Espero les guste a donde vamos. Hay que avanzar un poco las cosas para que todo cuade en su lugar.
Capítulo 29
Conversaciones Tras el Fuego
Mientras que Link estaba en el Templo del Fuego, el tiempo pasó para los demás. Decir que era algo angustiante tener que esperar la llegada del muchacho, así como el saber que era lo que había pasado, era algo a lo que Zelda no se acostumbra.
A las pocas horas que él entro al Templo, un Goron llegó a la Ciudad a través de la entrada secreta que estaba en el cuarto de Darunia.
El Goron informó que Link lo había salvado y que había ido a salvar a los demás de lo que podía ser un terrible destino.
La princesa sabía que él haría eso, pero no podía evitar sentir que que él se estaba esforzando demasiado.
Tras ese Goron, vino otro, luego otro más. Y así, hasta que al final de todo, la ciudad de los Gorns ya estaba cada vez más llena de vida. Pero habían pasado exactamente 3 días y Link seguía ahí dentro.
Ya estaban en la mañana del día 4… y no había señales de él. Más allá que un Goron llegó muy herido, diciendo que Link había ido a por el Goron que quedaba y que de ahí ayudaría a Darunia a hacerle frente a Volvagia.
Zelda estaba tan nerviosa que estaba yendo de un lado a otro, en espera de que Link aparezca por esa entrada. Pero nada. Y ya lo ha pasado así esos días desde que regresó.
-Sabes, no deberías estar así. – Se giró para ver a Diana. – No ayudas en ese estado de ánimo.
-Lamento que no sea el mejor, pero es obvio porque lo tengo. – Era verdad. – Solo deseo que regrese con bien.
-Creo que todos… Shawn fue por la entrada secreta con Ciela a por mi madre y unos cuantos, para que traten a los Gorons más heridos. Aunque algunos ya están mejor. Alice está… haciendo vigía en la entrada con los que están mejor para que no haya visitas indeseables.
Zelda asintió, eso era un alivio. Uno muy grande. A su vez, ella volvía a ver la entrada…
-… Zelda, no debes de…
-Odio esto, ¿Sabes? Esta emoción que sé que está ahí. Pero que no la puedo decir, porque de hacerlo… solo estaría condenándome.
-No tiene nada de malo eso. – Diana se puso a su lado. – Es solo…
-Por más que lo odie, mi madre tiene razón en una cosa. Estoy dejando que mis emociones me dominen cuando antes no era así. Antes podía estar más calmada. Este mes que ha pasado, he mostrado más emociones de lo que lo he hecho estos 7 años.
-Puede ser. – Diana le sonrió. – Pero eso no es malo. Digo, es de esperarse que te sientas así. Es nuevo para ti.
-Quizás. O puede que piense que… no soy digna de estas emociones.
Ahí la muchacha vio a su amiga con el ceño fruncido. ¿No era digna de lo que siente? ¿Qué clase de razón es esa? Puede que sea algo que no todos pueden entender, ella puede ser que no lo entienda. Pero que la misma Zelda lo diga de ese modo, no le gusta.
-¿Dices eso por qué la gente lo dice o por qué lo sientes así?
-Los dos… creo.
Diana soltó un suspiro de exasperación, su amiga no la estaba ayudando y esto cada vez se pone peor. Tomó aire y…
-Sabes, a veces siento que eres estúpida a pesar de llevar eso en tu mano. – Zelda rio un poco, dado que ella también lo creía… - Piensas mucho, cuando lo que sientes es… tan simple en verdad.
-Porque tengo que pensar en varias cosas y tú lo sabes. – Zelda sonó algo molesta al decir ello. – Mis decisiones, todas, tienen un peso. Y las Diosas saben que un error, el más pequeño, puede ser el peor para que… - la chica solo deseaba que el mundo se apiade de ella de vez en cuando. De que…
-… Te lo diré de este modo Zelda, dices que sientes esto como algo malo. Pero que a la vez lo deseas sentir. Y también te molesta porque al final, no importa lo que pase… lo quieres dejar. Lo quieres abandonar….
-Es mejor para él…
-¿Para él o para ti? – Diana la miró con dureza. – Soy tu amiga Zelda, sabes bien que yo daría mi vida por nuestra amistad, pero no me pidas que te apoye en esto. Quieres que todo siga y que al final, dejarlo. ¿Ese es tu plan? ¿Quieres que él se aleje de ti? ¿O tú de él? Increíble. Eres una cabezota…
-¿¡Y qué deseas que haga!? – Zelda alzó la voz, mostrando que estaba harta de esta charla. - ¿¡Que actúe en base a lo que siento cuando no debe de ser así!? ¡Así no debe….!
-¡Manda a la mierda esa excusa de que así no actúa una princesa! – Diana la interrumpió, alzando la voz también. - ¡Usas eso solo cuando no sabes que hacer o en verdad estas asustada de actuar en base lo que sientes! ¿¡No es así como siempre ha sido!? ¡Desde niñas era así y las únicas veces que te vi ser tú sin dudarlo, tiene que ver con la persona que justamente está en tu cabeza!
Zelda apretó los dientes con fuerza, dado que no quería responder… no deseaba…
-¡Agh, eres increíble! ¿¡Sabes lo que yo daría para poder sentir eso que sientes o tener a alguien como Link de la manera en la que él te ve!? ¡Puede que no lo sepa dado que es un niño mentalmente, pero él…!
-¡Ni termines esa frase! ¿¡Me oyes!? ¡Eso no puede pasar!
-¿¡Por qué no puede pasar!? – Esta vez Diana se puso frente a ella, siendo algo amenazante a la princesa dado que era solo un poco más alta que ella. - ¡Dime, ¿por qué no?!
-¡Porque soy un desastre! – Zelda se sinceró y alzó las manos en señal de estar harta de esto. - ¡No sé que quiero Diana, no sé a dónde voy y mucho menos sé que es lo que puede pasar aun tras todo! – Zelda miró con desdén el dorso de su mano derecha. - ¿¡De qué me sirve esta endemoniada marca si es que no me ayuda en nada más que hacer decisiones difíciles en relación a otras cosas, pero en mi vida personal no da un brillo!?
