadora portátil antes de girar sus grandes ojos marrones hacia mí— "pero... bueno, me encantó".

Después de que dice eso, solo mantiene sus ojos en los míos como si estuviera esperando que dijera algo. Levanto mis cejas en pregunta sin estar seguro de qué puede ser.

Resopla y mira con anhelo la pantalla. Me estiro y agarro la computadora, llevándola a mi regazo. Moviendo el ratón, empiezo a hacer clic en las imágenes. Guau, este es un lugar agradable. Seis habitaciones, cuatro baños, dos salas de estar y un enorme patio trasero cercado con un columpio de madera ya instalado.

Entonces veo la cocina, y qué cocina. Las encimeras de cuarzo oscuro brillan con las luces debajo de los gabinetes que se reflejan en la superficie brillante. Los electrodomésticos de acero inoxidable incluyen un refrigerador de gran tamaño, una estufa de seis fogones con plancha integrada, hornos dobles lo suficientemente grandes como para contener una bandeja completa, un microondas integrado y un enfriador de vinos debajo del mostrador.

Silbo por lo bajo para mí mismo. La cocina de Bella no está mal, pero está un nivel por debajo de la mía en casa. Esta de aquí, sin embargo, es una comparación cercana. Cuando finalmente miro a Bella, su expresión ha cambiado. Ella me ha estado observando y aparentemente le gustó lo que vio. Sus ojos están llenos de esperanza ahora, y ahí es cuando lo sé.

Ella quiere esta casa.

Abro la boca y luego chasqueo la mandíbula sin saber qué decir. Nunca hablamos de mudarnos y simplemente decidí un lugar para mi restaurante por estar cerca de casa como una gran ventaja.

Con sus ojos en mí, luciendo tan esperanzados, rebosantes de emoción apenas contenida, solo puedo hacer una cosa. "¿Quieres esta casa?" —pregunto, inclinándome más cerca de ella.

Con un tímido asentimiento, comienza a explicar sus razones. "Con el nuevo bebé estaremos llenos aquí y ¿qué pasa con los niños? ¿Crees que querrán compartir una habitación para siempre? Quiero decir, sé que ahora se aman, pero ¿qué pasará dentro de diez años? Ellos querrán tener su propio espacio". Asiente mientras enumera la razón como si se estuviera convenciendo a sí misma mientras habla. Luego me mira tímidamente. "Además, ¿y si decidimos tener otro bebé? ¿Dónde lo pondríamos?"

Interrumpo su parloteo presionando mis labios contra los suyos en un beso de castigo. Solo escucharla hablar de aumentar nuestra familia es suficiente para que esté de acuerdo con todo lo que ella quiera. Soy un maldito hombre bendecido en este momento, ¿pero pensar que ella esté considerando tener más hijos conmigo?

Jodidamente perfecto.

Deslizo mi lengua entre sus labios y la enredo agresivamente con la suya. Me excita tanto el solo hecho de que ella considere llenar una casa de seis habitaciones con nuestros hijos. La computadora portátil cae a un lado mientras la empujo hacia atrás y la cubro con mi cuerpo. Mis pulgares juguetean con los lados de sus pechos mientras mis manos se deslizan hacia abajo para alcanzar y acunar su trasero regordete, juntando nuestras pelvis. Sus brazos me envuelven y me acercan más mientras sus gemidos escapan entre nuestros labios. Mi mente se ha ido por completo ahora, y me levanto para comenzar a desnudarla.

Sus labios hinchados forman una sonrisa. "¿Debo asumir que eso es un sí?", pregunta.

Después de quitarle mi camiseta y arrojarla al otro lado de la habitación, junté nuestros pechos desnudos. "Cariño, puedes tener la casa que quieras siempre y cuando estés dispuesta a llenarla con más niños".

Sus brazos se entrelazan alrededor de mi cuello y frota su calor cubierto de algodón contra la aspereza de mis jeans. "¿Significa eso que podemos ir a verla mañana después de la ecografía?"

Empujo mis labios contra los de ella firmemente por un segundo antes de retirarme y acunar su cara entre mis manos. "Si estás dispuesta a mudarte, haz la cita, me apunto".

Ella se ríe. "¿No te importa la ubicación? Sé que elegiste un sitio para tu restaurante hoy".

Tomo una respiración profunda. "Elegí un lugar hoy y consideré lo cerca que estaba de casa en mi decisión, pero si esta casa es lo que quieres, ¿quién soy yo para decir que no?"

