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Guardian.
Capítulo 5
Monotonía.
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Los meses pasaron, el proceso de mudanza había terminado, ya no había más arquitectos, albañiles, técnicos y proveedores andando por todo su departamento arreglando detalles, verificando y haciendo pruebas, descargando o moviendo muebles, no, ahora en ese gran departamento eran sólo ellos dos, y claro, el gato.
El comienzo de una vida juntos supuso un nuevo reto para la pareja que ahora vivía bajo el estado de "unión libre", ya que no sólo significaba el dormir juntos, sino a compartir su vida y apoyarse el uno al otro, desde organizarse para que alguien preparara el desayuno por la mañana y otro realizara la cena por la noche, hasta quien haría la lavandería y limpiaría la casa, cosas en las que tenían medianamente experiencia, pero que se volvió pesada conforme el paso de los días cuando se dieron cuenta de que una que otra tarea no podía hacerse porque a quien le tocaba estaba ocupado; sin embargo, como en toda relación, era en ese momento cuando salía a relucir el apoyo de pareja…
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—Lo siento Sakura, hoy tampoco podré hacer la cena, pero si quieres paso a comprar algo o salimos a donde tú quieras. —dijo un apurado Sasuke apenas y probando el desayuno, ya que sólo tomó una barra de pan mientras caminaba a la salida.
Sakura, preocupada por verlo tan presuroso, se fue detrás de él con el bento en mano, deteniéndose en el recibidor donde él ya se estaba colocando los zapatos.
—No te preocupes Sasuke-kun, yo puedo encargarme, pero ¿porque las prisas? Apenas y has estado comiendo tu desayuno en estos días… ¿Está todo bien? —le cuestionó, dándole el bento una vez que su novio la encaró.
—Cosas del trabajo, después te cuento. —respondió Sasuke secamente, tomando el bento y dándole un rápido beso en la frente. —Gracias. Nos vemos en la tarde.
Y sin decir nada más, salió por la puerta dejando a una preocupada Sakura, la cual creía que su novio, desde que había ascendido de puesto, se estaba excediendo con el trabajo, pero sabía que él era así, siempre se sobre exigía de más y por eso ella lo apoyaba, pero comenzaba a preocuparle que eso fuera a afectar a su salud en el futuro.
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—Good morning, I´m Sasuke Uchiha… no, my name is Sasuke Uchiha… sueno como un imbécil, parezco de preescolar, me irrita el maldito inglés de mierda.
—Calma Sasuke, hablas el idioma muy bien, ¿por qué tan ofuscado? —preguntó Kabuto, mientras trataba de alcanzarlo en las escaleras del subterráneo.
—Hoy hablaré con los inversionistas extranjeros y la junta de directivos estará presente, debo conseguir esas cuentas a como dé lugar.
—Eres un ambicioso Sasuke, no tienes llenadera, deberías relajarte un poco.
—No digas idioteces, y aunque no lo creas tengo un motivo para hacer lo que hago.
—¿Tu departamento?
Sasuke resopló.
—Quiero pagarla lo más pronto posible, para así destinar el futuro dinero que vaya a generar en otras cosas y también para evitar que Sakura pague de su dinero.
—Lo que yo creo Sasuke, es que entre más quieras nunca será suficiente, y con Sakura, no sé por qué te preocupas, ella te ama tanto que si le ofrecieras vivir en una caja de cartón se iría contigo sin dudarlo.
—Pero yo nunca la llevaría a un sitio así. —bufó este con molestia. —ya deja de decir idioteces, mejor muévete Kabuto, que tengo otras cosas que hacer.
—Como digas.
Apenas entrando en el banco, Sasuke se vio asediado por un montón de cosas que su asistente personal se encargó de recordarle y avisarle, siendo una de estas que las personas con las que se presentarían ya habían llegado y prácticamente lo estaban esperando.
—Mierda, se adelantaron.
—Sí, un poco, pero tranquilo licenciado, aún no dan por iniciada la junta.
—Gracias, Karin… ¿qué más pendientes hay?
—El Sr. Sarutobi llamó y pidió que se le hiciera una transferencia de $900,000 ryos antes de las 10:00.
—¡¿Qué?!