-Las Diosas no están para estar aguantando tus dudas Zelda. Nadie lo está. – Diana soltó un suspiro. – Seré sincera contigo, no creas que solo porque tú no harás nada, no significa que otras no lo harán. Digo, esa Malon siempre está ahí para Link y él la aprecia.
Ver como Zelda apretó las manos, solo hizo que… bien, si así desea jugar.
-Quizás deba emparejar a esos dos si es que no harás nada.
-¡No te atrevas! – Zelda gritó, al sentir algo en su alma asustarse al oír ello. - ¡Se supone que me debes….!
Llevó su mano a la boca al ver que estaba por decir y Diana le sonrió con burla, pero no era la usual… sino una que mostraba que había llegado a un punto.
-… Deberías dejar de pensar tanto, es tu mayor virtud Zelda, pero… te está privando se expresar lo que sientes de verdad. Por una vez en tu vida, no pienses. Quien sabe que puede pasar y puede que termines arrepintiéndote de… bueno, todo. Porque nadie sabe, puede que él si sienta algo por Malon al final… o muera. – Ver a Zelda callada, solo le dio pase a que… - Iré a ver si los demás ya llegaron. Quiero ver a mi madre y ver quienes llegan.
Diana salió de la habitación, dejando a Zelda sola. Pero con muchas cosas en la cabeza. Ella solo puo ver lo que era la entrada a donde estaba el templo del Fuego, soltar aire y…
-… ¿Qué debo de hacer?
Esa era una pregunta que ni todo el conocimiento del mundo le daría. Solo ella misma.
En la zona central de la Ciudad Goron, Diana vio como el pequeño Link Goron caminaba hacia ella.
-¿Está bien la princesa? – la manera en la que el pequeño preguntó era tan tierna que a Zelda solo le dio ternura.
-Lo va a estar pequeño. Solo necesita tiempo para poder aclarar su mente de algunas dudas. – Muy personales e íntimas.
Ella sabía mejor que nadie que Zelda no era del tipo de persona que piensa mucho con sus emociones en la mano. Normalmente as deja de lado para poder sacar la solución más lógica. Y eso era bueno para ser un líder, pero como una persona… ella se estaba privando de seguro de lo que más anhela. Y aunque lo sabe, quiere que sea así…
-¿Está mal pensar que ella parece algo triste?
-No. Lo está… un poco, pero nada grave. Solo necesita hacerse a unas ideas, o que la realidad le dé en la cara. Solo ello, ella lo sabe mejor que nadie.
A su vez, Diana esperaba que esto ayude a su amiga a ser más real a si misma con lo que siente. No desea que sufra lo que sería una desgracia o… bueno, una decepción por su propia estupidez.
Ella notó como el pequeño Goron lo miraba y sonrió, le parecía tierno, a la vez que le daba algo de pena que un nuño tan pequeño tenga que estar oyendo tonterías de adultos. Le acarició la cabeza para que lo olvide. A su vez, que miraba a donde era la entrada secreta que les permitió llegar.
-¿Por qué no cerraron esa entrada….?
-Papá dijo que por ahí se oía una linda tonada. Pero con el tiempo dejó de oírse. Aunque también dijo que no había necesidad de sellarla, dado que por ahí se llega a una parte del Bosque Prohibido Goro. Nadie se atrevería a ir por ahí, por ninguno de los dos lados.
Eso era verdad y ella misma admite que es una locura que uno crea que por un lado va a llegar alguien cuando no es así. De todos, estaba conforme con eso. La oportunidad de entrar no la perdieron.
Antes de decir algo más, ella vio como de la entrada secreta un poco de gente estaba llegando. Corrió hacia esas personas, con Link Goron siguiéndola como podía.
Vio que no era un grupo numeroso, solo su madre, un poco de gente con algo de comida y víveres, así como… Ah, ahí estaba Malon. Como lo pensó, la chica parecía estar buscando con la mirada a alguien. No se necesita ser un genio para saber quien es la persona que busca. De todos modos, se acercó a ellos y…
-Mamá. Aquí… - La chica llamó a su madre, quien sonrió.
-Ah, hija. Me alegro tanto de ver que estás bien. – Era lo que ella también pensaba. – Dime, ¿Ha habido…?
-Supongo que Shawn les explicó todo…
-Lo hice. – el muchacho se aceró con Ciela a su lado. – Trajimos a la gente necesaria, muchos habrían sido un problema. Y como la princesa ordenó, no soldados. Por más increíble que suene… no hubo quejas en esas condiciones.
-… Eso es bueno. – Y raro, dado que ella sabe como es Blason. – Pero no importa, lo que debemos de hacer es tratar a los Gorons que están heridos. ¿Puedes hacerlo mamá?
-Solo llévame con ellos. – Beth pidió ver a los pacientes. Y eso era lo que iba a hacer.
Las horas pasaron, Beth atendió a los Gorons más heridos con muchas de las cosas que los Kokiris le dieron, agradeciendo la ayuda extra de la gente que había venido. Muchos eran de Kakariko y habían tenido contacto con los Gorons y lo puede saber, dado que veía como algunos charlaban de manera amena y eso era agradable de ver. Pero lo que si le llamó la atención, era como Diana parecía estar mirando una entrada a una habitación en específico.
Parece que era la del jefe de los Gorons…
A su vez, le pidió a esa chica Malon que la ayude con algunas cosas. La muchacha demostraba tener dotes para la medicina por como trataba algunas heridas y como se comportaba. Eso puede ser interesante de saber a futuro.
Pero cuando la vio ir a hablar con su hija, es que supo que algo grande estaba pasando. Porque su expresión era seria… muy seria.
-Disculpa…
-¿Deseas saber dónde está Link? – Fue lo que Diana le dijo, mientras dejaba una caja con cosas en el suelo.
La granjera asintió, a lo que la muchacha le pidió que la siga, que aquí no pueden hablar.
Al salir de la zona donde estaba ateniendo los heridos, caminaron hasta estar en una zona alta de la ciudad, donde no pasaba nadie.
-… Link no ha regresado de lo que debe de hacer.
-¿No? Pero…
-Sé que es difícil de creer. Pero lo que sea que él está pasando ahí, es más difícil de lo que muchos creen. No es un paseo por el campo.
