Isshin x Hisana ?!
Rukia a Kuchiki?!
Yes, yes, yes, there were some easter eggs in the last chapter ;)
CAPÍTULO 8
Mi primera lección de biología.
La primera vez que Ichigo había visto porno, había sido por accidente.
No. No estoy bromeando. A veces esas cosas pasan. Después de todo, sabemos que internet es un mundo oscuro y lleno de terrores. Y es que a veces aunque no busques, de alguna manera...
El spam te encuentra.
(Maldito spam)
Volviendo a la historia.
El evento había ocurrido cuando tenía apenas 11 años. Hisana e Isshin habían llegado a un acuerdo por aquél entonces en cuanto a la compra de computadoras y el uso de internet, aceptando cubrir el gasto a la mitad; por lo que en principio únicamente Rukia tenía una computadora de escritorio, mientras que la clínica contaba con la suya propia. Cuando Rukia tuvo su primera laptop, ambos consintieron en dejar la antigua computadora de escritorio para Ichigo.
Y así, Ichigo conoció las maravillas de internet. Aunque en realidad no lo usaba mucho, salvo cuando tenía que hacer uno que otro trabajo de investigación. Era reconfortante no tener que estar compartiendo una máquina con Rukia (pues generalmente tenía que esperar a que la misma terminase de usarla), ni tampoco tener que trabajar en la escuela después de clases, y por supuesto que lo que más agradecía era el no tener que exponerse a las interrupciones de su padre, si no había de otra más que trabajar en la clínica.
Así que podría decirse que fue una bendición el que se encontrase solo aquél fatídico día.
Y es que, considerando su edad, aquél había sido un clásico error de novato.
Todo empezó cuando quiso tomar un descanso de un reporte de historia que tenía que entregar al final de la semana; había sido un trabajo en parejas, dado a que el tema era muy extenso. Decidió por tanto, echarle un ojo a la página que Kon le había compartido, una en la que podías descargar viejos números de cómics de DC (y es que Ichigo era un fan innegable de Batman, sumado a que entonces su mesada no era suficiente para armar su colección), por lo que había terminado por entrar al sitio y comenzado a leer, cerrando de inmediato todas las odiosas ventanas emergentes (o al menos creyó haberlas cerrado todas).
No habían pasado ni cinco minutos cuando de repente, a través de las bocinas, un quejido seguido de otro y otro y otro más, comenzó a escucharse, cada vez incluso más fuerte...!
-¿Uh?
Al principio Ichigo se extrañó al no poder identificar de dónde venía el sonido o de qué era precisamente.
"Ah, aah, aahhh!" Se escuchaba por las bocinas, y cada vez el sonido iba subiendo de intensidad.
-¡Ah!
Ichigo por supuesto se alarmó, sudando frío, con el corazón acelerado mientras cerraba todas las ventanas del navegador y el escritorio.
-¿De dónde demonios viene?! -gritó en extremo alarmado.
Temió que sus hermanas lo escucharan, demonios, temió que su padre lo escuchara.
-¡Las bocinas! -se dijo, apagándolas torpemente; sus dedos parecían estar hechos de mantequilla.
Finalmente, dentro de la paranoia, fue capaz de ver una ventana "escondida", pequeña en una esquina... Ichigo la arrastró al centro...
y luego decidió no haberlo hecho.
-¡! OxO
Igual que el humo sube rápidamente por la chimenea de un tren, la sangre subió hasta el tope de su cabeza, terminando por echar humo por las orejas y sangre por la nariz...!
Y es que, ¿¡cómo demonios podía alguien disfrutar en semejante postura...?! ¡Diablos! ¿¡Quién podía doblarse de semejante manera?! "Obviamente la chica del video", contestó una parte de traicionera de su mente.
El corazón le martilleaba cada vez más fuerte en sus oídos... y ¡maldita sea!, no podía apartar los ojos de la escena en la que un hombre de mediana edad le daba duro a una jovencita de edad dudosa (vestía como colegiala pero se veía más grande). El aire cada vez se sentía más pesado y el sudor le dominaba las extremidades...!
