Éste capítulo tiene un mejor final que el anterior, lo juro, y es la última parte del hilo de mi pubertad vs. la tuya.
Disclaimer: Bleach ni sus personajes me pertenecen, sólo la historia.
CAPÍTULO 6
Mi pubertad vs. la tuya, parte 3.
El descanso de primavera que ocurría a principios de Abril era el evento social por excelencia en todos los niveles de educación media superior y superior. Con menos libertades cuando aún no eres mayor de edad pero quizá por lo mismo, con un estilo diferente de excitación ante lo desconocido.
O casi.
Ya había pasado un año y quién lo diría. Él tenía 13 y Rukia 17. Él seguía soltero y Rukia estaba cerca de cumplir un año de noviazgo con Renji, habían durado mucho más de lo que Ichigo había previsto en un principio; parecía que el mono pelirrojo no era tan tonto después de todo y quedaba claro que algo había estado haciendo bien porque, ¡un año!, en menos de un mes ambos cumplirían lo que se llamaba aniversario. E Ichigo estaba pasando por una montaña rusa de emociones.
Triste, deprimido, fatalista, frustrado, irritado, molesto, enojado, exasperado, condescendiente... y volvía a reiniciar.
De espaldas sobre el colchón de su cama se recordó lo diferente que había sido hacia dos años. Cuando Rukia seguía soltera, Renji seguía sin querer tener una novia y él podía seguir soñando con que su vecina sería sólo para él; incluso si entonces Momo y Mashiro se encontraban invadiendo su habitación entonces mientras veían película romántica tras película romántica; al tiempo en que le pedían su opinión de hombre con respecto a ciertos temas.
Incluso si no lo admitía en voz alta, el pelinaranjo extrañaba aquellas tardes de confidencia donde las tres chicas le hacían parte de sus secretos más oscuros (en realidad cursis), donde él seguía siendo parte del círculo de Rukia, e incluso si ahora sabía que aquello había sido parte de las razones que lo introdujeron a la friendzone, era mucho mejor que el tener que lidiar con que Rukia estaría ésas mini vacaciones en compañía de Renji.
A la fecha seguía sin saber qué había pasado realmente en ése viaje de prácticas a Hokkaido, pero según los chismes de Masshiro Renji se había comportado como todo un caballero, rechazando todas las entradas que ella y Momo habían tendido como trampas para ambos. E Ichigo quería creerle, pero éso sólo significaba que emocionalmente Rukia y Renji se habían vuelto mucho más íntimos.
Había sido una suerte el que en vacaciones de Diciembre ambas familias se hubiesen ido de vacaciones a Hong Kong y de que salvo algunas llamadas el nombre de Renji ni siqueira fue pronunciado. Era una relación extraña la que estos dos mantenían o quizá simplemente eran reservados. Lo cual tenía sentido, pues Rukia jamás se había prestado a ser exhibicionista (excepto cuando se trataba de él pero Ichigo estaba seguro de que era algo diferente, un juego que no iba enserio).
-Haaa... -suspiró.
Luego, su móvil comenzó a sonar. Con cierta pereza se levantó y contestó con desgana.
-Diga?
-¡ICHIGO!
Tan sólo para que casi le reventaran los oídos.
-¡Kon qué demonios!
-Escúchame bien, nos invitaron a la fiesta en Las Noches!
-Uh?
...
Ok. Hagamos paréntesis.
Las Noches era un antro juvenil conocido porque se reinventaba cada tres meses y daba las mejores fiestas de bienvenida tanto de preparatoria como universitarias. Exacto, el acceso a menores de edad estaba completamente renstringido; la única excepción era la fiesta clásica de bienvenida a preparatoria, en donde los tres grados podían asistir y generalmente tenía que ser la misma escuela la que patrocinara el evento.
De modo que era cosa seria el que Kon hubiese conseguido una invitación, pues apenas y tenían 13 años y aunque algunos de sus compañeros aparentaban más edad como Sado... bueno, únicamente Sado, dudaba que eso fuera a ser suficiente para conseguir acceso.
...
-Bromeas, ¿verdad?
-Na-ah-aah! -Canturreó. -Nuestra preciosa Inoue nos consiguió las entradas. Te dije que convendría hacer parte del grupo a las chicas pero nunca me haces caso.
Bueno aquello tenía más sentido, se dijo Ichigo. Inoue era una de las pocas alumnas de secundaria que estaban... ah, ¿cómo decirlo?.. sobredesarrolladas en ciertas áreas físicas.
-Es natural que la inviten a ella Keigo pero dudo que nos vayan a dejar entrar a nosotros
-No estés tan seguro Ichigo, my friend, la novia de Mizuiro al parecer será la anfitriona
Ése era otro aspecto a considerar, desde siempre Mizuiro se había visto bastante reservado y no precisamente introvertido. Ichigo recordaba a la perfección cuando el mismo le confesara que le gustaban las chicas mayores que él. Pero esto era el colmo.
-¿cuántos años tiene su novia?
-Eso es lo de menos -minimizó su compañero.
Ichigo se escandalizó.
-¿Cómo que lo de menos? ¡Podría ser pedofilia!
-Nah, creo que va en tercero de preparatoria pero sigue siendo menor de edad también
El sentimiento fue otro entonces.
-Maldito suertudo -murmuró por lo bajo.
-¿Dijiste algo?
-¿Dónde vamos a quedar de vernos? -contestó en su lugar.
-Así se habla my friend, nos vernos en casa de Mizuiro y de ahí iremos a Las Noches, recuerda que no podemos decirle a nadie a dónde vamos,¿entendiste? ¡A nadie!
-Sí, sí, ya entendí.
