3. Un pequeño negociador
—¡Yoshi!
Decía Utahime abriendo aquella puerta corrediza de la sala de té
Miro el desastre causado por su padre al hablar con el idiota de Gojo
—¡Yoshi!
Volvió a decir Utahime pero su hijo no estaba ahí
—¡Yoshio!
Volvió a decir Utahime ahora abriendo otra puerta corrediza de otro salón, pero tampoco su hijo se encontraba ahí
—¿Dónde demonios se habrá metido ese niño?
Decía a regañadientes mientras seguía abriendo otra puerta
Y así, Utahime estuvo buscando a su hijo dentro de cada salón y cada cuarto que había dentro de aquel santuario
Tambien buscaba en los rincones donde sabía que su hijo de vez en cuando se escondía, pero era Inútil... su hijo no aparecía por ningún lado
—¡Yoshio Iori! ¡Sal en este momento de donde quieras que estés!
Utahime grito furiosa en medio del jardín
—¡Yoshio! ¡Sal a la cuenta de tres... Uno... Dos... Tres!
Pensaba que así su hijo aparecería como en otras ocasiones, pero fue inútil, aquel pequeño no aparecía al llamado de su furiosa madre
En aquel momento a Utahime se le vino un extraño presentimiento, llevo su mano a su pecho y fue a buscar a su padre pensando que Yoshi estaba con el
—¡Padre! — entro casi corriendo al salón donde estaba meditando aquel sacerdote
—¿Yoshio está aquí contigo?
Utahime busco con la mirada en aquel salón... los minutos pasaban y su angustia empezaba a crecer
—No lo he visto desde hace rato, más específicamente desde antes de que yo hablara con el imbécil de Gojo Satoru... de seguro Yoshio debe estar con tu madre.
Contesto aquel anciano empezando a volver a meditar con sus manos juntas y a recitar algunos rezos
Utahime lo busco debajo de la mesa del altar, dentro de los armarios de aquel salón, pero no estaba ahí tampoco
Aquel extraño presentimiento se empezó a ser más fuerte y la angustia la envolvía ya que sentía que algo le había pasado a su hijo
Rápidamente regreso con su madre, la cual estaba en la tienda de aquel santuario
—Vuelvan pronto.
Decía Umeko despidiendo a unos clientes
—¡Madre! ¿Has visto a Yoshio? ¿No está aquí contigo?
Pregunto Utahime muy angustiada
—No lo he visto desde hace rato... ¿No estará en la entrada? Le dijiste que barriera aquella zona, de seguro debe estar ahí.
Contesto su madre antes de empezar a atender a otros clientes
—Bienvenidos.
Utahime suspiro, sentía su corazón hacerle pequeño a cada minuto
Rápidamente la Miko fue hacia la entrada y ahí encontró a dos de sus aprendices que estaban terminando la tarea que le correspondía a aquel niño
—Chicas ¿No han visto a Yoshio?
La angustia de Utahime ya era notable en su voz y en su rostro
—Lo vimos hace rato, estaba hablando con un hombre que estaba aqui en el santuario.
Contesto una de ellas moviendo la escoba
—¡Cierto! Se veía muy feliz con ese hombre, que por cierto era muy guapo.
Contesto la otra chica sonriendo
Utahime abrió grande sus ojos
—Por cierto ¿Ese Hombre ...— aclaro su garganta— perdón, ese idiota tenía el cabello blanco?
—Si y era muy alto, creo que era el hombre que entró a hablar con Mamoru sama.
Contesto una de las chicas
—¡Gojo! ¡Ash ese idiota! ¡También Yoshio, le he dicho mil veces que no hable con extraños! ¡Ese niño!
Utahine Contesto molesta
Así que supuso que su hijo aún debía estar con Gojo en alguna zona del santuario
—¿Saben dónde están esos dos? ¿No los han visto por aquí?
Pregunto Utahime mirando a sus aprendices
—Nosotras los vimos salir hace un rato del santuario.
Contesto una de ellas apuntando a la gran entrada del lugar
—¿¡QUÉ?!
La madre del niño se acercó a la chica
—¿A‐a dónde fueron? ¿Q-quién le dio permiso a Yoshio de salir de aquí?
