Nuevo capítulo, espero les guste.
Guardian
Capítulo 7
Duelo.
Todo había pasado tan rápido que apenas podía procesarlo, de un minuto a otro el mundo completo se le había desmoronado; lo que pensó que sería un día de alegría y diversión se convirtió en uno de tragedia y dolor, y todo había sucedido por su culpa.
—Dra. Haruno, ¿está escuchándome?
—¿Eh?
La desahuciada Sakura levantó la vista, notando entre sus lagrimosos ojos al policía que había llegado al hospital para atender su caso. Lo conocía, era el oficial Kakashi Hatake, un cliente frecuente de la veterinaria en donde trabajaba.
—Sé que es difícil, pero ¿podría darme rasgos del individuo que los atacó? Es de vital importancia para comenzar con la búsqueda, atraparlo y por supuesto procesarlo por lo que hizo.
Sakura, aún ida de su realidad se miró las manos y la ropa, aun se encontraba marcada con la sangre de su novio.
—Yo… yo pude salvarlo… —comenzó a llorar. —Si… si hubiera estudiado para ser médico como él quería… pude haberlo salvado.
—Dra. Haruno, no es su culpa… por favor, trate de tranquilizarse. —pidió Kakashi, tratando de no mezclar su oficio con el trato que tenía con la médico cada vez que iba a la veterinaria.
—Si no le hubiera insistido para que saliéramos esta noche… él no quería ver esa película, la detestaba… fue mi culpa.
Kakashi exhaló cansado, no era la primera vez que le tocaba atender ese tipo de casos; sin embargo, en esas situaciones, era necesario extraer la información que fuera de los testigos ya que los recuerdos aún estaban frescos en sus memorias.
—Sakura…— la llamó con más familiaridad. —Por favor, lo que sea, y le prometo que atraparé al individuo que le hizo esto a su novio.
La médico se sobresaltó con aquel comentario y sus ojos comenzaron a moverse de lado a lado como si estuviera vagando interiormente dentro de aquellos dolorosos recuerdos.
—Era alto… casi como Sasuke-kun…
Kakashi de inmediato se puso a escribir en su libreta.
—Cabello negro… tez no muy blanca, tal vez aperlada… como de 30 años… ojos pequeños… de color negro creo…
—Bien, Sakura… ¿algo más? ¿Alguna seña que haya notado, algún tatuaje, cicatriz?
Sakura negó con la cabeza.
—¿puede recordar cómo iba vestido?
—De negro… chaqueta y pantalones negros… llevaba una bandana en la cabeza… creo que de color gris… lo siento… ¡no pude ver más! — se echó a llorar de nuevo, rememorando en su cabeza el momento en que ese individuo comenzó a forcejear con su novio.
Kakashi lo lamentó en silencio, y cerrando su libreta dio por terminado el interrogatorio, y en lo que esperaba que algún familiar o conocido llegara por ella, se dedicó a acompañarla y de alguna manera darle consuelo, aunque no fuera parte de su trabajo, ignorando que en esa sala, alguien más los acompañaba.
Era el fantasma del furioso Sasuke que, ensombrecido, rechinaba los dientes del coraje al no poder hacer nada por su querida novia que nuevamente estaba sufriendo por su culpa y por ese estúpido que se había cruzado en su camino.
—Maldita sea… ¿Por qué?
Quiso golpear la pared con el puño, pero su mano no hizo más que atravesarlo, eso lo hizo sentir más frustrado que, cuando el interrogatorio terminó, no soportó más y dejó brevemente la sala donde se encontraba Sakura y aquel oficial para vagar por el hospital hacia el lugar en donde lo habían dejado.
Su cuerpo, ahora frío e inmóvil yacía todavía sobre una camilla que estaba recargada en la orilla de un pasillo, haciendo fila con otro montón de cadáveres que de seguro irían para la morgue.
—Esto tiene que ser una maldita pesadilla.
Seguía sin poder creer que frente a él estuviera su cuerpo, cubierto sólo por una maldita sábana blanca, mientras que en su pie ya tenía una etiqueta que tenía escrito su nombre.
—Quiero despertar, quiero despertar…
Se echó sobre una silla que había frente al pasillo, y se extrañó, porque increíblemente no la traspasó como lo estaba haciendo con el resto de las cosas o personas.
