Hermione caminó mirando con interés cada uno de los detalles del templo. Su nuevo Maestro parecía ser un hombre bastante serio, en cierta medida le recordaba a Snape con esa actitud de no tolerar tonterías, sin embargo no mostraba tener ese comportamiento despectivo del maestro de pociones, ni su arrogancia.
La verdad es que aun con sus dudas estaba emocionada, no podía evitarlo, era cierto que su mente aún estaba en guerra, pero aprender algo nuevo siempre había sido uno de sus grandes placeres, y ahora no podía sino imaginar todas las cosas que la fuerza le enseñaría a hacer.
Una sonrisa se dibujo en su rostro, y aunque Hermione estaba segura de que Malfoy estaba como ella, el mundo muggle la había preparado un poco mejor, aun si la ciencia ficción no era precisamente su género favorito.
—Tenemos muchas cosas que hacer hoy, háblenme de la educación que han recibido —les pidió su maestro.
—Empezamos en Hogwarts a los 11 años, antes de eso los que no venimos de hogares mágicos no conocemos nada sobre la magia, mientras que los que si lo hacen ya han sido preparados.
—Por lo que entendí, Draco viene de un hogar mágico.
Draco giro la cabeza al escuchar su nombre.
—Sí, desde que tengo uso de razón sé de magia. —Intervino él.
—Mencionaron algo sobre unas casas.
—La escuela tenía 4 casas, slytherin, gryffindor, huplepuff y ravenclaw. Cada una de ella promueve ciertas características en sus estudiantes.
—¿Cuál era la tuya Hermione?
—Gryffindor, la casa del coraje y valor.
—¿Draco?
—Ah él era un slytherin, la casa de la determinación, astucia y ambición.
El maestro se acarició el mentón pensando.
—Bueno, ahora los dos estarán en desventaja pero tienen características que les servirán, aunque seguro tendremos que trabajar en algunas de ellas. Imagino que ya están claros en que no solemos entrenar muchachos de su edad, de hecho 5 años suele ser demasiado. El niño de más edad que hemos tomado en años recientes es Skywalker con 9, y ya tienen idea de los resultados.
Hermione pensó en Luke entrenando cuando ya era mayor, pero estaba claro que los jedi ante de su caída hacían las cosas de otra manera, y que ellos eran una excepción a la regla.
—Los niños permanecen en las guarderías hasta cerca de los 13 años, ese es el límite para ser elegido como un padawan, no todos lo logran. Una vez seleccionados participan en clases con el resto de los padawans hasta cerca de los 17 años. De ahí en adelante el entrenamiento es completamente personalizado con su maestro —continuó él.
Clases, Hermione quería gritar. Amaba las clases, desde su primaria había sido una adicta al aprendizaje. Pero también estaba muy cerca ya del límite y era como una espinita en el corazón.
—Puedo sentir tu emoción y decepción Hermione. ¿Qué ocurre?
—Es que ya tengo casi 17 —respondió ella con temor de que le dijeran que entonces ya no asistiría a clases.
—No te preocupes ahora por eso, lo más seguro es que tendrán que seguir tomando clases con los padawans pasados los 17, pero confió en que lograran ponerse al día rápidamente.
—En todo caso no todas las clases son en aulas, fuera del templo tendrán que hacerlo por su cuenta.
—¿No vamos a estar aquí de manera fija?
—Oh no, lo mejor para ustedes sería pasar al menos un año aquí, pero la guerra no les permitirá ese tipo de experiencia.
—No entendí muy bien lo de la guerra Maestro.
—Estamos actualmente en una guerra con la Confederación de Sistemas Independientes, es un asunto bastante complicado de lo que hablaremos cuando tengamos más tiempo —respondió su maestro mientras seguían caminando por los corredores.
—Hay algo que menciona el Maestro Kenobi a Luke en las películas, Las Guerras Clones. Le dice que es cuando su padre muere, aunque en realidad se había hecho un sith.
—Y es en las guerras clones donde estamos —dijo pensativo el maestro—. Al parecer no tendremos demasiado tiempo para evitar el desastre. Cualquier cosa que recuerdes no olvides informarme.
Hermione asintió.
—¿Por qué es el tal Skywalker tan importante? —Preguntó Malfoy.
—Skywalker, el Héroe sin Miedo —observó el Maestro casi que con ironía—. Existe una profecía sobre el elegido, un elegido que traerá balance a la fuerza.
