Necesito apoyo moral xD ¡Esta cuarentena me está matando! Y no de una buena manera, por alguna extraña razón el ocio es enemigo de la inspiración.

Disclaimer: ¿Realmente necesito repetir quién es el creador de Bleach? A partir del próximo capítulo no considero necesario seguir poniéndolo.


-Podemos parar, si no quieres...

Su voz era apenas un susurro de palabras ahogadas... y sin embargo había un montón de significado en cada una de ellas... miedo de que quisiera parar, miedo de que quisiese seguir, miedo de sentir emoción de ambas posibilidades. Se sentiría feliz si seguían porque el simple hecho de que ella quisiera seguirlo besando significaría tanto!, pero también lo haría el hecho de querer parar; su corazón se permitía soñar con que significaría aún más que no estaría lista para dar el paso, que consideraría el estar con él como una verdadera opción... porque con el corazón tan lleno de felicidad, las posibles consecuencias negativas no tenían lugar ni en su mente ni en su corazón.

Así que quizá... quizá para evitar cualquier posible daño, debía ser él quien marcara una salida, y demostrara que sin importar las ganas que tuviera por cualquier cuestión física, siempre, siempre tomaría como prioridad los sentimientos de su compañera.

-Es tarde y yo...

Rukia se aferró aún más a él, acallando las palabras de su compañero. Aquella reacción había sido un intento de darse valor... cuando sintió que podía dominarse a sí misma, se separó de él. Respiró hondo un par de veces antes de volver a mirarle y sonreirle.

Un latido.

Dos latidos.

Tres latidos.

Y un beso.


CAPÍTULO 7

Sin comparaciones, ¡por favor! Después de todo sentimos lo mismo.

Ichigo se había levantado de muy mal humor aquella mañana. No suficiente con tener que responder en algún momento a las constantes llamadas y mensajes de parte de su trío de amigos, había tenido que hacerle frente a su padre que a pesar de no sorprenderse de encontrarlo tan temprano despierto había tenido la decencia de dejarlo en paz, como si supiese lo que le acongojaba y eso lo enrabietaba aún más. Si era honesto deseaba poder descargar toda la ira y la frustración que sentía acumulada durante los últimos días.

Estaban en medio desayuno cuando el timbre sonó y dado que su padre estaba ése día sirviendo el desayuno y atendiendo a las gemelas, el pelinaranjo se levantó a atender a quien sea que estuviese molestando tan temprano en la mañana; resultó que era el cartero.

-Buenas tardes, traigo un paquete para Kurosaki san. -Saludó el hombre.

-Sí, es mi padre, ¿puedo firmar por él?

-Claro, aquí por favor. Gracias.

Tan pronto se hubo marchado, el joven se disponía a volver adentro, cuando fue detenido por su grupo de amigos; Kon, Keigo, Mizuiro y Sado le saludaron entonces tomándolo por sorpresa y lo poco de buen humor que le había regresado acabó por esfumarse.

-¡Ichigo!

-Buenos días Keigo -saludó nockeando el intento de abrazo del chico. -Ah, éso se sintió bien.

-¡Eres un salvaje! -se quejó su amigo en el suelo antes de levantarse.

-¿Qué hay?

-Veníamos a invitarte a la arcada -informó Mizuiro -nos juntaremos con otros compañeros, también de otros grados

-Paso -contestó sin emoción alguna.

-¡Ichigo! -consiguiendo un reclamo de parte de los dos castaños.

-¡Tienes que venir con nosotros! ¡No es justo que nos abandones! -Exclamó Kon, mientras Keigo asentía a su lado frenéticamente.

-¿Para qué?

-Awe vamos Ichigo, te mantuviste ausente durante todas las vacaciones -señaló Keigo.

El pelinaranjo puso los ojos en blanco.

-Y con justa razón, con la fama que ambos se hicieron me sorprende que Sado les siga hablando.

El aludido ni se inmutó.

-¿y qué hay de Mizuiro? -cuestionó Kon resentido.

-Está más perdido que ustedes.-Declaró.

El moreno sonrió de oreja a oreja, demasiado perdido en su celular.

-No lo niego.

Kon Y Keigo suspiraron derrotados y luego volvieron a mirar al pelinaranjo, para sorpesa del mismo, Sado le dedicó la misma atención.

-¿Qué? -preguntó incómodo.

Kon se desesperó.

-¿Es en serio?, ¿es todo?, ¿no vendrás?

Ichigo sacudió los hombros.

-Tengo cosas que hacer -contestó, mirando sin querer en dirección a la casa de Rukia, detalle que no pasó desapercibido por ninguno de los presentes.

-Más vale que no sea con la dulce Amamiya san -Advirtió Keigo con los ojos en llamas.

-¿Qué tiene que ver ella? -cuestionó Ichigo con cierta irritación en la voz.

-No te lo perdonaría -refutó.

Kon asintió con la misma vehemencia

-Más te vale que no te metas con ella!

Ichigo soltó un ruidito por lo bajo, como algo entre una risa forzada y un bufido, casi como si estuviese regodeandose al mismo tiempo en que se lamentaba.

-Es un poco tarde para eso -confesó.

Silencio, mutismo...

Afonía.

Completo shock...!

...Ichigo inhaló y exhálo, algo parecido a un suspiro resignado para bien, incluso se recompuso como si estuviese de verdad tranquilo y satisfecho con el día.

-Ja ne! -se despidió y acto seguido entró a su casa.

-¡HEY, ESPERA! -al tiempo en el que sus amigos gritaban por detrás de él, los cuatro, incluso Sado.

Y eso ya era decir mucho.

Adentro, recargado de espaldas sobre la puerta, Ichigo dejó salir el aire que había estado conteniendo y con ello el cumulo de emociones amotinadas se dejaron salir de nuevo.

-Haaa...

Estaba triste... incluso algo decepcionado de sí mismo... con la mirada baja, cayendo directamente sobre el paguete en su mano... hasta que algo le llamó la atención cuando su subconsciente descifró lo que estaba escrito en la etiqueta. -¿Uh? -Lo miró detenidamente. -¡Papá, ¿por qué nos enviaron un paquete con el nombre Kurosaki Hisana en la etiqueta?!

Tres cosas sucedieron entonces, la primera un corto silencio que precedió a la segunda, pasos presurosos del hombre que era el padre del chico que llegó hasta dónde él estaba en un santiamén, y lo tercero que le arrebatara con fuerza el paquete.

