Así sea un sólo lector, vale la pena escribir y escribir hasta el final, jejeje.

Disclaimer: Bleach ni sus personajes me pertenecen, sólo la historia.


CAPÍTULO 3

Él es la capilla pero yo soy la catedral.

Había sido un día de lo más ajetreado, lo cual era normal al ser periodo de exámenes. No había visto a Rukia además desde la mañana y tampoco le había contestado a los mensajes que le mandó durante la jornada escolar (no era que estuviese preocupado, era simplemente que se aseguraba de que Rukia cumpliera con sus deberes de niñera, se decía).

De modo que cuando llegó a casa, lo hizo con el ánimo cansado, agotado y acalorado además de a quien le han robado la ilusión de verse con su crush soñado.

-Ya llegué

-Onichan! / Ichinii! -sin embargo las gemelas le recibieron obligándolo a salir de su estupor; el muchacho apenas y pudo alejarse a tiempo.

-¿Por qué el alboroto?

Sus hermanas le miraron con estrellas en los ojos y él tuvo un mal presentimiento.

-¡Rukia neechan tendrá su primera cita!

El corazón se le estrujó haciendo que le doliera el pecho y se le dificultara respirar.

-Qué, qué dijeron?

-Lo que oíste.

El niño levantó la mirada al instante en que escuchó a la recién llegada. Rukia estaba en el umbral de la sala y sonreía de oreja a oreja. "Si tan sólo fuera por mí", pensó él, todavía con la garganta hecha nudo.

Era, tan parecido a aquella vez...


Cuando Ichigo tenía 9 años y Rukia acababa de cumplir los 13, el crush que sentía por ella se intensificó.

-Cortaste tu cabello.

-Well, duh!

Rukia y su mamá acababan de regresar de sus vacaciones de invierno; habían ido hasta Hong Kong ha visitar una vieja amiga de su madre que las había invitado a pasar las fiestas decembrinas en su compañía. Según las cartas de Rukia, se la estaban pasando tan bien que la estadía se había prolongado hasta mediados de enero, una semana después de que regresaran a la escuela.

Había sido su primer año de secundaria e Ichigo había tenido que soportar los altos y bajos de la pubertad de Rukia y todo lo que eso conllevaba. De pronto Renji había pasado a segundo plano y había montones y montones de chicos lindos sobre los que Rukia y sus amigas, Momo y Mashiro (quienes tenían la tendencia de invadir la casa de la pelinegra para disgusto de Ichigo), comentaban la mayor parte del tiempo.

-Se me ve bien, ¿no?

Sin embargo, aquél cambio se sentía diferente, se había dicho el niño. Rukia había llegado la noche anterior pero no le había llamado por teléfono ni había hecho el intento siquiera de mirarlo por la ventana.

-¿Estás bien?

-¿Qué tipo de pregunta es ésa? Por supuesto que estoy bien. -Contestó con cierta irritación, evitando de lleno el que él se animara a preguntar algo más.

Pasaron el día viendo películas y jugando video-juegos.

...

"Rukia ha sufrido su primera desilusión romántica."

Las palabras de Hisana, por otro lado, no tenían mucho sentido. Y no era que a sus 9 años Ichigo no entendiera de lo que iban las ilusiones amorosas, sino que él no se sentía todavía intrigado por esa necesidad de estar con alguien. Rukia era lo más parecido a una hermana mayor que había tenido, Ichigo no tenía primos por el lado de su madre y los que eran del lado de su padre, además de ser más grandes, no residían en Karakura; de modo que la morena era algo así como su familiar predilecto.

Y no, tampoco era que se hubiese olvidado por completo del beso (el cual le aceleraba el corazón de vez en cuando), mas bien estaba en un proceso de "negación" (no lo admitiría nunca, pero se había sentido como la dama de la novela a la que "levantan del suelo" y aquello no le gustaba en lo absoluto).

Volviendo al tema de Rukia... Hisana le dijo que aunque no podía darle todos los detalles, podía confiarle que su hija había conocido a un chico que le había gustado tanto, que no había podido evitar el correr de lleno a la experiencia y que, en consecuencia, su corazón había sufrido su primera desilusión.

