Disclaimer: Bleach ni sus personajes me pertenecen, sólo la historia.
CAPÍTULO 5
Mi pubertad vs. la tuya, parte 2.
Sáptimo grado.
Se había pasado el resto de la noche pensando en lo que significaba entrar oficialmente en la secundaria, que había tenido un sueño vívido de ésa experiencia en paralelo. Cuando había sido Rukia quien había dado aquél paso...
...
Él tenía 9 todavía y Rukia tenía meses de haber cumplido los 13 años. Y él... no era que estuviese preocupado por ella en realidad, sino que el estúpido de Keigo y Kon no paraban de decir sandeces sobre "pobre nee-san debe de sentirse tan fuera de lugar", "Amamiya san es una doncella entre un mar de sujetos perversos", y no sabía que tantas otras tonterías, que había terminado por salir a buscarla a la hora del receso (incluso llegando tan lejos como para brincarse la barda). Después de todo, al ser una escuela particular de élite, todos los grados estaba en el mismo terreno, uno junto al otro aunque separado por vallas; había apenas tres grupos por grado tanto en secundaria como en prepa, mientras que en primaria apenas si eran dos por grado.
"Ya viste a ése niño?"
"Se ve lindo"
"¿Se habrá perdido?"
"¿Qué hace ése chiquillo aquí?"
Ignorando los murmullos de todos con los que se topaba, Ichigo se abrió paso por los pasillos de la escuela hasta el patio central donde se juntaba la mayoría de los alumnos que entonces estaban en receso al igual que su escula. Movido por una determinación de encontrar a su compañera, siguió avanzando como si realmente supiera en qué dirección se encontraba la misma; y quizá fuera así...
Excepto que quien lo encontró fue el mono pelirrojo y que por cierto le sacó un susto en cuanto se giró para mirarle.
-¡Ichigo!, sabía que eras tú!
-Renji, ¿volviste a crecer?!
Oh sí. El pelinaranjo había tenido que mirar hacia arriba. Renji al menos tuvo la decencia de mirarse ligeramente avergonzado.
-Mm, mi padre dice que está en mis genes. Los alemanes tendemos a ser bastante altos.
Malditos alemanes y sus genes de estatura, maldijo internamente el niño.
-¿Qué Hitler no era algo bajo?
-Sí, y por eso es la vergüenza de nuestra gente -declaró seriamente su compañero.
-No mentían cuando decían que los educan en sentirse avergonzados -murmuró sin asombro.
-Pero bueno, ¿qué haces aquí? ¿viniste a ver a Rukia?
-Sí, no, bueno... -Por un instante se ahogó con las palabras. Si lo pensaba bien, ni siquiera él sabía porqué había ido hasta ahí, porqué había llegado hasta ésos extremos, a riesgo además de evidenciarse. -Es bastante pequeña, ¿sabes?; la gente podría confundirla y mal...tratarla. -Terminó por decir.
Renji le miró confuso, la verdad es que no creía lo que escuchaba y menos de quién venía. Especialmente porque siempre había visto tanto a uno como a otro envolverse en peleas verbales e incluso físicas (aunque todo por parte de la morena)
-Mmmm, no lo sé Ichigo, tú la conoces mejor que yo y esperaría que le tuvieses más confianza, tú sabes que Rukia es una bravucona
-Bueno, sí, pero...
Se quedó sin saber qué decir, y su compañero se dió cuenta al instante. Aunque no lo pareciera Renji solía tener cierta más madurez que el resto de sus compañeros.
-Mira -Le dijo, señalando en dirección por delante de ellos.
A lo lejos había un grupo de chicas rodeando a Rukia, todas (incluida la misma) estaban sentadas bajo un árbol grande y reían mientras compartían el almuerzo; aunque la morena sobresalía del resto, era evidente que las demás le rendía culto.
-Desde que llegó ha causado revuelo. -Comenzó a explicar Renji. -Defendió a una chica de unos bravucones de segundo y los dejó hechos pedazos; la actual reina de la escuela incluso la invitó a ser parte de su séquito, pero ya sabes cómo es Rukia, la rechazó al instante y por alguna extraña razón, las porristas la siguen desde entonces.
