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Guardian.
Capítulo 8
Estafador.
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—¡¿Qué quieres?!
El enfurecido Sasuke se echó sobre su asesino, quien apenas viendo que la casa se encontraba sola se pasó como si fuera la suya, comenzando a inspeccionar cada uno de los rincones, aparentemente en busca de algo.
—Maldita sea…
La frustración fue notoria en el fantasma cuando se echó más veces encima de aquel hombre sin poder hacerle ninguna clase de daño.
Su asesino continuó rondando por el departamento rápidamente, abriendo cuanto cajón y o puerta de mueble se encontrará, inspeccionando su contenido y después volviendo todo a su lugar al no encontrar lo que buscaba.
—¡¿Qué buscas?! ¡¿Qué es lo que quieres?!
Sin embargo, no era escuchado, el ladrón continuó con su merodeo hacia la segunda planta, en donde se encontró con el asustado Kuro el cual sólo le gruñó espantado, para luego irse a arrinconar sobre el mueble que había frente a las escaleras.
Sasuke observó como aquel individuo acudió primero al cuarto de invitados, en donde no había más que una cama, así como un ropero lleno de toallas y sábanas.
Al darse cuenta el hombre que esa no era la habitación principal se dispuso a ir a la siguiente habitación que quedaba del otro extremo, pasando las escaleras; cuando de repente, su plan se vio entorpecido en el momento en que alguien más abrió la puerta de la entrada principal.
—Mierda… no. —masculló el fantasma asustado, al ver que se trataba de Sakura. —¡Sakura, sal de aquí! ¡estás en peligro!
Trató de advertirle, viendo como su asesino se escondía cuidadosamente en la otra habitación.
—Hola, Kuro… vengo rápido, olvidé llevar dinero y necesito ponerme algo más cómodo …
La veterinaria pasó de largo, acariciando rápidamente al gato sin notar lo tenso que estaba, y fue directamente a la habitación.
—Sakura… por favor… sal…
Seguía rogando Sasuke, viendo como su novia además de tomar su cartera, comenzó a sacarse el abrigo y la blusa, para luego dirigirse al ropero en busca de algo más que ponerse; ignorando que el intruso que estaba en su casa había salido de su escondite y comenzó a verla con cierta perversidad.
—Ni se te ocurra acercártele o te pesará… —amenazó frustrado, y más enfureció cuando aquel hombre se relamió los labios.
Sasuke se volvió de nuevo hacia su novia, viendo que esta ya se había vestido con otro tipo de abrigo y ahora se disponía a salir.
—Maldita sea…
Trató de pensar algo rápido viendo las opciones que tenía, fue entonces que vio al tenso gato, que sólo se había quedado estático y con las orejas agachadas ante la presencia del individuo.
—Escúchame, Kuro… es tu oportunidad de hacer algo más que tragar, dormir y cagar…— le susurró al animal. —¡AYUDALAAAAA!
Ante su grito, el espantado gato reaccionó dando un brinco directo hacia el individuo que inadvertido sólo vio la masa de pelos yendo hacia su rostro, seguido de un doloroso arañazo.
—Mierda…—vociferó en voz baja el intruso, yéndose rápidamente del departamento.
—¡¿Quién está ahí?! —gritó Sakura al escuchar al gato, así como una serie de ruidos.
Sin embargo, al asomarse por las escaleras sólo alcanzó a ver al gato completamente agitado, y acudió rápidamente con él, pensando que se había caído por las escaleras.
Sasuke sintió alivio al ver que Sakura se encontraba bien, mas la cosa no había terminado ahí para él, calculando que el individuo probablemente estaba por salir del edificio, se determinó a averiguar de quien se trataba y para alcanzarlo, se dispuso a vencer uno de sus temores como fantasma: atravesar los objetos.
Tomando velocidad, corrió por su departamento y dio un salto de fe en dirección a las paredes, para posteriormente sentir una extraña adrenalina al verse cayendo precipitadamente del edificio.