Aquella explicación, lejos de aclarar las cosas lo dejó más confundido que al principio y por otro lado, se preguntaba porqué Rukia no había dicho nada en las cartas. Jamás habían tenido secretos y no veía porqué habían de empezar ahora.


-¿Y ahora qué es lo que te pasa cabezón?

Ichigo se vió forzado a salir de sus recuerdos al sentir el coscorrón de Rukia.

-¿Podrias no hacer eso? -reclamó sobándose la zona herida.

-Lo haría si no te fueras tan seguido a La La Land

-Muy graciosa

-Hablo en serio!, ¿hay algo que te moleste?

"¡Todo!", quiso contestar él, "todo desde el hecho que yo sea un niño y tú tengas que ser tan distraída como para caer por un simio pelirrojo como que no entiendo porqué no puedes estar conmigo". Pero no lo dijo, en su lugar contestó "tu actitud de fangirl enamorada", a lo que ella contestó con un timbre de fangirl, "Ichigo kun estás celoso?" entre risas; él por supuesto entró en modo defensivo (aún con las orejas rojas) y refutó casi al instante "si me gustara salir con niñas ya habría invitado a Tatsuki", lo que le ganó un golpe a la espinilla seguido del reclamo "¿Insinúas que soy plana?!"

Y sin embargo, Rukia se quedó la mayor parte de la tarde en compañía de los Kurosakis; Isshin, avisado por Hisana del compromiso de su hija, llegaría temprano a revelar a la menor. Ichigo tenía que reconocer que su vecina se tomaba muy en serio su papel de cuidadora, recordando lo mucho que eso le molestaba hacía unos años.


La semana que había seguido al regreso de Rukia con ese corte de cabello tan peculiar, la morena siguió comportándose extraña. No sabía exactamente señalarlo o describirlo, pero Ichigo sentía que había una especie de melancolía que se apoderaba con regularidad del humor de su vecina, al punto en que incluso a él lo deprimía.

Hisana e Isshin lo habían notado también, el segundo había opinado que quizá lo que la morena necesitase fuese distraerse y por primera vez en casi 3 años, Rukia tuvo un fin de semana libre. Coincidió con una fiesta que un grupo de amigos de su clase organizó en un karaoke. Sin embargo, y para sorpresa de todos, Rukia insistió en llevarse a Ichigo con ella.

-¿Vendrás conmigo, verdad? No quiero tener que ir sola.

Aquello lejos de destantear al pelinaranjo, lo hizo sentir de alguna forma especial, como si estuviese a su cargo el proteger a Rukia y el corazón le bailó en el pecho.

-Por supuesto.

Aquella había sido una experiencia totalmente nueva para el niño que en su vida había asistido a algo parecido. Cuando Keigo y Kon se enteraron a la semana siguiente de lo ocurrido, habían gritado a todo lo alto la envidia que sentían y lo mucho que lamentaban el que su amigo no fuera avispado. E incluso si el mismo Ichigo lo entendía, fingió hacerse el tonto en aquel momento.

También había sido el día en que él y Rukia habían dejado de tomarse de las manos, a pesar de que habían llegado de la mano al punto de encuentro y habían permanecido así durante todo el recorrido hasta llegar al karaoke. Y quizá ése había sido el problema, pues todos lo habían visto sin problema y cuando el encuentro estaba por teminar (y unas cervezas se habían colado por un grupo de chicos de tercero), llovieron los comentarios y opiniones que nadie había pedido.

-Se ve que quieres mucho a Rukia

Ichigo se sobresaltó al no saber cómo interpretar aquello, la chica que le hablaba además, no se veía muy estable.

-¿Por qué no habría de hacerlo? -fue en cambio su respuesta -es natural cuando hay un cariño mutuo -completó, recordando palabras de su difunta madre sin saber muy bien porqué.

La chica asintió sonriente.

-Tomar la mano de una chica ciertamente denota cariño y confianza y es algo común entre parejas; pero esa no es la razón por la que Amamiya chan te toma de la mano, lo hace porque te está cuidando.

