16. Investigación
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
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Reino de Minstrel, en la populosa ciudad de Jor.
Tras un viaje problemático, Nastu y compañía han arribado a su destino…
…
Geográficamente hablando, Jor es sólo una ciudad intermedia en medio de la nación de Minstrel. Sin embargo, cuando se trata de la fama y grandes talentos que allí se desarrollan, el centro urbano dista mucho de ser un lugar promedio: No por nada se considera la segunda capital cultural del reino y una de las más famosas de Ishgar, con el permiso de la capital de Joya.
Así como hacen todas las grandes ciudades del reino de Minstrel, Jor no oculta sus pretensiones de parecerse lo más posible a las suntuosas ciudades del país de Joya: Construcciones altas y llenas de ornamentos, e incluso los barrios más simples mantienen un estricto estilo arquitectónico. También, las principales arterias de la ciudad cuentan con sistemas de drenaje decentes y una canalización separada para el agua limpia, indicador de salubridad, y en promedio, una baja tasa de enfermedades infecciosas.
Sin embargo, toda la buena presencia y aparente prosperidad muere al momento de adentrarse en las zonas más descuidadas y humildes: Calles lodosas y con mierda cubriendo las aceras, desde el punto donde el drenaje principal termina…
—¡Dense prisa malditos! ¡Debemos entregar éste pedido en el plazo establecido sin importar qué!—Aquel grotesco hombre golpeó el suelo con un trozo de cuero, amenazando a sus empleados.
En las curtidurías de los barrios exteriores, las personas que trabajaban allí saben muy bien que sus vidas tienen el valor del trabajo que pudieran realizar. La esperanza de vida allí es de apenas 5 años, trabajando 15 horas al día.
Este inmundo lugar es él único sitio donde Natsu Dragneel logró conseguir un trabajo, eso solo después de encontrar al fin un lugar donde no lo echaran por su inmundo aspecto, a las afueras de la ciudad. La última batalla los había obligado a consumir casi todos sus recursos, tanto en alimentos como vituallas: ¡El joven vestía los harapos de sus ropas e iba descalzo!
—¡Tú!—el hombre señaló a Natsu—... Apenas es medio día y te ves más muerto que vivo. No durarás hasta que el turno termine…—dijo casi riéndose.
Natsu endureció su rostro y siguió haciendo su trabajo.
A pesar de sus heridas de batalla, el jóven dragon-slayer probó ser tan resistente como una bacteria y muy a su pesar, logró continuar la jornada. Necesitaban dinero con urgencia y hacía inhumanos esfuerzos por no rebelarse contra su jefe provisional… no es que le fuera a funcionar en su delicado estado de salud…
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Ciudad de Jor, distrito central…
Ophis caminaba por el distrito central de Jor en busca de la gran biblioteca que los había atraído en primer lugar.
El dragón había preferido aventurarse por las zonas más pintorescas y mejor arregladas de la ciudad. Con cierta curiosidad recorrió bazares y se detuvo en el mercado menos opulento de la zona, aún así notablemente limpio y variado en los productos que ofrecía...
A pesar de estar casi tan andrajosa como Natsu y tener un brazo mutilado, la niña dragón recibió algo más de tolerancia por parte de las personas y los soldados de la ciudad, que la miraban con más lástima qué ganas de ayudarle. A los ojos de los ciudadanos era sólo una mendiga…
Gruuuj…
«… Algo huele muy bien por ahí… »
Distraídamente se acercó demasiado a un puesto de golosinas infantiles, guiada por una todavía extraña compulsión biológica. El estómago le rugía en forma incontrolable, deseoso de azúcar…
—¡Oye mocosa, no toques eso!
La amargada voz de una mujer alertó a Ophis, quien frunció el ceño, ofendida por el trato.
«… Oh, maldición, ¡Cómo me gustaría arrancarte la lengua!… » gruñó el dragón para sus adentros.
Ophis odiaba el pacto. Odiaba cada segundo que tenía que aguantar las ofensas y miradas desdeñosas de estos miserables humanos. Todo por la promesa que le hizo a Natsu Dragneel a cambio de salvarle la vida…
«… No matar-no matar-no matar… »
—¿Qué estás sorda?—la mujer de mediana edad protestó de nuevo—¡Busca en otro lugar, porque yo no voy a darte una sola moneda!
Aunque la mayoría observaba a Ophis con lástima hipócrita y le habrían dado alguna limosna si ella lo hubiera pedido, no era el caso de la vendedora del puesto de golosinas.
Ophis se tragó toda su ira y le dió la espalda en forma orgullosa, retirándose del lugar… ¡no sin antes decirle el disparate más grande que recordaba, uno tan antiguo y vulgar que todos los que oyeron se quedaron boquiabiertos al oírlo de una niña tan pequeña!…
—Métase su porquería en ****… y luego hágase **** con…
La vendedora se quejó también en voz alta:
—¡Dios santo! ¡Es la grosería más grande que he oído! ¡Esa niña ya está perdida a tan temprana edad!
—¿Qué esperabas de una huérfana mutilada y vagabunda?—le dijo un comprador prejuicioso a la mujer.
Mientras caminaba en otra dirección, Ophis se dió cuenta que un sujeto se le había quedado mirando…
«… Es muy linda, pero le falta un brazo. ¡Una pena, podría haber valido mucho!… » pensó el hombre al sólo verla.
Un hombre de mediana edad, gordo y mal arreglado. Vestía ropas desaliñadas y su sola presencia apestaba el aire a ron y cebollas…
—Hola pequeña ¿Quieres que te compre esa golosina?—El hombre se le acercó a Ophis, señalando el puesto.
La niña dragón levantó una ceja y luego miró al hombre con frialdad.
—Si. La quiero…—dijo el dragón sin mostrar emociones, pues toda su atención se concentró en otro aspecto del tipo.
El hombre sonrió maliciosamente al creer tenerla en sus manos, pero el hecho era que Ophis también notó la bolsa de cuero que el tipo llevaba en el cinturón cerca a la cadera ni bien se le acercó, y por supuesto se interesó por el contenido…
El sujeto se acercó a la vendedora y compró el dulce para Ophis.
—¡Aquí tienes, pequeña!—le dijo con una sonrisa falsa.
Ophis no agradeció de ninguna manera el gesto y únicamente se limitó a tomarla y empezar a comer. El hombre empezó a planear…
—¿Está buena?—le preguntó el hombre.
—Si, lo está—Ophis replicó.
Al hablar, los labios de Ophis se mancharon con un poco de la golosina en un tierno gesto, motivando los deseos oscuros de aquel sujeto.
«… ¡Es bellísima! Definitivamente conseguiré algunas monedas por ella, y ya que está mutilada no les importará que me divierta un poco con ella primero… » el hombre terminó su razonamiento oscuro, relamiéndose los labios.
—¿Quieres más golosinas? ¡Acompáñame entonces!—le dijo con malicia disfrazada.
Ophis pensó un momento y aceptó. El hombre apenas pudo contener la emoción al creer que la había atrapado y la condujo a un callejón silencioso y privado de luz natural por lo alto de los muros.
—Quédate quieta…
La escena era aterradora y lo grotesco de la presencia del tipo lo hacían peor. Se podía sentir el penetrante aliento alcohólico y lo grasiento de sus manos sin tener que tocarlas.
Pero Ophis no reparó en ninguna de esas cosas. El dragón no se preocupó por la peste a sexo y mancillación en la ropa del tipo, ni en sus claras malas intenciones. Únicamente se concentró en la bolsa de cuero voluminosa que aquel hombre tenía atada a la cintura, olfateando sin duda plata metálica en su interior. Muchas monedas de plata, quién sabe cómo las habría conseguido pero, ¿A quién le importaba?
Ophis preparó las garras de su brazo restante en forma discreta y aquel hombre nunca sospechó del riesgo al que se expuso. Ni siquiera era un mago como para darse cuenta que la presencia mágica maligna de Ophis se incrementaba, porque únicamente podía pensar en satisfacer sus morbosos deseos antes de venderla…
¡SLICE!
El corte fué rápido y certero. Un miembro que se separa. El ruido de la carne desgarrada. precedió a los gritos…
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Curtiduría Grint, casco viejo de Jor…
Cerca de las 10 de la noche la ciudad estaba casi vacía, con todos los negocios pudientes y también los que no, ya cerrados. A esa hora precisamente acabó el turno de la curtiduría y los esclavizados empleados podrían recibir su pago.
Sin embargo, los viajeros pronto se encontrarán con una dura realidad…
—¡Esto es apenas la mitad de lo que decía el aviso!—protestó Happy.
¡WIPLASH!
El hombre golpeó el suelo con el trozo de cuero que usaba de látigo.
—Uaah…—Happy chilló del susto.
