22. Secretos enterrados, parte II: La ciudadela
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades, habilidades y escenarios puede que estén fuera de este.
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…
Reino de Minstrel, extremo sur del continente, cerca a la frontera del país de Midi…
En el extremo sur del continente, muy cerca de la frontera entre los países de Midi y Minstrel, existe un templo muy antiguo, dedicado al olvidado dios del conocimiento. Los humanos lo han convertido en un centro turístico, degradando el lugar a un propósito superficial y banal. Sin embargo, este edificio guarda un gran secreto, revelado en parte por sus más recientes visitantes. Un heterogéneo grupo formado por un dragón, un demonio y un Exceed…
«… Muy bien… aquí vamos… ¡Glubs!… » Happy no acaba de animarse a entrar por el agujero.
—¿Qué esperas?—Ophis presionó.
—¿No puedes ayudarme con Natsu? El sigue inconsciente y no puede bajar solo…
—Sabes que no puedo volar bien por mi ala rota.
—Entonces dejémoslo esperando aquí mientras nosotros bajamos…—Happy seguía dando excusas.
—Si hay fragmentos míos debajo, podría necesitarlo—Ophis elevó el tono.
—Pero…
—¡Te mueves tú o te muevo yo!—protestó una impaciente Ophis.
—¡Bien-bien!... no presiones, por favor…
Happy alzó el vuelo agarrando a un desmayado Natsu por la espalda y sujetando todo el equipaje al vientre de éste. Se colocó en posición, justo al centro del boquete heptagonal. Poco a poco empezó a descender.
Ophis vió con atención como ambos desaparecían dentro el agujero, esperando a la expectativa…
—¿Qué es lo que ves?—Ophis coreó desde la superficie, intentando emular su ya perdida actitud indiferente.
—Nadaaa. ¡Todo está oscuro!—exclamó Happy. Su voz estaba acompañada de eco—¡Ayúdame por favor! ¡No puedo maniobrar bien estando a ciegas y cargando a Natsu!—suplicó Happy.
«… Mmm… Creo que no queda otra opción que bajar yo también… » pensó Ophis.
Sin dudar, la niña dragón ajustó el fardo que llevaba su brazo amputado a manera de mochila. Estiró los músculos de su único brazo en calentamiento y saltó en el agujero, asustando a Happy, pues pasó muy cerca de él, casi rozándolo y amenazando con hacerle perder el equilibrio…
—¡Oye, ten cuidado!—se quejó el Exceed.
Happy no la vió desaparecer de su vista ni cuán profundo Ophis había caído, eso hasta que finalmente divisó unas extrañas chispas y un ruido de chirrido agudo lo perturbó, sin poder Happy proteger sus oídos…
«… ¡Ouch! ¿Qué es ese ruido?… ¿uuh?... ¡Acaso es!... » reflexionó el Exceed.
Acelerando el descenso, Happy pronto llegó a la altura de las chispas y vió con asombro a Ophis intentando sujetarse a las paredes con sus garras, sin poder lograrlo…
—Era cierto—Ophis le habló sin más mientras intentaba equilibrarse—Estas paredes son tan duras como la piedra indestructible de la mesa…—"Tenías razón", debió decirle a Happy. Ophis nunca le daría la razón, al menos no en forma explícita.
Ophis intentó clavar las garras de su única mano para sujetarse de las paredes pero la piedra era tan dura que no se rajaba, causando que salieran chispas del desgaste entre la dura superficie y las garras de Ophis. Ahora la niña dragón se veía obligada a descender con sus garras desgastandose contra la piedra y echando chispas, como un ferrocarril frenando después de correr a gran velocidad.
—¿Podrías encender algo de fuego?—Happy le cuestionó—así podríamos ver mejor mientras bajamos…
—¿Y con qué mano me sujeto después de hacer eso?...—replicó Ophis con molestia.
—Oh, disculpa… olvidé lo de tu brazo…
Ophis pronto se apaciguó y la escasa luz de las chispas revelaron unas marcas extrañas en la piedra, que pronto llamaron su atención…
«… ¿Ummm?… creo que tengo una idea… » pensó Ophis.
Sorprendiendo a Happy, Ophis empezó a dar brincos entre las paredes y aprovechando esos momentos de mano libre para iluminar con su fuego, descubrió que esas marcas eran más jeroglíficos y símbolos, tallados en las paredes. ¡Todo el agujero era en realidad un túnel de forma regular, todo hecho de la misma roca indestructible!
🔥¡Fssss!🔥
—¿Qué haces?—Happy cuestionó.
—Hay símbolos en las paredes…
—¿En serio?... ¿Y qué dicen?
—No puedo leer adecuadamente de esta forma, pero creo que continúan resumiendo la historia de éste lugar…
Ophis continuó haciendo aquello por un par de minutos más, y se detuvo cuando entendió que allí no conseguiría información relevante. No quería desperdiciar más energía. Aquella acción debía requerir un gran esfuerzo físico.
