Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.
Las Seis Viudas
(Momo, Kyōka, Tsuyu, Mina, Setsuna AKA Chica que puede desprender su cuerpo, Reikō AKA Chica Fantasma)
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Capítulo 23: El Campamento de Entrenamiento 2.
Todos los alumnos, estaban despiertos y vestidos con sus trajes de Educación Física, pero de muy mal humor, además, seguían adormilados.
—Son las 5:30am, olvidé la hora de esto —dijo Kyōka, tratando de quitarse el sueño, al estirarse.
—Y que lo digas —dijeron Tsuyu y Mina, mientras bostezaban.
Momo no decía nada, mientras bebía una taza muy grande de café cargado y sin azúcar, haciendo muecas por cuan amargo estaba el café. Ella fue la que menos descansó, en la noche. — "Me escapé en la noche, comí tantas frutas como me fueron posibles y creé sensores, por si alguien se acerca, para así saberlo" —las otras tres chicas, asintieron.
—Hoy iniciaremos una rigurosa ronda de entrenamiento —dijo Aizawa a sus alumnos, todos ellos somnolientos y algunos con peinado de cama —La verdadera razón de este viaje, es que fortalezcan sus Kōseis, tanto como les sea posible, por ende, adquirir sus licencias temporales. Esta es una preparación para enfrentarse en contra de las verdaderas acciones hostiles y agresiones de sus enemigos. Así que preparen sus mentes y corazones. Dicho esto... —le arrojó algo a Izuku, quien lo atrapó. Era una pelota de Softball, modificada —lanza esto, Midoriya.
— ¿El Examen de Fuerza Física? —preguntó Rikidō, confundido.
—El lanzamiento de Midoriya, fue de 705 metros —dijo Aizawa —desde tu admisión, veamos cuanto has mejorado.
— ¡Un kilómetro, como mínimo! —dijo Hanta, mientras todos veían a Izuku caminar hacia el frente y lanzar la pelota con Repulsión.
La aplicación del celular de Aizawa de la medición de la velocidad de las pelotas de Softball, sonó y lo enseñó a todos. —709.5 metros, ¿el por qué? Hasta ahora, han mejorado mentalmente y han ganado experiencia en estos tres meses. Un crecimiento mental, emocional y técnico, así que aquí: En este campamento de entrenamiento, ustedes demostraran su crecimiento físico. Sus Kōseis han mejorado como mucho, una cantidad marginal. A partir de hoy, nos concentraremos en la mejora de sus Kōseis y en su crecimiento. Los empujaré más allá de sus límites, recuerden que, si no duele, entonces no sirve... no me decepcionen.
Unos minutos después, todos estaban realizando ejercicios diferentes... ¡Incluso la clase 1-B!
Ochako cargaba una piedra muy grande, con su Kōsei: Zero Gravity. La chica suspiró, cuando encontró un cubo de un material muy denso y pesado, creado por Momo para ella. —Tendré que agradecerle después —y comenzó a intentar levantarlo del suelo.
Tokoyami estaba dentro de una oscura cueva, combatiendo el dominio contra Dark Shadow.
Tsuyu volvía a escalar un muro y usaba su lengua para ayudarse, mientras tenía muñequeras y tobilleras de 10 kilos.
Tenya tenía tobilleras de 20 kilos, mientras corría.
Momo y Rikidō comían mucho. Momo volvía a comer cantidades ingestas de alimentos, mientras creaba cosas casi al azar.
Izuku dividía su entrenamiento, en tomar energía de vigilia, proveniente de los animales del bosque, entrando en un frenesí, donde necesitaba mantenerse cuerdo (no muy diferente a Rikidō, cuando consumía demasiados dulces). Se balanceaba entre los árboles con Kuroi Muchi, en busca de un objeto tan pesado y denso, como aquello que creó Momo para Ochako y al encontrarlo, lo empujó con la Repulsión y luego tenía que acercarlo con Atracción, sin dejarlo caer al suelo.
Kyōka ahora no solo enterraba sus enchufes en la piedra de la montaña, sino también en una placa de metal, creada por Momo.
