14. Llegar a un acuerdo
Una hora atrás...
—¡Umeko san!
Una de las aprendices de miko entró corriendo en aquella tienda
—¿Qué pasa Amaya?—
Cuestiono Umeko mientras terminaba de atender a una pareja
Aquella aprendiz recuperaba el aliento
—¡La buscan dos hombres! Y Por cierto ¡Uno de ellos es muy atractivo!— tenía un leve rubor en sus mejillas
—La estan esperando en la entrada del santuario y dicen que deben hablar con usted urgentemente — decía Amaya con una sonrisita
Umeko ladeo un poco la cabeza ante tales palabras
—¿Hablar conmigo?—
—¡Si, venga!—
Así, Umeko acompaño a aquella aprendiz hasta aquel sagrado portal
La kuchiyose miko abrió grande los ojos
La sorpresa era visible en su rostro
—¡Tú de nuevo aquí! ¿No te dije que fueras a reflexionar y te tomaras este día?— dijo llevándose las manos a la cadera
—Umeko san, vengo a pedirle algo importante a usted y a los kamis— Dijo Gojo con ojos de cachorro
Mientras Ijichi acomodaba sus lentes ante la pena
Actualmente
Aquel hogar se veía limpio y algo ordenado, digo "algo" porque había algunos juguetes de Yoshio esparcidos en aquella sala
Gojo estaba sentado en uno de los sillones mientras en sus manos traía una pequeña figura de un robot
—Me gustaría comprarle más juguetes y jugar con él — pensó Gojo mientras veía aquella figurita
El albino miraba curioso aquel apartamento mientras Utahime regresaba de la cocina con algunos bocadillos
Le llamaba la atención aquel lugar, ya que este nuevo apartamento era más grande que el anterior donde vivía la azabache
Aunque eso le trajo algunos recuerdos de cuando ella y él dormían, cenaban o tenían buen sexo en el anterior apartamento
Pero actualmente tenía mucha curiosidad de saber cómo vivían ella y su hijo ahí
—Bueno, como trato de no darle demasiada azúcar a Yoshio, solo tengo para ofrecerte "Galletas de animalitos" — Dijo Utahime dejando aquella bandeja en la mesa de centro
También trajo algo de té para ambos
—Con que no estén envenenadas o con que no quieras lanzarme de nuevo el té a la cara, supongo que estarán bien mientras hablamos — Gojo río levemente tomando algunas galletas
Utahime solo hizo una mueca y tomo su taza
Ambos estaban sentados el uno frente al otro y solo los dividía aquella mesita de centro
—Y bien... ¿De qué quieres hablar, Gojo? — pregunto Utahime seriamente
—Pero antes ¿Dónde está Yoshi? No lo tienes encerrado ¿Cierto?— pregunto Gojo algo curioso
—¡Por quien me tomas💢! — dijo tratando de no alterarse
—Ahorita él se encuentra en su entrenamiento de béisbol— dio un sorbo a su té
La pobre esperaba que aquella bebida le diera serenidad, pero parecía imposible con ese idiota frente a ella
—¿Beisbol, eh? Solo espero que no lo hayas metido a esos entrenamientos por tu loca obsesión con esos deportes — contesto Gojo con una sonrisa antes de darle un sorbo a su té
Parecía que aquel hombre solo quería provocarla
—Imbécil 💢— Utahime frunció el ceño
— Aunque...— empezó a decir Gojo después de comer más galletas
— Si mi memoria no me falla, puede que hayamos creado a Yoshio mientras sucedía "aquel partido" ¿No lo recuerdas? En tu antiguo apartamento, en aquel sillón cuando...— describía Gojo
Pero Utahime lo interrumpió
—¡Ejem, Gojo!— se aclaró la garganta
Utahime se sonrojo un poco, pero sus labios fruncidos denotaban que estaba por perder su paciencia
—Ve al grano ¿Qué es lo que quieres hablar conmigo? ¿Para qué viniste hasta aquí?— pregunto mirándolo fijamente
Algunas venas se le estaban marcando en la frente por la molestia que le causaba aquel hombre en su sala
Pero en cambio, Gojo se veía feliz de estar ahí
Él hechicero puso en medio de la mesita de centro, aquel casi destrozado álbum de fotografías de su hijo
