Guardian.
Capítulo 12
La historia de ellos.
Pt 1
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Pasaban ya más de las 5 de la mañana, el servicio de metro había reanudado actividades y por ende los andenes aún se mostraban vacíos en algunas de sus estaciones, o al menos eso era lo que parecía, pues había algunas "cosas" que no eran visibles para el ojo de un ser vivo…
—Tómate tu tiempo y trata de hacerlo más calmado. —aconsejó el fantasma de Orochimaru a un frustrado Sasuke que intentaba golpear con la punta de sus dedos una botella de plástico.
—Eso es lo que hago, ya deja de repetirlo, maldita sea.
—Hey, no te enojes… si no soportas que te llame la atención entonces ¿para qué pediste mi ayuda?, si tan listo te crees hazlo por ti solo… perdedor…
Sasuke bufó, dejando ver nuevamente lo frustrado que estaba
—No entiendo nada, no entiendo cómo lo haces…
—Tu problema es que crees que aun estás vivo, que tienes carne y huesos para golpear ese objeto, cuando no, ¡estás muerto! Así que lo que debes hacer es concentrar tu energía espiritual en la punta de tu dedo y sólo golpear.
Por milésima vez, el maestro le mostraba al alumno cómo debía hacerlo, golpeando aquella botella que el Uchiha no pudo mover ni un centímetro.
—Maldita sea… cómo…
—Sí se te hace más fácil entenderlo de esta manera, niño tonto, es como si reunieras todas tus emociones en un solo punto: toda tu ira, todo tu dolor, todo tu amor y…
Orochimaru golpeó una lata que estaba tirada en la orilla del andén, y Sasuke de nuevo sintió frustración y cómo tal trató de llevar esa emoción a la punta de su pie para tratar de golpear la misma lata, pero en lugar de golpearla, su pie lo traspasó y él cayó al suelo quedando como un idiota ante los ojos de aquel que por sí mismo se hizo llamar su maestro y el cual estalló en carcajadas burlonas que lo sacaron más de quicio.
—Eres tan idiota, podríamos pasar una eternidad aquí y no lograrías mover un centímetro esa basura, mejor ríndete y reza para que kami-sama proteja a tu noviecita esa.
Sasuke rechistó, previamente le había contado los motivos por los cuales quería aprender, mas pensó que eso no le daba el derecho de burlarse de él ni menos de su novia.
—¡Cierra la boca!
—¡Ja! Eres tan patético… un pobre infeliz perdedor.
—¡Te digo que te calles!
Pero aquel reclamo sólo ocasionó que Orochimaru riera más, por lo que Sasuke furioso, sintió su espíritu hervir, tanto que, sus ojos se pusieron rojizos, y sintiendo toda aquella ira acumulada, la redirigió inconscientemente hasta sus pies, con un solo objetivo: que ese paliducho de mierda (como lo describió) se callara, así que enfocado en ello, se abalanzó a la lata, logrando patearla en su dirección y la cual sólo atravesó sin más el impresionado rostro de Orochimaru que sólo alcanzó a dejar de reír y felicitarlo con asombro.
—Parece que vas entendiendo.
—"Eso parece" —pensó también el impresionado Sasuke, tratando de recordar lo que había sentido y como lo había redirigido.
Minutos después…
Una que otra persona comenzaba a abordar y descender entre los andenes de la estación de metro, pero eso no impidió que Sasuke y Orochimaru siguieran practicando, había pasado alrededor de una hora y el fantasma había logrado replicar aquel movimiento con ambos pies, ahora era el turno de las manos.
Y a pesar de que se podría pensar que podía aplicar lo mismo, le resultó un poco complicado hacerlo, pues de un momento a otro se le metió en la cabeza que, de poder mover objetos con las manos, eso significaba que podría llegar a tocar a su novia, pero en cuanto tuvo ese pensamiento fue como si alguien le hubiera colocado una barrera que le impedía llegar a su objetivo.
—Trata de concentrarte… si es necesario olvídate de ella, y mejor concentra tu ira y demás emociones.
—Lo haré… lo siento Sakura. —susurró Sasuke y en lugar de pensar en tocar con suavidad su rostro, visualizó el rostro de Kabuto y lo mucho que deseaba golpearlo y entonces pasó, sus dedos lograron golpear el objeto que tenía frente a él.