Diana miró como la pelirroja frunció el ceño. Y no solo ello, se mostraba muy molesta.
-¿Y por qué no lo ayudan?
-Ja. Si pudiéramos, no estaríamos aquí esperando con el corazón en la mano. La cosa, es que eso es algo que solo Link puede hacer. Nadie más. Y es frustrante, lo sé.
-No lo hace correcto…
-¿Qué es lo que me quieres decir de verdad? – Diana afiló la mirada. – Mira, sé que no te agradamos por ser cercanos a Zelda y lo que sientes no ayuda. – Malon se sorprendió al oír ello. – Es obvio para todos, excepto para Link. Él… no sabe de esas cosas, no es su culpa.
-… Entonces debes de entender lo que yo…
-Sé que deseas cuidarlo y protegerlo, pero eso es lo que él no quiere. Y lo sé yo, que he visto su determinación. Se ve que desea acabar esto, derrocar a Ganondorf.
-… Pero… - Malon no sabía que decir o que hacer. – No es justo que él sea quien…
-Nadie dijo que lo fuera, pero creo que eso es lo que justamente lo que hace que esto sea difícil para todos. En especial para Link y Zelda.
-Yo no veo que ella lo esté pasando tan mal…
-Jajaja. Ahí es donde se ve que tus celos te ciegan. – Malon frunció el ceño al oír ello. – Zelda es quizás la que más sufre por lo que pasa y la que peor lo pasa, cuando Link sale en esas misiones. Ha estado esperando su regreso en la entrada por donde él se fue desde el día uno. Y… pues, no ayuda que es terca y no desea admitir las cosas por simple miedo.
-¿Miedo a qué…?
-A equivocarse de nuevo. – Diana soltó un suspiro. – Puede que no lo sepas, pero ella es la clase de persona que toma los errores de la peor manera. Para ella, son algo que no debería de tener dado lo lista que es. Pero los tiene, a veces olvida que es como el resto. Propensa al error.
Malon no supo que decir, es más… ella misma no estaba segura de que quería decir algo. No desea empatizar con la princesa, no ahora. No cuando…
-… Pues si ella no desea actuar a lo que siente, mejor para mí.
-Así que…
-Lo sé. Es extremadamente obvio. Tanto, que me molesta que no desee actuar en base a estos. Yo… Yo daría lo que sea porque… - Malon pareció no poder terminar lo que deseaba decir y Diana la entendía.
-… Solo no la odies por algo que ella no tiene la culpa. Ella más que nadie desea que Link no pase más, pero a su vez, entiende que es algo que tiene que pasar. – Diana se giró y… - Oh, también quiero que entiendas que en parte, si tú la envidias, ella hace lo mismo, dado que le gustaría no tener la carga que lleva.
Una parte de Malon no deseaba creer ello. ¿Qué puede tener ella que la princesa envidia? ¿Qué puede ser?
Antes que alguien pueda decir algo, Diana vio como Zelda salía de la recámara donde estaba. Buscando a alguien con la mirada. Fue con ella para ver que deseaba…
-… ¿Hay algo de comer en lo que trajeron?
-Te dio hambre. – Diana negó con la cabeza. – Pensé que esa maña tuya de aguantar el hambre hasta el final había acabado. – Zelda se apenó un poco. – Deja que vaya por…
En eso, ella oyó algo de la sala de la que Zelda había salido. Y la misma princesa lo había hecho también. Ambas se giraron en alerta en caso sea un enemigo, pero los pasos sonaban lentos. Demasiados.
Tras unos segundos, vieron quien era…
Estaba cargando sobre su espalda el cadáver de un Goron, además que se le veía lleno de heridas y quemaduras, su ropa estaba toda chamuscada. Así como que se le veía cansado.
-¡Link! – Zelda fue la primera en reaccionar, a la vez que él dejaba el cadáver del Goron a un lado. - ¿¡Como…!?
-…. El Templo es nuestro… - Fue lo que él dijo, a la vez que sacaba de su alforja algo. – Este libro, lo hallé en el templo. Está escrito en Hyliano antiguo. Sé que tú lo podrás leer.
Zelda tomó el libro y… lo miró con detenimiento, era muy viejo. Pero a su vez, lo sentía familiar.
-… Link, ¿Estás…?
-… No. – Link negó con la cabeza. – No lo pude salvar. – Dijo, mirando al Goron. – Y Volvagia… Lo tuve matar…
Zelda al oír ello, sintió como algo en ella se rompió. ¿Por qué…? Ella alzó la mirada y vio a Navi, la cual se veía muy cabizbaja. Eso solo significa que…
Ella se giró para ver a Diana, que se había acercado y bajó la mirada. Examinó al Goron y negó con la cabeza, estaba muerto. Algo que la hizo morder su labio, en un intento de no llorar.
-… Hiciste lo mejor que pudiste Link…
-… Lo sé. Y eso lo hace peor.
Zelda vio sus ojos… Estaban dolidos, y sentía que había perdido esa chispa de inocencia que aún había en ellos. Que ahora veía los ojos de alguien que entendía una cosa, no era omnipotente. Solo una persona… Alguien que puede fallar.
Ella estaba por decirle que estaba bien, pero en eso, vio como Link no estaba respirando con calma. Sino con agitación.
-¿Link…?
-No… No puedo… - Link se tomó el cuello… - Aire.. No puedo…
-¿¡Link!? ¡LINK!
El grito de la princesa se oyó en toda la ciudad Goron, siendo Diana y Navi las que vieron como el Héroe cayó en los brazos de la princesa. A su vez que a los segundos, Malon llegaba y se horrorizó al ver al muchacho en el estado en que estaba, lleno de heridas y que había caído en los brazos de Zelda.
-¡Le dije que no debía beber las dos pociones a la vez!
A las palabras de Navi, Diana sintió que se puso muy pálida, eso no era bueno.
-¡MAMÁ! ¡VEN AQUÍ!
El grito de Diana lo pudieron oír todos, dado que muchas llegaron a la escena. Donde se vio el cadáver del Goron, así como al Héroe del Tiempo tratando de respirar. La princesa parecía no saber que hacer para que eso pase.