¿Cómo?
Ni él sabía, pensó que tal vez era porque si se sentía vivo de nuevo lo podía hacer, aunque rápidamente descartó esa teoría, la verdad no sabía qué pensar y realmente no le importaba, el que supiera o no porque había podido sentarse en una jodida silla no lo devolvería a la vida.
—Oye… ¿Y a ti qué te pasó? — escuchó de repente.
Al acomodarse en el asiento, se sobresaltó, pues había un viejo enano dirigiéndose a él.
—Eres nuevo ¿verdad? Se te nota… —dijo el viejo burlonamente.
—¿Me está hablando a mí?
—Relájate, niño… te acostumbrarás… no hay de otra.
Sasuke seguía sin entender lo que decía ese viejo, el cual cómodamente se colocó a su lado, en los asientos que estaban en ese cuarto.
—No es tan malo como parece, tal vez te quedes vagando un buen rato aquí, pero las puertas se abren y se cierran de vez en cuando… ya lo entenderás cuando lo veas.
—¿Qué? Viejo… ¿quién es usted?
—Me llamo Ōnoki… estoy esperando a mi esposa, le dará un infarto, ya no debe de tardar… ¿Por qué no me acompañas?
Sasuke se desconcertó al ver como ese viejo se desapareció del asiento para luego aparecer nuevamente flotando a lo largo del pasillo. No le generó mucha confianza mas aun así, no pudo evitar seguirlo en dirección hacia el área en donde se encontraban los pacientes más delicados de salud, y mientras él miraba todo con cierto terror, el viejo no dejaba de hablar de las ventajas de estar muerto.
—Y sí… un día estás aquí, y para el siguiente ya tienes una pata en el más allá… tal como ese…
El viejo señaló a una habitación en donde Sasuke observó que había un paciente que estaba siendo intervenido, y que de repente entró en paro. Los médicos que lo atendían rápidamente prepararon el desfibrilador y demás utensilios para regresarlo a la vida, sin embargo, aquella persona no reaccionó, y menos cuando una luz cálida apareció por encima de él y se lo llevó en forma de espíritu, mientras que el cuerpo moría.
Sasuke quedó boquiabierto, recordando aquella luz que decidió ignorar para seguir ahí, en ese mundo con Sakura.
—Admirable lo que hacen los médicos, pero en esta ocasión no fue suficiente o más bien ya le tocaba al pobre bastardo. —siguió hablando el viejo Ōnoki. —Al menos fue esa lucecita quien vino por él, y no los otros.
—¿Los otros? ¿Quiénes son los…
Pero al momento en que Sasuke se giró para confrontar al viejo, este había desaparecido.
Confundido, sacudió la cabeza, tratando de despejar la reciente experiencia que había tenido, y optó por mejor abandonar esa área que al cabo de unos segundos después se llenó de los lamentos de varios familiares que habían perdido a sus seres queridos, casi al mismo tiempo.
Regresó a donde la policía tenía a Sakura; sin embargo, cuando llegó a dicho cuarto, en ese justo momento Kabuto, junto con otras dos personas que reconoció eran los compañeros de trabajo de Sakura, (Kiba y Hana) llegaron a donde ella estaba esperando junto con el oficial.
En cuanto Sakura los vio, volvió a echarse a llorar, su amigo Kabuto fue el primero en correr hacia ella, para envolverla en un fuerte abrazo, mientras que Kiba, lamentó todo en silencio, y Hana sólo le dio consuelo colocando una mano en su espalda.
—¡FUE MI CULPA! ¡FUE MI CULPAAAA!
Escuchar a Sakura llorar era doloroso, escucharla echándose la culpa era peor, Sasuke nuevamente se lamentó, pues si había un culpable de todo era él, ya que si le hubiera entregado a ese tipo lo que quería, si no hubiera llegado tarde a la cita, si le hubiera dado más de su tiempo y no hubiera intentado "compensarla" de alguna forma, ninguno de los dos estaría en esa lamentosa situación.
—Perdóname Sakura, yo soy él que te ha hecho sufrir…
—¡Sakura! ¡Sakura!... ¡reacciona!
El fantasma de Sasuke reaccionó al escuchar a su amigo, y al levantar la mirada vio que había pasado lo que finalmente creyó que pasaría.