-¡Vaya! ¡Ya está aquí! Qué coincidencia -exclamó histéricamente Isshin ante la perplejidad de su hijo -parece que se mezclaron los paquetes, es que así salía más barato, pero supongo que debimos de confundirnos al dar los detalles, mira éste de aquí no es mío, así que porqué no mejor haces algo bueno y lo entregas a dónde debe, ve, ve, ve, VE!

Y acto seguido y sin más explicaciones que aquella confusa perorata, Isshin había vuelto a sacar a su hijo fuera de la casa con un paquete aún más pequeño que venía del paquete original.

-Qué rayos fue eso...? -cuestionó en voz alta, y luego miró la pequeña caja, efectivamente éste sí decía Amamiya Hisana.

Quizá si hubiese sido un error en la paquetería. Después de todo no era la primera vez que se mezclaban los envíos, aunque sí la primera en que los nombres venían mezclados. ¡Qué más da!, pensó, obligándose a caminar a casa de su vecina, paquete en mano. Tenía un nudo en el estómago, aunque dudaba el que fuese a cruzarse con Rukia quien probablemente ni siquiera estuviese en casa, volver al lugar del crimen representaba el mismo tormento a que si lo obligasen a pasar un día entero encerrado con Keigo y Kon.

Brrr... sudó frío. Ok, quizá no fuera para tanto pero el sentimiento se le parecía bastante.


Por su parte Rukia se había levantado esa mañana con lo ojos rojos después de haber pasado otra noche en vela y con las ocasionales lágrimas, era todo un desastre...

Quizá fuera por eso que Hisana la encontró todavía admirando su plato de comida aún después de que ella hubiese terminado el suyo. La joven tenía la mirada ausente y se notaba triste.

-Rukia, ¿me estás escuchando? -cuestionó sacudiéndola por los hombros,sin ser brusca.

La aludida reaccionó al instante.

-Lo siento, mamá, ¿qué decías?

Su mamá la miró con clara preocupación, aunque había un atisbo de enfado en sus orbes zafiro.

-¿Algo pasó con Ichigo?

La reacción fue practicamente instantanea, Rukia se sobresaltó sobremanera y las mejillas se le tiñeron de rojo; aquello fue la primera señal para Hisana, que había sido consciente de cuando el chico había salido corriendo de su casa hacía casi una semana como alma que lleva el diablo; tan ensimismado estaba, que no había caído en la cuenta de la presencia de Hisana en el recibidor de la casa cuando había salido sin mirar atrás a pesar de que ella le saludara.

-Por supuesto que no, ¿por qué piensas eso? -contestó su hija con nerviosismo, intentando comer lo que había en su plato -Sólo me desvelé anoche, es todo.

Hisana puso las manos en jarras sobre la cintura.

-Te has estado desvelando desde la noche del sábado.

La morena se veía verdaderamente incómoda.

-Por favor mamá, no intentes ligar las cosas, no pasó nada entre Ichigo y yo. Absolutamente nada -declaró, cada palabra subiendo el tono de enojo, como si el mismo fuese saliendo a la superficie de a poco.

-¿Entonces ése es el problema, que no pasó nada?

-¡NO! -se escandalizó -¿Por qué querría que algo pasara?

-Eso es algo que tú debes responder, oh mira, Ichigo kun, quizá pase aquí.

-Lo dudo y de todas formas no es como que me afecte -aseguró, volviendo a retomar el desayuno.

-Hmmm -canturreó la mujer, analizándola. Luego volvió la mirada hacia la casa del pelinaranjo. -Supongo que tienes razón, sólo salió a recibir al cartero, oh mira, sus amigos también vienen.

-Deja de espiar mamá, no es correcto.

Hisana volvió a dedicarle una mirada, antes de volver la atención afuera. Los chicos discutían mientras Rukia terminaba su desayuno. Y luego Ichigo entró a su casa sin mayor preámbulo, dejando a sus amigos en la acera discutiendo antes de retirarse también. Justo entonces Rukia terminó su comida y se levantó para irse. La puerta de la casa Kurosaki volvió a abrirse arrojando a un desorientado Ichigo.

Hisana sonrió.

-Rukia -la aludida se detuvo, mirando directamente a su madre. -Ichigo kun viene hacia acá.

-¡!

Tras decir esto, la puerta sonó con golpecitos en la puerta y Rukia, totalmente alterada, salió corriendo escaleras arriba.

-Hisana san -llamó Ichigo por fuera-, por error llegó este paquete a nuestra casa

La aludida abrió la puerta y lo recibió invitándolo a pasar.

-Ichigo kun, ¿creía que habías salido con tus amigos? -le dijo sonriendo.

El aludido aceptó la muda invitación a entrar, escaneando el área como cerdito en matadero, pensó la morena, riendo internamente. Una vez hubo asegurado la zona, el chico se dejó caer en una de las sillas.

-Nah, están jugando a creerse mayorcitos -dijo con burla.

-Ya veo, y tú juegas a creerte adulto

-¡Hisana san! -exclamó alterado, mientas la mujer reía, sentándose frente al chico, tomando al tiempo la pequeña caja que le había llevado.

-No tiene nada de malo Ichigo kun. -Le dijo. -Si crees que Rukia tiene derecho a probar los peces del océano antes de sentar cabeza contigo, creo que es un viaje de dos vías.

...

Afonía.

...

Durante el silencio que se produjo tras ésta declaración, sucedieron varias cosas en la mente del chico (además del resto de su cuerpo). Miles de pensamientos se estrellaron uno contra otro, y su piel pasó por múltiples colores hasta quedar blanco como fantasma. Cuando el alma le regresó al cuerpo (porque éso fue lo único que pudo hacer para evitar gritar, aunque por dentro berreaba peor que Magdalena en pleno viacrucis), Ichigo por fin recuperó la voz.

-¿Cómo lo supiste? -susurró apenas.

Hisana por su parte seguía sonriendo tan tranquila como el día que la conoció, mirándolo con esos ojos llenos de bondad.

-Te he criado como mi hijo desde que Masaki sama dejó de estar con nosotros. -Le recordó, ante lo que el chico volvió a recuperar el color, concediendo internamente la veracidad de aquellas palabras. -Y estoy al tanto de cuando le tomas fotos cuando crees que nadie está mirando.