—Ahh ¿otro elegido? ¿En serio? —gruño Malfoy.
—¿Otro?
—En nuestro mundo también hay una profecía sobre un elegido, solo que ese elegido es Potter, el mejor amigo de Granger.
—Interesante, ciertamente hay más coincidencias entre nuestros mundos que las que esperaba.
Hermione miró a Malfoy que sin dejar de ser el movía la boca en silencio mientras deletreab O, imbécil que era. Pero si que era demasiada coincidencia como decía su maestro. El accidente en la sala del espacio los pudo haber llevado a otro mundo, pero a uno donde también había una profecía sobre uno era interesante.
—¿Saben qué es lo que harán con él?
Hermione estaba ansiosa por saber, se preguntaba qué haría ella si de repente llegaba una persona del futuro diciendo que Harry se uniría a Voldemort. ¿Lucharía contra él? ¿lo mataría?
—Skywalker es un caso complicado y que requiere mucha delicadeza en su manejo, al menos Kenobi está informado y si alguien puede intervenir es él. Vengan, llegamos.
—¿Dónde estamos Maestro?
La sala a la que habían llegado estaba llena de estantes y armarios, muebles, camas, mesas y toda clase de objetos.
—Es nuestro almacén general, necesitan ropas, artículos de higiene, comunicadores, incluso necesitamos algo de mobiliario para el apartamento.
—¿Apartamento? —preguntó emocionada. Quería un lugar en el que pudiera vivir.
—Padawans y maestros viven juntos, de hecho, denme unos minutos mientras hago la petición de un apartamento más grande, el mío ya no servirá, mientras vayan encargándose de las ropas y pidan el equipo básico para un padawan.
Hermione se dio la vuelta mientras el maestro salía del almacén. Draco estaba entretenido abriendo los armarios y sintiendo la textura de las telas con sus manos, vanidoso como siempre supuso.
—¡Diablos! —fue lo que dijo Hermione al ver la figura que se acercaba, era una especie de hombre metálico, de un color plateado, un robot.
—Buenos días, soy P1-N0R, pueden llamarme Pin, ¿Cómo puedo ayudarlos?
Malfoy ahora estaba a su lado estirando un dedo como para tocar al robot.
—Deja, no lo toques —respondió ella mientras Malfoy alejaba su mano con cara de regaño—. ¿Te olvidaste de Buckbeak acaso?
Hermione comenzó a hablar con Pin quien fue bastante enfático en afirmar que era un androide, no un robot, que su capacidad era mucho más que la de una simple máquina.
—Granger, ponle una peluca y se parecería a ti —se burló Malfoy.
—Eres tan gracioso hurón.
Olvidándose del idiota, Hermione comenzó a revisar el catalogo de ropa, ya había visto que existía un tema general a la hora de vestirse, tonos crema y marrones abundaban, pero no eran los únicos, era posible pedir otros colores, aunque el estilo no variaba demasiado excepto que se debiera a algo relacionado con la especie del jedi.
Lo cierto es que no era muy amiga del color marrón, su cabello era largo y espeso, una mata de rizos que caía sobre sus hombros, y vestirse en esos colores la haría parecer al Chewbacca de las películas. Sin embargo el blanco era un color también popular entre los jedi, y Pin no tardó en conseguir túnicas y estolas de ese color, que combinadas con un cinturón y botas de cuero marrón se veían bastante bien. La capa si era otra historia, era como una sabana gigantesca y tuvo que conformarse con una bastante genérica, aunque afortunadamente no tendría que usarla siempre. Por lo menos sabia que el catalogo le dejaba opciones abiertas que podría considerar luego.
Malfoy en cambio había resultado más quisquilloso, lo que esperaba por supuesto. En Hogwarts era corriente verlo vestido de negro, siempre con las ropas más caras posibles. Al principio se había quejado de la falta de variedad, pero después de varias pruebas eligió túnicas blancas de un material suave, nada duro que pudiera lastimar su piel según él. Su estola en cambio fue un caso especial, había un estilo antiguo denominado de la Alta República que se caracterizaba por adornos con líneas curvas y otros símbolos, lo había visto en uno de los cuadros y así era como quería verse.
