Capítulo 3. Alma Original
Ya habían pasado tres días desde la llegada de Pandora al santuario de la diosa Athena quien en todo ese tiempo le hizo visitas consecutivas para poder purificar la semilla de su corazón, pero la joven diosa se veía un poco cansada debido al esfuerzo producido, más nunca perdió la esperanza en lograr su cometido y una mañana dentro de la sala gemela al fin pudo hacer que la enigmática heraldo despertara dejándose ver en el rostro de Saori una gran alegría.
Lentamente Pandora fue abriendo sus grandes ojos oscuros notando de primera instancia imágenes borrosas y confusas, se llevó las manos al rostro para frotar sus ojos y darse cuenta de un paisaje lleno de sakuras floridos y colores armoniosos pero no parecía ser el Inframundo o los campos elíseos; siguió recorriendo el lugar hasta toparse con un rostro inmaculado y hermoso...
–¡Athena!.
Expresó con incredulidad y mucha sorpresa al reconocer a la mujer a su lado, abriendo aún más los ojos, sintiendo aún una leve somnolencia para luego girar un poco la cabeza y encontrar a un caballero de cabellos rubios y pose tan sacra que era inevitable sentir algo de temor.
(Sus ojos son tan azules como el mismo cielo), pensó la joven al notar que Shaka por primera vez tenía los ojos abiertos pues en todas sus reencarnaciones nunca había visto los ojos de un portador de la armadura de virgo, luego bajo un poco la cabeza asombrada de que podía distinguir colores nuevamente, esbozando una pequeña sonrisa que no mostró a sus acompañantes. Con voz profunda y poco amable, característico de ella mencionó unas palabras al tiempo que hacía una mueca de desagrado.
–¿En dónde estoy y el señor Hades dónde se encuentra?, Athena por tu propio bien espero que no hallas hecho nada en su contra.
–¡Bienvenida Pandora!, estás en la sala gemela, un lugar perteneciente a la casa de Virgo en el santuario — mencionó sonriendo con gran calidez al ver que la heraldo se encontraba bien y haciendo caso omiso a la amenaza de la joven, — Tu señor Hades aún no despierta pero te traje aquí porque quiero darte una nueva oportunidad, lejos del caos y oscuridad del Inframundo, lejos del dolor de la guerra para que puedas vivir en paz como una mortal.
—¿Pero qué es lo que estás diciendo Athena?, a caso has olvidado que yo soy la comandante del ejército del señor Hades.— Se levantó de la cama con un gran gesto de indignación y molestia quedando frente a la diosa, —¿Qué te hace pensar que necesito tu benevolencia o tu absurda oportunidad?.
El caballero de Virgo dió algunos pasos hasta estar a lado de su diosa manteniendo una expresión tan serena que asustaba, sus ojos azules parecían leer el alma de quién mirara y su porte imponía tanto que hasta el mismo Hades hubiera retrocedido un poco solo por pura seguridad, con voz clara dió una advertencia a la comandante de los 108 espectros, que tenía su atención en él con gran hostilidad.
– Señorita Pandora será mejor que guarde la compostura y muestre respeto a la diosa Athena quién ha cuidado de usted con gran devoción. Además le recuerdo que no está en posición de nada pues no sé encuentra en el Inframundo y mucho menos con sus espectros al rededor.
Los ojos del caballero buscaron los de la dama solo para mostrarse fríos y autoritarios, Pandora no mostró miedo ante tal aseveración, su porte seguía siendo magnánimo, digno de la mujer que acompañaba al dios del Inframundo en cada reencarnación y comandaba su letal ejército; con una sonrisa malévola les dió la espalda a ambos y se sentó nuevamente en la cama.
— Bien comprendo que estoy en desventaja pero no olviden que está por romperse el sello que resguarda el alma de mi señor y pronto su ejército resurgirá nuevamente de la oscuridad, los dioses gemelos enviarán por mi y entonces se arrepentirán de haber osado traerme hasta aquí. – guardó silencio y una postura altiva.
