Hola a todos. Lamento haber tardado en seguir la historia, pero tenía ciertas prioridades. Ahora que ya me he liberado de ellas puedo seguir con el fic. Espero que les guste lo que se viene.
Capítulo 22
Llegada al Bosque Kokiri
El camino a los terrenos de los bosques de Hyrule no eran los más sencillos de tratar. Al menos para la enorme mayoría.
-Jamás pensé que los caminos a esos bosques estuvieran tan lejos. – Alice sentía el calor que había en las praderas que estaban recorriendo. – Por cierto Link… ¿Qué es lo que podemos esperar de ahí? Tú creciste ahí, ¿no?
Link, que montaba a Epona, simplemente la miró con un poco de duda… hasta que…
-No estoy seguro. Los bosques pueden haber cambiado tras estos 7 años.
-Lo único que les podemos decir, es que una vez entremos al bosque no nos pierdan de vista. – Navi habló desde su lugar en el hombro de Link. – se desvían un poco del camino y se pueden perder… para siempre. Y eso es lo mejor… lo peor es que el bosque te vuelve un Stalfos si eres adulto o un Skull Kid de ser un niño.
Los tres acompañantes se mostraron asustados. Esa era la verdad… no había que ser idiota de todos los rumores que hay sobre ese bosque. Es más, si no creías en las leyendas, ese bosque era conocido por ser una zona de suicidios muy famosa en todo Hyrule.
Puede que eso último se haya usado para dar una creencia más real que lo que pasa en realidad.
-Link… no sé tú, pero… ¿Seguro que estaremos bien?
-Lo estaremos. Navi está con nosotros. – Link respondió con una ligera sonrisa. – Yo me sé el camino, pero a la vez… el bosque es engañoso. A más tiempo pasas ahí, más se atrofian tus sentidos… aún sabiendo a donde ir. Por el mejor medio para ir, es con un hada que te muestre por donde es el camino correcto.
-¿Has visto algún Stalfos? – Link negó con la cabeza a la pregunta de Shawn. - ¿por qué…?
-Ellos habitan más en el área profunda del bosque. Si soy algo más… realista, sólo en la zona de la Arboleda Sagrada. Y Saria es la única que se ha atrevido a ir tan lejos. Yo una vez vi ese lugar, pero llegué por una ruta alterna… no es que haya seguido el camino correcto.
Ésta sería la primera vez que de verdad se adentra en el Bosque Perdido. No será sencillo…
El silencio reinó el lugar. Este ya era el segundo día de viaje, ya estaban muy cerca. Además, de que la noche ya era cada vez más cercana.
-Mejor descansamos. Nuestras monturas necesitan un respiro. – Diana dio la sugerencia.
Era lo mejor. Descansar era un paso extremadamente necesario.
…
La noche había llegado. Nadie podía decir que era una pérdida de tiempo.
Más si tenían agua para beber.
-Uuf. Esa habilidad tuya de sentir el agua en el subsuelo es muy útil Navi.
-Jejeje. Gracias. – el hada estaba sobre una cubeta, refrescándose. A la vez que Link bebía un poco de esta… - Pero no sería nada sin las bombas de Link.
-¿De donde…?
-De la ciudad Goron. – Link alzó la enorme bolsa de Bombas que tenía. – Lamentablemente, sólo las puedes conseguir allá. Así que las uso con sumo cuidado.
-Una herramienta interesante la de los Gorons. Por algo comen rocas, las deben de tratar con explosiones para que estén en pedazos comestibles. – Shawn miraba con interés la bolsa, que Link guardó de inmediato.
-Ni lo piensen… las bombas son necesarias para emergencias. – el chico bebió del agua y comió de la carne seca que le habían dado. – en mi vida pensé que comería esto.
-La carne seca es algo que siempre de comer en la milicia. Te acostumbras. – Link vio a Alice con fastidio. Esto no era comida. – De todos modos, dinos sobre el lugar a donde iremos. Tengo curiosidad.
-Yo igual. Siempre leí que el bosque de los Kokiris es un lugar lleno de magia y paz. ¿es tan bueno como se le dice?
Las palabras de Diana hicieron que Link ría un poco, dado lo alejado que estaba de la realidad.
-Jajaja. Esos textos exageran. No es así. – Link miró el fuego que los calentaba en la noche. – El Bosque Kokiri es… como cualquier lugar. Se trabaja para tener comida para el día, tratar las plantas. Ayudar uno que otro animal. Eso es sencillo con la magia Kokiri, que le permite a uno oír la naturaleza.
Link cerró los ojos y su mente divago al recuerdo de esos días. Unos no tan felices.
Si es sincero, por ese lugar no siente mucho aprecio. Pero si tiene un lugar especial en su corazón. Vivió sus primeros años ahí, creció y… estaba Saria. Su amiga… y el Árbol Deku, a quien le fallo.
Un lugar de tantos sentimientos mezclados. Ese era el Bosque Kokiri para él. No más… no menos.
-Al final, por no ser Kokiri no era capaz de usar esa magia especial. Por lo que no hacía muy bien los trabajos… excepto los de recolección de frutas.
Pero lo que importaba de verdad, era que tiene que regresar ahí y cerrar un capítulo que siempre dejó abierto.
Y salvar a Saria. No debe de olvidar ello.
-… Eras diferente, ¿No? – Alice sonrió comprensiva. – Puedo entenderlo. Digo, yo soy un ejemplo claro de ello.
-¿Alice…? – Shawn miró a su amiga con sorpresa, dado que ella parecía dispuesta a decir eso.
-Es justo que digamos algo de nosotros. ¿No? Digo, Link ya dijo lo que tenía que decir… ya lo saben, pero soy la única hija de un soldado de la Guardia Real. Y mi padre me educó… para ser un caballero. Uno femenino, quizás el primero en la historia de Hyrule. Pero… era una idea que muchos no les agradaba. Que mi trabajo era otro… ya saben.
-Dímelo a mí… - Diana rodó los ojos. – Todos dicen que las chicas no podemos pelear. Bah.
-Jajaja. Cierto… y yo en lo personal, me gustaba demostrar que no es así. Mi padre… decís que le enorgullecía que pueda ser fuerte a pesar de todo lo que la gente decía. Porque se hablaba a mis espaldas. No era novedad no oír una burla o un murmullo, poniendo en duda mi feminidad o demás. Yo sólo los ignoraba, aunque no era sencillo… jamás lo fue. Y fue peor cuando papá murió hace meses que…
Todos vieron a Alice detenerse, de seguro para tomar fuerzas y hablar. No quebrarse, porque sabía que así sería.
