N/A: Lo siento muchísimo. Sé que estoy tardando más y eso no puede ser porque es lo que me ha pasado con los fanfics que he leído y han resultado en abandono. Aunque, en parte he tardado porque he cambiado el guión que hice para hacer la historia. Gracias a los que habéis esperado y si alguien ha dejado de leer esto, lo entendería.
Por cierto, aún sigo necesitando un beta. Espero no tener errores.
Me duele todo. Me duelen músculos que ni siquiera sabía que existían.
Acabo de llegar a casa y sólo puedo echarme boca abajo sobre mi cama. Me detransformo.
Ahora duele aún más.
– Fluff, las zanahorias están en mi bolsillo. Cómetelas.
Ella se mueve en silencio.
Puto Lepidóptero pesado de los cojones. ¿Por qué tiene que dar tanto por culo?
Dos akumas en dos días.
Si pensaba que lo peor era la colaboración involuntaria de Chloe, me equivocaba. Me equivocaba mucho. Quiero que Chloe la hija de puta vuelva. Por favor.
– Fluff, ¿cómo tengo la espalda? – No contesta. Miro alrededor todo lo que puedo sin moverme. No está. Cabrona. – ¡Vale! No eres la única que puede ayudarme. Tengo a Jalil.
Lo llamo a gritos. Puede que mi padre también se entere, pero, ¿a quién le importa? A mí no.
Mi hermano tarda en llegar, como si no pasara nada.
– ¿Has visto el enorme cubo que había aquí al lado?
¿En serio? Se supone que ya no tiene que fingir que no sabe que soy Bunnyx.
¿Es tonto? No, Fluff dijo que todos en la familia somos superdotados. Supongo que "todos" incluye a Jalil.
– No, por supuesto que no. – Contesto yo. – No es como si hubiera aparecido al lado de casa. Tampoco he tenido nada que ver con su desaparición. Lo han hecho todo Queen Bee y Ryuko solas. Por eso estoy aquí, llamándote a gritos y sin poder moverme.
Mi hermano resopla.
– ¿Era necesario que fueras tan sarcástica? – pregunta con exasperación.
Desde luego.
– ¿Era necesario que preguntaras algo tan absurdo?
– ¿Qué quieres?
Con dificultad, me levanto la camiseta para que vea mi espalda.
Este akuma era fan del buscaminas. Ahora a Lepidóptero le ha dado por los videojuegos.
Jalil sisea cuando lo ve.
– Eso tiene pinta de ser doloroso. – Gracias, no me había dado cuenta. – Debería decírselo a papá.
– ¡No! – Me giro para verle la cara. No es buena idea. – No le digas nada. No quiero que venga.
Jalil levanta las manos, como si intentara calmarme.
– Vale, vale. Pero que sepas que me parece exagerado que aún no le hables después de dos meses.
– Le hablo, sólo que no de Bunnyx. Dieciséis años, el tiempo que ha estado él sin decirme sobre la magia.
Mi hermano suspira.
– Eres demasiado rencorosa. Vuelvo en un momento.
Yo no soy rencorosa, soy justa. Ojo por ojo y diente por diente.
Max no me felicitó en mi cumpleaños y yo no lo felicité en el suyo, Chloe humilló a Kim y yo a ella, mi padre no me ha dicho nada sobre la magia durante dieciséis años y yo no le diré nada sobre Bunnyx durante dieciséis años.
Lo veo justo.
Jalil vuelve con una pomada para quemaduras.
– ¿En serio? ¿Crees que eso va a hacer algo?
– No, pero yo sí.
Me coge la nuca y me aprieta la cabeza contra la almohada. Ah, ya lo pillo, su plan es asfixiarme y así dejaré de sentir dolor.
La crema está fría y Jalil apretándome en la herida no lo mejora. Murmura algo, algo en otro idioma.
Voy a girar la cabeza otra vez pero me la estampa contra la almohada de nuevo.
No quiere que mire. ¿Qué está haciendo?