No hacia falta que Kon lo presionara, ni siquiera su padre que constantemente decía que quería ser abuelo le permitiría ir a un lugar como Las Noches, al menos no mientras fuese menor de edad.
Ichigo se giró para ver el calendario sobre su buró. Era apenas miércoles y la fiesta sería el sábado por la noche, de modo que lo ideal sería decir que habría una pijamada en casa de Mizuiro. Podría funcionar sin problemas, su padre conocía a los padres de su amigo y ya había pasado la noche antes, claro que su padre ignoraba que los padres del chico solían salir con regularidad pues eran igual de fiesteros que su hijo.
Por otro lado sería el distractor que le hacía falta para no pensar en que Rukia no estaría disponible porque estaría ocupada fangirleando sobre su primer aniversario de novios con Renji. La bilis le subió hasta la garganta.
Luego volvió a suspirar resignado.
¿Qué podía un chico de 13 años hacer al respecto?
...
Así que durante los próximos días Ichigo se dedicó a prepararse para el momento.
O algo así.
(A/N: te recomiendo escuchar silly boy aquí )
Desde asaltar el armario hasta hacer pruebas sobre colonias.
El día llegó y desde que el reloj sonase, el chico había saltado de la cama dispuesto a empezar con su proceso de preparación. Con una rápida mirada en dirección a la casa de Rukia para darse valor, se sacudió los pensamientos y comenzó.
-Hagamos esto.
El primer día consistió al menos en buscar el mejor atuendo. Parecía una especie de pelea entre él y el armario (really!). Ichigo rebuscó una y otra vez entre camisas y jeans por el mejor atuendo. Con la computadora prendida y montones de pestañas en google abiertas, desde tutoriales en youtube (sí, tutoriales! figures...), blogs sobre ropa y hasta cosas de citas (ligas que realmente las chicas buscarían aunque increíblemente había un sector exclusivo masculino en el tema del "mejor atuendo para tu primera fiesta"). Así que constantemente cambió de atuendos, navegando en la web sobre looks de celebridades y qué cosas parecían gustarle más a las chicas. Practicando poses frente al espejo.
Ésa fue la fase dos.
Ichigo conoce el espejo.
("I'll better stop")
-Ichigo kun, ¿qué te trae por aquí? -cuestionó Hisana al recibirlo en la puerta.
Para entonces ya había practicado incluso durante la ducha, y en cualquier superficie que reflejase su imagen, Ichigo se había dedicado incluso a practicar un par de frases de ligue, uno que otro acompañado de "miraditas".
-Ah... EStoy investigando sobre colonias
-¿Colonias?
Ésa había sido la fase 3, cuando trató un montón de perfumes y aguas de ducha para hombre.
-Fragancias para hombre -corrigió.
-¿No sería mejor que fueras a la perfumería? Lamentablemente soy una chica Ichigo kun.
Éso había sido lo siguiente que había hecho. Navegado entre los escaparates de perfume del centro comercial, incluso se dió tiempo de buscar prendas nuevas.
-Claro, sólo quería saber cuál te gusta oler en los hombres...? -Sobra decir que se sentía bastante estúpido.
Para su buena suerte, Hisana no se burló de él (al menos no de frente).
-¿Por qué no le preguntas a tu papá? -dió por toda respuesta
-Cierto.
-¿Necesitasa algo hijo?
Como si fuera a hacer semejante estupidez.
-Olvídalo viejo.
(I better not)
No.
La fase 4 comprendió en un arduo análisis (a escondidas, por supuesto), de los mangas que sus hermanitas leían e incluso acompañar a las mismas a mirar sus odiosas novelas mientras tomaba nota del comportamiento del galán, además de su atuendo y su manera de caminar. Para después repetirlo en soledad.
-Esto es ridículo, ningún hombre que se precie diría tantas estupideces -pensó mientras leía uno de los mangas.
Pero suponiendo que a las chicas era lo que les encantaba, siguió tomando nota. Copiando la ropa y el andar cada que salía.
-¿Otra vez vas al centro comercial? -preguntó Yuzu.
-Son vacaciones y tengo 13 años, es perfectamente normal.
-Sí, pero tú no eres normal Ichi-nii
Pero el pelinaranjo no hizo caso de las preocupaciones de su hermana, ni del idiota de su padre que parecía Magdalena llorando porque su hijo había entrado en la primera etapa de la delincuencia: igunorar a su padre.
Ridículo, pensó, al tiempo que intentaba ignorar la voz que le decía que él estaba haciendo lo mismo, saliendo con Keigo, Kon y Mizuiro, incluso a veces hasta con Sado a lanzar piropos en las plazas (era más cosa de Keigo y Kon, pero él estaba ahí también incluso si a ratos trataba de pretender que no iba con ellos).
-Te ves ridículo -dijo Karin
-Te vas a quedar pobre -apoyó Yuzu
Y quizá debió de haber hecho caso, o al menos éso pensó cuando cayó en la cuenta de que un perfume costaba exactamente 5 de sus mesadas, y en frascos pequeños por supuesto)
(Silly boys... You ran away... Your unemployed... You'd waste away)
Irónicamente se ganó algunas miradas de parte de chicas de diferentes edades que pensaban que era "cute".
Ichigo supuso que tenía que ver con su cabello, y a éso se dedicó durante la fase 5.
Pero sin importar cuánto intentase arreglar su melena, ya fuera en la ducha o en seco con un cepillo y spray, las puntas se rebelaban y seguía teniendo esa aire inocente al contrastar con lo redondo de su cara (seguía teniendo facciones infantiles). Suspiró, sentado rendido sobre la acera. Quedaba un día.
Pero no. No debía rendirse.
El sábado lo encontró repitiendo actividades desde la etapa 1 hasta la 5 en desorden y repetiendo alguna de ellas más de una vez.