-Hay miles de razones por las que hago esto. Pero también deseo hacer que ese sujeto pague por lo que ha hecho. Por todo. – esa era la convicción de Alice y la respetaban.
-Creo que mi caso no es tan… fuerte como el de Alice. Pero es importante para mí. – Shawn tomó la palabra. – Mi familia era de nobles que apoyaban al Rey. Estudiosos… nada interesante. Pero eso cambio el día del ataque donde… sólo quedé yo. – nadie dijo nada. – pensé que moriría, hasta que el padre de Alice me salvó y me cuido como un hijo más.
-Je. Por le digo hermanito de vez en cuando, ¿O no? – Shawn rodó los ojos.
-Si, pero de todas maneras, mi vida pasó a ser la de un estudioso a alguien quien trata de enorgullecer al hombre que lo crio. Y… Tampoco es que pueda dejar sola a Alice, con lo impulsiva que es…
-Ah, jódete…
Link rio al ver como esos dos interactuaban, aunque había palabras que no entendía. Diana solo pudo sonreír, dado que relaciones de ese tipo era lo que ella más buscaba. Una que mostraba unión y compañerismo. No solo ello, también estaba segura de que…
-No hay mucho que decir de mí. Mis padres eran comerciantes, soy amiga de Zelda y… Bueno, me uní a esto para poder ayudar en lo que pueda. No es que pueda solo decir ya y nada más…
-Te molesta algo más, ¿no?
-Eres muy observador. – Diana le sonrió a Shawn, quien se encogió de hombros. – Si, se puede decir que si… Quiero poder hacer algo. No solo quedarme viendo como el resto arriesga sus vidas.
La chica miró la lanza que ella usaba y pudo sentir lo mucho que el peso del arma le afectaba. Es más, puede que…
Nadie dijo nada. Porque no sabían que más podían decir. El tiempo que tenían juntos no era mucho, a la vez que estaban seguros de que…
-…. Lo mejor será dormir. Mañana será un día pesado y no creo que lo mejor sea que nos pongamos a pensar en algo más. – Link solo dio esa sugerencia, a la vez se acomodaba para descansar. – Mañana llegamos al Bosque de los Kokiris, así que espero que estén listo para ello.
A las palabras del muchacho, Shawn dijo que él tomaría la primera guardia. Era lo mejor… al menos para ellos. Y dormir era un lujo que se deben de dar en estos momentos. Uno que puede que no tengan tan seguido tras lo que estaban por afrontar.
…
A la mañana siguiente, el grupo no perdió el tiempo y se puso en marcha al que sería el Bosque. No era lejano desde la distancia en que se encontraban. No solo ello, se empezaba a ver la espesura del bosque. Así como un aire raro viniendo de este.
-Hay algo mal. – Navi habló desde el hombro de Link. – Este ambiente es… extraño. Muy enfermizo para mi gusto. – El hada tembló al sentir lo que sería un escalofrío recorrer su pequeño cuerpo. – Link, creo que hemos llegado a donde queríamos. Pero no me gusta nada de lo que esta pasando.
-Pienso lo mismo. – Link al no ser Kokiri no sentía ese apego que ellos si a la naturaleza, pero hasta él puede sentir que algo no anda bien. Lo mejor era que deban de moverse.
Le dio a Epona la seña de que avance, a la vez que los demás lo seguían. Y eso fue lo que marcó el ingreso al bosque.
Un bosque que no era como los demás…
En su casa, Selene estaba viendo los registros que había logrado obtener. No solo, veía las finanzas del pueblo y… No estaba tan bien. A este ritmo, van a tener que hacer más… hasta lo imposible si desean vivir los meses que se vienen.
La mujer solo pudo sentir que la vida en verdad le estaba gustando jugar con ella y el resto. No solo por como es que están, sino también por lo que sería… una locura que a la mujer no les taba gustando. Una que la estaba carcomiendo.
-No creo que tengamos ni un año. – Dado que los cultivos morían de manera constante. Maldita sea…
A este ritmo, se quedarán sin nada. Si la situación no cambia…
La puerta de la casa fue tocada y ella soltó un suspiro. Justo cuando estaba logrando hacer un plan, una idea… algo.
Se puso de pie y caminó a donde estaba la puerta y la abrió.
-¿Oh? Tú eres…
-Malon, su majestad. – Era la chica del rancho Lon Lon. – Ahm… ¿Le molesta si paso?
-No, para nada.
Selene dejo pasar a la chica y ella dio un gracias silencioso, a la vez que Selene la analizaba con la mirada de manera fugaz.
Podía ver que la chica era linda y mucho, ahora entiende el porqué se hay el rumor de ella y que pretendientes no le iban a faltar. Tenía 17 como Zelda y Link, eso ya la hacía estar en la edad legal para poder casarse su había consentimiento de la familia.
Al ser ella huérfana, pues la decisión cae sobre ella sola. Y eso bastaba para que entienda la razón por la que estaba aquí. Era una mujer al fin y al cabo…
-… ¿Qué es lo que buscas querida?
-Pues… Deseaba hablar con la princesa. – Ah, con que es eso.
-Ella no está en el pueblo. Salió a hacer… unas encomiendas.
-¿Eh? Pero eso… ¿No es peligroso?
-Va bien acompañada y ella sabe cuidarse sola. Eso te lo aseguro. – Selene asintió con seguridad, dado que sabe que su hija es fuerte mas de lo que muchos dan cabida. De todos modos, ella… - Así que dime querida, ¿A qué has venido? Dudo que sea para poder hablar con mi hija como amiga, dado que apenas se han visto una vez.
-… Le hablo de ello…
-No. Solo me dijo lo general, pero Zelda no es de las que se quejan de la situación en la que están. – Selene sonrió un poco. – Oh. Y tampoco eres sutil con Link.
Ver como la cara de Malon se tornaba del color de su cabello, la hizo sonreír. Era como Zelda al parecer, muy obvia y se avergüenza rápido.
-… No sé de que habla.
-¿Segura que no eres amiga de Zelda? – La mirada de Malon le respondió. – Sheesh, que temperamento.
-Si la princesa no está, me retiro. Que tenga un buen día.
-Espera. – Selene le habló y la chica se quedó en su lugar. – Sabes que lo que tratas de hacer es contraproducente para Link, ¿no?