— Athena ya fue mucho por hoy, ve a descansar a tu cámara, yo me haré cargo de todo referente a la heraldo. – comentó el guardián de la casa de virgo al tiempo que invitaba a su diosa a salir junto con él y cerrar el portal de la sala gemela.
Por Otro lado, en una ciudad muy lejana de Europa, un joven gallardo, alto de cuerpo atlético camiaba despreocupado por las calles poco transitadas, miraba algunos locales de comida, otros de ropa y cosas similares; sus ojos casi amarillos llamaban la atención de muchas jovenes mujeres que nerviosas esbozaban alguna tímida sonrisa coqueta, sin embargo él se mantenía al margen de todo lo que aconteciera a su alrededor poniendo atención a sus pensamientos que por momentos eran tan abrumadores.
( Mi querida comandante estoy próximo a encontrarte y esta vez voy a protegerte de todo, hasta de ...), pensaba el rubio joven hasta que a unos cuantos metros de distancia se topo con una jóven dama de largos y oscuros cabellos, su porte delicado le trajo un viejo recuerdo por lo cual camino hasta pasarle por un lado a la dama, los ojos púrpuras de la chica coincidieron con los de él pero fue hasta que escuchó el nombre de la dama que su corazón se estremeció.
– Pandora querida ven a ayudarme– mencionaba una mujer muy hermosa que salía de una tienda de ropa con algunas cajas.
Sin mostrarle mayor interés al joven, la chica de ojos púrpura fue donde su madre. Aquel hombre compro algo para comer mientras observaba desde el local de enfrente a esas distinguidas mujeres; el mesero se le acerco con sus alimentos.
—¿Desea algo más caballero?.
– Esta bien así, ¿Sabe quiénes son esas personas?– señalando discretamente a las dos damas en la boutique.
– Usted no es de aquí cerca verdad, ella es la señora Heinstein y su hija la joven Pandora. Son una familia muy próspera en esta ciudad, el señor Heinstein es un gran empresario y tienen su castillo a las afueras de la ciudad.
Radamanthys agradeció con un gesto de la cabeza y el mesero se marchó, el joven comenzó a comer sin perder de vista a su objetivo.
(Entonces encontré a la nueva regente del ejército en esta era, no es más que una joven rica e inexperta pero cuando el alma de mi señora more en su cuerpo la cosas cambiarán. Más tarde informaré al señor Thanatos.), pensaba el kyoto justo cuando vio salir a las damas con varias bolsas, él dejo unas monedas en la mesa para pagar su cuenta y corrió al encuentro de la señora.
– Permítame ayudarla señora Heinstein– mencionó el joven caballero al tiempo que tomaba unas cajas que estaban por caer.
– ¡Oh que amable es usted jóven...! – dejando abierta la oración para que él se presentara.
– Wyvern mi querida señora, mi nombre es Radamanthys de Wyvern– haciendo una reverencia aún con la cajas.
– Es usted Ingles, que grata sorpresa– mostrándole donde poner las cajas en un hermoso auto de color negro.
– Si, así es mi señora, es un honor conocer a la señora Heinstein y a su encantadora hija– dejando las cajas al tiempo que el chófer ofrecía disculpas por la tardanza.
– agradezco mucho su amabilidad joven Wyvern y deseo disfrute su estancia en nuestra ciudad, pronto será el carnaval, será un gusto verlo ahí nuevamente.
La dama de porte magistral sonrió con amabilidad y subió a su vehículo junto con la señorita Pandora y sin más emprendieron el camino a su castillo.
Asintió con la cabeza y buscó un lugar donde hospedarse. De regreso al santuario de Athena, el aire soplaba con sutileza y ondeaba la rubia cabellera de un gallardo caballero de brillante armadura perteneciente al signo de virgo que con los ojos cerrados se paraba frente a su casa disfrutando del atardecer. Pronto el cosmos de uno de sus compañeros lo hizo voltear hacia su propia casa.