Tras mostrarse verdaderamente asombrado, el semblante de Ichigo cambió a uno ligeramente deprimido, casi decepcionado. Cómo había podido pensar que Rukia, su Rukia, ésa condenada bravucona que desde siempre le hacía la vida de cuadritos pudiera necesitar ayuda a la hora de defenderse. No. Rukia siempre había sabido no sólo mostrarse sino ser grande.
Y él a veces se sentía tan pequeño.
-Creo que te preocupaste por nada.
-Sí... asintió con desgana.
-¡Ichigo! -Pero justo entonces Rukia se percató de su presencia y ante el desconcierto de sus compañeras, se había levantado casi de inmediato y corrido hacia donde el niño se encontraba. -¿Qué haces aquí fresita, te sientes bien?
Ichigo iba a contestar, pero Renji fue más rápido.
-Estaba preocupado por ti.
-¿Por mí? / ¡No es cierto! -Hablaron Ichigo y Rukia al mismo tiempo. Se miraron un segundo y luego él desvió la mirada evidentemente avergonzado, mientras que ella le sonrió con ternura.
-No tienes nada de qué preocuparte, estaré bien. -Le dijo. -Ahora regresa a tu escuela, vagabundo. ¿O necesitas que te acompañe, niño grande? -Le dijo haciendo la boca en pucherito.
Él se irritó al instante, pero el rojo de su rostro le pintaba hasata las orejas.
-¡Por supuesto que no!, ¡no seas ridícula!
Y se dió la vuelta dispuesto a irse echando humo. Renji la miró un poco reprensivo.
-¿No fuiste muy dura?
La aludida le miró un instante, un pequeño lapso en el que sus mejillas se tiñeron de rojo para finalmente desviar la mirada algo avergonzada como toda colegiala enamorada en secundaria, con el índice de la mano derecha enredándosele en un mechón de su negro pelo.
-¿No vas a decirme nada Renji?
Ichigo se había congelado en su andar entonces, mientras que Renji parpadeó confuso antes de contestar con otra pregunta.
-¿Sobre qué?
Una punzada y un estallido.
-¡Se cortó el cabello, imbécil! -gritó un enardecido Ichigo para sorpresa de los otros dos.
-Lo que él dijo -balbuceó la morena.
-Ah, eso. Me di cuenta desde hace unos días. -Asintió el muchacho al fin elevando las esperanzas de la Amamiya y hundiendo las del Kurosaki - Te vi el domingo que salí a la tienda, ibas entrando a casa de Ichigo, aunque no le di importancia es sólo cabello y las niñas constantemente cambian de look.
o_o
"Nada especial"
De nuevo una punzada y un estallido.
-Cierto, no es nada especial. -Contestó la dueña del corazón acribillado, que se retiró para regresar con su recién formado séquito de porristas.
Renji la miró perplejo, antes de que un projectil le golpeara de lleno en la cabeza.
-¡Ay! ¿Y éso porqué fue?! -gruñó, sobándose la parte lastimada y mirando al dueño de aquél estallido de furia.
Ichigo le miraba más que enojado, decepcionado incluso; lo cual era ridículo si consideraba que debería de estar contento de que su rival en el amor fuese un completo idiota. Avanzó de regreso hasta donde estaba el muchacho dando brinquitos para intentar evitar el que se manchase su ahora descalzo pie. Tan pronto lo alcanzó, recuperó su zapato, se lo puso con parsimonia y antes de irse declaró:
-No hay duda, eres un simio tonto
o_o
Renji por supuesto, tardó un instante en reaccionar.
-¡Oye no me llames así, soy mayor que tú!
-Por eso lo digo! -le respondió el niño, ya a metros de distancia.
-¿Uh?
...
De éso ya hacía 4 años. Y aunque a Ichigo hubiese fantaseado con la idea de que los papeles se intercambiasen y Rukia fuera ahora quien estuviese tan preocupada por él al grado de saltarse las clases, lo que estaba ocurriendo entonces no era precisamente lo que él había tenido en mente.