Atrae mis labios hacia los suyos y me da un beso brutal. "Y hay otra razón por la que te amo tanto. Harías cualquier cosa para hacernos felices, pero esta vez no será un sacrificio". Ante mi ceño fruncido, continúa: "En realidad, está a solo tres kilómetros de aquí, y" —alarga la palabra— "la casa que Vic quiere está a una cuadra de distancia".

Mis cejas van de fruncidas a lo alto de mi cabeza. Lentamente, mientras las palabras realmente penetran mi mente, mis labios se curvan hacia arriba hasta mostrar la sonrisa más amplia. "¿En serio?"

Ella asiente con la cabeza y se ve muy orgullosa de sí misma. "Sí, pensé que te gustaría eso".

"No tienes idea," digo mis labios ya se dirigen a su cuello. "Y tengo la intención de mostrarte cuánto me gustas", murmuro contra su piel mientras mi lengua se desliza para saborear.

"¿Quieres saber cuánto cuesta?" jadea con la cabeza echada hacia atrás contra la almohada.

Tiro de su lóbulo. "No me importa".

Ella sisea y agarra mi cabello, sus dientes raspando mi mejilla. "Edward, tómame", gime.

Sin perder tiempo, me levanto y desabrocho el botón de mis vaqueros. Su respiración se vuelve jadeante mientras sus ojos entrecerrados se enfocan en mis dedos y luego en mi bulto mientras empujo mis pantalones hacia abajo y fuera de mis piernas. Estirándose hacia adelante, ahueca el contorno de mi polla. Incluso a través de mi bóxer, se siente tan jodidamente bien, pero luego la piel se encuentra con la piel cuando llega al interior.

Aprieto la mandíbula para contener el gemido que quiere escapar. Me encanta la sensación de su mano, anhelo algo más que sé que es aún mejor. Agarrando el algodón que la cubre de mis ojos buscadores, tiro. Sabiendo exactamente lo que quiero y deseando lo mismo, desliza sus manos hasta mi cintura.

En cuestión de segundos, la piel desnuda se junta. Me dedico a mostrarle exactamente lo que significa para mí. Y a cambio, ella me muestra lo mismo.

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Día 98

"Chicos", llamo por las escaleras. "¿Pueden bajar un minuto?"

"Ya voy", grita Seth en respuesta y yo solo me río y niego con la cabeza, dirigiéndome al sofá donde Bella está esperando.

Con un beso, tomo asiento a su lado. "¿Estás lista para esto?"

Ella se ríe. "¿Lista? Creo que mi mamá ya lo sabe y solo está esperando con alfileres y agujas".

"¿Sí?" Pregunto. "¿Qué ha dicho?"

"Realmente no ha dicho nada, pero sigue mirándome de manera extraña", explica Bella. "Es como si me estuviera estudiando, tratando de descubrir exactamente qué está diferente".

Levanto la mano y rozo mis dedos a lo largo de su mejilla. "Bueno, aquí hay un resplandor".

Ella pone los ojos en blanco y agita sus manos sobre su pequeño bulto que aún puede ocultarse fácilmente con una camisa holgada. "Más bien un bulto notable aquí".

Echo la cabeza hacia atrás y me río. "Creo que esa es la idea general. Llevas un cargamento precioso". Mi mano se desliza hacia abajo para acunar su estómago.

Ella sonríe, pero luego se pone seria. "¿Cómo crees que reaccionarán los chicos?"

"Han demostrado que están aceptando, así que no veo por qué esto sería tan di-" Interrumpo lo que estaba diciendo ante el sonido de pasos que bajaban las escaleras. Con una mirada mordaz, Bella gira la cabeza y sonríe en su dirección. "Hola, cariños. Vengan a sentarse". Ella palmea el espacio al otro lado de ella.

"Hola, mamá", dice Seth mientras se sube al sofá. "¿Qué pasa?"

"Estábamos jugando con nuestra pista de tarreras", agrega Jake solo para hacernos saber que los interrumpimos.

"Oh, bueno, discúlpanos por querer hablar con nuestros hijos", digo sarcásticamente, acercándome para desordenarles el cabello.

"Para, papi", dice Seth sacudiendo mi mano de su cabeza mientras Jake solo se ríe y pone los ojos en blanco.

"No los habríamos alejado de sus juguetes a menos que fuera importante. Lo menos que podrías hacer es fingir que te importa". Golpeo a Seth en las costillas y me río mientras él grita.

