5. Miradas divergentes
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
Nos retrasamos por unos días, ¡Pero ya estamos de vuelta con la publicación!
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—¡Vamos a comenzar! Niños, por favor quédense quietos, y pase lo que pase, no teman. Todo está bajo control y yo los estaré observando desde aquí…
Anna Heartfilia daba las instrucciones finales a los 5 niños con su dulce y maternal voz. Todos ellos estaban parados justo a la sombra de sus dragones. A pesar de los continuos intentos de tranquilizarlos, la pequeña Wendy seguía temerosa y llena de dudas por el procedimiento.
¿Dolería? ¿Qué les pasaría?
La pequeña se ocultaba detrás de un tótem de roca cercano, parte de las ruinas escogidas para el ritual.
—Tranquilízate Wendy, te prometo que todo va estar bien ¿Ves cómo tus amigos están allí sin temor?—Una todavía joven y fresca Anna Heartfilia la animaba a participar.
Natsu las observaba y en un momento notó a Anna señalarlo y decirle algo a Wendy…
—Sé valiente Wendy, porque después de hoy, ¡Serás mucho más fuerte de lo jamás habías imaginado!
A pesar de lo último, Wendy aún se encontraba temerosa. Grandine intervino y dejó su lugar en el círculo para acercarse a ellas.
Wendy no había interactuado mucho con ella todavía por lo que aún le temía un poco, pero no tanto como a los otros. Después de todo, Grandine había sido bastante indulgente con respecto al primer entrenamiento de la pequeña para acondicionar su cuerpo antes del "procedimiento".
El dragón del cielo le brindó una sonrisa con mucha calidez y confianza. Ambas se miraron unos momentos. Grandine le extendió la mano. Wendy se dejó llevar al fin y ambas volvieron a su lugar en el círculo.
Desde el suelo, Natsu levantó la cabeza para mirar a Igneel y se encontró con su expresión fuerte y lacónica, todavía fría para con él, pues el dragón ni siquiera bajó la cabeza para verlo. Ninguno de los 2 podía imaginar la naturaleza de los lazos que los uniría dentro de poco.
—Comencemos…
Los 5 dragones se encontraban dispuestos en círculo, con los niños debajo de ellos.
Fiuuuu…
El aire comenzó a ser bateado por las todavía invisibles auras de los dragones. Los niños no pudieron sentirlo pero Anna sí. Un poder mágico muy especial…
—¿Uh?
Natsu sintió algo puntiagudo picarlo muy suavemente en la cabeza. La garra de uno de los dedos de Igneel. Así lo supuso pues no subió la cabeza pero vió a los otros dragones hacer lo mismo con sus niños.
🔥 ¡WOOOSH! 🔥
A continuación, los dragones se cubrieron de sus respectivas auras elementales. Igneel de fuego, Skiadrum de sombras y Grandine… en realidad su viento no era visible, pero se notaba que estaba molestando un poco a Wendy…
—¡Ungh!
Natsu también sintió el calor abrasador de las llamas de Igneel y le costaba resistir. Los otros niños parecían sufrir también…
«… Resistan, niños.. falta poco… » Anna juntaba las manos y oraba por ellos.
🔥 ¡WOOOSH! 🔥
Una segunda liberación cambió el aura de los dragones, reemplazando sus elementos por unas auras llameantes y luminosas… Rojo, Esmeralda, turquesa, Blanca y púrpura…
—¿Uh?
De un momento a otro, Natsu dejó de sentir el calor o más bien, dejó de sufrirlo. Sintió algo cálido pero fuerte nacer en su interior, que se esparcía por su cuerpo…
—¡Esto se siente… ¿Uh?
Natsu se distrajo un momento con el rostro de Anna. Sin explicación, la mujer rubia se llevó las manos a la boca con un gesto de terror…
Recién notó que el aura que lo cubría ya no era roja brillante, sinó un carmesí sangre, con destellos negros…
—bluagh…
—¡Natsuuu!
Anna chilló al ver la sangre brotar de la boca del niño. Natsu sintió el cuerpo pesado y unas terribles ganas de dormir. Antes de caer desmayado, escuchó una cosa más…
—Igneel, ¡El mocoso que te tocó... ¡En realidad es un demonio!
…
…
…
—¡ahj-ahj-ahj!
Natsu se levantó con sobresalto, mirando a todos lados.
—Al fin despertaste.
Happy se encontraba al lado del todavía desorientado Natsu. El joven se descubrió acampando junto a Happy cerca de un arroyo…
—¿Cuánto tiempo fue esta vez?—preguntó Natsu con seriedad, a la vez que agitaba la cabeza, terminando de despertar.
—Un par de horas. Ahora mismo es de madrugada...—replicó Happy con alivio.
Natsu se dió vuelta y se mojó la cara en el agua. Mostró una actitud muy despreocupada y tranquila, lo cuál molestó a Happy:
—… ¿No vas a preguntar qué pasó?—cuestionó Happy.
—¿Qué no es obvio?—respondió Natsu con algo de molestia—Ophis hizo esa cosa rara con la luna otra vez y me desmayé…
El jóven inmediatamente se puso a la defensiva y se mostró hostil a discutir el asunto.
—Natsu, cada vez que ella se traga una de esas cosas, la luna cambia de color y tu "te vas" por horas… ¡¿No te interesa saber por qué?!
—No—Natsu respondió seco. Happy rodó los ojos.
«… ¡Eres increíble! ¿Cómo puedes ser tan terco?… » Happy hizo un puchero y una cara sarcástica.
—¿Dónde está Ophis?—preguntó Natsu, cambiando de tema.
—Salió hace un momento. Dijo que no tardaría mucho. Además, ¿Qué importa?—Happy replicó cínicamente—Seguramente cuando vuelva, volverá donde siempre, a sentarse mirando a la nada…
Natsu se dispuso a acostarse de nuevo y dormir un poco, pero Happy volvió a insistir.
—¿Pesadillas de nuevo, eh?
—No es nada—Natsu contestó algo irritado y acostándose de espaldas a Happy.
Para Happy era incomprensible.
En situaciones normales, Natsu parecía haber recuperado el entusiasmo y despreocupación de siempre, pero en las madrugadas, cuando despertaba después de soñar, se comportaba irritable y evasivo. En especial cuando el contenido de sus pesadillas involucraba a cierta persona...
«… Al menos ésta vez no fue con Karan… » Reflexionó Happy.
El gato se retiró a dormir también para aguardar que el mal genio se le pasara a Natsu en pocas horas.
—Dulces sueños, Natsu…
...
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…
A unos 600 metros de donde Natsu y Happy descansaban, oculta tras densa vegetación, Ophis se encontró con la orilla del río que por el momento les servía de sustento.
Pero esta vez el dragón no estaba quieto…
¡SLASH!
El sable de luz de Ophis cortó el aire en un movimiento preciso. Tras comprobar su efectividad, volvió a insistir una y otra vez, buscando alguna falla…
«… Me pregunto qué habría sido aquello… »
Ophis repasaba una y otra vez el incidente del cierre de la esfera en la fortaleza Jar'gol, cuando su comandante activó la defensa final de la fortaleza. Revisó en su cabeza cada paso y acción desde la entrada al lugar hasta su pelea con Holan. En aquel momento su cuerpo sufrió una descompensación severa y experimentó un fenómeno inédito: Su poder se debilitó enormemente, reflejando síntomas como resquebrajamiento de su piel y sobrecalentamiento general.
Llegó a la preocupante conclusión de que aquello no había sido necesariamente por estar expuesta a la magia de la esfera, ya que sus síntomas empezaron justo antes era difícil estar segura…
Sin embargo, tras absorber el último fragmento, sus poderes no sólo se habían restaurado, sinó también aumentado, si bien a un nivel que aún no la satisfacía, aún así era indicativo de que iban por buen camino.
«… Sea lo que fuere, parece que ya pasó… »
Lo siguiente que el dragón con forma de niña hizo fue retraer la hoja de luz de sus dedos y deshacer esa magia, pues quería probar ahora algo diferente.
—¡Jum!…
Un golpe al aire, seguido de una patada alta. Ophis practicaba sus formas de combate, un arte marcial perdido que algún dragón habría inventado hace mucho. Natsu lo ignoraba, pero aquella arcaica pero efectiva forma de pelear que Igneel le había enseñado, intentaba imitar dicho arte…
🔥¡Fsss!🔥
Ophis luego despegó con un salto en una posición un tanto rara, solo para dar un giro en el aire y aterrizar golpeando el suelo con el talón. Una estela de fuego salió de allí.
Para concluir, la niña dragón hizo un esfuerzo y su aura mágica se manifestó violentamente, tomando la forma de llamas azules y moradas…
🔥¡WOOOOSH!🔥
Ophis se dejó imbuir por su propio poder. Aquella demostración se hizo sentir a varios metros a la redonda. Incluso Natsu y Happy fueron despertados al sentir la gran presión mágica que Ophis despedía…
Entonces la niña dragón se detuvo.
—Bien…—Ophis miró su mano y luego cerró su puño, haciendo un gesto de confianza—... Creo que ya tengo el poder suficiente para ir a ese lugar… ¡Partiremos mañana mismo!
...
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…
Año x792
Querida mamá.
¡Ha pasado casi una eternidad desde la última vez que escribo! Espero puedas perdonarme.
Ya van a cumplirse 2 meses desde que Natsu y Happy partieron, y de a poco voy volviendo a mi centro. ¡Menos mal! Porque ahora tengo un gran problema…
¡Tengo menos de 2 semanas para entregar el borrador final de mi siguiente novela a la editorial!
Estoy francamente aterrada. Desperdicié mucho tiempo entre mi viaje a Joya y… Disculpa. No quiero escribir de eso ahora. ¡Te prometo que lo haré pronto, pero ahora no puedo deprimirme de nuevo!. No otra vez…
… Jason-senpai está furioso conmigo y no lo culpo. Él me consiguió esta oportunidad y puso las manos al fuego por mí cuando fallé en la primera fecha de revisión.
Los primeros días tras su reprimenda fueron una tortura. No se me ocurría nada y volví a procrastinar. Mucho. ¡Levy-chan tenía razón! Lo único que tenía que hacer era seguir una idea y no dejar de escribir hasta hilarla por completo. Así lo he hecho estos últimos días y me ha ido bastante bien. Logré avanzar más de lo que pensé. Pero desgraciadamente, no es suficiente.
Tengo un plan para solventarlo. No tengo que escribir la novela completa, solo debo estructurar bien la trama principal y escribir un par de capítulos coherentes e idear el final. Suficientes páginas para que pueda considerarse una historia íntegra pero a la vez lo suficientemente interesante para impresionar al jurado calificador. Ya cuando llegué la hora de subsanar las últimas observaciones añadiré todo el contenido faltante y causaré un gran impacto. ¿Suena sencillo no? Si no lo notaste, estaba siendo sarcástica… ¡No voy a lograrlo!
Esta mañana fui a la ciudad para aprovisionarme, ya que mi despensa estaba vacía. Trato de salir lo mínimo para evitar distraerme. Lamentablemente, trabajar también es una "distracción". ¡Estoy avergonzadísima también! Le pedí prestado a Mira-san para subsistir el tiempo que me tome terminar la novela.
