15. Momento
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
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…
«… ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES VIVO?!... »
Hyrum, ángel del dios Ankhseram, no daba crédito a lo que veía, esforzándose por levantarse y fracasando en el proceso.
Ophis también se desplomó en un intento de ponerse en posición de combate. Ninguno de los 2 estaba en condiciones de pelear y los únicos capaces de mantenerse al menos en pié eran Natsu y Happy…
—D-dragneel…—Ophis habló débilmente.
—Dime…
—¿Tienes fuerza para un ataque más?
—Lo siento. También estoy en mi límite… ¡Uff!—confesó Natsu también adolorido.
Hyrum también se veía en terribles condiciones por el miembro perdido, igualando su estado de mutilación al de Ophis, pero ciertamente menos herido que ella… La niña dragón hubiera querido poder rematar a ese desgraciado pero ahora no le quedaba otra alternativa que dejarlo ir…
«… ¡Maldición! ¡Quiero ahogar a este maldito con su propia sangre pero no me quedan fuerzas!… »
Natsu por su parte observó el campo de batalla de lado a lado: Todo estaba devastado y todos los árboles a medio kilómetro a la redonda se caían a pedazos mientras seguían ardiendo. Parecía el infierno: Tierra arrasada, brasas ardientes y ceniza por todo el suelo.
—¡Tú… ¡Muchacho!
—¿Eh?—Natsu se asustó ante el señalamiento de Hyrum.
El ángel se puso de pié con gran dificultad. Natsu amasó valor al comprobar el débil estado de su enemigo y se le acercó.
—¡No bajes la guardia!... ¡Coff-coff!—Ophis advirtió tosiendo sangre.
—Natsu…—Happy quiso decirle que no hiciera caso al llamado.
«… ¡Ese cabello! ¡Ese maldito cabello rosa! ¡ES ÉL! ¡Maldición, es ÉL!… » pensó el ángel
—¿Qué mierda quieres? ¿No tuviste suficiente?—Natsu le dijo al ángel en forma amenazante.
—¿Cuál es tu nombre?...
—Natsu Dragneel, soy un mago de Fair… ¡Gulp!
—¡Natsu, cállate!—Happy se apresuró a taparle la boca.
—¡¿DRAGNEEL?!—El ángel exclamó con vehemencia—¡¿Dragneel?!
Happy lo había hecho callar honrando el acuerdo al que ambos habían llegado, de no hacer nada que manchara la reputación del gremio. Pero por cómo se alteró Hyrum al escuchar el nombre familiar de Natsu, le dió a entender que ya era tarde para proteger su buen nombre…
«… Esto es algo muy inusual… » Ophis pensó.
—Si, es mi nombre ¿Qué tiene de raro?—le preguntó Natsu en forma grosera.
—Tú… ¿Por qué?... ¡Es imposible!—el ángel tartamudeaba—¡¿De dónde saliste, maldito monstruo?!
El ángel decía frases incoherentes. La expresión de confusión de Hyrum y su creciente ira hacia Natsu tuvieron una gran impresión…
«… ¿De qué está hablando este idiota?… »
—... qué… ¡¿QUÉ DIABLOS HACES VIVO?!...—el ángel le gritó a Natsu—¡Yo te vi morir!
El grito del ángel resonó tan fuerte, tanto por la impresión de la revelación como por la fuerza del grito, que opacó al chasquido permanente de los árboles y la tierra ardiendo antes de hacerse cenizas. Happy se congeló ante la exclamación. Miró el rostro de su amigo: Natsu tenía el rostro impasible…
—¡Me confundes con alguien más!—le gritó Natsu de vuelta—¡Yo no te conozco!
—¡Pero yo a tí sí!—exclamó Hyrum—¡Hace más de 400 años te vi arder junto a tus padres!.. y tu hermano…—el ángel hizo una pausa—Tu hermano vivió y tú moriste esa noche…
El Exceed tragó seco y buscó la reacción del joven: Gruesas gotas de sudor resbalaban de su sien. El estado catatónico que el joven mostró cuando Zeref le hizo la misma revelación no se repitió en esta ocasión, pero igualmente puso a temblar a Natsu y le puso todos los pelos de punta…
El ángel entrecerró los ojos con sospecha.
—Pero aquí estás… VIVO… y ahora eres un demonio… —Hyrum levantó ambas cejas con sorpresa—¡Lo hizo! ¡Ese desgraciado lo hizo! ¡Te trajo de vuelta como uno de sus engendros!—anunció furibundo.
Natsu se quedó mudo sin poder responder. Distraídos e impactados como estaban no notaron que de a poco, el cielo se iba llenando de nubes tormenta…
—¡Yo tenía razón!—el ángel continuó—¡Debimos haberlo dejado arder junto contigo esa noche!... ¡Y ahora, incluso estando muerto, él sigue causando dolor al mundo a través de tí!...
️¡CRAAAAASSSH! ️
¡Un gran trueno resonó en el cielo!
—¡¿Qué demonios?!—Ophis se alertó, junto a sus subordinados.
Una luz descendió desde el cielo e iluminó al malherido Hyrum, y ante la atónita vista de todos, el sujeto cambió completamente de actitud y empezó a hacer como que conversaba con algo o alguien…
—¡Mi señor Ankhseram!... ¡Por favor disculpe mi fracaso! ¡No hay justificativo para ello! ¡Me pongo en sus manos!...
—¡¿ANKHSERAM?!—Ophis también se paralizó.
«… ¿Con quién está hablando este demente?... » Happy pensó confundido.
Natsu tenía el rostro en blanco, viéndolo todo desde una perspectiva muy lejana. Su propio impulso de autoconservación le exigía distanciarse de aquellas afirmaciones, muy a pesar de las pruebas.
«… Se está confundiendo… ¡No puedo ser yo!... Yo no soy un demonio… »
—Hyrum… ¡Regresa cuanto antes!
