Marzo había terminado de la manera más agotadora posible. Y el relevo lo había tomado abril, la primera semana fue prácticamente una tortura para aquellos chicos. Con tarea hasta el cuello, Liam solo se alegraba de que esté año si pudo pasar de marzo. Las vacaciones de pascua se habían convertido en las únicas en las que Liam sentía alivio de que acabarán. Después de esa tortuosa semana, los chicos volvieron a las actividades. La relajada rutina había provocado que los días pasarán más rápido, y cuando Liam menos se dio cuenta, tenía que planear algo. El 15 de abril llegó, y Liam se despertó con una alegre noticia.

-Lo logro Liam! ¡Lo logro! – decía Amanda viendo la portada del diario El profeta

-quien logro qué? – dijo Liam viendo alrededor, el gran comedor parecía sumido en una celebración

-Hermione Granger – respondió Amanda – es ministra de magia! ¡La acaban de nombrar! Hace poco me suscribí a el profeta, ¡pero nunca me imaginé recibir una noticia tan grande en tan poco tiempo!

-y quién es esa? – pregunto Liam curioso

-es amiga de Harry – respondió Emma con un trozo de tocino en la boca – papá la ha visto a veces, aún que supongo que como ahora es la ministra la verá más tiempo

-Emma – dijo Liam volteando hacia donde estaba su amiga

-Hola – saludo la pelirroja

-FELIZ CUMPLEAÑOS! – Liam se lanzó a abrazar a su amiga

-ay, Liam, gracias jaja – dijo Emma sonrojada

-hace un año no pudimos celebrarlo, pero este año es diferente! – Liam le sonrió a Emma – para empezar, acabando las clases tenemos una cita en…

-Una cita?! – dijo Amanda sorprendida – no, no, tu no vas a ningún lado Liam

-iba a decir que teníamos una cita en los cuartos arácnidos – río Liam – vamos a comer

-oh, si! – Emma se alegró – va a ser como el de Raine?

-sí, exacto – sonrió Liam – voy a preparar un montón de comida y tú pastel! ¿Qué te parece?

-Excelente! – dijo Emma motivada

-Después, los regalos – dijo Liam haciendo una voz de misterio – ¿que serán? Hmm, lo descubrirás!

-qué día – sonrió Emma – vamos a ello!

-Siiii! – le dijo Liam animadamente

-wow… Hermione Granger… – decía Amanda mirando una fotografía en movimiento en el periódico – tal vez si me ondulo un poco el pelo… no… Liam, te gustaría como me vería con el pelo ondulado?

-me gusta de cualquier manera– sonrió Liam

-genial, genial… – Amanda volvió a sumergir su vista en el periódico – yo también quiero ser ministra de magia, se imaginan? ¡Ay, sería genial!

-muchas responsabilidades – dijo Emma – mis padres siempre están ocupados en el ministerio, que una cosa que la otra, al final casi nunca dejan de trabajar

-Genial – sonrió Amanda – y… oh, bah, está parte ya no sirve – dijo tirando el periódico

-a ver – dijo Emma y tomo el periódico, Amanda lo había dejado en la sección de deportes – uy! Mira Liam, es la cazadora que te gusta

-Enserio?! – Liam dejo caer su tenedor y tomo el periódico, ahí vio a la siempre atractiva Susana Herrera, acababa de celebrar un triunfo en su partido de Quidditch, Águilas de Morelos contra los Ajolotes Aztecas – ahhh! ¡Qué buena es! ¡Mira! – decía Liam señalando cada fotografía en la que salía la jugadora

-no es tan buena – dijo Amanda indignada – solo tiene que perseguir una pelota grande, que con eso?

-no solo hace eso – dijo Liam asombrado – tiene jugadas increíbles! Es increíble…

-Pues los buscadores hacen más – bufo Amanda – perseguimos la snitch, que es muy escurridiza, y además es muy difícil encontrarla, solo para los más atentos, además nosotros damos los 150 puntos a nuestro equipo

-pero no eres Susana Herrera – río Emma

-y falta que me hace – exhaló Amanda – yo soy mejor que esa tal Herrera, podría ganarle

-puff, jajaja – río Liam – tu eres una buscadora, no una cazadora, así que no, no podrías

-ay! ¡Ya! ¡¿Que le ves?! – gruño Amanda – yo soy la importante!