Utahime tomo a la chica de los hombros muy furiosa
—Yoshio dijo que ahorita regresaban... dijo que irían a las tiendas que están aquí afuera del templo.
Contesto aquella aprendiz con miedo al ver a su maestra muy angustiada frente a ella... incluso su agarre en los hombros ya le dolía
—Si, Yoshio salió del santuario de la mano de aquel hombre y como se veían muy felices ... pe...pensábamos que era alguien conocido de la familiar... Utahime sama.
Contesto la otra aprendiz al lado de su amiga...
Utahime abrió demasiado sus ojos y cayó en una sola conclusión
Gojo se había llevado a Yoshio
—¡Oh no!... ¡Mi hijo!
Utahime empezó a hiperventilar
—¡¿Sensei, Se encuentra bien?!
—¿Utahime sama?
Preguntaron las mikos al ver así a su mentora
En ese momento Utahime entró corriendo al santuario y sus alumnas la siguieron por lo mal que se veía
Utahime corrió hacia la tienda donde se encontraba su madre
Entró y entre lágrimas solo grito
—¡Gojo se llevó a Yoshio!
Umeko soltó las tablillas que tenía en sus manos por aquella noticia... su nieto no estaba en el santuario y pensaba lo peor en aquel momento
—¿Estás seguro de que es buena idea, de que "TÚ" mocoso salgas del santuario?
Pregunto Gojo mirando a Yoshio
El pequeño río un poco
—Se supone que las tiendas que hay aquí afuera del templo pertenecen al mismo santuario ya que están "sobre" su tierra ¿No?, Entonces técnicamente sigo estando dentro del santuario.
Contesto Yoshio sin más
Gojo río un poco por esa lógica
—¡De acuerdo! ¡Tu ganas! Ahora dime... — Gojo se puso de cuclillas para estar a su nivel
—¿Cómo puedo convencer a tu abuelo para que trabaje conmigo? — pregunto Gojo
Yoshio era un niño muy ocurrente y muchas veces se salía con la suya
—El secreto es... — empezó a decir aquel niño en voz baja — es...
Gojo solo esperaba aquella respuesta
—¡Solo te lo diré si me llevas a comprar una nieve y juguetes!
Dijo Yoshio con una gran sonrisa
—¡¿Qué?!
Dijo Gojo sorprendido por aquello
Yoshio soltó una risita de burla
—¿Quieres la respuesta no, Mojón?
—Si, pero...
—Ya te dije, te la diré después de que me lleves a comprar una nieve.
Contesto aquel niño
—Pero ¿Tú madre no se enojará contigo si comes más nieve? Digo ya hace rato comiste una paleta helada.
Comento Gojo alzando una ceja
—Nunca es suficiente azúcar para un genio como yo.
Contesto aquel pequeño con una leve sonrisa y apuntando a su cabeza
—Además, quieres saber cómo convencer a mi abuelo ¿no? Yo gano una nieve y tu ganas información.
Aquel pequeño era muy astuto y eso le sorprendía a Gojo
—¡OK! Vayamos por tu nieve.
—¡Yei!
Gojo iba a levantarse cuando Yoshio lo jalo de la manga
—Y también quiero que me lleves de caballito sobre tus hombros.
—¿Qué? ¡No soy un caballo!
Contesto Gojo haciendo una mueca
—Cierto no eres un caballo...
Decia Yoshio sonriendo
Gojo sonrió ante eso, quizás aquel niño ya había cambiado de idea
—¡Eres una Jirafa!
Yoshio empezó a reír fuertemente
Gojo hizo una mueca por aquello
—¡Tsk!💢—
Pero ver a aquel niño reír le llenaba se vida ... se sentía muy bien con aquel pequeño
—¡OK! — empezó a decir Gojo ayudando a Yoshio a subir a sus hombros
—Vayamos por tu nieve.
—¡Yei! ¡Está muy alto acá arriba!
Dijo bromeando sujetando el cabello de Gojo
Y así, aquel hechicero llevó a donde le decía aquel niño
Lo que no sabían esos dos era que se estaban comportando como padre e hijo sin saber aún la verdad ... mientras Utahime buscaba desesperadamente a su hijo