Sonrió orgulloso.
—No olvides esa sensación que tuviste y replícala…
—Claro, sólo debo pensar en que lo golpeo… —murmuró Sasuke golpeando otra vez el objeto con más fuerza. —pensar así creo que es lo único que me alienta, pero…
—Pero ¿qué?...
Sasuke se miró las manos.
—Es extraño que se pueda hacer sólo así… de saber ella que puedo hacer esto sólo de esta manera… creo que no le gustaría.
—¿Ella? ¿Te refieres a tu novia?
—Ah…
—Bueno, yo no lo vería de esa manera. —opinó el pálido fantasma. —Si te preocupa dejarte llevar por la ira, entonces piensa que es sólo un intercambio justo.
—¿Un intercambio justo?
—Claro, puedes tocar objetos inanimados, golpearlos, patearlos, puedes incluso repetir eso con las personas que odias o con las que te son indiferentes, pero todo a cambio de no poder tocar con suavidad a quien amas…
Sasuke gruñó por sus adentros al reconsiderar eso.
—Crees que si esto fuera sencillo y pudiéramos seguir haciendo lo mismo que cuando vivos entonces ¿de qué serviría pasar de la vida a la muerte? Se supone que si ya cumplimos lo que nos queda es irnos y dejar a quienes se quedan. ¿Me explico?
—Creo entenderlo…—asintió cabizbajo. — trataré de verlo desde esa perspectiva para no dejarme llevar y tampoco llamar a esos seres.
Orochimaru asintió, dándole a entender que sabía a lo que se refería y pronto se internó en su propio mundo, dejando un prolongado silencio entre su aprendiz y él.
—Orochimaru…—lo observó Sasuke con curiosidad. — ¿Tú por qué estás aquí?
El aludido bufó, con su vista perdida en las vías del tren.
—En vida era un gran científico que investigaba cómo prolongar la vida humana mediante experimentos genéticos, hubo a unos a quienes no les pareció ya que decían que iba en contra del orden natural de las cosas, y un día que estaba esperando el tren que me llevaría a casa… alguien me empujó.
Sasuke se sobresaltó.
—¿Alguien te empujó? ¿Quién?
—¿Crees que yo lo hice? —se la regresó Orochimaru, cambiando inesperadamente de expresión a una molesta. —¿Crees que me volví loco y por querer comprobar una de mis teorías me lancé a las vías del tren?
—¡Oye, ¡¿qué te pasa?! —exclamó el Uchiha, al momento que este comenzó a acecharlo y empujarlo.
—¡Era mi vida! ¡e iba a hacer el descubrimiento de mi vida! ¡No fue justo! ¡Yo no lo quise hacer así! ¡Se supone que iba a encontrar la vía a la vida eterna, pero…!
El perturbado fantasma con la realidad distorsionada ya no aguantó estar ahí y, en cuanto pasó el siguiente tren a toda velocidad, sólo saltó hacia este sin dar más explicaciones.
Sasuke sólo vio aquello con asombro, pensó que, tal vez si un espíritu permanecía más de lo permitido en ese mundo, llegaría un punto en que se perdería así mismo, no quería que eso le pasara a él, pero tampoco quería irse hasta estar seguro de que Sakura estuviera a salvo, y pensando en ella se propuso a buscar la manera de salvarla ahora que tenía su nueva habilidad.
Miró el último punto donde estuvo Orochimaru, y aunque no le fuera mucho de su agrado, hizo una pequeña reverencia de agradecimiento y se marchó.
Haciendo presunción de su nueva habilidad, se fue corriendo por todo el andén pateando y golpeando cuanto objeto se le atravesara, hasta que de repente, una de las tantas propagandas que había en el metro captó su atención. Se trataba de un panorámico del banco en el que solía trabajar y viendo a los ejecutivos que estaban en la foto con el cursi slogan de "El mejor banco de Konoha", pronto una idea para hundir a Kabuto surgió en él, pero para llevarlo a cabo iba a requerir ayuda y en el mundo de los vivos sólo había una persona que podía ayudarlo.
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Distrito Shinsekai.