Debería ir formal? corbata? tennis o zapato cerrado? debería tomar la loción de su papá? QUé pasaba con el cabello?
¡Que alguien le ayudara, paar faaaavaaaaar!
...
-Quizá esto sea una mala idea -se lamentó, dejándose caer a medias sobre la cama, sintiéndose totalmente derrotado. Y al instante después saltó tomado por sorpresa.
-¿Qué rayos estás haciendo?
Ichigo miró hacia la puerta donde una extrañada Rukia le miraba con una media sonrisa adornándole el rostro. El chico se levantó tan rápido que casi vuelve a caer de cabeza sobre el suelo.
-¡Rukia!
-¿Y bien? -Preguntó ella, obviamente haciendo alusión al montón de piezas de ropa regadas por toda la habitación y una que otra revista acompañadas de algún manga shojo. -Kurosaki kun no sabía que tenías estos gustos.
-¡No es lo que crees! -se apresuró a defenderse.
-Hmmm -sopesó. Cerrando la puerta tras de sí y entrando por completo a la habitación del chico, pasó de éste hasta sentarse en la silla de su escritorio. Sabía decisión, considerando que la cama estaba llena de ropa. -Has estado actuando más raro de lo normal. ¿Qué te preocupa?
-Aaahh...
Ichigo pasó saliva sintiéndose incómodo, mirando por ése instante a todos lados menos a ella. Pero se trataba de Rukia, se recordó, básicamente habían sido el confidente del otro durante casi todo el tiempo que llevaban de conocerse, sería tonto empezar a ocultarse cosas ahora (dejando a un lado claro, el secreto de su enamoramiento con ella).
-Es algo complicado...-
-Prúebame -le animó -tengo tiempo.
Y entonces la vió de verdad. Rukia llevaba un vestido corto veraniego, sin mangas, con estampado de flores de cerezo, llevaba el cabello recogido en una coleta alta; pero a pesar de que a su parecer se veía hermosa, era en realidad un conjunto bastante 'normal' como para una cita (aunque ignoraba si ella y Renji ya habían llegado a ese nivel de comodidad, aunque lo dudaba pues hasta al menos el inicio de las vacaciones de primavera, Rukia siempre ponía algo de 'esfuerzo' en su apariencia cada que salía con el pelirrojo), y entonces cayó en cuenta de que había estado tan ensimismado en su preparación que no había visto a Rukia durante toda ésa primer semana.
-¿No saldrás con Renji?
Algo pasó en los ojos de Rukia, algo que Ichigo no fue capaz de identificar y que duró a penas un segundo antes de que la misma cambiara su expresión.
-Estoy libre toda la tarde -contestó.
"No pienses demasiado", se dijo el chico, "no pienses en la posibilidad de que tanto ella como Renji vayan a estar en Las Noches puesto que ellos van en preparatoria, ¡¿y por qué demonios no lo pensé antes?!"
-¿Ichigo?
El aludido reaccionó.
-¡Dime!
-Kamisama, estás muy nervioso. Tiene algo que ver con que estés en guerra con tu armario?
-No -se rió, alargando un poco la o. Ella le dedicó una mirada, elevando una ceja -Ok, está bien. Tal vez un poco.
-¿Le llamas a esto un poco? -cuestionó divertida levantando un frasco de loción que él le arrebató al instante.
-¡está bien, tal vez mucho!
-¿Tienes una cita o algo así?
Ichigo compartió una mirada con ella antes de rendirse primero a la competencia y suspirar rendido, volviendo a sentarse al borde de la cama.
-Voy a una fiesta. -Rukia asintió comprensiva -Una fiesta en Las Noches. -Murmuró por lo bajo, cerrando los ojos
Mutismo.
Ante el silencio, Ichigo volvió a abrir los ojos de apoco. Rukia lo miraba molesta.
-Es para chicos de preparatoria, ¿a qué demonios vas tú? Tienes 13 años ni siquiera te van a dejar entrar.
Lo último le caló y lo enrabietó al mismo tiempo.
-Al menos podrías darme más crédito.
-¿Con todo el desmadre que estás haciendo? -reclamó, haciendo alusión del desastre en el que se encontraba la habitación. Él apartó la mirada, sintiéndose frustrado -¿quién te dió la idea de que podías ir?
-Oh no lo sé, tal vez fui invitado.
Afonía.
Por un instante ella lo miró con algo parecido al terror, pero no podía ser cierto, se dijo el chico. ¿Qué había que temer? Y por otro lado, el mismo no quería confesar que la invitación realmente se la habían hecho a Orihime y que la misma la había extendido para todo su pequeño grupo de amigos, Tatsuki incluida ( y decir que la misma iba era cosa seria ). Porque había algo en esa mirada tan extraña que le dedicaba la morena que extrañamente le daba una especie de emoción parecida a la esperanza. Porque era ridículo, incluso él sabía cuando estaba aspirando demasiado alto, y éste era uno de ésos momentos.
Así que pensó en alguien que podía caer en la descripción y que tampoco le delataría al final. Ya que si efectivamente terminaba yendo como planeaba hacerlo, quizá él mismo pudiese ofrecer la oportunidad a la chica en cuestión. Sin embargo, había que tantear el terreno primero.
-¿Por qué te interesa saber?
Y aquello la había destanteado evidentemente, como si un balde de agua fría le cayera a la misma. Por un momento pareció que Rukia estaba intentando dar con una excusa razonable y eso sólo levantó aún más los ánimos del pelinaranjo.
-Quiero estar segura de que no se trata sólo de una mala broma.
El corazón le latió pesado en el pecho. ¿Siempre había sido así?
-No te preocupes, la invitación viene de parte de alguien que es de confianza.
-¿Ah sí? -él asintió -¿podrías decirme de quién?