"Ya estoy muerto, no me pasará nada"
Con dicho pensamiento en mente, cayó en la superficie asfáltica sobre sus dos pies, completamente intacto. De igual manera bramó unas maldiciones al ser consciente de lo que había hecho, mientras que otras dudas existenciales aparecían en su cabeza, sobre si su espíritu pesaba o si tenía alguna capacidad para volar o algo por el estilo; dudas que se despejaron posteriormente al ver a su asesino corriendo fuera del edificio como alma que llevaba el demonio.
—Maldito… tú no te me escapas.
Lo siguió, recorriendo todo el trayecto por su comunidad hasta la estación de subterráneo más cercana, viendo que tomaba el metro en dirección al sur, lo que le dio un indicativo de que el tipo venía de los barrios más pobres y también peligrosos de Konoha.
El individuo continuó su trayecto a lo largo del metro en busca de un lugar en donde sentarse y Sasuke fue tras él sin perderle de vista, pasando aproximadamente entre dos vagones donde el sujeto finalmente se rindió al no encontrar lugar y se quedó de pie en uno de los extremos.
El fantasma entonces se detuvo junto con su asesino, maldiciéndolo y matándolo en pensamiento cuando de repente…
—¡¿Tú qué haces aquí?! —escuchó una voz un tanto escalofriante.
Cuando reparó de donde venía, notó a un sujeto raro y pálido que en un inicio pensó se dirigía a su asesino; sin embargo, este ni le puso atención y menos cuando vio que lo atravesó como si no existiera.
—Que mierda… otro… fan…
Sasuke apenas pudo reaccionar cuando aquel individuo lo empujó con casi una fuerza sobrehumana que lo mandó volando hacia el otro vagón, y mientras procesaba qué demonios era lo que estaba pasando, notó como el otro fantasma pálido se dirigía con furia hacia él, mientras arrojaba y empujaba con su fuerza los objetos e incluso a los vivos que desconcertados, parecían sólo percibirlo como si fueran pequeños empujones o pinchazos.
—¡Ese es mi vagón! ¡consíguete el tuyo!
—¡No sé quién mierdas eres! ¡Déjame en paz! —vociferó Sasuke sin entender cuál era su problema.
El pálido fantasma de largo cabello negro sólo bufó una vez más y se regresó al vagón de donde lo había sacado.
En ese momento el metro se detuvo en una nueva estación, Sasuke levantándose a tientas, vio que su asesino salía de lo más tranquilo, así que ignorando al otro fantasma salió rápidamente del vagón y continuó acechándolo.
El individuo caminó de largo, hasta una comunidad de barrio, donde sin más entro en un pequeño edificio, donde supuso tenía su departamento. Antes de entrar más a fondo, Sasuke observó como este revisaba su apartado postal y finalmente pudo saber cuál era el nombre de su asesino: Zaku Abumi, apartamento 3B.
—Maldito desgraciado…
Continuó acechándolo, viendo desde su entrada al departamento, cómo se relajaba de lo más lindo, echándose en la cama como si fuera un flojo adolescente con todo y cerveza en una mano y en la otra el celular, de donde marcó un número que no tenía registrado.
—No lo encontré…
Sus instintos policiacos se encendieron rápidamente.
—Ella volvió…
—¿Con quién demonios habla?
—¡Yo que sé, pero volvió! Descuida… lo intentaré después… ya la tendrás.
El rumbo de la conversación enfureció de nuevo a Sasuke.
—¡¿Qué es lo que quieres?! ¡¿Qué quieres de nosotros?!—gritó frustrado.
Pero su asesino, sólo colgó la llamada, para luego volverse hacia algo que tenía tirado del otro lado de la cama.
Sasuke dio un grito ahogado al reconocer que dicho objeto era la mochila de Sakura, la misma que ella le había entregado el día que lo asesinó.
Abumi, indagó en la mochila hasta que encontró lo que buscaba, la cartera de Sakura, la cual más que nada tenía su identificación, y los nervios de Sasuke se alteraron más al ver como ese hombre admiraba la foto, con la misma expresión que había tenido cuando la vio semidesnuda.