-¿No deberías de estar rumbo a tu escuela? -cuestionó a su compañera que caminaba a su lado llevando una cámara Nikon profesional colgándole del cuello y que sostenía con ambas manos.
-Pero es tu primer día -respondió con la boca en un puchero.
La venita brincó en la frente el niño.
-¿Tú también? Ya suficiente tuve con mi padre y mis hermanas. -Gruñó
Kamisama sabía que tendría pesadillas durante al menos un mes. Su padre había llegado al extremo de meterse en la cama de él y acurrucarlo en el que sería el último abrazo que podría darle siendo él todavía un niño, pues oficialmente "era un puberto de hormona suelta que pronto le daría la gran felicidad de llevar bebés a la casa junto con una bella nuera que los cuidara y acabara para siempre con el seño fruncido de su frente", sus palabras no las de él.
El grito se había oído por toda la casa y sus hermanas no habían ayudado con sus constantes lloriqueos de que su Niichan ya no sería parte del club de niños en el que ellas estaban inscritas por supuesto. Ichigo ignoraba que tal cosa existiera.
-Isshin san tiene prohibido entrar a la sección secundaria desde el revuelo de mi graduación, así que estoy a cargo de tomar la foto ofical para el album de la familia Kurosaki
-No entiendo porqué le sigues el juego a ese viejo demente.
-Porque es divertido.
¿Qué le podía ver de divertido? Se preguntaba él con sinceridad. A su parecer la escenita que su padre había montado en la graduación de Rukia debería haber sido suficiente para que la misma dejase de tener ganas de volver a relacionarse con el hombre, incluso Hisana san debió de haberse escandalizado. Pero contrario a lo que había creído debía de haber sido la respuesta sana, ambas morenas estaban extasiadas; y no era para menos, ya que a pesar de todo el que había pasado más vergüenza había sido él.
-Además, ¿no habías dicho que éramos koibito? -Le recordó ella en son de broma, levantando el meñique.
El pelinaranja a penas si reaccionó, se veía más indigando que avergonzado.
-Éso fue hace un año, cuando les dije que te había dejado ir al zoológico
Ella le miró confusa.
-¿Qué tiene eso qué... ah! ya entiendo.
-Renji es un mono pelirrojo / ¡Renji es un mono pelirrojo! -Dijeron los dos al tiempo aunque con tonos diferentes.
Finalmente llegaron a la escuela, a la entrada de la sección secundaria.
-Me da igual, yo quiero estar aquí -Aseguró ella.
-Es tu segundo año, ¿no temes que llegue alguien nuevo a quitarte la corona?
-Por mí pueden llevársela, nunca pedí ser popular.
Él rió por lo bajo.
-Con tu temperamento es prácticamente un milagro ¡Ay! -Le cortó ella con un golpe a la cabeza -¿Ves lo que te digo?
Rukia iba a contestar, todavía algo molesta, pero entonces los amigos de Ichigo les alcanzaron.
-¡Amamiya san!
-Hola Asano, Kojima kun, Kon chan
Todos respondieron al saludo a su modo, Mizuiro sonreía mientras que los otros dos miraban con ensoñación a la morena.
-¡Nee chan qué felicidad que hayas venido a nuestro primer día de secundaria!
-No viene por ti -murmuró Ichigo por lo bajo con fastidio.
-Ichigo no seas envidioso! -Gruñó Kon
-Sí Ichigo, no seas envidioso. -Le recalcó Rukia sonriendo con picardía antes de jalarlo del brazo. -Y anda, ven para la foto.
Más a fuerza que de ganas, él le hizo caso, aguantando con verdadera valentía las miradas y juicios de los que entraban entonces a la escuela. Finalmente Rukia decidió tomar fotos de todos tanto por separado como juntos.
Lo cual no tardó en empezar a colmar la paciencia del pelinaranjo. Auyentó a sus amigos y a ella la alejó tomándola del brazo, lo cual a ella le sorprendió...