-Si tan preocupada estás... -comenzó. -Neliel me dió dos entradas para ir con Orihime.
Silencio.
Ambos estaban analizando cada palabra. Principalmente Ichigo, quien recordó que incluso si hacía unos meses le había asegurado a Rukia que no había nada entre él y la chica de cabellos de fresa y que la misma incluso tenía interés en Sado; lo cierto era que la misma pasaba más tiempo con Ichigo que con el moreno. Además de que muchas cosas pueden pasar incluso en pequeños periodos de tiempo y no era como que él y Rukia hubiesen hablado mucho del tema.
Rukia por su parte... si él hubiese volteado a verla en ese momento, habría visto que la misma se veía triste.
...
-Ya veo... ¿Y? Todo este alboroto, es porque te estás preparando para tu primera cita.
"No mientas", pensó Ichigo, "No mientras...!", en realidad sólo le estoy dando gusto a Orihime (tecnicamente no estaba mientiendo, su compañera había estado bastante entusiasmada de poder colarse en la fiesta con todos)
Rukia rió por lo bajo.
-Éso es tan típico de ti. ¡Pobre Orihime chan! ¡La compadezco!
-¡Oi! No te burles de mí, si no me importara no estaría pasando por esto
¿Pero realmente por qué le importaba tanto? Estaba seguro de que si Rukia le preguntaba en ese momento él no tendría una respuesta. Ni siqueira le importaban todo ese tipo de cosas a menos que no estuviese Rukia involucrada, y ni siquiera había caído en la cuenta de que la misma estaba invitada al evento dado que era el evento de su escuela.
-No tienes nada de qué preocuparte, la fiesta en sí no es la gran cosa. Si vas acompañado además, estarás bien. Sólo diviértete y no seas un imbécil con Orihime.
-Hm, no sé por quién me tomas
-Te dejaré para que termines -sonrió y se fue riendo.
...
Una vez Rukia se fue Ichigo se dedicó a arreglar su habitación, todavía faltaban cerca de 3 horas para la salida e Ichigo tenía además que arreglar la maleta que se llevaría a casa de Kon, pues la historia que le había vendido a su padre era que se quedaría en casa de su amigo para lo que ellos llamaban su última pijamada de niños. Era bastante ridículo y absurdo pero para alguien como su padre era la excusa perfecta.
Terminando antes de tiempo, Ichigo echó una mirada a la casa de su vecina, antes de volver a recostarse en su cama dejando pasar el tiempo. Y entonces volvió a pensar en porqué era que le había emocionado tanto el ir a Las Noches. Supuso que tenía que ver con el hecho de poder sentirse por una vez más grande de lo que era, libre de las restricciones del "eres un niño" que Rukia constantemente le echaba en cara.
Ahí pensó que su compañera estaba siendo injusta, bajo ése estandar, él nunca la alcanzaría. Porque si bien recordaba, cuando Rukia había cumplido 13 la misma había sufrido su primera decepción amorosa según Hisana y dicha experiencia seguía siendo un misterio para él. Cuando Rukia había cumplido los 13, la chica había incluido a Momo y a Mashiro en sus tardes con él, y platicaban sobre chicos y novios y citas y cosas sobre cómo atraer chicos, aún con todo y su presencia. Cierto, las tres lo veían como un niño pequeño que de nada se enteraba y en parte era así pero...
Aunque Rukia se riera y le reclamara sobre sus intentos de "pasar por grande"... Ella había hecho lo mismo. Bueno, casi.
En una tarde parecida a ésta, las tres chicas, Rukia, Mashiro y Momo, habían llegado a su casa y se habían instalado en su cuarto incluso antes de que él regresase de la escuela; había tenido práctica de soccer además. Pero a Rukia no le importaba respetar espacios ajenos (o al menos no el de él) y las otras dos le siguieron el juego tras meses de juntarse con ella. Así que cuando Ichigo llegó a casa y escuchó voces en su habitación, no hizo otra cosa más que suspirar.
Subió a su cuarto con una bandeja con vasos y una jarra de agua de sandía que Yuzu le había encargado llevara a las visitas (Yuzu entonces apenas y tenía 4 años pero ya era bastante mandona). Cuando abrió la puerta sin embargo, a penas y fue notado por las chicas que discutían arduamente. Ichigo dejó la bandeja, se sirvió un vaso para sí y bebió de éste, volviéndolo a dejar sobre la cómoda antes de acomodarse en su cama para continuar leyendo el libro de ése mes.
-Awe vamos, no podemos ir si no sabemos cómo besar -se quejó Mashiro
-Yo sé cómo besar -refutó Rukia
-Claro a tu muñeco de peluche -contestó la peliverde.
-¡Oye!
-Perdón, ¿era el espejo?
¿De qué rayos estaban hablando ahora?, se preguntó el niño no sin cierta molestia.
-Están siendo excepcionalmente ruidosas hoy -se quejó, atrayendo sin quererlo por fin la atención sobre él
-Ya sé, -brincó Mashiro emocionada -practiquemos con Ichigo kun
-¿Qué?
-¡¿Qué!?
Cuestionaron Ichigo y Rukia respectivamente, uno totalmente sobrecogido la otra con terror. Mashiro por su parte rodó los ojos irritada.
-Es sólo besar -se justificó.
-No. -Sentenció Rukia, semblante serio.
-¿No? -cuestionó Ichigo porque, vamos, no era como que no se hubiesen besado apenas hacía año y medio.
-No. -Volvió a sentencia la morena, ligeramente escandalizada. -¡Por kamisama Masshiro! Sólo tiene diez años
-Vaya gracias -se quejó él.
-No lo digo en mal plan, pero vamos eres un niño.
Ouch.
-Y tú has de ser muy adulta, ¿no?