El dolor caliente de la quemadura se hace cada vez más frío... hasta que ya no está.
Me levanto. Ahora puedo moverme con facilidad.
Jalil está pálido y con la frente sudada. Respira fuerte como si hubiera hecho un gran esfuerzo.
– ¿Qué has hecho? ¿Me has curado?
Él niega con la cabeza.
– No. Eso sólo lo puede hacer el kwami de la creación. Yo... te he dado un poquito de mi energía para que no sientas dolor.
¿Un poquito? Más bien parece un montón.
– Túmbate otra vez, aún tengo que vendarte.
Hasta que no lo dice, no veo que también ha traído gasas y vendas. Pero me quedo de pie. Es mejor así.
Es un poco mierda. Cuando por fin tengo las manos bien me hago daño en la espalda.
– Es el segundo akuma seguido. – comenta Jalil mientras me pone la gasa.
– Sí, de último curso.
– ¿Y qué vais a hacer?
No lo sé. Estoy dando palos de ciego todo el tiempo, en realidad. Podría averiguar la identidad de Lepidóptero y lo intento, con la ayuda de Max. Pero sólo estoy descubriendo sus actividades financieras ilegales.
– Lo siento, Jalil, no te lo puedo decir. Es cosa de Triple Súper.
Termina de ponerme la venda.
– Ese nombre es horrible. No parece el nombre de un grupo, sino más bien una descripción de lo que sois.
– No fui yo quién lo eligió. Supongo que podríamos llamarnos BuRyBee.
Mi hermano se ríe. A mí tampoco se me daría muy bien inventarme un nombre.
– Quedaos con Triple Súper entonces. – Se pone de pie. – Me voy a dormir. Intenta no hacerte más daño. No es que pueda hacer este truco todo el tiempo.
Eso quiero. Un momento, ¿cómo que a dormir? Miro mi reloj de bolsillo: las dos de la mañana. Vaya. Bueno, estaba despierto, ¿no?
Supongo que yo también iré a dormir. No me resulta complicado cambiarme de ropa, aunque tengo cuidado con las vendas. Me meto en mi cama y cuero los ojos.
Hay mucha gente vestida de negro. Sus rostros son borrosos. Estamos en un lugar lúgubre y melancólico, adornado con flores de colores apagados.
No necesito darme la vuelta para saber qué es este sitio. Un tanatorio.
Encontrarme en este lugar me hace sentir como si yo también debiese estar apenada, como si se me hubiera olvidado algo que tendría que hacerme llorar.
Siento la angustia del llanto en el pecho. Un llanto que no sale porque no sé qué hago aquí.
Unas manos me agarran de los hombros y miro hacia arriba, buscando a quién pertenecen.
Mi madre.
¿Qué hace aquí? Está muerta.
Una sensación me dice que me equivoco. Ella está viva. Está aquí, delante mía. Su cuerpo transmite calor y su expresión está decaída.
Claro que está viva. No sé cómo he podido dudarlo.
Jalil viene llorando y nos abraza a ambas. No tiene gafas. ¿Está más joven o... No, no lo está. Tiene su edad: quince años, y yo siete. Esas son nuestras edades.
Estamos en un funeral, el de nuestro padre. Es por eso que estoy tan triste. Papá ha muerto.
Los tres nos acercamos al ataúd de papá. Nunca más hablaré con papá. Quiero llorar, porque duele.
Papá me siguió cuando crucé la carretera sin mirar.
– Nunca más lo haré. – Le susurro. – Papá, lo juro. Vuelve por favor.
Me levanto bruscamente. El despertador, claro.
Estaba soñando algo, creo, pero no recuerdo el qué. Siento un cosquilleo en las mejillas y me llevo la mano a la cara.
Está mojada. He llorado. Entonces me alegro de no recordarlo.
Miro a mi alrededor y veo a Fluff mirándome fijamente.
– ¿Has estado así toda la noche? Es bastante siniestro.