-Bien ya fue suficiente. Vete antes de que termines fuera el primer día de clases.
-Ichigo...
Aunque no por algo que él pudiese jamás haber considerado. Rukia le miraba con detenimiento, como si de pronto hubiese encontrado una verdad escrita en el rostro del chico. El mismo se sonrojó de inmediato sintiéndose incómodo.
-¿Qué? ¿Por qué me miras así?
Ella se acercó a él y él por instinto dió un paso hacia atrás, aunque no sirvió de mucho ella lo alcanzó de igual forma.
-¿No estás... más alto?
Afonía.
¿Lo estaba?
-¡Lo estás! -Declaró ella sonriendo, sorprendida de veras. Igual que él que en ése momento se dió cuenta de que era cierto. Apenas el año pasado podía decir que Rukia le sacaba fácilmente dos cabezas de altura, quedando al ras del pecho de ella, pero ahora quedaba ligeramente por encima de los hombros de la misma. -Aunque sigues siendo más pequeño que yo. -Declaró ella dándole palmaditas en la cabeza para ilustrar sus palabras.
-Sí pues, no será por mucho tiempo. -Contestó zafándose de ella.
Rukia no le renegó, por el contrario volvió a mirarlo con ternura.
-No. Supongo que no. Nos vemos luego.
Aquella mirada le destanteó sobre manera. Pero Rukia se había ido antes de que él pudiese cuestionarla. Debería sentirse feliz y no era que estuviese triste tampoco, era sólo que...
Se sentía raro.
Pasaron las primeras horas de clase, los chicos conocieron a algunos de los que serían sus profesores, a primera hora les habían dado el tour de bienvenida por la escuela y había tenido la suerte de que su grupo de amigos había quedado de nuevo en el mismo grupo que el suyo. Como sino particular, había vuelto a elegir uno de los asientos al fondo del salón de clases, directamente al lado de la ventana y había tomado nota de todo lo importante de cada una de sus clases.
Para el segundo receso, sin embargo, el resto de sus compañeros empezó a notar lo que su compañera hubiera advertido por la mañana, aquél descubrimiento que incluso lo había dejado pensativo.
-No me había dado cuenta, Ichigo estás más alto -Declaró Keigo.
-Su rostro también está menos redondo -Asintió Mizuiro.
-Déjenme en paz -gruñó el aludido, mientras seguía en el proceso de terminar con su almuerzo.
-Éso podría ayudarte a atraer interés de algunas damas -Señaló Kon
-No seas ridículo -volvió a gruñir, sobraba decir que él no tenía interés en las chicas, punto.
-Sí, aunque se esté poniendo atractivo, su personalidad es un asco -rió Keigo
-¡Oi! -al instante siguiente el aludido le golpeó directo en la cara con el antebrazo.
-¿Ves a lo que me refiero? -lloriqueó el castaño desde el suelo.
-¡Ichigo! -Canturreó Tatsuki, acercándose al grupo, por detrás de ella venía otra compañera.
-Ay no, nos tocó con la marimacho -gruñó Keigo.
-Y a mí con los afeminados -respondió la morena. No era secreto que los dos no se llevaban muy bien.
Mizuiro entonces notó la presencia nueva.
-¿Quién es tu amiga, Tatsuki?
Tatsuki miró a su compañera a quien le dió un leve empujón con el codo. La aludida brincó evidentemente abochornada, dedicó una trémula mirada al pelinaranja (quien la miró extrañado), antes de llenarse de valor y presentarse.
-Mucho gusto soy Inoue Orihime -exclamó sonriendo.
Kon Y Keigo tenían ahora una musa más.
-¡Ometteto!
Aquella noche, como era costumbre cada año durante el primer día de escuela, las familias Amamiya y Kurosaki cenaban juntas en celebración de un nuevo año escolar, un logro que veían a bien festejar ambos líderes familiares; Hisana e Isshin se habían vuelto bastante cercanos dadas las condiciones de convivencia, cuidado y apoyo que se habían dado el uno al otro durante el transcurrir de los años, y la verdad era que hacían un excelente par.