-Basta. -Les calmó Momo, la castaña se veía entre contrita e irritada. -Ambos tienen razón. No debemos incluir a Ichigo, no porque sea un niño ni porque nosotras seamos muy maduras, pero porque no es correcto. -Y luego miró al aludido con cierta pena en los ojos que él odio por completo. -Ichigo kun creo de verdad que un beso debe de ser con alguien a quien quieras.
"Díselo a Rukia", pensó para sí. "La loca que le robó su primer beso a un inocente niño de 8 años, dígase yo". Pero se mordió la lengua, no le convenía decir eso.
-Bueno pero entonces, ¿qué?, ¿nos vamos a quedar fuera de la posible diversión? -cuestionó Mashiro. -Las tres quedamos que íbamos a hacerlo
Aquello llamó la atención del chico.
-¿De qué hablan?
Las tres chicas compartieron una mirada cómplice antes de contestar.
-Una tonta apuesta que increíblemente Momo -resaltó el nombre de la misma, casi como un látigo -hizo por todas nosotras -informó Mashiro.
-No es mi culpa, ésa bruja me cae bastante mal -se defendió la castaña.
Resulta que habían tenido un altercado con la que era la anterior reina de la escuela secundaria, todo porque al parecer las chicas de primero no podían ser más populares que las de primero, además de que la misma estaba ardida de que Rukia se negara a ser parte de su séquito y del pegue que tenía la misma a pesar de no estar tan desarrollada como ella.
-¿Por qué tienen que probarse? -cuestionó él pensando que todo era demasiado ridículo, para su sorpresa las tres contestaron al mismo tiempo "¡Porque es la secundaria!", como si eso lo explicase todo. Él puso los ojos en blanco pero al menos tuvo la inteligencia de permanecer en silencio.
-Además de que ya no es la fiesta de inicio -resaltó Momo.
-¿Y entonces qué van a hacer? ¿Practicar entre ustedes? -dijo con sarcasmo.
...
Silencio.
...
Jamás esperó que las mismas le tomaran en serio.
-¿Qué? -cuestionó verdaderamente confundido.
Y por eso la reacción que las tres tuvieron entonces lo dejó perplejo.
-¡Ichigo kun eres un genio!
-¿uh?
-¿quién va primero? -Preguntó Rukia
-Oigan qué...? -intentó hablar, pero ya ninguna le prestaba atención.
-¡Yo quiero ser primero! -exclamó Mashiro emocionada.
Ichigo estaba que la cara le ardía y tras un instante de escuchar tonterías se levantó por fin.
-Yo me voy
-¡NO!
Pero todas se le avalanzaron encima inmovilizándolo.
-¡Tú tienes que ayudarnos! -aseguraron todas, encima del pobre niño que se retorcía por debajo de ellas, en un intento inútil por liberarse.
-¡No veo cómo pueda! -gruñó.
-Sólo dinos si es creíble -pidió Rukia.
Y bueno, ya que lo pedía ella.
-Voy a arrepentirme de esto, seguramente -murmuró derrotado, de cara al suelo.
Las demás rieron en triunfo.
...
Aunque lo cierto fue que no se había arrepentido. Oh no. Incluso con tan sólo 10 años, el cuerpo de los niños madura antes que el de las niñas, es en cuestiones de madurez emocional y cerebral que las niñas van más adelantadas.
Así que vió a Mashiro besar a Rukia... y a Rukia besar a Momo... y a Mashiro besar a Momo...
Las había visto practicar hasta el cansancio, hasta que parecía que realmente lo disfrutaban y no sólo lo actuaban.
Había sido demasiado para la pobre mente de un niño de tan sólo 10 años...!
Había sentido algo aunque no había estado seguro de qué.
Excitación sí, pero su cuerpo físico estaba lejos de tener una verdadera respuesta, o al menos no recordaba que hubiese habido una.
...
Hasta que la había visto besar a Renji.
...
Ichigo apretó los puños con fuerza. Lo que había sentido aquella tarde era algo parecido al enojo que causa una rabieta, con todo y la decepción y el dolor que conlleva la desilusión de no conseguir algo que querías.
Su celular sonó entonces, indicando que ya era hora de irse. Con una última mirada al espejo, tomó la mochila y se preparó para salir. A la entrada se despidió de su padre y de sus hermanas sin hacer mucho revuelo. Iba a irse directo a la parada del autobús cuando una sensación a un hilo que te jala le detuvo antes de dar el primer paso; e inevitablemente su mirada se dirigió a la ventana de la habitación de Rukia.
¿Iría ella también a la fiesta? ¿Se estaría arreglando para la misma? ¿Vendría Renji por ella?
¿Por qué te torturas?, preguntó su mente. Pero no hubo respuesta. En su lugar Ichigo terminó yendo a casa de ella. Sabía que Hisana llegaría tarde de la galería aquél día y que Rukia estaría sola. Usando la llave de repuesto que tenía (Rukia tenía una de la casa de él también), entró a la misma sin avisarse sino hasta que hubo subido las escaleras y llegado a la habitación de la misma.
...
-¿Rukia? -le llamó.
-¿Ichigo? -se oyó su voz desde dentro, después un poco de movimiento y acto siguiente, le abrió la puerta y le miró con sorpresa -Wow, te ves... wow
Él se sintió incómodo pero pudo controlar sus emociones para su propia sorpresa.
-Gracias, tenía mis dudas. -Confesó.
Ella negó con la cabeza, dedicándole otra mirada completa a su persona -No tenías porqué, te ves bastante bien -afirmó, liberando sin saberlo al chico de un enorme peso que había sentido hasta entonces.