– Como no te encontré meditando en el loto decidí pasar y avisarte con mi cosmo energía.– Mencionaba el valiente e impetuoso caballero de escorpio al salir de la casa y llegar al lado de Shaka.
– A qué debo tu visita Milo o solo pasas por aquí con otro rumbo?– contestó sin reparo el caballero más cercano a Dios.
– Tan cálido como siempre Shaka– riendo con sarcasmo — a decir verdad estoy preocupado por Athena, he sentido su cosmo algo débil estos días y cuando fui a visitarla, ella estaba muy agotada más no quiso decirme nada de su estado actual. He preguntado a otros caballeros y tampoco saben nada...
Shaka apretó un poco los dientes sin que Milo se diera cuenta pues a su mente vino la imagen de su diosa purificando a la heraldo, luego usando alguna de sus técnicas de meditación mostró su clásica compostura, entonces interrumpió al caballero de escorpio – Y supones que yo sé algo al respecto.
– Así es, además vieron a la diosa Athena entrar en tu casa la otra vez– la mirada de Milo esta vez era recriminante, algo que Shaka percibió aún con sus ojos cerrados.
– Si vino a verme la diosa Athena pero sus asuntos son confidenciales y lamentablemente tengo que defraudar esa suposición que tienes hacia mi pues no sé nada al respecto de su estado, la ocasión que estuvo aquí se veía muy bien y saludable.– dando la espalda al caballero dueño de Antares para seguir disfrutando del sol de la tarde.
– Comprendo, mi hipótesis es que ya está por romperse el sello de Athena y eso la tiene preocupada, opino que deberíamos cazar a esa mujer que comanda a los espectros y acabar con ella, así no podría Hades reencarnar.
– Te gustaría poder tener ese privilegio verdad– contesto sin mucho entusiasmo el caballero de virgo.
–¿Privilegio?, esa mujer es la razón de todos los males y sufrimientos de Athena en el mundo, acabar con ella sería como acabar con una plaga; Hades no tendría conexión con nuestro mundo.,– en los ojos de Milo se mostraba un leve resplandor de pasión.
– Debo volver a meditar, si sabes algo de Athena, por favor házmelo saber. – caminando de regreso a su casa con un semblante serio.
Milo asintió y fue en dirección de la casa de Aioria.
(Entonces eso es lo que piensa Milo de la comandante del ejército de Hades, seguro los otros caballeros no estarán en desacuerdo con esa opinión, Athena pasaría por un momento muy incómodo si se enteran de la presencia de esa mujer), pensaba Shaka mientras preparaba una charola con algunos alimentos.
Dentro de la sala gemela Pandora recorría los alrededores, todo era tan pacífico y silencioso, el viento dejaba oir su silbar entre las hojas de los árboles de sakura, expandiendo un dulce aroma, ella no podía evitar disfrutar de los colores y tomando una de las flores que también hay había, un recuerdo vino a su mente. En el castillo Heinstein una tarde de verano mientras caminaba con Partita y Radamanthys.
– Si la belleza de este jardín es así no puedo imaginar cómo será la del mundo exterior– mencionaba la joven con una gran sonrisa mientras en su mano sostenía una flor blanca.
– El mundo es un lugar basto señorita Pandora, estoy segura de que podrá verlo muy pronto y disfrutar de su belleza – contestaba Partita sonriendo también.
– Señorita Pandora, cuando el señor Hades despierte el mundo se convertirá en esa utopía que nos prometió y entonces este lugar y el Inframundo estarán a nuestra disposición.– agregaba el Kyoto de Wyvern con un semblante cálido al dirigirse a su señora.
Pandora penso un poco en las palabras de Wyvern pero algo no la hacía creer que estaba en lo cierto, volteo a verlo y sonrió traviesa, – la utopía, será grandiosa!– colocando la flor en el cabello de Radamanthys y hechando a correr.