El grupo siguió descendiendo por un tiempo largo, imposible de cuantificar, más aún estando a oscuras y habiéndose lanzado casi a lo desconocido… ¿Minutos? ¿Cuartos de hora? Happy no pudo calcularlo y le empezaba a preocupar quedarse sin magia suficiente para mantener el vuelo. Ophis no le había dejado descansar lo suficiente tras ser afectado por los mecanismos mágicos…
«… ¡Glubs!… »
—¿Eso acaso es… ¡Una luz!—chilló el Exceed emocionado.
Ophis lo confirmó al ver un débil destello, más profundo de donde se encontraban…
—¡Ungh!... ¡Mnnng-Mnnng!
—¿Natsu?...
Justo en ese preciso momento, Natsu recobra la consciencia. No dice palabra alguna, pero se revuelca y patalea con fuerza, desequilibrando a Happy.
—¡Oye, basta!, ¡Quédate quieto!—protestó el gato, apenas logrando mantenerse a flote—¡Ophis, ayúdame con él!
La niña dragón no le hizo el menor caso y siguió bajando por separado. Natsu seguía moviéndose erráticamente:
—¡¿Dónde estoy?! ¡¿Qué sucede aquí?!—Natsu estaba muy desorientado por la situación en la que despertó, recordando que hace poco había quedado temporalmente ciego. Dada la naturaleza del túnel y estando a oscuras, el joven creyó erróneamente que su vista aún no se había restaurado… Eso hasta que vió el destello que antes habían descubierto Happy y Ophis…
—¡Puedo ver-PUEDO VEREER!—Exclamó Natsu emocionado.
Aquel último sobresalto fue demasiado para Happy quien perdió sustentación y entró en pérdida, desapareciendo sus alas y llenos de terror, cayeron ambos al vacío…
—¡Naaaaahhh!
Ambos gritaban con el corazón en la boca mientras descendían sin control y a gran velocidad. Natsu dió un mal giro y se raspó la espalda contra el túnel de roca…
—¡Ouch!
—¡Natsuuu…. cuidado abajooo!—exclamó Happy lleno de temor al ver a Natsu caer a mayor velocidad que él y pronto a estrellarse con un objeto puntiagudo en el suelo.
Natsu se asustó también al ver que el destello de hace un momento era un objeto macizo en el fondo, con el cual amenazaba golpear…
—¡No-nonono!
¡Crack!
Se escuchó un fuerte crujido de huesos cuando Natsu golpeó el objeto con el hombro y luego contra el piso de piedra…
—¡Ooouuuuuch!—el joven chilló de dolor.
—¡Cuidado abajoooo!—Happy encontró también en el fondo segundos después, cayendo también sobre el hombro herido de Natsu, para mayor dolor del joven, quien volvió a quejarse de dolor…
—¡Ouch!
—Disculpa, pero fuiste tú quien nos hizo caer en primer lugar… ¡ufff!—se justificó Happy, también adolorido y suspirando por el susto.
Ambos permanecieron en el suelo de espaldas y observaron su entorno. Una luz que ahora se veía lo suficientemente potente para iluminar 3 metros a la redonda; aquella luz provenía del centro de la habitación, más específicamente, del objeto puntiagudo con el que Natsu había golpeado... A continuación vieron a Ophis descender también, sólo que de forma controlada y mucho más segura…
¡Chirrrrrr!
El agudo chirrido les molestó en los oídos y Ophis llegó también al suelo firme, descolgándose del túnel de piedra y botando chispas de sus garras igual que un ferrocarril frenando…
Las garras de Ophis estaban al rojo vivo y de ellas escapa un pestilente olor a cabello y uñas quemadas…
—Esa roca si que estaba dura… ¡uff!—Ophis sacudió su mano para alejar la peste—¿Qué hacen tirados ahí?—preguntó Ophis al observarlos…
—Puedo ver de nuevo… ¡Douch!—dijo Natsu, no tan emocionado, sino más bien adolorido por la caída.
—Natsu se golpeó con algo al caer… —dijo Happy—... Espera. ¿Qué esta cosa acaso no es?...
Ophis y Happy se concentraron en el objeto en cuestión y descubrieron con sorpresa que en realidad era el altar con la gema y el mecanismo que Ophis había accionado para abrir la entrada secreta. El altar de piedra indestructible había descendido hasta lo más profundo, donde se encontraban, y ahora la gema desprendía una luz clara, funcionando como iluminación para el espacio…
—¡Douch!—Natsu quiso levantarse, pero volvió a hincarse al sentir un gran dolor en el omóplato izquierdo…
—¿Qué te pasó?—replicó Ophis al verlo. Usó su típico tono indiferente y frío.
—Mi hombro… creo que se salió de su lugar…
—El golpear con esta cosa debió dislocarlo…—Happy explicó.