Al parecer sus jeans negros, junto con sus convers también negros, la camisa blanca de manga larga, con las mangas arremangadas hasta los codos, junto con la chamarra negra que llevaba en el brazo, le habían dado sin quererlo ese toque de chico malo que había estado buscando imitar durante los últimos cuatro días.
-¿Te pusiste colonia?
Inmediatamente se llevó una mano detrás de la nuca, con el calor invadiéndole el rostro.
-Ah, sí, es de mi padre.
-Huele bien, se distingue apenas lo suficiente, buena ésa Kurosaki kun -le tentó con su tono de fangirl. Pero por una vez éste no rindió el efecto esperado, Ichigo no se veía molesto sino incómodo, ella lo notó. -Bueno pues parece que estás listo, campeón -intentó animarle.
Pero él sólo siguió removiéndose incómodo, sin saber qué decir o hacer. Ella se preocupó.
-Ichigo, ¿ocurre algo malo?
Sellaron la mirada en la del otro. Él se veía que realmente estaba forsejeando con las palabras, así que Rukia lo hizo pasar a su habitación, cerrando la puerta tras él. Sólo entonces Ichigo se dió cuenta de que ella no planeaba ir a la fiesta, que ni siquiera estaba remotamente interesada en la misma y que tampoco parecía que tuviese planes de salir.
Ambos se sentaron en el suelo, a un lado de la cama. Pocas veces Ichigo había estado en la habitación de Rukia después de que la misma cumpliese los 15 años, algo sobre el cuerpo de las chicas y el espacio personal sagrado de una señorita; aunque éso no la detuvo de continuar invadiendo el de él en su lugar, incluso con sus nuevas amigas.
-¿Y bien? -preguntó ella, evidentemente preocupada.
"Here goes nothing", pensó el chico, aún sin estar seguro de qué pretendía lograr con lo que estaba a punto de desencadenar -Necesito practicar, para hoy. -Soltó todavía entre avergonzado e incómodo, pero ligeramente exhilarado. Ella le miró confusa y le pidió con la mirada que fuese claro. Él respiró hondo antes de completar. -...cómo besar, necesito practicar cómo besar.
Silencio.
-Pero tienes apenas 13
-Tú besaste mucho antes...! -Le cortó, evidentemente fastidiado.
Mutismo.
Ella lo miró como si fuese la primera vez que realmente entendía sus propia palabras, Ichigo ya tenía 13...
-Perdona -se disculpó con voz suave, y dejaron de hacerse frente al otro.
Con las espaldas recargadas en la cama, sentados en el suelo, una mirando al suelo y el otro a algún punto distante del techo; ambos se prepararon para entrar a un terreno hasta entonces desconocido en su relación, como si, al igual que cuando ambos eran niños y tras años de estar en grupos diferentes volvieran a compartir el mismo; el de los adolescentes...
-¿Y a quién elegiste? -se animó al fin ella a preguntar, internamente temiendo la respuesta. Porque entonces había recordado que ella había hecho algo parecido. Porque entonces recordó su primera decepción amorosa y se recordó que incluso Ichigo tenía meses más de edad que ella cuando experimentó lo que era tener el corazón roto.
Porque ya no podía seguir fingiendo que no volverían a encontrarse en el camino de su crecimiento.
-A nadie... no he, elegido a nadie. Confesó él, con el mismo timbre de voz.
Rukia respiró, dejando salir el aire que sin saber había estado conteniendo. Negándose a mirarlo, la morena se obligó a indagar.
-¿Por qué?
Ichigo sacudió los hombros, sin saber realmente qué decir, ya que como Keigo diría, a pesar de su personalidad tenía pegue con las chicas de su clase.
-Porque no sé si quiero ser... -la voz se le cortó, ¿qué podía decir exactamente? "Porque no sé si quiero besar a alguien que no seas tú"-No estoy seguro... -dijo en su lugar.
...
Se quedaron así en silencio durante un instante, con el tick tack del reloj y los sonidos de la noche que llegaban desde la ventana de la habitación, con la música de fondo que Rukia había estado escuchando; en la comodidad de un silencio compartido. Ella bien pudo haber descansado su cabeza en el hombro de Ichigo, que había crecido más durante los últimos meses; y él habría correspondido el gesto, hasta que Hisana hubiese regresado y él hubiese tenido que o bien irse a la fiesta o aceptar quedarse con ellas.
Y habría estado bien, cualquiera de las dos opciones hubiera estado bien. Habrían estado tomando pequeños pasos de bebé que ayudarían al fortalecimiento de su relación, que les harían descubrir cosas de sí mismos y a admitir que no estaban listos para ciertas cosas por mucho que clamaran a gritos el que las deseaban. Pero ninguno de los dos tenía la madurez necesaria para moverse en ésa dirección.
No. Ambos eran como ésa frase: "young and stupid" (jóvenes y estúpidos), guiados por su propia inexperiencia y la inseguridad que viene con ésta ha ser impulsivos y pensar después de decir las cosas, a estar dispuestos a cometer errores porque, ¿no se supone que para eso es la adolescencia?
Así que, contrario a lo que pareciera, no fue una sorpresa cuando Rukia soltó lo siguiente...
-¿Quieres, que yo te enseñe?
Alivio. Ichigo sintió alivio, porque en sus fantasías más irrealistas éste era el camino que esperaba se pudiera abrir para él. Excitación fue lo que ambos sintieron después. Aunque quedaba un problema, se recordó el pelinaranja.
-Pero...
Miró a Rukia en ese momento, que también le miraba. Y las palabras fluyeron a través de las ventanas de sus almas. "Renji?" Ichigo jamás sería ese tipo de chico y se odiaría si terminaba volviendo a Rukia ese tipo de chica, y ella lo sabía, porque ella tampoco quería lo mismo.
-Nos estamos dando un tiempo... -explicó, porque éso no se podía decir a través de una mirada.