– Sabía que siempre eres la primera, pero te has adelantando demasiado.
No explica a qué viene esto.
-.-.-.-.-
– ¿Cómo que no? Le dije a Ondine que no podría estar con ella hoy.
Pues vale. ¿A mí qué me importa? No es que seamos amigas.
Al principio comprendía que no nos lleváramos del todo bien, pero cuánto más he intentado demostrarle que no debería estar celosa de mí, más raro se vuelve todo.
Así que ahora estamos en un estado de indeferencia mutua.
– Estoy cansada. Por si no lo recuerdas, anoche hubo un akuma cerca de mi casa. Y hacía ruido.
Kagami y Chloe también están cansadas, aunque ellas no tienen excusa.
Kim se va sin decir nada más.
– ¡Saluda a tu novia de mi parte! – le grito.
El responde con un corte de mangas. Encantador.
Voy a los vestuarios, a coger mis patines de mi taquilla.
Cuando llego, encuentro a Kagami y Chloe discutiendo con Alya.
Ninguna de las tres se percata de mi presencia y yo me escondo tras la pared junto a la entrada. No quiero meterme en medio, y si entro, Kagami querrá que lo haga.
– No puedes rebuscar en las taquillas de los demás. Está mal. ¿Esto no está considerado delito en Francia?
– Evidentemente. No digas tonterías. Y tú, ¿qué hacías mirando en mi taquilla? ¿Dupain-Cheng te ha ordenado que destroces mis libros?
¿Qué dice la loca esta? ¿Marinette destrozando nos libros de alguien? ¡Qué absurdo!
Definitivamente Chloe no está bien de la cabeza. Puedo identificar al menos tres trastornos en ella y ni siquiera soy psiquiatra.
– ¿Marinette? Ella no tiene nada que ver con esto. Sé que colaboras con Lepidóptero y lo voy a demostrar. No te irás de rositas después de todo lo que has hecho. – acusa a Chloe.
Aprieto los labios para evitar reírme. No puede estar más lejos de la realidad. Aunque Chloe le ha ayudado, fue involuntariamente y ahora hace todo lo posible para que no siga ocurriendo.
Chloe no se contiene. Se ríe de Alya en toda su cara. Su risa es horriblemente insoportable.
– ¡Colaboradora de Lepidóptero!
Kagami, en cambio, está cada vez más seria y se cruza de brazos.
– Esa es una grave acusación, Alya. Deberías sopesar seriamente tus palabras. Si no, Chloe tendrá que emprender acciones contra ti. – Hasta a mí me da miedo su tono de voz. Kagami sabe amenazar.
– Oh, voy a hacerlo de todas maneras. Has rebuscado en mi taquilla y por eso voy a hacer que te expulsen.
Alya aprieta su móvil con fuerza.
– ¡No tienes pruebas!
Algo me dice que sí existen.
– Le has hecho fotos a la taquilla. – afirma mi amiga.
Alya se queda callada un momento, mirando a Kagami a los ojos, y su respuesta a lo que sea que vea, es salir corriendo.
Yo me interpongo y le quito el teléfono. Antes de que se de cuenta de que estoy aquí, ya está en mi poder.
Sé robar, aunque no es algo de lo que me sienta del todo orgullosa.
– ¡Alix! – grita una vez comprende lo que está pasando.
– Lo siento, Alya. Bueno, en realidad no. Si huyes así quiere decir que eres culpable.
No me quería entrometer, pero si tiene que ver con Triple Súper y Lepidóptero, tengo que hacerlo.
– Ahora vamos todas a ver a mi mejor amigo: el director.
Alya gruñe, pero lo acepta.
– ¿Mejor amigo? – pregunta Kagami muy confundida.
– Es sarcasmo. – explica Chloe.
De vuelta en casa, Jalil me ha cambiado las vendas y estoy tumbada en el sofá boca abajo. Dormito, con el sonido de la televisión que mi hermano ve y Fluff masticando zanahorias de fondo.