—Umeko san me entrego esto después de que tú y yo discutimos, parece que ubicas muy bien que es este libro ¿No es así Utahime?—
—¡Mamá!— dijo Utahime a regañadientes y puso los ojos en blanco por un momento
Era como si su propia madre se pusiera del lado de este idiota, así que después hablaría con su ella sobre este tema
—Supongo que fue ella quien te dijo dónde vivía ¿No es así?— cruzo los brazos sobre su pecho
—Si y no sabes cuánto le rogué para que me lo dijera—
Umeko san no se lo puso nada fácil a aquel hombre, el cual estuvo rogándole con ojos de cachorro por una hora
—Pero también fue ella quién me pidió que reflexionara sobre todo lo ocurrido y me aconsejó que cuando estuviera listo viniera a buscarte y por eso estoy aquí — el albino la miraba a los ojos
Aquella mujer guardaba silenció
Gojo se humedeció un poco los labios y se sentó con las piernas abiertas, se mostraba muy seguro de sí mismo
—Así que vine aquí en primer lugar para pedirte una disculpa por lo de ayer... — decía sin quitarle la vista de encima
Utahime solo respiraba profundamente y solo lo escuchaba mientras cruzaba las piernas
Realmente la azabache estaba a la defensiva y molesta aun por lo de ayer
—Yo sé que estuvo mal lo que hice ayer de llevarme a nuestro hijo sin avisarte y sin tu permiso, pero Yoshio es un niño muy listo que hasta a mí me logró convencer de salir del templo — decía Gojo con una sonrisa
Utahime seguía callada mientras lo dejaba hablar
—Y también quiero disculparme contigo por haber destrozado la pagoda de tu familia —
Suspiro un poco antes de continuar
— Y sobre todo por haberte levantado la voz y por haberte tomado con fuerza...— Sus palabras sonaban sinceras
Utahime seguía muy seria
—Así que Utahime, quiero pedirte de corazón que me perdones por todo lo sucedido ayer— Gojo trago saliva y respiro profundamente
Ambos guardaron un momento de silencio
El albino estaba nervioso por lo que fuera a decir aquella mujer
Utahime Respiro profundamente
—Está bien... acepto tus disculpas Gojo— La azabache suspiro
—Igual supongo que yo debo pedirte una disculpa, aunque no te la mereces — dijo con un tanto de orgullo
Gojo sonrió por oír aquello
—¡Me alegra escuchar eso!— aflojó sus hombros en un suspiro de satisfacción
De nuevo Utahime guardo silenció mientras daba un sorbo a su té
—Y en segunda, Vine para que hablemos sobre Yoshio... Utahime — junto por un momento sus manos
—¿Qué quieres hablar sobre mi hijo?— pregunto molesta dejando su taza casi de golpe
Gojo sintió aquel cambio de actitud en ella
—¿Por qué estás molesta?— pregunto curioso llevándose unas galletas a la boca
—¡No lo estoy!— mintio, estaba furiosa desde hace rato pero lo estaba ocultando muy bien
—¡Solo habla antes de que decida tirarte el té a la cara! — dijo muy seriamente
Utahime ya quería que aquel hombre se fuera de su casa
—Entonces supongo que andas de buen humor ¿Eh?—Gojo soltó con sacarmo pero Utahime ignoró aquel comentario
—Bueno... A lo que vine principalmente es porque quiero llegar a un acuerdo contigo Utahime— su mirada era serena, pero a la vez era imponente
Utahime trago saliva y apretó los labios... No podía dejarle de ver a los ojos y aquellas palabras le causaban ansiedad
—Yo quiero convivir con Yoshi, quiero ser el padre que él se merece y que no tuvo por estos seis años...— su tono de voz cambio a uno que denotaba tristeza
—Me duele el no haber pasado sus primeros años con él y por eso vine porque quiero recuperar y pasar tiempo con mi hijo, quiero llevarle a los parques y jugar con él, quiero ayudarle con la tarea, quiero hacer todo lo que se supone que hace un padre con sus hijos— dijo Gojo seriamente mientras su dedo índice golpeaba aquel álbum de fotos
Utahime volvió a apretar los labios, respiro profundamente y dio un sorbo más a su té...
