1. Sala De Té
—Tu madre estará bien, no creo que tarde en despertar.
Decía una mujer mayor de cabellos claros que acariciaba la frente de su hija...
Si la mirabas con detenimiento, esta mujer se parecía mucho a Utahime cuando era joven
Yoshio solo suspiró mientras estaba sentado al lado de su abuela
—Anda Yoshio, ve a ofrecerle algo de tomar a nuestro invitado, mientras tu abuelo se "termina de preparar" para hablar con él.
Ordeno su abuela con una linda sonrisa
—¡Voy!
Dijo Yoshio levantándose y arrastrando los pies por aquella orden
La madre de Utahime suspiro al ver así a su hija... aquel dicho que dictaba
"Una madre nunca se equivoca"
Se estaba haciendo realidad...
El corazón de aquella kuchiyose miko sabía que tarde o temprano pasaría algo así, y solo le pedía a los kamis de su templo que su hija no fuera tan necia (más de lo normal) para que le dijera la verdad a aquel hombre que por fin había dado con ella
Gojo seguía esperando sentado en el borde de aquel pasillo mientras admiraba el antiguo jardín de aquel santuario
Su mente era un completo caos en aquel momento ya que aquel niño le causaba intriga
—¿Utahime tuvo un hijo y por qué nunca me lo dijo?
¿Por qué la energía maldita de ese niño se siente muy familiar?
¿Por qué Utahime se alejó de mí hace años seis años? ¿Por qué ese mocoso me recuerda a mí de niño?
Se cuestionaba el albino con una mano en la barbilla... aquello le causaba conflicto porque esta era la primera vez en años en que por fin veía a Utahime
—¡Hey! ¡Anciano!
La voz de un pequeño lo sacó de sus pensamientos
Gojo movió levemente su cabeza para salir de aquel trance
—¡No soy tan viejo mocoso! En realidad, soy más joven que Utahime.
Contesto mirando a aquel pequeño
—¿Si eres más joven que mi mamá, porque tienes el cabello cómo un anciano?
Pregunto aquel pequeño sentándose a su lado
—Por qué soy muy poderoso y los dioses me bendijeron con este color de cabello.
Contesto Gojo con una gran sonrisa
—mmm igual te hace ver como un viejo pervertido.
Dijo Yoshio en una risita burlona
Gojo resoplo un poco por aquello, nunca un niño le había dicho algo así
—¡Ten! Te traje una paleta para el calor... mi abuelo tampoco tardará en desocuparse para poder atenderte.
Contesto aquel pequeño ofreciéndole una paleta helada de color azul
—Gracias, que amable.
Gojo tomo aquel dulce helado
—Y ¿Cómo sigue tu madre?
Pregunto Gojo antes de darle una mordida a la paleta
—Bien, mi abuela dice que no tardará en despertar, aunque es muy raro que se haya desmayado.
Comento Yoshi antes de seguir lamiendo su paleta
—¡De seguro se desmayó por el asombro de volver a ver a un hombre tan guapo como yo! — contesto Gojo halagándose un poco
—Por cierto, pervertido de cabellos blancos... ¿Eres amigo de mi mamá? O ¿Por qué sabes su nombre?
Cuestiono aquel niño mirando a Gojo directamente a los ojos
Gojo se sintió muy extrañado, sentía como si se viera de niño en aquel pequeño, hasta su mala actitud le recordaba a él
Aquel adulto sonrió un poco
—Pues conozco a tu mamá desde que éramos muy jóvenes en realidad...
—¿Acaso eres algún ex novio de mi mamá?
Cuestiono curioso que hasta puso nervioso a Gojo
—¿Qué? ¡Eh! no... no ... solo fuimos "amigos"... "compañeros" en la academia.
Dijo Gojo suspirando un poco ya que, a pesar de los años, estos dos nunca pudieron entablar una relación formal y aquello en cierta forma le dolía al hechicero
—Ya veo...
Contesto Yoshi antes de terminar su paleta
—Y por cierto ¿Cómo te llamas, enano?
Pregunto Gojo un tanto curioso
—Yoshio Iori... pero tu anciano puedes decirme Yoshi.
Respondió el niño con una sonrisa
—¡Qué no me digas así! ¡Me llamo Gojo Satoru!