Sakura se había desmayado por el dolor.
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.
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Dos días después…
La puerta del departamento se abrió, mostrando en el umbral a una ausente Sakura, vestida con ropas negras, cargando entre sus brazos una caja de madera cuyo frente tenía la fotografía de su ser querido; detrás de ella, le siguió Kabuto, Kiba, Hana, Karin y otros compañeros de trabajo de Sasuke que, acompañarían a la "viuda" en aquel sencillo funeral que se llevaría a cabo en el altar familiar de los Uchiha.
Sasuke, aún junto a su amada, le había tocado estar en todo ese proceso con ella, incluso estuvo en el momento en que sus restos fueron reducidos a cenizas, algo traumático de ver, pero que se podría superar si veía el lado "bueno" de las cosas, si se le podía decir así, pues su espíritu seguía ahí, lo que comprobaba la teoría de la vida después de la muerte, pero el que tu ser amado no pudiera siquiera verte era algo que denominó como una gran "mierda".
Aún con su ser en otro plano, Sasuke observó lo mucho que Sakura lo amaba, pues colocó sus restos cuidadosamente a mitad del altar, cuidando que la fotografía de Itachi y sus padres no quedaran opacadas. Después, se hincó, junto con los demás presentes y recitó algunas oraciones antes de que el sacerdote llegara e hiciera la ceremonia correspondiente.
Al terminar la ceremonia, las condolencias no se hicieron esperar, mucha gente le daba consuelo a Sakura, ya fuera con palabras e incluso algunos dejando ciertos donativos ya fueran monetarios o comestibles pues sabían que en dichas circunstancias los afectados generalmente perdían la noción de lo que necesitaban para continuar con sus vidas.
Todo parecía ir bien, dentro de lo que cabía, pensó Sasuke al ver a Sakura más tranquila, en especial si estaba con sus compañeros de trabajo o con Kabuto, quien era el que más la había estado apoyando en los últimos días y que incluso se adjudicó el trabajo de realizar el funeral; sin embargo, como decían, los tiempos de paz no duraban mucho, pues al cabo de unas horas, unas personas hicieron acto de presencia en el departamento.
—¡¿Qué hacen aquí?!
Sasuke se asustó al momento que vio que Sakura reaccionó mal con la llegada de sus progenitores.
—Yo los llamé Sakura, pensé que te haría bien verlos. —se adelantó Kabuto a contestar.
Sakura no opinó al respecto, pero pareció contenerse con todo lo que quería decirles a esas dos personas que sólo tenían una mueca de lamentación en sus rostros.
—Sakura… hija… nosotros lo lamentamos mucho. —dijo su madre, bajando la cabeza.
La médico se extrañó con el tono tan suave con el que su madre había hablado, y un fugaz pensamiento de que podrían hacer las paces pasó por su cabeza hasta que…
—Pero… te lo advertimos. —nuevamente ese exigente tono de voz se hizo notar.
—Mebuki… —regañó Kizashi. —No creo que sea el momento…
—¡¿A ESO VINIERON?! —reclamó Sakura con ojos llorosos. —¡¿A BURLARSE DE MÍ?! ¡¿A INSULTAR A SASUKE-KUN?! ¡¿A DECIRME QUE TENÍAN LA RAZÓN?! ¡¿LA RAZÓN DE QUÉ?!
—No, hija… realmente lamentamos mucho lo que le sucedió a ese muchacho. —trató de tranquilizarla su padre. —Estamos aquí, para decirte que queremos que vuelvas con nosotros, sin ese muchacho, ya no tienes nada que hacer en este lugar.
Sakura enfureció al escuchar esas palabras.
—¡Los que no tienen nada que hacer aquí son USTEDES! ¡¿Ni en estas circunstancias pueden comprenderme?!
—¡No es que no te comprendamos! ¡Es que ya te lo habíamos advertido! ¡Ese muchacho sólo te iba a hacer sufrir! ¡Toda su familia estaba maldita! ¿Qué tal si la siguiente eres tú por haber estado con él?
—¡Cállate, madre! ¡No sabes lo que dices! —se abalanzó Sakura hacia ella, sin embargo Hana la detuvo antes de que cometiera una estupidez.