Parecía que estaba pensando en aquellas palabras y más que su orgullo era lo único que le hacía fuerte para no llorar
Un silencio muy pesado se hizo presente en aquella sala
La energía de Utahime era inestable, se sentía su odio hacia el hechicero
Al contrario, la energía de Gojo se sentía tranquila en aquel momento mientras sus ojos escaneaban de pies a cabeza a aquella mujer frente a él
Después de un largo minuto de silencio, Utahime dejo su taza en la bandeja
—¿Y si me niego a que estés cerca de mi hijo? — contesto Utahime muy firme
No se lo iba a dejar tan fácilmente a aquel hombre
Su mirada escaneo el rostro de Gojo, el cual la miraba con una gran sonrisa en el rostro... no confiaba del todo en él
En cambio, a Gojo le gustaba cuando Utahime le llevaba la contraría
Se recargo en el sillón, poso su brazo en el respaldo y elevo una pierna apoyándola sobre la otra
Estaba listo para discutir
—Si te niegas Utahime ... solo puedo asegurarte que me llevare a Yoshio a la fuerza y ten por seguro que legalmente no te la dejare nada fácil — contesto Gojo con una gran sonrisa
—Te haré sufrir con muchas trabas legales—
—¡Pero la ley está de mi lado como mujer! — Utahime levantó demasiado la voz
—¡Yoshio tiene mi apellido y yo tengo su patria potestad! ¡y yo como su madre no quiero que estés cerca de él!— se puso a la defensiva que hasta se inclinó hacia el frente mirandolo con furia
—Y yo soy su padre y tengo el suficiente poder legal y político para quitártelo hoy mismo si así quiero... — Gojo levantó la voz también
—Así que hagamos esto por las buenas ¿Te parece bien?—tenía una gran sonrisa burlesca de la cara
Utahime respiraba fuertemente que sus fosas nasales se agrandaban del coraje y su respiración era agitada
—Tú decides Utahime, por las buenas o por las malas — Gojo recargo ambos brazos en el respaldo del sillón
Realmente cumpliría su palabra sin importar el dolor que causará a su paso
Utahime lo miraba con odio en aquel instante... estaba entre la espalda y la pared
Sabía que perder a su hijo le dolería demasiado y Gojo no es un hombre al que se le pueda tomar a la ligera
—¿Qué debo hacer?— la azabache se preguntó mentalmente mientras bajaba la vista
Debía pensar sabiamente y más por el bien de su hijo
Por un momento poso su vista en la taza de té, realmente quería lanzarle aquello y correrlo a patadas de su casa
Gojo sonreía por ver cómo le temblaban las manos a Utahime, estaba listo para ver cómo aquel líquido se estrellaba contra su infinito como siempre
La azabache queria llorar, se sentía acorralada mirando aquel álbum verde
Pero en ese momento y cual, si fuera un rayo de sol, Utahime recordó las palabras de Shoko
"Cede un poco ante sus peticiones, pero al mismo tiempo se firme y deja tú orgullo a un lado por un rato"
Aquello hizo que Utahime tomara una decisión que en un futuro solo le causaría problemas y algunos dolores de cabeza
Se odiaría por aquello, pero era la única manera salir de esta difícil situación
Paso un minuto de silencio entre esos dos...
Utahime respiro profundamente
—Esta bien— soltó en un suspiro
—¿Qué dijiste?— pregunto Gojo llevándose una mano al oído
—¡Dije que está bien!... Te dejaré ver y convivir con Yoshio ¡PERO SOLO BAJO MIS CONDICIONES! — contesto Utahime relajando un poco su cuerpo
La pobre estaba tan tensa que hasta ya le dolía los hombros y la mandíbula del estres
—¡Me parece perfecto! — soltó Gojo como grito de victoria
Después se hizo hacia el frente para tomar las últimas galletas de aquel plato
—Aunque me gustaría ya hablar sobre esas condiciones que tienes para mí ...— dijo con la boca llena
Trago, tomo algo de té y luego volvió a hablar
—Primero me gustaría escuchar lo que opina Yoshio sobre todo esto— comento el albino sonriendo
—Es importante tomarle en cuenta ya que es un niño muy listo como su padre, ¡osea yo!— se halago con un tanto de triunfo en su voz
Utahime suspiro de nuevo y después miro el reloj que tenía en su pared
Apenas eran las dos de la tarde y ya no soportaba ver a Gojo ahí
Solo habían pasado treinta minutos desde que ese idiota llegó
—Pues supongo que le preguntaras otro día, ya que él no llegara hasta más tarde de su entrenamiento — Utahime se puso de pie
— Así que si gustas Gojo ¿Podrías ya retirarte de mi casa? "Por favor" — dijo tratando de sonar "cortes" mientras le seguía mirando con furia
—Quizás tengas "algo más importante que hacer" ¿No? ¿No tendrás a alguien más a quien molestar?— pregunto con molestia
Gojo soltó una leve risita
—No llevo nada de prisa e Ijichi me esperara todo el día si así lo requiero ... al contrario quiero quedarme a esperar a Yoshio — también se puso de pie