-Aaarrghhh -exclamó con el rostro entre las manos y descansando sobre la superficie de la mesa -Esto es tan vergonzoso

Hisana le tocó el hombro para atraer de nueva cuenta su atención.

-Te diré un secreto Ichigo kun. -Le dijo, y él le miró, todavía con el rostro recargado sobre la superficie plana. -A lo largo de tu vida vendrán muchas personas que serán importantes para ti y te sentirás atraido por varias de ellas, incluso algunas al mismo tiempo... Y te confundirás. Y estará bien. Porque estarás creciendo y forjando tu caracter y decidiendo qué es lo que quieres en tu vida... Y porque amar y unirte a otra persona es más complicado que placentero, requiere trabajo... trabajo que no es recomendable que hagas cuando eres apenas un adolescente -le advirtió.

Ichigo arrugó el gesto, porque aunque comprendía lo que ella le estaba diciendo, parte de sí mismo se sentía decepcionado. Deseaba con tanta fuerza el que ése amor que sentía fuese correspondido, que era cierto que estaba dejando de lado ciertas cosas de su crecimiento. Cosas que podría lamentar más adelante, lo había entendido desde aquél intercambio de besos... Y aún así...

-Sal, conoce, diviértete. -Continuó Hisana. -Y si al final del día decides que sigues queriendo a Rukia por encima de tus demás experiencias estará bien también pero... deberás ver si ella piensa igual. Nada está escrito en piedra e incluso si llegases a encontrar y a perder al que consideres el amor de tu vida, puede volver a llegar el amor incluso más fuerte, nuevo y vibrante de como lo conociste.

"¿Como tú y mi papá?", quiso preguntar, pero se contuvo de hacerlo. Aquello representaba un atrevimiento al que no tenía derecho. Así que en su lugar dijo -¿Cómo puedes, vivir tan cerca y simplemente resistir?, -esperando que ella entendiera.

Y por la mirada que ella le indicó, pareciera que fuese así.

-Ichigo kun. Hay muchas maneras de amar. Y mientras reconozco que la forma física es algo maravilloso, no es la más hermosa ni la más completa. Excepto quizás en la adolescencia. Es por eso que no debes limitarte, no estás siendo justo contigo mismo. Verás que entonces, no te será tan difícil resistir.

El pelinaranjo sopesó las palabras de quien fuera la mamá de su mejor amiga. Entendió que tenía razón y al final suspiró con cierta aceptación.

-Gracias Hisana san. -Le dijo antes de retirarse.

El chico había salido con mejor humor del que había llegado así que pensó que sería suficiente, pero había estado tan segura de que Rukia había estado encerrada en su habitación todo el tiempo que había durado el intercambio, que se sorprendió de encontrar a su hija a la entrada de la cocina.

-Rukia... -Exclamó sorprendida.

Su hija se veía demasiado insegura, notó para su desagrado, triste incluso.

-¿Por qué le dijiste eso? -cuestionó con cierta amargura.

Hisana suspiró, debió de haber esperado aquella reacción.

-Porque era lo justo -Contestó y luego siguió con sus labores de limpieza. -Lo medianamente correcto, lo sabes tan bien como yo

-Se supone que estés de mi lado -reclamó elevando la voz una octava.

-Y lo estoy -le aseguró.

-¡No, no lo estás!

-Rukia

La aludida estaba al borde del llanto.

-No sé lo que siento y no es justo que me confundas más, o que me pintes como una insensible, ¡no lo estoy usando!

-Yo sé que no...

-¿Entonces por qué? -Reclamó, las lágrimas resbalando por sus mejillas. -¡No te metas en mis asuntos! -Gritó, antes de salir corriendo hacia su habitación, azotando la puerta con fuerza una vez se hubo encerrado.

Hisana suspiró.

Luego su mirada cayó de nueva cuenta sobre la pequeña caja sobre la mesa, se acercó y la tomó, abriendola con cuidado. Cuando descubrió lo que estaba dentro, su semblante y humor cambiaron al instante, sonreía de nueva cuenta.

-Isshin san qué oportuno. -Exclamó, sosteniendo el pequeño objeto entre sus manos, pegándolo al pecho.


Durante el resto del a tarde tanto Ichigo como Rukia se permitieron seguir divagando en pensamientos relacionados con lo que habían compartido hacia unos días, aunque cada uno a su manera. Mientras Rukia seguía cuestionándose una y otra vez qué significaba todo el cúmulo de emociones que la alteraba, Ichigo sopesaba las palabras de Hisana y cómo quizá ésta tuviese razón en decir que no debía limitarse a una edad tan temprana.

...

Porque aquella noche todo parecía ir a bien.

Porque cuando Rukia se había separado y le había vuelto a sonreír, se veía tan segura que Ichigo había perdido en ése momento cualquier pensamiento de inseguridad y la determinación lo había vuelto a dominar.

-Esto es un beso francés -Continuó ella con su enseñanza.

Oh, él conocía ése beso, pensó el chico o al menos éso creía; recordando las noches en las que soñaba subir aún más de tono las cosas con ella, ¿iba a suceder eso ahora? Seguro era que no, pero considerando dónde estaba y lo que estaba por hacer, se sintió con el derecho a soñar en lo imposible.

-Tienes que abir la boca -Le instruyó justo antes de lanzarse al contacto y tuvo que contener la risa al ver que él continuaba torpemente en el beso número dos. -Abre más la boca -le ordenó, él hizo como le dijo pero se retraía un poco, inseguro. Aquello la desesperó. -Vamos Ichigo, usa tu lengua.

That. Did it. (Eso, lo consiguió)

De alguna manera, por irónica que pareciera, cuando ella le había dado aquella orden, sonando autoritaria, algo había hecho click en todo su sistema. Como si el instinto se activase a modo de swich, el de Ichigo había despertado casi con rabia, respondiendo a una especie de reto, obligado a provarse a sí mismo.

Y oh!

El cambio había sido evidente...!

Hubo una corriente eléctrica al momento justo en que su lengua conectó con la de ella. Como una explosión que dejó retazos de chispas, de electricidad que reverberaba por las venas de ambos. Y entonces todo se volvió intenso!

