Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
[Traducido por EriCastelo en apoyo a AlePattz]
Capítulo 34: Fin del asfalto
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Día 77
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BPOV
-9
Hoy es el día menos nueve.
Leah ha llegado a este mundo y es lo más hermoso. Ella es dadora de vida. Las células de su cordón umbilical salvarán a mi hijo.
Todo nuestro viaje nos ha llevado a esto.
Jake ingresará hoy al hospital donde recibirá su primera sesión de quimioterapia.
Recibirá dos fármacos diferentes, en días alternos, durante los próximos siete días. Y luego, durante dos días, su cuerpo descansará del maltrato que ha sufrido. El día del trasplante se conoce como el día cero, y luego contamos hacia adelante. Esta será la medida de mi vida hasta que mi hijo esté completamente curado.
-8
El fármaco número uno se introdujo ayer y, aparte de una fiebre baja y sueño extra, parece que le sienta bien. Hoy nos encontramos con el fármaco número dos.
Es temprano por la mañana y me siento a verlo dormir. Mirándole ahora, es fácil pensar que no va a estar mal. Ha pasado el primer asalto y mi pequeño y fuerte hombrecito lo ha llevado bien. Pero sé que no es así, los médicos me lo han advertido; no hemos hecho más que empezar a destrozar su sistema inmunológico.
"Buenos días, cariño. ¿Cómo está?" pregunta Edward en voz baja al entrar en la habitación. No pudo quedarse anoche porque tiene que cuidar de Seth.
"Igual que anoche. Ha dormido mucho desde que te fuiste", le aseguro.
Se acerca, me da un ligero beso y se sienta en el duro brazo de madera de mi silla, lo más cerca posible de la cama de Jake. "¿A qué hora llegarán para administrar la ronda de hoy?"
"La doctora Cheney dijo que llegaría para la hora del almuerzo. Aunque es probable que Carlisle pase antes. ¿Le pareció bien a Seth ir hoy a casa de Esme otra vez?". Me preocupa que se sienta excluido.
"Pfft, me despertó esta mañana, listo para ir. Tiene amigos, ¿recuerdas?". Levanta una ceja en mi dirección.
"¿Preguntó por Jake y por mí anoche?", pregunto.
"Hablamos de ti y de Jake antes de acostarnos, pero entiende que Jake no estará en casa por un tiempo". Se frota la nuca. "Bueno, al menos dice que lo entiende. Creo que a medida que pase el tiempo va a empezar a insistir un poco más porque, ¿cómo le explicas a un niño pequeño que va a pasar más de un mes?"
Respiro hondo y lo suelto. "No lo sé y no quiero dejar a Jake... nunca, pero sé que Seth también necesita que esté ahí para él. No sé cómo vamos a equilibrar lo que es mejor para los dos". Se me llenan los ojos de lágrimas, pero no dejo que caigan.
Extiende su mano tranquilizadora y me acerca. "No tenemos que resolverlo todo hoy, Bella. Lo único que podemos hacer es ir día a día, y tenemos ayuda. Mamá y papá están aquí, tu familia está aquí y Jay y Vic llegarán dentro de unas semanas. Haremos lo que podamos y nos aseguraremos de que ambos sepan que cada día que los amamos".
Cierro los ojos y lo absorbo, me deleito con todo lo que aporta a mi vida. Va a ser mi roca durante todo esto y no sé si habría podido afrontarlo sin él. "Tienes razón", digo exhalando el aliento.
Me besa en la frente y se echa hacia atrás para mirarme. "Sé que no es suficiente, pero es todo lo que tenemos".
"Te amo", le digo en voz baja, mirando profundamente esos ojos verdes ardientes.
"Te amo", me dice dándome un beso. "Ahora, ¿qué pasa con el desayuno?"
Aparece la culpa. "Comeré con Jake. Lo que le traigan es bueno para mí".
Él asiente fácilmente. "Lo que te venga bien, cariño".
Unas horas más tarde, Jake está despierto, pero todavía con un poco de fiebre. "Papá", llama con su voz rasposa y apenas usada. "¿Dónde está Seth?"
Se me parte el corazón.
Edward se levanta, se desliza en la cama junto a Jake y le pasa una mano por los rizos cobrizos. "Amigo, ¿recuerdas que hablamos de que Seth empezaría a ir con la señora Esme?". Jake apenas asiente con la cabeza. "Bueno, lo dejé ahí esta mañana".
"¿Así que juega con mis amigos y no tonmigo?", pregunta con ojos tristes.
