Notes:

𝘿𝙞𝙨𝙘𝙡𝙖𝙞𝙢𝙚𝙧:
El siguiente capítulo contiene leves situaciones que, aunque sean ficticias podrían herir la susceptibilidad de algunas personas respecto al tema del secuestro y violencia aplicada contra menores (y contra cualquier persona)
Las situaciones presentadas simplemente son ficticias para el uso de esta historia

Se recomienda discreción


26. Secuestrados y Malditos

Los niños y las tragedias son una mala combinación

Solo bastan unos segundos de descuidó para que el caos o la muerte se desaten cuando se trata de estos dos

Mientras su padre exterminaba aquella maldición, Yoshio empezó a escabullirse dando suaves pasos hacia atrás

Quería ir hacia donde había visto a aquel niño correr entre los locales, sentía que debía ayudarlo

Antes de dar un paso más, miro a Ijichi

Aquel asistente estaba batallando con su celular, además de no tener señal, parecía que algo estaba provocado una falla, ya que la pantalla de su dispositivo empezó a tener una extraña interferencia haciendo que este se apagara de la nada

—¿Qué demonios le pasa a esta cosa?— decía a regañadientes moviendo aquel celular de arriba hacia abajo —¿Acaso se le habrá acabo la batería?—

Esos pocos segundos de descuido bastaron para que Yoshio saliera corriendo por su cuenta


En el mismo momento en que Yoshio era capturado...

—¡Ja! Esta misión resultó ser más fácil de lo que pensé — Gojo se giró

—¿Qué opinas Yoshi? ¿Acaso tu padre no es el mejor?— pregunto alegremente esperando respuesta de su hijo

Pero algo no andaba bien ya que no tuvo respuesta alguna

Un extraño presentimiento lo invadió en ese momento, su sangre se fue al suelo y su alma quería abandonar su cuerpo

Yoshio no estaba ahí

—Ijichi ¿Y Yoshio?

Pregunto Gojo preocupado

Observo que dicho niño no estaba ni al lado ni detrás del asistente

—Me sorprende que este muy callado, él está aquí—respondió Ijichi dándose la vuelta completa

—¿Eh?

Un agudo chillido de terror salió de su boca al ver que dicho niño a su "cargo" no estaba ahí

—¡É– él! ¡Yos! ¡Se- se— Ijichi empezó a tartamudear

—¡Supone que ese niño estaba aquí hace un momento!— el asistente sonó desesperado mirando a todos lados

—¡Ijichi! ¡Era tu trabajo vigilarlo!— grito Gojo

—¿Mi trabajo? ¡Ni siquiera me estas pagando por esto! ¡Además es TÚ hijo y es TÚ responsabilidad, NO MIA!— respondió el asistente temblando

Rápidamente lo buscaron por aquella zona

Gojo giro desesperadamente sobre su eje, pero no lograba ver ni detectar a nadie más

Era como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra

—¡Yoshio!— empezó a gritar Ijichi mientras buscaban entre algunas lonas, cajas y los lugares donde pudiera haberse metido

—¡Yoshio!— grito Gojo desesperado y moviendo también todo a su paso

Pero era inútil, no había nadie más que ellos dos en aquella zona

—¿Do... Dónde se habrá metido? ¡No lo sentí ni escuché moverse!— decía Ijichi muy desesperado y casi jalándose el cabello

Gojo debía actuar rápido, sentía que la vida de su hijo estaba en peligro

Activo el poder de sus seis ojos y detecto un leve rastro de energía maldita ir por un pasillo

—¡Debió ir por aquí! ¡Yoshio!— grito una vez más el nombre de su hijo y siguió el rastro de aquellas pequeñas huellas

Ijichi lo siguió

—¡Sabía que esto sería una mala idea!— decía el asistente de mala gana

Gojo sentía que su corazón se iba a salir de su pecho, era una angustia sofocante la que sentía mientras seguía aquellas huellitas

—Este debe ser mi karma por haber sacado a Yoshio del santuario— se maldigo mentalmente