La primera vez que él la vio se quedó embobado. Supongo que si has oído sobre ellos desde hace tiempo y no has podido ver uno es bastante increíble. Sólo ahora se está acostumbrando a ella.
– Alix, te toca.
Oír mi nombre me espabila. Es mi hermano el que ha hablado. Lo miro sin saber a qué se refiere y él señala el televisor.
– Hay un akuma. – explica.
No. No puede haber otro. Estoy soñando.
Pero ojeo la pantalla y ahí está: claramente Alya. Ni siquiera ha intentado ocultar su identidad.
– ... Os lo voy a mostrar. ¡Chloe está con Lepidóptero!
¿Aún sigue con eso?
– No. Hijo de puta. ¿Por qué?
¿Este hombre no se cansa? ¿Quién coño es? ¿Un adicto a la cocaína?
– Alix, esa lengua. – me regaña mi hermano.
Lo ignoro y espero a que Fluff termine de comer para transformarme y entrar en mi madriguera.
Podría dormir aquí. No llegaría tarde. En este lugar no pasa el tiempo, y soy una coneja, ¿qué mejor sitio?
Sí, me voy a echar una siesta. Creo que el efecto secundario de Bunnyx es dormir más. Fluff dice que necesitaré un psicólogo, pero creo que eso es cosa de mis antepasados, no mía.
No sé cuánto "tiempo" duermo, aunque la siesta me da la suficiente energía como para luchar contra Alya.
Me dirijo al extremo contrario de la madriguera y subo un lugar el círculo que se encuentra a mi altura. Voy a ver el futuro otra vez. Lo hice con Darkblade y Artificiero. Es mucho mejor esto que pensar un plan a ciegas: miro el futuro y qué ocurre mal para poder evitarlo.
Esta vez veo que los poderes de Alya están relacionados con su móvil. Casi con seguridad, ese es el objeto akuma.
Acude al hotel Le Grand Paris y busca a Chloe, que consigue esconderse en un armario de una habitación aleatoria y transformarse.
Mientras tanto, el akuma hace una retransmisión a las cadenas televisivas, que ya he medio visto.
Kagami y yo llegamos al hotel al mismo tiempo, cuando ellas dos ya llevan peleando un rato. Queen Bee convoca su veneno y Alya la detiene con un símbolo que lanza desde su teléfono. Ryuko y yo luchamos con ella y nos encierra en un congelador. Con un cadáver.
¿Qué?
Un cadáver.
¿Qué le pasa a los Bourgeois?
Estando las dos apresadas, Alya se centra en Queen Bee y le quita el prodigio.
Su identidad se desvela.
Y se lía.
Se lía gorda.
Definitivamente no voy a dejar a Queen Bee a solas con el akuma.
Salgo de mi madriguera al vestíbulo de Le Grand Paris.
En la habitación hay mucha gente, demasiada. Diría que todos los trabajadores y clientes están aquí.
Mi aparición llama su atención. Veo el miedo en sus ojos.
La única que no parece asustada es Audrey Bourgeois, que más bien está molesta
Queen Bee sale del montaplatos con un bebé.
Mira a su alrededor y asiente cuando me ve. Yo camino hacia ella.
No sé qué han pensado Ryuko y ella, pero parece que ha llegado antes de lo que vi.
– ¿De quién es? – grita, como quien pregunta por el dueño de una mochila.
Un hombre de levanta y ella parece muy dispuesta a dárselo.
– ¡Espera! No puedes dar un bebé al primero que veas. Mejor lo dejamos en manos de los dueños del lugar.
Le quito al niño y se lo doy a nuestro gran alcalde. Después, la aparto un poco de la gente y le hablo en voz baja.
– Dime qué es lo que estáis haciendo.
Porque esta habitación llena de gente tampoco estaba en lo que yo vi. Tiene que ser porque he llegado más tarde.
– Hemos pensando en que Ryuko la distraiga mientras yo reunía a la gente en un mismo lugar. Está buscando a Chloe Bourgeois y, por lo que hemos visto, sus poderes no son mortales, así que...