-¿A qué se refiere? – Malon la pasó a ver, sus ojos mostrando una seriedad que nadie esperaría ver en ella.
-…. Link es un chico que ha tenido una vida difícil por razones que lo superan. Razones que pueden considerar, que es injusto. Que nadie merece pasar por eso tan joven.
-Lo sé. Por eso es que…
-No necesita que lo aíslen del mundo en que vivimos. – Malon apretó los dientes. – Ese trauma que tiene, solo lo podrá hacer frente… afrontando el origen de estos. Y ese, es la situación de Hyrule.
-Lo están usando. Eso es lo que pasa. – Malon tiró a la basura la actitud amable que quiso mostrar ante la reina y solo se le quedó viendo con una rabia que no era normal de ella. En ningún sentido.
Selene sonrió de gran manera. Una que la hizo creer, que podía hablar con esta chica sin que la vea como aun la reina de Hyrule. Eso le gustaba en gran manera.
-¿Eso crees?
-Lo sé. Link no debe de pasar por esto. Es alguien que no…. – Malon trató de hallar palabras para decir lo que sentía. Pero no lo lograba. – él merece más de lo que le hacen hacer.
Y ahí le daba toda la razón del mundo. Por las Diosas, ella misma sabe que lo que le hacen hacer a este chico, era solo algo cruel. Algo que nadie merece pasar. Ni siquiera el peor de los seres. Perder años de tu vida solo por una decisión… Que tu acción, por más pura y buena que haya sido, trajera tanto caos.
-… Es posible que creas eso mi niña. Pero lo que Link ha hecho, todo…. Ha sido por su elección.
-¡Solo porque lo han impulsado a ello! – Ver a la chica gritar, perdiendo toda paciencia era algo que no esperó. - ¡Es por culpa de todo esto que…!
-¿A quien deseas culpar de lo que ha pasado?
-¡No lo sé! ¿¡A ustedes!? – Malon señaló a Selene. - ¡Si solo no hubieran dejado que ese sujeto entrara al reino nada de esto habría pasado!
-Ganondorf estaba seguro de lo que deseaba hacer. Habría hallado otra manera de hacer las cosas. Esa es la clase de monstruo que es… - Selene caminó para estar frente a Malon, quien sintió por primera vez lo que era… el peso de ver a la reina de Hyrule. – No creas que puedes decir ello y creer que tienes razón niña.
Malon tragó saliva. Sabe que hizo mal… actuar como una niña cuando todo parece ir mal. Todo estaba mal. Perder su hogar y que la única persona que le importa en estos momentos este miedo en algo que no puede controlar, bastaba para que ella pierda los papeles.
-No es justo que sea él que tenga que pasar por esto. No lo es… Debía de haber alguien más.
Quizás lo hubo. Pero esa oportunidad murió hace años, desde el momento en que Link tomó la Espada Maestra.
Selene no era creyente del destino fijo. Ella sabe que todos tiene un destino al cual llegar, pero… es el como llega a este lo que importa de verdad. Y Link tenía un gran destino, uno que solo podrá llegar si estaba a la altura del reto que tenía en frente suyo.
-… Link es fuerte más de lo que da cabida uno. Más de lo que puedes imaginar. – Selene se cruzo de brazos. – Si no crees en él, estás perdiendo terreno.
-¿A qué…?
-¿Crees que Zelda no le rogó que desista de esto? Incluso le gritó y le lloró, pero él no dio marcha atrás. Dijo que era todo lo que le quedaba. Y mi hija de mala gana aceptó… Solo haciéndole jurar que volverá. Siempre.
Malon se quedó sin habla. ¿la princesa le había dicho eso y él aceptó? ¿Cómo es que…?
-… ¿Qué es lo que hace que sea diferente? ¿Por qué yo no…?
-Porque… debes de entender una cosa. La gente como Link no es para destinos comunes. Son para algo más… y luchan por estos, aunque eso signifique la muerte. Tenía un amigo así…. Link me recuerda mucho a él. Diosas…
Malon vio la sonrisa de melancolía de la mujer. Debe de ser un doloroso recuerdo. Uno que… la atormenta mucho. Quizás hasta el final de sus días lo hará.
-Pero no es justo que sea él… - Malon parecía rendirse a la idea de que… - ¿Por qué debe de pasar esto la persona que quiero…?
Selene no dijo nada. Solo se sorprendió al oír el como la chica admitía que sentía cariño por Link. Pero quizás en eso le ha ganado a Zelda, quien aún rehúsa a hacerlo. Dado que, para ella, es inaudito que tenga esos sentimientos por el que aún es un niño.
Parece que su hija aun no lo diga en voz alta, puede limitar un poco las cosas. Pero como ella decía, el romance no era para estos momentos. Menos para lo que estaban por afrontar.
Le dio un poco de apoyo a Malon, quien se había puesto a llorar. A veces era difícil ser una mujer que era madre. No era capaz de dejar de lado a las chicas de la edad de su hija en ese estado en que estaban.
Link sabía que el bosque era espeso, pero jamás se imaginó que lo sería tanto. Hasta los animales lo sentían, lo que los hizo detenerse de golpe.
-Oh, parece que… - Alice vio como su caballo temblaba. – Ya no desean avanzar.
-Es de esperarse. Hasta a mí este lugar me da cosa. – Shawn sabe que si no se mueven, puede ser peor.
-Link, habrá que dejar aquí a los caballos y avanzar. ¿Seguro que no les pasará nada? - Diana se bajó de su caballo, a la vez que Link asentía.
-Puede que sea un lugar peligroso para nosotros. Pero para los animales, no es así. – Link se bajó de Epona. - Quédate aquí Epona, no te muevas a menos que lo veas necesario. - la yegua asintió mientras se alejaba un poco.
Los 4 y el hada siguieron el camino, sus pasos haciendo eco nulo en la espesura del bosque. Es más, sentían que eranb vigilados.
-… ¿Así es entrar a este lugar?
-No… Algo anda mal. – Link miró a Navi, quien temblaba. - ¿Navi?
-Link… tengo un mal presentimiento.
-Igual yo…. - Link preparó la Espada Maestra y su escudo para empezar a cruzar el bosque. – Armas listas. No querrán ser tomados por sorpresa por… lo que sea que esté aquí.
Los 3 hicieron. Dos sacaron sus lanzas y Alice se preparó con su arco y sus flechas.
El Bosque Perdido era famoso por la cantidad de personas que se pierden en este lugar y que al hacerlo te vuelves un Stalfos o un Skull Kid si eres un niño.