Contesto Gojo un tanto molesto
—Si si como sea... Mojon Saturron
Yoshio sonreía y le contestaba sin pena
Gojo resoplo de nuevo por aquello, ¿Acaso así se habrán sentido todos los adultos a los que él molestaba de niño?
—Y por cierto... — siguió preguntando Gojo un tanto curioso
—Si Utahime es tu madre ¿Quién es tu padre?
El niño se encogió de hombros
—No lo se... mi mamá dice que mi padre era un idiota mujeriego que nos dejó antes de que yo naciera, así que no sé quién es mi padre.
Contesto aquel pequeño moviendo sus piernas que colgaban de donde estaban sentados
Aquello sorprendió a Gojo
—Ya veo...— no sabía que más decir
Todo aquello era muy extraño para el albino, era como si algunas piezas fueran encajando de a poco en poco
Aquel silencio fue interrumpido por Yoshio
—Por cierto... ¿De dónde vienes? No parece ser que seas de aquí de Kioto.
Pregunto columpiando sus piernas, cosa que Gojo también empezó a imitar
—Pues en realidad yo vengo de Tokio.
—¡¿En serio?! ¡Genial! — decía Yoshi con emoción
—Siempre he querido ir a Tokio para conocer la gran torre de allá... pero — el niño hizo una leve mueca
—Mi madre dice que es una ciudad muy peligrosa—
Gojo sonrió un poco
—Tu madre lo dice porque siempre ha sido muy miedosa —
Yoshio río un poco por aquello
—Si te escuchara decir eso, de seguro se molestaría demasiado.
—No lo dudo.
Dijo Gojo sonriendo
En aquel momento ambos estaban en una posición muy similar, Gojo traía apoyadas sus manos en el piso de madera y estaba un poco inclinado hacia atrás mientras sus largas piernas colgaban un poco de aquel piso que separaba el jardín con el interior
Incluso Yoshio estaba imitando inconscientemente aquel gesto
Parecían dos gotas de agua ya que aquellos movimientos les salían tan sincronizados que hasta la cabeza ladearon un poco y al mismo tiempo
—Por cierto ¿Cuantos...
Gojo fue interrumpido por una voz femenina
—Gojo... Yoshio...
Era Utahime la que apareció detrás de ellos, traía los brazos cruzados y una gran mueca en los labios por ver a su hijo hablar con aquel hombre
—¡Mami! — Aquel niño se levantó enseguida a abrazarla —¿Cómo sigues Mami? ¿Ya estas mejor? Me asustaste...
Dijo aquel pequeño haciendo ojos de cachorro
Utahime sonrió un poco y lo abrazo levemente
Gojo también se levantó con cuidado y miró aquella linda escena, incluso admiro el rostro de Utahime... se veía demasiado hermosa... tan hermosa como la recordaba la última vez que la vio en Tokio hace seis años atrás
Sintió que el corazón le dio un giro al ver aquella escena... ¿Por qué se sentía extraño ante esos dos? ¿Por qué sentía una corazonada con ese pequeño?
—Ya estoy mejor mi vida... y ¡TÚ, GOJO!—
Se dirigió a Gojo cambiando de una actitud cariñosa a un enojo puro
—¡También estoy feliz de volverte a ver Utahime!
Dijo Gojo con una gran sonrisa y levantando las manos en son de paz
—Dice mi padre que ya puedes entrar a hablar con él, te está esperando en la sala de té.
Dijo está con una gran mueca mirándolo con odió
—Gracias Utahime, ¿Serias tan "amable" de guiarme hasta ahí? Por favor...como hace seis años que no piso este lugar estoy muy seguro de que ya ni recuerdo el caminó.
Decía Gojo acercándose levemente a ella con una gran sonrisa
Pero esta rodo los ojos y de nuevo cruzo los brazos
—¿Acaso el azúcar ya te afecto el cerebro, idiota?— dijo molesta
—Mmm quizás y ¿A ti? tu mal humor parece que no ha desaparecido ni con el pasar de los años... de-bi-lu-cha— dijo sonriendo demasiado
Utahime lleno su pecho de aire por aquel comentario que le molesto demasiado... si ya estaba molesta con la presencia de Gojo ahora estaba encabronada
Yoshio solo miraba a esos dos
Le dio un poco de curiosidad aquel comportamiento de esos dos adultos, se comportaban como dos padres peleando por cualquier cosa
—ejemp— aquel pequeño claro su garganta
Utahime miro a su hijo, no quería discutir con aquel hombre frete a él
Solo suspiro de fastidió
—De acuerdo... por aquí GOJO.
