Capítulo 2. Recuerdos Dormidos
La noche se mostraba muy tranquila y silenciosa tanto que los grillos dejaban oír su sonar armonioso como bella sinfonía y las estrellas mostrando constelaciones brillaban todas a la par, dando un recibimiento cálido para la regente del inframundo, Athena y el caballero de Virgo seguían en silencio pero Shaka bajo a Pandora de sus brazos sujetándola con uno solo, pose que dejaba su rostro totalmente visible y su largo cabello negro cayendo como cascada del infierno.
- Athena - musito con total serenidad pues la Diosa estaba absorta en sus pensamientos, - jamás he ido en contra de tus ordenes o ideas pero esta vez debo cuestionarte, ¿estás segura que traer a Pandora aquí es lo correcto?.
Athena miro fijamente a Shaka y se sorprendió de que aun tuviese los ojos abiertos así como la manera en que sostenía a su invitada, de alguna manera la llevaba al recuerdo de Poseidón anticipando su victoria, - Shaka comprendo tu desconfianza e incertidumbre en este momento, elegí este santuario para poder protegerla ya que Hades, los dioses gemelos o los espectros no podrán llegar a ella, además la hospedarás en la sala gemela para que sea imperceptible a todos. - la joven diosa sonrió con amabilidad y se acercó a ambos, admiro la tristeza en el semblante de Pandora y se conmovió. - En este momento ella solo nos tiene a nosotros y más a ti quien debe protegerla por ser el único en el que confío .
Ella se retiro unos cuantos pasos y volvió su mirada al cielo, a la luna y luego al santuario permaneciendo en silencio.
- Como tu ordenes Athena - haciendo una reverencia y cargando nuevamente a Pandora en los brazos solo que esta vez la acomodaba de modo que el rostro de la jóven se apoyara en su hombro y su brazo sujetara el otro hombro para que se sintiera mas cómoda, camino de regreso a su casa escondiéndose entre las sombras y protegido por el cosmos de su diosa para no ser descubierto por los demás caballeros mientras pensaba. - (Comprendo tu punto de salvar la vida humana pero la Diosa Artemisa tiene razón...).
Pronto estaba ya en su templo, las luces eran medias dándole un aspecto cálido y reconfortante, bajó a la joven sosteniéndola por la cintura y con un movimiento de su mano abrió el portal a la sala gemela que se mostraba irreal, etérea y casi competencia directa de los campos elíseos; a la mitad de la sala había un altar con forma de flor de loto, muy suave y cómoda, iluminado tenuemente y al que Shaka siempre iba cuando quería meditar mas profundamente sin ser molestado. Colocó con cuidado a la joven aún dormida y no pudo evitar notar lo bonita que se veía recostada, casi celestial, puso una frazada sobre su cuerpo para mantenerla caliente.
- (Te ves tan angelical e indefensa que es imposible creer que eres una mujer tan terrible y portadora de tanto mal, tal vez solo eres un víctima como menciona Athena pero eso solo lo sabe tu corazón, Pandora) - decía en sus pensamientos mientras seguía mirándola.
El caballero de Virgo se disponía a marcharse justo cuando escucho un pequeño gemido de dolor proveniente de su huésped, al voltear noto la expresión en el rostro de Pandora, desesperación, miedo, tristeza; Shaka se flexionó y quedo a su lado mirándola.
-¿ Señor Hades porqué?, ¿porqué? ... Radamanthys ...! - susurraba muy débilmente la comandante del inframundo al tiempo que se movía un poco en aquella cama y unas lagrima corrían por aquellas finas mejillas.
- ¿Con que sueñas mujer?, ¿qué te atormenta tanto? - Shaka se levanto y puso su mano en la frente de la jóven, utilizando "el tesoro del cielo" para adormecerla y que dejara de sufrir pero sin duda estaba totalmente sorprendido de haberla visto llorar, limpió esas lagrimas y al verla otra vez más calmada se marcho de la sala para meditar y después tratar de dormir. - Radamanthys... si ese es el nombre de tu antiguo guardián, ¿a caso lo extrañas?, eres enigmática como todos dicen.
A la mañana siguiente cuando el sol estaba en su máximo esplendor, la Diosa Athena se hacía presente en la casa de Virgo, siendo muy silenciosa al notar que Shaka estaba meditando y sólo se quedó parada esperando con calma pero el caballero de inmediato sintió su presencia y detuvo su meditación, dejó su pose de flor de loto e hizo media reverencia a su Diosa.
- Lamento interrumpir tu meditación Shaka, ¿cómo se encuentra ella? - usando su característico tono amable hacia el caballero.
- Debe de estar durmiendo aún, Athena. Ayer tuve que utilizar el tesoro del cielo para calmarla pues varios recuerdos la molestaban pero si es tu voluntad vallamos a verla.
- Sí, llévame a verla por favor, voy a intentar purificar su corazón.
El caballero de virgo asintió no sin antes hacer una pregunta, - ¿Athena de verdad crees poder purificar su corazón?, es decir, ella es Pandora y su lazo con Hades es demasiado fuerte desde la era del mito.