Sasuke miró su reloj, viendo que eran exactamente las 9:10 am, si se ponía a hacer todo el proceso burocrático que conllevaba hacer una transferencia de tan enorme cantidad, no llegaría tiempo a su junta. Bufó, no le quedó de otra más que apoyarse una vez más con la persona que generalmente lo apoyaba en esa clase de cosas, su ahora subordinado Kabuto, a quien se dirigió rápidamente.
—Kabuto, un favor. ¿Podrías realizar una transferencia de emergencia a la cuenta Sarutobi antes de las 10:00? —pidió apresurado.
—Claro, Sasuke y cálmate.
—Gracias, te lo agradezco. —respondió este, a punto de irse a su otro pendiente.
—Eh, pero Sasuke, necesito tu clave de acceso. —Susurró Kabuto llamándolo de nuevo.
—demonios, claro… pero con discreción.
De entre su saco, el Uchiha sacó una pequeña agenda, y le mostró discretamente la contraseña al de cabello gris, quien rápidamente tomó apunte del susodicho dato, pero también observando que había un montón de líneas tachadas por encima de la contraseña, suponía que eran las contraseñas anteriores, pero dejando de lado eso, se propuso a hacer el encargo que su amigo le había pedido.
Mientras que Sasuke, con un pendiente ya arreglado, sólo se apuró a arreglar una que otra cosa extra, antes de dirigirse a la importante junta que le esperaba.
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Horas más tarde, el bullicio de varios ejecutivos e inversionistas se hizo notorio ante todo los empleados de oficina que veían curiosos cómo los invitados extranjeros se despedían de la junta directiva, así como de Sasuke Uchiha, el prodigio de las finanzas como algunos envidiosos lo llamaban.
—Bien, sigue así chico… y subirás hasta el cielo. —felicitó uno de los hombres de la directiva al joven dándole unas palmadas en la espalda.
—Te seguiremos recomendando, chico. —prometió otro de los superiores. —Sólo sigue haciendo las cosas como siempre, ahora más que nunca no queremos ningún tropiezo. ¿verdad?
—Claro que no, señor y… gracias por la confianza. —Agradeció este, con toda la amabilidad posible, esperando no verse tan hipócrita con su expresión de pocos amigos, expresión que no podía cambiar pues eso de ser "agradable" no era muy lo suyo.
—Estás advertido, cualquier tropiezo sería como caer de un barranco.
Sasuke tragó saliva, y extrañamente comenzó a sentir una especie de ansiedad detrás del cuello.
—No, claro que no… —respondió con un poco menos de ánimo.
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Ya por la tarde noche, el agotado Sasuke por fin regresó a su departamento, se sentía agotado y lo que más ansiaba era poder cruzar por la puerta del único lugar que le traía paz, para poder dormir, aunque fuera un poco y ¿por qué no? Esperaba también poder comer algo delicioso y era tanto su deseo que todavía no abría la puerta cuando ya se estaba imaginando que el olor de la comida de Sakura lo traería momentáneamente a la vida.
—Tadaima…—anunció su llegada como de costumbre, pero lejos de encontrarse con la típica respuesta que le seguía, así como algún olor de comida, lo único que vio fue el departamento completamente vacío. Sakura no estaba ahí. —pero que mier…
Rápidamente se esculcó los bolsillos en busca de su celular para marcarle, ya que su novia no era alguien que tardara en llegar o se fuera a otro lugar sin avisar, y no es que no le diera su espacio, pero siempre le había preocupado que ella estuviera sola en la ciudad, ya que había ciertas partes que no eran muy seguras y menos de noche; pero al ver el aparato vio que tenía un par de notificaciones de parte de ella, había sido él quien nuevamente no le había prestado atención por estar hundido en el trabajo.
9:00
"Sasuke-kun, esfuérzate. Que te vaya muy bien. Te amo."
13:40
"Espero te haya gustado el bento, por favor comete todo. Te amo"
18:25
"Sasuke-kun, tardaré un poco en llegar, van a traer a un paciente de emergencia. No te preocupes. (u 3 u)"
El último mensaje tenía un emoji lanzando un besito, que hizo sentir a Sasuke cierto remordimiento por dentro ya que estaba tan ensimismado en su trabajo que ni para responderle a su novia tuvo tiempo.