...
Terminó por apagar la computadora... primero la pantalla y luego desconectó el regulador, alejándose del objeto como si le quemara... (Más tarde se lamentaría de haberlo hecho, pues la computadora requirió que la formatearan... pero en fin)
...
-¿Te encuentras bien? -le había preguntado Rukia tiempo después, reduciéndolo a un manojo de nervios (recordemos que no hacía mucho se había masturbado por primera vez con la imagen de la misma morena que entonces le veía con preocupación en su rostro) -Has estado actuando muy extraño, incluso te sientes caliente, como si fueras a enfermar.
Ichigo tenía un pensamiento distinto de en cuanto a lo que caliente quería decir en ése momento.
-Estoy bien -dijo, consiguiendo soltarse de ella -sólo tengo calor subido, estuve jugando baloncesto.
-Mmm -contempló Rukia, cambiando al instante después a su modo de fangirl -una ducha fría es la solución para ésas calenturas Ichigo kun
Él terminó por volver a enrojecer, pero se mordió la lengua evitando el contestar.
Ella por supuesto le presionó más.
-Y yo que pensaba que necesitarías una nueva colección de fotos para tus desahogos, pero parece que no has superado la primera ronda, Ichigo kun -sonrió burlona
-¡Cállate! -gruñó, -¡no es lo que piensas!
Y acto seguido salió corriendo de vuelta a casa.
Durante una semana evitó el contacto con su vecina.
Su segunda experiencia con el porno, una vez más, no había sido por decisión propia. Y es que a pesar de sus incursiones matutinas al baño y su fuerte relación con las duchas frías por la mañana, Ichigo no era un niño en desarrollo de hormona desatada que se emocionara con cualquier mina que se moviera. No. Hasta éso, era decente el muchachito.
Entonces tenía 12 años y estaba por salir de la primaria.
Pero no se podía decir lo mismo del resto de sus compañeros de escuela... principalmente si esos compañeros eran Kon y Keigo, y porqué no decirlo, de paso también Mizuiro con su interés en mujeres mayores... Había sido una bomba de tiempo el que terminara cayendo en una trampa... Y vaya trampa la que había sido.
Aquello se suponía era una noche de películas de acción, durante una pijamada de chicos. Ajá... no volvería a creer en ninguno de ellos... estúpidos amigos de hormona suelta, había pensado entonces. Pero bueno, que él tmb había sido bastante ingenuo.
Se había acomodado en el suelo, en medio de Kon y Keigo, con un plato de palomas en el regazo y soda en mano; todos estaban emocionados supuso por el maratón de acción que estaban por ver (oh, si tan sólo lo hubiese previsto, a qué tipo de acción se refería Keigo). Ichigo no reconoció la película una vez inició, era francesa con subtítulos, por lo que supuso que era cine independiente; no era quisquilloso y lo cierto era que conocía películas de culto extranjeras. Además era un tema al parecer policiaco... Cuál fue su sorpresa cuando una de las abogadas comenzó a quitarse la ropa en su primera reunión con el cliente al que defendería...!
"Será cosa de franceses", pensó queriendo convencerse...
Pero entonces la susodicha se agachó por delante de su cliente, le abrió el pantalón y... Oh Kamisama! Cómo en el cielo esa mujer era capaz de cubrirlo todo con su boca?!
El refresco se le salió por la nariz...
-¡Ichigo! -se quejaron sus amigos, alejándose del desastre que había hecho sin querer el pelinaranjo.
-¡¿Qué rayos estamos viendo!? -cuestionó indignado.
Keigo rodó los ojos.
-Cómo que qué!? Pues una película de acción por supuesto!
-Eso no es acción! -reclamó Ichigo, ya de pie y con el rojo coloreandole el rostro.
-¿De qué te espantas? -preguntó un irritado con Kon, -es perfectamente normal y sano ver porno a esta edad, no muy común pero normal -defendió.