«… afortunadamente no caíste sobre el derecho. Esa cortada que te hizo Hyrum no ha sanado del todo… »
—¡Y tú también caíste sobre mí!—Natsu le reclamó a Happy.
—¡Y tú nos hiciste caer a los dos!—respondió en protesta el Exceed…
Ophis se llevó la mano a la barbilla en gesto pensativo:
—Eso va alentarte. Está bien, voy a solucionarlo… ¡crick-crick!—Ophis se tronó los dedos de su única mano al contorsionarse.
—N-No hay necesidad… ¡Se compondrá solo en unas horas!…—dijo Natsu temeroso.
—Insisto, será más rápido—replicó Ophis con indiferencia.
—No-no.. ¡Espera-espera!...
Sin hacerle menor caso, Ophis se colocó detrás de él en un rápido movimiento, lo tiró al suelo, cogió el brazo de Natsu con la mano y luego le pisó el hombro con fuerza, hasta que el hueso volvió a crujir…
¡Crack!
—¡Dooouch!—se quejó el joven adolorido.
Happy observó conteniendo la risa…
«… Me hace recordar la última vez que Erza se lo acomodó… ¡Vaya que ha pasado tiempo!… » pensó el gato con nostalgia.
—¿Mejor?—cuestionó Ophis.
—Supongo… mmmgr…—Natsu refunfuñó en forma discreta.
—Bien…
Solventadas las dificultades del aterrizaje, Ophis volvió a analizar el nuevo cambio que había sufrido el altar con la gema que controlaba el mecanismo…
«… supongo que podremos volver a subir si lo acciono de nuevo… »
Natsu y Happy también empezaron a moverse por el lugar para descubrir qué habían encontrado.
Aquella debía ser una cámara enorme, pues cuando los dos chicos se alejaron del área iluminada por el altar, no encontraron las paredes o los límites de la galería…
—¿Uh?
Natsu se tropezó con algo, y al recoger el objeto, se sorprendió al encontrar un yelmo de batalla, con una calavera en su interior…
—je-je, mira esto Happy…—comentó Natsu al jugar con ella.
—¡Quiero probarmela-quiero probarmela!—chilló Happy en tono bromista.
Lucy seguro se asustaría de verlos bromear con algo tan tétrico, sin embargo, este comportamiento era algo muy común en ellos, después de todo, Happy ya la había asustado usando una calavera como casco en la incursión a la mansión de Everlue. Además, con todo lo que habían visto, una simple calavera no los asustaría…
—¡coff-coff!—Happy tosió y se la quitó con rapidez—¡Puaj, está llena de polvo!
—je-je—Natsu se rió. Sin embargo, pronto acalló su risa cuando se concentró en un punto en el horizonte, arropado por la oscuridad, pero con una poderosa corazonada…
«… Mmm… »
—Natsu, ¿Todo bien?...—Happy le habló al verlo callado…
🔥¡Fssssssss!🔥
Sin ningún anuncio previo, Natsu escupió una gran bocanada de fuego, no lo suficientemente potente para representar un peligro pero lo bastante intensa para iluminar una gran área...
—¡¿Natsu, qué haces?!—Happy chilló asustado.
—migha algo redjnek…—Natsu pronunció algo incomprensible por tener la boca llena de fuego.
—¿Eeeh?... No entiendo…
Natsu ahora levantó su mano y apuntó al frente con su dedo mientras seguía manteniendo la lumbre.
Happy observó y se encontró con algo impresionante…
Murallas. Grandes y altas murallas. Los restos de una larga y poderosa muralla que no se terminaba de ver hasta donde la luz artificial creada por Natsu iluminaba…
—No-puede…
—Ser…—Ophis apareció de imprevisto, completando la frase de asombro de Happy.
Pronto Natsu se cansó de mantener la llama y tuvo que apagarla para poder respirar. Antes que alguien pudiera decir algo, Ophis volvió a iluminar el sitio con su fuego azul…
🔥¡Fssssssss!🔥
Con el segundo destello, esta vez alcanzaron a ver un poco más. ¡Edificios detrás de los restos de la muralla!
Ophis apagó el fuego y se mostró muy inquieta, aunque sin comunicarles nada todavía a Natsu y Happy, quienes se desconcertaron más al sentirla moverse por el sitio a oscuras…
«… ¿Y ahora qué hace?… » pensó Happy.
La niña dragón tomó impulso y, guiándose por el olfato y el oído, dió grandes brincos y empezó a trepar por las murallas con gran habilidad hasta llegar a la cima… Lo siguiente que Natsu y Happy vieron, fué un tercer destello de fuego azul, disparado en línea y moviéndose por el borde los muros. Ophis encendía las antorchas de las cañoneras del muro, consiguiendo iluminar el espacio en forma permanente…
No se trataba de una construcción cualquiera, era una imponente fortaleza, cuyos edificios interiores estaban cubiertos de roca a medio derrumbar, como si las piedras fueran sombras oscuras que intentaban ocultar sus secretos.