—Señores, no creo que este sea el trato que Sakura se merezca, ella acaba de perder a un ser muy querido para ella. —defendió Kabuto.
—Sólo digo lo que pienso, señor. En nuestro pueblo todos lo decían, que la familia Uchiha estaba maldita, basta con sólo rememorar lo que les sucedió: se murió el padre, luego la madre, luego el hermano, y ahora este muchacho… dígame supersticiosa si quiere, pero sólo busco salvar a mi hija.
—¡Ya cállate, madre! ¡Cierra la boca! ¡Son estupideces! —vociferó Sakura entre lágrimas.
—Ay, ahora me queda claro porque Sakura no quería verlos. —opinó Kiba. —Señora y señor, si lo único que pueden ofrecerle a Sakura son sus "te lo dije" es mejor que se vayan.
—Tú, muchachito, no eres nadie para…
—¡SÍ, QUIERO QUE SE VAYAN! ¡LÁRGUENSE DE UNA VEZ POR TODAS! ¡NO LOS NECESITO! —gritó Sakura, zafándose de Hana para comenzar a empujarlos hacia la salida.
—¡Pero hija!
—¡QUE SE LARGUEN! ¡DÉJENME EN PAZ! —fue lo último que les gritó antes de cerrarles la puerta en la cara.
—Sakura… yo… lo siento, realmente creí que te haría bien verlos. —musitó Kabuto cabizbajo. —Y que…
Pero la médico le hizo un ademán para que se callara, y se retiró a su habitación, dejando a todos los presentes conmocionados por el espectáculo familiar que habían presenciado.
En tanto Sasuke, rápidamente siguió a Sakura, lamentándose el haber visto todo aquello, él en vida había sido un partidario para que Sakura hiciera las paces con su familia, aunque nunca se lo había dicho directamente; sin embargo, los padres de ella si que eran complicados, y realmente no podía creer que ellos creyeran que era verdad esa estupidez que decían sobre los Uchiha, aunque rememorando todo lo que le había pasado en vida, todo parecía indicar que si había una especie de maldición que había afectado a toda su familia.
—Tú eres el único que podía comprenderme Sasuke-kun…
Escuchó a Sakura llorar. Estaba echada sobre la cama, golpeteando con furia la cama que ambos habían compartido por muchas noches, aunque no las suficientes como él hubiera querido.
—Sasuke-kun… te extraño… no puedo hacerlo sin ti…
—No digas eso Sakura, estoy aquí… sigo aquí… ¿Por qué no puedes verme?...
Se arrodilló junto a ella, lamentándose el no poder hacer más.
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A Sakura le habían dicho que el tiempo lo curaba todo, pero cuando alguien moría era como si el tiempo se detuviera. Apenas pasando el funeral, tuvo tan sólo unos días para recuperarse y seguir con lo siguiente.
Como la única familiar de Sasuke (no oficial) tenía que dar fe de su fallecimiento en las instituciones correspondientes: financieras, gobierno, aseguradora y demás, así como recoger sus pertenencias en su lugar de trabajo, tintorerías y otros encargos que había dejado pendientes el Uchiha.
Era un desgaste mental muy fuerte; sin embargo, Sakura ya lo había experimentado cuando le tocó hacer esos mismos trámites junto con Sasuke después del fallecimiento de Itachi, más eso no significaba que fuera fácil, en especial porque la mayoría de aquellos trámites los tuvo que hacer sola en plena temporada navideña (sin saber que Sasuke le acompañaba), en otras Kabuto la acompañó y casi para lo que se podría considerar el final de casi 40 días de tortura (debido a los atrasos por las fiestas que ella no tuvo humor para festejar), el abogado de Sasuke, un hombre llamado Shikamaru Nara la apoyó, aunque también le llegó con más problemas al momento que fue a darle la lectura del testamento.
—Srta. Haruno, el señor Uchiha era una persona sumamente precavida, y parecía que se había anticipado a cualquier cosa que pudiera pasarle por eso desde hace algún tiempo, había solicitado que se hiciera un testamento en donde para resumir, le deja la totalidad de sus bienes a usted. Cuentas bancarias, propiedades que pudiera tener, y la nombró beneficiaria del 100% de su seguro de vida. ¿Lo sabía?