Hisana había sido la primera en hablar, compartiendo su experiencia en su nuevo empleo, finalmente había conseguido el puesto de coordinara en la galería de artes de karakura; Isshin siguió después de ella, mencionando que había recibido un apoyo por parte de un paciente "forrado en dinero" que había quedado complacido con su atención médica, y ahora la clínica tendría su pequeña área de emergencias con instrumentación que antes no tenía, Rukia siguió después de él, mencionando que las de nuevo ingreso parecían haberse enterado de ella por rumores de pasillo y que ahora su séquito de seguidoras había crecido al grado de que la habían nombrado capitana de porristas a pesar de que seguía sin ser parte verdadero del equipo; Karin y Yuzu continuaron, la última siendo mucho más expresiva que la primera.
-Ése fue un muy buen inicio Yuzu chan, Karin chan. -Reconoció Hisana, antes de mirar al único que faltaba -Ichigo kun eres el único que falta de contar su experiencia de primer día.
Su padre asintió con fuerza en evidencia emocionado.
-Anda hijo, no seas tímido y compartenos la dicha de ser un hombre Kurosaki
-Je! Suerte con eso -murmuró Rukia
-Rukia nechan! -frente a ella Yuzu le reprendió aunque sin ser enserio.
Ichigo rodó los ojos antes de responder.
-Ha reserva de las ideas de algunos, me fue bien.
Ante ésto el ánimo tanto Isshin como de Hisana se desinfló un poco.
-¿Sólo bien? -cuestionaron ambos.
Karin rió por lo bajo entonces, antes de responder.
-Oh yo creo que le fue bastante bien -dijo, elevando las cejas de manera sugestiva.
-¿Por qué lo dices Karin? -cuestionó Rukia verdaderamente interesada.
Ichigo le miró con cierta irritación, desconociendo realmente de qué demonios hablaba su hermana. La morena rió un poco más por lo bajo antes de declarar lo que terminó causando conmoción en el resto de los presentes incluido el mismo Ichigo.
-Ichi-nii tuvo bastante pegue con las chicas
"Eeeeehhh?!"
-No seas ridícula! -Refutó éste al instante, mejillas rojas, y es que ¿¡de qué rayos estaba hablando Karin?!
-No lo digo yo, lo dicen tus fans de tu club de admiradoras -se excusó ésta.
Y entonces Yuzu pareció recordar entonces un fragmento del día, no por nada iban a la misma escuela.
-Ah, es cierto. Yo lo ví con una belleza durante el receso.
-¿Una belleza?! -volvieron a exclamar los demás cada uno con expresiones diferentes.
Para entonces, el joven ya tenía una idea de a qué belleza se referían y por razones que desconocía no quería que aquella información se desvelara incluso si sólo fuesen conjeturas.
-¡No saben de lo que están hablando, sólo son tonterías! -Se defendió intentando no mirar a Rukia
-¿De quién se trata? -cuestionó Hisana, notando al igual que el resto que Ichigo había afirmado sin realmente saberlo.
Isshin brincó al instante.
-¿Será por casualidad Inoue chan?
-¿Inoue? -preguntó Rukia, aquél apellido se le hacía conocido.
El hombre asintió con fuerza, evidentemente emocionado.
-Su hermano realizó sus prácticas en nuestra clínica hace ya seis años, un hombre de bien sin duda, ¡y su hermana era una cosita linda!
-Oh my, me gustaría conocerla -Exclamó Hisana, con la ilusión de que la familia crecería.
-Tal vez lo hagas Hisana okasan -le dijo Yuzu, a su lado Karin asintió-, la chica se veía muy prendada de Ichi-ni
-¡Te digo que no sabes de lo que hablas! -Volvió a interrumpir el pelinaranjo, ahora ya más irritado que abochornado -Es amiga de Tatsuki no mía
-Mientras más lo niegas más te defiendes. -Pero fue Rukia quien finalmente consiguió que se calmara. Incluso si había intentado no hacerlo, le miró justo entonces, ella de nuevo le sonreía con cariño. -Además no tiene nada de malo.
