N/A: Este sale un poco antes porque el anterior lo subí algo tarde. Si creéis que alguien es OOC, decídmelo. Me gustaría saber si creéis que debería cambiar la clasificación de M a T. La M no es por sexo, sino por otras cosas que saldrían más adelante. Con respecto a este capítulo, el orden de los factores no altera el producto (la serie original), aunque sí es relevante en mi versión.

Miro entre la oscuridad. Aún no las encuentro. Es una mierda ser la única sin visión nocturna. Por otro lado, puedo ver más colores de lo normal, lo que es una pasada. Pero ahora mismo la habilidad de ver más colores no sirve de nada, pues no hay luz.

Un golpe suave suena a mi espalda. Al menos ya ha llegado una de las dos.

– ¿Dónde está Ryuko?

– No lo sé. Por si no te acuerdas, yo no veo en la oscuridad.

Unos pasos ligeros se acercan y Bunnyx se sienta junto a mí.

La última vez que hubo un akuma, acordamos reunirnos los miércoles por la noche en la Torre Eiffel. El miércoles pasado, Bunnyx nos dijo que deberíamos cambiar de lugar y aquí estamos, en mi instituto.

Al menos nosotras dos, porque Ryuko no viene.

– ¿Has aprendido a usar tu paraguas ya?

– Aún no. Le he pedido a Ryuko que me ayude, pero no me sirve de mucho. Creo que mi estilo es más instintivo, como tú.

¿Por qué ha supuesto que no tengo ni idea de manejar mi arma? Me ofende.

– Mi estilo no es instintivo, es pura técnica. Llevo desde los cuatro años en gimnasia rítmica y se me da muy bien manejar la cinta.

Ella abre la boca, como si no se lo esperara. Soy una completa desconocida, ¿por qué tendría que saberlo?

– ¿Es por eso que estás tan delgada?

– ¿Cómo que "tan delgada"? Yo soy perfecta. Mi peso es perfecto. Mi cuerpo es perfecto. Tetas perfectas, cintura perfecta, barriga perfecta, caderas perfectas, culo perfecto y piernas perfectas. Toda perfecta.

Antes estaba más delgada, pero ahora estoy bien y además consigo no pasarme de peso.

Bunnyx me mira como si estuviera loca. Es obvio que ella no tiene ninguna preocupación por ser perfecta, viendo su cuerpo.

Un golpe sordo se oye delante nuestra.

– Ya era hora. – me quejo.

– Lo lamento. He tenido que esperar a que la casa estuviera dormida.

– Bien, ahora que las dos estáis aquí, tengo que contaros algo. – empieza a hablar Bunnyx. – He estado investigando un poco y he descubierto que la akumatización de Aurore fue planeada.

»Me pareció raro que un rico no lloriquease por tener que pagar una gran suma de dinero por algo que había causado. Los ricos nunca quieren pagar por los daños, los causen o no.

Es cierto. Mi padre siempre se intenta librar de pagar cosas.

»Hackeando las cuentas bancarias del director de Kidz+, he descubierto algunas irregularidades bancarias un par de días antes del sabotaje al programa. Recibió diez veces más de lo que tuvo que pagar con un mensaje: "Aurore tiene que ser humillada."

¿Cómo? ¿Por qué?

»Pero la cuenta es irrastreable. Pertenece a un banco en Suiza y tampoco puedo saber desde dónde se hizo la transferencia porque la dirección rebota demasiadas veces. Alguien se tomó muchas molestias para que Aurore estuviera enfadada ese día. ¿No os parece?

No puedo ver nada, pero puedo sentir la tensión. Creemos que los akumas deben estar furiosos para funcionar. Nada nos ha demostrado lo contrario.

– ¿Estás diciendo que Tormentosa no fue al azar? ¿Que Lepidóptero tenía planeado ir específicamente a por Aurore y la quería en esas circunstancias? ¿Es por eso que Lepidóptero tarda tanto entre un akuma y otro? – cuestiona Ryuko.

Hay movimiento a mi izquierda, creo que ahí está ella.