Pero eso no es todo, el Bosque es denso y ese es el por qué la gente se pierde y estar tanto tiempo en una zona tan cargada de magia es mucho para cualquiera…
Link al haber sido criado aquí sabe que camino tomar en cierta manera, pero de vez en cuando le daba un vistazo a Navia para saber si estaba en el camino correcto. Ella no decía nada, signo de que estaba bien.
En su camino vio que el bosque de hecho estaba muy calmado… demasiado para el gusto de los que habían vivido aquí.
Link sabía que la cantidad de animales si bien no era alta, eso no significaba que ni siquiera las aves canten. Hasta sus acompañantes lo notaban…
-…. Demasiado silencio para mi gusto. – Alice no dejaba de cambiar la dirección de su mirada.
-Link me estoy asustando… - Navi se puso tras la cabeza de su amigo y cuando este iba a decir algo cuando sintió algo a su derecha.
Tras un árbol había un animal. Uno muy común, pero muy salvaje. Era un Wolfos, estos eran agresivos con los que se metían en sus zonas, pero este estaba lejos de ellas. Y eso era sospechoso.
-¿¡Qué demonios!? – Diana dio un salto al ver a la bestia. Así como los otros dos.
Link se puso en guardia tras captar las intenciones del animal, el lobo fue con toda la intención de matar y abrió el hocico mostrando sus filosos dientes. El chico golpeo al lobo con su escudo haciéndolo retroceder un poco pero el animal se recompuso y lo ataco de nuevo como si fuera un zombie.
-¿Qué rayos…?
-Parece que no tiene consciencia. – Navi le habló a su amigo.
Link sabía que los Wolfos eran seres que se basan más en sus instintos, pero este actuaba diferente… solo atacaba a matar….
Cuando estuvo por atacar de nuevo, es que una flecha fue al lomo de la bestia. Esta dio un aullido de dolor, para pasar a ver a Alice. La chica se mostraba asustada, pero ya tenía cargada una seguna flecha.
Y el lobo estuvo por ir al ataque. Solo para que las lanzas de Diana y Shawn penetren el pecho del animal, el cual dio un aullido de dolor. Pero no había muerto, lo que llevó a que Link actúe. Dando un salto hacia este, tomando la Espada Maestra con las dos manos, Link partió al Wolfos por la mitad de manera vertical.
El ya cadáver caía al suelo, Link suspiró al ver que acabo por ahora, pero ver que una energía salía del Wolfos lo asustó un poco. Para luego ver como la Espada Maestra brilló unos segundos para que luego esa energía maligna desaparezca.
-¿Qué fue…?
-¿Qué era esa cosa? – Diana parecía al fin salir del miedo en que estaba metida cuando vio a esa cosa tan cerca de ella. – Por un segundo pensé que… ¿Qué está pasando?
Link no supo que responder. Él mismo sabe que… eso es algo que jamás había pasado. Había oído de los Wolfos que están en la zona profunda del Bosque, pero que uno esté aquí.
-Link no hay tiempo. - Navi apareció al lado de su amigo. - Algo está cambiando al bosque y sus criaturas, esto no pasó nunca.
-¿Tendrá que ver con el Templo y el Sabio del Bosque? - Link solo pudo llegar a esa conclusión mientras miraba la dirección de su antiguo hogar. - Ojalá no sea tarde.
-Solo queda verlo por nuestros propios ojos. ¿no? – Shawn impulsó a Link, quien asintió.
Los 4 empezaron a correr en la dirección que Navi les decía, era donde estaba el Bosque Kokiri. Y Link esperaba que no fuera tarde. Puede que este no sea su lugar favorito, pero no le desea el mal a nadie.
En su castillo, Ganondorf estaba comiendo de los trinutos del día de los pueblos que si desean vivir, hagan su voluntad.
-Lord Ganondorf. – Una voz lo hizo girar su vista, posando sus ojos sobre Namir. – Tengo noticias.
-Oh. ¿Y cuáles son? – Preguntó el Rey del Mal, mientras comía la pierna de un cerdo.
-Según ciertos testigos, parece que un grupo de viajeros estaba yendo en dirección al Bosque.
-… ¿Y eso me interesa por…? – Ganondorf afiló la mirada y la mujer Gerudo se tensó.
-Señor… Dado que mandó uno de sus esbirros a esa zona, pensé que…
-Se hará cargo. Esa cosa puede ser una simple sombra de mí, pero ni un ejército entero podría con él. Haces que pierda el apetito por nada.
-Mil disculpas. – Namir tembló al sentir el aura oscura del Rey Maligno.
En estos 7 años, esa energía había crecido y solo el tiempo lo hacía más y más fuerte. Pero a la vez, más cruel y temible. Ella era de las pocas personas que aun se atrevía a acercarse a él y no dudaba en darle los reportes.
-Que da… Dime, ¿Algo peculiar de esos sujetos que van a morir?
-Son solo niños por lo que se dice. Aunque uno lleva unas extrañas ropas verdes.
A esas palabras, Namir vio como Ganondorf se tensó y ella hizo lo mismo, dado que no sabía que había dicho de malo.
-¿Ropas verdes…?
-… Si… Lord Ganondorf. – Ella tembló al ver que el hombre le habló con firmeza.
Ganondorf cerró los ojos, tratando de que la imagen de alguien en ropas verdes y una espada, mirándolo con desafío y determinación, no lo afecte. Dado que odia tener que pensar que la influencia de esa cosa estaba aún ahí, cuando la logró suprimir hace años.
-… ¿Es todo?
-Si, no hay más.
La mujer vio al Rey ponerse de pie, lo que la quiso hacer lo mismo. Pero se mantuvo en su lugar el tiempo que necesitaba hasta que…
-Entonces desvístete. Dado que ya estás aquí.
Namir sabía que uno de sus trabajos, era servir al Rey en la cama. Ella era la única que soportaba su modo de ser en el acto sexual.
Y ella no puso ninguna negativa. Empezó a desvestirse. A la vez que sabía que esto solo era para que él haga lo que quiera. Se sabe a toda ley, que Ganondorf no desea descendencia. Y ella lo sabía… Se había asegurado de eso.
Namir soltó un jadeo, sintiendo lo de siempre. Pero esta vez, había algo más.
Una ira primaria… Como si algo que odia desde el fondo de su alma, hubiera regresado para atormentarlo.
