Boku no Hero Academia, pertenece a Kōhei Horikoshi.
Las Seis Viudas
(Momo, Kyōka, Tsuyu, Mina, Setsuna AKA Chica que puede desprender su cuerpo, Reikō AKA Chica Fantasma)
29: Mente sobre materia: Yaoyorozu vs Intelli.
Momo, Kyōka y Tsuyu, guiaron a Shōji, en cuanto se reunieron, formando estrategias de asecho en rincones y acorralando a varios grupos de alumnos o solo a un individuo, dejando llorando de pura rabia y frustración a más de uno y cuando a cada uno, solo les faltaba un punto, para seguir adelante, fue justo cuando se dirigieron hacía un edificio en cuestión, sin que Shōji notara nada raro, en el hecho de que Momo comiera de más o cosas así.
.
.
—Saikō-sama —dijo una chica pelirroja de pompones en el cabello, cerrando un ojo y enseñando a una joven de cabello lacio, una visión de los cuatro.
—Kōsei de rana, múltiples brazos, Kōsei auditivo y un Kōsei que crea cosas... Yaoyorozu Momo —dijo Saikō sonriendo con maleficencia, mientras bebía de su té y las visiones de cientos de palabras, fórmulas científicas y matemáticas, flotaban alrededor. —Bien: Mi estrategia de triunfo está lista.
.
.
En grupo ascendió en varios pisos, sin que Shōji notara nada extraño en creaciones de pequeño tamaño de Momo. No estaban allí, por buscar a otros equipos. Ellas tres, estaban allí por venganza, contra la zorra y sus lamebotas, por lo de la última vez.
Rápidamente, Kyōka y Tsuyu, apoyaron diminutas esferas de algo parecido a Stickers, en cada una de las ventanas, sin que Shōji dijera nada, ni lo encontrara extraño.
—No logro notar a ninguno de nuestros compañeros desde aquí —dijo Shōji, frustrado.
—Cuatro personas están ascendiendo —dijo Kyōka, desconectando sus lóbulos Jack y suspirando por no haber escuchado la música Rock a todo volumen. Dicho y hecho.
Tsuyu se sobresaltó al escuchar la música inesperada en esa situación y contexto. — ¿Qué es eso? —preguntó.
Shōji apoyó una oreja. —Música. Estoy bien. Pero si Kyōka lo hubiera escuchado, solo por un instante, es decir: De haber tenido conectados sus lóbulos en la pared, hubiera sido perjudicial para ella... —una ventana se partió e inmediatamente las demás fueron cubiertas por el circulito diminuto, que ellas habían pegado, cuando estos se expandieron en un segundo, repeliendo los impactos e impidiendo que pudieran ver.
Cuando el aire acondicionado fue encendido, para dejar a Tsuyu fuera de combate, las tres chicas, ya estaban listas. —Agáchense. Los que están afuera, podrían seguir allí. Kyōka: Manda ondas sonoras a los...
— (...) Aires acondicionados, estoy en ello —dijo Kyōka. — ¡Earphone Explosion! —la pelivioleta cruzó sus brazos ante ella y mandó las Ondas Sonoras, destruyendo los conductos del aire acondicionado. —No esta vez, malditas perras. —pensó en cuan mal se había encontrado Tsuyu la última vez.
— ¡Están soldando la puerta! —dijo Tsuyu.
—Pero es algo que nos esperábamos —dijo Momo, extrayendo algo de su cinturón y arrojándolo a la puerta. Eran seis letras M, que se pegaron, como Stickers o como Imanes, antes de electrificar la puerta, al tiempo que se escuchaban los quejidos de personas (chicas) siendo electrocutadas. —Demasiado preparadas. Algo no está bien en esta prueba: La visión de Shōji en las ventanas, el aire acondicionado en Tsuyu, nuestra movilidad tras la puerta. Estás chicas no son solo alumnas: Son un ejército que raya el fanatismo y hay una mente maestra detrás de todo esto —extrajo unos maníes que se llevó a la boca y extrajo todavía más, mientras que iba creando una bocina el triple de grande, que la vez pasada —perdón, pero tardé más de lo francamente esperado —dejó caer los auriculares que detenían el sonido, para ellos y Kyōka lanzó su ataque sónico aturdidor, hasta que Momo le ordenó detenerse. —Vamos —abrieron la puerta y todas estaban desmayadas. Momo extrajo sus pelotas de puntos y cerró la puerta tras ella, pero Saiko no estaba allí. —Hora de triunfar —todos comenzaron a sumar puntos, hasta que apareció la loca. —Intelli Saiko. Mi prima, hija de mi tía.
—Siendo Kentarō-Ojisan el primogénito, entonces él heredó la gran mayoría de la fortuna Yaoyorozu y no tiene que trabajar —gruñó Saiko, acercándose a ella, furiosa. Cómo si ni Kyōka, ni Shoji, ni tan siquiera Tsuyu existieran y todos ellos, ya habían marcado y descalificado a las compañeras de Saiko —mi Padre se casó con la hija de la familia Intelli, una familia con personas de enorme inteligencia y que han creado un imperio tecnológico y han avanzado en varias direcciones. Pero ustedes, los Yaoyorozu... —estaba tan distraída, con su Vendetta personal, que Tsuyu enredó su lengua, alrededor de los pies de la chica y tiró de ella, haciendo que se estrellará la barbilla contra el suelo y luego la giró. La chica miraba enloquecida de ira a Momo — ¡Voy a vengarme por lo que ustedes le han hecho a mi familia, Yaoyorozu Momo!
Ella suspiró. —Lo lamento mucho, Saiko-Itoko, pero nada de eso es mi culpa —el marcarla y descalificarla, solo hizo enloquecer aún más a la chica de cabello color lavanda.
Ellos cuatro, pasaron a la siguiente ronda.