Para su molestia Mizuiro les hizo segunda.
-Sí Ichigo, únicamente estamos viendo, no vamos a hacer nada más.
-¡Están locos! - gritó.
Y por segunda vez ante una situación así salió huyendo del lugar.
Sobra decir que su mail y Whatsapp estaban llenos de memes que sus amigos le enviaron como burla; las palabras bebé y llorón sobresalían en cada uno.
Rukia estuvo tratando de descubrir porqué de pronto el muchacho prefería pasar tiempo con ella y sus amigas antes que cruzarse con su tradicional grupo de chicos, aunque sin suerte. Ichigo todavía tenía pesadillas... Bueno, no exactamente.
Era una cuestión de rol lo que se asomaba a sus sueños...
...
-Has sido un chico malo, Kurosaki Kun -le susurraba una Rukia vestida en un traje ejecutivo, mientras le amarraba las manos al chico en los descansa brazos de la silla.
-¿Qué harás al respecto? -provocaba él con una sonrisa ladina.
Sobra decir, que en su sueño él era más grande y alto que ella por supuesto, mucho más alto.
-Tengo un par de ideas -contestaba ella, relamiendose los labios, al tiempo en el que le desabrochaba los pantalones.
Lo que seguía era una réplica fiel de lo que había visto (o alcanzado a ver) en la película francesa que Keigo había conseguido. En donde se dejaba ir hacia el placer que su compañera le proporcionaba al dominar su miembro.
Fue una época en la que el chico había tenido que cambiar diariamente las sábanas de su cama.
A veces todavía tenía escalofríos.
La tercera vez que Ichigo se enfrentó de nueva cuenta al porno... Sí, aunque no lo crean, volvió a ser una cosa de "accidente", de estar en el lugar inoportuno (u oportuno, depende de dónde se mire); porque había sido una cuestión fuera de videos en internet o de películas porno o revistas subidas de tono.
Para entonces tenía 13. Y recién había regresado de vacaciones de primavera.
...
Después de lo incómodo que había resultado despertar con el mañanero mientras el crush de su vida dormía en su cama (sin mencionar toda la odisea que había representado escabullirse al baño, para luego descubrir que Hisana había llegado temprano a hacer el desayuno y de luego tener que enfrentar las indirectas de su padre), él y Rukia habían tenido una conversación poco placentera para él mismo.
Si bien Rukia había aceptado que se sentía mucho muy atraída por él y que había una pequeña, pequeñísima oportunidad de que tuviera sentimientos románticos hacia él, la morena había sido tajante en declarar, recalcar y señalar que de momento al menos, no podía corresponderle ni mucho menos tener una relación de novios con él.
Sobra decir que él estaba por demás irritado.
-¿Por qué? -exigió saber.
Rukia trató de no perder los estribos.
-¿Te olvidas de Renji?
-¡¿Qué tiene que ver el mono pelirrojo en todo ésto?!
-Pues que no he hablado todavía con él. Y aunque decida terminar de lleno mi relación de noviazgo con él, le tengo el suficiente respeto para no brincar a otra relación al instante siguiente. Por algo te dije que había estado mal besarnos de esa manera.
Ésa manera, se recordó Ichigo, había sido placentera y desde su punto de vista una de las mejores experiencias de su vida; pero por otro lado, entendía a lo que se refería Rukia. Ella no era ése tipo de chica después de todo, y era una de las razones por las que le gustaba.
Suspiró vencido.
-De acuerdo, lo entiendo. -Ella suspiró de alivio, contenta de que él lo entendiera - igual faltan poco menos de 4 meses para que cumpla 14, -añadió sonriendo ladino, y por primera vez fue a ella a quien se le tiñó el rostro de rojo -esperemos que para entonces no pongas ningún pero.