Link corría a toda velocidad en dirección de la aldea Kokiri, sabía que el resto le seguía el paso. Y eso le dejaba no perder el tiempo. Tenía que ver el estado de…
-¡Ya la veo! – Navi gritó al ver la… - ¡La entrada al Bosque Kokiri!
Cuando Link llegó al puente que era la única salida de la aldea lo cruzó sin dudarlo, miró a los demás y con un gesto, les dijo que no se alejen de él.
Pero al llegar a su hogar de la infancia, se vio con horror como varios monstruos la tenían invadida y como muchas de las casas estaban dañadas….
Era una imagen difícil de digerir para el joven Hyliano que notó que unas de esas cosas en forma planta lo rodeaban.
-Deku Babas, pero estas son más grandes que las últimas que recuerdo. - Link se puso en guardia mientras Navi analizaba todo.
-Debe ser por el poder maligno que invade el bosque…. ¡Todos alcen armas y no dejen que esas cosas se les acerquen!
Los demás asintieron. Si comparan esto al Wolfos, es nada. Al menos eso es lo que creen.
Link se lanzó con la Espada Maestra a cortar los Dekus Babas que tenía en frente, a la vez que Diana daba una estocada al que había aparecido atrás de él. Ella le dio un guiño, para decirle que le cubre las espaldas.
El Héroe sonrió un poco y asintió. Los dos avanzaron, a la vez que…
-¡En mi vida pensé que trabajaría como jardinera!
-¡No es momento! ¡Sigue disparando flechas!
Alice rodó los ojos, pero siguió con lo suyo. Al mismo tiempo que veía el como su amigo estaba manteniendo a esas cosas lejas de ella, para que siga en lo suyo.
Pero en eso, vio a lo lejos como algo parecía acercarse…
-¡Wolfos!
Fue el grito de ella a Link y Diana, que habían estado eliminando Deku Babas.
-Demonios. – Link maldijo por lo bajo, eso no era lo que esperaba tener que afrontar ahora. Y eran un grupo que puede ser numeroso.
En eso notó las semillas Deku cerca de él, las cogió y se las lanzó al animal que estaba más cerca en la cara.
El lobo se desoriento por el golpe y Link aprovecho para darle una patada, el animal choco con otro lobo cercano y ambos cayeron al suelo uno sobre el otro.
Diana no perdió la oportunidad y lanzó una estocada, atravesando el pecho de los dos animales que murieron al instante.
En eso otros lobos se le acercaron para rodearlos.
Diana estaba por actuar, pero…
-¡Abajo! – Fue el grito de él, a lo que ella hizo caso. – ¡Kaitengiri! - Link giró sobre su propio eje con velocidad cortando a los animales por la mitad sin darles la oportunidad de atacarlos.
-¡Wow! ¡Gracias! – Diana se puso de pie al ver que ya no habían más de esas cosas. Pero en eso… - ¡AH! ¡Ahí vienen más!
Link se giró y pudo ver más Wolfos ir a ellos. El Héroe alzó la mano y lanzó una llamarada del Fuego de Din, que impacto a la manada entera de lobos volviéndolos cenizas.
A su vez, Shawn y Alice habían acabado con los Deku Babas, lo que llevó a todo el lugar a que este en un silencio que no era normal.
-Eso fue bestial…. - Navi sonaba angustiada mientras Link suspiraba por el cansancio, esto se estaba poniendo tenso. - ¿Dónde estarán todos?
Era una buena pregunta y Link buscó con la mirada al menos una señal de los Kokiris.
Hasta que de una de las casas que estaban ahí, apareció la cabeza de una niña que parecía curiosa de saber que pasaba. Y cuando vio a los 4…
-*GASP* ¡Los eliminaron! – La niña tenía cabello naranja, y vestía las ropas Kokiris para las chicas. Un hada de color verde la estaba acompañando. - ¡Salgan! ¡No hay peligro!
Y uno a uno, vieron el como los Kokiris salían de sus escondites.
Poco a poco, se vieron rodeados de varios niños. Los Kokiris eran eso, niños eternos que jamás crecen aunque pasen años.
Link no lo había pensado tanto, pero ahora que ha regresado es capaz de ver la clara diferencia.
Él creció, pero los que él conoció aquí siguen iguales. Eso es algo que le hace al fin entender la verdad de la cosas, él jamás fue parte de ellos.
-¿Quiénes son ellos?
-No lo sé. Pero nos salvaron de los monstruos.
-Uno viste como nosotros, ¿Por qué?
Fue lo que oyeron todos a la vez que una de las niñas tomaba la palabra.
-A ver, calma. – la niña era rubia, se veía esa chispa de malicia inocente en sus ojos. – No pueden tratar así a nuestros invitados. Aunque sea raro que tengamos gente del exterior del castillo aquí.
-Es como Fado dice, ¿cómo llegaron aquí extraños? – Preguntó una niña de cabello naranja.
-Pues… Ahm… ¿Link? – Diana miró al muchacho, quien no sabía que responder.
-Oh, te llamas Link. Cómo el Kokiri que se fue hace 7 años. – Fue lo que uno de los niños dijo. – Me preguntó cómo estará.
-Pues esperemos que bien. Él se fue y nosotros nos sentimos mal. – dijo uno de los Kokiris. – Lo tratamos mal sin pensar en las consecuencias.
Link se quedó en silencio oyendo como algunos estaban mostrando arrepentimiento de cómo lo trataron. Pero no lo reconocen.
Todos creen que él era un Kokiri, lo que ha llevado a que no piensen que él era esa misma persona. Aún con las ropas similares.
Y siendo sincero, no desea decirles nada. No necesitan saberlo. No cambiará nada.
-Un hada nos mostró el camino. – Link señaló a Navi, quien había estado en silencio. No desea que nadie la reconozca tampoco.
-Oh sí. Es un hada… pero jamás la he visto. – respondió un hada que emanaba un color amarillo.
-Si, ¿Eres de este lado del bosque?
-Pues… - Navi no sabía que responder y no estaba segura de hacer para que no sepan que es el hada que se fue con el Kokiri de hace 7 años.
-No creo que importe. Puede ser un hada que le gusta ir por ahí. Cómo esos dos con el Skull Kid que está en las profundidades.
Fue la respuesta de un hada de color verde, que sabía que era algo común que las hadas no se queden en un solo lugar del bosque. Sólo cuando tienen un compañero, es que lo hacen.
-… Estamos aquí para poder saber qué pasa en el bosque. Y esta hada se ofreció a acompañarnos. – Fue la mentira que Link dijo.