Beth llegó a escena y vio el estado de Link, su mente de inmediato entendió todo y lo supo. Deben de ser rápidas.
-¡Tráiganlo aquí, ya! ¡Le está dando una falla respiratoria!
Zelda no entendió más… apenas pudo oír el como Diana le gritaba, o como un Goron se llevó a Link. Pero fue eso último que la hizo reaccionar al fin. Ella se puso de pie y fue tras ellos, ignorando a Diana que le decía que su madre se haría cargo.
No le importaba nada más, solo saber que él iba a estar bien.
…
Beth llegó a una habitación donde para suerte suya había preparado una cama para la atención de Link, dado que supo que tras su última aventura terminó muy mal. Le pidió al Goron que lo deje, a la vez que sacaba varias cosas.
Navi estaba a su lado, diciéndole todo lo que había pasado. Y cuando oyó que…
-¿¡Se tomó las dos pociones a la vez!? ¡Es un suicidio!
-¡Yo misma se lo dije! ¡pero estaba peleando con Volvagia, las heridas y el calor…!
Diosas benditas… Si que han elegido a un chico que bordea la estupidez en su valor. Eso era… La mujer empezó a sacarle la túnica verde y su gorro, a la vez que Link parecía ya casi no poder respirar.
Le quitó la camisa blanca, sorprendiendo por las manchas rojas… Había sagrado y había restos de quemaduras. El chico…. Notó el estado de la piel del hombro izquierdo, se había dislocado el hombro.
Ella oyó varios pasos detrás de ella, miró de reojo y vio que eran su hija, la princesa, la pelirroja y los dos chicos que eran amigos de Link. Así como el pequeño Goron.
-¿¡Qué le pasa!? – Alice dejó salir su tono de preocupación en su voz, dado que veía a su amigo en mal estado.
-… Bebió una poción roja y verde a la vez. Eso es… - Beth estaba haciendo presión en la zona del pecho, como buscando algo. – El exceso de consumo de la poción roja es degradación de los órganos, de la verde es fatiga extrema. Pero usar dos a la vez solo genera que la sangre se empiece a coagular en la zona de los pulmones. Está teniendo una falla respiratoria, debo de ser precisa y rápida para que esto no vaya a más.
Ninguno fue capaz de decir algo, dado que se habían quedado en shock. Sabían el riesgo de usar las pociones en exceso, así como también lo que sería la mezcla de estas. Pero jamás pensaron que sería algo tan malo. Lo peor, es que…
Beth sacó un escalpelo y tras saber donde ir, empezó a hacer cortes en el pecho de Link.
-¿¡Qué hace!?
-¡Le salvo la vida! – Gritó para que Malon no la interrumpa. – Debo de hacer que la sangre coagulada salga y solo así podremos hacer que él se ponga estable. No hay más manera… ¡Así que no interrumpan!
La mujer fue clara, a la vez que seguía con lo suyo. Diana le tapó los ojos al pequeño Goron, mientras que todo pasaba.
Beth sentía el sudor en su frente, dado que este era un tratamiento delicado. Un mal corte y puede generar más daño que bien. Tiene que ser cuidadosa en donde pone la navaja.
Hizo dos cortes más, de la cual la sangre salió con mucha fuerza. Pero a su vez, Link parecía estar respirando de manera más normal también. Eso la hizo suspirar. Estaba sirviendo. Y eso le calmaba el alma.
Esperó unos minutos, antes de que pueda decidir si debe de hacer un corte más o dejarlo ahí. Cuando lo vio respirar con más calma, supo que no era necesario más.
-Diana, ven a ayudarme. Trae hilos y las agujas. Debo saturar los cortes para que no salga más sangre.
La chica actuó de inmediato, fue con su madre y le pasó lo que ella necesitaba.
Alice se llevó al pequeño Link con ella, para que no vea más. Se le notaba muy afectado por lo que vio. A su vez, Beth logró decir algo…
-Vayan a descansar. Esto es mucho para ustedes.
-Pero…
-Princesa, como doctora necesito estar centrada y con mi paciente. Pueden verlo una vez termine de tratarlo, pero no antes. Le pido de manera amable que se retire.
El tono de Beth era la de una profesional de la salud. De alguien que no estaba para aguantar interrupciones a la vez que la vida de un paciente está en peligro.
Y Zelda quiso decir algo, pero la parte racional suprimió ese deseo de mandar a la mujer a volar y asintió con dolor. Retirándose con Diana y Shawn.
-Malon… Tú también…
-Pero yo…
-Estás muy metida en esto emocionalmente. No me vas a ayudar. No ahora. Ve a ver a los demás y ve que puedes hacer. Ya. No es una petición.
La chica asintió de mala gana. En el lugar solo quedó la mujer con Navi, quien…
-Va a estar bien, ¿no?
-Si. Solo necesita descansar. Tuvo suerte que estaba aquí y sé del tratamiento. Si no era así, habría muerto a los minutos. – Navi se tensó al oír ello. – Es un chico que no sabe que iba a pasar, pero lo hizo… Solo porque era una oportunidad para ganar. No pensé que existiera alguien así. No cabe duda de que es hijo de Leon.
-… ¿Conoció al padre de Link?
-ja. Mi madre era su doctora de cabecera cuando yo aún estaba aprendiendo el oficio. – Sonrió con nostalgia. – Ella decía que era un hombre que era valiente y estúpido. Y ver a su hijo, puedo ver que es como su padre…
-… Estaba desesperado. El dragón… todo… - Navi se mostró muy triste. – Link estaba muy cansado en todo el sentido de la palabra… Pero no se rindió. A veces, no entiendo de donde saca tal fuerza de voluntad. Otro se habría rendido hace mucho.
-Eso demuestra porque es el Héroe Elegido. – Beth siguió cosiendo las heridas. – Puede que no lo sepas, dado que mucho de nuestra religión se vio destruido o disminuido por las acciones del pasado. Pero siempre, en cada leyenda que habla de un héroe Elegido, este siempre mostraba una voluntad y un espíritu imbatible. Es una lástima que la gente olvide eso…
-… O quizás él prefirió ser olvidado. – Navi miró a Link. – Link es así, creo que prefiere eso a que todo el mundo lo alabe como un salvador. Cuando él sabe que no lo es.