Ambos hombres primero fueron a la derecha entre los locales, luego a la izquierda mientras el camino empezaba a hacerse más confuso

Aquello parecía un laberinto y más porque al parecer alguien o algo estaba manipulando todos los locales y pasillos haciendo confuso el camino

—¡Hay demasiada energía maldita en este lugar!— comento Ijichi acomodando sus lentes —Y no solo de una persona ¡Sino de varias!— recuperaba el aliento —sino de maldiciones también —

En el suelo podían verse las huellas de varios pies pequeños, pero también se veían los rastros de energía maldita de una criatura y de más personas

—¡Mierda!— gruño Gojo al ver que estaban en un callejón sin salida

De nuevo corrieron entre los pasillos siguiendo aquellas huellas que sus ojos le permitían ver

El simple recuerdo de aquella pesadilla donde su hijo clamaba por ayuda mientras era consumido por la oscuridad le hizo temblar por primera vez

¿Acaso sus sueños le estaban advirtiendo de esto? ¿Su pesadilla se hizo realidad? ¿O aún existe un peligro mayor?

Los minutos se hacían eternos, parecía que aquel lugar había vuelto a cambiar de posición

O eso creían hasta que dieron una vuelta en un pasillo...

—Oh no...— soltó Ijichi con miedo y se llevó una mano a la boca

Gojo se acercó lentamente a aquella escena

Las gafas de sol que le había regalado hacia un rato atrás a su hijo, yacían en el suelo todas pisoteadas

Gojo tomo lo que quedaba de ellas, los vidrios polarizados caían en pequeños pedacitos

Sintió su corazón marchitarse por el miedo, era más que obvio, alguien se había llevado a ese niño

—¿Quién demonios se llevó a mi hijo?— pregunto muy molesto

Ijichi noto como las huellas de lo que parecían ser dos niños desaparecían ahí y estás ahora solo eran huellas de adultos

—Todo esto es muy raro— empezó a cuestionar Ijichi — todo el tiempo que hemos estado aquí no hemos visto a más personas ¿Acaso será una técnica maldita de ocultación o de cambio de localización?— se llevó una mano a la barbilla — tampoco hemos visto más maldiciones—

Gojo e Ijichi siguieron analizando aquellas huellas

—Creo que un hechicero pudo haberlo hecho, pero la cuestión aquí sería ¿Por qué? ¿Por qué se llevarían a un niño? ¿Por qué a Yoshio? Se supone que nadie conocía de su existencia... esto es muy sospechoso — empezó a analizar Ijichi
—Pero lo que es más extraño, es que esas huellas al parecer son de otro niño... — apunto al suelo

Había una muy leve diferencia de tamaño entre las huellitas de esos dos niños

Mientras Ijichi trataba de encontrar una pista que los llevara a la verdad

Gojo sentía odio puro contra aquel que se haya llevado a su hijo y lo iba a encontrar sea como sea

Su puño destrozo más aquellas gafas de sol y su energía maldita era de la alguien a punto de cometer una locura

Quito la venda de sus ojos y posiciono sus dedos en su técnica "Purpura"

Iba a destrozar todo aquel mercado si era necesario, apunto sus dedos hacia una gran fila de comercios

Ijichi sintió aquel cambio de presión en el ambiente

—¡¿Gojo que demonios crees que estás haciendo?!— aquel asistente trato de detener a aquel hombre pero su infinito lo hacía lento

—¡DESTROZARE ESTE LUGAR SI ES NECESARIO PARA ENCONTRAR A MI HIJO! — soltó furiosos mientras aquel poder empezaba a salir de sus dedos

—¡ES UNA MALA IDEA! ¡SI LO HACES, PUEDES LASTIMAR A YOSHIO!— grito el asistente mientras trataba de calmar a aquel hombre

—¡DEBO ENCONTRAR A MI HIJO!— Gojo grito de nuevo

—¡Detente! ¡Si lanzas esa cosa, más de uno saldremos lastimados por el lugar tan cerrado en el que estamos! ¡Ahora si tu técnica rompe la pantalla tu poder mataría a demasiada gente en su camino! ¡TE METERIAS EN MAS PROBLEMAS!— gritaba Ijichi con fuerza