Me inclino más hacia él y le tomo la mano. "Cariño, no. Seth te ama, eres su hermano. ¿Recuerdas que hablamos de esto? Seth no podrá venir a verte muy a menudo, aunque realmente quiere estar aquí".
Jake respira hondo y lo suelta, con los ojos puestos en la manta que cubre su cuerpo. "De acuerdo."
Los ojos de Edward se encuentran con los míos y, con un pequeño movimiento de cabeza, me recuerda que estas son las pequeñas cosas. Las cosas que no importan a largo plazo. Tenemos muchas colinas más grandes que escalar.
-7
"Me duele la barriga, mamá", grita Jake, encorvándose y agarrándose el estómago.
"Lo sé, cariño", le tranquilizo, frotándole la cabeza con un paño frío. "¿Crees que estás enfermo?"
Edward ya ha cogido la palangana y está preparado. Jake aún no ha vomitado, pero sabemos que lo hará. Tenemos suerte de haber pasado un par de días sin vomitar. La fiebre ha provocado que sus labios estén doloridos y agrietados.
De repente, se levanta de la almohada. Pero Edward es rápido y tiene la palangana debajo de él mientras vacía el estómago. Sigue dando arcadas y vomitando en seco incluso cuando ya no queda nada. Todo el tiempo se me rompe el corazón, pero me siento junto a él y le froto la espalda en círculos tranquilizadores, intentando asegurarle que estoy aquí.
-6
"Bella, tienes que irte a casa a dormir, descansar bien", insiste Edward después de que me haya negado a cooperar.
Al principio habíamos acordado turnarnos para quedarnos con Jake todo lo posible, pero mi bebé está enfermo, necesita a su mamá. De ninguna manera voy a irme una noche entera. No cuando tengo una larga lista de cosas que podrían salir mal en mi ausencia.
Cruzo los brazos y endurezco los hombros. "No, Edward. Me necesita aquí. No me voy a ir".
"¿Crees que no me necesita a mí?", pregunta, utilizando la carta de la culpabilidad de forma muy efectiva. "¿Y qué pasa con Seth? No te necesita, ¿es eso? Hace casi cuatro días que no te ve".
Se me saltan las lágrimas y quiero hacerme un ovillo y llorar. "Lo extraño mucho", susurro.
Edward se acerca y me abraza. "Lo sé, cariño. Él también te extraña. Tienes que salir de aquí un rato. Sé que Jake es tu bebé, pero también es mío. Puedo cuidar de él, Bella. Te juro que lo haré".
Finalmente cedo y asiento contra su pecho. Mientras me abraza, dejo caer unas lágrimas por la injusticia de todo.
-5
Estoy frente a la cocina preparando huevos con tocino para Seth y para mí cuando él baja las escaleras. "Buenos días, mamá. ¿Huelo a tocino?"
Me río entre dientes. "Claro que sí. Adelante, siéntate. Esto estará listo pronto", le ordeno.
"Me gusta el tocino", observa mientras sube. "A Jake también. ¿Puede comer tocino en el hospital?"
Mis hombros se hunden ante la pregunta. ¿Cómo respondo? "No se siente con fuerzas para comer mucho, cariño, pero puede comer tocino si quiere". Intento sonreír mientras se lo explico sin mentir a Seth. En algún momento irá a visitar a Jake y verá lo enfermo que está, así que no quiero que dé por sentado que todo va bien.
Seth mira la barra de desayuno. "Lo extraño".
Levanto lo que queda de tocino de la sartén, apago el fuego y voy hacia él, rodeándolo inmediatamente con mis brazos. "Cariño, sé que lo extrañas. Él también te echa mucho de menos".
"¿Cuándo vuelve a casa?", me pregunta en el pecho, donde he enterrado su carita.
Me echo hacia atrás y miro sus tristes ojos marrones. "Va a tardar un poco más, cariño. Jake tiene que estar bien antes de poder volver a casa". Doy un paso atrás y trato de aligerar el ambiente. "Ahora, ¿estás listo para ese tocino?"
"Supongo", responde, con voz más melancólica que antes.
"Oye, ¿estás emocionado por ir a casa de la señora Esme?", pregunto, intentando animarle de nuevo. "¿No te estás divirtiendo con tus nuevos amigos?"
Vuelvo a la cocina y le emplato huevos con tocino, esperando oír su respuesta. "Me gustan, pero me gusta más jugar con Jake", dice en voz baja.
Le pongo el plato delante, me acerco y le doy un beso en la cabeza. "Lo sé, cariño, lo sé".