Resaltó con desprecio el nombre de aquel hechicero mientras se daba la vuelta
Gojo miro a Yoshio y le sonrió levemente
Aquel pequeño le regreso la sonrisa encogiéndose de hombros
Ambos varones siguieron a aquella miko, a sólo unos pasos detrás de ella
Yoshio miraba muy curioso a Gojo, el cual parecía muy entretenido mirando el trasero de Utahime...
Aquel niño noto aquello, ya que en las gafas de sol de Gojo se reflejaba la parte trasera del hakama de su madre.
—Ejemp... — empezó a decir Yoshio en voz baja mientras picaba el costado de Gojo
— ¿Podrías dejar de verle el trasero a mi mamá? Y después dices que no eres un pervertido de cabellos blancos.
Aquel pequeño cruzo los brazos e hizo una mueca
Gojo se sorprendió por que aquel niño lo pillo
—¡Claro que no le estaba viendo el trasero a tu madre!
Mintió, si se lo estaba viendo, pero era sorprendente lo tan observador que resultó aquel niño
—¡Claro que si se lo estabas viendo! ¡Pervertido!
Aquel niño le sacó la lengua
Gojo hizo primero una leve mueca y después sonrió un poco
—¡OK me atrapaste mocoso!
En aquel momento Utahime se detuvo afuera de aquella sala de té, de la cual, sus puertas eran unos shoji's bellamente decoradas
—Listo... ya llegamos — dijo Utahime con los brazos cruzados
Por un momento, Utahime miro como su hijo se comportaba con aquel adulto mientras entre ambos se sacaban la lengua ... aquello le daba un dolor en el corazón por no poder decir la verdad
— Yoshio— Utahime llamo a su hijo, el cual dejó de hacer caras y se fue corriendo a su lado
—Vayamos a preparar el altar antes de irnos a casa ¿de acuerdo? — tomo la manita de su hijo sonriéndole tiernamente
En aquel momento Gojo se acercó a ella y le sujeto del brazo
—Utahime...
Dijo este un tanto serio
Utahime solo respiro profundamente, su corazón se quería salir de su pecho y trato de verse lo más seria posible
Así que solo lo miro en silencio
—¿Crees qué más tarde, pueda hablar contigo en privado? ...— miro un momento a Yoshio el cual tomaba fuertemente la mano de su madre
—Creo que hay algunas cosas que debemos hablar después de seis años de no vernos ¿No lo crees?—
Sonrió un poco el albino
Utahime se solto de su agarré
—Lo siento Gojo, pero yo no tengo nada de qué hablar contigo — dijo fríamente
—Además, no creo que quieras entrar tarde a hablar con mi padre ¿O sí? —
Dijo dándose la vuelta
Y cuando Gojo iba a tratar de tomarla de nuevo de la mano, aquel pequeño le detuvo
—No creo que sea buena idea entrar tarde con el abuelo— empezó a decir Yoshio rápidamente — se enoja si no entras o o si no llegas a tiempo — bajo la voz y apunto a aquella sala de Té
—¡Yoshio!— dijo Utahime para llamarle la atención a su hijo
—Nos vemos pervertido de cabellos blanco— dijo Yoshi despidiéndose con su manita
Para después sacarle la lengua y con su dedo índice bajo su párpado inferior en forma de burla hacia aquel adulto mientras ambos se retiraban de ahí
Gojo suspiro por todo lo que estaba sucediendo
Pero eso sí... no quería hacer enojar al padre de Utahime
Tomo una gran bocanada de aire y toco tres veces al marco de la puerta
—¡Adelante!
Dijo aquel sacerdote
Gojo abrió la puerta muy alegremente
—¡Me alegra que siga vivo a pesar de sus contantes enojos... Mamoru Iori!— saludo alegremente aquel albino
Aquel anciano de aún cabellos azabaches y leves canas, lo miro con el ceño fruncido, del cual una gran arruga en la frente se le marcaba por ver a aquel hombre ahí
Realmente Utahime había sacado el carácter de su padre
—Miren a quien tenemos aquí... al imbécil de Gojo Satoru.
Dijo antes de darle un sobro a su té
Y así, esos dos hombres iban a empezar a hablar... eso hasta que Gojo lo sacara de sus cabales