Ophis hizo un último destello de fuego, destinado a iluminar un gigantesco pebetero en la parte más alta de la muralla, a manera de "sol".
🔥¡Fssssssss!🔥
Lo que antes era oscuridad, ahora tenía un nivel de iluminación comparable a una suave noche bañada con luz de luna llena…
—Wow…—balbucearon Natsu y Happy.
Ophis se descolgó de la muralla y volvió con ellos.
—Ophis, ¿Qué encontramos?—Natsu preguntó.
—Es una ciudadela… ¡La ciudadela del dios Ither!—anunció Ophis, conteniendo la emoción por poco…
—¿Ciudad? ¡¿Hay una ciudad completa aquí abajo?!—exclamó Natsu impresionado.
Ambos varones miraron a todas partes y recién con la iluminación descubrieron lo amplia y extensa que era aquella galería subterránea…
El descubrimiento se notó muy prometedor cuando la propia Ophis, quien antes había defenestrado y despreciado el lugar ahora se contagió de un gran optimismo y se llenó de expectativas, olvidando un momento que estaba allí por Sani…
«… ¡No puedo creerlo! ¡Estuvo aquí abajo todo este tiempo!... ¡SI!, si esto es tan prometedor como luce, podríamos encontrar no uno, sino muchos de mis fragmentos aquí… » el dragón se permitió pensar con ilusión.
—Estar aquí me produce… ¿Cómo le dicen los humanos?... ¡Ah, si! Nostalgia…—Ophis comentó.
—¿Nostalgia?... ¿Quieres decir que ya habías estado aquí antes?—Happy replicó.
Ophis no le respondió y se quedó con la mirada perdida… ¿Quién podría adivinar lo que pasaba por su cabeza en esos momentos? ¿Estaría volviendo en el tiempo al explorar viejos recuerdos?
«… El lugar ha cambiado bastante, pero sin duda es aquí… Si logro entrar a su biblioteca, si en verdad sigue aquí… ¡Tiene que estarlo!… » pensó Ophis.
El Exceed no quiso perturbar su reflexión, pero Natsu no entendía de esas cosas:
—¿Y ahora qué?—Natsu preguntó en forma impertinente.
—¿Qué no es obvio?—replicó Ophis, saliendo de su trance—Vamos a entrar por el frente…
Realmente no había más opciones, pues las rocas derrumbadas abrazaban la mitad de la fortaleza, dejando a la vista únicamente la fachada frontal con la puerta principal y parte de la muralla, destruida en algunas zonas…
El grupo se acercó a un gran boquete en la parte frontal y encontraron unas escalinatas de piedra. En las partes superiores de la abertura de la muralla, vieron dos grandes tallados que emulaban la figura de búhos, delatando el simbolismo y la clara evidencia de que era la ciudadela del dios del conocimiento…
«… Aquí vamos… »
Al llegar a la puerta frontal de la construcción, encontraron otro grabado de búho en el arco. Dichas puertas medían más de 15 metros de alto, poniendo en duda que clase de seres debían pasar por allí…
—¡Empujen!... uuuuhh…
—¡De nuevo, con más fuerza!—Ophis ordenó, ayudando ella misma a empujar.
No conseguían abrirla, logrando solo ensuciarse por algunos trozos calcáreos que se desprendían de las pesadas puertas. Una observación más minuciosa les permitió descubrir que se habían fosilizado algunos minerales rocosos en las rendijas que impedían poner a trabajar a cualquier mecanismo…
—Dragneel, ayúdame a retirar estas rocas que no pertenecen a la construcción—Ophis ordenó con firmeza.
—Pero no tenemos picotas y ya destruimos todos los tenedores que trajimos… —Happy objetó.
—¡Pues ingénienselas!—bufó Ophis con impaciencia—funde la roca, usa las uñas, no me importa cuál pero hazlo rápido. ¡Necesitamos entrar cuanto antes!…
¡Crack-crack!
Los tres se pusieron manos a la obra: Ophis usaba las garras de su única mano disponible y la usaba para picar las partes fosilizadas. Natsu en un inicio quiso usar las uñas, pero al ver la inutilidad de aquello, optó por intentar fundir las rocas con sus poderes. La roca se hizo líquida y fluyó cual vela derretida por las rendijas y grabados del portón, liberando los mecanismos de la puerta…
—¡Uff!... creo que terminé…—anunció Natsu con algo de cansancio.
—Muy bien, parece que estamos listos—confirmó Ophis—Empujen de nuevo…
Los tres volvieron a intentar y esta vez, consiguieron un progreso…
Gruuuujhh…
La puerta emitió un crujido sordo y largo. Los gruesos portones se hundieron hacia adelante en forma paralela y luego pivotan hacia afuera, abriéndose de par en par…
Una densa nube de polvo salió del lugar, cegándolos un breve instante y haciendo notar que nadie había entrado allí en muchísimo tiempo.