Ya pasaban más de las 8 de la mañana, y Sasuke observó que ya había muchos negocios abiertos en la humilde comunidad del distrito más pobre de Konoha, entre estos el negocio "del más allá" de Naruto Uzumaki y el cual extrañamente vio que estaba muy concurrido a pesar de ser muy temprano.
—¿Por qué?
Su cuestionamiento quedaría aclarado, cuando al acercarse, vio que no eran precisamente personas vivas las que estaban acudiendo a ese sitio, sino todo lo contrario.
—No puede ser… —susurró viendo como otros fantasmas se adentraban como si nada al local, seguramente buscando lo mismo que él.
Sasuke los siguió, y en términos de no vivos el lugar estaba realmente lleno, pero hablando de los vivos, no había nadie más que la cuñada de Naruto que, aburrida, parecía estar lista para irse a la escuela, y sin más se retiró a la vez que él se internaba a la segunda habitación, en donde se encontró a un Naruto de lo más fastidiado, así como a un hombre y mujer (vivos) que habían ido con él para solicitar el servicio de sus "dones".
—¿Cómo dice que se llama el sujeto? —preguntó Naruto con fastidio ya sin hacer tanto drama como la primera vez que Sasuke lo conoció.
—Kazuma Tanaka…—dijo la mujer esperanzada.
—¿Kazuma Tanaka? ¿Kazuma Tanaka? ¿Hay alguien aquí que se llame Kazuma Tanaka?
—¡Aquí! —levantó un fantasma la mano y se acercó a la mesa.
—aquí está. —anunció Naruto con fastidio.
—¿Naruto qué está pasando aquí? —preguntó Sasuke finalmente al no poder con la intriga de ver a muchos fantasmas alrededor de ellos.
—¡Sasuke! ¡¿Otra vez tú? —reaccionó el rubio sobresaltándose.
—Ay, no…otra vez…—se escuchó la sutil voz de Hinata que le asistía.
—¡Oiga! ¿Qué le pasa? ¿está hablando conmigo? —preguntó la clienta confundida.
—¡¿Parece que hablo con usted?! Cállese y Concéntrese. —ordenó a la mujer que, ofendida se limitó a sólo guardar silencio.
—¿Naruto-kun… te sientes bien? —preguntó su esposa preocupada.
—Sí, Hinata… espera un momento… ¡Eh Sasuke! ¡¿Estás ahí?!
—Sí, Usuratonkachi… ¿podrías decirme que…
—¡¿Qué?! ¿Pides explicaciones? Más bien tú dime lo que hiciste… ¿le contaste a todos tus amigos fantasmas de mí?
—No.
—Porque han venido fantasmas de otros distritos, hasta de sitios que desconozco y me molestan todo el día, no me dejan en paz, están jodiendo mientras como, mientras duermo, incluso hasta cuando estoy cagando…
—¡Oiga! —se quejó la cliente asqueada.
—Eh… amigo yo llegué aquí primero. —repeló también el fantasma nombrado Kazuma.
—Tú cállate cretino, aun no termino con Sasuke…
—¡Oiga le dije que quiero hablar con Kazuma!
—Usuratonkachi, olvídate de esto ahora… más bien escucha, he venido a pedir tu ayuda otra vez.
—No, Sasuke… tú sólo traes problemas… mejor ve y entrega tu alma, a nadie le importas, ahora si no te importa… —se acomodó en su asiento, fingiendo concentrarse.
—Tonto, Sakura sigue en peligro y me temo que tú tam…
Pero antes de que pudiera terminar, el fastidiado fantasma Kazuma se arrojó sobre Naruto poseyendo inesperadamente su cuerpo ante la atónita mirada de Sasuke, los clientes y de Hinata que espantada vio como su marido hacía una mueca extraña que nunca le había visto.
Aquel que ingresó en el cuerpo de Naruto, levantó la poseída cabeza del rubio y miró fijamente a la mujer que tenía frente a él.
—Cassy… ¿eres tú?
—¿Eh? ¿Kazuma?
—Sí… ¿Cassy?
—Eh... sí, Kazuma… es Cassy… —respondió el hombre que le acompañaba asombrado pues el clarividente hablaba como su difunto pariente
—Sí, Kazuma… ¿qué no me recuerdas? —reclamó la mujer ofendida.