—Asqueroso maldito… —bramó enfurecido, cuando vio como ese hombre posteriormente metía su mano entre el pantalón, para iniciar un asqueroso ritual de masturbación, mientras veía la foto de su novia. —¡MALDITO IDIOTA! ¡NO TE LE VAS A ACERCAR! ¡ASÍ SEA LO ÚNICO QUE HAGA!
Pero la amenaza fue sorda para aquel que sólo emitió gemidos asquerosos que terminaron por hacer que Sasuke, rendido, se fuera del departamento.
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—¿Qué quiere ese sujeto? ¿Por qué nosotros? —se cuestionaba el perdido Sasuke, vagando sin aparente rumbo por aquel barrio pobre de Konoha.
Tenía la mente y el espíritu echo un lío que no sabía cómo proceder o qué hacer cuando veía que la vida de su novia peligraba y él no podía hacer nada.
—Por favor, necesito ayuda… alguien, por favor…
Él no era de los que rezaban, pero en dichas circunstancias parecía que era lo único que podía hacer, implorar por ayuda.
—Por favor, Itachi-ni… ayúdame… ayúdame a protegerla.
Se sentía perdido, y cómo no estarlo, si seguía caminando por calles que no conocía y cuando reparó en ello, trató de enfocarse de nuevo en sus objetivos o sintió que se convertiría en un alma errante.
Se dispuso a volver por donde mismo, cuando de pronto, como si fuera una especie de señal, un local en uno de los extremos llamó peculiarmente su atención, más que nada porque tenía un anuncio luminoso de color rojo que se encendía y apagaba de manera parpadeante, pero no sólo por eso, porque el servicio que anunciaba decía: "Clarividencia" y debajo de aquel letrero, había otro echo en papel que decía: "Comunicación con el más allá"
—Que estupidez…
Fue lo primero que pensó Sasuke, pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas, así que se encaminó a dicho lugar, tratando de pensar que esa era la señal por la que había rogado tan sólo unos minutos atrás.
Se internó en el lugar, donde había una pequeña y poco iluminada recepción en donde aguardaban tres mujeres de la tercera edad, supuso de esas que no tenían en qué gastar el dinero más que en sus creencias, y más al fondo había una puerta con un papel de tapiz realmente estúpido que tenía un ojo, supuso que era aludiendo al ojo que veía todo, según algunas creencias. (muy mal dibujado, según él)
Entonces la puerta se abrió, mostrando a una chiquilla de cabello castaño oscuro y extraños ojos plateados que no debía de pasar de los 12 o 13 años.
—Sra. Tanaka… —llamó. —El clarividente la espera…
Y de la manera más dramática le dio paso a la siguiente sala.
Sasuke curioso, se aventuró a entrar junto con la señora y la jovencita a la siguiente habitación, en donde se encontró con otra joven más grande que la otra muchachita, pero que en apariencia eran casi iguales, pensó que probablemente eran hermanas, la diferencia era que la mayor tenía el cabello de color negro, y a diferencia de la menor se mostraba algo apenada, así que descartó que ella fuera la "clarividente".
—¡Oh! Naruto-dono, por favor haz acto de presencia y ayuda a esta alma. —aclamó la jovencita menor, mientras que la mayor (completamente roja de la pena) arrojaba una sustancia cerca de otra puerta para generar un efecto de humo (muy pobre) al mismo tiempo que la puerta se abría con el tan aclamado "clarividente"
"Un payaso"
Fue lo primero que pensó Sasuke, al ver que quien salió de la puerta era un muchacho rubio (nada serio) que portaba una ridícula capa blanca con flamas y en la cabeza tenía una banda de color negro que tenía otro símbolo de un ojo ridículo, era desaliñado para la edad que aparentaba, la cual creía debía ser la misma que la de él y de Sakura.