Me gasté la mayor parte de mis ahorros en el viaje a Giltena para recuperar a Acuario. A estas alturas creí que los ingresos por las ventas de mi primer libro me ayudarían en el futuro, pero estos han menguado muchísimo últimamente.
Estoy consciente de que cuando pasa el tiempo de "novedad" de un libro, éste pierde popularidad y por ende las ventas bajan, pero honestamente, no pensé que pasaría tan rápido…
¿Sabes qué? Me recuerda a cuando tenía 15 años y pasaba encerrada en mi habitación días enteros escribiendo en lugar de asistir mis lecciones de danza y piano, papá solía sacarme a la fuerza. Se burlaba y repetía: "¡Tu quieres ser escritor para morir de hambre!"
Antes me daba rabia de sólo recordarlo. Ahora me da miedo…
¿En qué iba? ¡Oh si! La ciudad. Fui esta mañana a comprar provisiones y pasó algo… extraño. Y muy frustrante.
Pasé por varios comercios ¡Y los productos están desapareciendo! Ya no hay mucha variedad de donde escoger. ¡Ni siquiera necesito mucho! Suelo almorzar en el gremio y comer una merienda en la tarde. Únicamente ceno cuando salgo de misión con el equipo.
¡No soy exigente!... bueno, tal vez un poco. Me gustan los frutos secos, las conservas y las nueces de macadamia. Pero solo como merienda y nunca guardo alimentos perecederos en casa para evitar molestias. Y aún así el dinero no me alcanza.
Primero desaparecieron los productos locales, que luego fueron reemplazados por productos del interior del país. Luego esos productos también dejaron de llegar y casi todo provenía del país de Joya, los precios subieron. Había joyanos por todas partes y Gray lo llamó "invasión". Ahora incluso ellos están desapareciendo y sus productos junto con ellos…
Hice fila casi una hora por dos frascos de melocotones en conserva… ¡Para no lograr llevármelos! Eso es nuevo también. ¡El dinero también está desapareciendo! Es muy difícil encontrar monedas de metal y los cortes en papel a veces son demasiado grandes para comprar cosas de primera necesidad.
Lleve 1 billete de 5000 Jewels, pero no quiso venderme porque no tenía cambio para darme…
"¡Señores, deben pagar con moneda fraccionada o no hay intercambio!"
Intenté dialogar, pero todos en la cola se irritaron y prácticamente se expulsaron de la fila. ¿Por qué todo el mundo está tan irritable? Incluso los barqueros del canal ya no son tan amables en la mañana cuando los saludo…
...
Gracias por ayudarme a desahogarme siempre y espero escribirte de nuevo pronto.
Tuya, Lucy.
...
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…
Reino de Minstrel…
—¡Justo allí!
¡SPLASH!
Natsu golpeó con fuerza el agua y decenas de peces salieron volando por los aires, sacudiéndose de forma frenética antes de volver a caer al agua…
—¡JUA-JUA-JUA!
Ambos estallaron en risas.
—¡Otra vez-otra vez!
Esta vez el grupo acampaba cerca de una pequeña laguna que dividía dos tramos de un río. Natsu y Happy se entretenían molestando a los peces. Ophis se distraía leyendo uno de los tantos libros que había robado de todas las incursiones realizadas hasta ahora. De vez en cuando, el dragón levantaba la vista para ver de qué se reían tanto sus siervos.
«… Tontos...» pensó antes de volver a su lectura.
A la derecha de Ophis estaban bien ordenados buena parte de los libros de la colección, pero a su izquierda, unos pocos estaban apilados de forma desordenada, como si se tratara de basura.
Eran cerca de las once de la mañana, y Ophis había parado el recorrido solo para leer. Llevaba en eso desde el amanecer…
gruuujh
—¿Natsu?
—¡Ups!—dijo apenado—creo que tengo hambre…
—Si, yo también…—Happy replicó—¿Y si dejamos de jugar con los peces y los atrapamos para comerlos?
Tras cazar el que sería el almuerzo, ambos amigos compartieron un momento reflexivo. ¡Ya habían pasado 60 días desde su partida!
—Oye Natsu.
—¿Dime?
—¿Hace cuánto que no hablamos con alguien que no sea entre nosotros?
Natsu se quedó pensativo un momento.
—¡No lo se!—el joven se rió y se llevó la mano a la nuca.
—¡Ese es el punto!—le dijo Happy—¡A pesar de que solo han pasado poco más de dos meses desde que salimos, se sienten como mucho más tiempo porque no hemos visto a otra persona casi nunca!...
«… Salvo por los sacerdotes que Ophis asesinó… »
—… Incluso en el año que nos fuimos de viaje a entrenar—Happy continuó—al menos en ese entonces parábamos en pueblos de vez en cuando para trabajar… ¿Quieres saber por qué seguimos teniendo los miserables 500 Jewels que trajimos con nosotros? ¡Porque nos hemos aislado de todo!
—Mmm… Tienes razón—replicó Natsu en tono reflexivo—¡¿Por qué no pasamos por ciudades nunca?!
—Bueno, ¡tu sabes que ella no habla muy bien de los humanos nunca!—se quejó el gato.
—¡Cierto! ¡Siempre es así!—dijo Natsu—"¡Humanos mugrosos!" "Humanos tontos"
Natsu imitaba a Ophis con voz graciosa. Happy se reía.
—¡JI-JI-JI! ¡Te salió igualita!
gruuujh
—¡Ups! creo que mi estómago está impaciente…
—Regresemos con Ophis para comer…
Ambos volvieron hacia donde estaba el dragón y devoraron su almuerzo. O mejor dicho, Ophis siguió leyendo mientras ellos tragaban sus alimentos...
—Oghe… ¿Nog tiegneg ambgue?
—Mastica primero, Dragneel—le replicó el dragón sin dejar su lectura.
—¡Glubs!... ¿Qué nunca comes?—Natsu tragó e insistió en preguntar.
—Yo ya comí—le dijo Ophis.
—No es cierto—le dijo Happy—desde que nos conocimos no te he visto comer ni una vez…
«… O dormir… »
—Por eso mismo. Yo ya comí. Antes de eso…
Natsu y Happy se miraron entre ellos con escepticismo.
«… Está loca… »
A pesar de la negativa inicial de Ophis, los amigos no se rindieron y terminada la pausa para comer, Natsu quiso intentar algo…
—¿Oye Ophis, sabes que sería genial?
—No. No quiero saber...—dijo el dragón sin descuidar su lectura.
—¡Hablar con alguien! Tal vez visitar una ciud…
—Silencio—interrumpió Ophis de golpe, pero sin enojarse.
—pero…
—BASTA.
—oye, pero…
—¡No hables!—esta vez Ophis dejó de leer para responderle, todavía de buena forma.
«… Malhumorada… » Natsu casi cambió su pensamiento por un susurro.
—¿Yo sí puedo decir algo?—Happy habló.
Ophis pensó unos segundos.
—Bien. Habla. Claro y conciso—dijo de forma seca, con los ojos todavía en el libro.
—¿Siempre vamos a evitar las ciudades?—dijo Happy—... es que desde que salimos únicamente hemos viajado por valles y bosque. Es un poco…
—Quiero interactuar con los humanos lo menos posible—Ophis lo interrumpió.
«… ¡Justo como pensé! ...»
—Pero siempre dices que tienes prisa por avanzar ¿Al evitar las ciudades no nos estamos retrasando más?
Ophis posó su mirada penetrante sobre el gato, haciéndolo temblar…
—¡Glubs!
El dragón se levantó y lo siguió mirando.
Por eso mismo. Nuestro objetivo no ha cambiado. Seguimos buscando mis fragmentos, diseñé una ruta básica de tal manera que tomaremos los pocos que ya conozco su ubicación AL FINAL. Mientras tanto, nos dedicaremos a buscar nuevos con las pistas que he investigado desde que salimos…
—Un momento, ¡Quieres decir que...—exclamó Natsu sorprendido.
—Si—Ophis volvió a interrumpir porque ya sabía lo que iba a decir—Ya conozco la ubicación de unos pocos, pero no puedo tomarlos hasta que mis poderes alcancen el nivel suficiente… Es frustrante. Porque hasta ahora sólo hemos encontrado los pequeños, y mis poderes se recuperan de forma muy lenta. De momento necesito concentrarme en la investigación…
«… Sin embargo, si esto tarda más de lo debido, tendremos que arriesgarnos a ir por los más difíciles a pesar de no estar listos… » pensó Ophis con cierta preocupación.
«… ¿Fragmentos más pequeños?... » se preguntó Happy.
Otra pista más que Happy agregó a su lista. Más tarde lo anotaría en su pequeña libreta, una costumbre útil que había aprendido de Lucy.
«… Eso quiere decir que aún no es tan poderosa como para ir a ciertos lugares. ¿Podríamos tener la posibilidad de ganarle con algún método?… »
—¿Y quieren saber porque comparto todo esto con ustedes?—preguntó Ophis.
Happy dejó sus reflexiones y ambos escucharon con atención.
—… Porque no son una amenaza para mi—dijo Ophis de forma arrogante—¡Aun débil como me encuentro ahora, no me podrían ganar aunque se empeñaran la vida en ello!
Happy frunció el ceño ofendido, pero Natsu se acercó a ella con una gran sonrisa y un nuevo plan.
—¿Eh? ¿Qué quieres?—Ophis levantó una ceja al chocar con su mirada boba.
—¿No quieres ayuda en la "investigación"?
Ophis levantó una ceja con incredulidad y replicó:
—¿Qué no me oíste? ¿Qué puedes saber tú de investigación?
—No mucho—admitió Natsu—¡Pero he visto a Lucy hacerlo!
El jóven intentó recordar (Sin mucho éxito) cómo había procedido Lucy durante las primeras etapas de la búsqueda de Acuario, ignorando que en realidad dicho procedimiento había sido inútil considerando que quien dió la pista final fue en realidad Rikku...
—¿Y?—dijo Ophis escéptica.
—¡Lo que necesitamos es ir a lugares con muchos libros mucho muy grandes!—dijo Natsu.
—¿Hablas de una biblioteca?
—¡Si! esa cosa—Natsu recién recordó como se decía "biblioteca".
—Eso es obvio. Algo muy elemental—dijo Ophis con desprecio—Si eso es lo mejor que tu rubia amiga puede pensar no es muy lista…
—Claro que lo es. Es muuuy lista—dijo Natsu sin perder el buen humor.
Ophis cerró su libro y se dirigió a Natsu.
—¿Estás insinuando que ella es más inteligente que yo?—zarandeó Ophis.
Happy tembló.
—¡No-no-no! ¡Él no quiso decir eso!—dijo Happy nervioso.
—Pero claro que sí. Fue justo lo que quise decir...—dijo Natsu de forma inocente.
«… ¡¿Natsu estás loco?!... »
Ophis ladeó la cabeza, con su mirada vacía encontrándose con la inocente de Natsu.
—¿Uh?—Natsu dudó.
Ophis levantó su mano en el aire, en forma de pinza… En el momento en que una débil flama azul apareció, Natsu sintió un fuerte agarre en su cuello, cómo una víbora estrangulandolo…
🐍 ¡Sssss! 🐍
—¡Aaaargggh!