-¿Qué quieres decir? ¿Un tiempo de qué?
Trece años, se tuvo que recordar Rukia, trece años, así que no sabía las mismas cosas que ella también ignoraba a esa edad y sobre todo si no has tenido jamás una pareja formal, ni mucho menos has recibido apoyo didáctico de mangas y novelas; así que con paciencia le explicó.
-Cuando no estás seguro de querer seguir siendo pareja de alguien, e igualmente dudas sobre si realmente quieres terminar con esa persona; ambos acuerdan estar un tiempo lejos del otro para ver si... para dar con la respuesta
-¡Qué estupidez! -estalló -O quieres estar con alguien o no -se quejó.
A su lado la joven se desinfló.
-Sí... -asintió, sin verdadero ánimo.
-¿Por qué Renji-
-No fue Renji... -Le cortó al instante. Y él clavó la mirada en ella aún más confundido. -No realmente...
Mutismo.
Ichigo asimiló lo que ella le había dicho, habían vuelto ambos a desviar la mirada del otro, cada uno sumido en sus propios pensamientos. "Darse un tiempo", qué absurdo. No verse el uno al otro para decidir, ¿cómo exactamente funciona? Llevaba tanto tiempo enamorado de Rukia que dudaba el que un sentimiento así pudiera desaparecer.
-Pero técnicamente siguen siendo pareja, ¿no?
-No exactamente... -Explicó. -Acordamos que podíamos salir con otras personas durante estas dos semanas... Para ver si, realmente no queremos a nadie más.
E incluso si éso era una ventaja para él, porque hey!, finalmente podría demostrarle que él podía gustarle también, pero... Pero...!
-No entiendo Rukia, ¿por qué tù...
-Va a regresar a Alemania -Soltó interrumpiéndolo. Y, oh... éso tenía sentido. -Y cumplir un año con alguien es cosa seria, más aún si se planea seguir juntos el resto del ciclo escolar. Diez meses más y se irá, no estoy segura de que quiera que siga volviéndose más serio si voy a quedarme atrás. Quiero decir, ni siquiera somos mayor de edad, no vamos a casarnos, ¿cuál es el punto de hacer las cosas formales?
"Entonces realmente no lo quieres", quiso decirle, "si piensas que no vale la pena el esfuerzo, es porque no le quieres lo suficiente", pensó. Pero por otro lado, podría ser simple miedo, ¿no? Podría ser que sólo estuviese negándose, intentando convencerse a sí misma para no sufrir una segunda desilusión. Involuntariamente miró el cabello de su amiga, largo otra vez, ¿se lo cortaría de nuevo si seguía con Renji y éste le rompía el corazón al irse? ¿Sonaba Rukia como estaba tratando de convencerse? ¿Y dónde rayos estaba Renji? Si fuera él, no le dejaría sola, es decir, respetaría su espacio, pero no la abandonaría.
-Así que como vez -siguió ella atrayendo su atención nuevamente-, no hay problema si te enseño a besar. No es como que vayamos a empezar una relación de noviazgo ni una aventura ni nada parecido -bromeó.
Él sonrió un poco incómodo.
-No, claro que no. -Rió por lo bajo, porque rayos!, él sí que quería empezar algo serio con ella. Pero él no era Renji, ¿cómo haría eso diferentes las cosas? -Es sólo práctica, voy a ir a una fiesta a besar a más gente después de todo
Incómodo.
-Sí... -asintió ella no muy convencida.
Él rió por fin.
-Eso sonó horrible -admitió.
Y ella rió con él.
-Sí. Especialmente si consideramos que irás acompañado.
-No me lo recuerdes.
...
Un latido. Dos latidos.
...
-¿Entonces? -presionó otra vez, alargando la última sílaba.
Y esta vez, aún si estaba nervioso, podía más la determinación en él.
-Dime qué tengo que hacer.
...
Había una cierta belleza en el rostro de Ichigo que Rukia había admirado durante el transcurso de los años, incluso si quizá nunca lo admitiría de frente, la joven sabía apreciar las facciones del chico que en ése momento estaba frente a ella, los dos sentado en el suelo y por fin haciéndose frente. Durante el tiempo que ambos eran niños, la diferencia de edades poco había importado, sin importar el que ella estuviese a cargo de él, Rukia siempre le miró como su igual. Mandona o no, ambos compartían una camaradería que no se había desvanecido con los años; pero que tras el cambio físico de Rukia a la pubertad había resentido pese a sus intentos de mantenerse al mismo nivel que él.
Pero había sido imposible, y tras sentirse arrancada del mundo de Ichigo, había terminado por sentirse molesta con el mismo, resentida incluso.
"¿Por qué no creces más rápido?"
E incluso si lo entendía no lo hacía más fácil. Pero igual intentó aceptar que al menos durante la etapa en la que él siguiese siendo un niño, ella sólo tendría permitido mirar desde lejos. Que aunque ella genuinamente le considerase a él su mejor amigo y así misma como la mejor amiga de él, no podrían experimentar a la par las mismas cosas de la pubertad y la adolescencia. Y Rukia había resentido tanto eso. Porque siendo fémina, eso significaba que su lugar en el corazón del chico estaría en aún más peligro de ser reemplazado en el momento en que el mismo se enamorase. Incluso si no había ocurrido lo mismo de su parte, entendía que quien se convirtiese en la pareja de Ichigo no vería a bien la relación que él y Rukia mantenían, una relación sin límites.
Por eso ahora, en ése momento, Rukia sentía que la vida por fin le estaba regresando lo que sentía tenía derecho desde que ambos compartieran su primer beso, por muy de chocolate que hubiera sido.
La joven tomó el rostro de él con ambas manos, y le habló dulcemente.