Aquel hombre dio unos pasos hacia la azabache
—Utahime... Que te parece si mientras llega nuestro hijo...— ahora estaba frente a ella
Aquella mujer lo miró de frente y puso sus manos en sus caderas
—¿Ahora que quieres?— cuestiono molesta
Gojo acercó su rostro al de ella con una gran sonrisa como en los viejos tiempos
—¿Qué te parece si tú y yo nos divertidos un poco? ¿Eh Utahime?— pregunto en un tono seductor
Gojo no podría negarlo, él se seguía sintiendo atraído por aquella mujer
Volverla a ver después de tanto tiempo y tenerla tan cerca hacía que su corazón temblará de alegría
Sus manos se tensaron levemente, quería tomarla entre sus brazos y acercarla a su cuerpo como en los viejos tiempos
Hasta por un momento dudo en si debía o no acariciar aquella cicatriz, ya que su mano derecha tembló al alzarse levemente hacia el rostro de la azabache pero se detuvo de golpe al ver lo sería que estaba aquella mujer frente a él
En cambio, Utahime no le quitaba la vista de encima... aquel hombre seguía siendo muy atractivo a pesar de los años
Sus ojos color ámbar recorrieron todo el rostro del albino hasta llegar a sus labios... tenía sentimientos encontrados por aquella estúpida sonrisa
Pero ella no iba a caer tan fácilmente en sus "juegos"
Gojo bajo lentamente su vista a los labios de Utahime, los cuales seguían sellados en una mueca
No lo iba a negar, tenía la tentación besarle como la última vez hace seis años
—Utahime...— decía aquel hombre en voz baja
— ¿Esto no te trae buenos recuerdos?— decía seductoramente
Utahime Cruzo sus brazos y entrecerró los ojos tratando de adivinar que intensiones tenía aquel idiota al sentir su respiración muy cerca de su rostro
—Realmente no, esto no me recuerda nada bueno— su voz sonaba enfadada
Aunque si le traía buenos y "candentes" recuerdos, no iba a ceder ante ese albino
Aquel ambiente de molestia empezaba a pasar a uno de atracción, pero la azabache no iba a caer tan fácilmente en las provocaciones de este idiota
El intercambio de miradas seguía, Gojo la veía con ilusión mientras Utahime trataba de no titubear mientras el silencio se hacía presente
Gojo iba a dar el siguiente paso... así que se fue acercando lentamente hacia ella
¿Acaso aquella estrategia de coqueteo le funcionaria?
La azabache humedeció levemente sus labios
—Satoru— empezó a decir Utahime al sentir el rostro y la respiración de aquel hombre muy cerca de sus labios
Volverla a escuchar llamarle por su nombre era hipnótico para él
—¿Si?— Gojo Sonrió
Pero como dije, Utahime estaba firme en no ceder
—¿Cuál es tu intención con todo esto? ¿Qué es lo que quieres? — sonaba sería — Solo habla de una maldita vez antes de que ahora si te tire el té a la cara — lo miro directamente
Utahime se maldecía un poco por lo que sentía por volverlo a ver...
Pero sabía que no era correcto sentir algo por él en este momento de su vida
La pobre sentía que su corazón se iba a salir de su pecho al ver como Gojo seguía acercando sus labios a los de ella
Parecía que toda aquella furia desapareció en un abrir y cerrar de ojos
—Quiero...— las palabras iban saliendo de poco a poco de los labios de Gojo mientras Utahime luchaba por mantenerse firme y no cerrar los ojos
Sus labios estaban a muy pocos centímetros de tocarse
La pobre trago saliva e hizo su rostro a un lado al ver que este parecía ir en serio con aquello
No podía ni mirarle a los ojos por el enojo que volvía a sentir
El albino sonrió de oreja a oreja
Su rostro se detuvo al ver aquel gesto de la azabache... Parecía que su primer paso había fallado, pero no se rendiría fácilmente
Desde que llegó a aquel apartamento, Gojo ya tenía un plan muy elaborado en su mente para lograr sus cometidos;
● Poder convivir con su hijo
Y
● Regresar al mundo de la hechicería de la mano de aquella familia
Tenía que matar a dos pájaros de un solo tiro... pero aquellos planes se empezarían a ver frustrados de a poco en poco, comenzando con que Utahime no quería caer a sus encantos
Y sin despegar su vista de Utahime, en un rápido movimiento tomo aquel álbum de la mesita de centro
—Miemtras Yoshio llega, solo quiero que me cuentes algunas cosas sobre él y de paso —
Hizo ojos de cachorro y un puchero
—Quiero más galletas de animalitos Por favor...— dijo como un niño pequeño
Utahime resoplo con fuerza y lo miro con enfadó
—Ok...—
Una vez más, la azabache se maldigo en su mente por tener que ceder ante este idiota solo para que no le quitara a su hijo
Aquello se sentía como si estuvieran jugando un partido de béisbol
—¡Strike uno!—
Notes:
Pronto aparecerá Yoshio y algunos personajes más