—¡Otra palabra y te lo quito todo!—bramó el calvo—¡Ahora largo de aquí!
El Exceed dió un par de pasos, pero Natsu se quedó mirando al sujeto con cara de pocos amigos.
—¿Tú también quieres decir algo?—Ahora amenazó a Natsu.
El chico tenía la rabia ardiendo en los ojos y el puño izquierdo cerrado, listo para ser levantado. Happy temía que esto terminara en tragedia, no sólo para el hombre avaricioso, sinó para el propio Natsu, que por sus heridas no cicatrizadas también estaría en riesgo…
«… ¡Por favor Natsu, necesitamos el dinero!… »
Desde el irrepetible momento en que Natsu alcanzó algo parecido a la pubertad, Makarov sabía que con un carácter tan difícil y una fuerza física muy por encima la media, el muchacho podría meterse en graves problemas y si acaso, representar un peligro para otras personas.
Por esta y otras razones, el maestro de Fairy Tail puso todo el empeño posible en enseñarle 3 reglas básicas que representaban el "mantra" de cómo comportarse: 1) No matar a menos que sea estrictamente necesario, y si es necesario, dar una muerte digna. 2) No robar, siempre buscarse la vida en forma honesta. 3) Proteger a los que te importan...
También hubiera querido enseñarle a no ser tan destructivo, pero supo desde el principio que sería inútil…
—¡Fuera de mi vista!
El dueño de la curtiduría empujó a Natsu con violencia, tocando justo en el hombro donde tenía la herida más grande.
—¡Ungh!
El jóven se levantó con lentitud y se fué sin más. Happy suspiró aliviado y lo siguió.
«… Eso estuvo muy cerca… »
Los amigos se dirigieron de regreso al punto de reunión con Ophis. Sin embargo, en todo el camino Natsu maldijo y profirió amenazas contra aquel hombre.
—¡Grrr! ¡Sólo espera que me recupere y voy a aplastar a ese idiota!
El jóven golpeó un muro con frustración, con más fuerza de la que disponía en ese momento, lastimándose:
—¡Ungh!—Natsu se quejó de dolor.
—¡¿Natsu?!
—Mi hombro… todavía duele…
Happy se apresuró a revisar. La herida más grave de su encuentro con Hyrum, el corte en su hombro se abría cada tanto.
«… Esto no está sanando… » Happy se preocupó.
—Mejor yo te llevo—El Exceed se situó en su espalda.
—¡Puedo caminar!—protestó Natsu.
—No discutas por favor…
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Jor, a las afueras de la ciudad…
—¡Ouch! ¿Qué me estás haciendo?—Natsu se quejó.
—No te muevas por favor…—Happy pidió.
El grupo acampaba a las afueras de la ciudad, en un lugar tan poco hospitalario que ni los vagabundos moraban por ahí. Happy tuvo que arreglárselas para conseguir agua limpia y que Natsu pudiera asearse un poco…
—¡Quédate quieto o no podré hacerlo bien!
—Pues hazlo rápido o déjalo, ¡Puede sanar sólo!—Natsu se quejó.
Happy limpiaba la herida en el hombro del chico y hacía lo posible por renovar los vendajes. También revisó con mucho cuidado debajo del gran parche de gasa que Natsu lucía en la mejilla.
En su afán de salvar a Natsu del veneno de Samael, Ophis fué drástica al arrancarle el trozo de cara donde el monstruo lo había tocado y así evitar el esparcimiento de la infección, como la propia Ophis había procedido al arrancarse su propia ala.
—Uuy… Esto no está sanando bien…—comentó Happy con preocupación.
«… Pensé que el olor era por ese lugar, pero creo que la herida se está infectando… »
Las insalubres condiciones de la curtiduría y el brutal ritmo de trabajo eran muy perjudiciales para la recuperación de Natsu y por más dragon-slayer que fuera, trabajar allí acabaría con él pronto…
—Lava la herida con más agua—comentó Ophis de la nada—el riesgo de Sepsis es grande…
Ophis desconcertó a Happy con sus repentinas ganas de hablar con ellos. Así había sido después de la batalla contra Hyrum y de que el jóven salvara la vida de la niña dragón…
—¡Mejor dámela de beber, que tengo sed!—protestó Natsu.
—Necesitas ropa limpia y vendas nuevas. Algunas medicinas ayudarían también…—respondió Happy.
«… Pero no tenemos el dinero ahora… »
El Exceed se preguntó si Ophis no estaría igualmente adolorida, pues sufrió peores heridas que las de Natsu durante la batalla.
Sin embargo, se sorprendió enormemente cuando al mirarla con detenimiento descubrió al dragón usando ropajes nuevos: Un vestido nuevo y su atuendo gótico renovado por completo. La falda era algo más corta y ahora usaba una chaqueta morado-negruzca a juego. También notó que las mangas y toda solapa en general estaba ornamentada con finos bordados, salvo por la parte correspondiente al brazo derecho, que al haber sido amputado, la manga fue doblada y prendida al hombro con un broche…
La propia Ophis estaba bien bañada y perfumada.
—¿De dónde sacaste esa ropa?—le preguntó Happy extrañado.
Ophis no le respondió nada y sacó algo de su atuendo: Una bolsa de cuero del tamaño de una cabeza. Se la lanzó al Exceed…
Se oyó un crujido metálico muy particular, haciendo notar lo pesado del contenido.
—¿Qué es esto?—Natsu ahora preguntó.
—Es estúpido seguir así. Cómprale lo que necesite con eso—replicó el dragón con molestia.
Ambos cogieron la bolsa con rapidez, la abrieron y su asombro no conoció límites al descubrir el contenido:
—¿Estas son… ¡Monedas de plata!
Ambos sumergieron sus manos en la bolsa para comprobar y les brillaron los ojos de codicia. También de envidia porque ellos no habían obtenido ni la centésima parte de eso matándose trabajando todo el día…
De hecho, era bastante sospechoso y Happy se percató de ello.
—¿Dónde conseguiste esto?—preguntó Happy con desconfianza.
—De alguien que ya no las necesita—Ophis respondió en forma seca.
Natsu la miró con severidad y le increpó…
—Ophis, ¿Qué hiciste?—interrogó serio el joven.
—Cumplí mi palabra—Ophis habló en forma cortante, antes de que la molestaran con preguntas—No maté a nadie. Solo le arranqué un brazo…
—¡¿Qué demonios?! ¡¿Por qué hiciste eso?!
Ignorantes de que la supuesta víctima en realidad no lo era, ambos amigos protestaron contra su accionar.
—... Él era un criminal y el acuerdo era que yo no mataría a nadie cuanto fuera posible. No dijiste nada de Lisiar, mutilar o dejar impedido…—replicó Ophis con desgano e indiferencia.
Ambos amigos se asquearon de lo grotesco del razonamiento de Ophis.
—... También dijiste que no podía lastimar a nadie que no me hubiera hecho daño, y él me atacó primero. ¡Cumplí el acuerdo a cabalidad!—se vanaglorió el dragón.
Happy torció la cara de susto con el frío razonamiento, pero a Natsu le bastó para aceptarlo…
—¿Entonces él lo empezó todo?—preguntó Natsu con tranquilidad.
—Si—afirmó el dragón, para después sonreír con malicia—Él pensó que yo sería una presa fácil por cómo me veo y porque me falta un brazo. Ahora a él también le faltará un brazo. Pobre idiota…
—Je-je-je…—Natsu se rió al escuchar la ironía, ignorante de lo tétrica que fué en realidad la experiencia.
—Aún así, es dinero robado, ¡Tal vez incluso al que se lo quitaste lo robó también!—argumentó Happy—No creo que esté bien usarlo…
—Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón…—Ophis remató con un refrán.
—¡Ja-ja-ja!—Natsu estalló de risa—¡Eso suena genial! ¡Voy a empezar a decirlo también!
—Pero…—Happy intentó decir.
—No podemos perder más tiempo. Ya desperdiciamos 3 días con esta estupidez de trabajar para ganar dinero—protestó Ophis—Ambos necesitamos recuperarnos de nuestras heridas de batalla y al mismo tiempo aprovechar de realizar la investigación que nos trajo a esta ciudad en primer lugar…
El dragón esta vez habló en forma tajante y el Exceed intentó buscar apoyo en su amigo…
—Lo siento Happy, pero estoy de acuerdo con ella—anunció Natsu apenado—¡Trabajar en ese lugar es una mierda y no me contratan en ningún otro lado!
Happy no se convenció del todo pero tuvo que aceptar la decisión de la mayoría.
Por la mañana se encaminarían a la biblioteca central de la ciudad.
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…
El día siguiente representó un cambio de 180 grados para Natsu en términos de perspectivas.