– Y si ha podido pagar ese dinero, quiere decir que es millonario. – apunto yo.

– O un muy buen ladrón. – añade Ryuko.

Yo asiento. También es posible.

– ¿Por qué eligió a Aurore? – pregunto.

– No lo sé. El primer akuma parecía muy espontáneo. En televisión dijeron que fue por problemas amorosos. ¿Cómo planeas un problema amoroso?

– Ni idea, pero creo que tenemos que buscar una conexión entre los dos y dependiendo del tercer akuma, un patrón. – responde Bunnyx.

Ya tenemos tres akumas. La madre de Kagami fue la primera. Pero era diferente: su aspecto no cambió y su poder no era tan destructivo, es más no le vimos usarlo. No llamaba la atención. Y a diferencia de Ivan y Aurore, ella era una adulta. No tengo ni idea de cuál podría ser el "patrón".

– ¿Habéis notado algún cambio en vosotras? – dice Ryuko de repente.

– ¿A qué te refieres? – pregunta Bunnyx.

– Pues, desde que tengo el prodigio, me siento muy bien cuando hay tormenta. Siempre me han gustado, pero ahora... Es distinto. No sé cómo explicarlo.

Eso se parece a lo que me ha pasado a mí.

– Te entiendo. – secundo – Yo antes odiaba la miel. Si lo piensas es asqueroso. Es vómito de abeja. Pero desde que soy Queen Bee, quiero comer miel constantemente. Y sabe bien.

Los primeros días ni siquiera lo noté, cogía la miel inconscientemente. Pero después de un tiempo pasé de una cucharadita de miel cada tres días a medio bote al día. Es desagradable no poder controlarlo. Me voy a poner gorda.

– ¿En serio? Yo no he notado nada.

– Puede que esté tardando más. – sugiere Ryuko.

– Y que sea peor. – completo yo.

– Espero que sean patatas fritas. No le veo la parte mala a nadar todos los días en una montaña de patatas fritas. Es lo que he soñado hoy. Muy agradable.

No puedo evitar poner los ojos en blanco. Me estoy dando cuenta de que Bunnyx es un poco payasa. Espero que no diga esa clase de cosas en público, nos haría quedar en ridículo.

Las dos se quedan calladas un rato.

– ¿Alguna de las dos quiere decir algo más? Porque yo me quiero ir a dormir. Y ponerme todos los productos nocturnos que me pongo lleva un rato.

Me levanto, pero alguien me coge la mano para frenarme. Su mano es más pequeña que la mía. Bunnyx.

– Sí. Creo que deberíamos hacer guardia todos los días.

– ¿Hacer guardia? – el tono de Ryuko es de sorpresa.

– Vigilar París por si acaso hay akumas nocturnos. Así que, – Bunnyx se mueve – domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado.

– ¿Qué acaba de pasar? – es una mierda no ver nada.

– Nos ha asignado días. A ti te ha dado los martes y los viernes y el sábado va para las tres. – explica Ryuko – ¿Estás segura?

– Sí. El sábado es el día que más descansadas estamos, seguramente. Y mejor seguir viniendo aquí a esta hora. ¿Todas de acuerdo?

Soy una superheroína, bastante único, teniendo en cuenta que sólo somos tres en el mundo. Tengo un poder super chulo y la gente me adora. Así que sí, estoy de acuerdo, vaya a ser que al guardián le dé por quitármelo.

Echaría de menos a Polen. Se preocupa por mí y me trata bien.

Asiento y me voy.

Además, luchar contra el mal demuestra que soy buena persona. No soy la mala de la película, como tanto dicen mis compañeros de clase.

Al llegar al balcón me detransformo. Hace mucho frío, estamos en diciembre. El traje protege del frío. No sé cómo, si es muy fino y de algo parecido a la goma. He visto que Bunnyx tiene cuero y Ryuko escamas. Menos mal que yo no tengo piel de insecto.

– Mi reina.

Abro la puerta de cristal que da a la habitación y entro seguida de Polen.