-Pero es que no es... -Trató inútilmente de defenderse, esta vez fue Hisana quien le cortó, la misma le miraba comprensiva.
-Ichigo kun, eres un chico muy apuesto y heredaste muchas de las facciones de Masaki sama, sin duda habrás despertado algunos corazones.
Tras escuchar ésto, Ichigo finalmente se sentó. Aunque se sentía ligeramente derrotado, las palabras de Hisana le habían entibiado un poco el corazón, si acaso sólo por la comparación con su difunta madre.
-Hisana san, no te olvides de los genes Kurosaki -intervino Isshin
-Sí claro, ésos también cuentan!
Rukia le tocó el hombro sacándolo entonces de sus pensamientos.
-Me alegra que hayas tenido un buen primer día.
Y eso fue todo. La cena siguió y terminó sin mayor preambulo. Ichigo no sabía bien qué había esperado o qué había temido que ocurriese exactamente, pero sin duda no había sido la indiferencia o la falta de reacción de Rukia sobre un posible interés amoroso de él.
La morena seguía indudablemente confundiéndolo.
-Kurosaki kun
Quizá fuera por eso que, aunque no tenía nada en contra del género feminino, Ichigo comenzó a volverse más retraido cuando se trataba de convivir con las niñas, al grado incluso de pasar de Tatsuki si con eso lograba alejarse de Inoue. Irónicamente éso sólo lo hizo parecer cool al resto de las chicas de primero, kawaii para las chicas de segundo y un proyecto a futuro para las chicas de tercero; no que él estuviese enterado pero éso era cosa aparte.
Tenía el clásico potencial para convertirse en un ladies man según las chicas mayores, pues tenía el sino de un chico malo en proceso (lo que sea que éso significase), sin mencionar que tenía buenos genes. Y ya había varios (incluidos hombres) que dudaban de que el naranja fuese su color natural. Bastante rudo para un chico de primero, no?
Así que había que darle crédito a la chica de cabellos color fresa, cuando contra todo pronóstico y a pesar de la distancia que había marcado el chico, ésta se había acercado a él.
-¿Qué ocurre Inoue? -cuestionó algo inquieto.
Para su sorpresa, su compañera parecía tener mejor valentía que él mismo. ¿Quién llevaba los pantalones ahí?
-Quiero pedirte un favor -soltó sin más mirándolo directamente a los ojos; con tanta fuerza que incluso el pelinaranja se retrajo en algo cercano al miedo.
...
-Quién, qué..? Es enorme...!
Por lo que resultó una sorpresa que el favor de Inoue fuese un chico moreno, bastante musculoso para ser de secundaria y éso sin mencionar su estatura. El susodicho estaba de pie recargado en la reja que separaba la secundaria de la primaria y tenía un pajarito en una de sus manos, grandes igual que el resto de él.
-No es tan grande Kurosaki kun, es alumno de primero igual que nosotros -le informó Inoue.
-Ah?! Bromeas no? -Exclamó incrédulo, todavía demasiado sorprendido por la forma del chico que parecía tener casi la misma altura que Renji, pero Renji iba en preparatoria y era alemán (sólo kamisama sabía qué tenía que ver ése último argumento con la estatura) -¿Y? ¿Qué es lo que quieres que haga?
-¿puedes hablarle?
O_O
Al ver que él no entendía bien a lo que se refería, la pelirroja se apresuró a explicarse.
-Creo que todos le tienen miedo porque es muy grande, además de que es bastante serio; se nota que está muy solitario y que debe querer tener muchos amigos -esto último lo dijo con un aire de ensoñación que incluso le nublaba los ojos.
Ichigo elevó una ceja.
-¿Cómo puedes saber todo eso?
-¿Le hablarás? -fue su respuesta.
-¿Por qué no le hablas tú?
-Es que soy una chica -Contestó, como si éso fuera toda la información que necesitase justificar su pregunta. Y en cierta forma, lo era. Pero por si las dudas agregó -Ya sabes, los rumores...