Como una especie de guerra... el contacto se volvió desesperado pero para nada torpe, no... cada respiración, cada caricia, cada contacto, cada suspiro... era un movimiento cadencioso en un baile que cobraba su propio ritmo.

Habían estado sentados en el suelo al iniciar el contacto y de pronto estaban incados; como dos pecadores rogando por perdón, buscándolo en la boca del otro... Una necesidad intensa de conectar había nacido del intercambio de alientos de ambos, mientras sus cuerpos buscaban la manera de embonar en el del otro; cuando lo consiguieron, y sus partes íntimas conectaron por encima de la ropa, cada uno dejo salir en aliento en distintas formas... él en algo parecido a un gruñido y ella en quejido corto...

Se besaron y besaron... con las manos recorriendo las superficies de momento permitidas. Rukia volvió a conectar su lengua a la de él cuando sintió la necesidad de enterrar los dedos en la melena de éste, mientras Ichigo correspondía al gesto y sus manos aferraban la tela del vestido de ella por la espalda, en un desesperado intento por levantarlo, incluso si no estaba consciente de lo que sus instintos pretendían.

...

¿Por qué era esto tan fácil?, se preguntaron ambos; sin darse cuenta de lleno, habían dejado de estar erguidos. Mientras respiraban dentro de cada beso y seguían con las caricias, habían terminado sin quererlo recostados sobre el suelo.

Había sido un movimiento semi consciente. Ichigo la había atraído hacia él por la cintura, al tiempo en que se dejaba caer, tan empeñado en no separar el contacto que había terminado con ella encima, entre las piernas de él. En ése punto el chico tenía una mano detrás de la nuca de ella evitando el que el beso se interrumpiera, mientras con la otra mano seguía aprisionándola por la cintura.

Y de repente, no resultaba suficiente, había un instinto, una necesidad que él nunca antes había sentido... una necesidad física, clara y dura.

Y ella se dió cuenta de esto.

-Espera...

Por lo que había terminado por terminar el contacto.

...

Rukia dejó salir el aliento en una risa contenida, insegura y temblorosa.

Ichigo la miraba todavía con los ojos nublados por el deseo.

-Maldición, eres bastante bueno -concedió ella, todavía temblorosa.

-¿Estás bien?

-Sí -Asintió de inmediato, separándose de él y poniéndose de pie. Ichigo apenas y pudo sentarse. -Pero creo que fue suficiente práctica por un día.

Él pareció volver a la Tierra tras escucharle decir eso, dándose al fin cuenta de dónde habían terminado contrario a dónde habían empezado y se ruborizó.

-Correcto... am...

-Deberías irte -le dijo ella, entregándole su chamarra y ayudándolo a levantarse.

El se alarmó ante el notable cambio de actitud de ella.

-Rukia, ¿estás bien?

-Sí -Volvió a asentir, aunque demasiado nerviosa. -Sólo, tengo que irme, tienes que irte -se corrigió-, es todo

Él trato de hablar con ella, de investigar qué estaba de pronto mal.

-Rukia

-¡Vete Ichigo!

Silencio.

Ni siquiera lo estaba mirando...

-Sólo vete. -Pidió con un susurro.

Un latido.

Y se encaminó a la puerta, donde se detuvo.

-Rukia yo no...

-Ichigo -Le cortó y se giró finalmente a verlo. Tenía lágrimas en los ojos. -Esto fue un error.

...

¿Puede alguien romperte el corazón dos veces sin haberlo aceptado siquiera?

...

Él terminó por no ir a la fiesta.

...

Ella terminó por volver con Renji.

...

Al menos, éso fue lo que dedujo él tras ver al pelirrojo visitarla al día siguiente y a ella yendose con él a kamisama sabía dónde.


Él pensó que entendía algo... al menos después de haber escuchado las palabras de Hisana... y es que también había recordado lo que Rukia le había dicho sobre sentirse demasiado joven para tener algo serio... ¿pudiera ser que lo de ellos se sintiera así, o era que sólo él lo había sentido? Como si una parte de él mismo que llevara tiempo perdida finalmente hubiera sido encontrada...

Quizá sólo lo había sentido...

En cualquier caso, su plan originalmente requería algo primordial lo cual era paciencia; y lo que Hisana le había dicho le había abierto el panorama a una realidad hacia sí mismo que se había estado negando. Él también tenía derecho a crecer y experimentar por su cuenta... y si Rukia tenía un problema con eso, primero tendría que aclarar cómo lo quería a él en su vida...

-¡Ichigo!

-Wow, Mr. Gruñón aceptó ser parte del grupito de pubertos

Quizá fuera por eso que había aceptado al final reunirse con los demás aquella tarde, el penúltimo día de vacaciones del descanso de primavera. Llegando incluso sin aviso a casa de Mizuiro de donde le habían dicho saldrían todos.

-Bien reconozco que me lo merezco -aceptó.

-Te mereces más que eso, pero te perdonamos -declaró Keigo.

-Vaya, gracias. ¿Y? ¿A dónde hay que ir?

-Vamos al karaoke -Exclamó Kon entusiasmado.

...

Entraron a uno de los karaokes más populares de la ciudad de Karakura, con el nombre de Ojos de Gato, al parecer Sado conocía a los dueños y había conseguido el que les permitiesen estar en una de las salas v.i.p de mayor espacio. Ahí se encontraban Tasuki y Orihime junto con otras compañeras que Ichigo no reconoció, Mizuiro le informó que al parecer se reunirían con alumnos de otra escuela, sería algo así como una reunión tipo fiesta aunque un tanto más tranquila. El pelinaranjo no sabía si reír o llorar, aquello era demasiado se dijo.

-Se te ve emocionada Orihime -Señaló Tatsuki.

-Lo siento, es que veré a una antigua compañera -contestó la de cabellos color fresa.

Instantes después, y tras haber hecho la primera orden de comida, llegaron los chicos que habían estado esperando. Orihime saltó a abrazar a una chica de cabellos color magenta que la recibió igualmente de brazos abiertos. Y otros tantos también se reconocieron. Keigo aprovechó entonces para golpearle con el codo aunque sin fuerza, mientras levantaba las cejas en modo sugestivo.

-Esta es tu oportunidad campeón, no la desaproveches

Ichigo lo miró confundido.

-¿De qué hablas?

-Hola! -le dijo como si fuera tonto -varias de tu club de fans están aquí, incluyendo dos chicas de tercer grado, aprovecha...!

