La rebelión de los olvidados
capitulo 26
+Nerea+
Al principio el vuelo fue fácil. Seguía sin problemas a los caballos, muchos metros por encima de ellos. Poco a poco me iba cansando y me quedaba atrás. Por suerte conocía el camino. Cuando por fin llegué estaba agotadísima y los demás hacía un tiempo que habían llegado. Fue tocar tierra y que Daniel se me lanzara encima para ver si estaba bien.
Yo me dejé caer sobre él, pues mis piernas ya no me sostenían.
-Menos mal que ya has llegado. Has tardado mucho, me... nos-rectificó el hijo de Némesis- tenías a todos de los nervios.
-Tranquilos. Esos caballos van muy rápido y yo nunca había volado tanto. Solo tuve que ir más despacio-expliqué-. Si no te importa, lo único que quiero hacer ahora es dormir-aunque ya empezaba a amanecer.
-Claro.
Daniel me acompañó/arrastró hasta la cabaña. Los demás ya estaban dentro, cada uno en una cama.
-Se fueron a dormir nada más llegar. Yo me quedé esperándote.
-Gracias, Daniel. Eres el mejor.
Me derrumbé en la cama y me dormí.
Tuve sueños. Sueños de semidios. Primero estábamos nosotros siete en la estación de paso. Alexander y Crystal estaban jugando con un bebé rubio y otro castaño. Nate estaba con Jo, que le enseñaba agunos trucos para usar su poder para encantar objetos. Jayden y Noah se besaban en la esquina. Daniel se reía de un chiste de Leo, pero me miraba a mí, mientras yo acariciaba a Lester, el grifo. Al notar sus ojos verdes sobre mí noté un cosquilleo en el estómago. Y me di cuenta de un detalle. Todos teníamos varios años más, alrededor de dieciséis. Por lo que, si aquello llegaba a suceder, tendrían que pasar varios años.
Luego el sueño cambió. Nos vi en el Campamento Júpiter hablando con los pretores, Amanda y Michael, y luego con la Duodécima Legión Fulminata en pleno ante nosotros. Después pasamos al Campmento Mestizo.
Discutíamos con Clarisse y Nico y Will tenían que agarrara Daniel entre los dos para que no se lanzara sobre la hija de Ares. Intentábamos convencer a los campistas de algo, pero no todos nos seguían. Y empezaba una batalla. Algunos, como los hijos de Apolo y Hermes, estaban con nosotros. Pero los de Ares y Atenea, en cambio, se habían aliado en el bando contrario.
Cuando todo empezó a descontrolarse me desperté, bañada en sudor frío. Y deseando que mis sueños no se hicieran realidad.
+Narradora+
Raven se enfadó cuando le contaron lo que habían hecho.
-Van a sospechar y nos van a encontrar! Podéis haber destruído algo que ha cosatado muchísmo crear!
-Cálmate, por favor-pidió Nerea-. Pensamos en eso. Dejaoms una nota a nombre de Alexander en su cabaña en la que decía que se habían ido a buscarnos porque creían que seguíamos vivos.
-A lo mejor los buscan-comentó Daniel-, pero no los van a encontrar y no se les va a ocurrir que se han fugado a un campamento para hijos de dioses menores.
Raven les miró unos instantes y decidió que no había que echarles la culpa.
-Bienvenidos al Campamento Escondido, chicos-dijo como despedida.
Después dieron una vuelta por el campamento. Alexander, Jayden y Noah conocieron a varios hermanos y hermanos suyos.
-Sabes, Nerea-le dijo Crystal-. Esperaba tener aquí a algún hermano o hermana. Se ve que no.
-A ver, si yo fuera Tánatos, viendo el lío que monta Hades por un hijo no tendría muchos-contestó Nerea.
-Ya bueno. Supongo que sigo sola.
-No estás sola. Nos tenemos la una a la otra Y la familia no tiene que compartir la sangre-Nerea se puso seria-. Desde el día de hoy, tú eres mi hermana, Crystal Ruiz.
-Y tú eres mi hermana, Nerea Rodríguez.