La espectral y poderosa voz se escuchó en todo el lugar. Poderosa. A pesar de ser sólo unas palabras, todos los presentes sintieron sus almas caerse a lo más bajo de sus cuerpos cuando la oyeron, a pesar de no sentir ningún poder mágico. Simplemente se trataba de una presencia tan imponente y amenazante que les obligó a bajar la cabeza a todos los presentes…
—¡Sí señor!—el ángel se cuadró de inmediato a la orden. En poco más de 5 segundos y a pesar de su evidente agotamiento, Hyrum concentró una magia desconocida pero que no constituyó amenaza para sus enemigos, sino que en su lugar, dotó a todo el ambiente de una sensación de paz inusitada…
✨¡Flush!...✨
De inmediato, el cuerpo de Hyrum comenzó a deshacerse en partículas de luz, que ascendían junto con la luz divina, siendo esto la evidente señal de su retirada, confirmando la victoria de Ophis y sus aliados sobre el ángel…
«… ¿Ganamos? ¿De verdad ganamos?... »
A pesar de esta gran noticia, ninguno de los tres pudo sentirse tranquilo. Las perturbadoras revelaciones que dijo el ángel tras ser derrotado rtumbaban en la cabeza de Natsu, en una especie de tortura mental para él…
Antes de desaparecer por completo, el ángel le dijo una última cosa a Natsu:
—... Este no será nuestro último encuentro. No sé si será por mi mano, pero te garantizo que esto no se quedará así. Tu sola existencia es una ofensa ante todo lo bueno y lo natural… ¡Tendrás que responder por los pecados de tu hermano!…
El ángel habló con un gran dejo de misticismo mientras profirió su amenaza final, para desvanecerse y desaparecer por completo después, dejándolos llenos de nuevas y escalofriantes preguntas…
La luz se apagó y la oscuridad de la noche volvió a llenar todo.
Natsu se quedó con la mirada vacía…
—¡Bluagh!... ¡Coff-coff!—Ophis volvió a vomitar y toser sangre.
—¡Natsu!—exclamó Happy…
Ese pequeño escándalo sirvió para que el joven saliera de su trance y recobrara el sentido. Repentinamente, la condición de Ophis empeoró.
—¿Ophis?...—fué lo único que Natsu alcanzó a preguntar.
—¡Coff-coff!
Ophis se debilitaba cada segundo y su piel antes pálida ahora lucía decolorada a un morado-negruzco, símbolo de que su cuerpo estaba muriendo…
—Fru-fruta…—Ophis volvió a pronunciar. Deliraba por la fiebre extrema.
—¡Tenemos que llevarla con el equipaje cuanto antes!—Chilló el Exceed.
—Si… ¡Ungh!
En un acto sin precedentes, Natsu levantó a Ophis en brazos, sintiendo sus propias heridas abrirse por el esfuerzo. El hombro y todo el costado derecho de la cara le dolían…
«… Vamos Ophis, resiste ¡Ya casi lo conseguimos!... »
...
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...
La roca de la eternidad, en la guarida de Ankhseram…
Moribundo y cubriéndose el muñón amputado, el ángel Hyrum regresaba a reportarse con su maestro, esperando el final de su existencia o algún castigo equivalente por haber fallado en su tarea divina.
—Mi señor… ¡Coff-coff!—el ángel tosió sangre—he vuelto…
A pesar de sus graves heridas, Hyrum notó algo extraño en el lugar. La calidad de magia era muy diferente y el trono de piedra de su amo estaba dado vuelta al revés…
—¿Señor?
—Veo que sobreviviste, Hyrum…—El dios se encontraba de espaldas, cubierto por su manto habitual y sosteniendo su bastón dorado.
—¡Así es, mi señor!—respondió Hyrum, postrándose de inmediato—... ¡No tengo excusa para mi falla! Estoy listo para aceptar cualquier castigo que considere adecuado… Pongo mi vida en sus… ¡bluagh!—escupió sangre otra vez— pongo mi vida en sus manos.
El ángel bajó aún más la cabeza y le enseñó el cuello, ofreciéndole tomar su vida allí mismo…
Pero contrariamente a cualquier cosa que pudiera anticipar, Ankhseram hizo algo inesperado.
—... No voy a matarte, Hyrum—anunció el dios en forma serena pero firme—En estos momentos no puedo perder más elementos considerando mis planes a futuro, y eso los incluye a ambos…
—¡Se lo agradezco mucho mi señor! No soy digno de su paciencia y misericordia—El ángel se deshizo en reverencias de gratitud.
Luego de eso, el trono de piedra del dios se dió vuelta para mostrar finalmente su rostro… Hyrum se desconcertó al ver su refrescada apariencia.
El decadente cuerpo del dios ahora mostraba una recuperación increíble: Recuperó bastante tono muscular y su debilitado rostro lucía renovado y más fuerte. Era una mejoría en verdad increíble considerando la maldición de la que había sido víctima…
—¡Mi señor!... su cuerpo está… ¡Coff-coff!... —el ángel volvió a toser—Puedo sentirlo. Parte de su poder ha regresado…
La condición del ángel empeoraba a cada segundo y el dios reaccionó ante ello.
—Levanta la vista, Hyrum. Como dije, no estoy en posición de perder más recursos… —Ankhseram elevó la voz—¡Haniel, ven aquí!
—¡¿?!—Hyrum se desconcertó al oír el nombre.
"... eso los incluye a ambos… "
Desde la parte superior, una figura alada descendió donde ellos y el ángel sintió una presencia muy familiar…
Una belleza impecable, una mujer con lustroso cabello negro azabache. llevaba una máscara de grulla, que se retira de su rostro de inmediato. En sus sienes izquierda y derecha hay dos cuernos gruesos que sobresalen torcidos hacia atrás, y en su cintura hay un par de alas negras de ángel. Uno de sus ojos está cubierto con un parche finamente decorado y el iris del visible es dorado…
—Haniel… ¡estás aquí!—dijo Hyrum impresionado.
—Deja que ella atienda tus heridas. Luego continuaremos nuestra planificación…
—¡Si, mi señor!…
...
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…
A las afueras de la zona de Letzenwald, Reino de Minstrel…
—¡Coff-coff!... aaahj…—Ophis exhaló con dificultad.