Quizá debiera hacerlo, pensó para sí. Después de todo a eso había venido, ¿o no?

...

La tarde siguió entre risas y conversaciones de presentación y una que otra anécdota de cómo todos se conocían. Cuando la comida y las bebidas llegaron y los recién llegados hicieron el segundo pedido.

Ichigo había pensado que no estaba tan mal, cuando tomó una de las bebidas y tuvo casi que escupir lo que había tomado (aunque no lo hizo), mirándose totalmente escandalizado.

-Esto es alcohol! -Exclamó acusatoriamente, aunque a nadie en particular.

El resto puso los ojos en blanco.

-Se llama agua loca, y no es tanto -Musitó Kon.

Ichigo no estaba de acuerdo.

-Vamos apenas en primero de secundaria, ¿no crees que esto es demasiado?

-Primero séptimo, ¿cuál es la diferencia?, además no es mucho. -Apoyó Keigo.

El pelinaranjo iba a decir algo cuando Tatsuki le detuvo.

-Tranquilo Ichigo, no pasa nada.

-Tatsuki, ¿tú también? -le miró incrédulo.

La aludida sacudió los hombros restándole importancia.

-Como dijo Kon, no es mucho, no hay suficiente como para que alguien se pueda poner ebrio, sólo estamos experimentando y estamos en un lugar público seguro, relájate.

El resto hizo comentarios por lo bajo, entre perplejos, extrañados y uno que otro con tono de burla. El chico se debatió en silencio, sólo Orihime le veía preocupada.

-Kurosaki kun, ¿quieres irte?

-No. -Contestó al instante, casi a la defensiva. -No, no quiero. -Dijo, aunque sonaba más como que estaba tratando de convencerse a sí mismo. Porque realmente éso era lo que estaba haciendo. Ignoraba si a esto se refería Hisana con lo de experimentar, pero se aseguró de que Rukia habría pasado por algo similiar, rayos, si incluso él le había acompañado cuando ella regresó del viaje en que le rompieran el corazón por primera vez. -¡Qué demonios!, sírveme otra -declaró al fin.

El resto de los presentes sonrió en victoria.

-Así se habla! -exclamó un satisfecho Keigo. El resto asintió.

La interacción continúo mientras unos cantaban y hacían competencias y otros seguían con sus conversaciones. Cuando tras un par de horas unos cuantos comenzaron a cuchichear empezando a incluir a los demás hasta bajar el volumen de la música para hacerse escuchar.

-¿Quieres jugar?

Cuando alcanzaron a Ichigo que en ese momento hablaba con Tatsuki y Orihime, el resto ya había concensuado lo que harían después. Jugarían al clásico juego de la botella, con un verdad o beso.

-¿Jugarán todos? -preguntó Orihime

-Yo paso. -Declaró Tatsuki y del mismo modo unos cuantos quedaron fuera.

-¿Entonces? -Volvieron a presionar.

Orihime miró a Ichigo.

-Sí, porqué no. -Este asintió.

Si iba a jugar en el lodo, bien podría embarrarse de una vez por completo y lamentarse después.

-Puedes pedir castigo si no quieres besar a alguien del mismo sexo -explicó un chico rubio cuyo nombre Ichigo no recordaba.

-Pero el castigo puede ser besar a alguien del mismo sexo -Declaró la chica de cabellos magenta, que Orihime le había dicho se llamaba Riruka.

Así el juego empezó.

E Ichigo fue introducido a otra sección de la pubertad, ésa en la que juegas a experimentar el significado de un beso, ésa en la que te animas a arriesgar en cierto modo tu integridad... Al principio, cada que era su turno, él simplemente pedía verdad, y terminaba contestando cosas estúpidas a su parecer; pero tras tres rondas se declaró que nadie que no hubiese besado podía elegir verdad otra vez.

Así fue como empezó...

-Ichigo y Orihime

El beso había sido simple en principio, pero habían visto un mínimo de tiempo y entonces se había visto en la necesidad de besar de diferentes maneras.

-Ichigo y Riruka

Sería mentir decir que no se estaba divirtiendo, que si bien no era la misma sensación exhilarante que había sentido al besar a Rukia, sí que sentía cierta excitación al besar a una extraña, que además era atractiva.

-Ichigo y Manaha

Se sentía bien por una vez, sentir la aceptación de una persona del sexo opuesto, de alguien que al parecer se emocionara con la sola idea de tener que besarlo, a él... de incluso ruborizarse tras haber compartido el aliento.

-Ichigo y Nozomi

Sentir que por una vez, el podía tener el control... que nadie lo miraría como un niño, sino como un igual... que no había expectativas que cumplir, porque el simple hecho de ser él era cumplir con todo lo que se requería.

...

En el fondo sin embargo, sabía que se estaba engañando.

...

-Tengo que irme! -Declaró, cuando sintió que el intercambio se estaba volviendo vacío, cuando el aire no era suficiente para respirar.

Salió del establecimiento llevándose las manos al rostro en cuanto el aire le golpeó. Luego respiró hondo y se dispuso a irse.

-¡Kurosaki kun! -Orihime le detuvo, sin embargo. Se acercó a él y le dedicó una mirada comprensiva. -Veo que los dos sufrimos de un amor no correspondido -le dijo.

Ichigo sintió una punzada en el pecho. Tatsuki le había dicho que Orihime había sido rechazada por Sado, lo cual sonaba un tanto difícil de creer y al mismo tiempo bastante comprensible si se tomaba en cuenta la personalidad del moreno.

-Lo siento.

Ella le restó importancia y se sentó en la jardinera frente al establecimiento, Ichigo la siguió y se sentó al lado de ella.

-Mmm... supuse que pasaría -Confesó con cierta pena -¿pero quién sabe? Quizá más adelante él cambie de parecer

-Quizá -asintió él algo inseguro, deseando que también una chica de cabellos negros y ojos amatistas cambiase de opinión.

-Es Amamiya san, ¿cierto? -inquirió su compañera.

Ichigo arrugó el gesto con pena, antes de suspirar resginado.

-¿Te puedo ser sincero? -Cuestionó.

Y ante la afirmativa de ella, se permitió contarle lo que había ocurrido el sábado anterior, exactamente una semana atrás. Desde el relato del suceso hasta los pensamientos y reflexiones que había tenido al respecto. Sus inseguridades junto con sus arrepentimientos.