Vio el reloj, ya eran las 7 de la noche, pensó que lo menos que podía hacer por ella era la cena, pero de tan sólo ver la cocina le causó cierta pereza, pensó entonces en pedir algo a domicilio, pero nada de lo que aparecía en el menú digital que tenía le fue satisfactorio, no tenía ganas de comer comida procesada cuando ya se había imaginado que comía algo más casero.
"Todo por quisquilloso" —pensó malhumorado, quitándose y arrojando el saco de mala gana en el sofá y aflojándose la corbata para cambiarla por el delantal.
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Una hora más tarde.
—¡Hola, tadaima! —entró Sakura ruidosamente por la puerta, anunciando su llegada.
—Okaeri, en la cocina…— se escuchó la respuesta, aunque el tono en que fue pronunciado denotaba un poco de fastidio.
Sakura se quitó los zapatos y rápidamente se dirigió hacia donde le habían dicho, encontrándose con su novio el cual estaba lavando algunos platos.
—Ay, Sasuke-kun, no, déjalos… déjame te ayudo.
—No, descuida, debes estar cansada, por qué no te sientas. —ofreció este con su voz media apagada.
Sakura, notándolo, sólo asintió y tomó asiento, donde Sasuke ya con una bandeja se acercó a ella entregándole un platillo con comida, para luego sentarse frente a ella, apoyándose aburrido sobre la mesa.
—¿No vas a comer?
—Ya lo hice, perdón por no esperarte, tenía hambre.
Sakura negó con la cabeza sonriente.
—Lamento la tardanza, pero ya sabes como son algunos clientes, llegan o llaman justo cuando se está a punto de cerrar.
—Sí, no te preocupes… ¿Está todo bien? —preguntó él, tratando de mantenerse despierto.
—Umm… —asintió ella con una sonrisa, comenzando a comer. —Era uno de los perros del oficial Kakashi, ya te dije que ese hombre llega siempre cuando le da su gana sin respetar el horario o la citas establecidas.
—Hmph cretino, ha de creer que por ser policía puede hacer lo que se le da la gana. —refunfuñó el Uchiha susurrante, decayendo poco a poco.
—Sasuke-kun… ¿estás bien…
—Lo siento, ¿qué más decías? —preguntó levantándose de golpe.
—Mmm… nada, la comida está deliciosa… —sonrió ella, viendo como Sasuke comenzaba a cabecear otra vez.
Esperó unos minutos, para ver si reaccionaba de nuevo, pero cuando casi este pierde el equilibrio y se golpea con la mesa, fue que se levantó presurosa para acudir con él.
—Sasuke-kun, mejor ya ve a la cama, te estás durmiendo.
El Uchiha gruñó avergonzado.
—Sí, lo siento… hoy fue un día agotador. —se disculpó este, yéndose lentamente hacia donde estaban las escaleras.
—No te preocupes. Buenas noches. —se despidió Sakura, viendo como este desaparecía en la planta alta del departamento.
Con lo que respectaba a ella, sólo terminó de cenar, lavó lo que quedó sucio, luego se bañó y por último se fue a acostar.
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Con el paso de los días y una rutina establecida, parecía que la monotonía se estaba apropiando de la pareja o al menos así lo sentía Sakura, que últimamente veía a Sasuke más cansado y serio de lo de costumbre, cuando llegaba a casa a penas y hablaba con ella, más bien sólo se limitaba a comer y después dormir, para luego despertar al día siguiente, apenas probar bocado e irse a trabajar nuevamente.
Sabía que su nuevo puesto lo tenía presionado, pero no encontraba el modo de hacérselo ver sin que fuera a enfadarse u ofenderle, pues Sasuke siempre se escudaba diciendo que todo lo que hacía lo hacía por ella y por él, para tener una mejor vida, pero lo único que ella quería es que él estuviera tranquilo y también disfrutara de su vida.
—Sasuke-kun… ¿crees que podamos hablar?
—Ahora no, Sakura… tengo prisa, se me va a hacer tarde. —dijo este, ajustándose los zapatos en el recibidor.