Con falso dramatismo, se sentó frente a la señora de edad, mientras que las otras mujeres permanecieron a su lado. La chiquilla divertida, y la mayor se le notaba que sólo sentía pena ajena.
—Señora Tanaka, me han dicho que desea comunicarse con los espíritus. —dijo el muchacho rubio con cierta diplomacia en su hablar.
—Sí, sí… es lo que quiero, contactarme con mi esposo. ¿Podría ayudarme?
—Por supuesto, Sra. Tanaka, está en el lugar indicado.
—Gracias, gracias….
—2000 ryos….
—Claro, primero el dinero o nada. —masculló Sasuke, viendo tremenda estafa.
Lo que no notó fue el singular gesto que puso el rubio, tal cual cuando uno escucha un ruidito extraño, pero dejando eso de lado, extendió la mano y tomó el dinero que la mujer le ofrecía.
—Bien, comencemos…
Sasuke vio, como ese estafador cerraba los ojos, aparentemente para "concentrarse" pero en lugar de hacer eso, sólo comenzó a emitir quejidos extraños, mientras se movía de un lado a otro.
—Estoy tratando de contactar, en serio… pero están en silencio. —se justificó, volviendo a hacer los mismos movimientos.
—Por favor, intente… estoy dispuesta a pagar lo que sea. —rogó la anciana desesperada.
—Tal vez con otros 2000 ryos funcione…
Mencionó el rubio en medio de su falso letargo, pero como la anciana era ingenua igualmente pagó, en ese momento entonces…
—Ya está, por fin… he logrado entrar en contacto.
—¡Alabado sea el señor! —exclamó la chiquilla divertida, mientras la otra sólo mantenía una expresión de "trágame tierra".
Sasuke soltó un bufido.
—¿Es mi esposo?… ¿Es mi Sato? —preguntó la anciana emocionada.
—Sí, claro que sí… ya puedo verlo…
El rubio abrió sus ojos y extendió su mano hacia la anciana, como si apuntara a algo detrás de ella.
—Está ahí, cerca de usted…
—¿Ah, sí? ¿En dónde? Porque yo no lo veo.
El clarividente nuevamente mostró una expresión de desconcierto.
—¿Es mi Sato?
—Cla-claro… es Sato, un hombre realmente apuesto, señora. Tiene buen gusto.
—¿Mi Sato? —se extrañó la mujer, pues más bien ella tenía catalogado a su esposo como una persona de apariencia más "normal".
—Señora, en el reino de los cielos todos son apuestos.
Sasuke volvió a bufar de la risa que eso le causó.
—Eh… sí. —continuó Naruto con su espectáculo pese a los extraños ruidos que percibía. —Está ahí de pie, vestido completamente de negro… y… y…
—¿Y…?
—Dios mío, creo que lo estoy perdiendo de nuevo. —dramatizó nuevamente, moviéndose dramáticamente en su asiento.
—Aquí tiene otros 1000 ryos… —rogó la anciana sacando más dinero que el rubio no dudó ni un poco en tomar.
—Sigue a ese ritmo, Usuratonkachi, y pronto la dejarás sin dinero.
—¡¿Qué?! ¡¿Quién dijo eso?! —se levantó el aludido exaltado, asustando tanto a su cliente como a sus dos compinches. —¡¿Quién está ahí?!
—¿Es Sato?
—Un momento… ¿Puedes escucharme?
Sasuke se extrañó y comenzó a acechar al muchacho que aparentemente comenzó a percibirlo, de verdad.
—¡¿Qué?! ¿Quién eres?! ¿Dónde estás?
Ya no estaba actuando, pronto el muchachito se sintió enloquecer al escuchar esa grave y exigente voz alrededor de él.
—¡Oye imbécil, dime si me puedes escuchar!
—¡Ay, no, no!… ¡no quiero, no quiero, no quiero! —se alteró más Naruto.
—Ok, imbécil… di mi nombre si me escuchas, di Sasuke Uchiha…
—¡No, no, no, que miedo, que miedo!