—Algo me había comentado Sasuke-kun… él se había anticipado a hacer todo esto porque me decía que no quería que yo pasara lo mismo que él pasó cuando su madre y hermano fallecieron, y yo también recientemente había hecho un testamento para en caso de que … algo… pasara…—se abstuvo de seguir hablando al sentir un nudo en la garganta.
Sasuke desde la ventana, no hacía más que observar como nuevamente Sakura se tenía que someter a recordar cosas dolorosas, pero lamentablemente todo era parte del proceso.
—Comprendo, en cuanto a las cuentas bancarias como eran compartidas puede disponer inmediatamente de los ahorros que tenía, pero en cuanto al departamento, este aún se encuentra hipotecado y…
—La cuota es muy cara, lo sé, con mi sueldo no bastaría para cubrirla… los ahorros que hay apenas cubrirían unos cuantos meses, pero tengo entendido que podía costearse casi en su totalidad con el seguro que Sasuke-kun dejó ¿No es así?
—Sí, así es, Nara. Está ese seguro de vida. ¡Hazlo válido! —refunfuñó Sasuke, atento a la conversación.
—Sí, pero hay un problema Srta. Haruno…
—¿Problema?
—¿qué problema?
—Debido a la causa de muerte del Sr. Uchiha, el seguro ha determinado que iniciará un proceso de investigación.
—¿Investigar? ¡¿Investigar qué?!
—Que lo que le pasó al Sr. Uchiha no haya sido un asesinato predeterminado.
—¡¿CREEN QUE MANDÉ A MATAR A MI NOVIO?! —se alteró Sakura enfurecida.
—Lamentablemente así sucede en estas situaciones, cuando hay un asesinato y un seguro de por medio, la mira se fija en los beneficiarios: esposas, hijos… "concubina", en su caso, ya que no estaban casados…
Que el abogado recalcara la palabra "concubina" hizo que Sasuke enfureciera pues no creía que ese término fuera era el apropiado para Sakura. Ella era su esposa, con o sin un maldito papel.
—Maldita sea… —se recriminó el no haberle dicho que sí quería casarse con ella, al menos así tendría la certeza de que él era su esposo, y no sólo un novio.
—Que estupidez… —gruñó Sakura, aguantándose las ganas de llorar con todo lo que le decía el abogado Shikamaru.
— Se han dado casos así, pero sé también que a veces la aseguradoras optan por incriminar a los familiares para no pagar la suma asegurada.
—¡Eso es basura! ¡Shikamaru, haz algo! ¡para eso te contraté! —exigió Sasuke desde su posición.
—No puede ser… no puede ser… —chilló Sakura, sintiendo que nuevamente el mundo se le desmoronaba, pues podría perder el departamento por el que Sasuke y ella habían trabajado tanto.
—Tranquila, Srta. Haruno, sino tiene nada que ocultar, será sólo cuestión de esperar a que la aseguradora autorice darle el monto que le corresponde.
—¿cuán-to tiempo ahora? —preguntó Sakura, adolorida.
—Pueden ser de 6 meses a un año.
Sakura se echó a llorar otra vez, y de la frustración hasta el estómago se le revolvió.
—Maldita sea…—masculló Sasuke, sintiéndose frustrado, nada de lo que había planeado estaba funcionando.
—Srta. Haruno… está demás decirle que pese a lo difícil que parece la situación lo mejor es que usted siga adelante, siga con su rutina de siempre, vuelva al trabajo, no haga nada que pueda parecer sospechoso para la aseguradora, apelaré por usted para ver si se pueden acelerar los trámites y no se vea en dificultades, después de todo, eso es lo que mi cliente me dejó indicado.
Sakura sólo asintió con cansancio, mas eso no le quitó el dolor de estómago y el mareo que estaba sintiendo.
—¿Se encuentra bien? —preguntó Shikamaru al verla palidecer.
—Estoy bien. —asintió Sakura con dificultad. —Si me disculpa… quisiera estar sola…
—Comprendo… entonces me retiro, pero ya lo sabe, para cualquier cosa estoy a sus órdenes.
Sakura sólo asentía a lo que le decía, lo acompañó hasta la puerta y una vez que el hombre se marchó, ella se recargó en la pared, tratando de contener lo que sentía, todo el dolor que parecía que nunca se iría.