-Creo, Kurosaki kun, -Le dijo ella, tan pronto él terminó de narrar el suceso -que le gustas también.

Él rió por lo bajo.

-Sí, claro

-Hablo enserio Kurosaki kun. -Insistió ella. -Es muy probable que lo que la detenga sea la edad, que incluso ella misma se negó a aceptar sus sentimientos. ¿Por qué no se lo preguntas directamente?

¿Por qué no lo hacía? El recuerdo de las lágrimas de Rukia le vino a la mente.

-No lo sé. Para serte franco, alguna vez le pedí que fuera mi novia y creyó que era un broma -confesó, recordando cuando se le había declarado en el autobús.

-¿Se lo rectificaste? -Inquirió ella.

Y entonces sí que se golpeó mentalmente, recordando lo que la pelinegra le había dicho aquella tarde tras su confesión, cómo ella había dicho "si fueses más alto". . . ¿Cómo había sido tan estúpido? Bueno, tenía un año menos, éso debía contar por algo.

-No. Pero... creo que es como dices. Ella no quería aceptar que a mi edad pudiese tener esa clase de sentimientos.

La joven sonrió.

-Entonces debes de preguntarle directamente. -Le incitó poniéndose de pie en entusiasmo.

-Sí, lo haré. -Sonrió al fin, sintiéndose renovado. -Gracias

Justo entonces la puerta del karaoke se abrió, e Ichigo vio la forma de pagarle el favor a su amiga.

-Inoue

-Mmmm?

Acto después Ichigo la abrazó girándose para bloquearla de la vista de quien fuera que hubiese salido entonces, Orihime se ruborizó hasta las orejas.

-Sígueme la corriente, Chad está mirando -susurró. Ante esto ella reaccionó y le devolvió el abrazo. -Buenas noches

Cinco segundos después la soltó y echó a andar sin mirar atrás. Su amiga por el contrario era un saco de nervios.

-Ah! Sado kun, este...

El aludido que se veía bastante contrito, suspiró antes de hablar.

-Inoue, ¿podemos hablar?

Ichigo sonrió para sí, ojalá que al menos alguno de los dos tuviese un final feliz.


El trayecto de regreso fue bastante monótono. Ichigo tuvo que tomar el metro y después el autobús para llegar hasta su casa, le tomó cerca de 40 miutos de viaje, a pesar de la hora. Por fortuna su colonia era bastante tranquila, aunque había movimiento de chicos tanto de su edad como más grandes y uno que otro adulto, la calle estaba casi vacía.

Echó una mirada hacia la casa de Rukia cuando llegó a la suya propia, la casa estaba sumida en penumbras igual que la suya, o al menos eso pensó. Pues tras abrir la puerta y entrar con cierto aire cansado, descubrió que había luz proveniente de la sala, cuando entró a ésta notó que el televisor estaba encendido y que alguien lo esperaba.

-Volviste temprano -exclamó Rukia, sentada en el sillón y hablándole por encima del respaldo del mismo.

Un latido, dos latidos.

Ichigo no sabía exactamente cómo reaccionar, se sentía dormido.

-Rukia, son las 2 de la mañana -dijo sin emoción.

-Temprano -Volvió a recalcar ella no sin cierta ironía. Se levantó al instante después. -¿Qué tal fue? ¿Fue tan bueno como esperabas?

Él la analizó, Rukia sonaba bastante insegura, nerviosa incluso, con la voz con un temblor que no la caracterizaba.

-Algo así.

-Mmmm -sopesó ella con una sonrisa.

Él volvió a tantear el terreno, sintiéndose relativamente incómodo, como si algo estuviese empezando a despertar y estirarse dentro de sí mismo.

-¿Y tú? Pensé que estarías con Renji -soltó, las palabras golpeadas.

Rukia se retrajo un poco, evidentemente herida. Bajó la mirada después, ligeramente molesta.

-¿Por qué? Te dije que estamos dándonos un tiempo... -Ichigo iba a decir algo pero ella siguió hablando -Además tú papá tuvo que salir de emergencia y mi mamá tuvo que atender una subasta en el distrito de Akihabara... se suponía que hoy sería nuestra noche de películas -señaló, haciendo evidente al apagar la televisión sonando ligeramente decepcionada.

-Lo olvidé -mintió. Sin un rastro de emoción en la voz.

No lo había olvidado, tenía un calendario marcado con las fechas importantes entre ambos. Pero había estado tan confundido, tan herido por su indiferencia, que había terminando desechando la idea de pasar más tiempo incómodo entre ambos, o peor, siendo plantado por la misma.

Rukia se mordió el labio, en un intento de contener sus emociones.

-Éso supuse... -Luego se recuperó. -Bien, pues a dormir -Declaró. Mas cuando iba a salir en dirección a las escaleras, él dió un paso en su misma dirección, bloquéandole la salida. Se detuvo y ella tuvo que detenerse con él -Ichigo -presionó con cierto fastidio.

Él por su parte la miró de lleno a los ojos, tratando de encontrar respuestar a preguntas que sólo su alma conocía. Ella, para su buena suerte, no desvió la mirada.

-¿Por qué estabas esperándome? -cuestionó a media voz.

Ella sacudió los hombros aunque sin pretender restarle importancia.

-Estaba preocupada... -Confesó, en el mismo tono que él

"Somos familia", quiso decir, y él fue capaz de entender ésa confesión silenciosa. ¿Era ésa la respuesta que él buscaba? ¿Era todo lo que él sería sin importar cuánto se esforzara?

-Te estás haciendo más alto -soltó ella de pronto, porque era cierto, apenas mes y medio atrás ella todavía le sacaba casi una cabeza de altura. Parecía que no sólo los genes alemanes crecían de la noche a la mañana, se dijo a sí mismo, pues ahora estaba casi a la misma altura que su compañera; ¿cuándo había pasado eso?

¿Cuándo había crecido tan rápido?

-¿Eso te gusta? -Preguntó en su lugar, todavía en un susurro.

Y ella confesó al fin, todavía hipnotizada por el café de sus ojos.

-...Sí

"¿Me quieres o no?" era lo que él gritaba en su interior. Era demasiado, era demasiado...! Había una carga eléctrica en el ambiente que le erizaba los vellos de la piel y le aceleraba el corazón hasta sentirlo retumbarle en las orejas.