—¡Resiste un poco más!. Llegaremos dentro de muy poco…
La pequeña mentira no engañó al dragón, pues el grupo se alejaba lentamente del campo de batalla y estaba todavía lejos de regresar a la zona de los cañones rocosos. Happy estaba demasiado agotado como para volar, por lo que atravesaban poco a poco los restos del bosque. Estos todavía ardían débilmente y a punto de extinguirse, con ya escasa materia que consumir…
El peligro todavía los acechaba en esos momentos. Ophis todavía recordaba claramente que los fieles de Ankhseram mantenían armas antiaéreas mágicas en los alrededores para impedir su escape por aire, las cuales ya les habían disparado al entrar en la emboscada de los Jar'gols. No tenían manera de saber si esas fuerzas seguían en los alrededores y dada la penosa condición de los tres incluso unos simples humanos podrían amenazar sus vidas.
A pesar de su concentración en salvar a Ophis a sí mismo, Natsu tenía la escalofriante sensación de que alguien los observaba, de igual forma que Ophis había hecho con ellos en Giltena…
La pequeña Ophis viajaba en la espalda de Natsu, luchando por respirar a cada instante. Natsu no estaba en mejor condición, pues había recibido heridas profundas en el hombro y también sintió extrañamente adormecido todo el lado derecho de su cuerpo, aquel que sufrió la transformación demoníaca durante la batalla…
Happy todavía sentía escalofríos de recordar toda la experiencia, sin poder determinar que parte de todo fué lo peor… ¿La aparición del monstruoso Samael? ¿La aparente invencibilidad de Hyrum?… O la transformación demoníaca de Natsu y la perturbadora revelación final del ángel…
"... ¡Hace más de 400 años te vi arder junto a tus padres!.. y tu hermano… Tu hermano vivió y tú moriste esa noche… "
¿Entonces este sujeto conocía a Natsu de antes? ¡¿De su vida anterior a la maldición de Zeref?!... Tampoco estaba para nada tranquilo después de oír la espectral voz del superior del ángel… Estaba muy seguro de haber escuchado el nombre de Ankhseram. El dios de la vida y la muerte, ya olvidado por muchos. Aquel que maldijo a Zeref y con ello desencadenó prácticamente todos los eventos que condujeron hasta el final de la guerra…
—¡Glubs!
Happy tragó en forma nerviosa al entender que con sus más recientes actos, Ophis y Natsu se arriesgaban a ser marcados de la misma forma que el mago oscuro… Natsu ya no tenía el último poder de Igneel y no podría defenderse de un ser de tal grandeza y poder…
—Natsu—Happy le habló.
—¿Qué pasa?
—Sobre lo que dijo ese sujeto al final…
—Yo no lo conozco—Natsu lo interrumpió de inmediato—¡Es un mentiroso! Aún si fuera verdad ¿Qué importa? Es pasado…
—Natsu…
—No quiero hablar del tema ahora ¿No te parece que no es el momento para eso? ¡Ungh!—dijo Natsu, adolorido y malhumorado…
Happy calló y le dió en parte la razón. Ahora la prioridad era buscar un refugio y atender las heridas de Ophis. El dragón escuchó en silencio toda la conversación…
«… El pasado SIEMPRE importa… » Aún moribunda, Ophis pensó una reflexión contraria a lo que Natsu dijo.
Happy se distrajo mirando al suelo y descubrió que Natsu andaba descalzo.
—Tus sandalias…
—Se derritieron hace rato. No aguantaron más…
Happy torció la cara con preocupación, porque Natsu ya no tenía más repuestos de calzado. La fatiga y el dolor en el hombro fastidian al joven.
—Tengo hambre…—se quejó Natsu.
—Yo también—secundó Happy.
—¡Aaahj…—Ophis intentó hablar—rá-pido…
—¿Eh?
—¡Rá-pido… ¡Coff-coff!
Natsu sintió a Ophis agitarse aún más en su espalda y asumió que ella se estaba quedando sin tiempo, por lo que se apresuró a calmarla…
—Resiste…
—Veneno… ustedes… ¡To-do!—el dragón chilló débilmente.
Happy se dió cuenta que Ophis quiso advertirles de algo… pronto el Exceed se tapó la nariz al sentirse golpeado por un penetrante y poderoso olor a podredumbre, que llenó todo el aire…
—¿Qué pasa?—se preguntó Happy.
Si Happy sentía molestias por aquello, la sensación se multiplicaba por mucho para Natsu. El joven sentía una quemazón en todas las vías respiratorias…
—¡Coff-coff!... ungh…—Natsu tosió—¡Este olor es insoportable!
—¡Natsu, mira!
Ambos se asustaron al ver las ruinas de lo que alguna vez fué un frondoso bosque deshacerse y podrirse en una masa fangosa que apestaba a kilómetros…
Natsu levantó su pié descalzo al sentir algo viscoso… ¡Incluso el suelo se derretía!
—¡Ugh!
—¡Va-vamonos… ¡Va a afectarnos también… ahj-ahj…—Ophis jadeó.
El joven aceleró el paso para alejarse de allí. A su espalda, incluso la tierra moría y se podría.
...
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…
La roca de la eternidad, en la guarida de Ankhseram…
En un salón pequeño dentro la fortaleza de la Roca de la eternidad, Hyrum, ángel de Ankhseram, era atendido de urgencia por su recientemente aparecida compañera: Haniel, segundo ángel, que se presumía muerta desde hace mucho tiempo…
—¡Quédate quieto! Debo parar la hemorragia o tu recuperación será más lenta…—La mujer lo reprendió—Sé que no nos hemos visto en siglos, pero por ahora debes reposar…
Hyrum no se contuvo e inició el interrogatorio con gran alevosía:
—Cuando fuí a buscar a Samael… Me enviaste un mensaje. ¡¿Qué estabas haciendo allí?!... yo te creía muerta. ¡Nosotros te creíamos muerta!—dijo Hyrum en forma demandante.
Haniel se apresuró a calmarlo.
—Nuestro señor conocía mi paradero y mis intenciones. Yo solo cumplí sus órdenes con un encargo especial…
Hyrum se desconcertó aún más al oír semejante revelación.
—Me sorprende que nuestro señor no confiara en mí como para decírmelo. Incluso cuando le reporté que me contactaste…—Hyrum replicó.
El ángel no ocultó su decepción por la pragmática decisión de su dios de ocultar sus planes incluso entre sus subordinados de más confianza…
—Mi cobertura debía ser perfecta. Incluso el que tú lo supieras podría arriesgar mi misión—Haniel se excusó—Nadie debía descubrirme si quería lograr volver con mi encargo de manera exitosa.