-todos lo somos – contesto Emma – si no, todos perseguirán la snitch como locos

-AH! ¡LO SE! – Amanda pataleo – la odio, la odio!

-tranquila Amanda – río Emma – solo broncéate un poco

-Deja de ver el periódico! – reclamo Amanda y le arrebató el periódico – ya, no más!

-ok… – dijo Liam cabizbajo

-jaja, ay Amanda – suspiro Emma

La campana del inicio de clases sonó. Los chicos se levantaron y fueron hacia sus salones. Liam se despidió de Amanda con un beso, que Amanda acepto sin reproches, pero también siguió algo molesta. El día fue muy divertido, Liam se encargó de que Emma se lo pasará genial, aún que ella ya lo hacía con el simple hecho de que Liam estuviera con ella. Cómo fuera, al final de las clases Liam fue directamente a la cocina. Y después de que terminara de cocinar, Liam reunió a Emma, Jack, Erika, Amanda y Raine para ir nuevamente a aquellas salas. Liam, muy animado, hizo aparecer la comida.

-y… Abracadabra! – dijo contento cuando la comida apareció

-NO! – grito Raine, todos voltearon a verla

-qué pasa? – dijo Liam extrañado

-pensé que… ibas hacer otra cosa – suspiro la chica

-ok… en fin, todo listo, comamos! – Liam extendió sus manos

Así lo hicieron, se sentaron y todos degustaron las delicias que Liam había preparado. Después de que terminaron de comer, Liam saco su teléfono y reprodujo algunas canciones de una banda de pop muggle, que Emma había escuchado una vez, cuando Liam se las enseño, y quedó fascinada con el ritmo y letras de las canciones. Así que todos empezaron a bailar animadamente, una tras otra canción, cada cual más emocionante que la anterior. En cierta parte, Liam hizo su hechizo rutinario después de ver qué su reloj marco "Atardecer". Después de eso el ambiente se empezó a poner más tranquilo, Liam, a petición de las chicas, puso algunas canciones románticas. Emma, Amanda y Raine cantaban animadamente viendo las letras en la pantalla del teléfono, a Erika le hubiera gustado cantar también, aún que se conformó con tararear. Varias canciones fueron dedicadas a personas, Raine dedico una a un chico que había visto alguna vez en las vacaciones, Erika le dedico una a Jack, Amanda y Emma le dedicaron una canción a Liam, aún que evidentemente, Emma no lo dijo así. Todos ahí sabían a quién iba dirigida aquella canción, a Liam, el único que no lo sabía, era Liam. El momento de cantar el feliz cumpleaños llegó, Liam cantaba contento, como siempre.

-FELIZ CUMPLEAÑOS! – grito Liam como si de su propio cumpleaños se tratara

-GRACIAS! respondió Emma de la misma manera

-ahora, a probar el pastel! – dijo Liam animadamente

-Difindo! – dijo Emma haciendo un movimiento con su varita, corto un pedazo del pastel gracias a el hechizo que Raine le había enseñado un día de esos

-Wingardium Leviosa! – dijo Liam y repartió las porciones de pastel entre todos

El pastel fue de lo mejor. Emma lo disfruto como si nunca antes hubiera comido pastel en su vida. La cereza del pastel, aparte de la verdadera cereza del pastel, fueron los regalos. Liam fue el primero, le regaló un bonito kit de maquillaje que Emma había visto un día mientras Liam le mostraba el internet, naturalmente, le encantó. Jack y Erika le dieron un par de estilosas plumas, adjuntando un frasco de tinta nuevo. Raine le dio un libro sobre encantamientos domésticos. Amanda le dio una figura en miniatura de su Nimbus 2000. Finalmente, todos salieron de aquellas salas, Liam le hizo una seña a Emma, quería hablar con ella un momento a solas. Las estrellas brillaban suavemente en el cielo, Emma y Liam las miraban tranquilamente.

-feliz cumpleaños – dijo Liam nuevamente – tienes 14, como te sientes?

-contenta – río Emma

-bien – sonrió Liam – hay otra cosa que me gustaría darte

-otra cosa? – Emma miro sorprendida a Liam

-sip, mira – Liam abrió su mochila y saco una bolsa – ábrela

-qué será? – Emma tomo la bolsa y quitó la cinta

Dentro vio dos cosas, la primera era un peluche de una serpiente muy tierna, la segunda era una bolsita.