-Vamos a dormir, apestas a alcohol.

Y justo así como si nada, ella lo había vuelto a romper.

-Necesitas aprender a medirte, ven te prepararé algo de cenar o de lo contrario estarás muy mal mañana.

Lo había tomado de la mano y dirigido a la cocina, donde lo esperaba una porción de la cena de esa noche reservada para él. Definitivamente lo habia estado esperando... Sin querer, había sido él el que la había rechazado. Tras años de no defraudarse el uno al otro, sin importar lo fuerte que pudiese ser el enojo, él había sido el primero en cortar la tradición.

Y se sintió mal por ello.

Tan mal, que aceptó comer en silencio, sin dar queja de los cuidados que su compañera pareciera proveerle; porque sentía que se los debía, con malentendido o sin él.

Rukia por su parte se dedicó a mirarlo la mayor parte del tiempo, tenía una sonrisa triste en los labios que Ichigo odió con todas sus fuerzas y se odió aún más ante la posibilidad de que él tuviese algo que ver.

-Rayos... apenas y tienes trece. -Soltó ella de pronto, clavando sin saberlo una nueva punzada en el corazón del chico. -No mienten cuando dicen que algunos de los chicos son más avispados.

El se mantuvo en silencio, dispuesto a aceptar cualquier comentario si con eso conseguía de a poco el que ambos volviesen a estar bien.

-Anda, te ayudaré a llegar a tu cuarto; te arroparé como en los viejos tiempos. -Le dijo, tan pronto él terminó.

El chico se dejó hacer. Se dejó guiar hasta el segundo piso, donde él entró al baño para lavarse los dientes y hacer el aseo general. Le permitió a Rukia entrar en su cuarto y ayudarle a quitarse la camisa y la playera que llevaba debajo, dejándose la interior puesta (una negra sin mangas). Se dejó arropar como a un niño pequeño, igual que cuando estaban más chicos y Rukia se dedicaba a cuidar de él, especialmente tras la muerte de su madre, cuando ambos compartían cama.

-Listo. -Declaró la morena, cuando lo hubo arropado. -Hacía años que no hacía esto, me siento nostálgica.

Tristeza. Había una marcada tristeza en el semblante de Rukia que Ichigo no pasó desapercibida. En especial porque la misma le hervía la sangre, estaba molesto y frustrado. Tanto... tanto!

Que cuando Rukia se puso en pie para irse,él se irguió hasta sentarse a medio borde la cama (una pierna arriba y una abajo)

-Me enseñaste mal

Ella se detuvo al instante y volteó a mirarlo extrañada

-¿Qué?

Pero había sido un grave error, se dió cuenta la morena, si la mirada de Ichigo dejaba en claro algo era que ella había caído en una trampa.

-Me enseñaste mal, -repitió poniéndose de pie y avanzando hacia ella -así que voy a enseñarte bien

El corazón de ella brincó en alarma.

-Ichigo... no...

Pero ya era tarde. Apenas en tres pasos él la había alcanzado y la había atraído a él por la cintura, aprisionándola en un certero abrazo. Su boca cayó sobre la de ella y todo el infierno (o el cielo?) se desató.

Él no le dió tregua mientras beso tras beso trató de reconectar con ella, de llevarla bajo la fuerza de sus sentimientos hacia la aceptación de sus propios sentimientos. Porque la conexión que ambos tenían entonces tenía que ser recíproca. Estaba marcada en las respiraciones compartidas, en los quejidos y sonidos que salían de sus bocas y se enredaban en una sinfonía, en el vaivén de sus caderas cuando se fundían en un abrazo intentando conectar sus sexos.

En el cómo se dejaban llevar por el instinto al grado de no darse cuenta de que habían cambiado de posición sino hasta que ya era tarde... Hasta que ella sentía el contraste de la suavidad del colchón en su espalda y él se posicionaba sobre ella.

-Ichigo -intentó una vez más, tratando en vano de separarse.

En su lugar Ichigo soltó sus sentimientos logrando el que ella se detuviese a escucharle por fin.

-Estoy enamorado de ti Rukia -Declaró. Y el mundo cobró un nuevo sentido. Ichigo se separó lo suficiente para mirarle y ella clavó su mirada con la de él -Realmente lo estoy -insistió.

Rukia tenía lágrimas en los ojos.

-Lo sé -asintió.

-No siempre voy a ser un niño -aseguró con un tinte de desesperación en sus palabras.

Rukia apretó los ojos.

-Lo sé

-Pero siempre voy a quererte sólo a ti -prometió.

Ella negó con la cabeza, con el corazón apretujado.

-No puedes saber éso.

Él se desesperó.

-Lo sé ahora, ¿no eso suficiente? -Reclamó. -Estoy enamorado de ti -Sollozó, descansando su frente sobre la de ella.

"Es suficiente", pensó ella, "es suficiente...! tiene que serlo".

Así, con miedo al principio, no, no con miedo, con cierta inseguridad, Rukia le tomó el rostro entre las manos, Ichigo se obligó a mirarla.

Había una cierta belleza en el rostro de Ichigo, se dijo Rukia, una belleza que sólo ella podría y sería capaz de ver... Para ser feliz también se tenía que ser egoísta, se dijo, al menos en algún punto. Había sido honesta, no había estado jugando con él, jamás querría hacerlo y por eso había tenido que alejarse la última vez; lo que menos quería era darle falsas esperanzas, pero se podía pecar de eso cuando esas esperanzas eran también suyas?

-Ichigo...

El aludido la miró a los ojos, temiendo por un instante lo peor, aunque ella se notase más tranquila, eso no significaba que le aceptara...

-Bésame...

Había una cierta belleza, se dijo Rukia, en la forma en la que los ojos de Ichigo se iluminaban entonces... como si el cielo mismo se hubiese abierte entonces para él... estaba en la manera en la que los mismos parecían sonreír... en la forma en la que se oscurecieron en deseo antes de volverse a cerrar al igual que los de ella...

...

Se besaron por lo que parecieron horas, con los alientos y los corazones sincronizados, con el pulso acelerado y las emociones a flor de piel... con las manos deslizándose por el territorio de momento permitido, dejando resbalar las manos por debajo de la ropa... con las respiraciones entrecortadas, mientras el vaiven de sus caderas continuaba...