– Sé lo que estás pensando. Y no quiero hablar de mi peso y de que crees que estoy demasiado delgada. – interrumpo a Polen. – Mejor hablemos sobre Lepidóptero. ¿Crees que es mi padre?

– No, por supuesto que no. Tu padre es buena persona.

– Es verdad, mi padre es demasiado idiota como para ser Lepidóptero. Es un pelele.

– No digas esas cosas de tu padre. No está bien.

Suelto una risa amarga.

– ¿No está bien? Él dejó que mi madre se fuera. Él nunca está aquí para mí, incluso después de... da igual. Es un idiota.

– ¿Te refieres a... – Polen se para, como si no se atreviera a continuar.

No voy a continuar con ese tema. Ella cree que estoy enferma.

Voy al baño.

Me tengo que desmaquillar, ponerme mi crema para después del maquillaje, mi mascarilla para granos y espinillas, asegurarme de que no tengo vellos de más en la cara, ponerme la crema exfoliante y la mascarilla nocturna. Por supuesto, también el alargador de pestañas y en aceite especial para tener los labios siempre llenos y nunca secos.

Me empiezo a quitar el maquillaje.

– ¿Quién crees que puede ser entonces? En París hay muchos millonarios.

– Y la opción de que sea un ladrón. – añade ella.

Me siento durante el tiempo que tiene que actuar la mascarilla.

– Para ser un ladrón de tanto dinero tiene que ser tan buen hacker como al parecer lo es Bunnyx. O ser muy viejo. De todas maneras, hay pocas opciones.

Abro mi móvil y miro Twitter. QueenBeeFan187 ha colgado otro dibujo. De mí.

Sí, le he seguido. Sí, me odia. Bueno, a Chloe. A Queen Bee la adora. Y como no ha dicho nada más de mi yo civil, su cuenta es tolerable.

Sus dibujos son bonitos y son todos de mí.

Su cuenta es muy tolerable.

Y yo le he seguido con una cuenta secundaria que no tiene mi nombre.

Claramente tengo un problema. Pero no importa, porque podría pasarme la vida viendo mi cara dibujada por este tío.

No sé quién es él, pero tampoco quiero saberlo. A él tampoco le gustaría saber que su admirada Queen Bee soy yo.

De todas maneras, tengo que seguir con mi ritual de belleza.


Queen Bee es Trending Topic. Me he despertado con eso.

Al parecer, alguien me hizo una foto anoche cerca de mi hotel y se lo mandó a la estúpida de Cotilla Chillona, que lo publicó en su Súper Triple Blog.

Maldita sea.

Por suerte, no fue detransformándome en mi balcón. Eso sería un desastre. Aunque nunca podría haber pasado, mi balcón tiene muros altos.

Llevo toda la mañana oyendo teorías de mis compañeros. La más mínima tontería hace a la gente ponerse así y no dan ni una. Por fin ha terminado la escuela y me voy a mi limusina.

Me estoy llevando mejor con Kagami. Creo que podremos llamarnos amigas en algún momento. Aunque hoy me ha dado algo de pena ajena.

Otra vez más ha intentado hablar con la gente de la clase y otra vez la han alejado. ¿Aún no se ha enterado de que en esta clase no aprecian a las chicas guapas, ricas y talentosas? No les gusta que alguien reúna todo eso, porque con sólo cambiar una de esas palabras te aceptan.

Como Adrien, cambio chica por chico y todo el mundo le quiere. O Marioneta, cambio guapa por normalita tirando a fea y es la más adorada. Sí, vale, no es rica como yo, pero sus padres están lejos de ser pobres. O Rose, cambio rica por no se muere de hambre y se lleva bien con todo el mundo, aunque su felicidad extrema sea insoportable.

Hablando del Rey de Roma.

Rose viene hacia mí.

– Hola Chloe.

¡Vaya! No tiene interés en decirme hola nunca y ahora que somos compañeras para un trabajo de química, de repente lo hace. Y seguro que el que ella saque cincos raspados y yo sietes no influye.

– No pienso ayudarte con tu parte del trabajo. La división es la que es y punto.