—¿Y bien? ¿Lo lograste?
—Así es. ¿Viste la mejoría en la salud de nuestro señor, verdad?
—¡Entonces tú…
—Si. Una magia muy particular que se encontraba en ese lugar. Tardé casi 400 años en reunirla y ahora nuestro señor tiene un poco más de tiempo gracias a ello…—dijo la mujer sin demasiada emoción.
—Oh, ya veo. Por un momento creí que ahora tenías la habilidad de sanar a nuestro señor—dijo Hyrum.
Ella negó con la cabeza.
—No. Sólo le compré tiempo. La maldición que le lanzó el mago oscuro lo sigue afectando—Haniel habló preocupada—Pero ustedes han insistido en atacar a Ophis ¿Verdad? La obsesión de mi señor Ankhserm con sus deberes va a matarlo uno de estos días…
—Ella es un peligro y tú lo sabes—admitió Hyrum—Estábamos convencidos que la mejor opción era acabar con ella ahora que no tiene toda su fuerza… Además, también hay un segundo motivo para interesarnos en Ophis…
—Lo sé. Y a pesar de que lo comprendo me parece que se precipitaron a actuar con tan pocos recursos…
Hyrum levantó ambas cejas de la impresión cuando la mujer hizo tan suspicaz comentario. ¿Acaso ella conocía los planes que ahora tenían para Ophis?
—No tienes que sorprenderte tanto—dijo Haniel—El señor Ankhseram ya me contó los detalles cuando regresé. Ustedes sospechan que tal vez que Ophis tenga la respuesta al enigma de qué poderes usó Zeref Dragneel para maldecir a nuestro señor y poder contrarrestarlo.
—Si ya lo sabes, entonces entiendes que no tenemos tiempo que perder. La condición de nuestro señor empeora cada día que pasa… ¡Debemos darnos prisa!
Haniel se puso triste al recordar a una vieja compañera de armas cuyas habilidades podrían salvar a su dios, la susodicha había muerto en la guerra…
—Tendríamos más tiempo si Raphaela estuviera aquí. Ella era el médico. Ese no es mi don y lo sabes…
—Exacto—Hyrum se lamentó por su amiga. Es una lástima que ella ya no esté con nosotros… sería muy útil ahora. Quiero decir, ¡Incluso me sorprende que tú estés viva!
Haniel le sonrió con calidez.
—No seas ingenuo. Sabes que mientras nuestro señor Ankhseram viva, nosotros siempre podemos ser convocados a su lado aunque seamos derrotados.
—No fue así para nuestros otros compañeros…
La mujer suspiró y bajó la cabeza.
—Eso fue diferente. La última Guerra Santa nos quitó mucho a todos. Y sumado a eso, la guerra personal de nuestro señor contra el mago oscuro tuvo un resultado desastroso—reflexionó Haniel.
—Y ahora solo quedamos nosotros 2…
—Si… Ahora sólo quedamos 2…
Ambos ángeles recordaron con arrepentimiento el conflicto entre Zeref Dragneel y su dios Ankhseram. Nunca se lo echarían en cara, pero el tiempo demostró que aquella pelea fué el comienzo de la decadencia de su causa y su religión. Ni siquiera la última guerra santa les supuso un golpe así de grave.
Posterior a eso, Haniel observó el muñón de Hyrum con preocupación.
—Tenemos que hacer algo con tu brazo perdido. No serás muy útil para ayudar a nuestro señor sin él.
—Me las arreglaré—replicó Hyrum—además, era obvio que lo perdería de todas maneras cuando Samael desapareciera. Asumí eso en cuanto nuestro señor propuso esta solución. Su plan era perfecto. El que fracasó fui yo…—el ángel se culpó por el fracaso de la operación.
«… Y por ende, no merezco que el señor Ankhseram me perdone la vida. Debo compensar mi falla cuanto antes… » Hyrum reflexionó en su mente.
—Bueno-bueno, aún habiendo perdido, al menos lograste arrancarle uno a ella…—replicó Haniel, asumiendo una actitud optimista.
—Eso no significa nada—insistió Hyrum—Aún sin ese brazo, si Ophis recupera toda su fuerza, no podremos hacerle frente…—dijo el ángel en forma depresiva.
—Veo que no has cambiado. Eres demasiado tajante y lo ves todo tan blanco o negro—comentó la mujer.
—¡Servimos a los dioses!. Si nuestra moral es tan endeble y gris como la de los mortales, no podemos imponer autoridad sobre ellos. Ese siempre fue el problema contigo. Siempre quieres ver el vaso medio lleno y eso no está bien—la criticó Hyrum.
Ella le hizo un gesto de displicencia antes de responderle.
—Es ese radicalismo e intolerancia a nuevas ideas el que desató las guerras santas que tanto costaron a los dioses que se quedaron en la tierra tras el gran cataclismo—argumentó Haniel—Y desafortunadamente, ese mismo proceder fué el que enfrentó a nuestro dios con Zeref Dragneel…
Hyrum la miró mal con un pronunciado gesto amenazante. No toleraría las críticas a su Dios y su fuerte respeto por las responsabilidades de ser el guardián de la vida y la muerte.
Haniel se percató de inmediato y se apresuró a explicar su punto:
—... no me malinterpretes—dijo Haniel—No estoy diciendo que el mago oscuro no merecía el castigo de nuestro Dios. Sólo digo que un enfoque diferente hubiera funcionado mejor… si no queríamos que él causara problemas cuando ya había extraviado irremediablemente su camino, entonces debimos haberlo matado desde el principio, justo como tú sugeriste…
Haniel dijo eso último casi en un susurro, aceptando el error. Hyrum torció la cara con asombro y algo de molestia por que le dieran la razón con eso recién tantos siglos después.
Antes de que Hyrum hablara de nuevo, ella se adelantó:
—... Si. Lo admito—afirmó Haniel—Hace 500 años, tenías razón. Debimos haberlo matado cuando era un niño. De otra forma no habríamos terminado así. ¿Y te digo algo? Creo que nuestro señor también lo cree, pero sabes que nunca lo va a admitir. Yo creo que fue por eso que perdonó tu fracaso en esta ocasión… además, tú lo oíste bien: Sólo le quedamos nosotros 2.