Natsu se agarraba el cuello intentando liberarse de la fuerza invisible que lo atacaba. La serpiente de la marca de Ophis en su espalda se movió hacia su cuello…
—Uy…
Esta vez Happy ni siquiera intentó ayudarlo, limitándose solamente a agarrarse la frente con frustración y negar con la cabeza. Ophis ya lo había hecho tantas veces que quedó demostrado que la acción correctiva no representaba un peligro para Natsu. El tonto seguía cuestionando a Ophis a pesar de todo.
Al igual que Erza, el dragón pronto iba a darse cuenta que hacer obedecer a Natsu era más difícil de lo que parecía…
—¿Tuviste bastante?—dijo Ophis lacónicamente, mientras aflojaba el agarre.
—¡COFF-COFF!—Natsu tosía mientras intentaba recuperarse.
Happy le pasó una hoja con agua.
—¡Era sólo un decir!—Natsu hizo un puchero.
«… ¡Natsu pero en qué rayos piensas! ¡Lucy dijo que te cuidaras! ...»
El Exceed no comprendía cómo su amigo se había relajado tan rápido desde que salieron. Incluso después de las difíciles pruebas que Ophis les había hecho pasar desde el inicio. El dragón no conocía la mesura.
Pero si notó algo preocupante. Las pesadillas de Natsu se multiplicaban, incluso en las noches donde no había luna morada… incluso en una ocasión llegó a oír nombres…
"… Lucy… Karan… ¡Aléjate de ella!... "
—… Pero lo que dices es también cierto—Ophis volvió a hablar—inevitablemente tendremos que ir a las grandes bibliotecas de las ciudades…
—¿Ah?
—Prefiero postergar eso hasta el momento en que mis poderes crezcan lo suficiente para destruir ciudades con facilidad y rapidez...—dijo el dragón de forma sombría.
—¡¿Qué?!—se alarmó Happy—¡Glubs!
—... Tengo pensado limpiar el lugar de los humanos antes, para poder leer con tranquilidad.
Tras escuchar el pavoroso anuncio, Happy se aterró e inmediatamente se arrepintió de haber insistido tanto en visitar ciudades, porque ahora conocía los planes de Ophis para ellas…
Pero lejos de asustarse, Natsu se puso serio y lanzó su respuesta.
—No podrás—le dijo el terco jóven—No te dejaré. ¡No te dejaremos!—dijo mirando a Happy.
«… ¡A mi no me metas en eso Natsu! ...»
—¿Tú vas a detenerme?—Ophis hizo una discreta media sonrisa burlona—¿Cómo piensas hacerlo? Te supero en todo sentido y lo sabes.
Natsu también le sonrió con malicia, aceptando el desafío.
—No tengo idea cómo, ¡Pero ten por seguro que lo haremos!—le dijo seguro.
—... Mis poderes seguirán creciendo a medida que recupere más fragmentos, pero los tuyos no. ¿O acaso piensas romper tu promesa para detenerme? ¿Ese es tu método?
—No tendré que hacerlo. ¡Ya verás!—le dijo Natsu.
El dragón lo ignoró y se levantó. Apuntó su mano hacia la pila de libros de su izquierda, aquellos que había tomado del templo de Ankhseram ¡Disparó una pequeña flama azul y los incineró por completo!
🔥 ¡Fssss! 🔥
Natsu y Happy abrieron sus bocas y se quedaron atónitos…
—Pero-pero-pero…
«… ¡Tienes alguna idea de lo que me costó cargar todos esos libros hasta aquí!...» pensó Happy.
—¡¿Por qué hiciste eso?!…
—No me sirven. Los leí completos y no hay nada que me ayude—dijo Ophis sin darle importancia—Nada que no supiera ya.
«… ¿Esos sacerdotes murieron por nada?... »
Ophis dió por terminada la conversación y ordenó reanudar la marcha hacia el oeste. A medida que se acercaban, la arboleda se fué haciendo cada vez más densa. Entre la frondosa vegetación, pudieron observar a las muchas criaturas que allí vivían: Pájaros carpinteros, gorriones, e incluso monos…
—¡Ji-ji! mira ese mono—dijo Natsu burlándose—¡No tiene nariz!
El avance se detuvo de manera brusca cuando descubrieron que el camino se bifurcaba en 2. Debían decidir si ir por izquierda o derecha…
—Mmm ¿Por dónde?
—Derecha—dijo Ophis, como si conociera el camino.
Natsu y Happy se miraron antes de seguir. Natsu le hizo una seña al gato y éste extendió sus alas…
—Voy a revisar… desde el cielo.
—Bien, como sea—dijo Ophis sin prestarle mucha atención.
El Exceed sonrió triunfante y se elevó alto, lo más posible para tener una vista completa del horizonte.
Por el camino de la izquierda, vió que la arboleda continuaba hasta donde su vista le permitía ver. Por el sendero de la derecha en cambio, vió que el bosque terminaba en pocos kilómetros y era rematado por dos modestas colinas, y luego ¿Más bosque de nuevo?
—Mmmm…
En la parte final del bosque, rodeado por las colinas, vió algo de un color inusual…
—¿Rojo?
Primero uno, luego dos…
—Tejas… ¡Casas! ¡Un pueblo!... uh-oh.
Happy se apresuró a bajar para contárselo en secreto a Natsu. Le dijo una mentira a Ophis…
—¿Y bien?—cuestionó el dragón.
—Nada interesante…
No conseguirían atravesar todo el sendero ese día, por lo que una nueva pausa nocturna se hizo necesaria.
Por la noche, mientras cenaban, Natsu decidió poner su idea en marcha, al ser informado por Happy del poblado cercano. Su amigo se encargó de transmitirle sus temores acerca de lo que podría hacer Ophis allí…
Pero lejos de estar preocupado, el jóven vió una oportunidad. Mientras Happy trabajaba para evitar que se acercaran al lugar, Natsu tenía una idea diferente...
—¿Por qué odias tanto a los humanos?—Natsu le preguntó a Ophis.
—No los odio—afirmó el dragón—Ellos nunca me han hecho nada. Solo me desesperan.
Natsu se intrigó por la respuesta y siguió con más curiosidad.
—¿A si que los evitas solo porque te desesperan? No tiene mucho sentido…
Ophis dejó su lectura y bajó el libro al suelo, mirando fijamente a Natsu, intimidando un poco. A su izquierda, la pila de libros rechazados seguía creciendo.
—Yo, ah…
—Ya vi suficiente—dijo Ophis—y no quiero ver más…
—No entiendo de qué hablas ahora—dijo Natsu.
Ophis caminó hacia Natsu de forma amenazante. No se veía contenta. Una expresión entre frustrada y aburrida:
—¿Sabes lo que es pasar 20 000 años atrapada en un cristal, sin otra manera de interactuar con el mundo exterior que una proyección de mi pensamiento… ¡Como un maldito fantasma!—Ophis hablaba irritada—¡Y sin nada más que ver que a los mugrientos humanos arruinar este maldito planeta de nuevo una y otra vez y tener que verlos cometer los mismos errores de antaño una y otra vez hasta morir?! ¡uf-uf!
El dragón bufaba con enojo mientras tenía a Natsu del cuello.
—O-ofidz meh azhfixiazzz—Natsu hablaba ahogándose.
El dragón lo soltó y lo dejó caer al suelo.
—¡uf! ¡ahj-ahj!—Natsu recobraba el aliento. Ophis recuperó la calma.
«… ¡Qué mal humor!... » pensó Happy.
Natsu no se rindió.
—¡Te equivocas! ¿Cuándo fue la última vez que "observaste" a los humanos?
—Mmm. No se ¿Unos 400 años? Sólo hasta el genocidio de Acnologia. Luego me aburrí y mi fantasma regresó a mi cuerpo.
—¡Pues ahí tienes!—dijo Happy—las personas de ahora son distintas a las de antes.
«… Espera… ¿Regresó a su cuerpo? ¿De qué está hablando?... » pensó Happy.
—Lo que los humanos llaman "progreso", siempre significa dolor para el mundo. Lo he visto varias veces. No necesito verlo de nuevo…
—¿Cómo puedes saberlo? ¿Si no conoces a los humanos actuales? ¡400 años es mucho tiempo!
—Ya vi suficiente—insistió Ophis—Con magia o sin ella, los humanos siempre hacen las mismas idioteces. Todo lo que construyen es decadente…
—Podrías darles una oportunidad…—insistió Happy.
—No necesito hacerlo para saber el resultado—dijo Ophis firme en su posición.
Natsu sonrió.
«… Eso está por verse… »
…
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…
Magnolia, reino de Fiore…
—¡¿Cómo que no me conseguiste mis conservas?!—protestó Evergreen.
—O… otoko… (Hombre)
Elfman lucía mortificado y humillado. Su novia le lanzaba palabras hirientes.
—Tú me dijiste: "No te preocupes ¡Un hombre lo resolverá!"—Evergreen imitó la voz de Elfman en tono de burla—¡Para esto yo misma hubiera hecho la cola!
El hermano medio de los Strauss recibía el regaño sin poder remediarlo, con Mirajane y Lisanna mirando todo y para nada contentas con ello.
La mujer rubia se retiró del lugar lanzando una última queja.
—Tal vez hubiera sido mejor ir con Laxus y el resto de mi equipo a escoltar esa caravana…—soltó Evergreen antes de irse.
Dichas las últimas palabras hirientes, Evergreen salió por la puerta.
—Oh chico, si ella es así ahora, ¡imagínate si llegan a casarse!—bromeó Wakaba desde una mesa. Macao Conbolt ingería alcohol junto a él.
—Wakaba ¿Esa de ahí no es tu esposa?—Lisanna se le acercó de sorpresa.
—¡¿Dónde?! ¿Dónde?—Wakaba se aterró, escupió su cigarrillo y observó a todos lados...—¿Uh?
—¡JUA-JUA-JUA!
Todos los presentes rieron a la vez que movían sus tarros de cerveza, para beneplácito de las hermanas de Elfman. Wakaba y Macao se encogieron de hombros y desistieron de molestar a Elfman. Pero lejos de aliviarse, el tipo se indignó.
—¡Nee-chan! ¡Un hombre debe pelear sus batallas sólo!
—¿Batallas?—dijo Lisanna con sarcasmo—Estabas en suelo y dejaste que ella te pateara ¡Mo! ¿Por qué dejas que te trate así?
Elfman se encogió de hombros.
—Fue mi culpa… en realidad no ¡¿Cómo iba a saber yo que los productos iban a acabarse justo para cuando fuera mi turno?!
—¿Por qué estabas allí en primer lugar?—le preguntó Mirajane.
—Evergreen y yo debíamos vernos para desayunar, pero ella se retrasó—comenzó a relatar Elfman—Fui a buscarla y la descubrí haciendo fila para comprar comida. Se veía muy incómoda y me ofrecí a tomar su lugar…
Lisanna lo reprendió de nuevo, mientras Mirajane se mantenía reflexiva.
—¡Es frustrante! Primero la comida, luego el dinero ¡Esto no le pone las cosas fáciles a un hombre!—Elfman se quejó en voz alta.
—No es solo eso. La ciudad ahora también está repleta de gente extraña—Max, que acaba de acercarse, le contestó.