- Tienes toda la razón Shaka pero no olvides que es mortal y su corazón también lo es, Hades implantó una semilla del mal en ella desde la era del mito para que le sirviera en todas sus reencarnaciones debido a su belleza e inteligencia, recuerda que su alma fue creada por los dioses del Olimpo. Al purificarla podré romper ese lazo con Hades y terminar esta batalla. - en los ojos de la diosa se mostraba esperanza y amor.
Shaka extendió su brazo y abrió el portal a la sala gemela, ayudó a su diosa a entrar y caminaron hasta donde Pandora se encontraba, el santo de virgo quito el influjo de su técnica sobre la jóven y se retiro unos pasos para dejar a Athena hacer su enmienda. La diosa de cabellos morados se acercó a la heraldo de Hades y la encontró profundamente dormida, en calma pues la técnica de Shaka había funcionado bien; se sentó a su lado colocando la mano en la frente de Pandora y dejando salir su cosmo dorado, Shaka mantenía sus ojos cerrados pero siempre a la expectativa.
Pasaron varios minutos que parecieron horas, el cansancio comenzaba a notarse en la diosa que dejó escapar un sutil quejido y de desvaneció ligeramente, Shaka de inmediato fue a ella y la sujeto para evitar que cayera.
- ¡Athena, ¿te encuentras bien?!
- Estoy bien Shaka, no te preocupes, es un precio justo por traerla de nuevo a la luz. - sonrió aún cansada e intentando incorporarse con la ayuda de su caballero. - Es todo por hoy, cuídala mucho por favor y no dudes en avisarme de cualquier cosa que se presente.
El caballero acompaño a su diosa de regreso al templo de virgo, ella estaba más repuesta.
- Athena están por cumplirse los 243 años de la ultima guerra santa y el sello perderá efecto, ya tienes a Pandora y puedes manipular el alma de Hades antes de que reencarne así como las de los dioses gemelos. - mencionaba el jóven santo de virgo en un intento por persuadir a su monarca y evitarle los siguientes momentos de pena y dolor.
Con seriedad la diosa respondió, - ¿Es que aún no lo comprendes Shaka?, no quiero utilizarla, solamente quiero liberarla de este suplicio que le fue impuesto desde la era del mito. Por favor cuida bien de ella, volveré mañana temprano para continuar. - Y sin más la diosa se marchó de regreso a su cámara. El caballero entró nuevamente a la sala gemela, quedando a pocos metros de la heraldo, abrió los ojos para poder contemplarla en absoluta seriedad mas recordó por alguna razón cuando la tenía entre sus brazos, algo que lo hizo desvariar y sonrojarse por lo que desvió la mirada y camino hacia el lago donde se sentó a mirar el azul infinito.
Mientras tanto a millones de años luz, en el lugar conocido como campos elíseos, dimensión creada solo para el Dios Hades y sus elegidos, de gran belleza y magnificencia así como infinita paz, se podía ver al Dios de la muerte Thanatos tocar una melodía hipnotizante rodeado de muchas de sus ninfas que le brindaban de todo tipo de servicios para su comodidad. Pronto un ser igual a él pero de cabello rubio y porte majestuoso se paraba frente a su homólogo haciéndo terminar la melodía.
Thanatos con una sonrisa cínica, - Hypnos ¿sigues preocupado por la desaparición de Pandora?.
- Desde luego que si Thanatos, no puedo sentir su cosmos y mucho menos la semilla de su corazón, la necesitamos para traer a nuestro señor de regreso. - su semblante era enérgico.
El dios de la muerte ríe al ver la preocupación de su metódico gemelo, - Pero Hypnos ¡no hay de que preocuparse!, ya encontré a la nueva heraldo en esta época, no necesitamos a la inútil de Pandora para traer al señor Hades pues aunque su semilla no sea encontrada, bajo mi influencia la nueva heraldo podrá hacer lo mismo y más.
Hypnos se mostraba sorprendido al notar la facilidad y frialdad con que su hermano manejaba las cosas, - Al menos debemos encontrarla para extraer esa semilla, el Dios Hades la va a necesitar cuando gane esta guerra santa y no debemos olvidar recompensar a Pandora por su servicio incondicional. - Mostrando un poco de agradecimiento a la antigua heraldo.
- Era de esperar que tanto tiempo en compañía de esa humana te contagiara de su absurda insensatez aunque a mi parecer su trabajo dejo mucho que desear - volviendo a tocar su melodía sin preocupación alguna, - le daré ordenes a Minos para que la encuentre y traiga de regreso al inframundo, ya luego harás con ella lo que quieras.
Hypnos frunció un poco el ceño y continuo su camino ignorando la mala impresión que Thanatos tenía de Pandora. Esa misma noche pero muy lejos de los elíseos, en el mundo humano para ser más precisos, un jóven de aspecto muy varonil y que descansaba en sus aposentos, recordaba en sus sueños un hecho que aún le dolía bastante pese al tiempo trascurrido, dando vueltas en su cama sentía esa profunda desesperación y tristeza, algo que al final solo le producía dolor...
- Pandora, ¿dónde estás?...
*FIN DEL CAPITULO*