De todas maneras, seguramente cambie lo que me llegue si no me parece suficiente.

Ella mira al suelo. Odio esa inseguridad. Yo siempre voy con la cabeza alta, incluso cuando tengo miedo.

– No es eso lo que quería decirte. Quería preguntarte si, ya que el Príncipe Ali se va a alojar en Le Grand París, puedes darle esta carta. – Rose saca de detrás de su espalda una carta rosa que y me la entrega. Huele fatal. A esa clase de perfume fuerte y barato que más que agradar a los sentidos los embota. – Soy su fan.

¿Cómo? Nunca me habla para nada y ahora de repente quiere que le entregue una carta suya a un famoso que admira. ¡Pero qué hipócrita! Falsa y convenida. Y después, por supuesto, se pasará el resto del año haciéndome el vacío y huyendo mi mirada. Porque soy muy mala, malísima.

No. No voy a cabrearme. Cabrearse tanto es malo para la salud.

Si tanto quiere que sea la villana de la clase, lo seré.

Me río. Esta situación tan patética tiene cierta gracia.

– ¿Quieres que le dé esto al Príncipe Ali? Esta cosa apestosa. Esta carta de "¡Ay, qué maravilloso y principesco eres, Príncipe Ali!" ¿Crees que vas a conseguir una mierda con esto? Pues no. ¿Y sabes por qué? Porque nunca llegará a él.

Parto la carta por la mitad y la tiro al suelo. Me aseguro de que lo vea. A ella se le llenan los ojos de lágrimas y se va. Que se joda. Se piensa que la vida es de color de rosa y que todo le saldrá bien sólo porque así lo quiere.

– ¿Por qué has hecho eso? – grita Polen una vez que estamos en la limusina. – Mi reina, tienes que ser buena con los súbditos. Las peticiones son muy importantes. Y para ser una buena reina tienes que ser justa.

– ¿Justa? ¿La justicia es que una niñata me pisotee y maneje a su antojo? Va a ser que no.

Me quedo callada el resto del camino. Estoy pensando qué ponerme. Se me había olvidado por completo que el Príncipe Ali venía hoy.


– Y esta es mi hija, Chloe. – me presenta mi padre.

El príncipe ha llegado y hay un montón de cámaras por todos lados.

Yo estoy hermosa, como siempre. Me he puesto mi nuevo vestido amarillo con maquillaje dorado pero sutil, como una princesa. Por último, me he dejado mi bellísimo pelo al natural. Nada es mejor que mis ondulaciones platinas.

Las cámaras retransmiten en directo, todo el mundo viendo lo superior que soy por tener la oportunidad de conocer al príncipe y ellos no.

Me adelanto y le tiendo la mano para que me dé un beso en el dorso. Pero en su lugar, la agita con brusquedad.

¿Es que nadie le ha enseñado modales?

Este príncipe es brusco y poco delicado, completamente distinto a como debería ser. No me gusta.

Repentinamente, los periodistas y sus camarógrafos se giran en la dirección contraria a dónde estamos nosotros y hacen una reverencia.

Detrás de ellos hay una chica con el pelo rosa, la piel verde, pintalabios rojos y un traje negro que sostiene una especie de pistola rara.

Es un akuma.

Su sonrisa es una mezcla entre superioridad y satisfacción, indicando que controla la situación. ¿Tiene el poder de que la gente le obedezca?

La chica camina lentamente, con sus tacones repiqueteando en el suelo de piedra.

Me empuja y se pone en mi lugar, frente al Príncipe Ali. ¿Quién se cree que es? ¿Un akuma? Ningún akuma es más que yo.

– Encantada de conocerle, Príncipe Ali. – canta con una sonrisa – Soy Princesa Fragancia. He venido hasta aquí porque estamos destinados a conocernos. Después nos casaremos y seremos felices para siempre. – Se gira hacia mí y me hace una mueca. – Bruja.

– Más bruja eres tú. – le contesto. Ni sé quién es, pero no voy a dejar que me insulte, y menos en público.

La muchacha me apunta con su pistola.