—Debemos encontrar la biblioteca. Adelante…—ordenó Ophis.
—¿Biblioteca? ¡¿Otra vez?!—dijo Natsu en tono de queja.
—Camina y cierra la boca…
Entraron al edificio y de principio, se toparon con un gran salón principal vacío. Ophis y Natsu se ocuparon de encender todas las antorchas y pebeteros del lugar, iluminando la nueva instancia. Había tres plataformas con escalones cortos. Subieron por la escalinata que comunicaba al segundo salón, igualmente grande que el primero.
A pesar del polvo, pudieron distinguir un estilo arquitectónico constante y congruente con los símbolos del susodicho dios del conocimiento: Grabados con búhos por doquier y un extraño diseño para la cámara, cuyo techo cupular era rematado por una columna irregular que parecía extenderse en forma de aguja hacia lo alto del edificio. Una masa rocosa suspendida cerca de la "aguja" llama la atención de Happy…
Ophis se detuvo en el centro de la nueva estancia, observando a su alrededor. Habían 4 accesos que debían comunicar el salón con otras estancias, pero todas ellas estaban bloqueadas por derrumbes y tabiques rocosos.
«… Va a ser complicado encontrar la forma de acceder a más zonas sin provocar un derrumbe sobre nosotros… » pensó Happy.
—A un lado, que voy a abrir paso, je-je—dijo Natsu preparando el puño para partir la roca que cubría el acceso a una escalinata…
—¡Detente, tonto!—Happy se opuso—vas a provocar que todo se derrumbe sobre nosotros.
—¡Oh, vamos!, no pasará nada…—insistió el muchacho.
Ambos empezaron a discutir de cómo proceder, sin incluir a Ophis, quien yacía distraída en el centro del salón, con la cabeza en las nubes…
La mente de Ophis, afectada por la nostalgia y un sentimiento innombrable para ella, decidió jugarle una broma al obligarle a repasar el recuerdo que la conectaba con el salón. La última vez que conversó con el dios Ither en persona…
Las imágenes del salón ruinoso y oscuro se transformaron en la visión de unos salones luminosos, con sirvientes, cultores y bibliotecarios entrando y saliendo del salón. La visión le llevó a verse a sí misma caminando de nuevo al lado de Ither, mientras éste le escoltaba a la salida…
… ⏱️⌛…
"...
—... Debo admitir que me causa gran tristeza el que rechaces mi propuesta…—le dijo el dios a Ophis.
—¿Tristeza o decepción?
—Ambas, en realidad.
—Repíteme, ¿Para qué quieres que me una al Pacto de Sawa?—cuestionó Ophis, llena de desconfianza.
—Para mantener la paz…—afirmó el dios con preocupación—son tiempos convulsos. El pacto de Wars está amasando una gran cantidad de fuerza. Los 18 dioses de la guerra Yakuma están causando caos en el continente norte… Es imperativo que el pacto de Sawa restablezca el equilibrio de fuerzas para mantener el orden y la paz…
—¿Equilibrio? La única razón por la que ellos no provocan el armagedón es porque se apuntan con armas de destrucción masiva entre ustedes, volviendo el enfrentamiento tan peligroso que ninguna de las eventuales partes beligerantes podría esperar obtener ventaja de un conflicto armado… Yo lo llamaría "un equilibrio del terror"...—escupió Ophis, llena de cinismo.
—Te recuerdo, querida, que yo soy neutral. Como salvaguarda de los grandes misterios y dios del conocimiento, mi posición no me permite tomar partido por ningún bando. Sólo hago sugerencias para mediar entre las partes…—Ither se justificó.
—Y sin embargo, intercedes por Sawa para que colabore con ellos. Ustedes tienen un concepto de neutralidad muy extraño, extraño en verdad…
—Je-je… eres bastante perspicaz para…
—¿Para mi edad?—interrumpió Ophis—¿Sabes que en realidad podría ser más vieja que tú, verdad?
—Ya veo, ¿Todavía no sabes que tan antigua eres?
—Es difícil de saber… Yo ni siquiera tenía idea del concepto de "tiempo" cuando vivía en el lugar donde nací…—confesó Ophis con pena.
—Podríamos investigarlo juntos. Te ofrezco mi biblioteca, la más completa del mundo, si me permites decirlo… si te unes a nosotros…
—No—Ophis negó con la cabeza—No habrá equilibrio si yo me uno a un bando, solo se inclinará la balanza hacia ese lado. Además, yo no obedezco a nadie más que a mí misma…—anunció el dragón con vanidad.
«… Confías mucho en tu poder, ¿cierto?… »
—Es peligroso que el pacto de Wars continúe por ese camino. ¿Sabes que están a punto de pactar con el dragón Azi Dahaka para su bando?