Pandora dejó escapar un suspiro y regresó a la realidad, guardando en su corazón aquel recuerdo, Shaka que había abierto el portal tenía sus hermosos ojos de cielo abiertos solo para admirar aquel momento de fragilidad en la mujer más terrible del inframundo, la joven sintió la presencia de aquél guardián y volteó mostrando un gesto de indiferencia pero se topo con la mirada cristalina del santo, algo que la sorprendió pues no esperaba volver a ver esos ojos tan hipnotizantes.
– No hay manera de escapar de aquí caballero así que no es necesario que vengas a verme.– dejando ver su porte y semblante arrogante.
– No esperaba que mi presencia le molestará tanto señorita Pandora, sólo vine a traerle algo de comer. – caminando hasta una mesa pequeña junto a la flor de loto y colocando la charola para que la joven pudiera tomar los alimentos.
Ella miró los alimentos, en realidad se veían deliciosos y estaba hambrienta, sin esperar más se acercó y comenzó a comer, Shaka notaba el agrado que le producía su comida y sin querer dejó salir una ligera sonrisa.
– Después de meditar me di cuenta que Athena me tiene aquí como rehén para manipular a mi señor Hades.– clavando una mirada ardiente y recriminante al caballero que ya no mostraba su sonrisa.
–Es una pena que piense así de la diosa Athena pero es comprensible de alguien que siempre ha vivido en la oscuridad y no conoce más allá de la maldad.– contestó Shaka con tono frío mientras recogía los platos de la comida, luego miró fijamente a la dama. –Debería considerar la oportunidad que la diosa Athena le esta brindando, una nueva vida no se ofrece todos los días.
Sin más se marchó de la sala gemela, quería meditar por un par de días para despejar su mente de algunas cuestiones que ahora lo acosaban, Pandora por su parte se quedó acostada en silencio, las palabras del portador de la armadura de virgo parecían algo interesante pero la promesa de una utopía por parte de su señor la tenían atada. Athena se encontraba en la cámara del patriarca, sentada en su trono pensando en el tiempo que estaba por cumplirse, quería evitar un enfrentamiento a como diera lugar para no derramar sangre ni causar dolor, justo en ese momento se dejó sentir un cálido cosmo amigo por todo el santuario pero proveniente de la casa de Aries.
–Ese cálido cosmo no es otro que...– dijo para sí misma la diosa sintiéndose sorprendida, luego usando su telepatía mandó llamar a sus caballeros para ir a la casa de Aries.
Poco tiempo paso cuando Athena llegaba con sus protectores hasta donde Mu.
–¡Hilda de Polaris, regente de Asgard y representante de Odin en la tierra, que gusto verte!, ¿qué te trae al santuario?– dándole un caluroso recibimiento en sus palabras.
–¡Athena, querida diosa!– contestó Hilda con una sonrisa y bajando de su caballo, ayudada por Sigfried, mientras Syd hacía una reverencia en señal de respeto a la diosa. –También me da mucho gusto verte y lamento venir así de imprevisto pero tengo una noticia muy importante que darte.
–Debe de ser bastante importante para que emprendas un viaje tan largo, vallamos a la cámara del patriarca para poder hablar mejor.– Con una sonrisa agradeció a Mu y fueron hasta la cámara con sus caballeros los dioses guerreros.
Uno a uno los caballeros se fueron quedando en sus respectivas casas, sólo Shaka continuó hasta la cámara donde varias ninfas recibieron a la comitiva de Asgard ofreciendo alimentos y bebidas.
–Diosa Athena estoy conciente de que el sello que resguarda el alma del dios del Inframundo esta por romperse, es por ello que envíe a uno de mis dioses guerreros, Bud de Alcor Zeta a un viaje a Europa pues notamos el movimiento de cosmos oscuros y en efecto, Bud capturó a uno de esos espectros y obtuvo información bastante importante. –Haciendo una pequeña pausa para tomar un poco de té, continúo. – Han encontrado a la que será el reemplazo de la Comandante del ejército de Hades pero necesitan la semilla que habita en el alma original para poder establecer la conexión con este mundo y al parecer esa alma esta desaparecida.