-me costó un poco comprar la serpiente – río Liam tímidamente

-G…gracias Liam – sonrió Emma algo sonrojada, era la primera vez que Liam le regalaba un peluche a alguien, y era a ella a quien se lo había dado

-Y la otra bolsita, son galletas, con chispas – sonrió Liam – las… pediste la otra vez…

-Ay, muchas gracias Liam – dijo Emma, no se pudo contener más y le dio un fuerte abrazo a Liam – te quiero

-yo también – río Liam y correspondió al abrazo

Emma se cuestionaba que hacer ahora. Parecía el momento idóneo para confesar sus sentimientos, estaba ahí, a solas con Liam, en medio de una noche espléndida. Quería hacerlo con todas sus ganas, solamente quería decir aquello que sentía con tanta fuerza. Pero también sabía que no era precisamente el momento idóneo para hacerlo, Liam justamente esa mañana le había dado un beso a Amanda, cosa que, evidentemente, hacía notar que Liam tenía su interés en alguien más. Pero Emma tenía tantas ganas de hacerlo, que Liam correspondiera a sus sentimientos, iniciarán una fuerte e intensa relación, y que Emma pudiera quererlo de tantas formas… Pero no podía, Liam no estaba interesado en ella de esa manera, o al menos eso le parecía a Emma. Y tratar de confesarse sabiendo la enorme posibilidad de ser rechazada, simplemente no podía hacerlo. Lágrimas empezaron a salir, las cuales caían sobre el hombro de Liam.

-Estás bien? – dijo Liam sintiendo las lágrimas y escuchando el sollozo de Emma

-sí, sí, lo estoy – decía Emma abrazando más fuerte a Liam

-eh… ok? – Liam se quedó quieto, hasta que finalmente Emma lo soltó.

Los días avanzaron. Los alumnos empezaban a adquirir un nuevo temor, pues los exámenes se acercaban cada vez más. Las cosas se habían calmado un poco, no había avistamientos recientes de acromantulas, ni sucesos extraños pasaban. Hasta que, nuevamente, los misterios empezaban a aparecer. Cierto día, por la mañana, Amanda leía el profeta, Liam desayunaba tranquilo y Emma veía a Jack y Erika irse contentos del gran comedor.

-Caray, sí que la están pasando bien – suspiro Emma

-pues sí, casi no ha tenido diálogos – dijo Amanda leyendo el periódico

-que diálogos? – pregunto Liam confundido

-no se – Amanda bajo el periódico y miro a Liam – recuerdas cuando empezamos a salir?

-obvio – sonrió Liam orgulloso – fueron buenos días, hablábamos un montón, e íbamos a todos lados juntos

-sí, sí, así es – confirmaba Amanda leyendo nuevamente el periódico – Buenos tiempos

-podríamos hacerlo otra vez… – Liam vio a Amanda esperando recibir una mirada de complicidad – últimamente… estás mucho en la biblioteca

-aja, estoy estudiando – contesto Amanda – no podemos ir por ahí cuando los exámenes están al caer

-todavía falta para eso – suspiro Liam

-tranquilo Liam, hoy podemos hacer algo tu y yo – dijo Emma amablemente

-bueno – Liam poso su mentón en la palma de su mano y se recargo en la mesa – deberías de dejar de estudiar un rato Amanda

-no – respondió la chica

-oye, que es eso que lees? – Emma leía muy a penas la primera plana del periódico

-una noticia… aparentemente el ministerio perdió una creatura muy importante – explico Amanda – fue por aquí, cerca de hogsmeade

-una creatura? ¿Será peligrosa? – dijo Emma sorprendida

-supongo, según esto, se han enviado muchos agentes del departamento de regulación y control de criaturas mágicas, pero no han tenido éxito – Amanda no apartó la mirada de el periódico

-crees que tenga que ver con lo de las acromantulas? – le pregunto Emma a Liam

-puede – contesto Liam – pero si apenas se publica en el periódico…

-Oh, no dice fecha exacta – dijo Amanda – solo dicen que lo perdieron, no dice "recientemente" ni "anteriormente", nada

-qué raro – exhaló Emma – le preguntaré a papá – inmediatamente saco un pedazo de pergamino, una pluma y un frasco de tinta – ajá… bien, si, me acompañas a darle esto a una lechuza? – dijo mirando a Liam

-claro, hoy hay pocas clases, podemos ir en cuanto terminemos – sonrió Liam – creo que Sara estaba aquí…