Ophis levantó una ceja con vanidad:
—¿Y qué con eso? Azi Dahaka es un pobre diablo comparado conmigo. Te recuerdo que ya lo vencí una vez…
—Por eso mismo es que sería ideal que tú tomes el bando contrario, para evitar una catástrofe de talla mundial…
—Buen intento—dijo Ophis, dándose cuenta de la treta—No me uniré a ningún pacto. Eso no pasará jamás…
—¿Y si dijera que también es para proteger a los humanos?—Ither hizo un último intento.
—No es el mejor argumento para convencerme… ¡Ellos piden extinguirse a gritos!. ¿No los ves ahí abajo?—Ophis replicó—Esa cosa a la que llaman, "revolución industrial" está acabando con todos los recursos, y los del lado contrario, los que dicen buscar la igualdad, están idiotizando a la mitad de la especie…
Ither sonrió con displicencia.
—Es lo que los hace únicos. Son la única criatura que no se adapta, sino que adapta el mundo a él… Son imperfectos, pero su presencia es necesaria para que Earthland siga siendo Earthland…
—No… creo que este mundo necesita superarlos, para poder evolucionar. Como ya pasó una vez…—corrigió Ophis con arrogancia.
—Aún no es hora, querida. Pero como tú dices, como ya pasó una vez…
…"
… ⏱️⌛…
…
—Ophis… ¡Ophis, hazte a un ladoooo!
—¿Eh?
La niña dragón salió de su ensoñación cuando oyó el grito de Natsu y luego fue empujada por éste aun lado. Un potente estruendo resonó en todo el lugar cuando un objeto de grandes dimensiones casi los aplastó…
¡CRAAASHHH!
—¡Eso estuvo muy cerca!—chilló Happy, con los tres todavía en el piso.
—¡Ya suéltame! ¡Ugh!—Ophis se revolcó de los brazos de Natsu y se puso de pié.
—¡Acabo de salvar tu vida!—Natsu protestó por lo malagradecida que la niña dragón se mostró.
—No había necesidad. ¡Se necesita mucho más que un derrumbe para acabar conmigo!—anunció con vanidad.
Los tres se acercaron a la cosa que casi los aplastó y lo que vieron los sorprendió una vez más. Llevaba pasando desde el descubrimiento de las ruinas…
—... Es una especie de… cuerpo…—observó Happy.
Se trataba de un ser completamente hecho de roca y metal, o más bien parecía una armadura gigantesca. Los restos de un muñeco mecánico con grandes y gruesas pantorrillas, pies desproporcionados, robustos puños y protecciones, pero con uniones y brazos delgados en comparación a las terminaciones de las extremidades, como si estos fueran únicamente cables… En lugar de cabeza, llevaba una especie de casco con 3 ojos. Estos se revelaron como Lácrymas de cristal, resquebrajadas…
—¿Qué es esta cosa?—Natsu cuestionó al ver su gran tamaño. Debía medir unos 10 metros estando de pié…
—Parece que estaba colgado del techo y por eso no lo vimos al entrar…—dijo Happy.
Natsu le dió una suave patada en el costado y Happy lo reprendió.
—Es el guardián…—Ophis dijo en voz baja, casi en un susurro. Su aparente distracción era producida por nuevos recuerdos del lugar.
«… Me pregunto si… » pensó Ophis antes de actuar.
Luego, la niña dragón concentró una pequeña parte de su poder en sus garras, delatándose por el brillo púrpura en ellas. Ophis tocó con ella la Lácryma en el pecho de la cosa.
Gruujh…
Un repentino crujido metálico resonó cuando el poder de Ophis fué absorbido por la Lácryma…
—¿Ophis?—preguntó Happy temeroso.
El monstruo mecánico empezó a temblar y los tres tomaron distancia. ¡La cosa se puso de pié!
Las partes metálicas de su armadura tenían color bronce por el óxido pero ahora se veía toda la gloria de su presencia: 10 metros de alto, tres Lácrymas brillantes por ojos y otras pequeñas Lácrymas en las protecciones de su armadura. Estas brillaban con el color púrpura por el poder de Ophis.
El monstruo giró la cabeza y los miró fijamente…
—... INTRUSOS…—Una voz robotizada y sintética salió del guardián…
Happy se quedó frío cuando el monstruo mecánico extendió la palma contra ellos y de un boquete en la palma, una luz amenazante se convirtió en un disparo de partículas mágicas del mismo color de las Lácrymas…
¡Whhhhm! ... ¡BOOM!
—¡Corraaan!—chilló Happy.
—¡Ophis, ¿Qué hiciste?!—Exclamó Natsu mientras se echaba a correr.
—¡GRUNT!... —El guardián soltaba ruidos parecidos a gruñidos mientras los perseguía, dando pisotones, patadas y blandiendo las manos…
Happy alzó el vuelo y Natsu intentó correr por el lado contrario, para intentar flanquearlo y contraatacar.
¡Wwhhhmmm!