Hyrum frunció el ceño con algo de duda, pero coincidió con Haniel y mejoró su humor para con ella, tornándose más cooperativo para la curación…
—Dime una cosa—preguntó Haniel llena de curiosidad—¿Qué se siente pelear contra Ophis? ¿Cómo es él o ella en persona?
—Ella. Es una "ella"—confirmó Hyrum—Al menos lucía así…
—¿Y?
—No fué lo que esperaba—confesó Hyrum algo decepcionado—... al principio me pareció muy inexpresiva. Luego, perdió el control en plena batalla y pude tomar ventaja por un breve momento. Pero lo importante es que a diferencia de lo que dicen las leyendas, no sentí la sed de sangre y destrucción que se le atribuye tanto.
—¿En serio?
—Si. Es más, hizo algo muy extraño—comentó Hyrum con escepticismo—Cooperó con unos mortales para vencerme. Eso no es algo que esperarías de un dragón y menos de uno de su calibre…
—¿Sus nuevos subordinados?—replicó Haniel extrañada—¿A qué te refieres?
—Que si no hubiera sentido su maligna y salvaje aura de dragón, el cómo se comportó al final me hubiera hecho dudar que era ella: En ese momento, esos 3 parecían un equipo…
Haniel también se consternó al oír esa afirmación. ¿Un dragón como Ophis peleando codo a codo con mortales?
—Mmm… supongo que esta vez tiene subordinados muy especiales o algo así—reflexionó Haniel—Especiales en el sentido de habilidades claro está. Porque seamos honestos, ella es un monstruo incapaz de sentir apego por algo…
Hyrum endureció su gesto y apretó el puño de su brazo restante, denotando una actitud de frustración.
—De hecho. Sus subordinados esta vez son muy particulares… y peligrosos.
—¿Eh?
—Uno de ellos es una bestia sagrada de tipo desconocido, y el otro es mitad demonio. Es el quinceavo…—Hyrum dijo con tono sombrío.
—¿"Quinceavo"?—Haniel dudó.
—El quinceavo demonio Etherias creado por Zeref Dragneel: ¡Su hermano menor!
Haniel retrocedió unos pasos de la impresión y procesó la revelación por breves momentos…
—Eso es imposible, ¡él murió junto a sus padres esa noche!. Si lo que dices es cierto, eso quiere decir que… ¡Oh dios mío!
—Si. Lo hizo. ¡Ese miserable lo consiguió!…—Hyrum dijo con enojo—Resucitó a su hermano menor. Cometió el pecado más grave que puede castigar nuestro Dios: Revivir a un muerto. Traer un alma que ya cruzó al otro lado y forzarla a volver a su cuerpo…
...
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…
Una vez estabilizada la condición de Hyrum, ambos ángeles se apresuraron a informar a su dios de sus descubrimientos.
Ankhseram escuchó sin interrumpir, hasta la última palabra. Recién cuando ambos terminaron su reporte, se dejó imbuir por la furia…
—¡Que los cielos y la tierra retumben para maldecir a esos gusanos y a toda su descendencia, que violan todo lo sagrado y esparcen su corrupción por el mundo; que sus almas no encuentren reposo hasta el fin de los tiempos!...
El dios maldice a Zeref y a toda su familia, pero debido a su falta de poder, dichas amenazas deben quedar en palabras, por el momento.
Sus ángeles lo observan firmes, en posición de descanso, como fieles soldados.
Ankhseram recupera el control, y con su magia acciona un mecanismo del centro de la sala de tronos dispuestos en círculo. Una pirámide de roca emerge del suelo y una esfera de luz se forma justo encima. Las figuras en su superficie se organizan formando continentes y mares…
Un mapa privado, de toda Earthland. O al menos, de todo el mundo conocido que en algún tiempo había profesado la antigua religión.
—Hyrum, Haniel…
Ambos ángeles, ya debidamente vestidos con sus elegantes uniformes de estilo militar se arrodillan en silencio delante del dios.
—Vayan ahora y reúnan a los Jar'gols y toda criatura mágica o sacerdote que todavía sea leal a nuestra fe. Ordénales que prediquen, esparzan mi palabra por todo lugar a su alcance…
—¿Señor?...—replicaron ambos, sorprendidos.
Tras la última batalla con Zeref y el posterior avance de la civilización humana, los dioses en general habían quedado relegados y privados de los poderes adicionales que les proveían las plegarias de los mortales…
—Ahora mismo necesitamos reunir todo el poder que podamos… Nuestro siguiente encuentro con Ophis será más desafiante. Debemos asumir que sus poderes crecerán mucho más para cuando ese momento llegue…
Ambos ángeles se colocan sus máscaras ceremoniales. El zorro para Hyrum y la grulla para Haniel. Se ponen de pié al escuchar la orden.
—¡Entendido!
El Dios guardián de la vida y la muerte Ankhseram toma acción.
Sus últimos 2 seguidores lo acompañan.
Por la venganza contra Zeref Dragneel y su legado, por la muerte de sus 10 queridos sirvientes.
Esta vez seguro, borrará el linaje de los Dragneel de la tierra…
...
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…
Reino de Minstrel, ubicación desconocida…
—¡Uff! ¡Lo conseguimos!—Happy suspiró con alivio.
Finalmente el grupo logró salir por la boca del ancho cañón que servía de entrada natural al bosque. Pronto alcanzaron la parte más árida y seca, que durante la noche era fría y lúgubre…
Ni bien Happy anunció que habían llegado al punto designado, Ophis empezó a sacudirse en la espalda de Natsu en forma muy imprudente…
—¡Oye Ophis, basta! ¡Vas a caerte!
¡Plaf!
Ophis cayó al suelo cual costal. Con suma dificultad se sentó y apoyó la espalda contra una roca…
—¿Estás bien…
—¡Déjame!—Ophis se emberrinchó—¡Dame las malditas frutas!...—El moribundo dragón escupió su orden con gran desesperación.
—¡Frutas, entiendo!
Happy se apresuró a sacar todo el equipaje de su escondite y buscó el valioso cargamento: Las frutas que habían recuperado de los árboles malditos en el bosque del demonio Vor'goruk…
—¡Ahj-ahj-ahj!... ¡Bluagh… Bluagh…!... ¡Coff-coff!