Dieron vueltas en la cama desacomodando las sábanas, arrugando las ropas y desenmarañando la melena del otro... Estaban tan dentro del otro, del sentir el contacto que ambos estaban teniendo, del reforzamiento de su vínculo y de descubrir el nuevo terreno en su relación, que el ruido de la puerta de la entrada principal los regreso a la realidad igual que si un balde de agua helada les hubiese caído encima.

Los ojos se abrieron en sorpresa, mientras se quedaron congelados abrazados, escuchando el movimiento, el ir y venir, para después abrir los ojos como platos en alarma, todavía con las bocas pegadas... y entonces dieron vueltas en la cama aunque por razones diferentes.

Con un tud, Ichigo cayó de bruces al suelo tan pronto su compañera lo hubiese arrojado sin el menor atisbo de verguenza. Había sido tan duro e inesperado el golpe, que se quedó quieto de cara al suelo, conla vena del enojo y la irritación palpitándole en la frente, mientras su compañera le arrojaba una cobija encima que lo cubrió de lleno, dejando asomar sólo un par de mechones naranjas, seguido de una almohada que, tras golpearle suavemente en la cabeza, rebotó hasta caer a un lado suyo. Acto seguido la morena se volvió a acostar sobre la cama, cubriéndose con las sábanas y se quedó quieta esperando mientras rezaba a todos los dioses en la tierra y en el cielo le permitieran salir bien parada de ésta.


Instantes después la puerta del cuarto de Ichigo se abrió, Rukia se removió en la cama como si la reciente luz del pasillo la hubiese despertado, tallándose los ojos para darse más credibilidad.

-¿Isshin san?

El aludido la miró contrito, tras analizar la situación.

-Oh, lo lamento Rukia, no quise despertarte. ¿ichigo?

-Llego cerca de las dos de la mañana apestando a alcohol -informó con cierta sonrisa, y se recordó que se suponía estaba enojada con el mismo, por lo que gruñó después como si aquello le hubiese enojado sobre manera.

-No me digas -sonrió el hombre de medio lado.

Ella sacudió los hombros intentando lucir contrita.

-Pero con la estatura viene el peso extra, se desplomó en el suelo y pensé que sería suficiente castigo -explicó, rogando porque el nerviosismo que sentía fuera suficiente para cubrir lo que realmente había pasado.

-mmm, buena ésa Kuchiki -Aprobó el mayor de los Kurosaki

-Vaya a descansar Isshin otusan

-Mmm... lo haré

Cerró la puerta entonces y Rukia volvió a acostarse, con la adrenalina a todo lo que da. Si kamisama no lo permitiera el hombre mencionaba algo a su madre, no estaba segura de poder negar toda la verdad.

Ichigo por su parte seguía en el suelo con la misma expresión molesta, pero permaneció así el rato suficiente hasta estar seguros de que el hombre se había encerrado en su propia habitación, eran las cinco de la mañana.

Cuando la puerta se escuchó cerrarse y el ruido de pasos se desvaneció, ambos chicos dejaron salir el aire que sin saberlo habían estado conteniendo

Haaa...

Ichigo entonces se levantó, dispuesto a seguir donde se había quedado.

-hey! ¿a dónde vas? tú te quedas en el suelo

Pero Rukia tenía otra idea de la situación en mente.

-¿de qué estás hablando? ¡Ésta es mi cama! -Refutó, forcejeando con ella.

-Sí, y tienes trece -sentenció como si eso lo explicase todo y más bien lo que provocaba era que él se enervara como spaguetti al punto

-Deja de decir eso, qué demonios tiene que ver con todo?

Rukia puso los ojos en blanco, sin dejar de empujar al chico.

-Tiene mucho que ver, por lo que te vas a quedar en el suelo

-No tiene sentido lo que dices

-Tienes trece Kurosaki y no vas a tener sexo a los 13! -Sentenció con fuerza.

Aquello finalmente lo destanteó y Rukia consiguió tirarlo de nueva cuenta al suelo.

-¿Qué? ¿quién está hablando de sexo?

La joven contuvo el impulso de jalarse el cabello.

-Argh, eres aún más estúpido que Renji

-Hey!

-Te quedas en el suelo y se acabó, niñato! -Declaró. Y luego se dejó caer sobre la cama dándole la espalda.

Ichigo se modió el labio, mirandola recoroso por un rato hasta que al final cedió.

-Bien! al fin que ni quería -dijo, recostándose en el suelo y cubriéndose con la cobija.

-Bien!

-Bien!

...

Silencio

...

Era hasta cierto punto divertido, se dijo Ichigo, cómo tras dejar que la adrenalida y la molestia se desvanezcan por fin era capaz de entender a lo que se refería su compañera, pues todavía sentía las emociones a flor de piel, como un eco que reverbera intermitente.

-Rukia -le llamó tras un instante más de silencio.

Ella gruñó

-¿Ahora qué?

-¿Qué tal cuando tenga 14?

Mutismo.

-Rukia...! -Presionó

-Sólo si eres mucho más alto que yo, -Declaró cortándolo -¿crees que un año te será suficiente, niñito?

Ichigo lo consideró

-Tal vez...

-Jamás dije que sería conmigo -brincó de inmediato.

-Yo tampoco

-Bien

-Bien

...

Afuera el cielo se veía morado, una señal de que ya pronto amanecería. El pelinaranjo se dijo que aquello representaba un inicio que llevaba pidiendo desde que Rukia le robara su primer beso a los siete años, ¿o había sido a los ocho? Fuera como fuera, el mismo sabía que no cambiaría nada de lo que había ocurrido hasta entonces. Incluso si la diferncia de edad y experiencias los tenían en polos opuestos de su adolescencia, Ichigo tenía la certeza de que una vez ambos en la adultez aquello dejaría de importar, de momento le bastaba con estar a su lado. Y si podía besarla, mejor.

-Por cierto... -Le llamó Rukia, Ichigo le prestó atención una vez más -Te enseñé mejor que éso

Ichigo rió por lo bajo, dejando que la sonrisa le creciera de medio lado.

-Sí, claro

Para entonces, ambos por fin sonreían.


A/N: Quiero agradecer a los que han compartido un poco más de sí mismos en sus comentarios; debo confesar que eso me abrió el panorama a considerar más detalles de esta historia y lo valoro muchísimo.