En el mismo momento exacto, un portal blanco se abre tras ella y de él sale Bunnyx.

– ¡Y yo soy una superheroína!

Princesa Fragancia se da la vuelta y la encara.

– Ya está aquí la primera. Os haré a las tres mi guardia real.

Tengo que encontrar una distracción para huir y transformarme.

– Corred. – ordena Bunnyx.

Eso está bien. Todos salen corriendo mientras Bunnyx pelea con Princesa Fragancia. Yo aprovecho la confusión para ir en otra dirección, lejos de las cámaras de seguridad.

– Fusionarte conmigo no será cómodo con el sentimiento de odio que tienes en este momento. – me advierte Polen con expresión de pánico.

Aún así, tengo que hacerlo.

Tiene razón. La luz amarilla que me envuelve no es agradable como las otras veces. Quema. El traje pegándose a mi piel. La misma cambiando de color. Mis ojos. Todo quema. Como si tocara por accidente una estufa de cocina.

¿Esto es lo que siente Lepidóptero cada vez que se transforma? ¿O él ha conseguido anular sus emociones? Si voy a sufrir esto cada vez que me transforme pensando en el odio que me tengo a alguien no podré seguir.

Vuelvo a la sala en la que estaba antes. Bunnyx rebota por todos lados: suelo, paredes y techo, esquivando tanto a periodistas como a los disparos de humo rosa del akuma. También se protege con su paraguas.

– Menos mal. – dice un poco aliviada – Ya era hora. Me tengo que ir. Te dejo un momento con la fiesta.

Sale tan rápido que casi parece que su poder es la velocidad.

Todos los que quedan me miran fijamente.

– Este no es lugar para reinas, sólo para príncipes y princesas – canta de nuevo Princesa Fragancia. No creo que pueda acostumbrarme a su tono cursi y desafinado. – Súbditos míos id a por ella.

No puedo atacar a gente normal así que imito a Bunnyx y los esquivo. A quien sí puedo atacar es a esta que se cree parte de la realeza.

Me dispara con su humo rosa. Uso mi peonza para protegerme, como otras veces. El material mágico es duro y puede hacer muy buen escudo cuando lo muevo en espiral. Es algo distinto a la cinta, pero lo suficientemente parecido como para no darme problemas.

Mi movimiento no sirve para protegerme. No paro el humo rosa, sino que lo remuevo frente a mi cara. Lo respiro.

Esto es malo.

Mi cuerpo se queda quieto. Ella sonríe mucho. Se le va a romper la cara.

– A partir de ahora serás Knight Bee, nada de Queen.

Hago una reverencia. Tengo la mente clara pero no puedo controlar mis movimientos. Es desagradable. No quiero que me controlen.

– A sus órdenes, mi princesa. – canto con una voz de pito horrible. Está claro que la modificación de Polen no está hecha para cantar.

Entran Ryuko y Bunnyx.

– ¡Oh, mierda! – exclama Bunnyx a la vez que Ryuko abre la boca con asombro.

– Knight Bee, ataca al resto de Triple Súper. – manda Princesa Fragancia. No soy tu esclava.

Avanzo hacia ellas, contra mi voluntad. Bunnyx le susurra algo a Ryuko y ésta asiente. Están planeando algo. Mi cuerpo no se para. Sí soy su esclava.

Cuando estoy a punto de alcanzarlas, Ryuko corta una columna por la mitad y el techo cae sobre mí. Ambas saben que esto no me hará daño, ya que la armadura mágica protege de todo excepto la magia, y que será suficiente para frenarme.

– ¿En serio crees que eso valdrá? – dice Ryuko.

Oigo ruidos de pelea. Gruñidos, golpes, cosas rompiéndose y Princesa Fragancia dando órdenes a los civiles perfumados.

– Knight Bee, levántate. – me vuelve a mandar. Parece que si no da órdenes constantes sus esclavos no harán nada. – Paraliza a Bunnyx.

– ¿Es que Ryuko no te da miedo? – comenta la mencionada – No está bien subestimar a una Triple Súper.