Happy se paralizó un momento al ver al dragón volver a toser y escupir fluidos oscuros. Ophis prácticamente estaba vomitando sus entrañas. Al mirarla de pies a cabeza, Happy observó las catastróficas consecuencias de la batalla: A Ophis le faltaba el brazo derecho desde el hombro, y producto del poderoso veneno de Samael, su cuerpo ya había empezado a pudrirse también…
—¡Happy, dáselas de una vez!—Natsu se alarmó también.
—S..si…
El Exceed obedeció con mucho escepticismo, dudando si unos frutos de dudosa procedencia servirían para sanarla…
«… Se ve en las últimas… ¿Cómo va a curarse comiendo estas cosas?… »
El dragón prácticamente se los quitó del brazo y con gran voracidad y desesperación, Ophis engulló los misteriosos frutos uno tras otro sin masticar nada, hasta que solamente quedaron 3…
—aahhhj…—Ophis suspiró largamente.
Los gemidos y jadeos del dragón se hicieron más largos y suaves, demostrando su alivio al recibir el misterioso tratamiento. Tras unos pocos minutos, su respiración pareció estabilizarse también y dejó de escupir sangre por la boca. Aún así el estado de su cuerpo era deplorable y los rastros de podredumbre persistían. Cualquiera llegaría a pensar que aquello fue como mucho un analgésico…
—... déjenme sola unos instantes… quiero estar sola un rato…—solicitó Ophis, en un tono de voz depresivo.
Ambos se extrañaron mucho, no tanto por la petición como tal, sino por la forma tranquila y hasta amable con la que lo pidió. Normalmente, Ophis simplemente escupiría una órden grosera…
—De acuerdo…—musitó Happy.
Natsu y Happy se alejaron y la niña dragón permaneció sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la piedra. Los amigos se acurrucaron a unos metros de allí, buscando refugio cerca de una de las cavernas formadas por las enormes rocas que yacían regadas por toda esa área…
«… ¿Qué estoy haciendo?… »
Los pensamientos de Ophis divagaban entre la incredulidad y la confusión. La impresión y el miedo, sentido por primera vez en mucho tiempo. El miedo, casi desconocido para un dragón, la llegó a hacer sentir perdida. La sensación de estar a punto de morir…
"... Un verdadero dragón tiene orgullo, y si no es capaz de prevalecer en una batalla por sí mismo ¡Entonces merece la muerte!... "
En sus incontables milenios de existencia, nunca antes había estado así de cerca de perecer. Ni siquiera hace 20 000 años, cuando fué derrotada y encerrada por la extinta alianza. En ese momento, sus grandes poderes la protegieron de la acción letal del veneno de Samael y la consecuencia fué perderlos, pero no morir…
«… ¿Eso significa que merezco la muerte?… ¡Perdí y estos dos me salvaron!... ¡TUVE MIEDO!... ¡Me humillaron!... ¡Maldición!… »
—¡Sniff-sniff!
Ophis empezó a derramar lágrimas y lloró en silencio, a escondidas de sus siervos. Quiso abandonarlo todo. Sentía ser aplastada por tanta indignidad y frustración. ¿Dónde había quedado el invencible dragón infinito, aquel que se galanteaba de controlar la emoción mejor que nadie? Si perder contra un pobre ángel estafeta ya era malo, ser rescatada por dos mortales hacía que su orgullo le exigiera sacarse de su miseria allí mismo, al ser indigna de seguir viviendo…
«… ¿Por qué lo hice? ¿Por qué los dejé ayudarme? ¿Por qué recurrí a las frutas? ¡Tuve miedo y soy una cobarde! ¡He violado mis principios! ¡Eso no está bien!… ¡Debí haberme quedado a morir ahí!… »
Ophis recordó con gran vergüenza sus propias palabras con las que los animó antes de la batalla:
"... ¡¿Quieren que nos matemos intentado enfrentar lo inevitable?!.. ¡¿Eso es lo que quieren verdad malditos?! ¡No les bastó con humillarme al rescatarme y ahora quieren que me rebaje a luchar junto a ustedes y no por encima de ustedes! ¡¿Eso es lo que quieren?! ¡MUY BIEN! ¡PELEAREMOS CONTRA ELLOS!... "
Se había rebajado a pelear codo a codo con ellos…
«…¡Es mucho peor! ¡Ahora me falta un brazo y Ankhseram me busca también! … ¡Si ese es el caso, entonces… »
—¡Glubs!
La niña dragón se rodeó su propio cuello con la mano que le quedaba y estrujó con fuerza. En su estado actual sería fácil terminarlo…
«… mejor morir aquí… »
…
…
…
"... ¡Si te rindes tú, no habrá ya quien que te salve!… "
—¡Coff-coff!
Ophis tosió al soltar el agarre en forma repentina e interrumpiendo su intento de suicidio, al ser invadida por la segunda parte de un viejo recuerdo, aquel que no había compartido con Natsu…
«… Igneel, maldito traidor… ¡¿Quién te crees para decirme eso?!... »
—Sob-sob… —Ophis estrujó su puño y derramó más lágrimas, sólo que esta vez de ira y furia…
Levantó el brazo que le quedaba al cielo y luego sonrió de forma maliciosa…
…
…
…
Por su parte, el Exceed aprovechó para atender a su amigo e improvisó vendajes y cataplasmas para el hombro de Natsu, comiéndose a su vez unos magros restos de comida sobrante para su propio cansancio. Sin embargo, no pudo hacer nada por la cara de Natsu y la sensación de adormecimiento en todo su lado derecho.
Happy le curó entonces la herida de su mejilla, de donde Ophis había cortado un pedazo de cara para salvarlo del veneno.
—¿Duele mucho?
—Antes no tanto…. ¡ouch!—se quejó Natsu—¡Pero ahora sí!
Natsu y Happy observaban a Ophis desde la distancia mientras lamían sus propias heridas.
Llegado un momento, la vieron levantar su mano al cielo, como si intentara coger algo más allá de su alcance. Por su estatura, la vista frontal de Ophis apenas le permitía elevar el brazo lo suficiente para poder alcanzar el horizonte por encima del montañoso cañón que encerraba el valle…
Ophis apretó el puño antes de bajar el brazo.
Aquel enigmático gesto alimentó la curiosidad de Natsu, que no dejó de mirar ni un momento.