Antes que Natsu pudiera preparar su ataque, el guardián volvió a levantar el brazo y disparó su rayo de partículas contra Happy, golpeándolo en la espalda y haciendo desaparecer sus alas…
—¡Ungh!...
—¡Happy!—rápidamente, Natsu cambió de dirección para atrapar a su amigo, mientras el monstruo ya extendía su mano para intentar atraparlo también.
—¡GRUNT!
—¡Te tengo!...—Natsu logró cogerlo a tiempo, a la vez que evadió el agarre del guardián con una voltereta a ras del piso…
El jóven empezó a correr para huir del monstruo, protestando contra Ophis:
—¡Ophis, haz algo!
—Distráelo… ya se me ocurrirá algo...—El dragón le respondió sin inmutarse, fresca como una lechuga y quieta en su lugar..
—¡Hija de… ¡Ungh!...—Natsu esquivó un segundo agarre del monstruo.
Natsu dió vueltas alrededor del salón, a la vez que los golpes de la criatura eran más rápidos y certeros…
¡CRAAASH!
El guardián acabó derrumbando uno de los tabiques de roca que bloqueaba un acceso a otra sala. Natsu se tropezó y se hincó al suelo, todavía con Happy brazos…
—Mi hombro derecho… ¡Duele!—se quejó el joven. Happy sintió un líquido caliente bañar la camisa de Natsu…
«… La herida que recibió en su batalla contra el ángel, ¡Se abrió!… » Happy pensó.
—¡Natsu, sigue moviéndote… aah!
El guardia los coge con una sola mano, apretando el torso de Natsu con fuerza y causándole más dolor…
—¡Ophis… ¡ayuda!—Happy volvió a chillar.
«… Es hora. Una entrada se abrió… » pensó Ophis.
Con suma habilidad, Ophis se abalanzó sobre el guardián mecánico y en menos de 5 segundos, se trepó a la cima con su único brazo.
—¡GRUNT-GRUNT!—El gigante mecánico empezó a sacudir todas sus partes móviles y con su brazo libre, intentaba coger a Ophis. Ella resistía con su único brazo mientras Natsu y Happy eran sacudidos en la otra mano mecánica. Ophis deformó su boca hasta transformarla en una ventosa con dientes, igual a una lamprea vampiro…
—¡Smuuugh!...—Ophis empezó a aspirar y de forma inmediata, una presencia fantasmal luminosa, color púrpura, comenzó a ser absorbida del gigante mecánico. Ophis le estaba quitando la energía que ella misma le había dado…
—Ooorgh…—Un ronroneo sintético salió del gigante y sus movimientos se alentaron. ¡El monstruo cayó arrodillado primero y luego de bruces!
¡CRASSSH!
Natsu y Happy seguían atrapados en la mano cerrada. Ophis tuvo que intervenir para liberarlos. Con su único brazo, jaló los dedos mecánicos y ambos pudieron salir…
—¡¿A qué mierda estabas jugando?!—Natsu protestó contra Ophis.
Ophis simplemente torció su cara en un gesto de desgano y levantó una ceja antes de responderle:
—Quería comprobar una cosa. ¡Y se dice gracias!—comentó el dragón en forma no irónica.
—¿Qué diablos querías lograr con eso?—Natsu se quejó nuevamente.
—El estado operacional y las capacidades de combate de los guardianes, por si nos encontramos alguno en nuestro camino a la biblioteca…
—¡Por supuesto que será un problema si te la pasas activando a todas las máquinas que encontramos en el camino!
Ophis les lanzó una mirada asesina a ambos y antes que pudieran disculparse por su insubordinación, la niña dragón activó su magia del contrato y con un ademán de estrangulamiento, los sometió hasta hacerles hincar al suelo…
—arrgh… ¡coff-coff!—Ambos amigos tosieron y se ahogaron por breves 30 segundos.
Ophis decidió ser un poco indulgente y no hizo el castigo más severo, sólo les explicó su punto:
—No es para tanto. ¡Ya dejen de cacarear!—dijo Ophis con hartazgo—Lo activé porque me parecía interesante. Nunca había visto algo como eso. Una máquina con voluntad propia y que funciona con magia. MUY interesante—Ophis se justificó—Ither no había implementado esta clase de guardias…
—¡¿Conociste al dios en persona?!—Ambos amigos se impresionaron.
—Te lo dije. He estado antes aquí…
Lo que Ophis había dicho no era poca cosa. Recién los magos comprenden la escala con la que estaban tratando. Al menos Natsu, quien se creía cada palabra que salía de la boca del dragón sin cuestionarlo mucho. No importaba que tan inverosímil o fantasioso fuera cada nuevo cuento que ella le contaba, él jóven sólo se impresionaba más y más.
Esta situación preocupaba mucho a Happy, quien todavía no se fiaba de Ophis…
—Quieres decir, que esta vez, ¿Conoces este lugar por dentro y sabes como encontrar esa "biblioteca"?—preguntó Natsu de forma inocentona.