"Está bien, niños", interrumpe Bella apartando mis manos. "Debemos tener una conversación seria".

"Habla entonces", dice Seth, levantando las manos y mirándonos con impaciencia.

Jake, el niño más sensible, se desliza más cerca y se arrodilla para tomar el rostro de Bella. "¿Qué pasa, mamá? ¿Estamos en problemas?"

Me estiro y lo levanto, llevándolo a mi regazo. "No, amigo, no están en problemas... a menos que hayan hecho algo malo, ¿nos están ocultando algo?" Pregunto con una ceja levantada.

Comienza a sacudir la cabeza rápidamente. "No, hemos sido buenos niños".

"Está bien, entonces, no, no están en problemas, pero queríamos hablar sobre ese secreto que queremos que ustedes cuenten", les explico.

Jake me estudia cuidadosamente, pero Seth no pierde el ritmo. "¿Te refieres al bebé? ¿Podemos contarlo ya?"

Las cejas de Jake se levantan y gira su cabeza hacia Bella, o más específicamente, hacia su vientre. "Todavía no veo ningún bebé", declara encogiéndose de hombros.

Bella se ríe y se estira hacia atrás, levantándose la camisa para exponer su pequeña barriga. "Todavía es pequeño, pero está empezando a crecer ahora". Su mano hace un arco mientras la frota sobre su barriga.

Muy tímidamente, Jake se acerca y le toca el estómago. "¿Ese es el bebé?" pregunta.

Me estiro y muevo su mano a través de la sección redondeada. "¿Sientes esa curva? Está empezando a crecer".

Cuando lo suelto, retira su mano y se encoge de hombros. "Genial".

"Ahora volvamos a la parte de contar el secreto", comienza Bella. "La abuela y el abuelo estarán aquí mañana y todos nos reuniremos en casa de Carlisle y Esme el jueves para el Día de Acción de Gracias. Pensamos que sería el momento perfecto para que ustedes, niños, les cuenten a todos", explica Bella cuidadosamente, haciendo todo lo posible para asegurarse de que los chicos la están entendiendo.

"¿Qué es acción grata?" Jake pregunta, con los ojos muy abiertos.

Me río y pienso que ninguno de ellos tiene la edad suficiente para comprender toda la tarea pendiente o la historia todavía, así que decido darles una explicación simple. "Es el día en que las familias se reúnen, comen pavo y les dicen a sus familiares lo agradecidos que están de estar juntos".

Seth levanta las manos e inocentemente pregunta: "¿Qué significa día de accionar?"

Miro a Bella con las cejas levantadas y espero pacientemente a que responda. Poniendo los ojos en blanco, finalmente se le ocurre algo que pueden entender. "Significa felicidad, que estamos felices que sean nuestra familia".

Pareciendo complacida consigo misma, me da una sonrisa de suficiencia. "Ahora que todo está arreglado, ¿podemos hablar sobre cómo les van a decir a todos?"

Seth se sube al regazo de Bella y con los cuatro muy cerca, comenzamos a hacer nuestros planes.

"Entonces, ¿tú qué vas a decir, papá?", Seth me pregunta.

"¿A qué te refieres, colega?"

Suspira como si yo fuera un idiota. "Ya sabes. Como cuando le preguntaste a mamá. Esperamos y cuando dijiste la palabra correcta, comenzamos a hablar. ¿Te acuerdas?"

"Ohhh, cierto," digo, asintiendo. "Está bien, ¿qué tal esto? Antes de comer, todos se turnarán para decir por qué están agradecidos. Después de mi turno, anunciaré que ustedes dos tienen algo que agregar y luego les dirán que estás agradecido por su nuevo hermanito o hermanita" Los miro a ambos cuidadosamente para asegurarme de que entienden lo que estoy diciendo. Por supuesto, se los voy a recordar cuando vayamos en camino el jueves, pero por ahora, esta charla es un buen comienzo.

Seth apoya la barbilla en los dedos como si estuviera pensando con mucho cuidado, pero Jake parece estar de acuerdo con el plan. Con un gran asentimiento exagerado, dice: "Podemos hacer eso. ¿Podemos, Seth?"

Seth piensa unos segundos más antes de asentir con decisión. "Sí, seguro que podemos".

"Está bien, pero hay una cosa más que debemos agregar", dice Bella, con emoción nerviosa brotando en sus ojos.

"¿Qué es?", Seth pregunta.