-… Y las leyendas quedaron. No es por nada todo el esfuerzo que hace. Y él lo debe de entender. – Beth terminó de coser su herida. – Ve y habla con ellos. Diles lo que pasó. Merecen saber que es lo que Link pasó. La princesa sobre todo.
-… ¿Por qué…?
-Porque debe de entender que… este chico no es eterno. – Beth acarició la cabeza de Link. – Solo roguemos a las Diosas que Link pueda sobrevivir a todo esto.
Navi deseaba lo mismo… más que nadie.
En una habitación que los Gorons habían preparado para ellos, un Goron les estaba informando de lo que harían con el Goron que había muerto.
-Será enterrado como nuestra gente lo hace goro. – El Goron sonaba triste. - Al menos podemos velar a uno de nuestros hermanos. Es lo que nos basta.
-Lamentamos su perdida. – Shawn fue sincero y el Goron lo agradeció.
-Gracias. Pero, nos gustaría saber si el jefe Darunia está…
-Darunia es el nuevo Sabio del Fuego. – Todos vieron como Navi llegó. – Dile eso a todos los Gorons, Darunia está listo para luchar contra Ganondorf y ayudar al Héroe del Tiempo en su misión.
-Héroe… Con el Goro Hermano Link es… - El Goron asintió. – Es como el Jefe Darunia dijo. Ese joven sería grande, goro. Hablaré con todos tras el entierro, les daremos nuestra respuesta. Pero les aseguro que será positiva, Ganondorf no saldrá impune, goro.
Vieron al Goron irse, a la vez que Navi se acercaba a ellos.
-Navi, ¿Cómo…?
-Link está bien. – Le respondió a Ciela. – Beth dijo que lo vigilara unas horas, pero que está bien en lo general.
Eso bastaba para calmar a lo presentes, aunque…
-¿Qué pasó en el templo? – Alice fue la hizo la pregunta, a lo que Navi solo pudo…
-… Mucho. Y fue difícil.
El hada inició el relato, de lo que pasaba ahí dentro, el calor aun con los Aretes que lo protegían de este. El como tenía que buscar en cada esquina posible para poder hallar a todos los Gorons. El hacerse con el Arma legendaria de los Gorons, pelear con Volvagia y lo difícil que fue, saber que todo terminó en nada.
-… Volvagia le rogó a Link matarlo. No quería ser más el esclavo de Ganondorf. Y al final, solo le dio las gracias. Eso quebró a Link.
Navi no pudo evitar derramar unas lágrimas, dado que ver a Link llorar de esa manera solo le hacía ver lo horrible que era el camino que debían de recorrer.
-… Y aun así, tras salir… solo estaba seguro de que tiene que detener a Ganondorf. Pero regresó a sacar el cadáver del Goron… Aun con todas sus heridas y su cansancio, Link no le importó.
El silencio solo hizo que todos no sepan como interpretarlo. Alice se llevó una mano sobre la nuca, como no sabiendo que hacer. Shawn solo pudo soltar un suspiro. Diana se llevó las manos a la cara, a la vez que trataba de calmar sus emociones.
Fue Zelda la que si derramó unas lágrimas. Porque para ella, saber que Link aun tras todo… el dolor que estaba sufriendo, él desea seguir. ¿Por qué… ? ¿Por qué ella no puede ser así?
Quizás sea porque no era tan fuerte como lo pensó. O quizás, era porque ella misma estaba dudando. Link no lo hacía… dudaba de su papel, pero no del plan en general. Por eso se esforzaba tanto… y por la gente.
El ver a los Gorons volver uno a uno, la hizo pensar en la alegría que cada uno tuvo de volver a casa. De que alguien había sido lo suficientemente valiente para ir por ellos y salvarlos, a pesar de que no era su obligación.
Zelda lo entendía. Esa alegría, esa esperanza, era lo que el Valor de Link estaba creando. Pero nadie más sabe la verdad, solo ella y unos pocos lo saben. Saben la verdad de Link y lo mucho que le cuesta esto. Que de ser posible, él no lo haría. Pero él sentía que era su responsabilidad.
Una que era difícil de cargar. Y mucho…
Zelda tomó aire y dijo que iría a caminar. Nadie le dijo nada… Solo necesitaba tiempo para estar sola. Al menos unos minutos…
Zelda estaba caminando por las calles de la Ciudad Goron, logrando ver de reojo el como ellos estaban preparando lo que era la ceremonia para poder despedir al hermano que habían perdido.
Se notaba que sus funerales no eran como los que los Hylianos hacen. Este era más… animado, como entendiendo que el muerto solo regresa a lo que era el lugar del que todos nacen y que eso digno de alegrarse, no de llorar.
Como le gustaría tener esa parte de la cultura Goron en la suya. Ella jamás le pudo dar a su padre un funeral y mucho menos, pudo hacerse a la idea de que los últimos días que lo vio, solo peleaban.
Bajó la mirada y trató de suprimir las ganas de llorar. Han pasado años y esto a un no se le iba. Era increíble.
-Parece que no eres la única que ve esto…
Pasó a ver a su derecha y Malon era la que estaba ahí para su sorpresa.
La pelirroja no se veía con ganas de discutir o algo así, más bien… parecía sólo querer estar ahí.
El silencio entre las dos era algo incómodo y ellas lo sabían, dado que estaban en silencio tanto rato, que uno pensaba que eran mudas.
Pero la cosa era lejana a la realidad, esta era la primera vez que ambas estaban cerca a la otra sin que tengan que tratar el tema de Link. Dado que estaban ahí por otra cosa. Por un motivo personal.
-… A veces me gustaría haberle dado a mi padre un funeral. – Zelda fue la que rompió el hielo. Fue ella la que… - Pero no había cuerpo que velar. Y tras todo lo que pasó…
Malon notaba como Zelda estaba viendo el funeral de los a Gorons. No era como los Hylianos, donde solo había tristeza. Aquí había algo más, comprensión y entendimiento. De que una vida se iba, pero el ciclo seguía.