-Oh, vienen a ver qué pasa. – Fado sonrió. – Desde hace un tiempo que el bosque se ha tornado agresivo. Que no hemos podido salir de la villa.
-Y reciente, esas cosas logran entrar a nuestro pueblo. – respondió uno de los Kokiris varones. – Sin el Gran Árbol Deku, no ha habido manera de alzar la magia que protege el bosque.
-¿Aún no ha nacido? – Navi hizo la pregunta, ya que aún no diciendo quien es, era conocimiento general para las hadas lo que pasa con el Gran Árbol.
-No. Y ya han sido 7 años. Saria siente que tiene que ver con el templo que está en la Arboleda Sagrada. – Fado miró en cierta dirección. – Dijo que debía de ver que pasaba. Pero ya han sido días desde que fue allí. No ha regresado.
Link apretó los puños al oír eso. Saria, ¿Qué es lo que hacía en el Templo? ¿acaso ella es…?
-¿Qué harás Link? – Alice miró al muchacho. – Tengo entendido que sólo tú puedes entrar a esos templos.
-….Iré a ver qué pasa. Salvar a la niña y esperar que todo salga bien.
-Oh, si es así. Lleva esto contigo. – Fado corrió a su casa y regresó con un objeto en sus manos. – Ten.
El muchacho tomó el objeto y se dio con la sorpresa de que era… una especie de gancho extensible de color azul. El mecanismo tenía un botón que parecía servir para disparar el gancho y otro para empezar la retracción de este.
-¿De donde sacaste esto? – Shawn miró a la niña, quien dio una sonrisa algo maliciosa.
-Oh, de un hombre que vino aquí a los bosques hace un par de años. Decía cosas sobre que su padre no lo entiende, de que no es inútil y que el cuidado de los Cuucos es lo mejor. De seguro huyendo de algo. Esto estaba entre sus cosas, incluida está sierra. – Fado mostró la herramienta. – No tenía hada, así que… se volvió un Stalfos, dejando solo sus cosas atrás.
Diana, Alice y Shawn sintieron un escalofrío al oír ello. A la vez que Link miraba a Fado, quien le dio una sonrisa que denotaba que ella..
-Y tú, ¿Te volverás un Stalfos? Lo harás, si no tienes cuidado. Aún con un hada, puedes perderte. Jejejeje.
Link dio una sonrisa nerviosa, lo sabe. Es un riesgo que tomará para poder salvar a Saria.
Guardó el gancho en su alforja y…
-Quédense aquí. Ayuden si es que más monstruos regresan. Ah, y los caballos…
-Nosotros podemos ayudarlos a traerlos aquí. – un hada habló con entusiasmo. – Si no les molesta, claro está.
-Nos vendría bien. – Diana soltó un suspiro. No quería regresar sola al bosque ese.
Con eso decidido, Link y Navi se vieron las caras. Era la hora de empezar.
Link corrió hacia la parte alta de la aldea para luego ir por un camino que Saria una vez le comentó que era para ir a una extraña edificación… esa era su mejor pista…
Sus amigos y los Kokiris solo le pudieron desear suerte al muchacho. Y que pueda salvar a Saria.
Al llegar a la zona alta, Link se vio con un conjunto de caminos que lo llevaban a la izquierda, derecha o al frente, era un laberinto bien hecho, pero también sutil.
El joven solo suspiró, agradecía que el recuerdo aun estuviera fresco del camino que debía de tomar.
Y en eso empezó a caminar mientras recordaba todas las veces en que Saria le decía que este era un lugar muy misterioso.
Saria por mucho tiempo fue su única amiga y ella tenía un lugar en su corazón que nadie podría ocupar.
Al cabo de unos minutos, Link ya estaba cerca de la última cueva antes de llegar al templo, solo que en su camino vio a alguien familiar.
-Mido…. - el rubio susurró con sorpresa al ver al Kokiri actuando como un tipo de guardián.
-¡Alto, no des ni un paso más! - el Kokiri habló fuerte y con determinación mientras el héroe solo se detenía… - ¡No dejaré que nadie se acerque el templo donde Saria está ahora! ¡No importa que vistas las mismas ropas que nosotros los Kokiris!
-Yo solo vine a ayudar…- Link trato de calmar las cosas, pero el Kokiri estaba decidido en su tarea.
-¡De ninguna manera…. Yo debo de proteger a Saria! - Mido no iba a dar su brazo a torcer por lo que Link solo optó por una salida.
Sabía que Saria tenía un medio de decir quién era su amigo….
Link sacó la alforja y empezó a entonar la Canción de Saria, el ritmo era calmado y amable. Tal como la Kokiri que creó la melodía.
Mido se sorprendió al escuchar esa canción por parte del extraño, dado que Saria le enseñaba esa canción solo a sus amigos más cercanos… ¿acaso él?
-Tú… ¿conoces a Saria? - Link asintió, se notaba que el Kokiri aún no lo reconocía. Pero era mejor así… le ahorraba explicaciones. - ¿Cómo?
-Te lo explicaría, pero no hay tiempo. Debo de ir al templo. - Link habló con convicción mientras Mido se puso a un lado para darle paso al misterioso joven.
-Está bien… te creo. – Mido solo caminó para poder darle paso. – Me recuerdas a él, sabes eso. – Link no entendió. – Hubo una vez alguien quien vivió aquí. Era diferente. Y todos nos burlábamos. Saria nos lo sacó en cara estos años… Ahora veo que tenía razón.
-… Los Kokiris dijeron algo así…
-Al menos me gustaría verlo y pedirle perdón. Aunque no me lo merezco… la envidia que le tenía, me cegó en ver que era una buena persona. – Mido miró a Link, sin saber que él era esa persona de la que habla. – Buena suerte.
-Gracias.
Link empezó a correr mientras Mido miraba como este desaparecía de su vista…
El Héroe seguía corriendo hacia el templo, ni siquiera los Wolfos eran un problema para él. Tras vencer a uno ya se dio la idea de cómo luchar con ellos y siguió su camino a paso veloz.
Solo que al llegar cierta zona, esto se le complicó ya que era una especie de mini laberinto, y cruzarlo no era el problema.
El problema eran los monstruos que habían. Estos eran como estatuas gigantes que se movían. Además que evitarlos iba a ser un problema y pelear de seguro lo iba a poner en más de un aprieto.
-¿Ahora qué? - Link estaba pensando sus opciones cuando de repente escuchó un silbido.