El asistente tenía razón

Aplicar aquella técnica dentro de aquel espacio podría matar a cualquiera y eso incluiría a Yoshio

—¡ME VALE LA VIDA DE LOS DEMÁS! ¡LA VIDA DE MI HIJO ESTA EN RIESGO!— Grito Gojo a punto de lanzar aquello

Mientras esos dos discutían, No se habían percatado de que una maldición corría hacia donde se encontraban

Ijichi grito y calló de trasero al ver como aquella asquerosa cosa iba contra el

Pero Gojo logró contra atacar a tiempo, deshizo purpura y con un certero golpe sumado con toda su ira, logró atravesar aquella cosa provocándole una muerte instantánea con su abrumador poder dejando un gran hueco en la pared

Pero aquella cosa no llegó sola

Una flecha de energía maldita cayó a un lado de Ijichi quien seguía en el suelo

—¡¿QUE ES ESTOOOO?!— Grito Ijichi del miedo que sentía ya que más fechas cayeron contra ellos

Pero gracias al infinito de Gojo, fueron esquivadas

—¡Alto ahí! ¿Quiénes demonios son Ustedes?— se escuchó la voz de un hombre mientras otra flecha era lanzada

—¡¿Más hechiceros?!— dijo Ijichi temblando demasiado al ver llegar a cuatro hombres

—¡tsk!— el albino chasqueo la lengua —Más problemas—

¿Acaso serian aliados o enemigos aquellos que llegaron?


Mientras estos dos adultos se encontrarán con aquellos extraños...

Yoshio e Ichiro estaban siendo llevados hasta la frontera de aquella pantalla

Más específicamente a las bodegas donde se hacen las descargas de productos y que se encuentran más cerca de la calle

—¿Hum?— Yoshio estaba recuperando de poco a poco el conocimiento, abriendo levemente sus ojos

Su vista aún era muy borrosa y se sentía como si estuviera de cabeza

Y así era, aquel hombre que lo cargaba, lo llevaba sobre su hombro como si no pesará nada

—¿Papá?— soltó somnoliento aquel niño mientras sus ojitos se volvían a cerrar por el fuerte golpe que le habían dado

Mientras iba recuperando la conciencia, solo lograba escuchar muchos ruidos a su alrededor

Todo aquello era demasiado confuso

—¡MAMI!

—¡CALLATE MALDITO MOCOSO O TE CALLÓ A LA FUERZA!

Grito con furia un hombre de cabellos negros y vestido con ropas estilo militar

Un fuerte golpe de algo estrellándose contra la piel de alguien y un inconsolable llanto invadieron aquella habitación

Yoshio brinco del susto mientras abría de golpe los ojos, pero había una venda negra cubriéndolos

Aquellos llantos de dolor y una sacudida violenta fue lo que hizo de recobrará la conciencia

—¡QUIERO A MI MAMÁ!— Grito llorando Ichiro —¡MAMI!— soltaba con desesperó

—¡QUE TE CALLES!— se escuchó el ruido de otra bofetada

—¿Eh? ¿Qué?— soltó Yoshio por la confusión

Movió su cabeza desesperadamente, logrando bajar un poco aquella venda que cubría sus ojos

Y ahí fue, donde logró ver a uno de sus captores

—¡Vaya vaya! ¡Miren quien ya despertó!— soltó el hombre que estaba frente a Yoshio —¿Dormiste bien mocoso?—

Aquel hombre de cabellos azulados, tenía algunas marcas en el rostro, Yoshio no sabía si aquellos eran quemaduras o rasguños

Pero aquel hombre tenía un aspecto muy desagradable

Esos dos al parecer eran cazarecompensas pero también tenían energía maldita

Yoshio trató de moverse, pero al igual que Ichiro, ambos estaban atados en unas sillas