Las clases comenzaron, la primera fue pociones, en donde Liam rectifico que hacer una poción no era igual a hacer una sopa. La siguiente clase fue Encantamientos, en donde Emma práctico el encantamiento estimulante en Liam. De pronto, Liam se sentía muy feliz, como si Emma le hubiera contado algún chiste demasiado gracioso que retumbaba suevamente en su cabeza una y otra vez, reía animadamente, aparentemente el chiste era demasiado bueno. Defensa contra las artes oscuras no fue nada del otro mundo, como todo el año, los chicos estuvieron descubriendo numerosas criaturas oscuras, está vez era el turno de los hombres lobo. Al acabar, Liam y Emma fueron directamente a la lechucería, un lugar al que Liam había ido pocas veces. En cuanto entraron, Sara acudió a ellos.

-Hola jaja – dijo Liam acariciando a Sara, quién no se oponía a ello

-hola Sara – saludo Emma y fue recibida de la misma manera – crees que puedas llevar una carta?

Sara ululo y asintió, Emma saco un pedazo de cuerda y ato el pedazo de pergamino a la pata de Sara. Luego le dio indicaciones y finalmente Sara salió volando.

-mamá dijo que es la hija de su lechuza – le decía Liam mientras bajaban de la lechucería – me preguntó si Sara tendrá hijos algún día

-supongo que si – dijo Emma – hay muchos búhos ahí, alguno le gustará

-Sería interesante – sonrió Liam – imagínate lechuzas chiquitas jaja

-me gustaría tener una lechuza – suspiro Emma

-puedes tener una – comento Liam

-sí, lo sé, pero creo que es muy complicado. Tú tienes una gata, eso debe de ser más sencillo – río Emma

-algo – Liam también soltó una risita – tengo que hacer reparo en muchas cosas

-como en ese peluche que te regalé? – recordó Emma

-sí, exacto, el de acromantula, este año no lo traje conmigo, creo que a aura o no le gustó… o le gustó mucho – sonrió Liam – oh, y hablando de aura…

-que tiene? – dijo Emma preocupada

-creo que va a tener gatitos – dijo Liam con una risita nerviosa

-por qué lo dices?

-bueno, es que ha estado aumentando de peso, y no es por qué le de salmón – comento Liam antes de que Emma pudiera hacer la observación – le doy su alimento normal y come mucho! Y también está más redondita y pasa mucho tiempo en mi cama

-si… creo que va a tener gatitos pronto – suspiro Emma – al menos no será madre soltera

-hmmm, tal vez si tiene gatitos… – pensó Liam en voz alta – y si aura lo permite… tal vez puedas quedarte con uno

-yo? – dijo Emma sorprendida

-sí, te gustaría? – sonrió Liam

-por supuesto! Espero que aura me permita tener uno – río Emma – ay, ¡los gatitos son muy bonitos! Cómo tú

-cómo yo? – Liam se detuvo a analizar las palabras – bueno, yo no me describiría como un gatito

-ah no? ¿Entonces cómo? ¿Cómo un huroncito? – río Emma haciendo hincapié en el "huroncito"

-Nooooo, no me digas así! – alego Liam, no le gustaba como sonaba ese apodo en voces que no fueran la de Raine

-huroncito, huroncito, huroncito! – cantaba Emma con un tono molesto

-basta! – Liam movía los brazos, molesto

-hmmm, no lo creo huroncito – río Emma, empezaba a disfrutar de llamarlo así

-basta! ¡Ya sabes que no me gusta! – se quejó Liam

-entonces por qué Raine te dice así todo el tiempo? – sonrió Emma

-con ella es diferente – suspiro Liam

-Ah sí? ¿Y por qué yo no puedo decirlo, huroncito? – reía Emma

-Que no me digas así! – gruño Liam

-Ay, mi huroncito se enojó – suspiro Emma con una sonrisita traviesa – ¿qué voy a hacer?

-Salamandra! – le grito Liam – eres una salamandra! ¡Roja y babosa… y correteas por todos lados!

-aja, también puedo quemarte – río Emma y le puso un dedo a Liam en la cabeza, después hizo un sonido como el de un sartén asando algo

-déjame! – Liam se sacudió la cabeza – salamandra! ¡Una salamandra gigante!