Otra chica a su lado asintió de igual forma, aunque se veía un poco más entusiasmada que su compañera.

-Eres como su pequeño hermano.

-Eso es muy lindo -aportó otra

Coloreando de rojo el rostro del niño que se ahogaba con las palabras sin saber qué responder.

-Te conoce desde que tenían 5, es lógico te sobreproteja -aportó otro chico de tez morena.

-Claro, aunque hay chicas que les gustan los lolis -Continuó otro más de cabello rubio y una sonrisa extraña. -Y hay que reconocer que Kurosaki kun promete ser todo un galán -levantó las cejas de modo sugerente.

A Ichigo eso le provocó un escalofrío.

-¡Verdad! -asintió la primera chica, -yo pensé lo mismo desde que lo ví, Kurosaki kun yo te espero

Aquélla había sido una tarde de muchos descubrimientos y primeras veces; ésa en particular había sido la primera en la que había sido casi arrollado por un grupo de fangirls e Ichigo las odió con ganas.

-Vas a asustarlo, déjalo en paz

Por fortuna Rukia había salido a su defensa, justo había vuelto del baño y se había metido entre las chicas hasta rescatar a su amigo y sacarlo del círculo en el que lo aprisionaban.

-No seas egoísta Rukia -Contestó la segunda chica con un puchero en los labios.

La primera respondió entonces.

-¿Cómo no podría serlo con esa carita tan mona que se carga el pequeño Kurosaki?

Rukia giró los ojos ligeramente irritada.

-Ven Ichigo, ya es hora de irnos -Le dijo, tras asegurarse de que estuviese bien y le tomase la mano. -¡Ichigo?!

Pero el niño se había soltado de ella con brusquedad, desconcertándola. El semblante de él incluso aún más perturbador pues no se veía verdaderamente molesto sino decepcionado.

-No me tomes de la mano, puedo caminar solo.

Rukia enarcó una ceja.

-¿Seguro?

-No empieces. -Le cortó. -No soy un niño pequeño, no necesito una niñera -contestó y comenzó a caminar por delante de ella.

Rukia le alcanzó al instante tras dejar su cooperación del karaoke, y lo detuvo del brazo.

-Pues aunque no te guste temo decirte que lo soy y lo seré mientras tu padre lo siga creyendo conveniente

Él arrugó el gesto.

-Pues no lo reconozco

Cruzaron miradas entonces en un duelo silencioso y parecía en principio que ninguno de los dos iba a ceder; mas Rukia al final suavizó su mirada. Ichigo no lo entendió entonces sino hasta haber llegado a su casa y estar recostado en la cama horas después, que Rukia había visto algo en él que le hizo pensar en sí misma. Y que, quizá fuera por eso que había vuelto a ser la misma de antes.

-Está bien, lo entiendo. Ya eres todo un hombre -canturreó comenzando a caminar y dejándolo atrás.

-No te burles! -Él la siguió de inmediato.

-Hombrecito entonces

-¡Rukia!

Y continuaron discutiendo durante el resto del camino. Caminando lado a lado sin tomarse de las manos. Porque Ichigo había descubierto entonces que no quería que lo viera como un niño; incluso si no entendía bien la razón, pues aún era pequeño para entender sus sentimientos, admitía que no le gustaba sentirse tan alejado en edad de la morena.

...

Cuando el lunes de la semana siguiente Ichigo comentó con sus compañeros lo ocurrido (y después de que tanto Kon como Keigo despotricaran en contra de él), Mizuiro se había acercado al final del día y le había dicho: "A mí también me gustan las chicas más grandes que yo", Ichigo iba a refutar que a él no le gustaban las chicas más grandes, sólo Rukia y se arrepintió tan pronto como le había llegado el pensamiento, pero antes incluso de que él respondiera diciendo que no le gustaban las niñas, el pelinegro le dijo algo que marcó el resto de su crush con Rukia y cambió su rumbo por siempre...

"Siempre puedes usar tu imaginación."