—¿Los joyanos?
—No. De hecho, los Joyanos se están marchando de la ciudad. Estoy seguro que los nuevos son de Fiore, pero nunca los había visto…
La discusión fué interrumpida por el maestro, que hubo de hacer un importante anuncio:
—¡Atención mocosos!—Makarov interrumpió—¡Necesito que 3 de ustedes vayan a recoger las provisiones del mes al distrito #3!
Todos buscaron excusarse.
—Maestro, ¿no tenemos mensajeros para eso?—dijo Warren.
—Parece que ya tenemos un voluntario.
—¡Oiga, pero yo no!...
El resto de los presentes se rieron de él a lengua suelta y Makarov escogió a los más ruidosos para acompañarlo. Increíblemente, Erza era uno de ellos…
—Vaya Erza, de todos jamás pensé que tú serías quien viniera con nosotros. A propósito, ¿Por qué gritaste? Estoy seguro de que no fue porque te diera risa—preguntó Max.
—…
Erza se giró a verlo con una mirada asesina, la misma que usaba para dejar frío a Natsu y Gray. Tuvo un efecto muy rápido en Max.
«… Yo sólo decía...»
El trío salió del 1er distrito, donde se encontraba el gremio y cruzó el canal hacia el 5to. Al pasar, notaron un gran deterioro en el puente, refaccionado con toscas tablas. Huecas y algunas podridas. La madera utilizada no era la adecuada…
—Este lugar es un tanto…
Los 3 magos recorrieron las desvencijadas calles hacia su destino. A medida que se fueron acercando, el paisaje se tornó cada vez más lastimero.
El quinto distrito. Alguna vez fue una incipiente promesa de crecimiento para la ciudad por su potencial para el comercio fluvial, con sus orillas poco accidentadas y aguas poco peligrosas, a diferencia de los límites de 4to distrito que eran rematados en un acantilado.
Las casas de ladrillo fueron pronto reemplazadas por casuchas de madera y lodosas callejas.
—¡Aquí huele a mierda!…
Warren tenía razón, el aire apestaba a estiércol y orina, junto con las personas que allí moraban. Eran las personas de las que Elfman había hablado en el gremio. Como había dicho, se notaba que eran de Fiore, pero no sabían de qué parte procedían exactamente o porqué estaban allí…
—Em, no recordaba el 5to distrito así...—comentó Warren.
El joven se refería al penoso estado del lugar. Al ser la parte de la ciudad más joven, era el punto de expansión de Magnolia hacia el oeste.
Pero desafortunadamente, la ruina producto de la guerra había detenido las obras de expansión, convirtiendo el distrito en el único sin red de alcantarillado completo ni agua suministrada por tubería.
—Todas estas personas ¿Por qué escogieron vivir aquí? ¿Recién llegados?
A diferencia de otros gobernantes, La dinastía Fiore gastaban el dinero de las arcas reales en infraestructura para modernizar ciudades y caminos en lugar de ejércitos poderosos, como hacían sus belicosos vecinos. Las últimas víctimas de dicha carrera armamentística eran las naciones vecinas de Bosco y Seven, que habían perdido toda la mitad oeste de sus territorios a manos de un invasor: Ajeel del imperio de Álvarez, que pretendía pagar la ruina que había supuesto la fracasada invasión de Zeref para sus arcas saqueando dichos países.
—Son campesinos. Agricultores seguramente—Concluyó Max.
—Y… ¿Por qué no están en sus campos?
—La guerra—explicó Erza—Dejó destruidos muchos campos. Y las enfermedades y plagas consecuencia de la guerra también. Se quedaron sin hogar y modo de subsistencia. Por eso vinieron a las ciudades...
Warren los observó con cuidado. Muchos de ellos mendigaban de ellos en las calles o hacían trabajos miserables por unas migajas.
—Esto es triste. Muy triste…
El trío se contaminó con la melancolía y desesperanza del lugar, que los hizo sentir una profunda pena ¿No se suponía que Fiore era el país de las flores, donde las guerras y el hambre no existían?
—¿Por qué ahora compramos nuestras provisiones aquí?—dijo Max, visiblemente incómodo por tener que estar allí.
—Por que es más barato—Erza Explicó—Y también es el único lugar donde todavía llegan alimentos cultivados en Fiore ¿No te das cuenta?
Los pocos valientes que escogían quedarse en sus campos y resistir allí, ahora eran los únicos que todavía proveían alimentos al reino. Pero al hacerlo se exponían a otros peligros...
—Son 20 535.20 Jewels...—dijo la mujer que atendió a Erza.
La tendera hablaba con voz temblorosa y secretamente rogando porque Erza le pagara con la cantidad justa. Ni un Jewel más, ni uno menos…
—¿Aceptas de estas?—Erza preguntó.
Erza sacó un saco de cuero algo voluminoso y enseñó unas arcaicas monedas que no parecían ser Jewels o nada parecido…
La mujer torció la cara con decepción inicial pero luego mostró una de conformidad al ver el contenido: Monedas de cobre y bronce en una cantidad impresionante.
—¡Po-por supuesto!—anunció la mujer algo incrédula.
—Aquí tienes…
Erza tuvo la paciencia para esperar que la mujer contara todo el dinero mientras Max y Warren observaban el episodio con curiosidad. La mujer se alegró instantáneamente al recibir la cantidad equivalente...
—¡Muchas gracias señorita! ¡Gracias de verdad!
La actitud de la tendera los desconcertó al principio, pero pronto lo entendieron, ya que ellos mismos llevaban sufriendo la misma situación por algunas semanas: El dinero convencional sencillamente estaba desapareciendo junto a los productos.
La transacción no pasó desapercibida por las personas de los alrededores, que comenzaron a seguir a los magos en su camino de vuelta…
—Esos eran Denarios y Quinarios de plata, ¿verdad?—cuestionó Warren.
—En efecto—replicó Erza.
—No he visto esas monedas en mucho tiempo…
Antes del ascenso del Jewel como moneda universal para todo el continente, las jóvenes naciones de Ishgar habían creado sus propias monedas. Sin embargo, muchas otras naciones, entre las cuales estaba Fiore, optaron por mantener el sistema monetario del antiguo imperio al que todos los actuales países del norte habían permanecido. Con el tiempo, el Jewel acabó desplazando al complejo sistema de Ases, Semises, Quadrans, Quinarios, Denarios, etc.
Aunque estas antiguas monedas no estaban explícitamente permitidas como medio de intercambio, en la práctica fueron rescatadas del ostracismo para suplir la falta de la divisa oficial: El Jewel…
—¿Qué rayos ocurre con el dinero?—dijo Warren—¡Suena muy loco pero no encuentro Jewels por ningún lado y todo está carísimo!
—El tipo de cambio está como loco—ahora Max habló—También lo he notado. La mayoría no tiene idea de cómo hacer la equivalencia entre esas viejas monedas y el Jewel… ¿A cuanto le pagaste por Jewel?
—1 Denario = 200 Jewels…
—Supongo que está bien… ¡No tengo idea!
—Lucy me dijo que ayer la sacaron de un comercio porque intentó pagar con un corte demasiado grande. Los billetes de baja denominación son cada vez más inútiles y escasos…
La conversación de los magos fue interrumpido por un escándalo que los tomó por sorpresa.
—¿Uh?
—¡Ahí están!
—¡Por favor esperen!
De un momento a otro, se vieron rodeados de gente desesperada, que rogaba por hacerse tanto con la comida o el dinero…
—¡Por favor amigos! ¡Mis hijos no han comido en 3 días! ¡Una dádiva!
—¡Cómpreme algo! ¡Tengo canastas de mimbre! ¡25 Jewels! ¡20! ¡15! ¡Lo que sea!
—¡Señorita! ¡No le pido mucho! ¡Sólo cambiarme este billete en esas monedas que usted tiene!
—¡¿Alguno de ustedes ha visto a mi marido?!—chilló una mujer enseñando una foto—¡Nos separamos al cruzar el camino real!
Los magos se vieron rebasados por aquella gente, que no se detuvo sino hasta que Erza les regaló algunas monedas. Sólo así los magos pudieron dejar el distrito y volver al gremio.
—Eso fue aterrador… comentó Warren—parece que se avecina una gran crisis… ¿No les preocupa que nos quedemos sin provisiones durante el invierno? Falta muy poco…
Aquel pronóstico pesimista puso nerviosos a los magos y los hizo pensar más seriamente en el tema:
—Hay algo que todavía no entiendo—dijo Max—Si hay una crisis ¿Por qué somos los últimos en enterarnos?
—Por el tipo de trabajo que hacemos—respondió Erza—Somos magos a sueldo. ¿Sabes por qué la "gente de bien" no tiene un buen concepto de nosotros?
—¿Qué quieres decir?
—Acaba de haber una guerra—continuó Erza—Y las regiones aisladas de la ciudades están ahora repletas de bandas de ladrones y asesinos. ¿No te parece raro que cuando el resto de las personas están mal, nosotros tenemos trabajo de sobra?
—Ahora que lo mencionas es cierto—replicó Max—… Las peticiones para cazar malandros se han multiplicado.
Erza concluyó de forma oscura.
—No solamente Malandros comunes. Te lo puedo asegurar…
—¡Glubs!
…
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…
Reino de Minstrel, Aldea de Hellwood…
—¡Wow señor Happy! ¡Su amigo sí que come mucho!—le dijo una mujer a Happy.
—Aye sir...—dijo el gato avergonzado.
—¡glubs-gulp! ¡Chom-chom!—Natsu tragaba los alimentos como un animal, apenas mascando—¡Delicioso! ¡Hace mucho que no comía comida tan buena como esta!
Happy se puso nervioso pues era una situación deja-vu: Natsu engullendo todo y al final ambos lavando platos para pagar…
«… ¡Natsu por favor modérate! ¡Sólo tenemos 500 jewels!...»
—¡Encontraremos la forma de pagarte!
«… Espero… »
La joven le sonrió con calidez.
—¡Ustedes no se preocupen! Nosotros en la aldea de Hellwood nos enorgullecemos de ser hospitalarios con los viajeros.
—¡Aye sir!—le dijo Happy entusiasmado.
La aldea de Hellwood se encontraba en la región norte, encerrada en los bosques debajo de la cordillera, y a la vez separada de la costa norte por esta. Ophis permitió que los muchachos visitaran la aldea, pero ella se quedó en las afueras, reticente a establecer cualquier contacto con humanos.
La pequeña comunidad sobrevivía a base de comerciar con las ciudades más cercanas y los viajeros. A diferencia del pueblo anterior, el agua era obtenida de pequeños pozos perforados en la tierra. El tamaño pequeño de la comunidad hacía que esta extracción no fuera dañina para los árboles, al menos mientras el pueblo no creciera más…
—¡Ji-ji! ¡Atrápame-atrápame!
Happy sonreía al ver a los niños jugar por las callejas, sintiendo nostalgia de Magnolia. Pudo experimentar la calidez de esa gente en cada acción hospitalaria que recibieron allí: Del zapatero que proveyó sandalias nuevas para Natsu. Del boticario que les regaló algunos remedios herbales básicos. Y de Francoise, la aldeana que los recibió en su casa y les ofreció una rudimentaria tina para asearse y también comida…
—Oye Natsu, ¿no te recuerda un poco a casa?
