Disclaimer: Los personajes y la historia no me pertenecen. La historia es de TouchofPixieDust y los personajes son de Rumiko Takahashi, yo únicamente traduzco.
Capítulo cuatro: Por el pozo de nuevo
Kagome llenó la mochila de suministros médicos, varios sabores de ramen, patatas fritas y dulces para Shippo. Estar en casa era agradable, pero estaba ansiosa por volver al Japón feudal. Por volver al aire puro, a la búsqueda de fragmentos y con Inuyasha.
Lanzó la mochila sobre los hombros y caminó hacia la pagoda del pozo. ¿Quién iba a decir que un día uno de sus aromas favoritos sería ese olor a tierra húmeda que asalta la nariz de cualquiera que abre la vieja puerta? Pero significaba que iba a volver, así que se situaba bastante arriba en su lista de favoritos.
Saltó.
… Y aterrizó malamente en el duro suelo.
Soltó un grito de dolor. No estaba segura de si era por su tobillo herido o por el hecho de que podía ver que el pozo no le había dejado pasar.
—¡Noooo! —gritó mientras se ponía de pie con esfuerzo—. ¡NO! ¡Déjame pasar! ¡Ábrete! —Aporreó las paredes con los puños y dio patadas al muro del pozo, lo que no consiguió más que hacerse rasguños en los dedos de las manos y de los pies—. ¡INUYASHA!
Gritó su nombre hasta que se le quedó la garganta en carne viva. Tenía el rostro sucio y manchado de rastros de lágrimas. Se dejó caer al suelo, se abrazó las rodillas con fuerza y sollozó. Lloró hasta que pareció que iba a ponerse enferma. Cuando oyó que se abría la puerta de la pagoda del pozo, apenas le quedaba suficiente voz para pedir ayuda.
—¿Vuelves a estar dentro de ese estúpido pozo? —preguntó una voz familiar con irritación.
Kagome empezó a llorar.
—In… ¿Inuyasha…?
Él maldijo en voz alta.
—Otra vez no, Kagome.