Tras su llegada directa a los barrios bajos, llenos de pobreza y miseria, el ahora cambiar a la bella y pintoresca zona central de la ciudad le hizo sentir como haber pasado del infierno al cielo. A medida que fueron dejando el casco viejo, las primeras casas decentes hacían al lugar no muy diferente a la ciudad de Magnolia, pero a medida que se adentraba en las mejores zonas, la vista mejoraba a cada paso.
Happy miraba a todos lados, extrañado de que la gente ya no les escupiera y agrediera como la primera vez que llegaron. En esa ocasión, al verlos tan harapientos tras su batalla contra Samael, fueron tratados como vagabundos y por ende, echados de todo sitio.
Ahora en cambio, lucían prendas dignas de cualquiera que pudiese permitirse vivir allí: Natsu iba vestido con una casaca negra ceñida en el torso y alargada en las puntas, en un vano intento de emular sus ropas originales. También replicaba pantalones blancos, sólo que esta vez estaban perfectamente rectos y nada abombados como los originales. Los pies sostenían una singular diferencia: Botas de cuero fino en lugar de sandalias comunes.
Ésta última prenda fastidiaba a Natsu. Siempre prefería los calzados abiertos porque los cerrados siempre acababan destruyéndose por el calor de su fuego.
A pesar de toda la buena apariencia que le conferían sus ropas, Natsu aún exhibía un enorme parche de gasa cubriendo toda su mejilla derecha…
—Henos aquí: La gran biblioteca de Jor…—anunció Ophis al llegar al edificio.
—¡Es gigantesca!—Ambos varones corearon.
El edificio se vanagloriaba de una construcción clásica a más no poder: Sección perfectamente circular con una enorme cúpula encima, ocupando una superficie de casi 3 hectáreas. 15 pisos de libros y más libros.
La biblioteca pública de Magnolia era una chabola en comparación…
—A Lucy le encantaría este lugar…—comentó Natsu sorprendido,
—¿Sólo encantarle?—replicó Happy con sarcasmo—¡Ella se quedaría a vivir aquí si lo viera!
Ambos muchachos no salían de su asombro al descubrir los estantes más grandes y amplios que habían visto en sus vidas y la casi infinita cantidad de libros que allí se alojaban.
«… ¡Ésta debe ser libro-landia!… » pensó Natsu en forma inocente.
Daban la impresión de ser un par de campesinos que venían a la ciudad por primera vez.
La reacción no era para menos. La gran biblioteca de Jor dejaba en ridículo a cualquier otro establecimiento terrenal, aunque por supuesto que para Ophis era algo bastante corriente al conocer ella lugares verdaderamente legendarios…
Pronto pidieron un espacio para revisar volúmenes, o más bien Ophis puso las palabras en la boca de Natsu para que éste solicitara uno, pues en su forma de niña pequeña, el dragón no era tomado en serio en ningún lugar…
—Se-señor, solicito un espacio para rrealisar investigación litoraria…—Natsu habló en forma torpe e imitando un acento "refinado", dando pena ajena…
«… ¡Se dice literaria, torpe de mente débil!… » Ophis protestó para sus adentros.
El encargado que los atendió lo observó por debajo del hombro y tuvo el impulso de echarlos… Sin embargo, al ver las monedas de plata, el dinero tuvo un efecto sedante y las ropas finas con las que Ophis había vestido a Natsu y así misma disiparon las sospechas del funcionario…
—... Por aquí por favor…
Fueron acomodados en un escritorio de madera muy fina y bien trabajada. Todo el lugar tenía un acabado exquisito y opulento.
—Que elegancia la de Francia…—comentó Happy en tono de broma.
—No me hagan quedar en vergüenza…—Ophis los amenazó con voz oscura, harta ya de sus reacciones ignorantes y vulgares—¡A trabajar!
«… Tengo un mal presentimiento… » Natsu se desanimó al recordar cómo había sido "ayudar" a Lucy en su búsqueda en la biblioteca de Tekka durante su viaje para buscar a Acuario y como de insoportable se había comportado ella… Nunca habría imaginado que Ophis resultaría mucho peor…
"... Tráeme estos volúmenes… "
"... Te mandé por el 45 ¡Cua-ren-ta y cin-co!… ¡¿Qué no sabes leer?!... "
"... ¡Dale estas tarjetas al encargado!… "
"... ¡Guarda silencio que van a sospechar de nosotros!… "
—Siii, ya me acordé por qué no me gustan las bibliotecas…—comentó Natsu frustrado mientras hacía malabares para entender los pedidos.
Happy se sorprendió de la velocidad con la que la niña dragón revisaba los libros y pedía nuevos, sin usar unas gafas de lectura rápida, y a diferencia de Lucy, no necesitaba diccionarios de ninguna clase para entender idiomas tan diferentes como el Farsi o el Dior. Estos eran los momentos donde más se hacía notar la larga edad del dragón, que tras tantos milenios viva, había aprendido más cosas de las que un humano podría en 100 vidas…
«… Con la apariencia que tiene ahora, nadie se lo creería… »
Ophis devoraba volúmen tras volúmen en busca de pistas. Happy sintió curiosidad por aquello y con el pacto que ahora tenían, pensó que tal vez ahora ella compartiría más detalles sobre los pasos siguientes…
—¿Qué estamos buscando exactamente?—preguntó Happy.
—Algo acerca de una diosa.
—¿Diosa?
—Recuerda lo que nos dijo el dmeonio Vor'goruk antes de morir…
"… La cosa que usó el gato hace un momento... sería un buen lugar para comenzar a buscar… "
—El cascabel que me dió de regalo Clive en esa aldea ¿Verdad?
—Así es, estaba imbuido de una magia muy especial y llevaba un símbolo que hizo posible reacción que provocó la aparición de los frutos que me sanaron ¿Lo recuerdas? La marca de la diosa…—Ophis explicó.
—Si… ¡Ese símbolo también estaba en el mapa que nos dieron!—replicó el gato.
—El culto de Renhet, que adora a la diosa Agnes…—complementó Ophis.
—¿Ya conocías acerca de eso?
—He observado a los humanos desde mi encierro por mucho tiempo. Sólo sé un poco por lo que he oído y visto… Gato—se dirigió seria a Happy—¿Tú sabes algo que yo no?
El Exceed se tornó pensativo.
—... No lo creo—replicó Happy tras un momento—esa religión es muy antigua y en Fiore ya casi nadie cree… Creo que la familia de Mirajane era muy devota de esa diosa pero no sé más. Lo siento…
—A seguir buscando entonces…
Ophis dejó de atenderle y siguió con su lectura, pero Happy insistió en mantener la conversación:
—¿Crees que la religión de esa diosa pueda tener la pista que buscas? Vor'goruk sólo dió pistas vagas… pero sí nos aseguró que esos 4... ¿Cómo se llamaban?
—Los 4 Señores elementales—replicó Ophis sin dejar de leer.
—¡Sí! dijo que esos sujetos tenían uno de tus fragmentos cada uno. ¿No sería mejor ir a por ellos primero?—propuso Happy.
Ophis cerró su libro abruptamente y se tornó seria.
—¿Uh? ¿Acaso dije algo malo?—dijo Happy.
—No… Aún no… buff…—Ophis suspiró decepcionada—Odio admitirlo, pero con los fragmentos que hemos reunido, todavía no tengo el poder suficiente para enfrentarme a ellos…
El Exceed se sorprendió de que ella se abriera por primera vez de esa forma.
—¿Tan peligrosos son?—Happy respondió preocupado.
Ophis sonrió con malicia.
—Oh sí, para que los dioses en persona hayan tenido que encarcelarlos la primera vez, tienen que serlo—dijo en burla.
«… ¡¿Y algún día tendremos que enfrentarnos a ellos?!… » Happy se asustó.
—¡No me asustes con eso!... ya tuve suficiente después de nuestra pelea con esa… ¡Cosa!
Ophis le sonrió con malicia:
—¿Todavía te asusta Samael?. Si. Haces bien en temerle…—Ophis volvió a burlarse…
—Samael, el venenoso.Aquel que se dice es veneno de titanes. Se dice que es la mala intención del Dios original…
Una voz misteriosa los distrajo de sus lecturas y se encontraron con un invasor en su espacio de estudio privado…
—Es una sala privada. ¿Quién eres y qué haces aquí?—Ophis habló en forma hostil.
Ante ellos se mostró un hombre completamente calvo y regordete, vestido con finas túnicas.
—Mi lady, me disculpo por la intromisión, pero sucede que todas las áreas que valen la pena están repletas…
—Yo pagué por privacidad—replicó Ophis molesta.