-No te va a ser tan fácil Kurosaki -refutó ella con las manos en puño, visiblemente abochornada
-Lo sé -contestó confiado -es lo que lo hace aún más emocionante -contestó, satisfecho de ver qué por segunda vez, había hecho sonrojar a Rukia.
Ahora entendía porqué a la condenada le gustaba tanto avergonzarlo...!
...
Así que todavía soltero (y con mucho más material para entretenerse por las noches), Ichigo se dedicó de lleno a la escuela, entrando al club de baloncesto para quemar estamina. Ésa primera semana había marcado lo que sería su reputación por el resto de la secundaria.
"Ya escuchaste?"
"Sobre Kurosaki?"
"Sí! Mahana de tercero nos contó todo!"
"Ichigo es un experto besando"
"Es todo un chico malo en proceso!"
"Kyaaaahh!"
De repente la mayoría de la comunidad femenina desde primero hasta tercer grado de secundaria, murmuraba sobre el desempeño del chico durante la reunión en el karaoke en el receso de primavera, lo bien que aparentemente besaba, ya fuese un beso casto o hasta un beso francés. Las chicas de tercero incluso, especulaban sobre cómo sería tener un faje con él.
El chico malo en formación.
"Kyyyaaaahhh!"
Que el mismo no tuviera novia (ni mostraste interés en tener una), le sumaba puntos por crear un halo de misterio a su alrededor, una especie de lobo solitario.
Pero bueno, volviendo al desafortunado incidente sexual del que fue presa... Todo comenzó cuando su práctica de baloncesto terminó y a él le tocó llevar las pelotas al almacén. Kon se había quedado a esperarlo ya que tenían que trabajar juntos en un proyecto.
Al final Kon había entretenido a Ichigo en el almacén, estaba decidido a descubrir qué había pasado entre él y Rukia neesan como para que la misma se sonrojara cada que veía al pelinaranjo. Ichigo por supuesto que no iba a ceder.
-Ya déjalo Kon. Ni tú ni yo estamos listos para esta conversación -le aseguró, porque ciertamente él no quería tener que escuchar los llantos y quejas de su amigo cuando ni siquiera era oficial lo de él y Rukia.
-No desistiré hasta que me digas la verdad! -refutó enrabietado su compañero.
Ichigo iba a contestar y de paso también darle un golpe si Kon insistía en no entender de razones, cuando un "ruidito" lo destanteó.
Un "ruidito" que se le hacía muy familiar...
-No es justo que-
-Sshh..! Escuchas eso? -Le interrumpió, intentando escuchar de dónde provenía el sonido.
-No intentes desviarme del tema. -Reclamó molesto el castaño.
-Hablo enserio Keigo...! -le aseguró en un susurro, incitandolo con ello a que se callara
Por fortuna así lo hizo su compañero. Los dos se quedaron escuchando un instante y, efectivamente, había el sonido agudo...
-Suena como un quejido -aportó Keigo algo inseguro
-Sí... -asintió medio dudoso el pelinaranjo
-Quizá casi como un llanto...?
-¿Llorando? -dudó con el cejo fruncido.
-Bueno, hay bullies en la escuela, tal vez a algún pobre incauto lo dejaron encerrado en la oficina.
No sonaba tan extraño, se dijo Ichigo; no sería la primera vez que algo así ocurría, y el sonido ciertamente venía del segundo nivel, dónde estaba la oficina del personal de deportes.
-¿Quieres ir a ver? -inquirió Kon, Ichigo lo dudó un instante -...aunque podría ser un fantasma
Ichigo le miró con irritación.
-No seas ridículo! "Un fantasma", se burló.
...
Ambos chicos entonces subieron con cautela al segundo nivel, cuidando sus pasos; Ichigo por delante y Kon siguiéndolo apenas a un paso de distancia. No era que temiera lo que pudiesen encontrar sino que era mera precaución.
Llegaron a la entrada de la oficina, que aunque estaba cerrada, no bajo llave. El lamento se escuchó más claro, entrecortado y ausente a ratos, ya no sonaba del todo como a un lamento.