Sasuke desde su sitio, solamente vio como Sakura nuevamente estaba a punto de decaer, a pesar de todos los días que habían pasado, ella no había dejado de llorarlo, y en vez de mejorar, estaba empeorando.
—Sakura… trata de tranquilizarte… por favor…
Le rogó, intentando tocarla, pero Sakura, no pudo sentirlo, en su lugar se llevó una mano a la boca y salió despavorida hacia el baño para echar lo poco que había desayunado.
—Sakura, trata de calmarte… por favor, tú eres más fuerte que esto… —le seguía implorando, viendo como esta dejaba escapar su malestar en el retrete del baño, hasta que finalmente su estómago pareció asentarse.
Pero Sakura, seguía sin poder escucharlo, sólo se levantó, le bajó al baño y se acercó al lavabo en donde comenzó a lavarse la cara y boca, molestándose en el proceso, pues algunos de sus largos mechones rosados se mezclaron con el agua y eso la enfureció.
—Maldito cabello…
Queriéndose desquitar con algo, se estiró su propio cabello, provocando que sus dedos se enredaran entre sus hebras rosas que últimamente se le estaban haciendo muy fastidiosas de tener.
—¡No Sakura! —Gritó Sasuke, al momento que vio como Sakura sacaba furiosa unas tijeras de entre la gaveta.
Pero ella seguía sin escucharlo, y llena de furia y dolor comenzó a trozarse el cabello, dejándolo completamente disparejo por todos lados, y causando posteriormente que se cortara accidentalmente la mano.
—MALDITA SEAAAA… —gritó adolorida, sacudiéndose la mano y salpicando de sangre el lavabo. —¿Qué estoy haciendo? —se echó a llorar nuevamente.
—Sakura… por favor, ya no sigas…
—Perdóname Sasuke-kun… pero es que te sigo amando mucho.
A Sasuke le dolía escucharla, pero lo que más le dolía era que ella no pudiera verlo o escucharlo, al menos así podría decirle lo mucho que él también la amaba y por supuesto decirle que no debía preocuparse de nada, que él seguía ahí con ella.
De repente un ronroneo se escuchó, y vio al gato en el umbral de la puerta, ese maldito animal que aparentemente era el único que podía verlo, pues a la menor provocación le gruñía con ferocidad.
—Maldito gato…
—¿Qué pasa Kuro? —preguntó Sakura, tomando una toalla para detener el sangrado. —Lo siento… ¿Te asusté?
El gato maulló con amabilidad y se restregó en sus piernas como si así le diera su apoyo. Sasuke odiaba a ese animal, pero al menos se alegró que este tuviera la capacidad de calmar a Sakura, quien aparentemente cuerda otra vez, tomó algunos utensilios y se curó la mano.
—Ven… vamos a darte de comer.
Sasuke sintió alivio al ver a Sakura nuevamente calmada, mas se sentía herido al ver como se había dejado ese cabello que tanto le gustaba, algo que parecía ya no importarle a ella.
—Trata de descansar, Sakura… —musitó, esperando que sus deseos pudieran hacerse realidad de alguna forma.
Sin embargo, al escuchar el timbre de la puerta, maldijo a quien la hubiera tocado, pues al parecer su novia no tenía ni un momento de paz.
—Kabuto… hola…
—Ah… Kabuto…—pensó con fastidio.
—¡¿Sakura?! —exclamó este espantado.
A la médico se le escaparon unas lagrimitas entre su falsa sonrisa, y penosa se llevó la mano al cabello, notando apenas lo destrozado que lo había dejado.
—¿Qué te pasó? ¿Estás herida? —preguntó el banquero preocupado, notando también el vendaje en la mano.
—Sólo un mal día, pero ya pasó… ¿y tú? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No deberías estar en el trabajo? —preguntó, dejándolo pasar al departamento.
—Pedí unos días de descanso, en el banco todo ha estado muy pesado por lo de… bueno ya sabes.
Sakura asintió comprendiendo.
—Y estaba pasando por la zona, fui a buscarte a la veterinaria para saber cómo seguías, pero tu jefa dijo que estabas aquí…
—Sí, es que… digamos que hoy fue… hoy fue la "lectura del testamento" de Sasuke-kun, vino el abogado y eso…
—Oh… supongo que te dejó todo. ¿no es así? Algo me había comentado hace mucho.
