Su progenitora sospechaba de que algo así iba a ocurrir (bueno, ¡no con el Capitán DMitr!, sino el que comprometieran a su retoño, sin su participación, claro está), desde muchos ciclos atrás.
Desde que en Niña Ro.Z comenzó a despuntar la vida después de la niñez.
La "coincidencia" de esta misión, con la fecha del último ciclo de Niñez de Niña Ro.Z era la mejor prueba.
&
En su sano juicio, nadie enviaría a una o a un progenitor a una misión, si sus Niñas o Niños dejarían la Niñez, para no faltar a la Ceremonia de la Colomba.
¡Y menos si la Niña era la Colomba elegida para ese ciclo!.
Pero ella fue enviada a una misión muy (¿muy!) lejos, justo cuando se determinó que Niña Ro.Z estaba preparada para dejar la Niñez, en su ciclo 17.
&
Así que le mostró su vieja nave lunar (era realmente de su desencarnado progenitor, con la que viajaba a estar con su Primer Consorte -a quien... ¿adoraba?-, cuando estaban en diferentes misiones, claro) -y ya era una chatarra espacial, con apenas con la potencia necesaria para... subsistir-, y la Capitana Jan.E le dijo a su retoño, que si pasaba le cualquier cosa; la aprovisionara lo mejor que pudiera, y se dirigiera a las coordenadas prefijadas.
¡Pero no que no tocara nada, porque ya no habían repuestos en todo el universo!
Y la nave... ¡apenas aguantaría ese viaje!.
&
Pero la salvaría de que fuera entregada al mejor... al Capitán DMitr, para satisfacer esa lujuria que se le arrancaba ya por los ojos (y los atrevidos toques por el sensor, ¡también!).
Durante ese poco tiempo disponible, Niña Ro.Z tuvo que ingeniárselas, puesto que no estaba sola por demasiado tiempo en el día.
&
A escondidas y sólo por las noches, cargó todo lo necesario que pudo escamotear de todas partes -celdillas de energía, filtros de aire y de comida y de agua (para sus ciclos en criogenia, obvio), comida de viaje (lembas y esas cosas), equipamientos, viejos enterizos de baño que iban a ser reciclados en el ciclo adecuado (toda sus cosas eran monitoreadas, y ya muchas habían sido cambiadas y... desaparecer sus cosas causaría mucha sospecha), y todo lo que creía que fuera a necesitar.
Bueno, lo que pudo caber en esa cápsula con la carcasa derruida.
Pero aún útil.
Apenas y quedaba espacio para su cápsula criogénica, de lo atestada que estaba.
Pero podría aguantar, si no se topaba con... bueno, los imprevistos de siempre.
Y todo, mientras era preparada para entrar en un proceso que nunca deseó.
Salón de la Preceptora
Días previos a la Ceremonia de la Colomba
Niña Va'Liz estaba muy contrariada, mientras cosía -más bien, decoraba- algunas cosas de antiguos ajuares, (obviamente) para Niña Ro.Z
&
El vaporoso camisón de tela como alas de aves estelares y botoncitos dorados desde el cuello al nacimiento de las piernas en que estaba trabajando; no era algo práctico, pero era agradable a la vista, y Ro.Z no necesitaría usarlo... tal vez nunca.
Con él entraría al habitáculo de su Consorte, una vez culminada su ceremonia de enlace, y fuera cambiada de vestuario; al final de ese día de celebraciones.
&
Niña Ro.Z miró la (¿ofensiva?) prenda en manos de Niña Va'Liz, y pudo ver la pared a través de élla.
Era, literalmente, una capa de polvo de estrellas tejida.
E imaginarla sobre su cuerpo... ¡lo dejaría totalmente expuesto!.
&
"Es... invisible", objetó, sin que alguien pusiera atención a sus palabras.
"Es la costumbre", le corrigió Dam Rea, contabilizando las prendas, y moviendo y sacando otras.
"¿Costumbre?", dudó Ro.Z
"Para entrar al himeneo", explicó la Preceptora, doblando cuidadosamente algunas cosas demasiado sospechosas, y que ocultó muy al fondo, entre risitas de todas.
"Son los receptáculos para su fluído vital", explicó una de las artesanas, que los creaba, "me pidieron... varias. Él es... bueno. ES. Y tú estarás sola con él por muuuucho tiempo".
Risotadas generales.
Niña Ro.Z fue sumando y puso cara de terror.
&
"¿Eso... va... allá adentro?"
"Por fuera de él y por dentro de tí, sí; es la norma", explicó otra, atorándose entre risotada y risotada. "Calculamos que necesitarás más... A muchas nos ha pasado... un Consorte atractivo y fuerte, una prometida tan fresca... bueno... se gastan... y no queremos que te desgastes con tanta frotación, ¿cierto?".
"¡Oh, no!", dijeron a Coro.
"Es rarísimo crecer"; masculló NIña Va'Liz, aún desconocedora.
&
Eso se enseñaba en el ciclo último de la NIñez.
Pero su progenitora le permitía estar, porque la Preceptora estaba allí, colaborando.
&
Dam Rea también había sacado de algunos baúles algunos camisones y sobretodos, a sabiendas que... sólo debían ir en el ajuar de una prometida, por decencia.
Niña Ro.Z enrojecía al ver cada prenda de vestuario que iban dejando en su ajuar de prometida, algunas prendas sin haber sido usadas... nunca, desde su creación.
Eran hermosas y de excelente calidad y gusto, pero... las Consortes no las usaban mucho... o nada.
En realidad.
&
¡Y sobre todo las Segundas Consortes!, que estaban ahí para el disfrute, no tanto por acuerdos.
Eran sólo por apariencia, y sus antiguas dueñas estaban felices de cederlas a una nueva prometida.
Después de todo, las camas ya eran lo suficientemente calientes, en esos días...
&
Una asistente llegó al salón, portando una caja.
Y Niña Ro.Z palideció.
Era el principio de fin.
El receptáculo es una mezcla de condón masculino y femenino. cuya función es la opuesta que en la Tierra. Básicamente, se transfiere de hombre a mujer en la intimidad, y su misión es recibir el semen, que es almacenado después.
La población no sube, más bien baja. Así que en esta Utopía, un nacimiento es buscado, y lo que lo produce se cuida.
La Caja misteriosa juega una parte importante en la historia personal de Jan.E (primero), y después de Ro.Z.
Me imagino los camisones como los antiguos, pero muy sutiles y translúcidos, que ocultan sólo... las ganas de sacárselos, claro.