Detrás del hombre calvo entró el curador de la biblioteca y respetuosamente le explicó a Ophis la situación, prometiendo una rebaja en el flete por aquel inconveniente…
—¡Qué más da!—replicó Ophis, malhumorada.
Crack…
—¡Abran cancha!—Natsu irrumpió en forma torpe al entrar, cargando una montaña de libros y casi empujando al hombre calvo—¡Dije abran cancha, maldito pelón!
El administrativo levantó una ceja con desdén pero el calvo le hizo una seña para que lo dejara impune. Se acomodó en un rincón de la sala de estudio y pidió unos libros propios.
Ophis asumió una actitud desconfiada ante el hombre y comenzó a actuar con secretismo, exigiendo a Natsu y Happy hablar en voz baja. Aún así reprendió a Natsu por no haber traído todos sus pedidos, dándole un pellizco en la frente…
—¡Ouch!—Natsu se quejó—No fué mi culpa. Muchos de los libros que pediste están ocupados ¿Ya viste los pisos de abajo? ¡Están repletos!... de repente todos quieren venir aquí ahora…—se excusó el jóven, haciendo un puchero.
—¿Ansias de conocimiento?—dudó Happy.
Contrario a lo que esperarían, el calvo les volvió a hablar:
—No mi lady, es porque cada sabio y consejero de cada ciudad aledaña ha venido aquí en busca de respuestas, dados los eventos recientes…
—¿Te dije que me hablaras?—Ophis le respondió soez, haciendo notar que no lo quería cerca.
—¿Eventos recientes?—Happy se interesó.
—Todo el valle al este aquí sufrió una terrible… contaminación—dijo el calvo en tono serio.
—¡Glubs!—Happy se puso nervioso—¿A-ah si?
—Oh sí, fue algo perturbador. Primero hubo un gran incendio, seguido de rugidos y bramidos monstruosos… —el calvo relató—... luego de eso, una gran y venenosa nube negra cubrió el cielo. Los árboles murieron, la tierra murió y todos los seres vivientes a 1 kilómetro a la redonda murieron. Luego de eso, más explosiones y fuego…
Básicamente, les explicó las consecuencias que había tenido la pelea entre Natsu y Ophis contra Samael. Rara vez solían preocuparse por los daños colaterales de sus batallas, pero ahora parecía haber afectado un área grande.
—... No acabó allí—el calvo siguió—La contaminación se expandió varias leguas hacia el este y arrasó poblados y campos… los sabios creen que no se podrá cultivar nada allí nunca más.
—¿Oye, no fué donde nosotros estuvim… ¡Ouch!—Natsu estuvo a punto de abrir la boca pero Ophis le pateó por debajo de la mesa. Amenazó también a Happy con la mirada.
«… No me pruebes, Dragneel. ¡Sigue hablando y te arranco la lengua!… » protestó Ophis para sus adentros.
—... Muchos creen que son los dioses que expresan su malestar por nuestro comportamiento. Un presagio del fin del mundo…—el calvo continuó hablando.
Esa última frase hizo a Ophis levantar una ceja, motivada por una extraña mezcla de nostalgia y curiosidad…
—¿Y tú qué crees?—Ophis le preguntó con cautela.
—¿Yo? No. Yo creo que simplemente fué obra del azar. Justo e imparcial. Una fuerza de la naturaleza, bruta e inevitable…—dijo el calvo en tono poético.
—... Eso es lo más maricón y pretencioso que he oído en mucho tiempo…—escupió Ophis con desdén.
Lejos de ofenderse, el hombre calvo les siguió hablando…
—... Por eso es que me sorprendió el oírlos hablar de Samael… es una leyenda antiquísima y poco conocida. Un ser prohibido que cometió uno de los primeros pecados en ser castigados. El primer delito que fue juzgado por el más poderoso y cuyo nombre se ha olvidado. El aniquilador máximo de Dragones Samael. Aquel que fué ungido con la maldición matadragones más mortífera de todas, siendo un dragón él mismo…—el calvo continuó recitando su poema—La ironía máxima: El dragón que fué maldecido con el poder de aniquilar a sus semejantes y al mundo entero…
—¿Y toda esa perorata la acabas de inventar?—Ophis lo ofendió de nuevo. En realidad cada palabra era cierta, pues Ophis lo sabía también, pero no le reconoció el mérito al calvo…
—Oh no, mi Lady, lo dice aquí mismo—El hombre apuntó su propio libro con el dedo.
Ophis abrió ambos ojos con curiosidad pero no se atrevió a acercarse. En cambio, ingenuamente Natsu y Happy se le acercaron…
Una breve lectura fué suficiente para que Happy empezara a temblar.
—Oye Ophis… según esto, ¡Esa cosa podría provocar el fin del mundo!—dijo anonadado.
La niña dragón inclinó la cabeza ligeramente como si se tratara de algo sin importancia, haciéndoles temer más…
«… ¡¿Y peleamos contra ese monstruo?!… »
—Es una leyenda muy particular—el calvo siguió explicando—Según la tradición, el peligro de Samael no es su poder ofensivo en sí, sinó su capacidad de contaminación. Un veneno tan letal que lo consume todo: Mar, tierra, aire, hombres… dioses… dragones…—dijo en forma oscura—... aunque por supuesto, es sólo un mito ¿Verdad mi Lady?—le dijo a Ophis.
El dragón lo miró peligrosamente de reojo, atizando más sus sospechas ¿Aquello fué acaso una provocación?
«… ¿O soy yo, o este sujeto sabe más de lo que aparenta?… » Ophis sospechaba.
—Por cierto, no nos has dicho tu nombre—Natsu le habló en forma habitual.
—Sani, pueden llamarme Sani…
—Sani… ¡Mucho gusto! Soy Happy y este de aquí es Natsu.
—Hola…
Extrañamente, Natsu ahora se mostró casi tan desconfiado como Ophis. El dragón observó una vez más de reojo y descubrió con rabia que Sani tenía muchos de los libros que ella había pedido y Natsu no había podido traer.
Sintió unas incontenibles ganas de estallar y prenderle fuego a todo, pero se esforzó por aguantarse.
«… ¡Maldita sea Dragneel! ¡Maldita sea la hora en que te hice esta promesa!… »
—¡Gulp!... um?—Ophis emitió un gemido de náusea.
Sus maldiciones fueron interrumpidas por un repentino malestar generalizado: La cabeza del dragón daba vueltas y su visión se tornó borrosa…
—¿Ophis?... oye…
Natsu le habló sin conseguir respuesta. El dragón se levantó bruscamente de su sitio y apoyó un brazo en la mesa para equilibrarse y que su debilidad no se notara.
—Nos vamos—el dragón anunció—AHORA.
—Pero creí que querías investigar…
—¡Nos vamos ahora!—Ophis ordenó de vuelta, jalando a Natsu de la ropa con violencia.
—¡Ouch!
Mientras Natsu obedeció a regañadientes, Happy hizo el intento de despedirse de Sani, ganándose una sonrisa con una intención extraña como respuesta…
...
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
—Oye-oye… ¡Más despacio!
Ophis se movía de forma errática por la ciudad, siendo perseguida por Natsu y Happy.
Pronto se encontraron en pleno centro de la ciudad, que al mediodía se encontraba totalmente repleto ¡Multitudes de gentío que se cruzaban unas con otras al pasar!
La niña dragón los guió a la parte más confusa de aquellas masas de gente…
—¿A dónde vamos? ¡¿Qué es lo que quiere?!—se quejó Happy…
Natsu se esforzaba por seguirla pero llegado un momento, Ophis desapareció entre la muchedumbre.
—Creo que la perdí…—Natsu anunció
—¿Eh? ¿Cómo que la perdiste?—replicó el gato.
—Estaba aquí pero la multitud…
…
…
…
Lejos de allí, la niña dragón se detuvo en la entrada de unas callejas viejas y oscuras.
—¡Gulp!... ¡Mierda!—Ophis renegó su malestar físico.
El mareo le obligaba a apoyarse con un brazo en la pared y los ojos le ardían cómo si se los estuvieran quemando con fuego.
—¡Demonios! ¡Esto es indignante!
Ophis se frotaba insistentemente los ojos, viendo como a través de una catarata…
—¿Ophis?... ¡Aquí estás!
El dragón se volteó al reconocer la voz de Natsu. Recuperó el aire y tras unos pequeños momentos sus sentidos recuperaron parte de la funcionalidad, aunque su vista no mejoró demasiado…
—¿Todo está bien?—Happy le preguntó.
—¡Sniff-sniff!—el dragón olfateó el aire al reconocer un olor familiar.
Asomó la vista al interior de aquellos callejones oscuros y sintió a más personas allí.
—Por aquí—anunció Ophis.
—¿Por ahí dices?...
—¡Caminen!