—No hablo de ahora, pero sí más tarde… —pidió ella precavidamente.
—¿Todo en orden? —preguntó él, encarándola.
Sakura sólo sonrió y asintió.
—Sólo quiero hablar de unas cuantas cosas, pero esperaré a que llegues, así que no tardes.
Sasuke sonrió levemente, captando su indirecta.
—Haré todo lo posible. —le tocó la frente con sus dedos, empujándola levemente.
Sakura sonrió con tal gesto, pues eso era algo que Itachi solía hacer con Sasuke cuando pequeño.
—Nos vemos. —se despidió el Uchiha dándole un beso en la mejilla.
—Que te vaya bien.
Quedándose sola en el departamento, y tal como solía hacer antes de irse a su respectivo trabajo, Sakura se acercó a un sitio que estaba en un espacio del departamento y que relucía por las múltiples flores que lo adornaban y una singular estructura de madera en forma de altar.
Se hincó sobre el cojín que había frente al altar, en donde observó 2 fotografías que reposaban sobre las repisas. Siendo una de estas la de Itachi Uchiha de más o menos cuando tenía 18 años y la otra más pequeña era una fotografía más antigua, la cual tenía en su imagen a los padres de Sasuke cuando se habían casado, y como todos los días, dio sus respetos a los muertos y pidió por su protección y la de su amado.
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Mientras tanto, en la oficina y con un montón de pendientes por hacer, Sasuke trataba de concentrarse en lo que tenía que hacer, pero particularmente ese día no se sentía del todo enfocado, y menos cuando al salir de casa, escuchó ese: "¿podemos hablar?" de Sakura, palabras que según conocidos y también desconocidos suponían que no era algo bueno.
"¿Qué era lo que le quería decir?" era lo que se preguntaba, mientras que los números eran ignorados en la pantalla de su computadora.
—Oye Sasuke… te importa si…
Kabuto, que iba entrando a la oficina, se encontró con un Sasuke realmente distraído y que parecía estresado por como este parecía quererse limarse las uñas con los dientes, claro que, al ser atrapado en infraganti, tomó su usual postura y hasta lo vio con molestia.
—¿Qué se te ofrece? —preguntó malhumorado.
—Uy, que amable, sólo venía a darte los informes que pediste… pero ¿tú que tienes?
—Nada…—bramó este molesto, fingiendo otra vez prestarle atención a la computadora.
—Pues no parece nada, y tampoco parece que sea algo de trabajo. —notó el de lentes preocupado.
Sasuke resopló y se rindió.
—Sakura… dijo la frase.
—¿La frase? —Kabuto alzó una ceja confundido.
—Dijo que quería hablar conmigo.
—Ahhh esa frase... —se burló. —Uy, Sasuke… buena suerte, Sakura ya se había tardado.
—¿Ya se había tardado? ¿A qué te refieres?
—¿No es evidente? Estás tan obsesionado con tu trabajo que ya no le prestas atención.
—eso no es cierto. —gruñó el Uchiha entre dientes, queriendo moler a golpes a su amigo.
—Yo sólo digo lo que veo. —dijo él burlón. —Pero descuida, una mujer como Sakura no se encuentra tan fácilmente.
—¿Y eso que se supone que significa? —cuestionó receloso.
—Me refiero a que ella te ama mucho y perdonará tus estupideces, tal vez sólo quiere que seas reciproco con ella.
Sasuke ofendido, respondió:
—Yo la quiero mucho.
—Pero hay que demostrarlo, Sasuke, o al menos es lo que yo creo. En fin, piénsalo y te dejo los reportes.
—Ah… gracias. —bufó este, tomando el montón de papeles, sintiendo repentinamente que desde hace mucho en efecto no tenía ni un momento para él y menos para su pareja.
En fin. —pensó, por el momento no quedaba de otra más que seguir trabajando y esperando lo mejor para la noche.
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Horas más tarde.
Sasuke finalmente llegó a casa, y antes de entrar, se mentalizó para lo que se avecinaba; sin embargo, al abrir la puerta, pareció que todo se reduciría a la sugestión cuando un aroma muy agradable llegó a sus fosas nasales y Sakura, ya con la cena lista, lo recibió con su gran sonrisa.