—Es que casi no estás, ya ni te veo ¿en dónde mierdas te metes? Nada más me morí y te fuiste de loca, ni luto me guardaste…
—¡Eh! ¡¿Pues que esperabas tu gran…
—… grandísimo idiota…—terminó Naruto por ella, haciendo varias muecas ante la vista de los demás fantasmas, que veían asombrados como el clarividente estaba peleando contra la identidad que lo invadió hasta que por fin lo expulsó de su cuerpo. —¡NO VUELVAS A HACER ESO MALDITO INFELIZ O TE PESARÁ!
Y todo parecía que aquel acto de osadía le había costado al espíritu que cayó debilitado al suelo sin poder siquiera levantarse, hasta que otro espíritu lo ayudó.
—Es normal amigo, meterte en el cuerpo de un vivo acaba con tu alma… más vale que no lo intentes de nuevo. —aconsejó uno de ellos.
Sasuke sólo escuchó intrigado aquello, mientras que Naruto más fastidiado se levantó rabioso de su asiento.
—Ya es por demás, ¡LARGO DE AQUÍ TODOS! ¡TODOS LÁRGUENSE!
—¡Un momento, Kazuma me debe de decir cuál es la contraseña para el seguro del banco! —exigió la mujer.
—¡HE DICHO QUE TODOS, VIEJA AVARICIOSA, ¡LARGO DE MI ESPACIO! —exigió Naruto furioso a lo que Hinata comenzó a acarrear a la pareja para que se fuera.
Los demás fantasmas viendo que no podrían conseguir la ayuda que necesitaban también se retiraron del sitio, sólo Sasuke se quedó.
—Naruto…
—Ay, Sasuke… cuando dije todos me refería a TODOS.
—Naruto-kun… —habló Hinata preocupada. —Yo…
—¡Ah, no! Hinata no me refería ti…
La mujer sonrió y se acercó a él, apoyándose en sus hombros para darle un masaje buscando de alguna forma tranquilizarlo, cosa que Sasuke vio con notoria envidia, pues Sakura solía hacer algo similar, pues ella lo recostaba en sus piernas y le acariciaba el cabello.
—Naruto… en serio, tenemos que hablar.
El clarividente volvió a bufar.
—¡Ya te dije que…
En eso la puerta se abrió, tomando desprevenido a Naruto y a Hinata que sólo vieron como un hombre de cabello castaño y con muy mala pinta, se internó a la habitación y de lo más tranquilo se acercó para tomar asiento frente a ellos.
Sasuke fue el único que reconoció al sujeto y enfureció por sus adentros, y tal cual como alguien que se prepara para una batalla, comenzó a redirigir su energía espiritual hacia puntos clave.
—¿Tú eres el clarividente? ¿Naruto Uzumaki? —preguntó el recién llegado de lo más normal.
—¿Quién pregunta? —cuestionó el rubio a la defensiva, sosteniendo una de las manos de su esposa que aún reposaba sobre su hombro. La sintió temblar.
—¿Por qué no me lo dices tú mismo?
—Zaku Abumi… —susurró Sasuke merodeándolo y con sus ojos bien puestos sobre él.
—¡eh! ¡Zaku Abumi! —se sobresaltó Naruto espantado y no sólo él, también el asesino que no entendió cómo lo supo. —del edificio Otto, departamento 4B
—¡Largo de aquí! ¡Naruto, huye con tu esposa!
En eso, todo pasó muy rápido, Naruto atendiendo la advertencia de Sasuke, levantó y arrojó la mesa hacia el asesino, para posteriormente llevarse rápidamente a Hinata al armario, el único lugar que había en ese sitio para esconderse.
Zaku, ante el rápido movimiento apenas pudo esquivar la mesa y se preparó para disparar su arma contra el armario cuando de repente sintió una especie de toques en su brazo que le impidieron apuntar con propiedad, como consecuencia, los disparos se hicieron hacia el techo.
Incrédulo e ignorante de que había sido Sasuke el que había intervenido con su puntería, Zaku Abumi optó por retirarse del sitio a toda velocidad pues múltiples murmullos se comenzaron a escuchar en el exterior, si se quedaba probablemente la policía lo atraparía.