El dragón los llevó por aquel lugar lúgubre, donde ningún negocio debía ser legal para querer esconderse allí…
En efecto, en lo profundo de aquellas callejas descubrieron un oculto mercadillo con productos de dudosa procedencia: Especias y pociones para propósitos peligrosos, armamento desconocido y en la parte final, el objetivo de Ophis: La sección de animales.
—¡Glubs!
«… ¡No inventes, eso es asqueroso!… » pensó Happy conteniendo la náusea.
El Exceed se escandalizó cuando vió a Ophis detenerse en un comercio donde vendían criaturas aparentemente acuáticas. La niña dragón se interesó por unos seres que se encontraban entre camarón y gusano, de color rojo intenso y inumerables ojos para su tamaño. ¡El condenado bicho brillaba en la oscuridad!
Se sorprendió todavía más cuando vió a Ophis pagar considerable suma por media docena de ellos…
—¡Oye chico, si sigues tocando eso vas a tener que comprarlo!
Happy se distrajo al oír a Natsu ser regañado por un comerciante aledaño.
—¡Mira esta cosa Happy, parece una babosa gigante! ¡Ja-ja-ja!
El Exceed se apresuró a disculparse con el comerciante por lo infantil de Natsu pero el jóven no cooperaba para nada, causando escándalo como siempre…
Ophis solo los escuchó por lo dificultoso que le resultaba ver en ese momento pero le bastó para concluir:
—Estoy rodeada de tontos…
...
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…
Por la noche, el grupo se retiró nuevamente a las afueras de la ciudad, sólo que esta vez, a un lugar más limpio y con más vegetación. Una linda pradera en el límite opuesto de donde estaban acampando en un principio.
Inicialmente Happy creyó que Ophis gastaría más dinero en un alojamiento "a su altura", pero extrañamente escogió un lugar todavía más alejado…
Como si quisiera privacidad para algo.
«… Esto es una consecuencia desagradable… » pensó Ophis.
Natsu ya se encontraba durmiendo en su rincón, mucho más cómodo que noches anteriores, pues ahora tenía gasas limpias en sus heridas y agua limpia a disposición en caso de emergencia.
Envuelto en el saco de dormir de Natsu, Happy fingió seguir dormido para espiar a Ophis.
Ophis sacó las cosas asquerosas que había comprado. Tomó la jaula metálica y después a uno de los bichos rojos…
Un ruido chirriante y un chillido resonaron levemente cuando el dragón estrujó al insecto en cima de su cabeza. ¡Ophis dejó caer las gotas del líquido en su propio ojo derecho!
—Ghhj…—Ophis contuvo un quejido de dolor.
Happy observó asqueado cómo Ophis hacía lo mismo en su ojo izquierdo.
«… Diablos… eso es aquerosoooo… »
El dragón parpadeó en forma exagerada tras terminar. Luego se miró en un pequeño espejo que también había comprado y observó su propio reflejo. Al parecer el resultado no le convenció, pues sacó más bichos de la jaula para repetir el proceso…
—¡Blughh…!—Happy contuvo la náusea al tener que verlo de nuevo.
El Exceed no fué prudente al intentar cubrir el ruido, pues al momento de subir la cabeza de nuevo, se encontró con la terrorífica cara de la niña dragón mirándolo fijamente…
—¡Glubs!...
Happy tragó seco y tembló como una hoja cuando Ophis comenzó a acercarse con malas intenciones. El Exceed se ocultó bajo las cobijas junto al dormido Natsu… pasaron 10 segundos, luego 20 y nada ocurría. Únicamente oyó un zumbido eléctrico y un brillo morado a través de las cobijas…
«… ¿Uuh?… »
Algo temeroso, Happy volvió a asomar la cabeza y se encontró a Ophis de frente. Ya no se veía enojada, más bien su rostro era de completa indiferencia. En su lugar, las luces moradas que había visto provenían de su pecho…
—¿Ophis?
El dragón estiró la tela de su blusa para mirar su pecho desnudo. Happy alcanzó a ver unas grietas de donde la luz provenía. La grieta avanzó del pecho hasta llegar a su cara.
La piel de Ophis parecía romperse como una muñeca de porcelana y aquella luz espectral brotaba de las grietas.
—¿Estás bien?
—Viviré—respondió Ophis a secas.
Contrario a sus palabras, de las grietas emanaba una luz morada y pequeños polvos negros caían de los bordes de las grietas. Igual a una taza de porcelana rota.
—Eso no se ve muy bien…
—Yo… —el dragón hizo una pausa—aún no me recupero de la última batalla…
Ophis lo confesó en voz baja para que no se oyera. Aunque la niña dragón era la inexpresividad hecha carne, ésta vez Happy pudo vislumbrar la vergüenza en ella.
—No tienes que avergonzarte—replicó Happy—Es comprensible. Después de todo, te llevaste peor castigo que Natsu en esa batalla…
El dragón no se dejó animar y apartó la mirada a un lado.
—¡No tengo excusa!—Ophis apretó el puño con enojo—Me humillaron… y tuve que recurrir a los frutos para salvarme…
«… Los frutos… »
Ophis se giró con violencia a mirar de vuelta a Happy y le increpó:
—¿Cuántos frutos nos quedan?—preguntó Ophis.
—¿De los que conseguimos con Vor'goruk? Sólo nos quedaron tres—respondió el Exceed—te comiste todos los demás…
El dragón cambió su rostro a uno de preocupación.
—Fui descuidada… ¡Muy bien! A menos que quieras volver al lugar de dónde las conseguimos, ¡Cuídalas con tu vida, gato!—Ophis fué enfática.
Happy asintió al aceptar su tarea, pero agregó un comentario final:
—He estado pensando que dadas las heridas de Natsu, tal vez también podría comer una…
—Olvidalo—Ophis rechazó enfáticamente.
—Pero…
—¡Olvídalo! Grrr…
Ophis terminó la frase con un gruñido, asustando a Happy.
—Yo solo decía...—habló el Exceed con un puchero—así ambos se recuperarían más rápido de sus heridas.
«… ¡No seas egoísta, Ophis!… » Happy protestó para sus adentros.
Ophis no sé disculpó con él pero bajó el tono de sus palabras, tomando un aire paternalista:
—¿Después de ver de donde salieron, te gustaría comerlas?—preguntó Ophis en forma disuasiva.
—No, pero…
—Escúchame bien, gato—dijo muy seriamente e interrumpiendo a Happy—Esos frutos son nuestro recurso más valioso después de Dragneel. No las usaremos a menos que sea de vida o muerte. ¿Lo entiendes?
—Si, eso creo—replicó el Exceed—Aun así creo que sería bueno darle a Natsu al menos una. ¡Tú te comiste casi todas!
—Los mortales no pueden comerlas. En especial Dragneel—insistió Ophis.
—¿Por qué no?—replicó Happy.
—Creeme, no es buena idea…
A pesar del misterio que Ophis insistía en mantener, Happy lo aceptó.
Terminada la discusión, el dragón se dió media vuelta y buscó algunos ingredientes más del bolso mientras Happy volvía a meterse bajo las cobijas. El Exceed hizo memoria y recordó haberla visto igual poco después del asalto al castillo Jar'gol. Aquella ocasión Ophis contaminó toda el agua de aquel lugar para sanarse…
«… ¿Uuh?… » Happy sintió un líquido caliente en el labio y un pequeño mareo.
El Exceed sangraba por la nariz. Restando importancia a aquello, se volvió a dormir…
...
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…
Magnolia, Reino de Fiore…
—Muich… Mmmm… oye, ¡más despacio, que vamos a hacer ruido!…
—Lo sé, es que ha pasado tanto desde la última vez…
«… Y si no quieres que ella despierte y nos interrumpa de nuevo, mejor guarda silencio… »
Cerca de las 11 de la noche y en medio de su sala, Bisca y Alzack Conell estaban a punto de tener un encuentro íntimo, retrasado en multiples ocasiones por el agotamiento o por las interrupciones de su hija. Irónicamente Asuka, quien últimamente no paraba de insistir en pedir un hermano, se había convertido en el principal obstáculo para que sus padres pudieran encontrar el momento de procrear uno…
—Alzack…
Bisca se tensó cuando sintió a su marido terminar de quitarle el bikini y besarla en aquellos 2 puntos sensibles, aunque por su vestimenta habitual, realmente no era difícil llegar a ese punto.
Alzack se quitó la camisa y ambos esposos pudieron sentir la piel del otro en un profundo abrazo y manoseo. La situación ya iba a escalar al siguiente nivel cuando de pronto Bisca sintió un abultamiento duro en la cadera de su esposo, en el lugar equivocado…
—Hum, ¿Bisca?—Alzack retrocedió cuando sintió a su esposa desconectarse.