Lágrimas de rabia me queman los ojos.
Cólera por lo que esta enfermedad les está haciendo a mis hijos.
A los dos.
-4
La condición de Jake se deteriora rápidamente. Tiene ampollas en los labios, náuseas hasta el punto de que lo están alimentando con una sonda para mantenerlo nutrido, su pelo parece sin vida en la cabeza y algunas partes de su piel están cubiertas de sarpullido.
Es casi demasiado para soportarlo cuando lo miro. Le están dando analgésicos y parece que funcionan, pero no se le puede mantener demasiado dormido porque necesita sus reflejos cuando no puede mantener a raya las náuseas.
Después de hoy, solamente queda un día más.
Un día más.
Trato de mantener ese canto en mi cabeza. Un día más y esto habrá terminado, un día más. Pero no será así. Aunque el trasplante en sí no tendrá efectos secundarios, los síntomas que experimenta ahora no desaparecerán con el final del tratamiento.
No, permanecerán y seguirán haciendo estragos en su cuerpo.
"Hola, cariño", dice mamá cuando ella y Beth entran en la habitación. "¿Cómo estás?" Se acerca directamente y me envuelve en su cálido abrazo maternal.
Quiero derrumbarme en sus brazos. Sería tan fácil ceder a la confusión que me invade en este momento, pero no puedo. Tengo que ser fuerte por mi hijo, aunque probablemente nunca se enteraría si me desmoronara, ya que pasa mucho tiempo durmiendo o sufriendo.
"Tan bien como cabe esperar, supongo", le respondo.
Cuando retrocede, Beth se inclina y me da un suave beso en la mejilla. "Saldremos de esta", me asegura mientras se retira y toma asiento en una silla libre.
"Sé que lo conseguiremos. Pero es más difícil de lo que imaginaba".
"Cariño. Claro que lo es", dice mi madre. "¿Cómo habrías podido imaginar esto?". Pasa la mano por encima de mi precioso hijo, que está acurrucado bajo las sábanas. "No podrías. Tu mente habría rechazado la sola idea".
La puerta se abre y los tres giramos la cabeza. Edward entra en la habitación y sonríe al ver que nuestras dos madres ya están aquí. "¡Hola, mamás!", las saluda con entusiasmo.
"Mi niño", dice Beth mientras se levanta para recibirlo con un abrazo y un beso en la mejilla.
Él la abraza efusivamente y se acerca a mi madre para darle un beso en la mejilla. "Qué agradable sorpresa que hayan venido las dos juntas".
"En realidad", empieza Beth, "nuestra visita tiene un motivo". Juguetea con las manos antes de continuar. "Renee y yo hemos decidido que necesitan salir de aquí un rato". Se gira y me señala con el dedo. "Especialmente tú".
Cuando abro la boca para protestar, levanta las manos. "No, jovencita. Has estado aquí día tras día casi sin parar. Es hora de que los dos se tomen un poco de tiempo para ustedes. Salgan, almuercen, pasen por la casa, dúchense…"
"Alivien un poco la tensión", interviene mi madre.
Beth pone los ojos en blanco, pero continúa. "Pasen tiempo juntos, los dos solos, para relajarse. Aléjense un rato". Tiene la mano en la cadera y las cejas muy arqueadas.
Esto va a ser una batalla, así que me cuadro de hombros. "No puedo".
Edward, que tenía una expresión esperanzada permite que sus hombros se desinflen. Si no lo supiera, pensaría que forma parte de la emboscada. Pero no es así, estaba tan sorprendido como yo por la intervención. Aunque supongo que está de acuerdo con lo que dicen.
Mi madre se arrodilla junto a mi silla y toma mis manos entre las suyas. "Cariño, nadie te está pidiendo que huyas y te olvides de Jake. Lo único que te pedimos es que te tomes unas horas y te recompongas". Levanta la mano y me pasa un rizo por detrás de la oreja. "Parece como si fueras a derrumbarte en cualquier momento. Como si pensaras que tienes que serlo todo para Jake, cuando en realidad él tiene toda una familia que lo ama mucho y que puede ayudarte a superar esto. Esto acaba de empezar, cariño, no intentes dejarnos fuera ahora. Toma lo que te ofrecemos y acéptalo. Disfrútalo. Y luego vuelve aquí mejor por Jake".
Escucho sus palabras y oigo lo que dice, pero es tan difícil dejarlo ir. Dejarlo al cuidado de otra persona e irme cuando no tengo nada ahí fuera que me necesite más, aparte de Seth y me gustaría pensar que él lo entiende.