Ambos pequeños tenían las piernas atadas, estaban sentados sobre unas sillas altas ya que sus pies no tocaban el suelo

Sus manos las tenían atadas a la espalda con unas sogas y estaban sentados el uno recargado en la espalda del otro

Y ahora solo Ichiro tenía cubiertos los ojos

Yoshio trató de desatarse, pero al hacer un movimiento desesperado, aquella silla se tambaleó junto a la silla detrás de él, haciendo que Ichiro llorara más fuerte por el miedo de aquel movimiento

—¡Que mierda!— gruño Yoshio mientras veía a su secuestrador

—Es inútil mocoso, si te mueves demasiado caerás de esa silla y te dolerá el golpe estando atado en esa posición— soltó aquel hombre mientras se ponía de cuclillas frente a Yoshio

—¡Oh viejo! ¡Pero qué cara tan fea tienes!— soltó aquel niño con una gran sonrisa de burla

No quería demostrar que tenía miedo

—¡Pequeño bastardo!— aquel hombre sujeto con fuerza el cabello negro del pequeño

Yoshio hizo una mueca de dolor por aquellos jalones

—Me pregunto, que haremos contigo estúpido niño— dijo ese hombre mientras seguía jalándole con rudeza

Pero este niño era rudo, movió con brusquedad su cabeza para tratar de zafarse de aquel hombre

Y cuando al fin lo logro, Yoshio trató de morderlo cuando vio que su mano iba hacia sus mejillas

—¡Maldito perro!— Aquel sujeto abofeteo fuertemente a Yoshio en la cara

Pero este niño seguía a la defensiva, quería demostrar que no tenía miedo

—¡Ja!— escupió un poco de sangre —¡Viejo! juego béisbol y tu golpe no fue nada, duele más una pelota en la cara— dijo Yoshio con una sonrisa con sangre

Aquel sujeto le lanzó otro fuerte golpe ahora en la nariz
—¡MOCOSO ENGREIDO! ¡SIGUE COLMANDOME LA PACIENCIA Y TE MATARE!—

Yoshio volvió a escupirle mientras unos hilitos de sangre salían de su nariz

—¡Golpeas como una anciana!— soltó Yoshio sacándole la lengua mientras aquel hombre lo miraba con furia

—¡QUIERO A MI MAMI!— grito Ichiro mientras lloraba a moco tendido y se movía desesperadamente

A diferencia de Yoshio, aquel niño estaba en una fuerte crisis

—¡QUIERES CALLARTE ESTÚPIDO MOCOSO O ¿QUIERES QUE TE CORTE LA LENGUA?— Grito el otro hombre mientras sacaba una navaja

Ichiro grito más fuerte del miedo al sentir como aquel sujeto le tomaba fuertemente de las mejillas, dejándole las marcas rojas de sus dedos y sintió el filo de un objeto en su labio

Incluso este pobre niño se orino en los pantalones del miedo

Yoshio estaba molesto por todo aquello, solo miraba con odio al hombre frente a él

Con lo que alcanzaba de su hombro limpió la sangre de su nariz con su sudadera blanca

Debía armar un plan para salir de ahí y encontrarse con su padre para acabar con estos dos

—¡Hey! ¡No le hagas nada más a ese mocoso Basha! A ese llorón nos lo pidieron intacto y si le ven heridas, nos descontarán dinero— aquel hombre de cabellos azulados parecía ser el líder de esos dos

—¡Pero no se calla! ¡Ya me tiene harto Ibuki!— contesto aquel de cabellos negros

—¡Solo ponle cinta o algo en la boca!— ordeno el de cabellos azules

—¡puff! — soltó Yoshio con fastidio
—Ichiro mejor cierra la boca...— dijo dándole un leve golpecito con su cabeza a la cabeza de aquel niño

—¡PERO! ¡TENGO MIEDO! ¡QUIERO A MI MAMÁ!— decía llorando fuertemente

—Tu solo hazme caso... cierra la boca, todo estará bien—

La voz de Yoshio sonaba bastante serena a pesar de la situación, así que aquel niño solo se puso a sollozar con la boca cerrada