Todo transcurrió con normalidad, y por lo menos Sasuke no notó algo extraño, Sakura parecía comportarse como siempre, o al menos eso creyó cuando ya los dos en la cama, él leyendo y ella viendo televisión, esta última silenció el aparato y lo confrontó.
—Sasuke-kun… ¿puedo preguntarte algo?
—Ah… —respondió él, sin despegar su mirada del libro. No quería mostrarse preocupado.
—¿Te arrepientes de estar viviendo juntos?
—¡Eh?! —bajó el libro desconcertado. —Claro que no… ¿de dónde sacas eso?
Ella se encogió de hombros.
—Es sólo que lo siento.
—¿Qué es lo que sientes?
—Estás presionado, por el departamento, por tu trabajo y supongo yo soy una carga ahora para ti.
—No, es sólo…—bufó él. —bueno ¡sí!, admito que sí estoy presionado, pero por el trabajo. Hay muchas personas que esperan que dé lo mejor de mí.
—Pero… ¿a qué costo Sasuke-kun?
—¡¿cómo que a qué costo?! ¿No ves lo que ahora tenemos? —señaló a su alrededor.
—Sabes que no me refiero a esto, y que incluso si estuviéramos en una pocilga yo estaría contigo. —replicó ella.
—Y tú sabes que yo no permitiría eso.
—Lo sé, Sasuke-kun, es sólo que me preocupas, apenas y comes, trabajas de más, llegas sólo para dormir… ¿comprendes lo que estoy tratando de decirte?
El Uchiha sólo bajó la cabeza sin responder.
—Sólo no quiero que te arrepientas después de haber desperdiciado tu vida, yo creo que estamos más que bien a como estábamos antes, y créeme que no necesito de más, más que de ti. A veces, cuando veo las noticias, me pongo triste al ver que una persona muere ya sea en un accidente u otra causa, y me digo a mi misma que la vida es muy corta y….
—Se puede apagar de un momento a otro… como pasó con Itachi. —recordó Sasuke melancólico. —comprendo Sakura, lo que me dices y…
—¿Y…? —esperó ella ansiosa su respuesta, más cuando vio que él esbozaba la sonrisa que tanto le gustaba a ella.
—Y… trataré de moderarme un poco, para hacer otras cosas y por supuesto estar contigo.
—¿En serio? —sonrió ella radiantemente.
—Sí, mmm… ¿qué te parece si vamos a ver esa tonta película que quieres ver?
—¿Tonta película? ¡¿Te refieres a los Juegos del hambre: Sinsajo parte 2?!
—Sí, ¿no me dijiste que ya estaba en cartelera? ¿Ves? Para que no creas que no te pongo atención.
—Aww, Sasuke-kun. Sé cuánto odias esas películas, pero ¡Sí! ¡vamos! ¡¿Cuándo?
—Si quieres mañana, ya que es viernes.
—Estaré muerta de cansancio, pero de igual manera voy… ¡Sasuke-kun! —se abrazó ella muy felizmente a él.
—¿Qué es eso de que estarás cansada? —preguntó él confundido.
—Mañana temprano llevarán un par de perros a la veterinaria, uno requiere una cirugía de emergencia y a el otro se le practicará una cesárea, Hanna-san no estará para asistirme así que sólo me quedaré con las aprendices, así que estaré muy ocupada, más aparte con los clientes que tenga que atender durante el día.
—Si quieres podemos dejarlo para otro día.
Sakura levantó la cabeza y negó frenéticamente.
—Estaré bien, ya quiero que sea mañana. —dijo sonriente, abrazándose nuevamente a él. —Te amo, Sasuke-kun.
—Boku mo. —respondió él, apagando la lamparilla para acomodarse para dormir.
Sakura le dio su espacio en la cama, y después se recostó sobre su brazo, planeaba seguir conversando sobre lo que harían el día de mañana, pero cuando se dispuso a hablar como toda una cotorra parlanchina, escuchó un leve ronquido saliendo de la boca de él.
—Ay, que rápido se durmió… —pensó decepcionada, pero al mismo tiempo recordó algo que tenía que hacer todavía, así que se levantó con cuidado de la cama, dejando a su novio dormido solo en la cama.