Hay varios sonidos que diría que son por una espada, pero no estoy segura. Durante esos sonidos, mi cuerpo intenta salir de este montón de escombros. Y después sólo hay silencio. Mi cuerpo no invoca el "veneno" de mi peonza. Ha cambiado la orden.

Ahora que no hay ruido, otro de mis sentidos se impone sobre los demás: el olfato.

En esta sala hay un olor horrible, apestoso, a perfume barato de olor demasiado fuerte que se hace desagradable. Me dan ganas de potar de lo fuerte que es.

He olido esto antes.

El olor, la obsesión con el Príncipe Ali, el rollo cursi princesa Disney de ir por ahí cantando... ¡Es Rose!

Y eso quiere decir que la akumatización es culpa mía. Sí hubiera entregado la carta, Rose no tendría motivo para atacarnos.

Rose siempre ha sido débil, llorica. Se piensa que vivimos en un cuento de hadas y que todo es unicornios y arcoíris. Por supuesto, yo soy la villana en su mundo de fantasía, como lo soy para todos.

Rose tiene que aprender que el mundo es injusto y cruel. Que la gente adorará a la persona que te ha destrozado la vida mientras tú sufres. Así es como funciona.

Y da igual el dinero que tengas o quién sea tu padre. Si cierto tipo de persona lo decide, puede convertir tu vida en un infierno.

Rose ha tenido un choque de realidad por el simple hecho de que no he sido amable con ella. Podría haberle hecho algo mucho peor.

Es ridícula, absolutamente ridícula.

Mi cuerpo sale de debajo de los escombros. No sé cómo Ryuko ha podido destrozar así el hotel de mi padre.

Me muevo a una dirección muy concreta. Parece ser que mi cuerpo es capaz de saber por su cuenta dónde está Princesa Fragancia.

Corro por medio París hasta llegar a Pont des Arts. Ha perfumado a mi padre, el Príncipe Ali y sus acompañantes. También controla a mucha gente que llena el puente excepto donde está ella y su grupo elegido. ¿Qué piensa hacer?

Las personas me dejan un camino para llegar hasta ella. Ni Ryuko ni Bunnyx están aquí. ¿A dónde han ido?

– Knight Bee, protégeme de Triple Súper. – Mi padre abre una caja en la que hay un candado rosa envuelto en humo rosa. ¿Los demás están conscientes como yo? – Yo estoy muy ocupada haciendo una promesa de amor eterno con el Príncipe Ali.

Oh, vaya. No siento ninguna pena por Juleka.

Me quedo a su lado mientras hace todas sus mierdas cursis de magia negra por "amor". No me hace ninguna gracia que mi cuerpo no me obedezca a mí, sino a ella. Antes me sentí un poco mal por saber que no entregar su carta hizo que la akumatizaran, pero viendo lo que hace ahora no me da tanta pena.

Sí, sé que las personas akumatizadas no tienen la culpa, pero en algo se tiene que basar, ¿no? Para Ivan fue que se enfadó con Kim por porque le llamó cobarde y su enfado era legítimo teniendo en cuenta que Kim es gilipollas. Para Aurore fue que sabotearon el concurso en el que participaba y la humillaron.

Ambos querían demostrar algo, el primero que no era un cobarde y la segunda que era la mejor. Pero Rose no quiere demostrar nada. Sólo es una caprichosa que quiere salir con su famoso favorito.

Antes de que puedan poner el candado en el puente, un fuerte viento hace volar a la gente al río. Mi cuerpo usa la peonza para agarrase al puente y evitar volar. Princesa Fragancia me ordena sujetarla también a ella, así que mi cuerpo lo hace. Tras de mí oigo el sonido de muchos cuerpos cayendo al agua.

Ryuko se forma ante mí. Ella era el viento. ¿No ha pensado que la gente caería al agua?

– ¡Nadad! ¡No os ahoguéis! – grita el akuma. Los perfumados no pueden hacer nada si ella no se lo ordena.

¿Aún queda algo de bueno en su interior? ¿O es que la personalidad de su akuma sí que se basa en las princesas de cuentos?