-¡Hey, amigo! ¡Aquí! - Link alzó la vista y en eso vio a un matorral Deku sobre las paredes del dicho laberinto. - ¡Que tal, me alegro de verte!
-Tú eres el Deku de esa vez…. - Link se acordó de su aventura dentro del Árbol Deku donde conoció a un Deku que deseaba un hogar… este era el mismo Deku. - ¿Cómo has estado? Veo que tienes un buen hogar.
-Si mi amigo, gracias a ti… Y veo que tienes problemas. Sin duda esos seres rocosos son un problema y la única manera de atravesar esto es teniendo mucho cuidado, pero tardaras más por lo que ir por aquí arriba es más fácil.
-Pero Link no puede llegar ahí… está muy alto para saltar hacia allá y no veo un lugar para escalar…. - Navi se puso pensativa, necesitaba una idea….- Un segundo ¡El gancho, Link usa el gancho! ¡Con él podrás subir hacia arriba!
-Si… es verdad…. - Link recordó la función del objeto que Fado le dio, pero había un ligero detalle…- ¿Y dónde lo voy a usar? - Link miró a los alrededores.
No había un solo sitio donde lanzar el gancho para que lo lleve hacia la parte superior de dicho laberinto.
-¡Oh, yo me encargo! Un segundo… - el Deku desapareció de la vista de ambos al adentrarse al laberinto solo para regresar unos segundos después con un muñeco hecho de paja…. - Usa mi espantapájaros, será un buen blanco.
-Ehm… no es por ser grosera, pero ¿Por qué tienes un espantapájaros ahí contigo? - Navi vio con una enorme gota de sudor recorriendo su frente al muñeco.
-Oh, si supieran como las aves me molestaban. Pero un día encontré este muñeco abandonado por ahí y me lo traje conmigo. Es buena compañía. - El Hyliano y el hada vieron algo complicados al matorral…. que raro.
-Dejemos el tema y mejor avancemos. - Link uso el gancho con el muñeco y la parte filosa de esta se clavó en el objeto. Inmediatamente la cadena del gancho empezó a contraerse llevando al joven hacia donde el espantapájaros.
-¡Genial! - Navi grito de alegría al ver que el plan sirvió y Link suspiraba calmado.
-Qué bueno que funciono amigos. - El Deku sonaba complacido.
-Gracias por tu ayuda. - Link agradeció al ser de madera su apoyo y este solo negó con la cabeza.
-Ni lo menciones, es un modo de darte las gracias… Sea lo que vayas a hacer en el templo, te deseo lo mejor. - El Deku ingresó en el agujero que es su hogar tras despedirse de Link y Navi.
-Ves… te dije que ayudarlo daría su recompensa.
-Hmph ¿Vas a restregarme eso a partir de ahora? - Link solo rio ante la respuesta de Navi mientras ambos avanzaban por encima del laberinto.
Tras llegar al final de este, se vio que había un coloso ahí esperando a los intrusos….
Link y Navi se vieron entre ellos y sonrieron. El rubio empezó a correr hacia el enemigo en frente suyo mientras este creaba ondas de energía en el piso con su mazo, cosa que a Link le dio igual ya que los esquivo sin problema alguno y dio un salto hacia la cabeza de este para clavarle su espada matándolo de inmediato.
Este cayó al suelo, a la vez que Link sacaba la Espada de la frente de su enemigo.
-Bien… ahora por el templo. - Link dejo el cuerpo del gigante atrás para seguir su camino y…
Al llegar a la entrada del Templo se vio con el recuerdo de la última vez que vio a Saria…
Ella le enseño esa canción que lo ayudo en su aventura para obtener el Rubí Goron y fue ella quien le enseño muchas cosas que normalmente otros no se hubieran dignado en enseñarle…
¿Qué hacia Saria aquí? Acaso….
-Link. - Navi miró a su amigo preocupada pero el joven sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente.
-Hay que avanzar. - Link diviso que debía de usar el gancho para seguir su camino ya que las escaleras estaban destruidas. Pero antes que eso ocurra….
-Veo que llegaste…
Una voz atrás de ellos los hizo girar con fuerza, para ver quien era el que estaba ahí.
Al hacerlo, se vieron con la presencia de una chica que vestía un traje azul con negro que se le pegaba bien a si figura. Llevaba telas sobre los dedos, que tenían guantes que los dejaban libres. En el cuello para cubrir su boca y sobre la cabeza.
Pero lo que llamaba la atención era el símbolo Sheikah en su pecho. Además del rojo de sus ojos…
-¿¡Quién eres!?
-Soy la enviada de la Princesa Zelda para darte algo de información en tu periplo, Héroe del Tiempo. – La Sheikah alzó las manos, como mostrando que venía en paz. – Soy Sheik, una Sheikah… Aprendiz de Impa y estoy bajo las órdenes de la Princesa Zelda.
-… Oh, es verdad. Zelda dijo sobre eso… - Link se calmó. Pero no bajo la guardia en su totalidad. - ¿cómo llegaste aquí?
-Tú no eres el único que sabe el camino a estos lares, Héroe del Tiempo. – Link se tensó al oír ello. – Veo que no te gusta el título que te otorgaron las Diosas.
-… No soy un Héroe. Sólo soy alguien que está perdido y trata de hallar su lugar. Al menos mientras ayudo a los demás. – Link respondió sin dudar. - ¿Y que es lo que vienes a decirme Sheik? Tengo entendido que Zelda dijo que tendrías algo para mí.
-Confías muy rápido en mí, Héroe.
-Confío en Zelda. – la Sheikah se le quedó viendo un segundo en silenció. – Bien, dime.
-Esto es algo que tal vez ya sepas, pero hay 5 templos. Cada uno, con el poder de controlar un factor del Reino. Como ya debes de saber, el Templo del Bosque rige la influencia de las plantas y la vida silvestre.
-Creo que es algo obvio si lo analizamos de ese modo. – Navi solo pudo decir ello.
-Si. Pero según lo que hallé y lo que la princesa me dijo, es que el Templo está llamando a su próximo Sabio, tras morir el anterior. Algo que Ganondorf no puede permitir. Por eso ha mandado a sus esbirros a hacerse del control de este Templo. Es el último que queda… si se hace de este.
-… Por eso Hyrule ha estado decayendo…
-Así es. – Sheik caminó hasta estar cerca de él, pero a una distancia segura.
Link miró a la chica, se notaba que era cautelosa. Además de que parecía haber sido entrenada por como movía su cuerpo.