—Naruto-kun ¿qué pasa?
—¡Di Sasuke Uchiha!
—¿Qué pasa cuñadito?
—¡Di Sasuke Uchiha!
—¡No, no, no ya no quiero!… ¡ya no quiero! —se metió Naruto en el armario de donde había salido.
—¡Naruto-kun! ¿Qué pasa di algo! —pidió nuevamente la mayor de sus cómplices.
—¡Di Sasuke Uchiha!
—¡SASUKE UCHIHA!
Fue lo que gritó el rubio antes de cerrar la puerta de golpe, dejando a ambas chicas desconcertadas, así como a su cliente y al mismo Sasuke que vio una nueva esperanza para su novia y él.
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—Por favor, por favor… ya no voy a estafar más, prometo portarme bien, pero por favor haz que se vaya… haré cosas buenas, pero haz que se vaya… —seguía rezando Naruto en el interior del armario, completamente asustado, los fantasmas desde niño siempre le habían dado miedo. —Por favor, vete, vete…
—¡JAMÁS! —apareció Sasuke de entre la pared, logrando asustar al muchacho que desesperado se golpeó contra la puerta tan fuerte que terminó por derribarla.
Sus acompañantes gritaron despavoridas al verlo desmayado en el suelo, mientras que su clienta salió horrorizada de aquel extraño lugar.
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Minutos más tarde…
—Mi madre siempre me dijo que tenía el don, porque ella lo tenía y mi abuelo también y yo no le quise creer, pensé que estaba loca y…
En medio de un aparente monologo y ya en su casa, un adolorido Naruto trataba de comprender lo que le estaba pasando, mientras que detrás de él, en el recibidor de su pequeño departamento, estaban sus preocupadas acompañantes, la mayor Hinata, su esposa, y Hanabi, su cuñada, pero no sólo ellas, estaba también un chiquillo que estaba dando por terminado su servicio de niñero de un pequeño bebé rubio.
—Gracias Konohamaru-kun… lo siento, hoy sólo te puedo dar esto. —se disculpó Hinata con el muchachito quien tomó su pago con una sonrisa.
—No se preocupe, señora. Es un placer cuidar del pequeño Boruto… ¡Adiós, Naruto!
Pero el aludido, ni siquiera le prestó atención, por seguir ensimismado y hablando aparentemente solo.
Sasuke observó como las mujeres despachaban al muchachito para después seguir a la cocina, en donde la mayor le decía a la menor que le prepararía un té a su esposo para ver si así se tranquilizaba.
—Entonces es verdad, es verdad, es verdad, también tengo el don, también tengo el don…pero ya no lo quiero, por favor vete…
—¿Quieres calmarte ya? —gruñó Sasuke frustrado.
—¡¿Eh?! ¿Sigues aquí?!
—Por supuesto idiota, y no me iré hasta que me escuches así que ¡cállate!
Naruto se estremeció con miedo, a su perspectiva la voz de ese fantasma sonaba despectiva y malévola.
—Disculpa… vengo a dejar al bebé.
Hanabi se acercó cautelosa, a dejar al bebé a la cuna que estaba a un lado de donde estaba Naruto, este fingió estar bien para no dejarle ver lo asustado que se encontraba, mientras que Sasuke observó curioso que aquel chiquillo se parecía mucho al payaso ese, por lo que concluyó era su hijo, pero no sólo eso, el bebé rio feliz, aparentemente al verlo, y extendió sus pequeños bracitos hacia él. Sonrió.
No se extrañó pues si todo lo que había balbuceado ese idiota era verdad, entonces ese bebé también había heredado una habilidad muy especial.
Aunque como era un bebé dudaba que le fuera de ayuda, y a diferencia del padre, a quien miró con molestia, para su mala suerte parecía que sólo podía escucharlo.
—"Se amable Sasuke, se amable". —se dijo así mismo, pensando en lo que Sakura le diría de estar junto con él en esa situación, y ya más calmado se puso enfrente del asustado Naruto. —Escucha… no vengo con malas intenciones. Sólo quiero que me ayudes.