«… ¿Qué está haciendo?… » Natsu se hartó de esperar y se le acercó, siendo seguido por Happy.
Ella se quedó quieta sin mirarlos y la sorpresa del Exceed no conoció límites cuando al acercarse vió a Ophis en un estado completamente diferente al anterior…
—... no lo creo… ¡Funcionó!—chilló Happy.
¡Su piel dejó de pudrirse e incluso daba indicios de recuperar el color pálido normal!
Happy también observó que muchos de los cortes superficiales que Ophis sufrió en la batalla ya habían sanado. El Exceed unió los puntos en su cabeza y dió con la fascinante conclusión:
«… ¡Ahora lo entiendo! ¡Es por eso que nos ordenó conservarlas a toda costa! ¡Méndigas frutas! ¡Resultaron más efectivas que la sanación de Wendy o Riku… »
Happy comprendió que aquellas frutas demoníacas que habían conseguido en el bosque de Vor'goruk tenían propiedades curativas muy superiores a las habilidades sanatorias de Wendy. Ophis, que antes estaba al borde de la muerte y sin vuelta atrás ahora parecía estabilizada y fuera de peligro…
«… ¡Es increíble! ¿Entonces, si Natsu se come una, también sanará de inmediato?… » pensó el Exceed.
Happy detuvo su entusiasmo al recordar también cómo se habían originado las frutas milagrosas. Recordó los gritos de los árboles malditos y la transformación demoníaca de Natsu de esa noche…
«… Aunque su origen es demasiado macabro ¡Creo que yo no las comería!… »
Por su parte, la niña dragón tenía de vuelta su dura cara de indiferencia y permaneció con la mirada perdida en el horizonte. Indescifrable como siempre, ambos no pudieron imaginar en qué estaría pensando ahora. ¿Estaría enojada? ¿Agradecida? ¿Asustada tal vez?. No pudieron adivinarlo hasta que habló de manera inesperada…
—... ¿Por qué?... —Ophis le preguntó a Natsu sin perder la expresión seria—TÚ… me salvaste… ¿Por qué?
—Ya te lo dije. Te hice una promesa y no puedo cumplirla si te mueres. No merecías morir. Al menos para mi no…—dijo el joven en forma vaga.
—¿Eso es todo?—replicó Ophis, para nada convencida—... no puede ser todo. Seguro hay otra razón…
Natsu sonrió con burla y se rascó la nuca.
—Yo no pienso de esa forma tan "complicada"… —insistió el joven.
—Si yo hubiera muerto, ustedes habrían sido libres…—replicó Ophis casi en un susurro que disfrazó su inseguridad—¿Te das cuenta?
Natsu y Happy intercambiaron miradas por breve tiempo antes de responderle.
—Lo sabemos…
—¿Y aún así?...—Ophis preguntó sorprendida. Su gesto fue cambiando poco a poco, suavizándose sin que ella se diera cuenta…
—¿Qué quieres que te diga?... —dijo Natsu con una expresión de hartazgo—¡Te juro que ahora mismo suenas tan complicada como Lucy!... Además, si te volverás tan fuerte como dices que serás cuando recuperes toda tu fuerza, entonces hubiera sido muy malo que te mataran antes de lograrlo ¿verdad?
El dragón se llenó de confusión al ser ésta la primera vez que alguien le decía tales cosas. Todos los que la conocían antes de ellos 2 estaban de acuerdo en que lo mejor para el mundo era que el dragón del infinito permaneciera encerrado y condenado al olvido… Y ahora estos 2 la alentaban a continuar y no rendirse, llegando a extremos tan exagerados como pelear por su vida…
«… Maldita sea, Igneel, este mocoso es igual a tí… solo que menos hipócrita… » pensó el dragón con nostalgia.
A pesar de los confusos sentimientos encontrados, Ophis no se permitió perderse en ellos y se esforzó por pensar con la cabeza fría.
«… Pero si ellos se enteraran de lo que hice en el pasado para merecer el castigo que se me impuso, de seguro habrían actuado distinto… »
—Siempre es igual…—Ophis susurró en voz baja e inaudible para Natsu y Happy.
Ya había pasado antes con Igneel ¿Por qué sería diferente ahora? El rey dragón de fuego le había dado la espalda cuando se enteró de quién era y lo que había hecho en un principio.
Se convenció de que la única razón por la que ellos la habían salvado, era por un extraño y vano apego generado por el reciente tiempo compartido con ellos. Una reacción estúpidamente animal e irracional.
Ophis ahora se desconcierta una vez más al analizar la situación con calma y hacer otro humillante descubrimiento…
—Eso significa… que ahora estoy en deuda contigo… ¡Maldición! ¡Estoy en deuda con unos miserables mortales!—Ophis hablaba incrédula—¡¿Cómo pudo pasar?! ¡¿De nuevo?!
Ophis berreaba de forma casi depresiva al considerar un nuevo ultraje contra su orgullo el estar una vez más en deuda con Natsu y ahora también con Happy. Se sintió mucho peor que la primera vez, debido a que en esa ocasión, Natsu la había liberado de su prisión en forma estúpida y completamente accidental, tras la derrota del monstruo que provocó el accidente de tren en Giltena y permitió el descubrimiento del primer orbe con su poder encerrado…
En esa primera ocasión, Ophis no se sintió en paz hasta que la deuda fue pagada, con un intercambio por la llave de Acuario para Lucy. ¡Si! ¡Debía compensarlo de inmediato o la humillación no desaparecería!
—Esto no se puede quedar así… ¡La deuda debe ser pagada cuanto antes o no podré sentirme tranquila!
—¿Qué quieres decir?—replicó Natsu confundido.
Ophis se puso de pié y habló con expresión firme:
—Pideme lo que quieras, y si vale tanto como lo que hiciste por mí, será tuyo…—el dragón anunció con gran vehemencia.