Mina secretaba ácido constantemente, para así volverlo aún más corrosivo y que su piel lo soportara.
Eijirō se arrojaba desde lugares muy altos.
Koda realizaba ejercicios bocales o simplemente gritaba, para llamar a los animales (y era un método excelente, para que perdiera su timidez)
Todoroki se metió en una tina en la cual congelaba el agua y luego la calentaba al máximo. Con el tiempo, podría usar sus Kōseis a la misma vez, regulando su temperatura.
Hagakure realizaba ejercicios de sigilo junto a Shōji quien intentaba encontrarla; mientras intentaba descubrir quien la dejó inconsciente. Al despertar, estaba en su habitación, junto a una nota: «Sabemos que trabajas con la Liga, evita hacer una estupidez, te tenemos vigilada»
Shōji hacía que sus seis manos se transformaran en ojos, oídos y narices, tratando de encontrar a Hagakure por el sonido, la visión de su sombra o su olor.
Hanta liberaba cantidades insanas de su cinta, lo cual lo hacía sufrir demasiado dolor. Pero sabía, que tenía que seguir.
Aoyama liberaba su láser, tratando de durar una mayor cantidad de tiempo a pesar del dolor y el sufrimiento.
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Cuando llegó la noche, los alumnos cocinaron su propia cena y luego de eso, Mandalay fue a explicar lo que seguía. —Se dividirán en parejas entre las clases y un grupo de la clase (ya sea A o B) deberá de asustar a la otra clase, por ejemplo: La clase B (los asustadores) se internarán en el bosque y deben de... —la líder de las Pussy Pussy Cats, se detuvo, al ver al joven de cabellos rojos y blancos, cerca de una de sus compañeras. — ¿Qué haces, Todoroki-San?
—Dicen que es entrenamiento de parejas y Uraraka-San y yo, dijimos que entrenaríamos juntos, más temprano, ¿verdad?
Uraraka se sonrojó. Era definitivo y obvio para ella: Todoroki gustaba de ella. —Sí... E-Efectivamente... lo dijimos. —verlo sonrojarse y sonreír victorioso, fue una experiencia nueva para la chica de cabello castaño. No sabía lo que estaba impulsando tanto a Todoroki a estar a su lado, pero sí sabía, que todo se originó en el Festival Deportivo y deseaba ver, cuantas veces conseguiría hacer sonreír, al chico de cabello bicolor.
Mandalay tosió y recobró la compostura. —Cómo iba diciendo: El Camino está marcado, así que es imposible que se pierdan. En la mitad del sendero, encontrarán una carta. Tráiganla como prueba de que realizaron el recorrido.
—Una fiesta de oscuridad, me gusta —dijo Tokoyami.
—Lo dijo de nuevo... —pensó Uraraka.
—El grupo de asustadores, tiene prohibido tocar directamente a nadie. —añadió Mandalay —Pero en tácticas de miedo, hagan uso de sus Kōseis...
Una sirena comenzó a sonar y una grabación de la voz de Momo se reprodujo, desde las bocinas. «Los villanos han ingresado en la zona, todos reúnanse en un mismo punto y eviten separarse»
— ¡NO ES POSIBLE! —Gritó Mineta aterrorizado, jalándose los parpados hacía abajo.
El fuego azul quemó la mitad del bosque y la otra mitad, comenzaba a cubrirse de humo. Al ver el humo más cerca de ellos, Kendō agrandó sus manos y aplaudió con fuerza, dispersando temporalmente el humo.
— ¡TODOS: CORRAN HACÍA LA CABAÑA! —Ordenó Mandalay — ¡Y PREPARENSE POR SI ES NECESARIO LUCHAR! —Los alumnos así lo hicieron y se prepararon, por si era necesario combatir, mientras que las seis chicas del futuro, se preguntaban quien más podría haber dado el aviso, si es que dejaron a Hagakure fuera de cuestión.
Pero algo era verdad: Evitarían el posible secuestro. Eso era lo que hacían los héroes.