– ¡Has atacado a mis súbditos! – Princesa Fragancia señala a Ryuko con un dedo. – No eres tan heroica como dicen. Knight Bee, atácala.

Voy hacia ella, girando la peonza en espiral. No sé cómo mi cuerpo sin conciencia va a atacarla.

Bunnyx llega al puente jadeando.

– Todos a salvo.

Le da el paraguas a Ryuko y salta sobre mí, tirándome del puente. Caemos al agua y como Bunnyx está cansada y yo no tengo voluntad, empezamos a hundirnos. Otra vez hemos dejado todo en manos de Ryuko. Espero que esta vez sea distinta a la primera.

– Nos salvará. Tenemos un plan. – me intenta tranquilizar.

Nada para mantenernos a flote. No obstante, no lo consigue.

Pasan segundos infernales. Podría morir, pero me fío de ellas, de su plan. Son capaces, como yo.

Nos vamos a ahogar.

Recupero la capacidad de moverme. Ryuko lo ha conseguido. Me ha liberado del influjo del akuma.

Inmediatamente, agarro a Bunnyx y nado a la superficie. Me cuesta respirar. Ryuko se asoma, se tira al río y se transforma en agua para llevarnos a la orilla, que no está cerca.

Nos ha salvado.


Otra vez más, Queen Bee es Trending Topic. Mis haters critican que me haya dejado coger por la villana. Si tengo haters quiere decir que soy verdaderamente famosa e importante. Sólo la gente así tiene haters, así que hay que mirarlo desde el lado bueno.

"Se ha dejado controlar. Así no hace nada y aún se lleva el mérito. #FueraQueenBee" Sí, claramente me estoy llevando el mérito.

"Es un plan. En realidad está de parte de Lepidóptero. #FueraQueenBee" Eres una genio, tía. Deberían darte el premio nobel.

"Es una inútil. Era obvio que remover el perfume mágico frente a su cara le haría inhalarlo y sería controlada. #FueraQueenBee" Este tío es el mismo gilipollas que hizo el hilo con nuestros fallos frente a Tormentosa. No sé por qué no lo he bloqueado.

"Su forma de cantar era patética. #FueraQueenBee" Se ríe alguien de mí.

"Queen Bee es maravillosa. Todo el mundo puede equivocarse. Me gustaría veros luchando contra akumas. #FueraQueenBee #NuestraReinaQueenBee" Gracias, QueenBeeFan187.

Aunque su adoración no es suficiente para contrarrestar el odio de los demás. Me duele. Casi muero ahogada y aún así la gente se cree con derecho a insultarme.

Es un poco hipócrita de mi parte querer que la gente me trate bien. Ellos me tratan mal, yo les trato peor y vuelta a empezar.

Pero el odio de la gente a la que salvo de supervillanos no lo puedo devolver. De hacerlo, estaría ayudando a mi enemigo. Y yo soy buena. Nunca ayudaría intencionadamente a un terrorista. Ya lo he ayudado una vez sin haberlo querido y me siento como una imbécil.

No soy la única Triple Súper que es Trending Topic. También lo es Ryuko. Aunque el de ella es lo contrario al mío. Todo el mundo adorándola y flipando porque Cotilla Chillona se las arregló para grabar cómo vencía a Princesa Fragancia.

He visto el vídeo: usó el paraguas de Bunnyx como escudo para protegerse de los disparos al mismo tiempo que le daba golpes inocuos a Princesa Fragancia. Se movía con soltura, como si lo hubiera hecho muchas veces antes, lo que daba ventaja sobre su enemiga, que al ser Rose no tiene ni idea de pelear.

Su cara tenía la mariposa todo el tiempo, indicando que Lepidóptero le decía cosas, seguramente para ayudarle a ganar el duelo. Aunque no servía de nada, la habilidad de mi compañera es muy superior.

En uno de los golpes del paraguas, la extraña pistola salió volando y Ryuko aprovechó para saltar muy alto y cortar la pistola por la mitad al vuelo. Además, cogió la mariposa al momento en el que salió del arma, antes de caer del salto y que estuviera fuera de su alcance. Ese era el objeto donde se encontraba. Ni siquiera me di cuenta.