-Ichigo...! -le alertó Kon -eso suena como... -dudó -no estoy seguro, pero suena familiar.
Su compañero asintió, girando el picaporte y abriendo apenas unos centímetros la puerta...
...
¡Ah!
...
Un grito ahogado apenas, las manos de cada uno habían volado al instante a tapar la boca del otro! Al tiempo en qué caían de cuclillas al suelo!
¡Oh! ¡Sus pobres ojos virginales!
¿Estaban realmente viendo lo que estaban viendo?!
¡Oh, maldita reacción hormonal! Concentrando la sangre donde no debe!
-aaahhh aaahh -se elevaba aquél sonido agudo, aquel chillido elevado de la chica que, vestido únicamente con la falda de la preparatoria, recibía el miembro de su compañero (al parecer tmb de prepa, si su uniforme no mentía) quién desvestido de la cintura para abajo, tenía el pantalón hasta los tobillos; gruñendo cuando el clímax le alcanzó.
La chica sentada sobre el escritorio, con los pechos brincandole desnudos, dejando muy poco a la imaginación de los chicos que entonces miraban atónitos la escena frente a sus ojos. Y es que la secundaria y la preparatoria compartían aquél auditorio, pero los pobres nenes (Ichigo y Kon) ignoraban el uso del mismo después de horas de clase.
Estaban sudando frío viendo el desenlace de aquél encuentro... Pero desde luego que nada dura para siempre; justo cuando sincronizadamente Ichigo y Kon comenzaban la retirada, la chica miró a un lado justo en su dirección y el infierno se desató.
Tres gritos sonaron al unísono!
-¡Aaaahhh!
Uno femenino y dos varoniles.
-¡Aaaahhh!
Y entonces el cuarto en discordia no tardó en reaccionar.
-¡Malditos escuincles! ¡Vengan acá! -gritó endurecido.
-¡Aaaaaaaaaaaahhhhh!
Pero los recién iniciados boyeristas ya habían salido corriendo; tropezando primero el uno con el otro, trastabilleando hasta resbalar algunos escalones, incluso cayendo de bruses al suelo para levantarse instantáneamente, en movimientos que bien podrían considerarse olímpicos, apenas y recordaron llevarse las mochilas.
Todo mientras iban perseguidos por un sujeto que batallaba con abrocharse los pantalones. Éso les dió la ventaja.
Pero de todas formas, el tipo al final les dió alcance.
...
Así pues, su segunda experiencia había sido en vivo y de nueva cuenta por accidente... Y, de alguna manera, esta tercera experiencia con el porno había sido también su primera experiencia con los golpes.
...
-¿Y a ti qué te pasó?
Renji. Justo la última persona que quería ver, pensó el pelinaranjo.
Con el rostro golpeado y el orgullo algo herido, Ichigo había decidido no regresar todavía a casa, sino hasta una hora por la noche en la que pudiese ocultar aunque fuese un poco las consecuencias del golpe que había recibido y con ello evitar preocupar a sus hermanas (su padre no le importaba mucho la verdad, considerando que el mismo de repente también lo agredía).
Y es que, aún sabiendo karate y uno que otro movimiento de defensa personal, un chico de su edad difícilmente podía competir contra una de casi 18 y que aparte era una especie de mastodonte (sin mencionar que se sentía merecedor de aquella tunda por haber visto algo que no le correspondía). Por otro lado, jamás esperó encontrarse con el mono pelirrojo.
-Deberias ver cómo quedó el otro tipo -intentó lucirse, aunque quizá haciendo un patético esfuerzo. Cualquiera que pudiese pegar tan duro, sería un oponente difícil de nockear.
El pelirrojo se rascó la mejilla, mirándolo con el cejo fruncido, quedaba claro que no se tragaba aquella excusa.
-Pues espero que inconsciente -dijo al fin.
Ichigo agradeció que no se burlara de él.
-Ven -le dijo el mayor -deja que te invite una bebida bien fría para ese moraton que tienes en el ojo.