Alzó la mirada al ver dónde estaba empezando a ir sus ojos. ¿Qué estaba haciendo?
-El Templo llama a su Sabio. Y tengo entendido que una persona ha venido aquí. ¿No?
-Si… es verdad. – Link miró el tronco donde ella de solía sentar. - Saria fue mi única amiga por mucho tiempo y ella fue el apoyo que necesite cuando el resto de la aldea me rechazaba. – Soltó un suspiro. Ella es una gran amiga. Una que no dudaría en lanzarse a ayudar a sus seres queridos.
-Se nota que es importante para ti… - Se pudo sentir un ligero cambio en el tono de voz de la Sheikah.
-Lo es y aún así… - Link apretó los puños con fuerza mientras bajaba la cabeza… - Ella es el sabio del Bosque ¿verdad?
-Así que lo notaste…- Sheik parecía algo triste.
-Algo dentro de mí me decía que era una posibilidad, no tenía nada claro, pero ahora… el llamado, su desesperación según los Kokiris. Todo encaja.
-No es coincidencia que ella y tú sean cercanos Link. Ella fue elegida por las Diosas para ser el sabio del Bosque así como tú para ser el Héroe del Tiempo.
-Casi haces sonar que nada de lo que hacemos es por nuestra voluntad…- Navi sonó algo molesta ya que ese simple pensamiento era horrible. - ¿Acaso solo somos peones para las Diosas?
-No… las Diosas hace años han dejado de meterse en nuestros asuntos. Ellas desean que nosotros sigamos nuestro destino y solo nos han dado las herramientas para labrar nuestro propio camino.
Link se quedó en silencio. Ahora eso no le importaba. Lo que desea es salvar a Saria. Cosas como el destino pueden esperar.
-Ahora lo importante es que vayas a despertar al sabio del Bosque. Lo que este acá está evitando el despertar, por lo que es tu deber investigar y devolver el poder del templo.
-Lo sé. – Dijo con algo de miedo. - Estoy dispuesto a hacerlo por Saria, este bosque y sus criaturas. - Link sonó decidido y Sheik pareció sonreír. Ella saco una especie de lira.
-El paso del Tiempo siempre es cruel. Parece que va un ritmo diferente para cada persona, pero nadie puede hacer nada para cambiarlo. Una cosa que no se desvanece con el tiempo son los recuerdos de la niñez… Este es el Minueto del Bosque.
En eso la chica empezó a tocar el arpa. El ritmo era algo nostálgico. Como si te llevara a recordar esos días en que solo estabas para jugar, sin importar el resto.
La señal de una amistad real….
Link escucho el ritmo con calma y al entenderlo saco la Ocarina del Tiempo y empezó a reproducir la canción con su instrumento.
Primero toco él, luego ella. Luego ambos lo hicieron al mismo tiempo.
Navi pudo ver como la Ocarina estaba reaccionando. Como esa vez con la Canción del Tiempo. ¿Tanto era el poder de la Ocarina del Tiempo?
Una vez los dos acabaron la canción, la Ocarina volvió a su color normal. Pero se veía rastros de magia que la Canción generó.
-¿Qué es esta canción?
-El Minueto del Bosque…. Lo sabrás cuando hayas salvado a tu amiga…. – Sheik dio unos pasos hacia atrás. – Link, nos vemos….
-¡Espera!
El joven y el hada miraron como la Sheikah quien en un destello de humo desapareció dejando a ambos confundidos y asombrados…
-Eso yo llamo salir con estilo…. - Navi dio su opinión mientras Link solo pensaba que…
-…. ¿Por qué venir e irse? Si Zelda la mandó, no era necesario. No lo entiendo… y parecía estar muy en guardia con nosotros.
-Es una Sheikah. Recuerda como son… Aunque sí, era diferente. Ella tenía el cabello rubio, a diferencia de Impa y ese tal Kain.
La incógnita era buena, pero…
-No importa, vamos Navi. - el hada asintió decidida. – Es hora…
El joven diviso una rama de un árbol encima de donde estaba la entrada.
Usó el gancho en dicha rama y logró llegar hasta esa zona alta y al pisar tierra guardo el objeto en su alforja.
A los segundos empezó a adentrarse en el templo…
-Espérame Saria, voy a salvarte. - Link y Navi ingresaron al templo…
Era hora de iniciar su misión.
Ya en medio de la espesura del bosque, Sheik vio a Link ingresar al Templo.
Soltó un suspiro, como tratando de calmarse. Logró al menos…
-No deberías de pensar mucho en esto. – Sheik miró a un lado, vio como Kain apareció de entre los árboles y como este estaba serio. – Recuerda tu entrenamiento.
-Ja. Cómo si fuera fácil. Más cuando veo que actúa diferente cuando tiene que hacer algo. No vi dejos del niño asustado o confundido de estos días. Sólo alguien dispuesto a salvar a una amiga.
Kain pudo oír el tono de la Sheikah, era notorio que…
-¿Celosa?
-¿Y qué si es así? – Respondió ella con severidad. – No tienes derecho a poner en tela de juicio lo que sienta.
-Lo tengo si eso compromete la misión… princesa.
Sheik bajó la tela que cubría la parte baja de su cara. Y al hacerlo, se pudo ver que era el rostro de la misma Princesa Zelda. Sólo que con una piel algo más bronceada y sus ojos eran rojos.
La chica desvió la mirada y…
-Vamos. Hay que regresar al pueblo. No vaya a hacer que manden a alguien y pregunten donde estoy. – Zelda se puso la tela de nuevo para poder dar un salto hacia abajo, cayendo como si nada.
Kain fue tras ella. Ambos yendo al camino donde estaban los caballos. A la vez que…
-… Se preocupa por él en demasía. No olvide que es una princesa.
-Y él es mi Campeón. – Zelda habló con fuerza. – Eso tenlo claro Kain. No sé porque estás tan ensimismado en que Link no está a la altura del reto que tiene enfrente.
-… Porque no ha madurado para esto.
-… Quizás. Pero yo creo en él. Sé que saldrá de esto. Lo sé… - fueron las palabras finales de la princesa, antes de que vaya en camino a donde estaba las monturas que dejaron.
Kain no dijo nada, pero miró una última vez la dirección de donde estaba el dichoso Templo.
¿Dejar las manos de Hyrule a un tipo como él…? Si que estaban desesperados.
Bueno, al final duda que logre superar lo que está ahí. Los Templos son algo que… pone a uno a prueba en todo sus niveles. Y los débiles, enloquecen ahí dentro.