Ya lo pillo.
– Vais a usarlos de cebo. – la interrumpo.
Ella asiente en respuesta.
– Hemos pensando en qué harías tú.
Vaya, sí que he tardado.
– ¿Cómo funcionan exactamente sus poderes?
Yo lo he visto: detención, retransmisión y obstrucción. Lo que no sé es cómo derrotarla. No lo hacíamos en lo que vi.
– Sabemos que lanza símbolos desde su móvil que afectan a la gente y que sólo puede tener cuatro al mismo tiempo.
Más de lo que averigüé yo.
– Bien, entonces vayamos con Ryuko. No podemos dejar que pelee sola.
Voy hacia el montaplatos. Si Chloe Bourgeois bajó de esa manera tan incómoda, es que no hay otra. Por suerte, cabemos las dos.
Agarro las cuerdas y empiezo a tirar, pero ella me suelta las manos y lo hace por sí misma.
– Lo hacías mal. – Comenzamos a subir y me pongo un poco nerviosa. Este sitio es demasiado pequeño y a mí no me encantan los sitios pequeños, puedo estar en ellos pero preferiría no hacerlo. – Si te preguntas porqué usamos esto, es porque Lady Wifi ha bloqueado el ascensor y las escaleras.
Lady Wifi. Es un nombre curioso. Sus poderes son de teléfono móvil, por lo que debería llamarse Lady Móvil o Ladyfono. No tiene mucho sentido a no ser que sus poderes no fueran con el móvil, sino con Internet.
Pero sus poderes parecen los símbolos de edición de vídeos, no de YouTube.
– Ya llegamos. – anuncia Queen Bee. – ¿Qué pasa? – pregunta al mirarme a la cara.
– Hay algo en sus poderes que se nos escapa.
Salimos del montaplatos y nos encontramos en lo que antes era el restaurante. Y digo antes porque ahora sólo es un montón de mesas destrozadas. Cortadas.
Es la segunda vez que hay un akuma en este hotel y la segunda vez que Ryuko lo destroza.
Hablando de ella, ahí está, peleando con Lady Wifi.
Ryuko intenta alcanzar su teléfono con la espada, sin darle a la persona, al mismo tiempo que el akuma le lanza ataques y ella los esquiva todos.
En cuanto Lady Wifi nos ve, empuja de una patada a mi compañera, sorprendiéndola, y huye al pasillo, no a la cocina.
Queen Bee intenta atraparla con su peonza, pero ya está demasiado lejos.
Entonces se gira hacia Ryuko con los ojos muy abiertos
– ¡¿Qué ha pasado aquí!? ¡Sólo he estado afuera dos minutos!
– Se teletransporta. – explica. – Usa teléfonos móviles para ello. He tenido que destruirlos todos.
¿De dónde ha sacado tantos teléfonos? De los huéspedes, seguramente.
Queen Bee masculla algo y se cruza de brazos.
– Se ha ido en cuanto nos ha visto. – dice, cambiando de tema.
– Lepidóptero le ha hablado durante nuestro combate.
Su plan es mantenernos separadas.
– ¿Creéis que ha caído en la trampa? – continúa Ryuko.
– ¿Cuál es vuestro plan exactamente?
Las chicas se miran entre sí, un poco confundidas.
– Reunir a los civiles en un lugar para atraer a Lady Wifi. – dice Queen Bee.
– ¿Y luego?
– Luego peleamos. – sigue Ryuko. No puedo evitar hacer un facepalm a eso. – ¿Tienes un plan mejor?
– No, acabo de llegar, pero... – ¡Venga, estúpido cerebro supuestamente mejor, funciona! "Sólo puede tener cuatro al mismo tiempo" – creo que deberíamos gastar sus oportunidades. Si sólo tiene cuatro, hacer que los use para otra cosa. Y una vez que no tenga poderes, pelear.