—¿Cómo? —rechistó este receloso.
—Hay una chica. Sakura. Es… es mi novia y está en peligro, el tipo que me asesinó entró hoy a nuestra casa, no sé lo que busca o lo que quiere hacerle a ella, sólo quiero que me ayudes a advertirle.
—¿Y qué se supone que quieres que haga?... no me va a creer, ni yo mismo me lo creo todavía.
—Una llamada… es lo único que te pido.
—No, no me va a creer, va a creer que estoy loco… ¿Por qué mejor no te vas?
—No lo haré, hasta que me ayudes, y de una vez te digo… puedes negarte todo lo que quieras, pero yo puedo seguir insistiendo… hasta la eternidad.
—Tremendo chantaje…
—Es sólo un favor, Inténtalo… sólo una llamada, es lo único que te pido y me iré. —pidió Sasuke lo más amable posible.
Naruto rodó los ojos con fastidio.
—Ush… conste que sólo una llamada y te vas…
—Claro…
—A ver dame el maldito número. —bramó molesto, tomando con rudeza su teléfono de casa.
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En otro extremo de la ciudad, Sakura había llegado de la estética, luciendo un nuevo corte que le llegaba hasta los hombros, por suerte no lo había arruinado tanto como había pensado, y tal cual con un nuevo corte, consideró tomarlo como un nuevo comienzo en su nueva vida y todo lo que le esperaba, deseando solamente tener la suficiente fuerza y paciencia para soportar lo que fuera que le deparara el futuro.
Y mientras se preparaba algo para comer, el teléfono de su celular comenzó a vibrar mostrando en la pantalla un número desconocido para ella.
—¿Quién será?... —se preguntó tomando la llamada. —¿Hola?
—ah… hola…—era la voz de un hombre. —Disculpe, ¿estoy hablando con Sakura Haruno?
—Sí… ¿quién habla?
—Mire… usted no me conoce… me llamo Naruto Uzumaki, y yo… Etto… tebayo… ¿cómo le digo? Me dedico a ser… una clase de consejero espiritual…
—¿consejero espiritual? ¿Qué es eso? —Sakura se desconcertó.
—Eh… pues… verá… yo… yo entro en contacto con aquellos que no están… los que están del otro lado… ¿me entiende?
—Del… ¿otro lado?
—El más allá… con muertos pues… ¡dattebayo! Me comunico con los muertos…
—¿Qué?
—Sí, y mire… tengo un mensaje de alguien que conoce… un mensaje de Sasuke Uchiha.
En ese momento, a Sakura se le fue la presión hasta el suelo…
—¿Có-cómo? —fue lo único que pudo pronunciar, completamente empalidecida.
—Sí, tengo un mensaje de Sasuke Uchiha… escuche…
—Eso no se hace… vete al diablo.
Entonces Sakura colgó la llamada, y completamente abrumada tanto por la "bromita" de un pesado así como por los recuerdos que la embargaron, comenzó a sentirse mal, la comida que estaba preparando comenzó a olerle mal y enseguida le provocó un nuevo mareo que le hizo nuevamente correr hacia el baño para vomitar.
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—Maldita sea… —bramó Sasuke al ver su plan fallido y no sólo eso, la poca sutileza con la que le habló Naruto de seguro le había provocado algo.
—¡Te lo dije, dattebayo! —gritó Naruto, ya valiéndole que su esposa y cuñada lo vieran como un raro. —Ya hice lo que pediste, ahora vete…
—Por supuesto que no, cambio de planes, tienes que ir a verla, y le hablarás con más amabilidad… ¿entendido?
—¿Qué? Pero… ¡¿Qué? ¡¿Estás loco?!
—¿Naruto-kun? ¿Qué pasa?
—No… no pasa nada, Hinata…
Naruto al ver que parecía un loco, y asustaba a su familia optó por ignorar al fantasma y seguir con lo suyo, empezando por cuidar a su bebé que por sus histéricos gritos se había espantado.