—Sí, así es… aunque hay unos problemas… y… —más lágrimas se le escaparon al recordar lo que le dijo el abogado.
—Tranquila, ¿por qué no nos sentamos y me cuentas? ¿Quieres que te prepare algo de tomar?
Sakura sólo asintió con su atención y sintiéndose más tranquila le contó todo al mejor amigo de su difunto novio, los problemas y temores que también tenía, así como su incapacidad para dejar de amar a Sasuke y dejarlo descansar en paz.
—Y por eso terminé arrancándome el cabello…
—Es comprensible Sakura, no te aflijas, creo que esto es lo que los expertos denominan la etapa de la ira, así que está bien.
—No se cuánto tiempo podré soportar esto, a veces, sólo pienso que me gustaría estar con él y…
—Ni lo pienses, Sakura…
—No, no… lo sé, Sasuke-kun me odiaría si lo hago, yo me odiaría… pero aun así…
—Sabes lo que creo… o que más bien te puede ayudar a dejarlo ir…. aunque sea un poquito…
—¿Qué?
—Sólo no te enojes con lo que diré, pero… Sakura, creo que es hora de que te deshagas de las cosas de Sasuke.
La médico sintió nuevamente que el estómago se le revolvió.
—Es necesario, dona su ropa… tira lo que ya no sirva… creo que te puede hacer bien, y creo que es algo que Sasuke también hubiera querido, a él no le gustaría verte así.
Sasuke, quien escuchaba a su amigo desde la ventana, asintió, pensando lo mismo que él, pero Sakura, quien sólo mordía sus labios insegura parecía no querer entenderlo de esa forma.
—Anda, Sakura… está bien, hazlo… ya no importa…
Entonces como si ella lo hubiera escuchado asintió con una sonrisa.
—Está bien, creo que ya llegó el momento aunque no creo que pueda hacerlo sola… ¿me ayudas? —pidió con dolor.
Kabuto asintió.
—Por supuesto, esa es la actitud…
.
Al par de unas horas, el compañero de Sasuke había conseguido unas cajas de cartón en donde Sakura ordenó cuidadosamente la ropa de Sasuke: pantalones, camisas, sacos, interiores. Sólo conservó una que otra playera que ella a veces usaba para dormir. También guardó en aquellas cajas cosas personales como lociones, figuras de colección, y otras cosas que su novio juntaba.
Aunque con lo único que fue minuciosa fue con un montón de papelería que tenía acumulada y las cosas que había recogido de su lugar de trabajo.
—Parecen ser sólo recibos sin importancia… —analizó Kabuto ayudándola a descartar lo importante de lo no importante.
—Tíralos…
—Unos boletos para un concierto… para los "Ninja killers" … ¿Quiénes son esos?
—No, me los quedo…—le arrebató Sakura las entradas que le traían buenos recuerdos.
—Sakura, tíralos… odiamos ese concierto, había puro borracho y fumador, dijiste que fue asqueroso. —se quejó Sasuke, sentado en la orilla de la ventana.
—Una flor de papel—siguió analizando Kabuto, a punto de tirar dicho papel, pero antes de que lo hiciera, Sakura se lo arrebató, viendo hipnotizada aquella flor que Sasuke había hecho cuando ambos fueron a una exhibición de origami en un museo.
—Sakura… tíralo… es basura… —pidió el fantasma, viendo que su novia nuevamente buscaba aferrarse a él.
—Lo siento, debes pensar que soy patética. —se disculpó Sakura con Kabuto.
—No, tranquila… hazlo como tú lo creas conveniente.
Sakura sólo sonrió, y tomando el consejo, tiró la florecilla de papel a la basura.
—Mm… ¿qué es esto? No parece importante. —preguntó el de lentes, tomando una pequeña libreta.
—La agenda de Sasuke-kun, déjame verla— se la pidió Sakura, hojeando si había algo importante. —Era tan arcaico para algunas cosas, prefería seguir usando agendas de papel que usar el móvil. —recordó viendo que en las hojitas había unas contraseñas, algunas ya tachadas y otras no, pero no sólo eso, en la última hojita, vio algo escrito que hizo que su corazón se removiera otra vez con dolor.
