La rebelión de los olvidados


capitulo 30 (capítulo 30, aún no me lo creo!)

-Legión, atended-pidió Amelia-. Nuestros hermanos griegos que nos visitaron hace casi un año han regresado y tienen algo que contarnos.

-Ahora os toca a vosotros-animó Michael, y Nerea dio un paso adelante.

-Hijos de Roma-comenzó a hablar la hija de Britomartis-, estamos aquí porque se acerca una época decisiva para todos. Y vamos a necesitaros.

-Nada es eterno-dijo Nate, dando también un paso adelante-. Primero fueron los primordiales, destronados por los titanes. Luego estos fueron derrotados por sus hijos, comenzando la era de los dioses. Pero, cuanto hace de eso?

-Milenios. Demasiado tiempo. Es hora de que la era olímpica termine. Es la hora de que los dioses considerados "menores" se levanten y destronen a sus dictadores-las palabras de Daniel levantaron murmullos.

-Sabemos que aquí, al haber tantos legados, no hay tanta discriminación pero, aún así, sucede-reconoció Nerea-. Aquello que sois descendientes de dioses menores, olvidados, alguna vez habéis sentido que os menosprecian por ello frente a descendientes de dioses olímpicos? Si es así levantad la mano.

Los tres griegos lo hicieron sin dudar, a diferencia de los romanos. Al menos hasta que los pretores les siguieron.

-Todos me dijeron que una hija de Némesis nunca podría ser pretora, y sin embargo aquí estoy. Se equivocaban.

-Cuando me uní a la legión mi centurión me dijo que tendría suerte si llegaba a legionario, porque los hijos de Victoria solo sabemos competir y provocar peleas y eso hace demasiado daño a la legión-reveló el pretor-. Decidí no hacerle caso y aquí estoy, líder de la duodécima legión Fulminata.

A partir de ese segundo las manos se levantaron por todas las tropas, hasta que pareció un bosque de extremidades alzadas. Aquellos que no habían levantado la mano, la minoría, les miraba sorprendidos o enfadados. Estaba claro que estos últimos eran los responsables de esas manos alzadas.

-Pues ya es hora de acabar con eso. Ya ha sido suficiente tiempo de abuso de poder. Es hora de la justicia-Daniel emitía un aura que daba ganas de venganza, sus poderes habían crecido con él.

Los murmullos de conformidad y los asentimientos de cabeza se extendieron por los semidioses.

-No podemos prometer que todo se vaya a arreglar de repente, pero vamos a luchar. Será difícil dejar que los olímpicos dejen sus tronos, y tardarán generaciones en desaparecer los prejuicios-admitió Nate-. Pero por todo se empieza y, si no nos alzamos hoy, quien sabe cuando lo hará alguien?

La legión se llenó de expresiones decididas y decisión.

-Que creeis, legión?-preguntó la pretora-Roma se unirá a los olvidados?

Un grito se extendió entre los adolescentes. Empezó como un murmullo, pero fue ganando fueza:

-Rebelión de los Olvidados! Rebelión de los Olvidados! Rebelión de los Olvidados!

-Creo que está decidido-comentó Michael con una risa-. Olvidados, contad con la ayuda de la Duodécima Legión Fulminata.

-Gracias, romanos-gritó Nerea sobre las voces de la gente-. Nunca olvidaremos vuestro gesto, porque el olvido es nuestra condena y no vamos a dejar que nadie más pase por ello.

Los semidioses les aclamaron, ya con ganas de pelea. Ese día siempre viviría en la memoria de todos los presentes, porque ese día fue uno de esos que cambian la historia.

++Nerea++

En el viaje de California a New York paramos, por supuesto, en Indianápolis. Los demás nos esperaban allí, además de que tocaba hacer una visita y dar explicaciones.

-¿Qué os he hecho?-se lamentaba Leo, mientras señalaba a los gemelos-Encima que os dejamos vivir aquí con nosotros. ¡Sois más altos que yo!

A todos nos dio un ataque de risa. Al verme reír, Victoria, en mis brazos, también rió. Era la cosa más adorable del mundo. Incluso más que su hermana, con esos ricitos marrones que tanta gracia le hacían.

-Habría pasado te todas formas-recordó Daniel-. Solo se ha adelantado unos años.

Tuve que darle la razón. Incluso yo sería más alta que Leo en un año o dos, y eso que nunca he destacado por altura. Daniel me miró y sentí que mi corazón se aceleraba. ¿Qué me pasaba? Nunca me había sentido así, o al menos no tan intensamente. Suponía que era por el salto de edad. Cosas que se deberían haber desarrollado poco a poco habían aparecido de un salto.