—Quizás a él no podemos lastimarle, pero a ti si— Ibuki sujeto con fuerza las mejillas de Yoshio— me vuelvo a preguntar qué haremos contigo—

Aquel niño de ojos azules solo guardo silencio, apretaba los dientes por el dolor

—Ellos sólo nos pidieron secuestrar al niño rubio— Basha se acercó a su compañero y ambos miraron a Yoshio

—Podríamos pedir una recompensa por este pequeño cachorro— Ibuki soltó a Yoshio, quien de nuevo trato de morderlo

—Buena idea, ya si viene de una familia con dinero podríamos pedir una fuerte suma por el— soltó el peli negro con una sonrisa maliciosa

—Ya si se ponen muy pesados, podemos cortarle uno que otro dedo o mejor aún— Ibuki acercó su rostro al rostro de Yoshio
—Podríamos sacarle uno de esos llamativos ojos azules y se los enviamos para que nos depositen más rápido — comento aquel hombre con una gran sonrisa

Yoshio lo miraba con demasiado odio, por sus fosas nasales se escuchaba su respiración molesta

Incluso su energía maldita empezó a ser tal, que al parecer su técnica maldita estaba despertando

—¡Lo sabía! —Soltó Basha al ver aquella aura de energía— ¡Parece que es un niño maldito! —

—¡Mejor aún! — Ibuki río con fuerza
— Si resulta ser un niño de un clan reconocido como el de aquel mocoso— apunto a Ichiro — Podemos pedir aún más dinero por él — froto sus dedos índice y pulgar en señal de dinero

Aquel hombre de nuevo tomo con fuerza el cabello de Yoshio y lo movió con brusquedad por un momento
—Muy bien mocoso ¿Cuál es tu nombre?—

Yoshio lo seguía mirando con odio, algo en el estaba despertando...

Ibuki lo golpeo una vez más en la cara
—Ahora no hablas ¿Eh? ¿Quieres que te saque la información a golpes?— lo soltó

—¡Temblarás al escuchar mi apellido, Maldito!— grito Yoshio con furia
—¡Mi nombre es Gojo Yoshio! ¡Mi papá es Gojo Satoru, el hechicero más fuerte!—

Ibuki soltó una gran carcajada que retumbó en aquella bodega donde estaban

—¡JAJAJAJA! ¿GOJO SATORU ES TU PADRE? JAJAJA ¿ESE CRIMINAL? JAJAJA ¡BUENA ESA MOCOSO!— Se burló aquel hombre

En cambio, su compañero trago un poco de saliva ante tales palabras, ya que tenía un mal presentimiento

Por un momento sintió algo de miedo mientras veía como de aquel niño seguía y seguía formándose una especie de aura negra y muy pesada

—¡No me hagas reír estúpido mocoso!— Ibuki abofeteo varias veces el rostro de Yoshio, el pobre apretaba los dientes soportando el dolor

— Gojo Satoru nunca tuvo hijos — le sujeto una vez más del cabello mientras seguía hablando

—Ese Imbécil se revolcaba con cuanta mujer u hombre veía, pero nunca se supo que tuviera bastados como tú, además tu "clan"— dijo con desprecio esas palabras

—Ahora no es más que una burla entre los clanes sobrevivientes— lo dijo con gran desprecio
—Es mejor ser hijo de una persona normal a ser hijo de un maldito hechicero bueno para nada como Satoru Gojo, quien carga en sus hombros la muerte de muchas personas en Shibuya y de paso el haber mandado al mundo de la hechicería a la mierda — soltó el cabello de Yoshio

La respiración de aquel niño empezó a sonar con más fuerza de su lastimada nariz

—¡Ja! "Hijo de Gojo Satoru" si como no, ¡Huy que miedo! Si dices que él es tu padre ¿Dónde está ese idiota? ¿Acaso es tan imprudente para dejarte vagar solo en un lugar como este?— Ibuki se burlaba descaradamente