-salamandra? ¿Por qué no Sal-Amanda? ¡Jaja jajaja! – decía Emma animadamente

-Oye! – dijo Liam con una risita – jaja, está bien, fue buena!

-ay, qué bien me lo paso contigo – sonrió Emma – ¿tú no? Huroncito

-sí, sí, me la paso bien – río Liam

-uy, ya te gustó que te diga así? – dijo Emma con una sonrisita de victoria

-eh… – Liam miro a los lados – si lo vas a hacer, no lo digas enfrente de los demás

-tranquilo huroncito, solo cuando estemos tu y yo – dijo Emma con una risita de triunfo

La suerte estaba del lado de Emma, y ella aprovecharía todo lo que pudiera. Para empezar, estaba siempre a solas con Liam, a excepción de cuando Raine, Denise o Amanda se les unían. Aún que, Amanda lo hacía cada vez menos, esto repercutirá directamente en Liam, que empezaba a imaginarse otra vez ideas extrañas. Pero Emma estaba ahí siempre para consolarlo, e inconscientemente sus acciones le brindaban una doble victoria, que Liam se fijará cada vez más en ella y que Liam se pusiera contento.

Pero muy aparte de los logros de una chica enamorada. Los alumnos empezaban a notar cosas extrañas. Cierto día, en una clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, Hagrid le contó a Liam que varias cabras habían estado desapareciendo de un pub en hogsmeade, Cabeza de puerco. Según Hagrid le había comentado, el dueño estaba furioso, y fulminaba con la mirada a cada mago o bruja que entrara a él pub. Un fin de semana que Liam visito hogsmeade, pudo ver claramente como un mago anciano y con cara de malhumorado se paseaba por delante de la puerta del pub, cuando Liam se acercó para ir a otro lugar, el mago lo vio y Liam pudo sentir la ira de aquel mago concentrada en él. Otro día, Liam observa los terrenos del colegio desde su sala común, ahí podría jurar que vio una cabra arrastrarse por cerca del bosque prohibido, pero fue distraído por Tom, diciéndole que le quitará a Dalia de encima.

Abril estaba llegando a su fin, Emma se hallaba practicando con el equipo de Quidditch. Mayo sería un mes cargado para ellos, en primer lugar, tenían su enfrentamiento contra Hufflepuf, algo que les causaba una preocupación increíble. Hufflepuf había incrementado su ataque, en su partido anterior, la casa perdió ante gryffindor solo por qué ellos atraparon la snitch primero, siendo el marcador 70-160 a favor de Gryffindor. Así que estaban practicando arduamente, tanto en el campo como estrategias adentro, en las carpas. Uno de esos días en los que slytherin practicaba, Liam caminaba hacia las carpas, tenía una caja de madera en las manos con algunos helados en ella, exactamente 7. Era un día caluroso, así que Liam había recibido una orden para llevar aquellos helados. Tan tranquilo como siempre, Liam entro en la carpa, buscaba a los jugadores por todas partes, hasta que los encontró.

-… y vamos a tener que sobrevolar por esta zona, por qué el cazador va a venir por aquí, y si le cierra el camino a Nataly, entonces tienes que estar aquí Jake… – explicaba el capitán del equipo

Liam escucho todo eso, y le pareció que era muy importante, así que naturalmente pensó que no debería de interrumpir aquella explicación. Se dio la vuelta lentamente y se dispuso a salir, pero para su desgracia, una escoba que era de alguno de los jugadores fue derribada por Liam al momento de tropezar con ella.

-Quien anda ahí?! – dijo Nataly rápidamente, con aquel tono de voz aterrador

-EY! ¡VEN AQUÍ! – dijo Jeremy en cuanto vio que alguien se ponía de pie rápidamente

-Impedimenta! – grito Nataly e hizo un movimiento con la varita, de pronto Liam sintió como todo su cuerpo se ponía tensó y no podía moverse – sucio espía! – Nataly se acercó rápidamente y tomo a Liam de la túnica

-y-yo n-no s-s-soy u-un e-e-espía – dijo Liam asustado

-COMO QUE NO?! ¡¿MALDITO GRYFFINDOR, QUIEN TE ENVIO?! – le grito Nataly

-M-me e-e-enviaron p-por h-hela… – Liam se quedó callado en cuanto vio que Nataly era apartada por alguien

-Déjalo! – dijo Emma haciendo a Nataly para atrás

-y este qué? ¿Lo conoces? – le dijo Nataly seriamente

-si! ¡Es Liam! ¡Mi mejor amigo! – gruño Emma y se puso enfrente de Liam

-y que hace aquí? – pregunto una chica que Liam no conocía, era Diane

-cierto, que haces aquí Liam? – le dijo Emma volteando a verlo

-m-me encargaron unos h-helados – dijo Liam nervioso y extendió la caja de madera – p-para el equipo

-oh, si, fui yo jeje – dijo Jeremy y se acercó a Liam – entonces tu eres el tal Liam Baker eh?