—Vete de aquí… ¡ya! —fue lo último que le advirtió, mientras se iba a cargar al bebé.
—Ah… con que así quieres jugar, Usuratonkachi…—lo retó Sasuke molesto. — entonces juguemos…
—Hinata… creo que ahora dormiré en el sofá si no te molesta. —siguió ignorando Naruto, aunque no del todo, más no quería que su esposa lo siguiera viendo como si fuera un loco.
—No, claro que no… pero ¿te encuentras bien? —preguntó su esposa preocupada. — ¿No quieres que vayamos al médico?
—No, estoy bien, dattebayo… descuida…
—Yo no se lo aseguraría, tonto…—amenazó Sasuke.
—¡¿y qué vamos a comer?!
—Sí, anda… relájate todo lo que quieras… no sabes lo que te espera…
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Ya entrada la noche, el humilde departamento Uzumaki se encontraba en completo silencio, todos sus habitantes ya estaban profundamente dormidos, a excepción de uno que se remolineaba de un lado a otro sobre el incómodo sofá en donde le había tocado dormir.
—¡ Aunque sé que este sueño es fugaz, QUIERO VIVIR MI VIDA CON ALGUIEN MÁS… Incluso si llego a conocer el dolor de una partida, SIEMPRE ANHELARÉ A ALGUIEN MÁS… SAYOOOONARAAAAAAAA… SAYONAAAAARAAAAAAAAA... SAYONARAAAA…. Este adiós lo superaremoooooos !!
—Ya… ya… —gruñía Naruto, cubriéndose la cabeza con la almohada.
—¿Me ayudarás?...
—¡NO!
—entonces ahí va otra vez… ¿cuántas veces la he cantado? ¿50 veces?… comienza música instrumental…. Tiriririririririr…. La luna ilumina tenuemente el camino…
—¡Ya cállate!
—¿Me ayudarás?
—¡NOOOO! Así que cierra la boca… ¡YA!
—Está bien, no me ayudes… creo que entonces recurriré a lo otro…
—¡¿Qué?! —se levantó Naruto precipitadamente al detectar peligro.
—Hay alguien más que me puede ver…
—¿Eh?
—pero sería una lástima… levantar al bebé…—insinuó con malicia. —y peor después de ver cuánto su "papá" tardó en dormirlo.
Naruto ahogó un indignado grito.
—No te atreverías
—Pruébame…
—¡Está bien! ¡Está bien! —aceptó exaltado. —Pero no molestes a mi familia… iré con la tipa esa… pero ya cállate y déjame dormir.
—Muy bien, entonces me callo, Usuratonkachi… ya relájate y duerme bien.
Naruto gruñó furioso, pero se enrolló en sus cobijas para intentar dormir lo que quedaba de la noche.
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Al día siguiente, pasado el mediodía, un molesto Naruto se vio obligado a ir a la zona "nice" de la ciudad de Konoha, de la cual según él no iba para nada con su personalidad; sin embargo, estando amenazado por el "gruñón Uchiha" fue arrastrado hacia el lugar de trabajo de la tal Sakura Haruno, en donde sus compañeros le dijeron que no había acudido porque se reportó "enferma".
Ahora con Sasuke más preocupado por dicha información, Naruto se vio aún más amenazado cuando este lo obligó a ir hasta el departamento en donde aquella tipa vivía.
—Toca el botón del departamento 4A.
—Sí, lo que diga Capitán Obvio, ¡ya vi que dice su nombre ahí! —refunfuñó molesto, tocando fieramente el botón del intercomunicador.
—¿Hola? —se escuchó la voz de la joven.
—¡Sakura!
—Cállate idiota, a ti no te puede escuchar.
—¿Disculpe?
—Digo… ¡ah! ¡Disculpe…pero eh… soy Naruto Uzumaki, ayer yo…
Pero antes de que pudiera seguir, la comunicación se cortó. Sakura había vuelto a colgar.