—De seguro tu puta madre se inventó eso de que eres hijo de un "gran" criminal porque no sabe quién es tu verdadero padre, eh maldito mocoso— dijo aquel hombre con una gran sonrisa

Aquel último comentario hizo enfadar demasiado a Yoshio, quien se empezó a mover con brusquedad tratando de zafarse porque quería golpear a ese sujeto

Nadie insultaba a su madre

Ichiro grito del susto por oír y sentir a Yoshio molesto, así que este solo se soltó a llorar

—¡Eres un maldito!— Yoshio movía sus piernas con desespero y volvió a escupirle en la cara

—¡MALDITO MOCOSO!— Ibuki volvió a sujetar con fuerza el rostro de Yoshio y sacó una pequeña navaja

—Aunque pensándolo bien... — podía notarse la maldad en ese hombre

—Si tienes unos ojos muy parecidos a los de ese estúpido...Me llevaré uno de ellos como recuerdo — Ibuki empezó a acercar aquella navaja al ojo de Yoshio

La respiración de Yoshio se aceleró tanto por el miedo como por la ira que sentía contra aquel sujeto que estaba a acercando aquella navaja a su ojito izquierdo

En cambio, Basha empezó a sentir algo de miedo, ya que veía como la energía maldita de ese niño se parecía a la de Satoru

—Espero que esto te enseñe a respetar a tus mayores, maldito engendro...— Ibuki estaba a punto de clavar aquella navaja

Cuando de repente un mensaje le llegó a un aparato que servía dentro de aquella pantalla

—Ibuki, es urgente que veas esto— dijo Basha leyendo aquel mensaje

Aquel peli azul se detuvo y soltó el rostro de Yoshio... el cual empezó a soltar unas lágrimas por el susto

—¡Oh! ¡En hora buena! ¡Es hora de ir a cobrar nuestra recompensa! — comento Ibuki mirando aquel artefacto

—¿Pero qué hacemos con este niño? Él ya sabe cómo somos — pregunto Basha mirando como Yoshio los miraba con odio puro

El poder de ese niño estaba saliendo gracias a esa emoción tan negativa

—Dejemos que la persona que nos contrató lo decida, ya si él dice que hagamos lo que queramos con él podríamos sacarle los ojos y después podríamos venderlo a otra persona— comento aquel sujeto con una gran sonrisa

—¿Unas últimas palabras maldito mocoso?— dijo de nuevo sujetando el cabello de ese niño de ojos azules

Yoshio de verdad estaba furioso y maldecía a esos dos hombres con todo su ser

—¡Si tengo unas últimas palabras para ti maldito!— empezó a decir con tal furia y sin dejarle de ver

—¡Ojalá una maldición mastique tu cabeza como un delicioso pastelillo y truene todos tus huesos hasta hacerlos picadillo Y Que toda tu sangre cubra el piso como el otoño a sus hojas muertas!— grito furioso

Yoshio al escuchar el sollozo de Ichiro, miro al otro hombre que parecía y lo miraba con miedo

—¡Y tu Maldito! ¡Ojalá un rayo te deje ciego, que seamos nosotros tu último recuerdo y ...— Yoshio fue callado por otro puño de Ibuki

Aquel golpe en la cabeza de nuevo lo dejó casi inconsciente y le abrió levemente la frente
—¡Estúpido niño!—

—¡Yoshi!— grito Ichiro y siguió llorando del miedo, el pobre hasta se había vuelto a orinar en los pantalones

—¡Vamos Basha, es hora de reclamar nuestra recompensa!— comento Ibuki dirigiéndose a la salida de aquella bodega

—¿Será buena idea dejarlos aquí solos? — pregunto Basha mirando por última vez a esos niños

—¡No pasará nada! ¡El cachorro está inconsciente y el miedoso atraerá a las maldiciones si sigue llorando y haciéndose en los pantalones!— dijo Ibuki en forma de burla

—¡Además estas bodegas solo se abren por fuera! No creo que dos mocosos puedan abrirla estando atados, ¡Demonos prisa!— comento Ibuki saliendo de ahí