Ambos se quedaron viendo en forma incómoda, o mejor dicho, Alzack notó que Bisca señalaba el bolsillo de su pantalón.
—¿Qué traes ahí?—le preguntó la mujer. Ella ya sabía pero igual preguntó.
Alzack sacó el dispositivo, que se reveló como una de las Lacrymas de comunicación miniatura de Warren. El marido le lanzó una mirada suplicante a su esposa pero sólo recibió una mirada acusadora, seguido de que Bisca se cubriera los pechos desnudos, negándoselos para posteriormente darle la espalda y empezar a vestirse de nuevo…
Sin decir una sola palabra, Bisca había conseguido desarmarlo, aunque por supuesto, días antes ya le había dicho el motivo de su pequeño rencor.
«… Oh, creo que solo dormiremos… » Alzack pensó resignado.
Al ver la expresión en la cara de su esposa, Alzack entendió que esa noche no disfrutaría del cuerpo de su esposa, todo por culpa de la maldita Lacryma miniatura.
—No debiste haberla comprado…—Finalmente, y después de días, Bisca le echó en cara lo que pensaba.
«… Ese dinero nos serviría mucho ahora… ¡Y por amor de dios Al, si yo me esfuerzo por mantenerme bonita para tí, tu deberías hacer algo con esos michelines que te cuelgan!… »
Respecto a las Lacrymas miniatura, Warren había prometido que la red se ampliaría mucho más y que incluso la gente podría comunicarse entre ciudades sin necesidad de utilizar las costosas, inestables y aparatosas Lacrymas de comunicación convencionales. De esta manera, el mago inventor había convencido a todos sus amigos de comprarlas, los cuales de buena gana lo hicieron, en su mayoría por apoyarlo.
Sin embargo, el hecho era que las personas sencillamente habían perdido el interés por el invento muy pronto, ya sea porque la red no se ampliaba o por el costo todavía elevado del producto. En una situación de crisis económica como la que Fiore experimentaba, todos los inversores en la idea de Warren lo habían dejado abandonado salvo uno, y hasta el cuello en deudas…
—Al, no podemos seguir así. Tienes que encontrar otro trabajo…
Esta vez Bisca le habló con amabilidad y comprensión.
—Lo sé. Voy en eso…
La pequeña familia una vez más se enfrentaba a dificultades económicas, todo gracias a la crisis generalizada que atravesaba el país. Ellos por supuesto, a diferencia de Warren, no culpaban a Lucy de ninguna manera por el descalabro económico que el reino de Fiore se había ganado gracias a la ofensiva desde Joya.
—¿Este periódico es de hoy?—cuestionó el hombre, tras encender una lámpara de aceite.
—Si. ¿No vas a dormir?
—Se me quitó el sueño.
«… y quiero ver si salió algún anuncio de empleo aquí… »
Ambos magos ahora sufrían la escasez de trabajo en el gremio, pues con la aparición de nuevos gremios de aventureros, formados en su mayoría por campesinos desempleados, los trabajos más simples a los cuales los magos de menor categoría apelaban para sobrevivir ahora enfrentaban una intensa competencia.
Fairy Tail todavía gozaba de la confianza de su reputación por lo que los pedidos importantes aún eran abundantes para los magos de rango A para adelante, pero los trabajos normales ahora escaseaban para los niveles inferiores, donde lamentablemente se ubicaba la familia Conell…
—¿Quién es éste Zash Caine y por qué es tan popular?—cuestionó Alzack al ver su nombre en el periodico.
—Es el ministro de exteriores—respondió su esposa desde la cocina—Tiene la costumbre de repartir alimentos y dinero entre las personas en las ciudades que visita… si esto no fuera una monarquía tendría serias dudas de sus intenciones…
Bisca también tenía problemas para conciliar el sueño, por lo que se distrajo limpiando el polvo de las repisas. Allí algo llamó su atención, o mejor dicho, la falta de un objeto en particular…
—Al, ¿Dónde está la esfera de nieve?—preguntó Bisca.
—Donde siempre, en la repisa del medio.
—No, ¡No está!
Ambos se miraron confundidos y rápidamente se pusieron a buscar por todo el lugar…
—¡No está por ninguna parte!
Ambos esposos dejaron de lado sus diferencias para unirse en la preocupación de encontrar su mayor tesoro material: El souvenir que habían conseguido en su primer trabajo juntos.
Tras ser recuperada una primera vez, tristemente la esfera se había convertido en un símbolo de la fuerza de su relación, ya que al mirarla, ambos podían ver reflejados a sus yo más jóvenes y convencerse de que allí todavía estaban todos los buenos sentimientos que los habían unido en un principio, especialmente ahora que la situación se tensaba tanto por el dinero como por la educación de Asuka: Bisca solía protestar cuando a veces Alzack expresaba unos puntos de vista demasiado conservadores para su gusto…
—¡Asuka!
Ambos se dirigieron a la habitación de la niña al tener una sospecha. Efectivamente, encontraron a la pequeña durmiendo con la esfera en sus manos.
—¿Mmm… ?—la pequeña se despertó—¿Mami, papi?
—Dime pulguita ¿Qué haces con eso?—le dijo Alzack con ternura.
Asuka se asustó al ver que sus padres la habían descubierto y quiso esconder la esfera entre sus cobijas…
—¡Lo siento mucho!—chilló la niña—Es que no quería que la vendieran de nuevo…
—¿Por qué crees eso cariño?—Bisca le dijo tras rodearla en brazos.
—... El otro día los escuché discutir por dinero… ¡No me gusta que se peleen!
Los esposos se miraron avergonzados por dar tan mal ejemplo y se apresuraron a rectificar:
—Eso no volverá a pasar, pequeña…
Ambos se tomaron de las manos, renovando su compromiso para con la causa. Si bien Asuka podía ser muchas veces un elemento que los podía separar, también era capaz de unirlos y restablecer la armonía…
—¿Puedo quedarme despierta un ratito?—preguntó la niña.
Bisca miró a Alzack buscando aprobación y éste asintió:
—Está bien, pero sólo un ratito…
...
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
"... Natsu… ¡Natsu ayúdame!... "
"… Ríndete Natsu, o Lucy va a llorar nuevo… "
…
—¡Ahj-ahj-ahj!
Natsu Dragneel se despertó sobresaltado, por enésima vez en el mes.
—¿Pesadillas de nuevo?—Happy lo recibió con una pregunta. El Exceed ya estaba prácticamente acostumbrado a ello.
—Si…
—¿Peor o mejor?
—No tan mal esta vez… quiero decir, he tenido peores—respondió Natsu en forma irónica.
La misma pesadilla se repetía una y otra vez: Su primera derrota ante Karan Sforza.
Dependiendo de su estado emocional, la mente de Natsu jugaba más o menos con él, añadiendo cosas al recuerdo original y empeorando la experiencia.
No importaba que después le hubiera ganado a Karan, pues para él era irrelevante. Éste era el mayor secreto que ahora guardaba: En el fondo, el chico se sentía muy inconforme y humillado de no haberle podido ganar por sus propios medios…
«… Si no fuera por la ayuda de Ophis, su poder de dragón… ¡Yo no lo habría logrado! ¡Maldición!… »
Luego de eso, ocurrió el incidente de Samael. Aunque sentía algo de vergüenza por ello, el jóven ciertamente se había alegrado por haberle salvado el pellejo a Ophis en un inicio. Sin embargo, la situación lo sobrepasó una vez más: Ophis de nuevo volvió a llevarse la victoria contra Samael y Natsu no reconocía haber vencido a Hyrum con la ayuda de lso poderes de E.N.D., no reconocía ni quería siquiera saber nada de ese poder oscuro que vivía en su interior…
«… Yo vencí a ese sujeto, lo hizo esa cosa y yo perdí… »
—¡Mhj…—Natsu sonrió burlándose de su propia debilidad y cerrando los ojos a la vez.
—¿De que te ríes Natsu?—le preguntó Happy
—De nada—replicó el joven, recuperando la compostura—¿Uh?—miró a su alrededor—¿Dónde está Ophis?
—Mirando al cielo, como siempre…—Happy señaló hacia donde ella se encontraba, a varios metros lejos de ellos…
—Vamos—dijo Natsu—Ya no tengo sueño por el resto de la noche.
Natsu se preguntaba si ella estaría triste o algo por perder un brazo. A Gildarts no le había importado lo más mínimo—o al menos demostró eso—y supuso que para un dragón sería igual…
Ambos se acercaron con cautela y pronto Natsu sintió un olor asqueroso que no pertenecía a Ophis. Detuvieron su intento por la confusión de Natsu y Happy tuvo que explicarle que estaba haciendo Ophis con los bichos y otros productos que había comprado en aquel mercado…
—¡Mierda!—Ophis se quejó en voz baja.