—Maldita sea… —bramó Sasuke.
—¿Ahora qué, tipo listo? ¡No quiere escuchar! Mejor me voy…
—¡No!
—Es imposible… es inútil… ¡Ríndete! Y déjame en paz. —comenzó Naruto a retirarse.
—¡No!... ¡SAYONAAARAAA, SAYONAAARAA!
Con una desentonada forma de amenazar, Sasuke obligó de nuevo a Naruto a retractarse de irse, y como seguía pensando a situaciones desesperadas, medidas desesperadas, le pidió hacer una tontería que esperaba funcionara…
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—¡EHHH… SAKURA HARUNO! ¡SÉ QUE ESTÁS AHÍ! —gritó Naruto a todo pulmón, a mitad de la calle, frente al edificio. —¡SOY NARUTO UZUMAKI Y NO ME IRÉ HASTA QUE ME ESCUCHES!
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Desde el apartamento, la extrañada y desconsolada Sakura escuchó los gritos del exterior.
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—¡ESTOY CON SASUKE! ¡SASUKE UCHIHA! Y ME DIJO QUE TE RECORDARA QUE SE CONOCIERON EN EL SEGUNDO AÑO DE PRIMARIA, TAMBIÉN DE SU VIAJE A LAS MONTAÑAS, EN EL PAÍS DE LAS OLAS.
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—¿Qué? ¿cómo? —musitó Sakura espantada, ya que ese viaje a las montañas había sido muy especial para Sasuke y ella, y por supuesto tenía muy presente el año escolar cuando conoció a su amado.
¿Cómo ese muchacho sabía sobre aquello?
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—¡TAMBIÉN ME DIJO QUE TE RECORDARA A ITACHI! -que quién sabe quién demonios es- ¡QUE TIENES UNA FOTO DE ÉL, CON SASUKE Y TÚ A LOS DOCE AÑOS EN TU BURÓ… TÚ LA TOMASTE…TAMBIÉN QUE LO CUIDASTE, PORQUE TE GRADUASTE DE ENFERMERA!… me siento como idiota, en serio.
—Vas bien, tonto, sigue…—Alentó Sasuke esperanzado.
—¡SAKURAAAA! ¡SE QUE ME ESTÁS ESCUCHANDO!
—¡Todos te están escuchando, idiota! —vociferó un albañil en el piso de abajo.
—¡¿TÚ TE LLAMAS SAKURA?! —peleó Naruto con él. —Vete al diablo, imbécil o iré a partirte tu madre… ¡SAKURAAAA! ¡SI NO SALES YO ME IRÉ¡¿OK?!
—Gracias a Dios. —Expresó el trabajador con alivio.
—¡Ah, tú cállate! ¡SAKURA! ¡VOY A CONTAR HASTA 3! ¡SI NO SALES… ME IRÉ! ¿BIEN? 1, 2, 3…—dijo rápidamente. —¡ME VOY!
—¡No, espera! —trató de retenerlo Sasuke, cuando se escuchó el sonar de la puerta del edificio, y quien salía era la persona que estaba esperando con añoranza, luciendo un nuevo corte de cabello. —Naruto… es ella. —suspiró aliviado.
—¿eh?
El rubio se giró, viendo a la peculiar joven de cabello rosa y tristes ojos verdes, quien recelosa, se abrazó así misma con fuerza.
—Oye… que bonita es…
—Sí…—concordó Sasuke, viéndola con ternura.
—¿Sakura Haruno? —se acercó Naruto cautelosamente.
La chica asintió en silencio.
—Mucho gusto, Naruto Uzumaki. —se presentó con cortesía, extendiéndole la mano.
Sakura la tomó y la estrechó, mostrándose aun desconfiada, pero esbozando una pequeña sonrisa que Sasuke interpretó como esperanza.
Ella tenía fe, y él tenía aún la oportunidad de salvarla.
Continuará.
Notas de autora: estrenando portada.
Espero les esté gustando.
07 de mayo de 2023