Natsu y Happy la observaron extrañados por la reacción tan exagerada. Ophis volvió a reflexionar y se preocupó bastante al descubrir que la única manera de pagar era con otro favor igual de grande… vida por vida, o en este caso su vida por la libertad de ambos. Se sintió profundamente angustiada y furiosa al contemplar la posibilidad de que la clave para recuperar sus partes perdidas la abandonaría. Riku había probado ser inútil para abrir los orbes sin destruirse a sí misma y Natsu Dragneel se había convertido en su única opción a corto plazo, cuando el tiempo se agotaba cada día que pasaba…
—Grrr…—Ophis gruñó frustrada—No tienes que decirlo… Ya sé lo que vas a pedir…
Ophis cambió su mirada a una muy oscura y hostil. La alegría inicial de Happy se diluyó cuando el dragón los observó con furia ¿En serio creyó que los dejaría marchar así de fácil?
Sin embargo, Natsu hizo algo inesperado: Le sonrió de forma amigable antes de responder…
—¿Por qué piensas que sabes lo que voy a pedirte?
—¿Qué no es obvio? ¿Qué más podrías querer sinó tu libertad? La de ambos…—escupió Ophis en un tono un poco menos hostil.
Natsu la interrumpió y le habló con tono alegre y casi burlón.
—Bueno, para empezar, creo que pensamos diferente en ese aspecto…—Natsu empezó a hablar—para mí, las promesas no se anulan unas con otras… Lo dije. Prometí que te ayudaría por todo este año y también le prometí a Lucy que regresaría a casa. Ambas a la vez.
«… ¡¿EEEHHHHH?!… » Ophis abrió ambos ojos y las cejas se levantaron. Y por primera vez, ambos vieron una emoción auténtica iluminarse en ellos, que desde que la habían conocido acostumbraban a estar vacíos…
—Yo… no sé qué decir…—dijo Ophis, embelesada e incrédula por el impresionante gesto de desprendimiento que Natsu estaba teniendo con ella…
«… Hace mucho-mucho tiempo que nadie es así de estúpidamente amable conmigo… » pensó la niña dragón, sin acabar de creérselo.
—Sólo di que aceptas y ya—le dijo Natsu de manera muy simple.
Ophis frunció el ceño y la emoción de su mirada se apagó para volver a su habitual estoicismo. Hizo un esfuerzo consciente de suprimir las desconocidas emociones que la embargaban. Ellos dos se quedarían a su lado para terminar lo que empezaron. Se sorprendió al descubrir a 2 mortales con más palabra que muchos seres supuestamente "superiores" que había conocido antes…
El dragón detuvo una pequeña sonrisa antes que se formara en su cara y volvió a insistir en su pregunta:
—Bien… escucho. Si no quieres que te deje marchar, entonces, ¿Qué es lo que quieres?
—Quiero que el viaje sea diferente, para empezar—Dijo Natsu—¡Nada de asesinar gente que no nos ha hecho nada!—sentenció con gran seguridad.
—Y podrías también empezarnos a tratar mejor…—añadió Happy—¡Menos agresividad por favor!
Ophis hizo un tierno puchero y ladeó la cabeza de lado.
—Eso va a retrasarnos… va a retrasarnos mucho…—se excusó el dragón.
—Bueno—dijo Natsu con alegría malsana—Es eso o dejarnos marchar a casa y quedarte sin nada… je-je
Ophis volvió a fruncir el ceño y a mirarlos con rabia contenida. El dragón apretaba los puños de lo frustrada que estaba. Happy se puso nervioso al pensar que tal vez Natsu estaba presionando más de lo que en realidad podía.
«… ¡Glubs!... Natsu, ten cuidado con lo que dices… »
Tras un breve momento de tensión, Ophis tomó su decisión…
—Fuuu…—Ophis soltó un suspiro—¡Bien! Supongo que no me queda otra opción…—dijo mostrando mala gana, pero ciertamente contenta en el fondo.
Ambos amigos intercambiaron miradas de complicidad y Ophis se extrañó por ello.
«… ¿Y ustedes dos en qué están pensando?… »
Natsu no pudo evitar alegrarse. Incluso tal vez más allá…
—Entonces… ¿Ahora somos amigos?—preguntó Natsu con ingenuidad y una gran sonrisa en su cara.
—Wow, no te hagas ideas que no son—Ophis se apresuró a corregir—Somos simplemente, Uum…—Ophis lo pensó un momento—Conocidos. Somos conocidos que viajan juntos. Eso y nada más…
—Es un inicio—respondió Natsu todavía sonriente, conforme por el momento—Entonces, ¡Creo que este será el inicio de una gran Conocidostad!
—Esa palabra ni siquiera existe…—Ophis corrigió y giró los ojos con molestia.
Los intentos de Ophis por mantenerse distante ya no funcionaban porque Natsu ya no se los creía…
Happy ladeó débilmente la cabeza y sonrió con resignación. Acababa de aceptar el quedarse con ella para cumplir el contrato. Por mucho que quisiera objetar a Natsu su decisión, no se sintió con la autoridad para exigir nada, ya que él había sido el primero en intentar abandonar a Ophis a su suerte y de no ser por la insistencia de Natsu, él no habría regresado a combatir…
«… ¿A dónde nos llevará esto ahora?… » Se preguntó el Exceed con cautela.
…
CONTINUARÁ...
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NOTAS DEL CAP
¡Saludos a todos!
Una disculpa por los 2 días de retraso en la publicación, pero el trabajo y mi posgrado me tenían muy ocupado.
De esta forma termina el arco de Samael y con él la primera parte del viaje de Natsu y Ophis. Las cosas deberían fluir más rápido de ahora en adelante y podremos centrarnos de nuevo en los personajes que se quedaron en Fiore. No crean que me olvidé de la trama secundaria que abrí para Gray y un par más pendientes que quedan para Lucy, así como toda la serie de acontecimientos que ayudarían a dar sentido a la película de Dragon Cry y poder incluir dichos eventos en este canon.
El cap más reciente de 100 years quest (el 129) nos dejó varios paneles graciosos e interesantes: Los dibujantes parecen estar haciendo notar que Wendy está creciendo (físicamente) de a poco y todo el asunto de la alquimia parece augurar una dificultad interesante para las peleas. Por supuesto que la aparición de "Athena" fué el momento más importante (en términos de historia), su poder no me termina de convencer. ¿Hacer llorar a alguien? Creo recordar que el personaje Laguna de Edens Zero puede hacer algo parecido…
Por último, hoy damos la bienvenida a un nuevo miembro de la comunidad lectora: Jessy Heartfilia.
¡Me despido de ustedes, nos vemos la próxima semana!