Suerte para él que era posible, estola gris con adornos plateados, capa gris, cinturón y botas negras. Malfoy parecía un hombre nuevo, quizás porque ya no se veía tan oscuro, el blanco lo hacía parecer más luminoso, y si era honesta todo combinaba bastante bien con su cabello. Aunque a pesar de eso ambos decidieron tomar un par de conjuntos en colores tradicionales, por si acaso.
De resto jabones, cepillos, toallas, una cesta gigante para ambos repleta de todo lo necesario para verse limpios. Además de eso ambos recibieron comunicadores que se ajustaban en sus muñecas, y holotablas privadas como la que había usado en la enfermería.
El Maestro Windu regresó ya con un nuevo apartamento asignado, sus ojos fijándose más en Draco y en su estilo clásico, pero no dijo nada al respecto. Después de eso se sentaron a revisar los catálogos, el Maestro parecía ser bastante sencillo pero al mismo tiempo comprendía la necesidad de sus padawans por algo familiar que los hiciera sentir más cómodos dejándolos elegir a su gusto. Malfoy hizo un par de chistes sobre amueblar todo en rojo, pero los jedi no usaban mucho ese color al relacionarlo con los sith. El verde en cambio era más aceptable al relacionarlo con vegetación y vida, por lo que terminaron eligiendo camas, muebles, sillas, todo en cremas y verde pastel.
Con todo listo decidieron visitar el apartamento, era bastante abierto y agradable incluso si estaba vacío, tres habitaciones, cada una con su propio baño, una cocina, de la lavandería se encargaba el templo, una sala de estar, no tenía ventanas pero la iluminación era buena. Hermione se sentía más tranquila viendo el lugar en el que viviría, solo quedaba esperar los pedidos del almacén para tener todo listo.
—Plan de trabajo —les dijo con seriedad el Maestro Windu—. Al despertar lo primero que haremos es meditar, luego clases, cuando estemos fuera del templo tendrán todos sus cursos en las holotablas, confío en que no son niños y serán responsables con sus tareas.
Su maestro había asumido la postura de un instructor.
—El almuerzo y otras comidas puede ser en la cafetería, aunque tenemos despensa y cocina, y no necesitan permiso para usarla. Otra sesión de meditación y luego entrenamiento físico. Después de entrenar tienen tiempo libre, úsenlo sabiamente. Antes de dormir meditaremos nuevamente.
—Por ahora iremos a comer, luego continuaremos conociendo el templo, en sus holotablas tienen un mapa, es fácil perderse.
Hermione escuchó atentamente, quería tener estructura, necesitaba la estructura, cierto que el Templo no era como en Hogwarts con clases mañana, tarde y algunas noches, pero no dudaba que era para su beneficio y podría con todas ellas.
—Ah lo olvidaba, cuando estén solos pueden comunicarse con Caleb, en la Orden no tenemos familias tradicionales, lo que tenemos son nuestros linajes, los que nos entrenan y los que entrenamos, ellos son nuestro circulo de apoyo inmediato. Depa su maestra fue mi padawan, pueden verla como una especie de hermana mayor, si no estoy disponible ella puede guiarlos, y seguramente me ayudara con su entrenamiento. Lo mismo con Caleb que los ayudara a familiarizarse con el templo, en la noche cuando este reunido con el consejo vendrá a ayudarlos a elegir que clases tomar.
Aún tenían demasiadas cosas que hablar con su Maestro, pero era apenas su primer día. Estaba deseosa por visitar los archivos y comenzar a investigar, pero por ahora debía esperar un poco más. De momento encontraba tentadora la idea de comer algo antes de seguir.
—¿Podemos ir ahora a la cafetería? —Pregunto Hermione casi que con pena, pero tenía hambre y era mejor hacerlo antes de sentir su estomago rugir.
—Revisa tu mapa.
Hermione sacó su holotabla y comenzó a revisar, una búsqueda sencilla de mapa del templo jedi le devolvió el resultado que quería. Malfoy estaba haciendo lo mismo imaginaba ella al verlo concentrado en la suya. Había bastantes pisos y salas, pero una grande cerca del piso superior era la indicada.
—La tengo —respondió antes de que Malfoy pudiera hacer lo mismo.
—Sabelotodo.
El Maestro Windu miró hacia Malfoy con una interrogante en los ojos pero sin regañarlos. Obviamente era uno de esos maestros que no hablaban demasiado.
—Bien Padawan Granger, tu primero —señaló con un gesto hacia la puerta. El maestro y Malfoy detrás de ella esperando que les indicara el camino.