—Si. Es cierto—respondió Natsu un poco conmovido.
Francoise regresó acompañada de su pequeño hijo, que no les prestó atención y se distrajo jugando en la tierra.
—¿Y a dónde se dirigen nuestros invitados?—les dijo amablemente la mujer.
Natsu y Happy se miraron entre ellos porque no sabían exactamente hacia donde. Ophis simplemente había dicho "a la derecha"...
—Em… ¡Derecho por allá!—Natsu señaló simplemente la dirección que seguían—Realmente no es importante la ruta como tal ¡Porque nada nos detendrá! ¡Somos imparables!
Francoise frunció el ceño ligeramente y su semblante se tornó preocupado.
—¿A sí? ¿Y exactamente hasta dónde?—dijo la mujer.
—… Pues em… ¿?
Los muchachos se encontraron en apuros, pues no esperaban dicha insistencia. Happy se preguntó porque su anfitriona insistió en interrogarlos si ellos le habían aclarado que no pasarían la noche allí para continuar su viaje durante el día.
—Em, sucede que nuestra,... em… ¿Guía? es quien sabe la ruta…—Happy tartamudeó demasiado, despertando sospechas.
La mujer levantó una ceja.
—¿Tienen otra compañera de viaje? Pensé que solo eran ustedes dos…
Natsu se encogió de hombros debido a su falta de ingenio para mentir, así que cayó en Happy la tarea de inventar una buena historia acerca de Ophis y su reticencia a venir…
—¿Tu amiga es así de tímida? Me impresiona, nunca había oído de alguien así.
—Si… asi es...—respondieron nerviosos.
Francoise puso una sonrisa tierna pero maliciosa, tramando una treta…
—¿No será que tal vez tu amiga extravió la ruta y no se los dice para no preocuparlos?
Francoise habló en un tono casi maternal que tuvo un efecto casi hipnótico en ellos. Happy, que nunca había conocido nada parecido a una madre y Natsu que no recordaba a la suya, no pudieron evitar ser conmovidos por la calidez de la mujer…
—… Su amiga debe ser muy inteligente para cargar con la responsabilidad de guiarlos—fingió elogiar a Ophis—y no hay duda que se preocupa por su bienestar…
«… ¿Bienestar? ¡Ja-ja!... Ella es un monstruo... » Happy rió para sus adentros con sarcasmo.
—… Pero ustedes también deben ayudarla a darse cuenta cuando se está sobre-esforzando—continuó Francoise—Y podrían terminar en un lugar peligroso, como a dónde se dirigen ahora…
—¡¿Peligroso?!—dijeron al unísono.
Francoise se puso seria.
—… En esa dirección,—dijo la mujer—este bosque termina y hay una pradera limpia y verde… pero después, hay otro bosque. Un bosque muy peligroso, donde solo hay muerte… El bosque de Morceau D'enfer.
Happy se alarmó por aquello, pero Natsu no se preocupó tanto, lo cual volvió a preocupar a Francoise…
—¿A sí? Sea lo que sea, ¡Lo superaremos!—le dijo Natsu sonriente y confiado.
—… Por otro lado, yo conozco la zona a detalle y hasta podría obsequiarles un mapa de la región...—la mujer les habló en tono cantante.
Natsu y Happy se miraron.
—¡¿En serio?! ¿Harías eso por nosotros?
La mujer volvió a sonreír con picardía.
—… pero con una condición. ¡Deben permitir que los hospede en mi casa esta noche y debes traer a tu amiga!…
Natsu y Happy volvieron a mirarse y dudaron…
«… ¡Esto es perfecto!... » pensó Natsu haciendo sus propios planes.
«… ¡Esto es una terrible idea!... » pensó Happy.
—¡Buenas tardes Francoise! Estás radiante como siempre—saludó un hombre que pasaba por allí. El herrero del pueblo.
—Tu también, Redus.
Aquella joven parecía ser muy popular y conocida allí. Debía serlo dado su gran atractivo físico. Así lo creyó Happy.
El pequeño hijo de Francoise se distrajo por la interacción de su madre con el hombre y se giró a ver a Natsu y Happy. Sus ojitos se iluminaron al ver al Exceed flotando.
—¡Hooo! ¡Un gatito que vuela!—chilló el niño.
—¡Yo no soy un…
—¡Y también habla!—el pequeño volvió a emocionarse—¡¿Puedo tenerlo, mami ¿Puedo?!
El niño extendía sus bracitos hacia adelante intentando coger a Happy pero este se refugió tras de Natsu… Francoise cogió al niño en brazos y lo reprendió con ternura.
—No-no-no Clive. El señor Happy es nuestro invitado, no una mascota. Discúlpate con él de inmediato, cariño.
El niño se bajó de los brazos de su madre y se dirigió a Happy, juntando las manos e inclinando ligeramente la cabeza.
—Discúlpeme por favor, Señor Happy.
—No te preocupes, ¡Estás perdonado!
Natsu observó al niño con gran interés al sentir un aroma familiar en él. Se acercó mucho, igual como hizo al conocer a Rikku…
—Sniff-sniff—Natsu comenzó a olfatearlo con insistencia.
—¿Ni-chan qué me haces?—preguntó el niño. Francoise también se extrañó por el repentino comportamiento de Natsu.
No pudo reconocer el aroma, pues los rasgos sanguíneos de su madre eran predominantes en él, incluido el cabello, rubio como el de Francoise. Pero estaba seguro que conocía esa fracción del aroma del niño.
«… Ëste niño huele raro. Parecido a alguien que conozco… »
—Él siempre hace eso…—explicó Happy avergonzado.
Francoise les sonrió a ambos y volvió a dirigirse a su hijo.
—Clive, el señor Happy y el señor Natsu serán nuestros invitados esta noche…
Ambos la observaron de forma acusatoria, pues no habían aceptado todavía. Francoise les guiñó un ojo.
—¡Vayan a traer a su amiga chicos! Los espero en mi casa.
Los muchachos partieron hacia su campamento para decidir que hacer, o mejor dicho, esperar a que decidía Ophis que se haría…
—Ay Natsu, no creo que debamos traerla…
—¿Por qué no?—dijo Natsu restando importancia.
—¡¿Y todavía lo preguntas?!—se alteró Happy—¡Podría hacerles daño!
—Pero también es una oportunidad para que conozca como son las buenas personas de la actualidad…
Happy se quedó atónito.
—¡¿Natsu estás loco?! ¡¿Ya olvidaste a todos los que ella ha matado desde que salimos?!…
—Lo sé—le dijo Natsu—pero también es cierto que la única razón por la que atacó fue porque ellos tenían algo que ella quería. Estas personas no tienen nada que ver con ella…
—Natsu…
—No te preocupes—lo animó—si quiere hacerles daño, yo me interpondré en el camino de su ataque. ¡Ella no puede matarme porque me necesita!
Natsu volvió a pecar de inocente, preocupando aún más a Happy.
—No te ofendas Natsu, pero la última que intentaste detenerla te hizo a un lado como a un insecto.
—Esta vez no lo hará—dijo Natsu convencido.
El Exceed seguía sintiendo gran curiosidad por la actitud relajada de Natsu. ¿Realmente alguien era capaz de hacer la vista gorda de todo lo malo a su alrededor para concentrarse en su objetivo, por más noble que fuera?
"... Lo que quiero decir, es que no me importa lo que tengamos que hacer o a quienes tenga que lastimar ¡Volveremos a casa como sea!..."
Happy volvió a sentir el escalofrío al recordar lo dicho por Natsu.
—… Mira Happy, yo creo que si Ophis conoce a los humanos actuales, entonces dejará de creer que todos seguimos siendo igual de malos y comenzará a tratarnos mejor a nosotros 2 ¿No te parece?
—Natsu, ella los considera gusanos…
—Pero dijo que no los odiaba y eso ya es algo.
Incluso cuando el joven hacía gala de "no pensar" para centrarse sólo en su objetivo, inevitablemente acababa reflexionando sobre cómo tratar con el dragón. Sin que se diera cuenta, Ophis lo había obligado a usar su mente más seguido de lo que estaba acostumbrado.
Una lástima que las conclusiones a las que llegaba fueran de la inocencia y nivel de un niño pequeño.
—Te juro que a veces no te entiendo, Natsu—dijo Happy haciendo un puchero—¡Las cosas que dices no tienen sentido!
—Soy un joven sin sentido… je-je—Replicó Natsu sonriendo de forma desvergonzada.
«… Aún así, debemos advertirle a Ophis del bosque peligroso... » pensó Happy con un poco de preocupación.
Ya estaban a poco de llegar donde Ophis y Happy recordó un hecho curioso.
—Oye Natsu.
—¿Dime?
—¿Por qué olfateaste tanto a ese niño?—preguntó con un puchero—Nos hiciste quedar en vergüenza de nuevo—protestó.
—Es que su aroma me pareció conocido pero no pude identificarlo.
—Ahora que lo mencionas, su cara también me recordó a alguien…
…
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…
Algunas horas después…
—¿Tu amiga no habla mucho verdad?—le preguntó Francoise a Natsu desde la cocina.
—Si. ¡Es una malhumorada!—dijo Natsu en tono burlón.
«… Aún así, ¡Es realmente joven para liderar un grupo!... » Francoise se dejó engañar por la apariencia infantil de Ophis.
Ya eran las 5 de la tarde y tanto la familia como sus visitantes se reunían en la casa. Hay una niña con ropas de lolita gótica sentada en la esquina mirándolos. Obviamente, es Ophis...
Natsu se distraía jugando con el niño mientras Francoise preparaba la cena. De vez en cuando Francoise agradecía que alguna alma amable le entretuviera al niño para poder hacer su quehacer con tranquilidad.
«… Es inquieto como su padre… »
A diferencia de Natsu, Happy no era capaz de relajarse porque se la pasaba vigilando a Ophis. Tambien esperaba el momento para preguntarle a Francoise acerca del Bosque de Morceau D'enfer y la naturaleza del peligro que seguro irían a enfrentar... Y en la esquina de la sala de estar, Ophis se sienta y los mira fijamente. Y eso sucede mientras ella se come con la mirada los pasteles que Francoise prepara en la cocina. Esta escena anormal es muy mala para Happy, mentalmente… No olvida lo peligroso e impredecible que es el dragón…
«… ¡esto es muy incómodo!...»
Para Ophis la situación no era mejor. Se sentía terriblemente incómoda y todavía se preguntaba por qué había aceptado la invitación, y más aún, según ella, estúpidas peticiones que había hecho Happy antes de entrar...
…⏱️⏳
…
"—¿Y por qué tengo que hacerme pasar como un humano?"
"—Para que ellos no te teman y se comporten de manera normal y así puedas observarlos bien..."
"—Me estás pidiendo que mienta, y yo no hago eso..."
…
…⏱️⏳
—¿Dime pequeña Ophis? ¿Cuántos pasteles vas a querer para la cena?—preguntó Francoise.
—Soy un dragón. No necesito comer ahora—dijo Ophis con arrogancia.
—¿Eh?