—Incluso el clavo que "sujeta" la pantalla está cerca de aquí, esta es la única zona por donde se puede salir de la barrera a pesar de la restricción — soltó Ibuki cerrando aquella bodega

Todo aquello lo alcanzó a oír Ichiro, quien seguía sollozando mientras Yoshio seguía inconsciente

Cuando los pasos de esos dos hombres se alejaron, Ichiro empezó a hablar

—Yoshi...— moqueo y le dio un suave golpecito con su cabeza — ¿Estás bien?— pregunto muy nervioso de que aquel niño estuviera muerto

Pero no era así, Yoshio recupero rápido la conciencia

—¡Lo estoy!— dijo moviendo un poco su cabeza
—Como dije, juego béisbol, una vez por accidente me golpearon con un bate así que estoy bien... soy un niño muy resistente — suspiro un poco
—Solo espero que la tía Shoko este aquí en Tokio... voy a necesitar que me cure la frente — lo decía porque sentía como su sangre bajaba por su mejilla

—Quiero a mi mami...— empezó a lloriquear Ichiro una vez más

—Yo también quiero a la mía...— empezó a decir Yoshio un poco triste
—Por eso debemos salir de aquí —

—¿Cómo?— los mocos de Ichiro no le dejaban hablar bien —Estamos atados y la puerta está cerrada por fuera con una especie de palanca—

—Debe de haber una ¡Auch!— se quejó Yoshio al sentir la mano de Ichiro y sus descargas eléctricas

—¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdón!— grito el rubio varias veces moviendo sus piernitas
—Aún no controlo esto— lloraba mucho

Yoshio torció los labios un momento

Estaba pensando en algún plan, pero el llanto de aquel niño y el dolor de cabeza empezaban a desesperarle

—¡Ichiro deja de llorar! ¡¿No pudiste usar tu poder contra ellos?! ¡Auch!— Yoshio volvió a quejarse de aquella descarga eléctrica pero sintió como si ese movimiento de su muñeca ayudara a aflojar la cuerda

—¡Perdón! ¡No pude, estaba dormido! ¡Cuando desperté ya tenía atadas las muñecas!— dijo Ichiro muy triste con demasiadas lágrimas en su rostro

—¡Si no salimos de aquí, Ya no vere a mi mami de nuevo!— grito fuerte Ichiro

Yoshio suspiro, la idea de ya no ver a su mamá le armo de valor y le dio una idea

Sabía que Utahime no se dio por vencida con aquella cicatriz en la cara y el tampoco se daría por vencido a pesar de estar sangrando de la frente

En aquel momento, de nuevo volvió a sentir la descarga de Ichiro y aquello le dio una idea

—¡Creo que ya se cómo vamos a liberarnos de esto!— dijo aquel niño de ojos azules —Pero— suspiro — Va a doler...—

—¿Eh?— Ichiro sonó preocupado

—¡Confía en mí! Después de todo soy un Iori— dijo Yoshio con una gran sonrisa


Mientras esos dos niños trataban de escapar de ahí... Gojo e Ijichi estaban arreglando los asuntos con los hechiceros que habían llegado con ellos

—¿Gojo Satoru? ¿Qué hace un "hechicero" como tú en un lugar como este?— pregunto aquel hombre de cabellos rubios

Este hombre traía una vestimenta un tanto tradicional y en sus manos tenía una flecha lista para ser lanzarla

Junto a él, venían otros tres hombres que estaban vestidos con unos uniformes que se parecían al de la academia Jujutsu, pero con toques tradicionales

—Vaya, me alegra que aún haya hechiceros que aún sepan mi nombre — dijo con Gojo con una sonrisa

—¡Responde a nuestra pregunta!— volvió a decir aquel adulto rubio

—¡En serio, me gustaría charlar un poco con galletas y esas cosas pero no hay tiempo, tenemos algo de prisa!— comento Gojo con sarcasmo

—También nosotros tenemos prisa — comento otro hombre de cabellos negros y que traía un Shikigami en forma de una calavera a su lado