Sin saber porqué, Ichigo no se negó y terminó aceptando la invitación del chico.
...
Unos minutos después se encontraban en la casa de Renji. Ichigo, igual que siempre, volvió a admirarse de la mansión en la que el pelirrojo vivía. Según recordaba los padres de Renji trabajan en el gobierno en el área de relaciones exteriores, o algo así; la verdad era que nunca le había dado tanta importancia, a pesar de ser cercano al chico; pero era debido a esto que el pelirroja casi siempre estaba a cargo de Hisana o Isshin mientras sus padres trabajaban, o al menos así había sido hasta que el mismo cumpliera 13 años.
-Ten, ponte esto en tu rostro -le dijo, dándole una bolsa térmica con hielo adentro, evidentemente de uso médico, pero funcionaría sin problema.
El chico tomó la bolsa e hizo como el mayor le instruyó. Le fue siguiendo alrededor de la casa notando que efectivamente, los padres de su amigo no se encontraban en ésta.
-¿Y? ¿Qué fue lo que ocurrió? -Preguntó, tan pronto estuvieron en la habitación del muchacho. El aludido se abochornó, desviando la mirada. -Vamos Ichigo, te conozco practicamente de toda la vida, sé que no eres el tipo que inicie un conflicto.
-Me da pena decírtelo -confesó, sentándose al lado de su amigo en uno de los sillones de la antesala de su habitación (porque sí, así de grande era la habitación del mismo).
Renji elevó una ceja, mirándolo confuso.
-¿Por qué? -cuestionó.
Y el rostro del pelinaranjo se tornó roja como tomate. El chico entendía que no era como su compañero fuese a delatarlo o a esparcir rumores de él. Tenía que darle crédito, después de todo Renji era maduro y educado a pesar de la impresión que pudiese dar.
Pero además de todo era muy perceptivo y tras un par de minutos de analizar al chico, finalmente dió con lo que le sucedía al mismo.
-Viste a alguien teniendo sexo -declaró.
E Ichigo saltó en su asiento.
-¡Aaahh! ¿Co-cómo lo...?
Renji asentía con la cabeza, como quien encuentra la solución a un problema que en realidad había sido bastante obvio.
-Es algo bien sabido de la preparatoria, en realidad me sorprende que ninguno de los profesores se anime a dar una vuelta aún sabiendo la tendencia. Aunque creo que es porque no les pagan lo suficiente para quedarse horas después de clase. No ocurre siempre, pero tampoco es que sea extraño. Seguro que fue una pareja de tercero.
Ichigo lo miró con curiosidad, ya más relajado.
-¿Por qué estás seguro? -preguntó.
-Son ellos los que están por graduarse y algunos sienten que ya no tienen nada que perder. Lo cual si me lo preguntas es estúpido, pueden ser expulsados sin problema; aunque supongo que también piensan que a la dirección escolar no es que les importe mucho. ¡A saber! Cuando menos yo no me arriesgaría.
Un latido.
A Ichigo el corazón se le saltó un latido.
La imagen de Rukia en su mente.
-¿Tú ya...? -Ichigo se ahogó con las palabras.
-¿Mmm? -mientras Renji le veía con interés.
¿Cómo podía preguntar aquello?, se dijo.
-Has andado con Rukia durante casi un año. -Empezó, antes de ser cortado por un sape en la cabeza. -¡Ay! ¡¿y eso por qué?
-¿Por qué te lo diría? -Bufó Renji, y el pelinaranjo notó que el mismo se veía molesto. -Ichigo, cuando te haces novio de alguien, al menos cuando la consideras una relación formal y honesta, no andas por ahí divulgando tus intimidades. Como caballero al menos no se debe de hacer. -Le reprendió, el aludido bajó la cabeza avergonzado. -Además, es Rukia, ¿crees que me atrevería a provocar su furia?
-Supongo que no. -Aceptó todavía contrito.
-Claro que, no es como que siga siendo mi novia.