Ryuko fue impresionante.

Al menos reconocen el esfuerzo de una de nosotras.

Desagradecidos de mierda.

Deberían reconocernos a todas, incluso cuando fallamos. En el último akuma, los insultos eran para Ryuko y lo halagos para mí. Son unos asquerosos.

Después de acabar con el akuma, tuvimos una conversación y llegamos a la conclusión de que el patrón es adolescentes de Françoise Dupont con sentimientos negativos, no sólo enfado. Lo de los sentimientos tiene que ser para que el akuma tenga la motivación adecuada.

Cuando llegué a casa, Polen me miraba con compasión. Creo que ya no está enfadada por como traté a Rose, aunque no sé qué le ha hecho cambiar de opinión.

También descubrí que el resto de perfumados no estuvo consciente durante su periodo de obediencia ciega. Que suerte tuvieron.

Aunque Rose no tuvo tanta. El Príncipe Ali ha declarado que no volverá a París y ha pedido una orden de alejamiento para Rose. Yo pensé que era tonto, pero al parecer no lo era tanto.

– Deja de mirar a tus haters. – habla Polen junto a mi oreja. – Intenta ser positiva.

Me he quedado mirando fijamente mi Twitter. Lo bueno es que de Chloe no dicen nada. Pero aún no ha terminado el día.

– Yo no soy positiva, da igual cuanto lo intente. – le digo mientras cierro la aplicación.

Polen mira alrededor con un suspiro. Estamos en mi suite, lejos del vestíbulo que Ryuko destruyó.

Polen se interpone entre mi móvil y yo.

– ¿Y si te maquillo? Sé que te gusta y que mi forma de ver los colores es distinta a la tuya. Podría ser divertido.

Lo pienso un momento. Sería interesante conocer la habilidad en maquillaje de mi kwami y como de diferente queda con un espectro de visión a color mayor.

Maquillarme siempre es divertido. Me anima realzar los mejores aspectos de mi cara. Siempre estoy más bella con maquillaje que sin él.

– Vale. Divirtámonos.

Ella hace un esfuerzo para que yo sea feliz, tengo que intentarlo también.


– ¿Cómo has podido tratar así a Rose? Ella nunca te ha hecho nada. – Que tú sepas. – Es por esta clase de cosas que no te hablaba. Tienes que darte cuenta de que está mal. Discúlpate con ella.

Adrien está cabreado, aunque no grita. Nunca grita.

No le gusta que yo actúe así con la gente porque él, al igual que Rose, vive en un mundo de fantasía propio. Supongo que ahora Lepidóptero le akumatizará y habré provocado dos akumas por el precio de uno.

Rose le ha contado a su grupo de amigas lo mala que soy. Por supuesto, Marioneta lo ha ido cantando a los cuatro vientos, lo que ha provocado que Adrien venga a reñirme.

Delante de todos los de la clase que han llegado.

– No voy a disculparme. No me da la gana.

No pienso pedir perdón a una tía que quería usarme.

Adrien me mira con mucha pena. Se pasa la mano por la cara.

– Dime al menos por qué hiciste eso. Tiene que haber un motivo. – susurra. Como si fuera mi confidente mientras se junta con Marioneta.

Si le dijera la verdad, nunca más me miraría como a una igual. Lo conozco y sé que iría por ahí con compasión y pena.

Me niego.

– No hay ningún motivo. – miento.

Adrien se va a su asiento negando con la cabeza.

Y Kagami llega. Viene directamente a mi mesa. Esto no va a acabar nunca.

– Dime la verdad. Sin excusas.

Su mirada es penetrante, directa, fuerte. La chica es estúpidamente justa y buena. Lo demostró queriendo separar la pelea del parque. Lo demuestra cada día queriendo ser amiga de gente que la deja de lado. Si le digo la verdad, no me daría compasión, me daría justicia.

Le cuento el motivo exacto de hacerle eso tan "horrible" a Rose.

Ella es la única persona que lo escucha.