Sí. La radio pasillo de la escuela secundaria élite karakura era bastante rápida y sensacionalista como revista amarilla de telenovelas; deseosa de algún buen chisme y romances escandalosos.
Al final Ichigo suspiró resignado.
-Aaay está bien.
Orihime sonrió ampliamente antes de dejársele ir encima en un abrazo.
-¡Muchas gracias!
-¡Oi! ¡Suéltame!
...
El intercambio sin embargo, resultó ser bastante incómodo.
-Oye
-¿Mmm?
Ichigo simplemente se había acercado a él en un andar que denotaba el clásico soy un chico malo y se plantó delante del moreno. Por segundos el movimiento cesó de quienes estaban cerca de ellos, pendientes de si se iba a desatar una pelea. Para su decepción no fue así.
-Soy Kurosaki Ichigo -dijo sin más, porque ¿qué más podía decir?
El moreno le miró un instante como midiéndolo, antes de decidir tomar la mano que el pelinaranje le había ofrecido y presentarse.
-Yasutora Sado.
Mutismo.
Unos segundos después de silencio incómodo, Ichigo finalmente preguntó.
-¿Quieres, comer con nosotros?
Ése fue el inicio de una larga amistad.
Para su sorpresa resultó que Orihime dejó de prestarle atención tan pronto Sado se había sumado al grupo; Ichigo cayó en la cuenta de que anteriormente la razón por la que constantemente su compañera le seguía con la mirada a todos lados (principalmente cuando compartían espacio), había sido porque se estaba armando de valor para pedirle aquél favor. Y, al mirar la manera de ensoñación en la que su compañera miraba a su nuevo miembro en su pequeño grupo de amigos, se dió cuenta de que el interés de la misma estaba lejos de tener relación con él sino con el moreno.
¡Quién lo diría! Había hecho el trabajo al parecer de una casamentera, ¿qué diría Rukia?
Su respuesta se hizo llegar a la salida, cuando la misma llegó corriendo hasta él cuando éste ya llevaba una cuadra de camino de regreso a casa, rumbo hacia la parada del autobús.
-¡Ichigo!
Tan pronto ella le llamó, el aludido se detuvo y se giró a verla. Venía riendo y se veía evidentemente contenta.
-¡Felicidades campeón! -le dijo, dándole un golpecito en el hombro, sin quererlo él volvió a notar que efectivamente estaba alcanzando la altura de su compañera.
-¿De qué hablas?
Ella soltó una risita.
-No te hagas el tonto pillín, te vi durante la hora de receso. Quién diría que eras tan vil como tu padre.
Ante ésto él volvió a mirarla entre confuso e irritado.
-No tengo idea de qué estás hablando.
Porque enserio, nada había pasado durante el receso, salvo su presentación con Sado y a menos que Rukia fuese una fujoshi (cosa que sabía no era así), no había nada por lo qué emocionarse.
-Awe vamos, no intentes ocultarlo, hablo de ti y de Inoue chan
Aquéllo lo destanteó aún más.
-¿qué tiene que ver Inoue?
-Pues que es tu novia
Ichigo casi tiene un infarto
-¿Mi qué? ¿De dónde sacas esa ridícula idea?
Ahora la que se veía confusa era ella.
-Pero... los vi, apartados del resto, contándose secretos como dos enamorados -comenzó a relatar en su modo de fangirl dramático -vi cómo te sonrojabas para finalmente asentir ante la pregunta de ella y luego cómo ella se lanzó a tus brazos y tú la recibiste como todo un príncipe, medio gruñón pero un príncipe al fin. Ne? -le guiñó el ojo, terminando su actuación.
-Insisto, debes de dejar de leer las novelas de Yuzu -dió por toda respuesta.
-Un momento, entonces no es cierto?