-Esto se llama un beso casto.
Ambos cerraron los ojos al mismo tiempo, de modo que cuando el contacto se hizo la respiración se sincronizó con la del otro. Rukia ejerció presión en los labios de Ichigo y él respondió de la misma manera. El contacto terminó entonces.
-¿Se supone que sea corto? -cuestionó él, demasiado perspicaz, una cualidad tan clara de los adolescentes, irreverentes.
Ella contuvo una risa.
-Depende.
-¿De qué?
-Del sentimiento con el que beses -respondió, volviendo a tomarle el rostro con las manos -del sentimiento que quieras trasmitir. Puede ser un saludo -dijo y acto seguido le besó en ejemplo, satisfecha de que él saliera a corresponderle desde antes del contacto -puede ser un me gustas -el beso duró más, tres segundos contó el chico, antes de volver a separarse, ¿estaban así de cerca antes? -o puede ser algo más intenso, como un te quiero -concluyó, con la mirada ligeramente sobre los labios de él.
Ichigo la analizó con la mirada, y fue él esta vez quien en un acto de impulsivo le tomó el rostro con ambas manos y la besó largamente... con el deseo de mover los labios aunque sin saber como.
7 segundos... desde que sus labios tocaran los de ella hasta que lentamente volviesen a separarse. Las miradas se encontraron nuevamente un segundo después de finalizado el intercambio.
-¿Cuántas veces más debemos de practicar este tipo de beso? -preguntó él en un susurro, la mirada clavada en la de ella.
-¿Querías mover los labios? -cuestionó en el mismo tono suave que él.
Él asintió.
-Entonces... hay que pasar al que sigue. -Informó. -Son los que realmente cuentan en un juego de besos -bromeó con una sonrisa a la que él correspondió aunque ninguna de los dos vibró lo suficiente, pues la excitación volvió a dominarlos.
...
Rukia se soltó de él, en un intento de serenarse, sentía el pulso hasta en los oídos. A su lado, Ichigo se sentía incluso peor, estaba sudando frío.
-Esto es un beso de labios -le dijo, antes de volver a acercarse, colocando sus manos alrededor del cuello de Ichigo -Pon las manos en mi cintura -le instruyó y él hizo como ella le dijo, preguntando con los ojos si estaba bien el contacto, ella asintió -Sólo trata de seguirme el ritmo, de repetir lo que yo haga por muy incómodo que resulte
-No es incómodo en lo absoluto -le interrumpió él y Rukia tuvo que morderse la lengua.
Trece años... Trece años... tú también querías ser complaciente a ésa edad, se recordó.
-Creo que es mejor si contienes el aliento, aunque no del todo. -Completó -Tienes que ir aprendiendo cómo respirar dentro de un beso.
Ella se inclinó hacia él, todavía dudosa y él la encontró a la mitad del camino.
Ichigo inspiró con fuerza ante el contacto. Aferrándose a ella, apretando la tela del vestido de ella, sintiendo los labios de la misma moverse sobre los de él, Ichigo sintió que la Tierra había perdido su axis y que lo estaba recuperando poco a poco. Poco a poco. Con el vaivén de los labios, de la danza que ambos hacían; acortando más y más la distancia.
Se sentía... se sentía como si hubieson sido hechos para chocar con el otro constantemente, como si sus bocas estuviesen destinadas a conectarse. Ichigo entendió a lo que se refería Rukia con respecto a lo de aprender a respirar dentro del beso. Había momentos en los que se alejaban del otro, aunque no realmente, sólo un pequeño brinco para reajustarse la postura, para mover la cabeza en dirección opuesta, para respirar antes de volver a conectarse.
Contrario al primero, pasaron más tiempo en este segundo tipo de beso, antes de que Rukia empezara a abrir más la boca e Ichigo comenzara a imitarle, al grado de terminar por morderle el labio. Aquello la hizo reaccionar y se aparto de él, aunque lo hizo pausadamente, dando la oportunidad a ambos de estabilizar el aliento y volver a mirarse a los ojos. Ichigo la sostenía por los hombros.
...
-¿Qué sigue ahora? -Susurró él, con la frente descansando en la de ella.
¿Estaba ella lista para lo que seguía? ¿Estaba siquiera consciente de cuánto se estaban borrando las líneas? ¿Los límites? Algo era seguro, y era que él al menos no pensaba en ninguna de estas cosas que alguien ya entrado en la adolescencia tiene más conciencia. Debía parar pero...
¿Y si Ichigo no paraba allá a donde fuera? ¿Y si alguien más le enseñaba ése beso que ella se negaba a obsequiarle? Aquél que ni siquiera ella, tras casi un año de noviazgo, había sido capaz de compartir con Renji.
-¿Rukia?
La mirada de Ichigo... tan llena de determinación... con ésas orbes castañas, casi amieladas que le transmitían tanto...! ¿Miraría él así a alguien más? ¿A Orihime?
Rukia abrazó a Ichigo y se aferró a él con fuerza, confusa y asustada. ¿Qué eran esos miedos? ¿Era quizá tan egoísta?
Ichigo por su parte correspondió al abrazo; no entendía qué estaba sucediendo. Es decir, comprendía lo sobrecogedor que resultaba porque él apenas y cabía en sí mismo de felicidad, pero al mismo tiempo era capaz de sentir como si una línea hasta entonces invisible se estuviendo deshaciendo y él se sentía por igual emocionado y aterrado, porque todo esto podría bien explotarles en las narices y no estaba listo para éso ni para la posibilidad de perder a Rukia y no por alguien más sino por él mismo.
Quizá pensaba, Rukia estuviese sintiéndose igual.
"¿Qué he hecho?"
A/N: ¿Fue ése un buen primer beso "real"?