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Sasuke a medio dormir, se giró en la cama, esperando poder sentir a su novia la cual a veces fungía como toda una suave almohada, pero en lugar de sentirla, sólo sintió el espacio frío y vacío del espacio que ella ocupaba.
Era la una de la mañana, miró en el reloj que tenía en el buró y lo primero que pensó fue: ¿Qué demonios hacía Sakura levantada tan tarde?
Se levantó, quitándose lo amodorrado de la cara mientras caminaba fuera de la habitación. No fue mucha sorpresa para él, ver las luces de la planta baja prendidas, así que bajó en busca de su novia, la cual suponía se encontraba en el espacio que usaban como oficina y biblioteca dado al sutil sonido de la música que se escuchaba, y dicho y hecho ahí estaba ella, atenta a un libro de veterinaria, cuyo tema desconocía por completo, pero al mismo tiempo sosteniendo una aguja e hilo, con los que suponía estaba practicando, usando un pequeño peluche en forma de zorro que él le había dado, y que sí, sabía que ella utilizaba para practicar sus suturas.
—Sakura… ¿qué haces? —preguntó, colocándose detrás de ella, para ver que tanto le hacía al pobre peluche y también lo que leía.
—Te dejo dormir. —le respondió ella sonriente, girándose un poco y levantando los labios, claramente en busca de un besito.
Sasuke se lo dio sin reservas, juntándose más a ella, para admirar lo que ella hacía.
—¿Te preocupa los procesos que harás?
—Sólo quiero asegurarme de suturar bien, nunca he sido muy buena con estas, o al menos no me salen como a Hanna-san, que creo es más delicada. —explicó ella, clavando y sacando la aguja dentro del peluche. —además repasó las capas que tendré que cortar para la cirugía, sabes que me gusta estar fresca en conocimiento para este tipo de cosas.
—Deberías considerar estudiar de nuevo medicina, sabes que te apoyaría. —opinó Sasuke, apoyándose en su hombro, y llevando sus manos a su abdomen.
Sakura sintió cosquillas que más que hacerla reír, la hicieron enrojecerse.
—No… sé, lo sigo pensando…
—Deberías. —susurró el Uchiha, comenzando a dejarse llevar también, cuando su intención inicial sólo era apoyarla con lo que ella hacía. —Eres muy buena…
Sakura se estremeció que dejó caer la aguja cuando su mano tembló ante el beso que sintió detrás de su cuello.
—Sasuke-kun… se me murió mi Kurama de peluche… —bromeó Sakura, sintiéndose cada vez más excitada, conforme su novio la acariciaba.
—Que mal por él. —respondió él valiéndole poco el pobre animal de peluche, pues lo único que le importaba era a la mujer que ya tenía a su merced y a la que hizo girarse para poder besarla apropiadamente.
Sakura le correspondió con fervor, y pronto se le unió al juego de caricias, recorriendo cada parte de su desnudo abdomen y espalda, estremeciéndose y gimiendo sutilmente cuando él metió las manos debajo de su pijama, recorriendo lentamente con sus manos tanto sus pechos como todo lo largo de su espalda.
De un momento a otro, se vio cargada por él, y ella sosteniéndose con sus piernas a su cintura, para ser llevada hacia la habitación que compartían, donde continuaron con el juego de caricias que iban desde besos apasionados, hasta apretones y caricias en ciertas partes de sus cuerpos que solamente ellos se conocían.
La ropa fue cayendo de poco a poco, en especial la de ella quien era la que usaba más prendas, pero que se dejó quitar gustosa para darle entrada y placer a lo que su novio buscaba y ella también.
Con cada caricia y con cada beso, quedó demostrado para Sakura que su Sasuke la seguía amando tanto como ella a él, más de lo que cualquier persona podía aspirar en la vida, y mientras se dejaba llenar por él con cada embestida dada, consideró que tal vez había llegado el momento de dar el siguiente paso, quería unir su vida por siempre a la de él.
Y aunque no fuera muy común lo que haría, se determinó a hacerlo: le propondría matrimonio a Sasuke Uchiha.
Continuará.
N/A: Nos seguimos leyendo.