«… ¡Maldición, esto arde como la mier!… » Ophis se quejó.
—Hola—Natsu la interrumpió en forma sorpresiva.
—Ah, son ustedes…
La niña dragón ocultó los bichos y las hierbas que tenía de vuelta en la bolsa…
—Happy me dijo lo que haces con esas porquerías que compraste… ¿Son medicina?
—Si. Algo así…—Ophis respondió.
El dragón le lanzó una mirada acusatoria al Exceed azul, que se escondió detrás del hombro de Natsu. El jóven se rió de la situación y le habló a Ophis con amabilidad:
—No había necesidad de ocultarlo—replicó Natsu—Podríamos tener más confianza entre nosotros…
—¡Buff!—la niña dragón hizo un puchero y apartó la cabeza.
«… Nunca había conocido a alguien tan orgulloso… » Natsu pensó con curiosidad y una media sonrisa en el rostro.
Ophis no estaba de acuerdo y empezó a despotricar en voz alta:
—¡Somos patéticos ahora mismo!—se quejó el dragón—Samael nos dejó acabados… y vulnerables…
—Pero vivos—objetó Natsu.
—Si… vivos—repitió Ophis, intentando ser sarcástica pero sin conseguir el tono adecuado.
Ambos se quedaron en silencio un breve momento tras aquel comentario de Ophis. El sólo recuerdo del monstruo que casi los manda al otro mundo hizo poner la piel de gallina a ambos, aunque por supuesto Ophis nunca lo reconocería.
¿Qué era esa bestia? ¿Era real? Algo que marcó muy profundamente a Natsu y a Happy fué el ver por primera vez a Ophis asustada. La niña dragón no se sentía para nada cómoda con eso, pues creía que eso le haría perder el temor y respeto que ambos le tenían.
Para buena fortuna de ella, Natsu se encontraba más interesado en la clase de monstruo que era capaz de enfrentarse al que se había presentado ante él como el dragón más fuerte…
"... Un ser prohibido que cometió uno de los primeros pecados en ser castigados. El aniquilador máximo de Dragones Samael. Aquel que fué ungido con la maldición matadragones más mortífera de todas, siendo un dragón él mismo… El dragón que fué maldecido con el poder de aniquilar a sus semejantes y al mundo entero… "
«… ¿Qué significa todo eso?… »
Natsu seguía intentando descifrar el poema de Sani, pues sus definiciones eran demasiado vagas…
—¡Ouch!... rrh…—Natsu emitió un quejido débil al sentir nuevamente ardor en la mejilla derecha.
—Iré por agua—Al percatarse de aquello, Happy se apresuró a socorrerlo.
—Todavía duele, eh?—replicó Ophis en un tono muy vago.
—Si… algo, je-je—Natsu concluyó con una risita, minimizando el dolor.
Pronto el Exceed regresó también con las medicinas que debía aplicar para cambiar los vendajes no sólo de la cara, sinó de todo el cuerpo: Happy revisó la enorme herida que Natsu tenía en el hombro, producto del golpe más fuerte que recibió de la lanza de Hyrum. La curación era positiva y alentadora, aunque todavía causaba algo de lentitud en Natsu y sus reflejos.
«… La herida de su mejilla… No está sanando como debería… »
Aquel punto donde Natsu había sido tocado por el veneno de Samael estaba experimentando una curación anormalmente lenta y el ardor todavía persistía. Natsu hacía el esfuerzo de aguantarse, pero tras semanas de no mostrar mejoría Happy estaba preocupado.
—Uy, esto va a dejar marca…—comentó el Exceed al examinar la herida—Que suerte que tienes a Wendy en casa para que te quite estas cosas…
—No, no lo hará—afirmó Ophis en voz alta.
—Oh, no subestimes a Wendy, no conoces de lo que ella es cap…
—No podrá—Ophis volvió a interrumpir a Happy—Esa cicatriz NUNCA se borrará…
—¿Por qué dices eso?—Natsu habló—No es que me importe tenerla, ¿pero cómo lo sabes?—preguntó con curiosidad.
Sin decir nada, Ophis se levantó de su asiento.
Ambos amigos se miraron confundidos. Lo que menos esperaban es que la niña dragón les diera la espalda y se desnudara la parte superior de los hombros y parte de la espalda…
—¡¿Qué estás haciendo?!—chilló Happy.
—Mira…—Ophis habló al fin.
Natsu se acercó y en su piel blanca porcelana vió impreso un tatuaje morado que le cubría gran parte de la espalda: Era el mismo símbolo y firma de Ophis, la serpiente dragón que se comía su propia cola dibujando un "8", el símbolo del infinito.
Pero lo que debían ver no era esa marca en sí, si no otra que desgarraba el patrón del dragón tatuado: Una enorme cicatriz que decoloraba la piel, quizá la única imperfección visible en el uniforme cuerpo de Ophis…
—¿Samael te hizo eso?
—Así es—suspiró Ophis—Hace más de 20 000 años, en nuestra primera batalla…
—Wow…
Ophis volvió a cubrir su piel con su saco de lolita gótica y siguió explicando:
—Si a mí que tengo un cuerpo superior no se me ha borrado, ¿Crees que a tí sí?—replicó Ophis—No se borraría aunque te arranques todo el rostro y te volviera a crecer toda la carne…
—Uy…—Happy comentó asqueado.
—Oh, no es problema—Natsu restó importancia—¡Igneel también tenía cicatrices en la cara y él decía que eran recuerdos de sus batallas!—comentó Natsu con entusiasmo.
Happy sonrió ante el infantil razonamiento y la propia Ophis tuvo una sensación que sólo podía describir como "casi agradable" al recordar también al difunto rey dragón del fuego.
Bajo el mismo razonamiento, Natsu había insistido en mantener todas sus cicatrices previas: La cruz en el costado por la herida de rogue del futuro, la de su cuello (aunque sí se avergonzaba de ella por habérsela hecho él mismo) e incluso había insistido en conservar aquella que recibió durante su batalla contra Zéref, en el mismo lugar donde ahora tenía la nueva.
Happy recordó con gracia cómo Lucy había prácticamente obligado a Natsu a hacer que Wendy se la quitara por la mala curación e infección que estaba teniendo, producto de la mala higiene del muchacho.
"... ¡Natsu deja de discutir conmigo o esa cosa va hacer que se te pudra todo lo que se llama cara! ¡Ya huele a muerto y te chorrea pus de la cara! ¡¿Qué no te das cuenta?!… "
«… ¡Ji-ji-ji!… » Happy se rió para sus adentros al recordar la chillona y alarmista voz de Lucy.
Ambos la extrañaban mucho y no veían la hora de reunirse nuevamente con ella.
Volviendo a la realidad, Natsu renovó su curiosidad por saber más de Samael y por qué era tan poderoso…
—¿Qué tan fuerte es Samael?—Natsu cuestionó, sobándose la mejilla con venda nueva.
—En realidad, su poder ofensivo no es tan grande—acotó Ophis—su verdadero peligro está en su capacidad de contaminación, su veneno es de las peores cosas en este mundo…
—¡Buff!—Ahora Natsu fué el que bufó—Dices lo mismo que el calvo de la biblioteca… "La cosa más peligrosa del mundo", ¿Cómo es eso de que Samael es el "matadragones definitivo"?—Natsu cuestionó—Yo soy un cazadragones y no soy venenoso…
—Es una historia muy interesante—Ophis respondió con una media sonrisa—… ¿Quieres oírla?
Happy de inmediato colocó una expresión burlona en su rostro y mostró todo su escepticismo. Podía ser ingenuo como Natsu, pero no tanto…
—¡Por supuesto!—respondió Natsu con entusiasmo, contrariamente a su compañero.
«… Hay Natsu te pasas de ingenuo… »
Happy vió con asombro cómo Natsu se sentó igual que un niño a escuchar un cuento. Recordó haberlo visto así cuando Lucy contó aquella historia de la serpiente y el dragón durante su viaje a Giltena…
Ophis comenzó a relatar…
—... Hace eones, en los tiempos no registrables, había un ser de incontenible e infinito poder, un ser que era perfecto y que poseía un cuerpo de forma muy pura. Este ser llegó a la pequeña roca que en ese momento era el mundo, tu mundo…
La roca albergaba gran potencial para la vida, pero todavía se encontraba en una etapa muy temprana de su desarrollo. Dentro la roca, de entre sus muchas especies, había una con el "Fruto de conocimiento", en pocas palabras, el potencial de evolucionar en seres pensantes…
—Las personas ¿Verdad?
—No, eso viene mucho después…
«… ¿Eh?… » Natsu sintió completamente anticlimático aquel giro pero aún así dejó continuar a Ophis.