Después de que Apolo y Leo acostaran a las niñas, ellos dos, Jo y nosotros siete nos sentamos a hablar. Los gemelos y yo contamos lo que había pasado en el Campamento Júpiter.

-Sinceramente, me sorprende-reconoció Leo-. Los romanos siempre han sido muy de mantener las tradiciones. Se han convencido muy rápido para derrocar a sus dioses.

-Míralo así, el Imperio Romano ya lo hizo una vez-comentó Jo-. Dejaron de lado a sus dioses y se hicieron cristianos.

-Ellos han tomado su decisión. Que estén dispuestos a ello significa que tenemos razón-dijo Alexander-. Que de verdad es hora de un cambio.

-Chicos... Estoy preocupado por vosotros-admitió Apolo-. Los semidioses apenas pasan de la adolescencia y vosotros habéis sacrificado dos años de esta. Y siento que es culpa mía. Yo os conozco. Debería haberme dado cuenta que, a pesar de parecer pequeños, estábais listos para vuestro papel en todo esto.

-Calla, Apolo-ordenó Crystal-. Somos semidioses, a veces hay que hacer sacrificios. Nosotros tomamos la decisión, nosotros pagaremos las consecuencias. Y sé que hablo por todos cuando digo que haremos lo que haga falta por lo que creemos correcto.

-Pero...

-Te ha dicho que te calles-repitió Leo-. Aunque no nos guse, aunque nos duela, hay sacrficios necesarios. Yo di mi vida por lo que creía correcto. Tuve suerte de poder regresar, pero aú sin esa opción, lo habría hecho.

Y con eso en mente nos fuimos a dormir. En el pasillo en el que nos separábamos los chicos de las chicas me quedé atrás pensando en mil cosas. Daniel se acercó.

-Nerea, ¿estás bien?-me preguntó.

-Estoy... Nerviosa. Mañana volvemos al Campamento Mestizo y todos piensan que llevamos casi un año muerto y encima tenemos dieciséis, aunque yo aún no he cumplido los catorce. Y cuando lo haga... ¿Cómo vamos a dirigir una rebelión contra seres inmortales y ultra poderosos? ¿Y si fallamos?-lo miré y sus ojos verdes estaban clavados en los míos.

-Si fallamos nos castigarán a alguna tortura psicópata, pero nosotros seremos los que menos sufriremos, porque podemos morir. Piensa en Apolo, Hestia, Némesis, Iris, Tánatos, Eros y el resto de dioses. Ellos son inmortales, su castigo durará por siempre-aseguró Daniel, para nada ayudando.

-Está el Inframundo, recuerdas? Nuestro castigo seguirá allí.

-Pues también es verdad-se encogió de hombros.

-Así no ayudas a calmarme.

-Quien dice que pretendía eso?-esa sonrisa, esa que te hace alejarte un paso, porque sabes que no está penando nada bueno. No me alejo.

-Y de que ha servido lo que me has dicho, entonces?

-Para recordarte lo que tenemos que perder. No vamos a fallar, lo vamos a conseguir.

-Ojalá yo estuviera tan segura.

-Yo no estoy seguro de nada. Solo sé que es justo y por eso se cumplirá. Sé que lo harmeos.

-Como puedes confiar tanto?

-Ni idea, pero nada que hagas me hará cambiar de opinión. Ya te lo dije, hace casi un año. Confío en ti. Intenta hacer tú lo mismo.

Lo abracé. A su extraña y retorcida manera, sus palabras eran justo lo que necesitaba. Cuando nos separamos y se aleja de mí, me doy cuenta.

-Estoy enamorada-no puedo seguirlo negando.

Y entonces veo a alguien en pasillo. Unos ojos dorados que me miran inundados de lágrimas.

-Como me haces esto?-pregunta.

-Crystal, yo...-pero no sé que decir y, cuando ella se aleja, sé que algo entre nosotras se acaba de romper.


Como ya dije al principio, no me creo que ya estemos en el capítulo 30. El final se acerca, pero aún quedan muchas cosas por pasar. He podido escribir esto porque mis planes para esta semana no salieron como esperaba (vamos, que no pude hacerlos y tenía demasiado tiempo libre).

Hoy es 24 de agosto y aquí en España las clases empiezan a principios de septiembre. Así que, según creo, en un mes, quizás algo más, podré volver a escribir con regularidad. No se si la misma que el anterior curso, pues al subir un año va a ser más difícil. Lo intentaré, pero no puedo prometer nada.

Por favor, reviews.

Mil millones de gracias por leer,

Erin Luan