Francoise se paralizó y la sala se quedó en silencio, con Happy boquiabierto y temblando por su falta de pelos en la lengua…
«… Te dije que yo no miento...»
gruuuujh
Un ruido similar a un gruñido provino de Ophis, sorprendiendo incluso al dragón. Ophis se miró entera buscando la causa, cualquier otra que no fuera la necesidad básica que quería negar…
«… ¡No es hambre! ¡No puede serlo! ¡Mi cuerpo es perfecto!... » renegó Ophos para sus adentros.
Francoise sonrió con malicia antes de regresar a la cocina.
«… A pesar de ser una guía, sigue siendo una niña. Si, eso del "dragón" debe ser un juego que hace… »
«… ¡Maldición Ophis, van a descubrirte si no te callas!… » Happy protestó para sus adentros.
Luego, Happy suspiró aliviado y Natsu volvió a su juego con el niño. Todo el mundo volvió a lo suyo, tratando de olvidarse del asunto, pero a veces volvían a ver a Ophis.
—¡Hora de cenar!
Francoise trajo una gran bandeja repleta de tortas y pasteles y citó a todos en la mesa. Ophis se mostró reticente de nuevo, intentando resistir el instinto del hambre.
«… Está en mi mente. No es real...»
Los 4 se sentaron y Ophis se quedó en su rincón. Con su infinita paciencia, Francoise cargó un plato con comida y se lo llevó a Ophis. Natsu y Happy se pusieron alertas ante cualquier exabrupto...
—No tendrás energía para viajar si no comes, pequeña dragona—le dijo Francoise siguiéndole el juego.
Ophis dejó el plato a un lado e insistió en no comer un poco más. A veces Francoise la observaba de reojo. Pasó un minuto, luego 2… El dragón sintió entrar a su nariz todos los aromas de aquella inusual golosina: Merengue, masa blanda y ligera. Frutas secas y nueces…
«… ¡Está a punto de ceder!... » celebró Natsu en su mente.
¡Ophis cogió el plato al fin!
El dragón lo acercó a su nariz y olfateó. Luego cogió un trozo pequeño con la mano y se lo metió a la boca con desconfianza. Todos los presentes observaron el evento con gran interés, en especial Natsu y Happy, que la veían comer por vez primera desde que se conocieron…
—Grom. Mmm...—Ophis comenzó a tragarse el plato entero, para la diversión de los presentes.
«… Tiene buen sabor, ¿Pero que es esta extraña sensación de satisfacción en mi interior?...»
Tras aquello, la cena continuó sin mayores interrupciones, e incluso Francoise trajo un segundo plato para Ophis, quien todavía permanecía aislada en su rincón. El dragón engullía los alimentos sin ningún líquido, causando extrañeza en Francoise, pues esperaba que la niña terminara de ceder y le pidiera un poco de té.
«… Una pequeña muy orgullosa eh?...»
Luego, Clive se levantó bruscamente y se dirigió hacia Ophis...
—... Si comes pasteles sin té puedes atragantarte.
¡El niño le llevó una taza llena de té a Ophis!
Natsu y Happy volvieron a centrar su atención en Ophis por la seguridad del niño, pero lejos de intimidarse, Clive hasta se quedó al lado del dragón...
«… ¡Él es muy valiente!... »
Ophis tomó la copa en silencio y luego bebió. Después de ver eso, Francoise sonrió y se volvió donde sus invitados..
—Él es muy amable—le dijo Happy a la madre del niño.
Francoise sonrió con dulzura y juntó sus manos.
—Si. Es el niño más amable y valiente del mundo... a veces me asusta que se parezca demasiado a su padre… y llegue el día en que también se vaya…
La pena de Francoise se podía sentir en cada palabra, lo cual incomodó a Happy, creyendo haber tocado una fibra sensible de su anfitriona.
—Lo siento, no quise…
—¿Quién era su padre?—preguntó Natsu a secas, interrumpiendo a Happy.
—¡Natsu!—Happy le reprochó a Natsu su torpeza al tratar el tema.
Happy ahora se giró a ver como estaba Francoise.
—No te preocupes—Francoise se recompuso y minimizó el asunto—evitar hablar de ello no va hacer que desaparezca—La mujer recuperó su aire alegre.
—Ok...—dijo Happy no muy convencido.
—Yo era muy joven y vivía sola. Él era un mago viajero que paró aquí un tiempo, al igual que ustedes…—Francoise comenzó a hablar.
—¿En serio?—Natsu preguntó con curiosidad. Happy rodó los ojos con incomodidad y prefirió volver a su cena para no molestar más a su anfitriona.
—¡Si!—Francoise ahora soltó un chillido disimulado—quiero decir, ejm si—la mujer se sonrojó e intentó ponerse seria de nuevo.
—¿Cómo era?—volvió a insistir Natsu. Mientras Happy comía pasteles y observaba al niño decirle cosas a Ophis. Siempre atento por si el dragón reaccionaba de mala manera.
—… él estaba muy herido cuando llegó—dijo Francoise—Nosotros lo atendimos y cuidamos de él
—¿Eh?
—A pesar de ello era muy inquieto y tenía una actitud muy relajada—dijo Francoise. La mujer se distrajo mirando a Natsu.
—¿Uh? ¿Tengo algo en la cara?—Natsu preguntó.
—No es nada, es solo que tu actitud me recuerda muchísimo a él…
Francoise siguió relatando cómo aquel misterioso hombre había llegado y en pocas semanas había entablado una gran amistad con él, sólo para descubrir que aquel forastero tenía un aire muy seductor e irresistible para ella y sobre todo una libido algo… inquieta. Finalmente, una vez recuperado de sus heridas, el hombre había partido y ella recién descubrió su embarazo unas semanas después…
—… tenía un no sé qué que lo hacía… mmm—Francoise dejó escapar un suspiro y se sonrojó al ver que Happy se contenía la risa.
A pesar de la gracia que le produjo, Happy notó un patrón preocupante en el relato de la mujer.
—… a veces me pregunto que fué de él ¿Seguirá vivo?—dijo Francoise—Quiero decir, ¡buff!—hizo un puchero de hartazgo—Fue tan imprudente de tomar el camino al bosque de Morceau D'enfer, en lugar de rodear la montaña como le recomendé. ¡Justo como quieren hacer ustedes!—protestó Francoise.
Natsu y Happy la miraron con atención. Incluso Ophis dejó de prestarle atención al niño y se concentró en Francoise.
—¿Hay algo de malo en ello?—preguntó Natsu.
—¡Por supuesto!—dijo Francoise alarmada—Es un lugar muy peligroso, donde moran criaturas y monstruos horribles…
—¿Mo-monstruos?—dijo Happy atemorizado. Natsu se interesó aún más por ello para desgracia del Exceed.
—Si—dijo la mujer muy seriamente.
—¿Y porque no hemos visto ningún monstruo en este sendero?—preguntó Ophis de la nada.
Era la primera vez que Ophis se interesaba en interactuar con Francoise…
—Porque la mayoría permanece siempre dentro el bosque, algunos de ellos salen a campo abierto durante el solsticio de verano o cuando hay un eclipse...—la mujer apretó los puños en los muslos—También lo llaman el bosque del suicidio.
—¿Por qué?
—… Los rumores dicen que en la antigüedad, la gente que quería quitarse la vida iba allí… y nunca regresaba. Una vez me acerqué demasiado y sentí un poder terrible...
«… ¡Eso suena terrible!...» pensó Happy.
«… ¡Eso suena emocionante! ...» pensó Natsu.
«… Eso es interesante ...» Ahora Ophis.
—¿Como sabes que era terrible?—dijo Ophis
—Por que lo sentí ¡Alguna vez fui una gran maga!—dijo Francoise alegre y haciendo un gesto con su bicep delgado.
—¿Y mi papá también lo era, verdad mami?—dijo Clive de sorpresa. Francoise se paralizó un momento y disminuyó un poco su gesto alegre.
—Si... Lo era—la mujer se acercó al niño y lo cogió en brazos—Pero por muy fuerte que fuera, fue muy imprudente al ir por ese camino… ¡Muich!—la mujer le dió un beso en la frente—cariñito, ya es hora de irte a la cama…
Tras unas cortas protestas, el pequeño bostezó y se dió por vencido, retirándose al cuarto que compartiría con Francoise por aquella noche y ceder espacio a los viajeros. El niño se despidió de ellos con cortesía.
—¡Mami te alcanza en seguida!
La mujer sonrió con orgullo al ver a su pequeño retirarse y Ophis se le acercó. Happy se dispuso a ganarle a Natsu el último trozo de pastel sin que se diera cuenta…
—Así que ya sabe toda la verdad de su origen—comentó Ophis—Es algo inusual para una cría de su edad y situación. ¿Cuántos años tiene? ¿10?
Happy se quedó helado por el impertinente interrogatorio de Ophis hacia Francoise. El dragón usó su atropellada forma de preguntar pero no molestó a Francoise.
—Casi toda—admitió Francoise apenada—No pude ocultarlo por mucho ¡Es un niño muy despierto para su edad! Acaba de cumplir 8…
—¡Su papá debió ser muy fuerte!—dijo Natsu.
—Estoy segura que era un tipo especial. Quiero decir ¿Tener tanta energía a pesar de haber perdido un brazo y una pierna?...
—¡COFF-COFF-COFF!—El gato tosió al atragantarse.
—¡¿Happy que tienes?!—Natsu se alarmó.
—¿Co-cómo dijiste?—tartamudeó el gato.
—Así es—confirmó Francoise con una sonrisa—A pesar de eso insistió en seguir su viaje y tomar ese camino. Llevaba unas prótesis muy toscas y el herrero del pueblo le hizo unas nuevas, no por ello más funcionales. ¡Pero él dijo que se las arreglaría! ¡Dijo que debía volver a su gremio cuanto antes pues había fracasado en su misión!... Larga cabellera castaña, barba descuidada, espalda ancha ¡Un porte muy varonil! ¡kyaa!
La mujer chilló emocionada, ya sin poder ocultar más el hecho que todavía lo extrañaba.
—¿Happy estás bien? Te ves pálido en donde no tienes pelo...—dijo Natsu confundido.
El Exceed puso una cara que solo podía describirse como de terror…
—¡Nada! No me pasa nada...—intentó minimizar—Volviendo al asunto ¡Entonces debemos evitar ir a ese bosque a toda costa!
—¡Pero yo si quier… ¡bbbbgg!
Happy le tapó la boca con las manos para que no opinara.
—¡Él no dice nada!—dijo el gato.
Ophis se levantó de su lugar y se dirigió a Francoise.
—¿Por qué te importa si vamos o no a ese lugar? ¿Por qué te importa lo que nos pueda pasar?—preguntó el dragón tranquilamente.
La mujer juntó las manos y bajó la cabeza sonriendo débilmente.
—… Ese lugar ya me ha quitado muchas personas. Primero mi abuelo, y luego mi padre que fué a buscarlo a pesar de las súplicas de mi madre…
Ophis escuchaba atentamente y Happy y Natsu se pusieron un poco tristes por ella.
«… Eso no suena coherente. No lo entiendo… ¿Eso tiene que ver con nosotros?... » pensó Ophis.