Un latido. Dos latidos.
-¿Y? ¿Le dirás la verdad de lo que pasó hoy? -Preguntó, pero Ichigo era incapaz de pronunciar palabra, así que sacudió la cabeza en negativa. A su lado Renji sonrió.-Eso supuse. ¿Quieres jugar Smash Brothers?
Pasaron el resto de la tarde jugando videojuegos hasta que la hora de la cena llegó y Renji invitó a su compañero a quedarse a cenar. Todavía preocupado
...
Ichigo regresó a casa pasadas las 9 de la noche, esperaba que el resto de su familia estuviese mínimo ya encerrados cada uno en sus respectivos cuartos dispuestos a dormir. Claro que dado con quien vivía aquello era pedir demasiado.
No bien abrió la puerta el corazón casi se le sale del pecho.
-¡Ichigo! / -¡Aah! –Gritaron padre e hijo al mismo tiempo.
Isshin había salido por detrás de la puerta principal, brincándole encima tan pronto su hijo cerró la puerta tras de sí.
El chico regresó el ataque con creces.
-¡Por una vez déjame en paaaaaz! –Gritó soltándole por primera vez un golpe en el rostro que literalmente lo nockeó.
.ijo,io –murmuró el mayor antes de perder la conciencia.
-Viejo loco –mumuró.
Pero tuvo la cortesía de arrastrarlo hasta la sala donde lo abandonó tras depositarlo en uno de los sillones. Si amanecía con tortícolis sería culpa del viejo, se dijo el chico y luego subió a su habitación.
Cuando estuvo a punto de apagar las luces sin embargo, su mirada se dirigió de nueva cuenta hacia la ventana de su adorada vecina.
Había pasado toda la tarde con Renji y, tras escuchar su versión de la historia, muchas cosas en su rango de visión habían cambiado de perspectiva.
"Rukia no fue quien quiso terminar la relación, fui yo."
Se dejó caer sobre la cama, mirando a través de la otra ventana, la que daba hacia la calle. La luna brillaba en lo alto a pesar de que un par de nubes cubrían su figura.
"De cualquier forma, hay alguien más que a ella le gusta; pero es demasiado testaruda y orgullosa como para admitirlo."
La verdad era que no odiaba a Renji. Le envidiaba, era cierto, pero la envidia había surgido mucho después de que ambos se volviesen amigos; incluso se atrevería a decir que se llevaba mejor con él de lo que se llevaba con el resto de sus compañeros.
"No voy a pisar los sentimientos de Renji. No soy ese tipo de chica."
Eso era lo que ella le había dicho, su justificación al porqué no tenía interés de momento a iniciar un noviazgo ni con él ni con nadie. Pero tras haber hablado con Renji, Ichigo finalmente entendía lo que su compañera estaba atravesando entonces y se sintió mal de no haber sido capaz de notarlo.
Rukia realmente, estaba intentando superar su amor por Renji.
...
Rukia miraba perpleja a su adorado vecinito.
-¿Pero qué te pasó? –Exclamó sorprendida y ligeramente preocupada.
El golpe en el rostro de Ichigo había pasado de rojo a morado, era un cardenal que subía por su mejilla derecha y alcanza el contorno del ojo.
El chico se removió incómodo en su sitio, evidentemente abochornado y lamentando internamente el que no pudiese haberse ido a la escuela sin tener que cruzarse en el camino con su compañera, quien al parecer lo había estado esperando.
-Tuve un accidente –murmuró a regañadientes.
Rukia enarcó una ceja, todavía incapaz de sacudirse el asombro.
-¿De qué tipo? –preguntó dudosa.
Justo entonces el autobús llegó a la parada, Ichigo no esperó a su compañera y entro rápidamente pero ella le pisaba los talones.
-Todo lo que diré es que Kon estaba involucrado –contestó, sentándose en su clásico lugar al fondo del autobús, de lado a la ventana. Rukia se sentó a su lado.