—Maldito cobarde. —pensó Sasuke aliviado, pues llegó a pensar por un momento que la historia se repetiría para la familia Uzumaki, pero para su suerte no había sido así. —Ya se fue Usuratonkachi, pueden salir.
Pero lo único que pudo escuchar fueron los gritos desgarradores de la chica, y que atrajo a Sasuke el recuerdo de cuando Sakura gritó de la misma manera, teniendo su ensangrentado cuerpo entre sus brazos.
—Maldita sea que no los haya herido…
Rápidamente fue a asomarse al armario, y su espíritu pronto sintió tranquilidad al ver que Naruto estaba intacto, y era más bien él quien con un fuerte abrazo trataba de calmar a su mujer que igualmente estaba intacta, pero que definitivamente se había llevado un buen susto, y no la culpaba.
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—Una vez más Usuratonkachi, lo lamento. —comentó Sasuke, quien había seguido a la pareja hasta el departamento donde vivían.
—Por eso te dije que no quería involucrarme… —refunfuñó Naruto, asegurándose que su mujer (que estaba en la cocina con el bebé) no lo escuchara.
—Sin embargo, ya estás involucrado y sí, sé que es por mi culpa; pero escúchame… tienes dos opciones a seguir, la primera: puedes esperar a que esos tipos vengan y te maten a ti y a tu familia o… segunda opción: podemos hacer algo antes…y acabar con ellos.
—Ah, sí… ¡según tú qué! ¿Qué se puede hacer?! Dices puras idioteces.
—No son idioteces, si me ayudas, será como darles una cucharada de su propia medicina…
—¿Y con eso quieres decir…?
—quiero decir que, así como ellos me quitaron la vida, yo pretendo quitarles lo que ambicionan, pero no puedo hacerlo sólo, Usuratonkachi, te necesito a ti y también…
—¡¿Qué?!
—A tu mujer, necesito que me prestes a tu mujer… —pidió sin más.
—¡¿QUÉ?! ¡¿A HINATA?! ¡¿ESTÁS LOCO?!
—¿Naruto-kun? —llamó la aludida desde la cocina, aun con el bebé en brazos.
—Eh… nada... Hinata…
—¿Estás seguro? —se acercó esta preocupada. —Tal vez debamos llamar a alguien… Naruto-kun…
—Creo que lo mejor es que le dijeras la verdad, tonto.
—¡NO!
—Sí lo haces, ella nos podría ayudar, no es por presionar, pero a ambos les conviene…
—¡No me chantajees! ¡No utilizarás a Hinata!
—¡¿Naruto-kun? ¿Qué te pasa? —exclamó esta asustada a la vez que el bebé comenzaba a llorar.
—Dile, Naruto, dile
—¡NO!
—¿No qué? Naruto-kun me estás asustando.
El bebé no dejaba de llorar, a lo que Sasuke, pensando lo que sería mejor para todos, levantó sin más una sonaja que había en la mesa ante la espantada mirada de Hinata, la incrédula de Naruto y la encantada sonrisa de Boruto que, riendo, tomó juguetonamente la sonaja entre sus manitas.
—Hinata, puedo explicarlo. —se levantó Naruto de su asiento, quien sólo vio como su paralizada mujer sonrió espantada y enseguida se desmayó con todo y bebé.
Entre Naruto y Sasuke alcanzaron a tomarla en brazos, y por suerte ni ella ni el bebé se habían lastimado.
—Bien hecho, Sasuke. ¡Lo hiciste a propósito! —reclamó Naruto, mientras recostaba a su esposa en el sofá.
—Tal vez...
Admitió este, tranquilizando con su sola presencia al bebé que había dejado en su cuna, lo había podido cargar al igual que a la mujer de Naruto, pero suponía que era porque, como había dicho Orochimaru, podía usar su nueva habilidad con quien odiara o le fuera indiferente, con la única que no podría usarlo sería con su ser amado.
—Sin embargo, es lo mejor, no debes de tener secretos con tu esposa… quien por lo que veo, te tiene una confianza ciega… así que no temas en su reacción, ella sabrá comprenderte.
—Sí, eso lo sé… más eso no significa que vaya a ceder en lo que quieres, ni menos que la utilices a ella.