Shaka miró con discreción a su diosa, permaneciendo en silencio junto a los otros dioses guerreros, la diosa se llevó las manos al pecho sintiendo como se agitaba su corazón mientras Hilda proseguía.
–Estoy preocupada por el alma perdida de Pandora pero tambien estoy inquieta por la nueva comandante que han elegido.
– La nueva comandante?, ¿Hilda ya sabes de quién se trata?— mencionó con curiosidad la joven diosa.
— Sí, Bud la ha estado siguiendo, es una joven muy dulce que vive en un poblado de Alemania, le he pedido a Bud que la vigile en la distancia porque al parecer hay un kyoto que también la esta custodiando en secreto porque parece ser que ella aún no despierta. – comenta la regente de Polaris un poco más tranquila.
Athena deja escapar un suspiro de alivio y sonríe sin mucho ánimo, — te agradezco mucho tu valiosa ayuda Hilda y debemos continuar con un perfil bajo pues esa chica como mortal no les será de mucha ayuda ya que el alma original es la única portadora de la semilla y mientras no la encuentren no podrán establecer la conexión. – sintiéndose un poco más segura.
– Athena aún tenemos algo de tiempo para encontrar esa semilla y destruirla pues Hades todavía duerme y los dioses gemelos por tu sello no han recuperado su poder completamente; si la encontramos podrás destruirla y borrar por siempre esa conexión del Inframundo con nuestro mundo. – Hilda mira con seguridad a la joven diosa sabiendo lo peligrosa que es esta nueva misión.
La diosa titubeo un poco pero hizo un esfuerzo por no demostrárselo a su interlocutora, pensaba en la joven que yacía dentro de la sala gemela, luego con una sonrisa que expresaba confianza continúo, — Hilda por favor sigue cuidando de esa joven, yo me encargaré del alma original y te avisaré en cuanto sepa algo.
– Despreocúpate Athena querida, cuidaré bien de la nueva heraldo y si es necesario la llevaré a Asgard para protegerla. – la mirada de Sigfried se cruzo con la de Hilda denotando complicidad absoluta.
Después de su entrevista, Athena les ofreció hospedaje y todas las comodidades necesarias para recuperarse de un largo viaje, posteriormente se reunió con Shaka al caer la noche en las afueras de su casa, el caballero dorado podía notar la preocupación de su diosa sin necesidad de abrir los ojos.
– Athena te siento ahora más perturbada, cuida tu cosmos o podrías levantar sospechas como por ejemplo en el caballero de escorpio.
— Por la manera en que lo dices tal parece que ya estuvo aquí.
— Asi es, recibí su visita hace unos días pero descuida, de mi no podrá obtener nada.
— Gracias Shaka – mostrando una sonrisa tímida.
— Athena – usando un tono solemne – porque no consideras lo que la diosa Artemisa te dijo a un principio, podrías liberarte de un gran peso y proteger a este mundo al que tanto quieres.
– ¡Cómo puedes decirme eso Shaka!– sintiéndose agredida en su ideología.
– Athena se que va en contra de tus principios pero piénsalo un poco, es un alma por el bienestar de todo el mundo, al final es un precio justo.
– Shaka sé que ahora puedes estar replanteando la situación y esa sea la mejor solución pero creeme que no, ¿Cómo podría ser la diosa que cuida de los humanos si no soy capaz de salvar a quién más me necesita?. Pandora en el fondo de su corazón es bondadosa, su alma fue esclavizada por Hades debido a su origen, por favor confía en mí y cuida de ella estos días porque no quiero que Hilda sospeche; en cuanto a Milo, hablaré después con él.
La voz de su diosa estaba llena de dulzura y provocaba esperanza, el caballero asintió con la cabeza.
– Athena estoy contigo hasta el final.
– Gracias Shaka.
Después sólo se vio la silueta femenina perderse en la oscuridad y el embriagante silencio de la noche, sin perder mas tiempo el caballero de virgo prepara nuevamente una charola e ingresa a la sala gemela donde encuentra a la chica de cabellos oscuros muy atenta a las estrellas y algo pensativa.