—¿Ustedes mataron a esa maldición?— pregunto aquel rubio mirando a los pies del hechicero más fuerte

Ahí estaban los rastros de aquella maldición que estos perseguían

—¡Así es! ¡Nuestra misión era acabar con una maldición de categoría especial pero... veo que hay más de una ¿No es así?— comento Ijichi con las manos en alto

—En realidad esa no es una maldición de grado especial... ni la que nosotros eliminamos allá atrás — comento aquel rubio mirándolos fijamente
—La verdadera maldición sigue por ahí escondida, debemos darnos prisa porque es muy peligrosa—

—Bueno... parece que estamos en las mismas andadas en eso de exterminar maldiciones, si es así cada uno puede seguir en las suyas sin meternos en más líos ¿No lo creen señores?— dijo Gojo levantando la mano y se giró para seguir el rastro de su hijo

—¡Un momento!— dijo aquel rubio volviendo a apuntar a Gojo con su flecha
—¡Esta charla aún no ha acabado! Debe haber algo "más" para que el hechicero "más fuerte" este aquí ¿No es así?—

Gojo lo miro con enojo, tenía prisa por encontrar a su hijo

—¡Bueno!— empezó a intervenir Ijichi — También estamos buscando a alguien que se nos ha "escapado"... Un niño— comento el asiente

—¡Ijichi!— Dijo Gojo a regañadientes

—¡Que curioso! También nosotros estamos buscando a un niño ...— dijo otro sujeto de cabellos castaños y largos que acompañaba al rubio

—Y ¿Ustedes lo buscan para eliminarlo o para que lo buscan?— apunto el rubio la flecha al rostro de Ijichi

—¡Eso no es de su incumbencia! — Gojo trato de sonar pacífico pero su aura era muy pesada

—¡Esperen! ¡Debe de haber un malentendido! Nosotros no queremos eliminar a ningún niño... sino al contrario ¡Estamos buscando a un niño de cabellos negros y de ojos azules que se nos acaba de perder! ¿No lo han visto por ahí?— pregunto Ijichi moviendo temblorosamente sus manos

—¡No hemos visto a un niño con esas características! Si la maldición de grado especial que ronda por aquí aún no lo ha devorado quiere decir que debe estar escondido por ahí... — contesto aquel rubio

—¿Y cómo es el niño al que buscan ustedes?— cuestionó Gojo muy curioso —¿No será el mismo al que nosotros estamos buscando? ¿Oh sí?—

Los hechiceros que venían con aquel rubio se miraron entre sí

Uno con el cabello verde habló
—Nosotros estamos buscando a un niño Rubio y de ojos violetas—

—¿Para matarlo o para salvarlo?— cuestionó Gojo sin bajar la guardia

—Eso no es de su incumbencia Satoru Gojo— soltó el rubio con una mueca de despreció

—¡Claro que lo es! ¡Por qué al niño que yo estoy buscando es mi... — Gojo fue interrumpido por la voz de una mujer

—¡Vaya! Cuanta testosterona hay aquí — todos miraron a la mujer que había entrado a la pantalla
—Puedo preguntar ¿Qué demonios pasa aquí?—

El Rubio chasqueo la lengua e hizo una mueca de desprecio por aquella mujer que había llegado

—¡Tsk! El diablo ha llegado...— soltó aquel hombre con la flecha en alto listo para atacar

—Pero si yo no he hecho nada malo... No que yo recuerde— Reiko había llegado a la escena

¿Por qué Reiko está ahí? ¿Qué están buscando esos hombres? ¿Yoshio e Ichiro estarán bien?

Continuara...


Notes:

Espero les haya gustado esta primera parte, decidí que mejor esta situación la dividiré
Ya que si no, este capítulo hubiera sido muy pero muy largo y prefiero dejarlos con la intriga

Pido perdón por la violencia, pronto vendrán las cosas color de rosa, el romance y la guerra de papás
Sobre todo, la guerra de papás y por el corazón de Utahime, todo a su tiempo porque habrá sorpresas