—… y mi madre murió durante un ataque de los monstruos, que salieron del bosque por el eclipse… Se que apenas los conozco, pero si puedo evitar que más personas vayan a ese lugar, ¡me esforzaré por hacerlo!
«… Oh, ya entiendo. Ella es una buena persona… » reflexionó Happy.
Tras la plática, la mujer se retiró a dormir, cediendo el cuarto de Clive para Ophis y compañía. El dragón permanecía despierto como siempre y Natsu no dormía, sufriendo ahora de un discreto insomnio tras días de pesadillas y sueños extraños.
El dragón repasaba en su cabeza una y otra vez sus observaciones.
¿Sería suficiente para considerarlo un comportamiento representativo? Antes del último reinicio, recordaba a los humanos mucho más egoístas y llenos de contradicciones, pero ahora se encontró con una comunidad mucho más unida y habían pasado siglos desde la última vez que observó tal generosidad entre ellos. Ya de por sí el concepto le parecía extraño y difícil de entender, pero ahora se encontraba intrigada por la aldea de Hellwood ¿Una mujer que no odia al padre de su hijo por abandonarla y no hacerse cargo? ¿Una comunidad que no destierra a dicha mujer por su equivocación?
«… Extraños son estos nuevos humanos… Seguro a de ser por la época. Aún así, es muy raro que su mundo se haya tecnificado tan poco en 4 siglos, aún con magia... » reflexionó.
Por otro lado, el comportamiento de Natsu ahora la intrigaba también, pues esperaba que como cualquier mortal, perdiera su esencia y valores ante el trauma...
—Oye Dragneel, dime una cosa ¿Qué ocurre contigo?—le preguntó Ophis a Natsu.
Natsu se giró sobresaltado por la sorpresiva pregunta ¿Acaso el dragón se había dado cuenta que realmente no estaba durmiendo? Su sobresalto también despertó a Happy, que dormía con el sueño muy ligero.
—¿De qué hablas?—cuestionó Natsu confundido.
—De tu reciente cambio de actitud.
—¿Cuál cambio de actitud?
Natsu al principio no entendió a qué se refería, por lo que Ophis tuvo que desglosar un poco más. Para los humanos ciertas cosas no eran tan obvias y al dragón sencillamente le causaba pereza tener que centrarse en explicar cosas banales…
—Eres un torpe. Que remedio—dijo Ophis hastiada—lo que quiero decir es que ahora tu actitud es más relajada que al principio. ¡Incluso más que cuando nos conocimos!
Natsu levantó las cejas y bajó la mirada rápidamente a continuación, tomando una actitud penosa.
—¿Acaso tu no lo crees también gato?—Ophis le dijo a Happy.
Natsu ya había compartido algo con el Exceed, por lo que Happy permaneció callado para no insistirle a Natsu, como este le había pedido en aquella ocasión…
"... Lo que quiero decir, es que no me importa lo que tengamos que hacer o a quienes tenga que lastimar ¡Volveremos a casa como sea!..."
—… O tal vez me equivoco… —reconoció Ophis—nunca terminaré de entender a los humanos. ¿Acaso entendí mal y nada ha cambiado en ti? ¿Nunca estuviste atormentado por nada?
Natsu permaneció en actitud reflexiva un buen momento, todo un acontecimiento para Happy…
«… ¡Wow! ¡Natsu está pensando!... »
—Tienes razón—Natsu rompió el silencio—Yo estaba muy… em ¿Cómo dijiste que se decía?
—Atormentado.
—¡Si, eso!—exclamó Natsu—Antes de venir contigo, siempre estaba preocupado porque pensaba que Lucy seguía enojada conmigo, y no dejaba de pensar en eso, y no importaba cuanto hiciera por enmendarlo, no dejaba de sentirme mal y ella no dejaba de tratarme diferente...—respondió con sinceridad.
—¿Oh?
—… Si. Incluso llegué a pensar que nunca nada volvería a ser igual—admitió, quedándose callado nuevamente.
—Pero...—Ophis lo animó a continuar.
—Pero entonces sucedió lo de… bueno tu sabes...—Natsu se incomodó y Ophis tuvo que completar lo que iba a decir.
—Ese sujeto de Joya te aplastó, no pudiste salvarla por ti mismo y…
—SI. Eso…—Natsu la interrumpió.
—Hoo—barulló el dragón en forma casi sarcástica—¿Entonces es con él con quien tienes pesadillas por las noches?
Natsu torció su cara de inmediato y se irritó.
—¡Por supuesto que no!—dijo de mal humor.
«… Yo creo que por supuesto que sí ...» pensó Happy en secreto.
—¿Con qué sueñas entonces?—cuestionó Ophis con curiosidad.
—¡Con muchas otras cosas!—Replicó Natsu ligeramente sonrojado, no por vergüenza, sino de rabia.
—¿Cómo cuáles?—insistió el dragón con inocencia.
Natsu no supo qué responder, pues tampoco quería hacer hincapié en sus "otros sueños", o recuerdos propiamente dichos…
—¡Tú dijiste que no te gustaba que te hiciéramos tantas preguntas!, ¡Así que tú también respeta!—Natsu prácticamente protestó contra el dragón.
A los pocos segundos del arranque, el jóven se arrepintió al ver el gesto de terror que puso Happy al darse cuenta que podía haber provocado a Ophis.
—¡Glubs!—tragó saliva con nerviosismo.
El dragón los observó con mirada penetrante por unos segundos, indescifrable de saber si estaba enojada o no por aquella "falta de respeto". Ya antes había estallado con menos…
«… ¡Ay Natsu, ¿que hiciste?!... » Happy se molestó, atento a cualquier cambio en el poder mágico de Ophis.
—… Supongo que tienes razón con eso—dijo Ophis.
El dragón finalmente habló y Happy suspiró con gran alivio.
—O tal vez si te has relajado demasiado. Y una vez más, te comportas faltándome el respeto…—dijo el dragón en tono amenazante. Happy volvió a tensarse. Ophis se relajó una vez más y continuó.
—… Volvamos al origen, ¿Por qué el cambio de actitud?—dijo Ophis.
Natsu rodó los ojos y se propuso replicar algo. Ophis tenía razón, de a poco, el joven iba recuperando sus formas habituales, incluida la indisciplina...
—¡No es un cambio! Yo no cambio nunca—Natsu quiso dejar en claro—Sólamente volví a ser yo mismo.
—¿Eh?—se confundió Ophis—¿Y eso qué significa?
Natsu se puso pensativo y se llevó la mano a la barbilla en un esfuerzo por explicar.
—Verás, cuando nos conocimos tú y yo, yo estaba muy preocupado porque creía que Lucy seguía furiosa conmigo. Y hacía eso: ¡Pensar!—exclamó—Pensaba en eso todo el tiempo ¿Qué podría hacer para remediarlo? ¿Hasta cuándo seguiría furiosa? ¿Ella estaba alejándose de mí por alguna razón?. También pensaba en cómo afectaría lo de Levy y Gajeel a nuestra amistad. Pensaba en muchas tonterías que solo me confundían…
«… Yo no sé quiénes son esos Gajeel y Levy. ¿Por qué me hablas de personas que no conozco ni me interesan conocer?… » Pensó Ophis malhumorada.
—¿Y que no se supone que los mortales hacen eso?—replicó Ophis—Pensar en cosas que solo les complican la vida.
—Yo no—declaró Natsu—yo jamás me preocupé por esas cosas. Siempre sabía lo que debía hacer y nunca me lo cuestioné. ¡Los amigos son amigos para siempre, sin importar que pase! ¡No necesito pensar en cosas que me confundan!
Ophis escuchaba atenta y con gran interés, queriendo saber si había aunque sea una gota de sabiduría en aquel muchacho y sus controvertidos pensamientos.
—¿Y cómo lo sabes?—preguntó Ophis.
—No tengo que saberlo y no tengo que pensarlo tampoco. ¡Solamente es así!—dijo Natsu— ¡Lucy y yo somos los mejores amigos en todo el mundo y eso nunca cambiará! ¡Fui un tonto al suponer tantas cosas! De haber sabido cómo terminaría todo, habría disfrutado mejor esas últimas semanas que estuvimos juntos...
Natsu tomaba como prueba de ello la promesa final que se hicieron antes de despedirse. Que cada quien se mantendría leal esperando el reencuentro.
—¿Qué clase de respuesta es esa?—replicó Ophis.
—Yo no pienso de esa manera tan complicada—le dijo—Me di cuenta que no tengo que preocuparme por esas cosas. ¡Lo único que sé es que ahora sólo debo concentrarme en regresar a casa con ella!
—¡buff!—Ophis bufó decepcionada—De todas las idioteces que he escuchado, esa está en algún lugar de la mitad…
Natsu quiso enojarse pero a la vez se consternó por lo dicho por el dragón. ¿Sólo la mitad?
Ophis se levantó de su asiento y se dispuso a salir por la puerta, dándoles la espalda a Natsu y Happy.
«… ¡Que malcriada!... » pensó Happy mientras intercambiaron una mirada de reproche entre ellos.
¡krak!
Ophis se paró antes de salir por la puerta y golpeó el marco de la puerta, manteniendo la mano sosteniendo la madera.
—¡Glubs!—Happy tragó seco.
«… ¿Me oyó? ¡Pero si lo pensé!...»
Ophis permaneció quieta y quiso exponer sus propios argumentos por alguna razón. Se sintió extraña al creer por un momento fugaz que ambos…
—¡Búrlate si quieres!—le escupió Natsu—no me importa.
—No me burlo del todo—dijo Ophis de forma sorpresiva—En parte estoy de acuerdo.
Ambos levantaron las cejas.
—¿En serio?—Natsu preguntó.
—Si. Dijiste que era mejor no complicar las cosas de forma innecesaria... y sobre el cambio. Yo también lo creo, o mejor dicho, lo deseo así también—dijo Ophis—Los humanos se complican demasiado para tener vidas tan cortas…
Natsu se tornó pensativo al intentar recordar las tantas veces que Lucy "complicaba las cosas" de forma innecesaria.
—… Sin embargo—Ophis continuó—La respuesta a todo eso nunca debería ser "dejar de pensar". Si haces eso, no eres diferente a un animal—habló resuelta—Puede que en muchas ocasiones el cambio me atormente también, pero no admito que la solución sea "no pensar"... Me parece interesante que a ti te funcione…
«… Tal vez no somos tan diferentes… » Ophis hizo una pausa
—… O tal vez sólo eres un bolonio. Buenas noches…
¿Acababa de ser amable? El dragón salió por la puerta dejándolos confundidos.
—Eso fue… Escalofriante—dijo Happy.
—¿En serio… Ouch!
¡Punch!
Happy le dió un coscorrón en la cabeza.
—¡¿Y eso por qué fue?!—protestó Natsu.
—¡Por provocarla de nuevo!—chilló Happy—Puede que a ti ya no te asuste, ¡Pero a mi si!
—No es para tanto...—dijo Natsu—Antes Gajeel y Juvia te daban mucho miedo pero ahora son nuestros amigos…
—¡¿Estás loco?!—dijo Happy—Gajeel y Juvia son una cosa, ¡Pero ella es un monstruo!
¡Punch!
Happy le dió un segundo golpe en la cabeza.