— Esta es otra dimensión, por más que analice las estrellas no podrá contactar a sus espectros o a su señor, comandante Pandora– denotando un tono frío, propio de él.
La joven dama voltea lentamente para toparse con esos ojos que ahora la perturbaban, – (podría acostumbrarme a ver esos ojos toda la eternidad)– pensó y luego esbozo una sonrisa traviesa – ya era hora de que trajeras mis alimentos caballero de virgo, no tienes nada importante que hacer como para que no me atiendas como prioridad.
—¡Pero qué dices!– mostrándose sorprendido por lo que acababa de escuchar en los labios de aquella enigmática mujer.
– Al menos pondrías traerme un arpa ya que este lugar es tan aburrido y silencioso – dejando escapar un suspiro pretencioso.
– No creo que el Inframundo sea un lugar agradable como para que ahora te quejes de esta sala, tampoco creo que tuvieras tantas personas para hablar, entonces no tendrías porque aburrirte, señorita Pandora. – contestó el portador de la armadura de virgo con un tono algo agresivo.
Al oír esa repuesta un viejo recuerdo le vino a la mente, dónde se veía rodeada de espectros que le temían y obedecían sin titubear pero solo dos de ellos eran su apoyo y compañía, – Tengo 108 espectros a mi completa disposición, ¿tú crees que estoy sola?. – volteó su rostro el cual lo cubría su hermoso y sedoso cabello negro para ocultar que se sentía triste.
Shaka se asombraba por ese porte altivo que mantenía y la manera en que camuflajeada sus emociones pues pudo percatarse de lo que ella estaba sintiendo debido a su nivel de sencibilidad, se dió media vuelta, – Entonces me retiro señorita Pandora.
La Comandante del Inframundo volteó de reojo e hizo un gesto altivo con su mano, – Mañana quiero más temprano mi comida y espero que también incluyas fresas, ahora vete.
El caballero de virgo levanto una ceja disgustado por esa pesada actitud de Pandora pero se retiró con ese aire sacro que lo caracteriza, al salir de la sala gemela se dirigió al loto para meditar profundamente pues era evidente que la actitud de Pandora lo estaba descontrolando, lo cual lo llevo a pensar que realmente disfrutaba su rango en la élite de Hades.
En un escenario diferente, a millones de kilómetros del santuario, un castillo se mostraba solo en la completa oscuridad del Inframundo y en una de sus habitaciones se encontraba uno de los kyotos más sadicos al servicio del señor Hades; este hermoso joven de cabellos blancos y mirada seductora había tomado un vaso del whisky predilecto de su compañero, bebiéndolo a sorbos muy despacio mientras de uno de sus taburetes al lado de su cama sacaba dos de sus pertenencias más especiales. Un espejo de mano diseñado en plata pura y una peineta de oro con incrustaciones de rubies rojos como la sangre, mirando ambos dió un sorbo a su vaso y recordo un fragmento de su vida pasada.
Una mujer de hermosas facciones y largos cabellos negros que con su sonrisa perversa adornando sus labios carmesí le explicaba al Kyoto el uso y origen del espejo mientras caminaban por un jardín ubicado en la segunda prisión del Inframundo, a pocos metros encontraron un asiento donde la divina joven descansó y él se arrodillo para entregarle la peineta como regalo de cumpleaños; el rubor inundó el rostro del apuesto juez al servicio de Hades, la dama lo miraba complacida por las emociones que en él desataba y con un aire altivo le permite que cepille su cabello...
–¿Porqué, porqué no me elegiste?, ¿Porqué tenías que seguirlo? – regresando a su realidad y hablando en tono bajo solo para mirar la peineta y llevársela al pecho con gran pesar, – Voy a encontrar tu alma y traerte de vuelta a la vida, no importa lo que cueste o si no me eliges otra vez, ¡no quiero una eternidad sin ti!.
Terminó su bebida y guardó sus pertenencias luego salió de su habitación sin un rumbo fijo hasta que se topo con el Dios del sueño, a quien respetuosamente hizo una reverencia.
