Hola! La verdad es que creí que actualizaría esta historia más rápido, pero la estoy disfrutando tanto y tengo tanto para contar que he decidido tomarla con calma. Verán pronto que habrá momentos en que actualice en menos tiempo y otras, como hoy, en que lo haga tomándome unos días más, espero que puedan entender que se trata del proceso creativo. Y también espero que la disfruten como yo!
Capítulo 3
Cevdet sonrió ampliamente cuando la vio bajar al otro día, a las 6:30 de la mañana, por las escaleras…
-Buenos días, Azize…
-Buenos días…- contestó ella alegre.
-¿Ha podido descansar?
-Muy bien, muchas gracias…- dijo ella y se sentaron a desayunar.
Tomaron té y comieron varias delicias preparadas por Gül, que los recibió en el comedor, con todo listo…
-¿Lista?- le dijo después de terminar, cuando vio que ella limpiaba sus labios con la servilleta.
-Así es…- dijo ella y se levantaron. Azize tomó un bolso que había preparado con su cámara de fotos, aliada imposible de olvidar en estos casos…
Caminaron por el jardín hacia el auto y Azize saludó a Yakup, que terminaba de repasarlo para que quedara reluciente.
-Aquí tiene, coronel…- le dijo el joven y le entregó las llaves. Azize se sobresaltó un poco, creyó que Yakup los llevaría a donde iban…
-Creí que usted no conducía…- dijo ella cuando él abrió su puerta para que pudiera subir.
-No me gusta conducir siempre… pero quiero llevarla a ese lugar que le mencioné…
Subieron al auto y él condujo hacia el camino principal que los llevaba a la ruta.
-Estoy un poco ansiosa… cuénteme un poco…
-Azize… me parece que el día a día de Estambul se ha apoderado de su carácter… el lugar que le mencioné, queda muy cerca de aquí y pronto descubrirá de qué se trata… si le digo lo que verá… entonces perderá el factor sorpresa… ¿no cree?
-Así es…- admitió ella y sonrió.
Durante unos diez minutos, estuvieron en silencio, solo escuchando algo de música de la radio local. Pronto llegaron a una especie de paraje en el que había algunas casas bastante modestas y algo descuidadas. Parecían abandonadas, pero por el humo que salía de las chimeneas, estaban habitadas…
Cevdet detuvo el auto y bajaron. Se encaminaron a una de las casas y él tocó la puerta…
-Señor Ozkan…- dijo en voz alta y un momento después, un hombre mayor, con el cabello canoso, la piel arrugada por el sol y bastante flaco, les abrió la puerta.
-Coronel…- dijo con una sonrisa- pase usted…
-Gracias…- dijo e hizo pasar a Azize.
-Señora… encantada… su esposo me dijo que vendrían…
Azize abrió los ojos y cuando iba a contestar, algo sorprendida por el comentario, escuchó a Cevdet, detrás suyo…
-Ozkan… la señora Azize no es mi esposa… es mi compañera de trabajo…- dijo y Azize sintió que él estaba divertido con el comentario.
-Lo siento… lo siento… entendí mal… siéntense, por favor…- dijo el hombre algo avergonzado.
Cevdet corrió una de las sillas viejas para que Azize se pudiera sentar y se acomodó en un pequeño banquito a su lado.
Ozkan les sirvió un té y comenzó a hablarles de sus padres, habitantes originarios de la región, que habían estado durante las batallas previas a la formación de la República.
Azize miró a Cevdet con emoción mientras ambos escuchaban las historias que el señor Ozkan les contaba…
Un buen rato después, luego de que escucharan todo lo que el hombre tenía para contarles, Cevdet le propuso que los llevara a ese lugar especial del que habían hablado y el hombre se levantó y salió por la puerta trasera de su casa y les pidió que lo siguieran…
Caminó bastante hasta que llegó a una pequeña construcción bastante abandonada y venida abajo… al lado del mar...
Entraron y entonces Azize se dio cuenta de donde estaban…
-Mis padres y hermanos vivieron aquí en esa época… muchas veces me ofrecieron dinero por la propiedad, pero no quise alejarme de ellos…- dijo con algo de pesar, se notaba que no estaba en una posición económica que le permitiera tomar esas decisiones.
-Hizo muy bien…- dijo Cevdet y Azize asintió.
-A pesar del sacrificio que significa…- agregó ella y Ozkan asintió.
El hombre les mostró la pequeña casa y cuando llegaron a la diminuta habitación que había pertenecido a sus padres, él levantó unos trapos que cubrían un mueble viejo y abrió un cajón…
-Ozkan… ¿está usted seguro? - le preguntó Cevdet cuando él le entregó una caja de madera.
-Usted me contó su idea… me gusta que la gente pueda saber más sobre lo que sucedió en esa época… hay historias que merecen ser contadas...- dijo y Azize se mordió el labio ¿qué podía ser eso?
-Se lo agradezco y le prometo que cuando terminemos de darle el uso respetuoso que le he prometido, volverá a sus manos…
-Muchas gracias coronel…- dijo y entonces los dejó un momento allí- los esperaré en mi casa, quizás quieran quedarse un poco más…
-Muchas gracias…- dijo Cevdet y Azize le dedicó una sonrisa sincera- ¿qué le parece? - le preguntó a Azize.