La morena le miró largamente, sin disimular. A él le empezaron a sudar las manos.
-Hmmm –Sopesó, con la mochila en su regazo Rukia se recargó en esta, rostro en la palma de su mano. -Viste a alguien teniendo sexo, ¿no es cierto?
Los ojos de Ichigo se abrieron tan grandes como platos ante la sonrisa inteligente de su compañera, se notaba que sabía que había dado en el blanco.
-¡!
Ichigo la miró atónito y mudo, mientras el color le abandonaba el rostro.
"¿¡Qué era algo de conocimiento público?!", cuestionó mentalmente.
Ella soltó una sonora carcajada al notar la expresión constrita de él.
-La primera vez también me dió un susto –Le dijo, con un atisbo de vergüenza en sus palabras. -Mashiro había escuchado los rumores y nos retó a mí y a Momo a ir a comprobarlos. Por supuesto que nos resistimos al inicio, pero luego la curiosidad ganó. –Confesó sonriendo -Despreocúpate, es sólo un sector muy pequeño de la preparatoria, normalmente los de secundaria ni se enteran. Aunque considerando con quién estabas sólo puedo imaginar que se quedaron para la hora adecuada.
Ichigo gruñó por lo bajo.
-Algo así. –Admitió, sin intención de mencionar nada más.
Se sentía todavía inquieto, molesto y algo incómodo, quizá abatido, y sin estar seguro del porqué. Y es que cualquier otro adolescente en su lugar no pararía de presumirlo o mínimo compartir la experiencia con alguien más. Como Kon por ejemplo, que la noche anterior había revelado lo que había ocurrido (aunque lo contó ligeramente diferente) y se excusaba en que Ichigo también había estado ahí de modo que nadie podía poner en tela de duda su relato.
Y aunque había unas partes que estaban evidentemente exageradas, Ichigo no se sentía capaz de corregirlo, el solo hablar del tema le generaba dolor de cabeza.
Rukia lo analizó durante todo el camino a la escuela, el pobre se veía bastante decaído casi hasta deprimido y sintió verdadera pena por é; recordando que cuando a ella le había tocado estar en su lugar no había sido nada bonito tampoco. Y entonces tuvo una idea, esperando hasta llegar a la parada.
Ambos bajaron del autobús, Rukia se detuvo por delante de él y dejó que el mismo le rebasara para luego volver a andar, aunque Ichigo iba tan sumido en sus pensamientos que no se percató de que ella se había acercado a él sino hasta que sintió su aliento en su nunca, a la altura de su oído.
-Entonces, debo de descartar "sexo en la escuela" de nuestra lista de pendientes? –Su voz apenas un delicioso susurro.
-... (Pánico interno)
Y fue como si el sistema operativo de Ichigo se hubiese atrofiado justo en ese momento. Intentando hablar pero en vano, le faltaba aceite a sus coyunturas.
(¡Pánico, pánico, pánico y gritos internos!)
Pero igual que todo infante que se despierta de una pesadilla con el alma en la boca, recupera su voz en un instante en un grito sonoro; así mismo él recuperó la suya.
-¡RUKIA! –gritó por todo lo alto.
La aludida ya había echado a correr por delante de él, riendo a carcajada abierta.
-Admítelo Kurosaki, te quedan años luz para estar a mi nivel! –Le aseguró a la distancia.
Y entonces, cuando él había estado a punto de perseguirla, recayó en las palabras dichas y al final se resignó.
"Soy el tipo de chico que cree que si alguien está destinado para ti, aún con la distancia y el tiempo, volverán a encontrarse."
-Nya, no voy a negarlo...-murmuró por lo bajo.
Definitivamene había unas cosas para las que prefería seguir siendo niño.
AN: ¿Cuántos capítulos debería tener una historia como ésta? Btw, la primera narrativa de Ichigo conoce el porno, me sucedió, aunque yo entré a un blog para leer manga, en aquélla época eran demasiado común las odiosas ventanas emergentes.