– Minos al fin te encuentro, necesito que me ayudes a buscar urgentemente el espejo de plata que Pandora tenía en su poder, es muy importante hallarlo – su tono era calmado e imponente.
– Lo buscaré inmediatamente dios Hypnos pues por su manera de pedirlo debe estar relacionado con la semilla de la señorita Pandora.
– Eres bastante inteligente estrella celeste de la nobleza, honestamente no creo que nadie pueda reemplazar a esa mujer por ello necesito el espejo ya que este nos dará la ventaja para encontrar el alma original antes que Thanatos. – mirando fijamente a Minos sabiendo que entendía lo que su hermano estaba tramando.
El Kyoto asintió con la cabeza y se retiró, de los dos gemelos, Hypnos era el mas sensato y el que más confiaba en Pandora, también recordó que el espejo tiene el don de la clarividencia entre otras cualidades pero no lo entregaría hasta no estar seguro de las intenciones del dios del sueño.
Varios días habían transcurrido desde la última vez que Radamanthys vió a los Heinstein pero esa noche daba inicio el carnaval en la ciudad y era seguro que los encontraría de nuevo. Las horas pasaron hasta que por fin comenzó la música y algarabía, todas las personas portaban una máscara o antifaz para disfrutar de la velada, luces, comida y muchas risas eran parte del ambiente donde una jóven dama destacaba por su belleza y vestido blanco, divagaba entre la multitud hasta que sono un vals y las personas se agruparon en parejas para bailar.
De la nada un misterioso joven de rubios cabellos la tomo de la mano invitándola a unirse a la festividad.
– Señorita Heinstein luce maravillosa esta noche – decía aquel hombre entre giros y pasos sincronizados.
– Lamento ser grosera pero no lo conozco caballero – con un gesto de temor e incertidumbre.
— Descuide señorita Heinstein, esta es la segunda vez que nos encontramos, sería lógico que no me recordara, la primera vez que la vi estaba comprando con su apreciable madre en una tienda de ropa – sonrió un poco más confiado mientras le daba una vuelta a la joven dama.
– Ya lo recordé señor..– haciendo una ligera pausa tratando de mencionar su apellido.
— Wyvern, ese es mi apellido señorita.
La música termino e inició otro ritmo, él se separó e hizo una reverencia en agradecimiento.
— Ha sido un placer bailar con usted pero debo irme, espero verla pronto y salude a sus padres de mi parte. – perdiéndose entre la gente.
La joven agradeció que terminará pues ese hombre le causaba un verdadero temor.
Con el resplandor magnánimo de luna llena sobre el santuario, la benevolente diosa Athena elevaba su cosmo energía en una reconfortante oración que cubría todos los alrededores de su recinto, Shaka abrió un poco el portal a la sala gemela para que Pandora pudiera sentir esa oración a lo que desde su cama de loto percibió.
Con voz baja aquella chica musitó —¡Athena, gracias! — durmiendo tranquilamente.
El caballero de virgo no pudo evitar entrar para verificar que todo estuviera bien, admirando el semblante sereno que se dibujaba en su rostro; él acomodo las mantas para que no tuviera frío pero al pasar la mano cerca del hombro de Pandora,esta tomó la mano del caballero dorado y la acomodó contra su mejilla, tomando por completa sorpresa a Shaka que sintió como un extraño rubor se apoderaba de sus mejillas,paso saliva algo nervioso al tiempo que su corazón se agitaba sin poder darle una explicación.
— Quédate conmigo!— susurraba entre sueños aquella chica haciendo que Shaka se sintiera muy nervioso... — Radamanthys quédate conmigo.
(Radamanthys, otra vez ese nombre) pensaba el más cercano a Dios que sin titubear quitó con cuidado su mano y se marchó a sus aposentos con una extraña sensación, (hasta donde sé él es uno de los kyotos de Hades). Movió la cabeza en señal de negación y se fue a su cama para no pensar más en lo acontecido.
*** FIN DEL CAPÍTULO***