Le daba algo de envidia la verdad…
-El funeral de mi padre no fue la gran cosa. Nunca le gustó la extravagancia. – Malon optó por hablar y ser sincera. – Puedo decir que al menos cumplí su voluntad de ser cremado.
Zelda asintió. No era una mala manera de irse la verdad. Y ella misma lo sabía. El enterrar a alguien no era algo ajeno a la cultura Hyliana, era por el origen religioso… pero al final todo se había por mera costumbre.
Dejando ello de lado… Zelda siguió viendo el funeral. A su vez, la muchacha a su lado hizo lo mismo.
-… Dime la verdad, ¿Te molesta mi mera presencia? – fue la pregunta de la princesa a la pelirroja, quien…
-Me molesta que… seas tú quien Link tiene en alta estima todo el tiempo. – Fue lo que respondió. – No creas mal, odiarte sería mucho. Pero no me agrada el ver como él se arriesga tanto, sólo por…
-No lo hace por mí. – Zelda le habló rápido. – Si fuera así, no se habría esforzado tanto en sacar a esos Gorons de su cautiverio. Lo hace, porque lo cree correcto. Y no creo que… No lo sé, desde que lo conozco jamás he sabido que piensa. Siempre hace que vea que la gente no es como uno cree. Demasiado noble y valiente… a veces desearía que fuera más egoísta.
-Pero eso no lo haría Link. Esa es la verdad detrás de todo. Y creo que por eso yo… - Malon soltó aire. – Ya debes de saber lo que siento, todo el mundo dice que es obvio…
-Para Link no. Él no sabe de esas cosas… 7 años lejos de todo afecta a uno. – Zelda no pudo decirle que en el fondo, Link aún era el mismo niño que conoció. Por ahora.
No sabe cómo lo afectó el Templo del Fuego. El del Bosque fue brutal, este lo fue igual…
De todos modos, Zelda sintió que…
-Yo…
-Sé que sientes. Cómo en mi caso, es muy obvio. – Malon dio una sonrisa amarga. – Sólo que te niegas a actuar en base a ellos. Y eso es lo que me molesta…
-No tengo el derecho de actuar en base a ellos. Sólo le doy dolor. Él merece más…
-¿Y crees que eso es lo correcto? Te lo diré así de simple, voy a actuar en base a mis sentimientos. Y voy a ganar. – Zelda se sorprendió al oír la confianza de la chica, pero podía notar en su voz que era solo una manera de darse fuerzas. – Pero no me sentiría bien si es que la que es mi rival pierde sin haber hecho el intento.
-¿Rival? Jaja. No pensé que me tenías en ese rango.
-Desde niña lo pensé. – Malon sonrió un poco. – Desde que tengo memoria, Link siempre habló bien de ti y eso me molestaba. No supe el porque hasta unos años después.
-Vaya. Se siente raro oír ello. No sé qué hacía Link diciendo ello a campo abierto. – Zelda sonrió un poco. – A veces siento que él me estima demasiado cuando de verdad, ni he hecho la gran cosa.
-Quien sabe porque lo hace. Quizás porque le diste algo en que creer. Aún recuerdo cuando lo conocí, se le veía perdido. Sólo estaba seguro que debía de ir a lo que era el castillo y hallar a la princesa. Eso era lo único en su cabeza, no tenía más.
-Lo recuerdo. Fue en ese entonces que le pedí que hiciera algo por mí. Lo hizo sin rechistar. – Zelda negó con la cabeza. – Me habría gustado ver algo de rebeldía en sus acciones. Algo. Pero no, sólo dijo que sí. Me creyó de inmediato… en ese entonces estaba muy feliz, pero ahora siento que era un pobre crédulo. O él creía mucho en mí.
-Es posible. – Malon asintió. – Aún así, eso le dio una razón de seguir. Cuando lo vi de nuevo, se le veía más animado. Entusiasmado. Odio pensar que lo que le pediste le dio una razón para avanzar…
-A mí me gustaría que no fuera así. Sólo ha ganado más heridas. Y ahora míralo, de nuevo en cama. Siendo atendido para que…
Zelda no pudo seguir. Algo en ella la detuvo. No estaba segura ni que decir. No lo estaba. Sólo que…
-Sabes Malon… quiero que él sea feliz. No importa cómo… sólo quiero que tenga una vida plena y que disfrute lo que sería el producto de su esfuerzo. Temo que no sea así a futuro. Y no me importa con quién sea… o como, es lo único que deseo.
La pelirroja siguió con la mirada en el funeral. La princesa prácticamente le estaba diciendo que ella estaría bien si es que él elige a alguien más. Que tremenda mentira. Lo ve en sus ojos, la idea le duele. ¿Por qué no puede ser sincera con ella misma?
-No sé si eso es algo de la nobleza o de ti. Pero eres una pésima mentirosa. – Zelda soltó una risa que mostraba su rendición.
-Puede que sí. Pero es lo único que puedo hacer para poder… aliviar el daño que causé con mis estupideces. Y Link no merece a alguien como yo. Que sólo le ha dado dolor.
-¿Al final no es su elección? Que él… - Malon no sabía ni porque estaba tratando de animar a si rival central. Tal vez porque ella mera idea de que ella se rinda sin intentarlo le hacía hervir la sangre. - ¿para que aceptó lo que siente si es que no va a…?
-Porque soy una estúpida. Así de simple. – Zelda la miró con una sonrisa. – No hay más explicación.
La princesa empezó a irse, a la vez que Malon solo…
-¿¡Qué tiene de malo que sea honesta con lo que siente!? ¿¡Que es lo que trata de enmendar!? – fue el grito de Malon a la chica que se iba a paso lento a otro lado. - ¿Qué tratas de hacer…?
En el fondo, le daba pena ver la expresión de Zelda. De una mujer que estaba lista para tirar quizás lo que más aprecia con tal de enmendar un daño que hizo sin querer. A veces, no entiende a la realeza…
No, no entiende a Zelda y su modo de hacer las cosas.
Malon se giró y fue hacia otro lado, para matar el tiempo.