Edward se acerca y se agacha junto a mi otra rodilla. "Creo que nuestras madres tienen razón".
Es todo lo que dice en voz alta, pero sus ojos dicen mucho más. Él también lo necesita. Necesita que vaya con él y que me permita un respiro del dolor, aunque solo sea por un rato.
Le tomo la mano y le doy un ligero apretón. "Dos horas como mucho", acepto finalmente. "Eso es todo".
Él esboza una pequeña sonrisa ante mi conformidad. "Gracias, cariño".
"Iremos después de que venga la doctora Cheney", añado.
"Por mí, no hay problema". Me aprieta la mano y se levanta.
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"¿Qué te apetece comer?" Edward pregunta mientras sale del estacionamiento del hospital.
"¿Puedes hacernos unos sándwiches en casa?"
Levanta nuestras manos unidas y besa el dorso de la mía. "Claro, me parece bien".
Después de comer sándwiches calientes de jamón y queso, subo a ducharme. Una vez me he quitado la ropa, me pongo bajo el chorro hirviente. Es aquí donde dejo que toda mi pena me consuma.
Las lágrimas se mezclan con el agua mientras me desplomo contra la pared de la ducha y dejo que todo mi dolor salga de mí. Unos brazos fuertes me atraen hacia un pecho desnudo y aprietan a mi alrededor. Me aprietan tanto que siento su amor y su fuerza fluir dentro de mí.
Dejo que las lágrimas caigan y fluyan por su piel solo para que las lave. Y cuando he derramado todo mi miedo y mi rabia a través de las lágrimas, levanto los ojos y lo ataco con mis labios.
Lo consumo igual que me ha consumido a mí la pena por el dolor de mi hijo.
-3
Finalmente, su tratamiento ha terminado. La horrible tortura por la que ha pasado mi hijo ha terminado. No tendrá que soportar más. Tiene manchas rojas por todo el cuerpo y las náuseas siguen asolando su cansado cuerpo casi cada hora.
La última dosis entró hoy en su sistema.
-2
Por segunda vez, nuestras madres nos han enviado lejos.
Esta vez, vamos a recoger a Seth y disfrutar de un almuerzo en el parque. Permitirle disfrutar de los dos al mismo tiempo. Algo que no ha tenido en más de una semana.
Edward entra a buscar a Seth y, cuando sale y me ve sentada esperando en el coche, rompe a sonreír y echa a correr. Abro la puerta y luego los brazos para saludarlo con entusiasmo.
"Mamá", exclama mientras me abraza con fuerza. "¿Qué haces aquí?". Luego arruga las cejas. "¿Dónde está Jake?"
"Jake sigue en el hospital, colega", explica Edward acercándose por detrás.
"¿Quién está con él?" Levanta las manos, confudido.
"La abuela y la nana están con él. Lo están cuidando muy bien", le explica Edward tratando de meterlo en el asiento del coche.
"¿Por qué no puedo ir entonces?". Hace un mohín.
"Amigo, ya te he dicho que hablaré con el médico e intentaré ver cuándo puedes ir de visita, ¿de acuerdo? No puedes ir a menos que te den el visto bueno". Edward intenta calmarlo, pero no lo consigue.
"Otras personas pueden verlo. ¿Por qué yo no?", exige con los brazos cruzados y las mejillas hinchadas.
Edward abrocha su silla y se toma su tiempo para caminar hasta el asiento del conductor. No tiene respuestas para la pregunta de Seth y yo tampoco. No tenemos respuestas que un niño de tres años pueda considerar aceptables o entender.
"Mamá", dice Seth antes de que Edward dé la vuelta. "¿Por qué no puedo?"
Respirando hondo para prolongar el momento, lo suelto e intento que se me ocurra algo. "Cariño, cuando la gente nos visita, corremos el riesgo de que Jake se contagie de algo". Me giro en mi asiento para que pueda verme. "¿Sabes, como un resfriado? Si Jake se resfriara ahora mismo, sería muy malo".
"Pero yo no estoy resfriado", dice encogiéndose de hombros y mi corazón se parte en dos.
Edward se desliza y capta la proclamación de Seth. "Seth, no puedes ir a ver a Jacob ahora mismo y punto". Utiliza su voz de padre severo y mi corazón se desgarra aún más.
Seth cruza los brazos sobre el pecho y mira por la ventana sin dirigirnos la palabra a ninguno de los dos.
Ya se siente excluido y confundido, y aún estamos solo al principio.
-1
Jake está descansando hoy.
Mañana empezaremos a recomponerlo.