—Sí, yo en tú lugar haría lo mismo, pero en serio, no te pido… sino te RUEGO que me ayudes, y claro, no sería gratis…
Naruto se intrigó
—¿A qué te refieres?
—Limpiaré tu nombre, sólo eso te puedo decir, e igual si no me ayudas lo haré, porque sé que no eres una mala persona y además porque ya te causé muchos problemas.
—¿Qué quieres decir…?
El clarividente no entendió su palabrería; sin embargo, no pudo pensar mucho en ello ya que su esposa comenzó a removerse intranquila.
—Hinata…Hinata ¿estás bien? —la movió con sutileza.
La chica al escuchar a su esposo se levantó sobresaltada.
—¡Naruto-kun! ¡La sonaja de Boruto! —señaló al objeto con el que su bebé jugaba, aunque ya no vio más allá del objeto.
—Sí, lo sé… Hinata no fue un sueño, si es lo que piensas…
—¿Qué? Entonces…
—Sí, Hinata, es de verdad… hay un fantasma aquí jodiendo…
Para demostrarlo, Sasuke levantó un objeto que estaba en la mesa.
—Oh…—La Uzumaki volvió a palidecer.
—No, no… Hinata no te desmayes… tranquila, todo está bien, quien mueve ese objeto no nos hará daño…
— ¿Qué está pasando, Naruto-kun? —cuestionó ella temerosa, viendo como aquel objeto volvía a su sitio.
En ese momento, Naruto ya no pudo ocultarlo más y se sinceró con su esposa, revelando que aquel juego de la clarividencia no era del todo un juego y que desde días atrás había comenzado a escuchar fantasmas, o más bien a Sasuke Uchiha, un "idiota", "poco atractivo" fantasma que lo había estado jodiendo para que lo ayudara a salvar a su novia Sakura del individuo que lo había mandado a matar y del mismo asesino, el mismo que había intentado matarlos a ellos.
Hinata escuchó en silencio todo el relato, espantándose en algunos momentos en especial con lo del asesino y viendo la gravedad del asunto, pues era evidente para ella que estaban en la mira de ese sujeto.
—Sasuke me está pidiendo ayuda, o más bien quiere nuestra ayuda…
—¿La nuestra?
—Sí, pero si tú no quieres…
—pero… pero… si no lo hacemos… ellos… ¿Ellos nos matarán? —musitó asustada.
—No lo permitiré. —reafirmó Sasuke para que esa mujer no se asustara más.
—Dice Sasuke que no lo permitirá. —repitió Naruto. —y… la verdad creo que confió en él, nos advirtió hoy de ese sujeto ¿no?
Hinata bajó la cabeza, no muy convencida.
—Y… ¿qué quiere que hagamos?
—¿Qué quiere?... Mmm… ¿Sasuke?
—Necesito que ella se presente al banco el día de mañana para realizar una transacción, claro que… debe ser utilizando una identificación falsa, tú, Usuratonkachi, supongo que sabes cómo conseguir una… sabes a lo que me refiero.
—¡¿Qué?! ¡No haré eso! —se levantó Naruto exaltado. —¿Y cómo lo sabes?
—Sakura fue a la policía y le mostraron tu historial, da gracias que ella no quiso denunciarte o ahora no estarías aquí.
Naruto tragó saliva.
—¿Qué pasa?
—Sasuke quiere que te haga una identificación falsa.
—¡¿Qué?!
—No pasará nada Naruto. —aseguró. —Porque lo que haremos, créeme que sólo afectará a unos cuantos…
—Es ilegal… no, no puedo arriesgarme a eso otra vez, y menos a Hinata.
—Más ilegal es lo que hacen ellos, mira, tómalo como un ojo por ojo, diente por diente y como te digo… yo estaré ahí con ustedes guiándolos y por supuesto haré lo que te dije… limpiaré tu nombre.
—Sigo sin entender eso de "limpiar mi nombre"
—Tú sólo confía en mí, dile eso a tu esposa, que confíe, y con esto no sólo ayudarán a Sakura o a mí, también es para ustedes mismos…
Naruto tragó saliva, considerando que la propuesta de Sasuke sonaba intrigante y tentadora.
—¿Qué está diciéndote Naruto-kun?