"Cine con Sakura… 20 de noviembre"
—¿Qué pasa?
La médico negó con la cabeza.
—No, nada… esta la conservaré. —respondió, colocando la agenda dentro de una cajita que contenía las cosas que guardaría.
—Mmm… ok. Por cierto… Sasuke me dijo que le enseñaste un sistema para crear contraseñas rápidamente, me sería de utilidad ya que bueno, sabes que ahora yo tengo el puesto que él tenía y bueno yo…
—No te preocupes, y con gusto te digo… no era nada del otro mundo, lo único que tenía que hacer Sasuke kun para tener contraseñas diversas era sumarle 3 a los números, y cambiarle las letras de atrás hacia adelante del abecedario.
—Suena complicado. —se confundió el de lentes.
—Por supuesto que no, mira es así…—tomó Sakura un papel y lápiz y le mostró en vivo el método.
Posteriormente, ambos siguieron reorganizando las cosas que había y al cabo de unas horas, Kabuto había terminado de bajar las cajas que se irían tanto para donación así como otras que irían directamente a la basura.
—¡No, espera Kabuto, esta no! — lo persiguió Sakura, cuando vio que este se estaba llevando entre las últimas cajas una cajita con recuerdos importantes.
—lo siento, no sé lo que puse ahí…
—Descuida.
—Por cierto, Sakura, ya que terminamos, no quieres salir un rato, hace un buen día allá afuera, creo que un poco de aire fresco te haría bien.
—No, no… lo creo conveniente. —rechazó ella, retrocediendo involuntariamente unos pasos.
—Anda, vamos… creo que te lo mereces, puedes ir a… no sé, a que te arreglen ese cabello. —la señaló.
—No es que no quiero. — se negó nuevamente, comenzando a molestarse.
Y detrás de ella, Sasuke veía que nuevamente comenzaba a alterarse.
—Anda, Sakura… el abogado te recomendó que salieras.
—¡Es que no quiero! ¡¿No puedes entenderlo?!
—Escucha Sakura, la que debe entender algo eres tú, tú no eres la que moriste… Sasuke sí.
En eso, el sonido de una cachetada retumbó en el departamento.
Kabuto estaba impresionado, Sakura espantada, y Sasuke estaba que no podía creerlo.
Su novia acababa de golpear a su amigo.
—Kabuto… yo… maldita sea… lo siento. — se disculpó Sakura, bajando la cabeza, completamente avergonzada. —Pero es que…
—Anda, tranquila, yo también me pasé… me disculpo por lo que dije…y… bueno… ¿aun quieres salir…?—siguió insistiendo este con una sonrisita.
Sakura se mordió los labios insegura, aunque luego sonrió, derramando unas lagrimitas.
—Está bien, saldré un poco… iré… iré a la estética que está enfrente del edificio para que me arreglen el cabello.
—Excelente… andando, te acompaño.
—Sakura…—musitó Sasuke, viendo como su novia sólo subía a la planta alta para dejar la cajita y tomar un abrigo para después irse junto con su amigo.
Así como a Sakura le costaba dejarlo ir, a él le pegaba mucho verla sufrir. Dentro de su ser, se cuestionó si el motivo por el cual su novia no podía superar ese dolor era porque él seguía ahí. Si ese era el caso entonces, significaba que el que tenía que resignarse y alejarse era él; marchase lejos parecía ser su única opción por el momento; sin embargo, en cuanto pensó aquello, un ruido lo sacó de sus pensamientos.
La puerta se estaba abriendo.
Se le hizo extraño, no creía que Sakura hubiera terminado su visita en la estética a menos que hubiera olvidado algo, y más extraño se le hizo que quien estuviera detrás de la puerta la estuviera abriendo con mucho sigilo.
—¿Quién es?
Entonces la puerta se abrió, y todo su ser se espantó y enfureció al ver quien era.
No era Sakura, tampoco Kabuto.
—¿Ese tipo?… no puede ser…
Era su asesino.
Continuará.
Nota de autora: si bien me va, en el próximo capítulo, aparecerá ya Naruto jijijiji.
Gracias a los que están siguiendo esta historia.
25 de abril de 2023