Ichigo se había quedado tan anonadado, que había cavilado aquellas palabras durante el resto del día, pero no fue sino hasta que llegó la noche y lo encontró admirando a Rukia a través de la ventana que entendió a lo que su compañero se refería.

-Tienes razón

Ésa noche había vuelto a soñar la escena compartida con Rukia a la salida del karaoke, con la diferencia de que la atención que la misma le prestaba a él era de un interés diferente.

-Ichigo kun, ya eres todo un hombre

-No te burles de mí -había vuelto a responder, aunque esta vez sin irritación y con un deje de nerviosismo en su lugar.

-No lo hago -respondió ella y le tomó el rostro con las manos.

-Ru,Rukia!

Tenían los alientos el uno encima del otro.

-Éste es un beso de adultos.

En el sueño ella lo besaba profundamente, incluso si en su inexperiencia no conocía lo que era un beso francés, en el sueño no sólo lo hacía sino que incluso lo dominaba. Respondía a ella como si de verdad estuviese a su altura.

Finalmente ella rompió el contacto.

-Cuando tengas mi edad, haremos todo lo demás

...

Al día siguiente, Ichigo incluyó a Mizuiro en su pequeño grupo de tres. Kon y Keigo, si bien al inicio renegaron un poco, no les quedó mas que aceptar al recién llegado, con quien terminaron congeniando al final.

Tres años después los sueños subieron de nivel e Ichigo había llegado a la conclusión de que lo suyo era algo más que un simple crush. Porque incluso si el deseo se había transformado e incrementado, siempre tendría los sentimientos de Rukia y el bienestar de la misma como prioridad. Él la quería a ella, por quien era y la parte sexual era solamente un plus.


-¿Y? ¿Cómo me veo?

Por eso era que aquél nuevo cambio se parecía mucho a una pesadilla.

-Bien -contestó con desgana y ella le miró enarcando una ceja.

-¿Sólo bien?

Acto seguido se había vuelto a ver al espejo e Ichigo odió el rastro de duda y baja estima que sin querer había puesto en el ser de ella. Se había dado de topes internamente y al final había hecho tripas corazón y acercado hacia donde ella estaba. La jaló de la mano y la hizo girarse frente a él, le puso una mano en su mejilla y mirándola directamente a los ojos le contestó con el corazón.

-Estás preciosa

Los ojos de ella se abrieron en sorpresa, la sonrisa no tardó en dibujarse en sus labios y un ligero sonroje le coloreó las mejillas.

-Gracias.

Isshin ya había llegado a casa, las gemelas estaban dormidas y eran las 6:45pm, Renji llegaría en menos de 10 minutos por ella (irónicamente a casa de Ichigo). El niño le dedicó una mirada contemplativa, Rukia de verdad se veía linda, con un conjunto de falda y un top halter morado metálico cubierto por una chamarra de mezclilla negra y sus botines también negros; se había trenzado un lado de su cabello en una media corona, y se veía ansiosa.

-Entonces, ¿oficialmente están saliendo? -se atrevió a cuestionar.

-Mmm, algo así... de momento podríamos decir que sí -rió por lo bajo, más para sí misma que para él.

-¿Uh? -aquello lo destanteó, ¿podría ser que todavía no fuera nada en serio?

-Cuando tengas mi edad lo entenderás -le dijo con un guiño del ojo.

...

Renji llegó y Rukia se fue con él.

Pero el sentimiento en el pecho de Ichigo había cambiado. Se había dado cuenta de hasta dónde las palabras de hacía unos meses de Rukia habían sido honestas; y quizá, y sólo quizá, ella sintiese la misma confusión que lo embargaba de repente.

Incluso si ella se había ido con otro...

-No importa, viene a verme a mí primero. -Se dijo -Siempre.

Su plan seguía en marcha. Quizá esas experiencias fueran necesarias, quizá debían experimentar y crecer en caminos diferentes, para que cuando finalmente se juntaran se supiesen valorar incluso más.

Ichigo sonrió tras recordar otro de los dichos que le había oído a Mizuiro decir.

-Yo sigo siendo la catedral, los demás son apenas la capilla.


A/N: Ojalá pueda terminar el next chap en esta semana que viene...