– Tendrían que ser varios ataques al mismo tiempo. – observa Ryuko. – Es bastante rápida al borrar y cambiar el símbolo.
– Le lanzamos cuadro objetos al mismo tiempo. No esquiva, sino que confía en su poder de detención. – sugiere Queen Bee.
Asiento en acuerdo, Ryuko también.
Perseguimos a Lady Wifi por la dirección en la que se fue. No atraviesa las paredes, así que ya tenido que desbloquear las salidas, ¿no?
Corremos por el pasillo hasta dónde éstas se encuentran.
– Ha desbloqueado las escaleras. – señala Ryuko.
– Y el ascensor. – añade Queen Bee.
Ryuko la mira con desconcierto.
– ¿En serio? Estamos en mitad de un ataque akuma.
– Si usamos el ascensor llegaremos antes.
Y no tendríamos que usar las piernas. Inteligentemente vaga.
– De todas maneras, si nos vuelve a ver a las tres juntas huirá de nuevo, debe que llegar primero una, y después las otras dos. Y tenemos que intentar atacarla sin que se dé cuenta. Así que, Ryuko, tú vas en el ascensor mientras Bee y yo bajamos por las escaleras.
Ella entra en el ascensor muy seria. Lo entiendo, acaba de pelear y debe concentrarse de nuevo.
Lo siento mucho por ella, pero es muy posible que Lady Wifi la atrape. Aunque mejor ella que Queen Bee, su prodigio es más difícil de encontrar.
Queen Bee y yo bajamos por las escaleras, algo que no parece hacerle mucha gracia.
En el vestíbulo hay caos: antes había un ambiente dócil, pero ahora Lady Wifi ha bloqueado la puerta de salida y la gente ha entrado en pánico e intenta marcharse, algo que no conseguirán.
Ryuko lucha cuerpo a cuerpo con el akuma, su espada tirada en el suelo a lo lejos sin que nadie amague siquiera a intentar devolvérsela.
Señalo a Queen Bee una dirección, mientras yo voy por la contraria. Ryuko tiene que ser lo suficientemente distractiva como para que podamos acercarnos las dos, y así pillarla por completo.
En lo que vi, se las arregló para aislar a una de nosotras casi todo el tiempo, y fue así cómo acabó descubriendo a Chloe. Es el plan de Lepidóptero.
El akuma no suelta su teléfono. Mi compañera consigue inmovilizarla velozmente, sujetando sus brazos contra el suelo y colocándose sobre ella. No se da cuenta de que ya hemos llegado e intenta obtener el móvil. Pero en el momento en que suelta uno de sus brazos para arrebatarle a Lady Wifi el objeto akuma, ella se la quita de encima y la detiene.
Una mariposa aparece frente a su cara mientras nosotras corremos hacia ella. Queen Bee usa su peonza para tirar del brazo con el que sujeta su móvil, haciéndola caer al suelo. Por desgracia, reacciona rápido y también la para.
Mierda. El plan no ha ido bien y esto es muy parecido a lo que pasó en lo que vi, a pesar de que he cambiado algunas cosas. Ha conseguido aislarme y le queda energía para un sólo ataque más, a no ser que suelte alguno de los símbolos que está usando.
Yo aún no estoy lo suficientemente cerca suya y no sé si acercame más o alejarme para hacerla gastar el ataque que le queda.
Me lanza un paralizador a mí también, pero consigo esquivarlo. Está demasiado lejos.
Es momento de correr. Si va a por mí, se alejará de ellas, y no podrá quitarle los prodigios.
Me dirijo a la escalera y ella desbloquea la puerta de salida, por la que la gente sale en tropel. La mariposa no se va de su cara en ningún momento.
Corro escaleras arriba. No sé qué hacer. Tengo que idear un buen plan para un akuma que apenas tiene debilidades y ha abatido a mis dos compañeras.
Tiene que tener más debilidades. Como dije antes, hay algo que se me escapa sobre sus poderes.