—... Siguiendo un extraño capricho, este poderoso ser decidió intervenir con la evolución de esta especie y los elevó hasta convertirlos en los primeros mortales pensantes que pisaron este mundo: Los Sartang.
Aquel ser, los cobijó bajo su manto e interactuó con ellos directamente, revelando su intención de guiarlos hasta que alcanzasen su forma máxima como especie.
Esta primera raza de mortales inteligentes se convertiría en el pináculo de las especies del planeta, incluso por encima de las que vendrían después. Mientras ellos prosperaron con su mentor, aparecieron otras especies inteligentes que tuvieron que someterse a ellos.
—¿Y los humanos?—Happy preguntó.
—... Había entre las muchas especies en ascenso, unos primates muy particulares que tenían un poco de ese "fruto de conocimiento". Sí, eran aquellos que algún día serían los humanos, pero en ese momento, eran tan primitivos e irrelevantes como para tener algo que opinar—o siquiera pensar—al respecto.
… Así pues, transcurrieron eras de prosperidad bajo la paternalista y celosa ley de aquel ser omnipotente. Él les impuso una severa disciplina y autocontrol sobre sí mismos, pues estaba convencido que los deseos mundanos del corazón y los placeres desordenados de la carne y el mundo terrenal no eran dignos de una criatura superior como la que pretendían convertirse…
Sin embargo, así como existió este ser poderoso, también, de entre las sombras y lo desconocido para estos mortales, llegó una criatura de naturaleza opuesta a la de su mentor. Ésta criatura tenía escamas cual reptil y unas enormes alas con las que surcaba más allá de los cielos…
—¡Un dragón!—Natsu interrumpió.
—Así es… Ese dragón representaba todo lo contrario al primer ser: El desorden, la fuerza bruta y todos los deseos mundanos.
Apelando a su gran poder y presencia, el dragón aprovechó para acercarse a los mortales cuando su mentor no podía verlos. Les mostró un camino distinto que ni siquiera era un camino: La entrega total a todos estos placeres y deseos que su mentor les había prohibido.
—Básicamente una mala influencia…—Happy resumió.
—Ellos mismos se convirtieron en una mala influencia—replicó Ophis—Tras probar los placeres y el libertinaje, los Sartang se convencieron de que podían usar sus dones de inteligencia y conocimiento para cambiar el mundo a su antojo, que ya no necesitaban a su mentor, que ellos mismos podían ser dios…
… Cuando el mentor vió a sus hijos caer en la degeneración y la impureza espiritual, intentó por todos los medios devolverlos al camino que él había trazado para ellos, pero sin que lo pudiese evitar, los Sartang se convirtieron en la especie más pervertida y degenerada que se conocía en ese y todos los otros mundos. Su comportamiento llegó al punto de llevar su propio mundo al colapso, al utilizar sus recursos hasta el agotamiento e interferir con todas las leyes naturales que mantenían al mundo en movimiento…
—¿Y su maestro no se enfureció?
—Oh sí, claro que sí. Montó en cólera, algo inconcebible para un ser supuestamente perfecto como él. Y por primera vez, se sintió asqueado de sí mismo.
—Era obvio que se iba a enojar ¿Pero por qué se sintió asqueado de sí mismo?
—... Él consideraba todas las emociones viscerales como indeseables, indignas de un ser perfecto como era él. Desarrolló un odio inmensurable contra todos los dragones por arruinar su experimento. Todas sus malas intenciones: La mala intención del dios original…
Usando su magia, arrancó literalmente su corazón de su cuerpo y junto con él todas sus malas intenciones y pasiones bajas que quería ocultar: sus sombras y demonios internos. Tan furioso estaba contra aquel dragón, que condensó todas esas malas intenciones y el odio de su corazón en una poderosa maldición, para lanzársela al dragón…
… La maldición transformó el cuerpo del dragón en una abominación monstruosa con larga cola de serpiente y sus enormes alas de dragón fueron convertidas en 6 alas de pájaro y 4 de murciélago, incapaces de congeniar entre sí y sin poder llevarlo nunca más tan alto como alguna vez había llegado… Su carne, toda su existencia se contaminó con la maldición pero extrañamente, el dragón no murió: Logró mantener la pureza de su esencia y asimiló la maldición, convirtiéndo su sangre en veneno puro. Un veneno tan mortal y peligroso que sería capaz de consumir el mundo, en especial a los dragones…
«… Samael… » Happy pensó.
… El recién creado monstruo también se vió influido por el gran odio y desprecio que su creador ahora tenía por los dragones. Así pues, éste monstruo perseguiría a cualquier dragón que llegara a su vista hasta aniquilarlo por completo.
Así nació Samael, el venenoso, aniquilador máximo de dragones.
—Woow…—Natsu comentó.
Natsu y el inicialmente escéptico Happy, quedaron maravillados por la grandilocuente historia de Ophis, se acercaron todavía más a escucharla…
—… Cuando vió al horrible y maligno monstruo que los deseos de su corazón había creado, se avergonzó de sí mismo y arrojó a la criatura a un abismo en los confines de la tierra. Decepcionado también de sus discípulos que habían sido tentados por el dragón, éste ser los destruyó por completo y posteriormente abandonó el mundo para siempre…
Ophis hizo una pausa en su relato.
—¡¿Los destruyó así como así?!—Happy cuestionó.
—Si. Era tan poderoso que no tardó nada. Los redujo a polvo, junto con muchas de las otras especies inteligentes que había y gran parte del mundo.
—¿Y de verdad se arrancó su corazón del cuerpo?—Happy preguntó.
—Si—respondió Ophis secamente.
—¿Y no se murió?
—Era inmortal. Verdaderamente inmortal, como yo lo fuí una vez…
—Humm…
Natsu no se mostró del todo conforme con el abrupto final y empezó a cuestionar también a Ophis:
—¿Es todo?—Natsu preguntó—Se siente como una historia incompleta…
—Y lo es, esa es sólo la primera parte de la historia—respondió Ophis—La parte que nos importa a nosotros es la de Samael…
Happy no se rindió todavía y siguió cuestionando:
—Pero cómo sabes que Samael puede "destruir al mundo"—dijo Happy
—Porque ya estuvo a punto de destruir al mundo 2 veces. Es la segunda parte de la historia…—replicó Ophis.
—¡Cuenta-cuenta!—Natsu exclamó cual infante.
—Continúa por favor—Happy habló educadamente—¡Queremos oír la segunda parte de la historia!
—No es relevante para nuestros propósitos—insistió Ophis en forma desinteresada—Y creo que ustedes 2 deberían retirarse a dormir…
—Oh vamos, no puedes dejar la historia sin terminar—chilló Natsu—Si Samael fué arrojado por ese dios, ¿Cómo llegó Samael a estar bajo control de los que te derrotaron hace 20 000 años? ¿Cómo fué que lo trajeron para atraparnos?
Ophis comenzó a irritarse y quiso zanjar el asunto.
—Para empezar, ese sujeto no era un Dios. En ningún momento yo dije que era un Dios. Él era muchísimo más poderoso que solo eso… De hecho, en cierto sentido él creó a los dioses…
La niña dragón no era buena con estas cosas, porque lo único que logró con aquella última declaración fué despertar aún más la curiosidad de ambos.
—¡Eso sólo hace que quiera oír la segunda parte aún más!—Natsu volvió a insistir.
—¡Dije a dormir, maldición!—Ophis colocó una mirada asesina, para seguidamente estrujar los cuellos de ambos con ayuda de la marca maldita y su magia…
—¡Gaahh!.. ¡Estabien-estábien… nos vamos a dormir—ambos corearon mientras se ahogaban…
—Mhj—Ophis asintió con un ruido gutural y los liberó a ambos, para luego darles la espalda.
«… Yo sí quería oír la segunda parte de la historia… »
Ambos amigos se retiraron a descansar.
…
—•○•—
¡Gracias por leer hasta aquí y no olvides dejar tu review!
NOTAS DEL CAP
¡Saludos a todos!
Esta semana les traigo un pequeño cap a manera de relajo antes del siguiente conflicto. Aprovechamos también para conocer por fin el origen de Samael y un poco de mitología para enriquecer nuestro pequeño universo alternativo. Soy de la opinión de que si vas a poner un monstruo invencible, debes explicar su origen inmediatamente después de terminada la batalla. Caso contrario quedará anticlimático y poco creíble. (Sé que he roto esta regla con Ophis, pero para su caso específico prefiero mantener el misterio un poco más porque funciona para la trama XD).
Espero sus sinceras opiniones sobre el cap. ¡Son libres de decirme si todo el rollo místico de Samael y el origen de la tierra fue de su agrado o no!
¡Nos leemos la próxima semana!