-aja – contesto Liam muerto de miedo

-bien, puedes dármelos – sonrió Jeremy y tomo la caja de madera, la abrió y dentro estaban helados de todos los sabores – perfecto, te pague ya, ¿no?

-m-me pago alguien de slytherin – Liam seguía aterrado

-sí, William, perfecto, gracias muchachito – dijo Jeremy y volvió con los demás miembros del equipo

-ya te puedes ir – le dijo Nataly tomando un helado – hmmm, están buenos

-jeje… gracias… – dijo Liam sonrojado – yo… ya me voy… adiós Emma

-adiós… – dijo Emma y vio como Liam se marchaba

-Ey, Emma, ven por un helado! – le dijo Jeremy

-no tenían que gritarle! – dijo Emma, irónicamente, gritando

-uy, perdón – contesto Jeremy

-PERDON?! – gruño Emma – que le hubieran hecho si no hubiera estado?!

-estaría descansando en la enfermería – río Nataly

-AHHHH! ¡Son unos tontos! – grito Emma y avanzo rápidamente para tomar su helado

-por qué te molestas tanto? – dijo Nataly – tiene algo de especial ese chiquillo?

-si! Y será mejor que no vuelvan a meterse con mi huroncito – gruño Emma, hasta que se dio cuenta que había dicho huroncito en vez de mejor amigo, que era lo que realmente quería decir

-tu… que? – dijo Jeremy sorprendido

-tu huroncito? – Nataly miro sorprendida a Jeremy – claro, es su novio!

-qué bonito, usando apodos y todo – sonrió Jeremy

-recuerdas cuando tú y yo usábamos apodos? – río Nataly

-obviamente – dijo Jeremy orgulloso – cómo era? Ah, sí, abejita

-abejita! ¡Si! – sonrió Nataly dándole un lengüetazo a su helado – y tú eras tortuguita!

-claro! Jaja, como olvidarlo – río Jeremy – ay, buenos tiempos…

-si… Bueno tiempos… - suspiro Nataly alegre

Emma los miro, y aún que no quería negar que Liam fuese su novio, tenía que hacerlo.

-no… no es mi novio – dijo Emma cabizbaja y mordió directamente su helado

-pero bien que te gustaría no? – río Nataly – se te ve en los ojos

-cállate! – grito Emma

-las chicas son todo un tema – le susurro Justin Lewis a Ezra Butler

-Y que lo digas – contesto Ezra chupando su helado

El entrenamiento termino, y Emma caminaba hacia el castillo bajo un cielo que empezaba a ser estrellado. Caminaba por ahí tratando de no pensar en las similitudes de Jeremy y Nataly con Liam y Amanda, hasta que se encontró con Liam, quién la buscaba.

-Emma! – dijo Liam corriendo hacia la chica

-hola Liam – contesto Emma cansada

-todo bien? ¿Tu entrenamiento fue bueno? – pregunto Liam sonriente

-fue teoría – suspiro Emma – pero tú entrada fue interesante

-ah… si, jaja… – exhaló Liam – eh… aquella chica… la alta… como se llama?

-la chica alta? – Emma pensaba en Diane y en Nataly

-sí, la de voz sería – dijo Liam estremeciéndose

-ah, Nataly – contesto Emma – que hay con ella?

-oh… Nataly… que bonito nombre – sonrió Liam

-ah… ah! ¡No me digas que… Liam! – río Emma – te gustan mucho las cazadoras eh?

-algo – río Liam

-ay, no sé qué voy a hacer contigo huroncito – sonrió Emma – tal vez convertirme en cazadora

Así, los chicos regresaron al castillo entre risas. Mayo estaría al caer, y Emma sabría que sería un mes difícil, pero si tenía el apoyo de Liam, nada lograría derribarla, excepto, claro, Amanda, pero de ella ya se preocuparía más adelante.