Se dieron un fuerte abrazo. Y no pudieron evitar las lágrimas. Cuando Nate las encontró les preguntó:
-Por que lloráis?
-Cosas de chicas-respondió Nerea, y a las dos les dio la risa. Nate se fue de allí convencido de que nunca entendería a las mujeres.
Los días fueron pasando y los chicos se acostumbraron a la vida en el valle. Mejoraron mucho en la pelea. Casi nadie podía vencer a Crystal y sus espadas gemelas o a Jayden y Noah luchando juntos. Pero las mejores peleas eran las de los hijos de Némesis entre ellos.
Se lanzaban pullas entre ellos antes de empezar y luego peleaban como si les fuera la vida en ello. Daniel demostró ser un fuerte rival para sus hermanos. les encantaba luchar contra él sin saber a que arma se enfrentaría. Pronto ganó una reputación.
Nate también aprendió muchísmio a controlar sus poderes y Nerea se hizo famosa por sus trampas indetectables.
Pronto se acercó el final del verano y muchos semidoses se marchaban a pasar el curso escolar junto con sus familias. Apenas iba a quedar nadie. Nerea no quería quedarse, aunque no podía volver a casa y Crystal, Jayden y Noah estaría allí también, ya que los demás se iban a sus casas. Y tuvo una idea. Sí que tenía un lugar al que ir. Y los demás podrían ir con ella.
-Prepara las maletas-les dijo-. Nos vamos nosotros también.
El último día de agosto fue el día de las despedidas. Alexander había hablado por mensaje Iris con su madre y esta fue a buscarle. Daniel y Nate cogieron uno de los caballos para ir con su padre. En ambio el hijo de Bóreas y el de Noto no iban a volver con las familias que les habían abandonado en un internado. Así que los cuatro cogieron los caballos que quedaban y se fueron hacia el noroeste.
Ya rozaba el mediodía y el sol quemaba en lo alto cuando llegaron a Indianápolis. Una burbuja de emoción se formó en el pecho de Nerea. Vieron el edificio desde lejos. Como la otra vez Nerea llamó a la puerta, pero esta vez nadie levantó las armas. Y también abrió la puerta Leo. Pero est vez abrazó a Nerea y dijo:
-Te hemos echado de menos! Venga pasad. Y me presentas a tus amigos.
De camino a la sala principal Leo la bombardeó a preguntas.
-Estos son Crystal, Jayden y Noah. Son hijos de Tánatos, Bóreas y Noto, respectivamente.
-Que tal funcionaron los caballos?-preguntó el hijo de Hefesto.
-Genial. Son maravillosos.
-Y los gemelos?
-Se fueron con su padre.
Llegaron al taller y Jo le dio un gran abrazo.
-Me alegra que hayas sobrevivido.
-Gracias.
También se cruzaron con Lester, el grifo. Este la saludó en su mente todo emocionado.
-Yo también te he echado de menos, chico.
-Hablas con el grifo?-preguntó Jayden.
-Pensaba que os lo había contado-comentó Nerea.
Pero la gran sorpresa esperaba en la mesa del comedor.
-Apolo?
Esta vez fue Nera la que corrió a darle un abrazo.
-Gracias, gracias, gracias, gracias. Nunca podré agradecértelo lo suficiente.
-Tranquila, Nerea-parecía un pelín incómodo con la intensidad de la chica.
-Que haces aquí?-preguntó la hija de Britomartis.
-Ahora paso mucho tiempo en la Estación de Paso-explicó el dios-. Así puedo estar más tiempo con mi... novio.
Nerea miró a Leo, que se había puesto rojo, y aplaudio un poco.
-Lo sabía.
-Y además...-se giró hacie Leo-. Hay una cosilla que aun no te he dicho.
-Que pasa?
-Esto... Yo...-ahora Apolo parecía muy muy incómodo- Estoy embarazado.
-Que?!-exclamó Leo, para luego desmayarse.
Os ha gustado el final? A mí sí, aunque está mal que yo lo diga porque yo lo he escrito. En fin.
Se vienen cosas muy raras en la historia y quiero agradecer a todos los que han leído hasta aquí.
Mil millones de gracias
Erin Luan