-¡Por supuesto que no! -refutó con vehemencia antes de volver a andar rumbo a la parada del autobús, Rukia le siguió de cerca. -Sólo me pidió que le hiciera un favor, quería que le diera un mensaje a otro compañero. Y es el otro compañero el que en realidad le gusta a ella. Lo que está bien porque yo no tengo interés en Inoue ni en nadie más. -Concluyó repasando mentalmente su respuesta para asegurarse de que no había dejado nada fuera, siendo Rukia como era no podía darse el lujo de que la imaginación de la misma siguiese haciendo conjeturas erróneas con posibles cabos sueltos que él dejase sin querer.
-Ya entiendo -fue la respuesta de ella, suave, casi inaudible, pero curiosamente no triste sino lo contrario.
Ichigo había estado a punto de voltear a mirarla nuevamente cuando la misma se abalanzó sobre él, mientras reía, hasta fundirse en un abrazo, descansando su cabeza sobre la de él.
-Mmm... antes no podía hacer esto eras demasiado enano.
¡Qué rápido había muerto el tema anterior!
-Eso viene de la chica de segundo de prepa que mide apenas 1.60
Rukia gruñó pero no le soltó, tampoco le reclamó nada, muy por el contrario dejó caer su peso muerto sobre el chico y a punto estuvo de hacerlo caer de frente contra el suelo, lo que derivó en un forcejeó más por parte de él que de ella mientras intentaba zafarse.
-¡Rukia! -gritó indignado e irritado.
-Es tu culpa por llamarme enana.
-¡No te llame enana! Sólo dije que medías 1.60
-Es básicamente lo mismo
-¡NO lo es! eh...
Y entonces se le cortó el aliento. Rukia había dejado descansar sus brazos encima de los hombros de Ichigo, rodeándole el cuello; para entonces los dos se habían inclinado sobre el otro en direcciones opuestas que bien podían representar un bonito triángulo sino fuera porque la morena se había recargado de más, dejando algo blando descansar sobre la espalda del chico.
-¿Qué pasa Kurosaki kun? -canturreó ella, plenamente consciente de lo que hacia, o al menos hasta cierto nivel. -¿Te comió la lengua el ratón?
El rojo le subió a Ichigo hasta colorearle las orejas.
-N...no estás... usando... no estás... aaah
"Brassiere, no estás usando brassiere"
La morena sonrió de medio lado.
-Has mencionado por tanto tiempo que soy plana que terminé por creermelo -comenzó a explicar ella repegándose más-, la última vez que discutimos dijiste que "no tenía caso que usara un sujetador si no había nada que sujetar" -dijo en su mejor imitación de él, por su parte el chico parecía navegador de internet que se había quedado ciclado imposible de cargar la página. ¡Ayuda! ¡El navegador se cae y el dinosaurio tampoco puede saltar los pequeños cactus! -Así que decidí hacerte caso. Aunque no parece que sigas pensando lo mismo.
"Maldita!", pensó con rencor, aunque sin realmente sentirlo. Oh no, "Kamisama, ésta es la prueba de que existes", se dijo. El problema radicaba en que estaban en la calle y él tenía una reputación que sin saber había estado construyendo durante el último mes que lo que menos quería era quedar como un pobre farol virginal que se traba con un simple repegón.
Así que, a pesar de que estaba disfrutando aquello mucho más de lo que se permitiría admitir y porque tenía una dignidad que defender delante de ella (incluso si sabía que la misma se le caía cada que ella jugaba ésa carta), tan pronto llegó el autobús salió corriendo como damisela en apuro. A salvo en uno de los asientos, fue capaz de ver a Rukia todavía en la acera despidiéndose de él con una sonrisa de oreja a oreja. La muy maldita se sabía ganadora.
Estuvo a punto de gritarle que qué demonios estaba esperando y que se subiera al autobús antes de que éste avanzase cuando cayó en la cuenta del porqué no subía.
"Renji", pensó. "Tiene una cita con Renji".
Fiel a su pensamiento el pelirrojo alcanzó a Rukia cuando el autobús avanzó. E incluso si no había querido hacerlo, Ichigo mantuvo la vista fija en ambos.
Incluso cuando los mismos se saludaron con un beso.
A/N: Esta es una historia cute que se ha desviado casi por completo de lo que tenía en la cabeza...