Su mente iba a lo que era el recuerdo de lo que fue la llegada de Shawn, quien les dijo lo que estaba pasando. De que necesitaban de ayuda para tratar heridos y ella se ofreció, dado que era una oportunidad de ver cómo estaba Link. Además de visitar la Ciudad Goron, siempre lo quiso hacer. Y no sólo ello, siempre quiso ver más del mundo.
Que cuando llegó aquí, le sorprendió el lugar. Era más de lo que ella esperaba. Y eso era decir mucho.
De todos modos, Malon ayudó en todo lo que pudo en el tratamiento de los Gorons. Era sorprendente lo mucho que Beth sabía de estas cosas.
Por algo muchos la consideraban la mejor doctora del Reino antes de que todo se fuera al tratar… aunque de cierta manera…
La pelirroja dio una mirada más al funeral, antes de ir a otro lado. Sus piernas llevándola a donde sería la habitación donde Beth estaba atendiendo a Link.
-Creo que dije que no había necesidad que te quedes. – Fueron las palabras de la Doctora, quien estaba lavando las heridas de Link con… ¿Agua caliente?
-¿Qué es…?
-Agua de las fuentes termales de los Gorons. No son muy conocidas, dado que ellos las guardan con recelo. Pero se sabe que tienen ciertas propiedades curativas y desinfectan las heridas.
Beth remojo el pañuelo que tenía y empezó a limpiar las heridas de Link, que estaba dormido.
-¿De dónde…?
-El pequeño Link Goron la trajo con otro Goron. – Sonrió al recordar el como el niño vino deseoso de ayudar. – No sé que historia le dijo Darunia a su hijo, pero se ve que admira mucho a Link.
Malon se acercó a ella y vio como el agua parecía hacer su trabajo de maravilla.
-Aunque claro, cuando cuentas una historia, debes de sólo decir las cosas importantes. Más la de un Héroe, hablar de su heroísmo y valentía. Nadie jamás hablará del miedo que él sintió o sus dudas. Eso jamás pasa a la historia. Humanizar a un Héroe, sólo lo hace menos… heroico.
-Pero esa es la verdad…
-Y esta es cruel. A veces desesperanzadora. Lo que no inspira a nadie. – Beth volvió a remojar el pañuelo. – Cuando conocí a Link, pensé que él era como esos Héroes. A mi edad pensando en ello… que pena. Pero es lo que pasa cuando estás tanto tiempo en la desesperación. Cuando ya pierdes la esperanza… eso es lo que pasa en este mundo.
Malon veía como Beth se acomodaba el cabello.
-Cuando esos momentos llegan a nuestras vidas, lo que uno siempre busca es un símbolo. Algo que le dé esperanzas. Algo que les haga ponerse de pie y luchar contra la opresión. Y eso es lo que yo creo, es lo que representa un Héroe. Esa esperanza de que aún en la oscuridad, hay luz. Pero nadie se pone a pensar, quien está ahí para ese Héroe. Nadie sabe de sus penas o lo que ha pasado.
Malon no dijo nada, más cuando Beth pasó el pañuelo por la cara de Link, mostrando que estaba totalmente lleno de quemaduras y sus labios estaban resecos. Debió pasar días sin agua.
-Nadie jamás entenderá la carga del Héroe. Sólo quien este decida quién sea esa persona. Y esa misma persona va a callar, dado que no es su trabajo decir lo que pasa. Jamás lo es. Y así, el secreto queda así para el mundo entero.
Malon notó que la mujer se sobaba los ojos, estaba cansada.
-Quizás por ello es que… muchos de los Héroes de las Leyendas, hayan pasado o no, no querían que las futuras generaciones los conozcan. Preferían que la historia los olvide… que recuerden sólo sus hazañas. Más no quienes fueron. Es más… fácil seguir un símbolo, que una persona que tiene defectos y traumas. Link es así… a pesar de todo el dolor que se ve que tiene. Es obvio que solo desea lo mejor para la gente. Para que tengan algo en lo que creer.
La charla terminó y Beth se llevó una mano a la cara.
-¿Desea descansar?
-Debo de quedarme a ver cómo está. De todos los pacientes, él es el único que merece toda mi atención por lo que le pasó. Una estupidez del tipo que él hizo, no puede dejarse pasar.
-Yo puedo cuidarlo un rato. – la doctora alzó la mirada. – Descanse un rato doctora. Se lo merece más que nadie. Y… sé que todos lo saben. Sólo dígame qué hacer.
Beth la miró unos segundos, antes de suspirar.
-… Toma este pañuelos y remoja sus heridas cada diez minutos. Si ves que sangran, me avisas. Hasta el momento no ha habido sangrado, pero uno nunca sabe. Este chico ingirió varias pociones en poco tiempo. Su resistencia es anormal para poder aguantar tanto.
Malon asintió varias veces, hasta que la Doctora solo pudo soltar un suspiro. Se puso de pie y caminó hacia la salida, donde desea poder descansar un par de horas.
La chica tomó el asiento de la mujer para poder estar cerca de Link. Tomó el pañuelo que ella estaba usando y lo remojo en el agua caliente.
Su vergüenza de tener que tocar el torso desnudo de Link se fue una vez vio como el agua caliente de verdad parecía calmarlo al contacto que tenía el líquido con él.
-Link. Cómo quisiera ser yo la persona con la que puedes compartir tu dolor. Yo… yo te apoyaría. – Fueron las palabras de Malon, quien acarició la mejilla del muchacho.
A un lado quedaba el hecho de que él estaba desnudo del torso para arriba. No había nada más en la cabeza de Malon, que la preocupación por el chico que tenía enfrente.
Y que él aún tras todo, no parecía querer decir lo que el pasaba a nadie, excepto una persona. Y ella creía saber quién era…
Remojo otra vez el pañuelo y lo paso esta vez por su mejilla, haciendo que él suelte un gemido de dolor o de calma.
-Link… - él parecía reaccionar a su nombre. Lo que la hizo sonreír. – Todo va a estar bien.
Ella acarició su mejilla con su mano, acto que lo hizo apoyar un poco la cabeza para poder disfrutar del tacto de la persona que lo estaba cuidando.
Él pareció querer decir algo, haciendo que la chica se le acerque.