—Eh… —titubeó. —Sasuke dice que confiemos en él, que lo que haremos será algo así como un ajuste de cuentas y que esto que haremos no sólo es para salvar a su novia, también es por nosotros, que limpiará mi nombre…aunque no sé a qué se refiere exactamente con eso… Mmm ¿qué dices? ¿Crees que…
—Oh… yo… —musitó Hinata insegura. —sólo quiero saber… ¿Naruto-kun estará bien? —preguntó viendo a su alrededor. —¿No le pasará nada a él, o a nuestro bebé o a mi hermanita?
—No, lo prometo… —aseguró Sasuke. —si todo sale como lo planeo, esos tipos no sabrán siquiera lo que pasó y otros ajustarán cuentas con ellos, y créeme a nadie les importará.
Naruto asintió y repitió lo mismo que Sasuke, dándole así un poco más de seguridad a Hinata.
—Está bien… lo haré por nuestra familia, Naruto-kun. —aceptó la tímida chica. —Y bueno… y esa chica Sakura… no la conozco, pero también está en peligro ¿verdad?
—Sí, así es… —respondió Naruto no muy seguro. —¿Piensas prevenirla Sasuke?
El fantasma negó con la cabeza, a pesar de no poder ser visto.
—Entre menos sepa Sakura, será lo mejor… —contestó. —Para mi pesar, el idiota de Kabuto la ha puesto en tu contra, si intentas acercarte de seguro no te recibirá bien… pero confío en que ese imbécil no tratará nada con ella hasta… hasta mañana. —gruñó al recordar la cita que se había programado.
—Ya veo, bueno… entonces ¿qué sigue ahora?
Sasuke se burló.
—¿Tienen trajes formales?
—¿Eeeeh?
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La tarde había transcurrido de manera presurosa para Sasuke y Naruto, quienes tuvieron que salir a comprar algo "decente" al segundo, puesto que el Uchiha le indicó que no podría presentarse al banco con las fachas de adolescente que vestía, y menos cuando harían una transacción "muy importante" según él.
Naruto, a regañadientes tuvo que rentar un traje para él y comprar ropa formal para Hinata, así como conseguir un par de pelucas, que no sabía muy bien para qué se necesitarían. Sasuke no le quiso dar detalles aun de lo que harían, ya que, según él, era necesario que actuaran lo más natural posible.
Con el equipamiento listo, Naruto hizo gala de sus habilidades para falsificar identificaciones e hizo una con la fotografía de Hinata, la cual llevando una peluca rubia se haría pasar por "Hikari Machigai" el nombre falso con el que Kabuto había registrado la cuenta.
Hasta ese momento la mitad del plan ya se había ejecutado.
Más tarde, al punto de que todos los estudiantes salían de la escuela, Sasuke acompañó a Naruto a ir por su pequeña cuñada pues con la amenaza de Zaku, ninguno de los dos se fiaba.
Una vez regresando a casa, Sasuke tuvo la oportunidad de ver un poco de la convivencia de la familia Uzumaki, viendo que las hermanitas se llevaban muy bien a pesar de lo diferentes que eran, que Naruto quería a su esposa tanto como él quería a Sakura, y por supuesto también se pudo dar cuenta de lo buen padre que era, o al menos lo intentaba ya que el pequeño monstruo se le ponía un poco loco cuando exigía su comida, ver aquella interacción lo hizo cuestionarse cómo hubiera sido él como padre.
Ciertamente en vida Sakura y él nunca habían tocado el tema o más bien lo evadían, ambos tenían muy bien fijas sus metas, o al menos eso creía, pues era evidente que Sakura quería más, algo que él ya no le podría dar, y viendo a la familia Uzumaki, el fantasma pensó que hubiera sido lindo tener algo así en su vida.
—Sasuke… Sasuke… ¿sigues aquí?
—Sí… ¿Qué quieres?
—Boruto ya se quedó dormido, ¿me acompañarías a comer ramen?
—¿Ramen? Pero si cenaste hace como dos horas…
—Sí, pero cuidar a mi bebé me deja exhausto… —se quejó Naruto, masajeando sus hombros.
—Hmph… no es prudente que salgas, ya es tarde.
—Apenas son las 10, Hinata me dio permiso y… si lo que te preocupa es mi seguridad, sólo lo pediré para llevar y lo traigo a casa…
Sasuke resopló y no quedándole de otra accedió a acompañarlo hasta un puesto de ramen que estaba en la esquina.