Echo un vistazo tras mi espalda, para encontrar al akuma más cerca de lo que esperaba, subida en algo así como una tabla voladora.
¿Qué cojones?
Hace el movimiento de lanzar un ataque, pero no ocurre nada.
Un momento. Su nombre es Lady Wifi y sus poderes no funcionan en las escaleras.
Son el wifi.
Y se supone que soy más inteligente. ¡Y una mierda!
Pero ahora que sé su verdadera debilidad, sé exactamente qué hacer: encontrar un lugar en el que no haya señal.
Un lugar al que ella me siga voluntariamente y del que no pueda salir. Y se me ocurre uno.
Abro un portal a mi madriguera, entro y lo dejo abierto.
Ya he usado mi poder en esta transformación, pero me puse a dormir, así que espero estar lo suficientemente descansada como para que no me afecte demasiado.
Lady Wifi hace lo que espero y entra detrás mía. Lepidóptero no podría resistirse a la idea de ver qué hay aquí dentro.
Supongo que un montón de círculos negros no está a la altura de las expectativas.
En el momento en que Lady Wifi cruza el portal, la mariposa desaparece de su cara y su tabla también. Cae al suelo en plancha y cierro la abertura.
– Lepidóptero. – llama. – ¡Lepidóptero!
El pesado no tiene conexión aquí. ¡Mira qué bien!
– No sé qué has hecho, pero no creas que dependo de él. Puedo pelear por mí misma.
Intenta lanzarme un ataque. Esta vez no tengo que estar alerta: no funcionará.
Ella no se rinde. Ahora intenta atacarme como con Ryuko. Y lo hizo bastante bien, aunque hay una diferencia, y es que yo tengo un arma.
Sujeto mi paraguas por la contera y hago el mismo truco que Queen Bee hizo antes agarrándola con el mango, sólo que ahora no tiene poderes con los que defenderse.
Después de eso, es fácil quitarle su teléfono y romperlo.
Lo siento, tendrás que comprarte uno nuevo.
Alya vuelve a la normalidad después de que mato a la mariposa. Como todos los akumas, está confundida, mirando a su alrededor sin saber dónde está, hasta que ve su móvil y se horroriza.
El resto del mundo desaparece, porque sí, Alya es esa clase de persona.
– ¡No! – Y entonces me ve a mí. – No. ¿He sido un akuma? ¡Pero yo quería destapar a la cómplice de Lepidóptero, no ser una! – intenta justificarse.
No es culpa suya. Nadie puede resistirse.
– Así es la vida. Acabas siendo lo contrario de lo que querías ser.
Como yo, que ahora soy una falsa e hipócrita.
Abro el portal por el que hemos entrado y le hago un gesto para que me siga. Tengo que ver cómo están Ryuko y Queen Bee.
Al salir me encuentro a Adrien agachado junto a una Ryuko detenida que empieza a moverse en el momento en que Alya sale de la madriguera.
– ¡Adrien! – se sorprende. – ¿Qué haces aquí?
El chico se aparta de ella y nos mira a todas, incluida Alya.
– Perdón, quería hablar con Chloe y cuando he llegado te he visto así... ¿Ha habido un akuma?
¿Es idiota? Ha salido en la televisión. En todas.
Queen Bee lo mira ofendida. Supongo que ella no quiere hablar con él.
– Chloe está muy buen escondida, – Y tanto. – Así que no podrá hablar contigo ahora. ¿Qué tal si acompañas a esta señorita a casa? – responde.
– ¿Qué? Pero... – comienza a protestar Alya.
Ella es nuestra fan, y sabe que cuando podemos, acompañamos a los akumatizados a casa.
– Lo siento, – la interrumpe con falsa amabilidad. – tenemos cosas más importantes que hacer.
Esto podría empeorar nuestra imagen. ¿Qué piensa Ryuko?
Está mirando a Adrien. Creo que ni siquiera ha oído lo que ha dicho Queen Bee.
– Claro que puedo acompañarla. – responde el chico.