-Link…
-Ngh… - ella notó su reacción, estaba segura de que iba a decir algo. Lo que sea…
Sólo balbuceaba. No era claro lo que estaba diciendo, mucho menos muy bien pronunciado.
Hasta que ella se le acercó más, sus caras casi tocándose que logró entender lo que había estado diciendo mientras recibía el cariño.
-Zel… da…
Malon jamás en su vida pensó que una simple palabra, un balbuceo, la lastimaría tanto hasta el punto que se quiso arrancar el corazón para no sentir ese dolor, esa punzada que se había quedado clavada ahí.
Ella alejó su mano con cuidado y él se quedó en silencio… pero era el como la chica trataba de no llorar lo que se oía en la sala.
-Aun tras todo… aún tras yo ser la que te está cuidando, es ella en la que piensas. Siempre ella… ¡Sólo ella!
Alzó la voz en un intento de calmar la rabia, el dolor… todo lo que sentía en su alma. Pero era imposible.
Se llevó las manos a la cara y dejó salir las lágrimas que estaban ahí. Porque aún ella queriendo ser fuerte y demostrar que podía ganar… sabe que puede ser una pelea perdida.
Ya que sabe que no importa que, Link jamás se iba a sacar a Zelda de la cabeza. Y eso le dolía… mucho.
Porque jamás ella iba a ser la número uno… jamás. Aunque gane… jamás lo iba a ser.
Zelda estaba viendo el cielo nocturno desde la entrada de la ciudad Goron.
Sus ojos se fijan en la luna llena que estaba ahí. La chica estaba ahí desde hace rato, leyendo un poco del libro que Link le había traído.
Era Hyliano muy antiguo, quizás de los primeros días del reino. Pero a su vez, se notaba que había sido muy bien protegido. Magia… era lo que ella intuía.
Y la marca en su mano derecha le decía lo mismo.
A decir verdad, ella misma había estado interesa en leer lo que estaba ahí. Pero su cabeza no se alejaba de la charla con Malon y lo que le dijo.
Se sentía patética. En sólo unos días, su vida estaba de cabeza por emociones que había jurado enterrar.
Soltó un suspiro. En momentos así, le gustaría no estar peleada con su madre. Un consejo le habría venido bien.
-¿Por qué tan sola aquí alteza? – se giró para ver que quien había llegado, era Alice.
La chica estaba con su arco y su carcaj de fechas, lista para la lucha en caso haya un invasor cerca.
-Estaba pensando…
-Oh. Ya veo. ¿Y tiene que ver con quién está en cama y está dando todo de sí para salvar a Hyrule? – Zelda no dijo nada. – Lo supuse. No es muy… sutil en eso.
-Ya suenas a Diana.
-Meh. Ella es directa teniendo en cuenta sus emociones. Yo soy… más bruta. – Alice de encogió de brazos. - ¿Qué es lo que le molesta de verdad Alteza? ¿El hecho de que Link es el que siempre se arriesga o que no puede decirle lo que siente por miedo a lastimarlo más? Oh, y que en el fondo, aún es un niño.
Zelda no dijo nada. Sólo guardó silencio, hasta que sintió un golpe ligero en la nuca.
-¿¡Y eso!? – Zelda jamás pensó que alguien le haría eso. ¡es una princesa!
-Para que espabile. Sabe, mi padre siempre solía decir una cosa. Los de la realeza se centran tanto en varias cosas, que se olvidan de otras. Ejemplo, usted olvida que también es una persona y merece… ser feliz.
-… No puedo serlo a costa del resto.
-Oh vamos. ¿A quién le hace daño si actúa en base a lo que…?
-A Link. Todo lo que he hecho solo lo ha lastimado. – No hubo un grito como lo hizo con Diana. Sólo calma, rendición a…
-Pues eso es lo que pasa cuando estás… no sé, ¿Tratando de salvar al mundo? Nadie dijo que las emociones eran sencillas en épocas de paz y menos lo son en una situación como esta. Digo, yo no lo sé y Diana menos.
-Ella…
-Estuvo con Blason, si. ¿De verdad cree que lo de ellos fue tan sentimental? Nah, fue más cosa del momento y quizás de la lujuria. Quien sabe. – Zelda se sonrojo un poco por esa elección de palabras. – Pero es lo que normalmente la gente de nuestra edad hace. Hasta esa chica Malon. Y no ponga esa cara, ¿cree que ella no sabe de esas cosas? Por las Diosas, la realeza si que es algo purista en sus relaciones.
Zelda no quiso decir nada. Pero era obvio si lo piensa. Malon parecía ser más abierta a lo que siente, porque ya debe de tener cierta experiencia. Ha oído que es normal a la edad que tienen. Ella es la rara en cierta manera. Aunque siempre lo fue.
Negó con la cabeza y…
-Solo digo que… debería de verlo princesa. Así de simple. No hiere a nadie… sólo a usted.
Zelda miró a Alice y solo pudo sonreír. Quizás era verdad.
-Gracias…
-Nah. Sólo lo hago porque es molesto verlos así. Son tan obvios, sólo que usted no se lo cree.
Zelda no se dignó en responder. Sólo se giró y fue hacia donde estaba la habitación donde Link yacía.
Se sorprendió de ver que no había nadie, más que Navi.
-Oh. Viniste… pensé que me quedaría sola. Ya estaba ideando planes para tratarlo yo.
-¿No hay….?
-Beth descansa y Malon… me pidió que lo vigile. No se veía tan bien. No le puede preguntar dado que se fue rápido. Me pregunto que le pasó.
Zelda no indagó más. Sólo se sentó al lado de él y según Navi, debía de aplicar esa agua en su cuerpo con el paño.
Ella se sonrojo a la idea de tener que tocarlo directamente en el pecho.
Al final, lo hizo. Con mucha pena, no lo va a negar. Pero el ver como Link parecía mejor de lo que estuvo en la tarde, la hizo sonreír.
Navi le siguió dando instrucciones, a la vez que la princesa sólo pensaba que… quizás ella era muy estúpida. Porque con solo estar a su lado, ese deseo de alejarse de él… se iba de inmediato.
Y eso la hacía se fuese aún más mal… porque el sentimiento de jamás dejarlo… se hacía más fuerte.