Una vez que se le entregó el pedido al rubio, este se apresuró a volver al edificio departamental; sin embargo, en lugar de llegar directamente a su departamento se pasó a la azotea que tenía un modesto lugar para descansar y ver el cielo, en todo aquel rato, Sasuke se mantuvo en silencio sólo se limitó en decir "sigo aquí" cada vez que Naruto le preguntaba.
Bajo la luz de la luna, Naruto degustó de su alimento hasta que lo devoró por completo.
—Sasuke… ¿sigues aquí?
—Sí…
—Je… es que no dices nada.
—No tengo nada qué decir.
—Eso veo, o más bien… me doy cuenta de eso, creo que en vida no eras precisamente el alma de la fiesta ¿verdad?
—Hmph… —Sasuke rio. —No te equivocas. No era muy sociable…
—¿Sí? Entonces sigo sin entender ¿Qué te vio Sakura? Se nota que ella es muy linda persona, la verdad cuando vi su foto en el departamento ella parecía ser todo un dulce acaramelado y empalagoso y tú… un pedazo de carbón ahí todo amargado.
—Los opuestos se atraen… —se justificó Sasuke, aunque luego rememoró todo el tiempo que perdió con ella por no querer aceptar lo que sentía o por perder el tiempo en el trabajo.
—¿Sasuke?
—Sigo aquí…
—La extrañas… ¿no es así?
Naruto sólo escuchó un resoplido.
—Eso… creo que a estas alturas ya no importa, estoy muerto…
—Umm…. Lo siento…
Sasuke negó con la cabeza.
—No sabes cuanto me arrepiento de no haber hecho muchas cosas con ella. Sakura me acompañó en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi madre y también mi hermano murieron, cuando me vine a estudiar a esta ciudad entre otras cosas… nunca me dejó, siempre estuvo ahí para mi a pesar de que yo a veces era un imbécil… yo… siempre me sentí como si no le hubiera dado lo mismo… nunca sentí que fuera reciproco con ella.
—No lo creo. —Opinó Naruto. —Sólo mira todo lo que has hecho por ella… has rechazado el paraíso sólo para protegerla.
El Uchiha sonrió levemente.
—Es lo menos que podía hacer. Naruto, la vida está llena de cosas inesperadas, creo que sólo puedo decirte que… no desperdicies las oportunidades y que disfrutes tu vida con quienes quieres.
—Sí, no te preocupes… creo que es lo que siempre he hecho, aunque… si comparamos…—vio al cielo. —Creo que Sakura y tú tenían una vida más organizada que la mía, que… sinceramente es un desastre a veces y todo por querer vivir demasiado rápido o no pensar con inteligencia.
—¿A qué te refieres?
—Bueno sólo para que te des una idea, tengo 26 años… —sonrió. — Hinata tiene 20, Boruto apenas cumplirá el año y bueno…
—¿Te robaste a tu esposa? —intuyó Sasuke, viendo para donde iba el parloteo.
—¡Eh! ¡No robar, bueno es que ella y yo! —jugó Naruto nerviosamente con sus dedos.
—Se comieron la torta antes de la fiesta…
—Ehhh…
Naruto enrojeció, sin saber cómo explicarse, pues en resumidas cuentas eso era lo que había pasado.
—No te juzgo, aunque… que idiota…—comentó Sasuke. —pero pues lo hecho, hecho está ¿no? Mientras no te arrepientas.
—Para nada… podré estar jodido, pero ¿arrepentido de estar con Hinata o de tener a Boruto?… ¡jamás!
Sasuke esbozó una leve sonrisa, pensando que de haber dejado algún hijo tampoco se arrepentiría de haberlo concebido.
—A todo eso, Usuratonkachi… ya que entramos en el tema de tu vida…
—¿Eh? ¿sí?
—Me podrías contar… ¿cómo terminaste así? ¿Qué hiciste en ese fraude?
—Oh…—musitó Naruto, volviendo su vista al cielo. —Eso es algo de lo que no estoy orgulloso, pero… te lo diré… verás…—suspiró. — todo empezó cuando…
Continuará.
20 de junio de 2023
Gracias x leer.