Después del akuma, las tres nos hemos ido a la escuela, ahora mismo es de noche.
Allí, les cuento todo lo que ha pasado desde que las detuvieron.
– Eres muy inteligente. – alaba Ryuko.
No estoy de acuerdo. Me siento idiota la mayor parte del tiempo. Aunque hay otras veces en las que creo que la gente es más idiota que yo. Pero lo primero gana definitivamente.
– Gracias. Yo creo que tú eres muy buena luchadora. Hacemos un buen equipo.
– ¿Y yo? – pregunta Queen Bee.
¿Qué papel tiene Chloe en nuestro equipo?
– Y tú... tienes tus cosas.
Ella parpadea tan rápido que parece que tenga un tic.
– ¿Qué tengo mis cosas? – pregunta muy molesta – ¿Tengo que recordarte que cada vez que hay una cámara cerca te vuelves la antipatía en persona y Ryuko la muñeca Anabelle? Y gracias a mí pudisteis acabar con Vanisher, ya que vuestro plan era estúpido.
Puede que sea cierto. Chloe es la única acostumbrada a las cámaras de las tres.
– Pues podemos hacerte la encargada de imagen y Relaciones Públicas del equipo. Aunque lo de la visión tiene una explicación sencilla: tú eres una abeja y ellas pueden ver la longitud de onda ultravioleta. Cómo no lo habías dicho, Lepidóptero no tomó la precaución de hacerla invisible a prueba de ti. – explico. Lo busqué.
– Entonces yo soy la guerrera, Bunnyx, el cerebro y tú, la diplomática. – intenta conciliar Ryuko.
Sí. Esa es una buena descripción de nosotras.
– ¿Si yo soy la diplomática podemos hacer ya la entrevista en televisión? – pregunta con exasperación. – Porque llevan pidiéndolo meses y nuestra imagen no hace más que empeorar.
Ryuko se queda callada, mirando a otro lado. Yo la miro a ella. Está segura de poder hacerlo.
– Si te encargas tú, vale. – acuerda Ryuko.
Asiento.
– Bien. Vamos a acabar con esos haters.
Respuestas:
Hola, Manu.
Gracias.
¿Chat Woker? Me da curiosidad sobre qué le han hecho al pobre Chat y al mismo tiempo no. Creo que me quedo con el no. De todas maneras, en YouTube me salió de recomendado un vídeo de Chat con el pelo verde y me horroriza mucho.
Yo también creo que el fallo del Adrigami es que no lo han querido desarrollar. Como mi nombre dice, me gusta shippear, pero sólo las parejas que tengan cosas en común y que peguen, lo que hace que casi siempre elija a las impopulares.
Gracias por decirme lo de los portadores.
Al final me has dado un poco la razón con respecto a la temporada 4. Por eso no quiero saber nada de ella. Se veía venir que iban a destrozar a todos personajes que pudieran hacerle sombra a Marinette. En ellos incluyo a Alya, que creo que en la temporada 3 aún era salvable.
Yo quería estudiar psicología, así que para mí las personalidades son muy importantes, pero puedo dejarlo un poco de lado si me gusta el universo en el que ocurre la historia.
No he visto el anime que has dicho. A ver si tengo tiempo y lo hago. Gracias por recomendarlo.
Sobre el comportamiento de Marinette, a estas alturas no me importa cómo lo justifiquen. Chloe también imitaba a su madre y aún así siguieron diciendo que es culpa suya. Sobre todo porque en la serie nos dijeron desde el principio que el comportamiento del Chloe estaba mal, mientras el de Marinette se justificaba. Si Thomas ha puesto eso es porque alguien de más arriba, porque no escucha a los fans, le habrá dicho que se estaba pasando. Además, creo que tengo que decirte que la personalidad no es algo genético, sino que se desarrolla a lo largo de la vida. La genética sólo influye en algunos tipos de trastornos que tienen algunas personas.
Gracias por comentar.
Hasta la próxima.