—¡Ouch! ¡Ya basta!—protestó Natsu.
—¡No paras de decir idioteces!—Bufó Happy.
—Solo dije que no era para tanto… ¡En ningún momento dije que vayamos a hacernos amigos de ella! No tienes que ponerte así...—minimizó Natsu sobándose la cabeza y haciendo un puchero.
—¡Fuuu!
Happy suspiró de cansancio. Con frecuencia sentía envejecer por tener que aguantar las tonterías de Natsu.
—¿Pero sabes una cosa?—dijo Happy.
—¿Qué?
—Ahora que me doy cuenta, esta es la primera vez que hablamos de manera civilizada con ella… o algo así.
Natsu se rascó la cabeza.
—¿De verdad?—cuestionó dudoso. Happy rodó los ojos de hartazgo.
—¡Si!, Tu memoria no está mejorando…
—¿Y eso qué? Siempre recuerdo las cosas importantes.
Ambos decidieron dejarlo ahí y retirarse a dormir, después de todo al día siguiente les esperaba un camino incierto. Happy tenía ahora nuevas preocupaciones.
«… ¡Tengo que encontrar la manera de convencerlos de no ir por ese camino tan peligroso... »
...
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…
—Al fin llegaste—dijo Ophis en voz baja.
—Disculpame ¡Mi mamá tardó mucho en dormirse!—se excusó el niño.
Clive, hijo de Francoise había pactado verse al anochecer con Ophis, para un asunto banal.
—¡Aquí lo tengo! Fue un regalo del carpintero…—Clive traía un cofre de madera y una lámpara de aceite.
A escondidas de todos, el dragón había persuadido al niño para que le enseñase a ella a jugar ajedrez. En realidad Ophis conocía el juego al derecho y al revés. Únicamente quería comprobar una cosa.
Observar al niño sólo, sin la vigilante mirada de su madre o las payasadas de Natsu.
El pequeño acomodó el tablero y comenzó a explicar. Una a una, Clive le fue explicando las reglas básicas y las restricciones de cada pieza. Nada fuera de lugar. Hasta que llegó la hora de jugar.
—El blanco mueve primero…
La partida transcurrió de forma tranquila, con Ophis fingiendo jugar de forma discretisima y torpe. Clive de inmediato lo aprovechó. Con suma rapidez, el niño acomodó todo para un enroque de forma nada discreta y Ophis fingió pasarlo por alto. Para nada considerado con un supuesto principiante.
«… primer strike… »
El juego siguió con Ophis apenas evadiendo el ataque de Clive. Adicionalmente, Ophis fingió equivocarse al mover un peón, pero como el error beneficiaba al niño, no se lo hizo notar…
—¿Lo estoy haciendo bien?—preguntó Ophis de forma inocente.
—Si...—Clive mintió.
«… segundo strike… »
El momento ideal para un enroque hubiera sido al principio del juego, pero el niño se dejó llevar por la aparente torpeza de su adversario y quiso acorralar a Ophis antes de terminar su propia estrategia...
Lo que Clive no se dió cuenta, es que Ophis ubicó sus piezas para crear puntos de coincidencia de las piezas de Clive sobre las casillas inmediatas al rey. Haciendo los sacrificios adecuados, el dragón pretendió "jugar mal". El momento de contraatacar había llegado…
Clive se dió cuenta demasiado tarde y al sentirse presionado, movió uno de sus peones, debilitando su defensa. Lo siguiente que pasó fué que Ophis comenzó a perseguir al rey de Clive por todo el tablero.
El niño comenzó a sudar y casi no se dió cuenta cuando uno de los peones de Ophis había llegado al extremo más alejado del tablero…
—¿Uh?—dijo Ophis—¿Pasa algo cuando llego aquí?
Clive tragó saliva. Pensó por un momento… Lo que claramente correspondía era una "promoción", que permitiría a Ophis intercambiar el peón por una de sus piezas perdidas.
—No. Seguimos jugando normal…—replicó el niño.
«… Tercer Strike… »
Ophis bufó con decepción y se hartó de jugar.
—Me rindo—dijo el dragón—Creo que no podré ganarte… soy principiante después de todo.
Clive dejó de sudar frío y de inmediato cambió su expresión a una de celebración. Ophis se sintió profundamente decepcionada por la mentira pero no lo hizo notar…
Tras jugar, Clive conversó con Ophis de algunas cosas sin relevancia por algunos minutos. El dragón no le prestó atención a ninguna y simplemente esperó el momento en que el pequeño se quedara dormido…
—Nada ha cambiado. Todo sigue igual. Ellos siguen igual…
En alguno de esos libros robados, había leído un poema con un pasaje particular, justo en el momento en el que Natsu y Happy le insistían en confiar en la humanidad…
"... Los niños no nacen con malicia. La inocencia de los niños es lo que los hace destacar como un brillante ejemplo para el resto de la humanidad..."
Ophis yacía sentada con las piernas juntas hacia un lado y Clive durmiendo junto a ella.
—No es cierto—susurró el dragón—al igual que los adultos, los niños humanos son mentirosos y poco confiables por naturaleza.
Tras siglos sin verlos, Ophis por un momento había creído que la humanidad había cambiado. Los libros de texto y la constante interacción con Natsu y Happy le habían hecho creer que la humanidad era mejor que hace milenios. Qué las palabras de Ither, dios del conocimiento finalmente se habían hecho realidad…
—… Pero cómo podría ser cierto. Esos 3 ni siquiera son humanos. Un gato. Un ser inclasificable. Un dios. Ninguno de ellos es humano como para entender…
Ophis a continuación deslizó su mano por la sien de Clive. Proyectó su garra índice y recorrió peligrosamente el rostro del niño dormido. Sintió la tentación de hacerlo…
—… A parte de mentiroso, eres ingenuo y tonto. Viniste aquí, con un extraño a altas horas de la noche y desobedeciendo a tu madre. TÚ, viniste aquí, solo para morir…
—¡Yaawwn!... muich.
—¿?
Segundos antes de ser atacado, Clive se movió ligeramente y bostezó, para rematar con ruidos de labios acomodándose. Y abrazándose a la pierna derecha de Ophis...
—¿Por qué haces eso? ¿Me oyes?... estás dormido.
El dragón sintió la sangre hervir y por un segundo imaginó destruir al niño de las formas más violentas y dolorosas posibles ¿Cómo se atrevía a tocarla? Ophis recobró los estribos al darse cuenta que no era más que una reacción animal, un cachorro humano durmiendo, desconcertado por un momento de las contradicciones que le provocaría tener conciencia y una vida mortal tan corta como para aprovecharla…
—Así dormido como te vés, no eres tan diferente a cualquiera de las bestias que pululan este mundo. Eres solo un animal indefenso. Un animal muy afortunado. Si no me diera pereza tener que cerrarle la boca a Dragneel y al gato por matarte, te haría añicos ahora mismo…
La lámpara de aceite que había traído Clive se agotó y el dragón permaneció sentado en la oscuridad, mirando a la nada como siempre.
…
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…
Crocus, capital del reino de Fiore.
Dos hombres se reúnen de manera clandestina en un bar en el distrito rojo de la ciudad. Zash Caine tenía una particular debilidad por cierto de establecimiento, amenizado por cierto tipo de compañía femenina.
El lugar estaba repleto de gente aplaudiendo de manera eufórica, bajo efectos del alcohol. Y las bailarinas movían sus cuerpos descubiertos al ritmo de la música Oriental...
—¿Y bien? ¿Cómo salió todo?
—Sin novedad, justo como se esperaba, Zash-sama—dijo el menos corpulento de los 2—La última caravana de comerciantes inició su viaje el martes pasado y se espera que crucen hacia Bosco la próxima semana. Si todo sale bien, claro.
—Lo que queda de Bosco querrás decir—le corrigió Zash—y todo TIENE que salir bien. Veremos qué tanto valen esos vanidosos gremios de magos…
—… Hola precioso… ¿De nuevo por aquí?
—… ¡¿?!
El subordinado se tiñó de mil tonos diferentes de rojo cuando una joven mujer escasamente vestida se deslizó sobre la barra hacia donde estaba Zash…
—Ahora no querida, tal vez en otro momento—dijo Zash mientras repasaba el mentón de la chica con su mano.
Zash le siguió el juego a su falso coqueteo y sacó un par de monedas del bolsillo.
El subordinado recién se relajó cuando la chica regresó al escenario.
—¡Ja-ja!—Zash se burló—¿No ensuciaste tus pantalones tan pronto o si?
—Se-señor...—tartamudeó el hombre—realmente no sé si este sea un lugar adecuado para reunirnos…
Zash minimizó sus quejas pero pidió una estancia privada para conversar mejor. Un cuarto apartado del bullicio de la barra.
—… ¿Cómo anda el humor social?—preguntó Zash.
El gesto del hombre cambió a uno de preocupación.
—… la escasez ya se está sintiendo en las grandes ciudades, incluso en las capas medias de la población…
Zash sonrió complacido.
—… la pequeña princesa pronto descubrirá que tan leales pueden ser las masas ignorantes cuando no tengan que llevarse a la boca.
—… sobre eso señor. Si le soy honesto, yo también estoy preocupado—alegó—… quiero decir, falta muy poco para el invierno y nuestras reservas de comida…
—Cálmate—Zash lo calló—nosotros estaremos bien. Tenemos el apoyo de varios gremios de comerciantes y de la corporación Junelle.
—Pero señor, recuerde también que la reina dió instrucciones específicas de no permitir que los grandes comerciantes de Joya dejen el país. Sin embargo, nosotros a través del ministerio de relaciones exteriores la desautorizamos y les dimos salvoconducto para cruzar por tierra, utilizando el estrecho canal que aún no ha sido conquistado por Álvarez…
—No debes preocuparte, es completamente legal—dijo Zash—nuestra pequeña reina ignora las más sencillas directrices del derecho internacional. Ningún gobernante puede restringir la salida de extranjeros o confiscar sus bienes de la manera que ella pretende hacerlo. Es muy inexperta—dijo Zash de forma despectiva—además, no olvides que la guardia fronteriza de esa región ya está de nuestro lado...
—¡Pero señor! Si ella lo descubre...
—Inevitablemente lo hará, y cuando ese momento llegué será muy tarde. Solo debemos asegurarnos mantener bien aprovisionado al ejército durante la escasez para asegurarnos su lealtad.
Zash se sentía muy confiado en sus afanes conspirativos.
«… La realeza de este país nunca ha tenido al ejército como su prioridad y deberían ser fáciles de influenciar, ya que la mayoría de la tropa son hijos de campesinos y agricultores con sueños de gloria frustrados… »
…
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NOTAS DEL CAP
¡Hola a todos!
Espero que la espera haya valido la pena.
Pensé este cap como una especie de transición, terminando así la "introducción" al viaje de Ophis y Natsu y ya retomando las tramas para el resto de los personajes que se quedaron en Fiore. Espero no haberlos aburrido (Y a los que se dieron cuenta de la referencia dentro el cap los felicito por ser unos lectores atentos ;V)
¡Nos leemos en la próxima entrega! Saludos especiales para:
Rosalva
48
MPrime
Lau01
LiliGI27
renobatsu72
Gracias por su lealtad y sus comentarios 😉