-Usted tenía razón, Cevdet… es un lugar maravilloso, pleno de recuerdos…
-Y en esta caja tenemos cartas, fotos y otros recuerdos que los padres de Ozkan guardaban y que serán increíbles para ir pensando en la historia que contaremos…
-Maravilloso…- dijo ella con una sonrisa.
Caminaron un rato observando detalles de aquí y de allá. Encontraron que el baño estaba separado de la casa y que seguramente los niños, hermanos de Ozcan, dormían todos juntos en la habitación principal que también hacía las veces de living y sala de estar…
Azize tomó algunas fotos con su cámara y luego de un rato, salieron y volvieron a la casa de Ozcan…
El hombre les contó un par de historias más y luego los despidió con alegría. Seguramente llevaba una vida demasiado monótona y ellos le habían llevado algo de distracción…
Azize y Cevdet subieron al auto en silencio y ella sonrió.
-Tenía razón… las historias del señor Ozkan son maravillosas, casi no puedo esperar a ver qué más podremos encontrar en la caja…
-Sabía que tendría la misma sensación que yo… ¿almorzamos en la ciudad?
-¿No es un poco tarde ya?
-Azize… no quiero que presente una demanda en mi contra por no cumplir con mi deber de atenderla como corresponde…- dijo y ella alzó las cejas- esos documentos no desaparecerán… pueden esperar un rato más…- agregó sabiendo que ella quizás prefería no comer con tal de ver todo lo que contenía la caja.
-Lo se… lo siento, es mi instinto de periodista…- dijo y él asintió.
-Me encanta… lo admito… pero tengo hambre y le dije a Gül que no regresaríamos a almorzar…
-Podría preparar algo rápido para los dos…- dijo ella y él se perdió en sus ojos.
-Bien… volvamos a casa…- contestó él y ella sonrió complacida.
Llegaron y ella fue directamente a la cocina. Preparó algo rápido, un revuelto de verduras y algo de carne que había quedado de la noche anterior e hizo una ensalada tibia… sazonada con su aderezo favorito…
Contrariamente a lo que ella pensaba, él se sentó en la barra que había en la cocina y la ayudó a poner la mesa para ambos…
Sirvió limonada en los vasos y sonrió cuando ella dejó las porciones de revuelto y ensalada para que él se sirviera a gusto…
-Veamos si es tan buena cocinera como periodista, Azize…- dijo él y cerró los ojos al probar la ensalada primero.
-No tuve a mis padres tanto como hubiera querido… pero mi madre quiso asegurarse de que estuviera preparada para el matrimonio…- dijo y él volvió a perderse en sus ojos- supongo que no estaría tan contenta de ver que no me he casado…- agregó y él asintió.
-Su madre hizo un buen trabajo…- dijo él y continuaron comiendo.
Un buen rato después, luego de preparar un café, Cevdet la invitó a pasar a su estudio para poder ver el contenido de la caja…
Él notó la inquietud y la ansiedad de ella y cuando la abrieron, se quedaron inmóviles durante un momento, como si tuvieran miedo de quebrantar esos recuerdos que no eran propios, sino de alguien más…
Azize se inclinó y observó. Un atado con varias cartas amarillentas, una pequeña cajita y una más grande, una medalla que parecía de un soldado, un frasco de perfume al que solo le quedaba un fondo pegajoso color ámbar, caracoles y un colgante de cuero, cosido a mano…
Cevdet se animó y tomó la cajita más pequeña, intercambió una mirada con Azize y la abrió, ambos se sorprendieron de ver allí unos anillos que parecían de metal, algo oxidados y entonces vio que debajo, algo sucio por el óxido, había un papel que decía "nuestros primeros anillos de bodas, cuando no teníamos medios para comprar los de oro"
Ambos sonrieron, se trataba de un hermoso recuerdo, tal vez muy romántico, aunque a primera vista no lo pareciera por el estado de los anillos…
Azize se aventuró y levantó la caja más grande y sonrió al encontrarse con fotos viejas, amarronadas y gastadas… las miró una por una y se las pasó a Cevdet…
-Cevdet…- le dijo con los ojos húmedos y él la miró, casi en el mismo estado- hemos encontrado un tesoro…
-Así es…- dijo él y vio que ella se levantaba de la silla y se acercaba a la ventana.
Cevdet se levantó y se acercó. Vio que ella estaba tan desbordada por la emoción que no podía evitar llorar…
-Azize…- le dijo y le ofreció un pañuelo.
-Siento que esta historia cambiará mi vida…- le dijo y él sonrió.
-Así es…- concluyó.
-Estoy tan agradecida de que me haya convocado a formar parte de esto…- le dijo con sinceridad y cuando él iba a replicar, lo abrazó apretadamente, olvidándose por un momento de la distancia entre ambos, que cada vez se hacía más corta.
Cevdet entrecerró los ojos y sintió que su corazón se aceleraba de repente… ¿acaso era alguna clase de señal todo lo que le sucedía con ella?
Bueno, hasta aquí llegamos! Espero que les siga gustando! Nos vemos en el próximo! Gracias por leer!