—No es sólo una biblioteca. Es la biblioteca de un dios. La que vimos en Jor es poco comparada con esta. Lo que tú llamarías una "super-biblioteca".
—Oh, ya veo… suena bien. Supongo…—dijo Natsu no muy convencido.
«… ¡Odio los malditos libros! ¿Hasta cuándo vamos a buscarlos?… » se quejó el joven en su mente.
—Oh, y mira que afortunado, el guardián mecánico abrió un acceso durante el forcejeo…—anunció Ophis, con su habitual indiferencia.
Ambos varones giraron la vista, para efectivamente encontrar una entrada nueva, una gran pista con grabados en el piso que emulaban una alfombra…
Los tres ahora retiraban las últimas piedras que bloqueaban el acceso. Natsu sintió nuevas molestias en la herida del hombro…
—¡Ouch!—Natsu se quejó mientras se tocaba la herida y soltaba una piedra de gran tamaño.
—Déjame ver eso...—Happy le dijo—quítate la camisa…
Natsu obedeció y se descubrió el torso. La camisa nueva que Ophis le había comprado para entrar a Jor ya estaba muy deteriorada por el trato rudo y los pantalones blancos a juego ya estaban todos roídos de las rodillas. Sus botas nuevas también ya tenían algunos agujeros en la planta y en el empeine. Natsu por supuesto no se quejaba, pues poco le importaba aquello…
—¿Qué le pasó?—Ophis habló con frialdad.
—La herida que el ángel le hizo en su batalla volvió a abrirse—respondió Happy mientras abría los vendajes remojados de sangre , con Natsu sentado en una piedra.
—¿No está sana por completo?—El dragón observó con impaciencia—No entiendo. Yo ya estoy bien y peleé también esa batalla…
—Es porque no hemos parado desde entonces—justificó Happy en tono de queja—inmediatamente después del ataque de Hyrum y Samael, ese loco de la supervelocidad nos atacó también, y luego de eso nos hiciste correr hasta aquí… ¡Necesita parar para poder sanar!—se quejó el gato.
«… Sería más fácil si Wendy estuviera aquí con nosotros para sanar a Natsu… »
—¡Estoy bien, no es nada!—Natsu hizo un berrinche.
—¡Tú cállate!—le dijo Happy.
—Me parece una exageración—Ophis volvió a decir en tono arrogante.
—Él no puede sanar tan rápido como tú, además de que tú te comiste las frutas malditas… tal vez si dejaras que Natsu se comiera una de las tres que sobraron…
—Eso está fuera de discusión—Ophis fué tajante—¡Termina de vendar a Dragneel y empiecen a moverse...
Ambos pusieron mala cara y volvieron a su labor de mover las piedras para hacer camino...
—… Creo que fué muy imprudente activar a ese monstruo… ¡Pudo haber provocado un derrumbe sobre nosotros!—Happy se quejó.
—Pero funcionó. Incluso nos abrió una entrada a otro salón.
—Era más seguro fundir la roca que arriesgarnos a un derrumbe.
—No lo creo. ¿No te has dado cuenta?—Ophis replicó—Toda la ciudadela está hecha con la misma roca indestructible que el templo de la superficie…
«… Y también, significa que tendremos problemas para movernos y abrirnos paso por los salones… » pensó Ophis de mal humor.
—¿Eh?—Natsu dudó.
«… Ahora que lo pienso, cuando Natsu fundió la roca que cubría la puerta, ésta no sufrió ningún daño ni se calentó… » Happy reflexionó.
—Aún sigo creyendo que era más seguro hacerlo con calma…—Happy insistía en no darle la razón a Ophis.
—Camina y deja de hablar—ordenó Ophis.
El grupo ahora se adentra por el nuevo camino y al poco tiempo llegó a la tercera estancia: Una gran cámara, con un púlpito o podio muy cercano a la pared, en la que había unos vitrales a medio romper, a unos 7 metros del suelo.
—Esto parece una especie de iglesia…—comentó Happy con cierta desconfianza.
—Lo es—Ophis complementó—Aquí, el sacerdote principal predicaba la palabra del dios Ither a los miembros del culto. Ocasionalmente, el dios visitaba a sus fieles aquí. Este es el último sitio al que los fieles comunes y los peregrinos podían acceder. Las demás estancias a partir de aquí estaban prohibidas a los ajenos al edificio…
—Vaya, parece que conoces muy bien este lugar—dijo Natsu.
—Así es—contestó el dragón—… Bueno, Ither no me mostró todos los salones y algunas cosas han cambiado, pero en esencia, creo que puedo encontrar la biblioteca…
Happy entrecerró los ojos con sospecha, todavía dudoso de su afirmación.
—Muy bien, de acuerdo, ¿Qué sigue ahora?—preguntó Natsu, confiando en ella.
Ophis se acercó a la pared con los vitrales y trepó hasta alcanzar el marco de los vidrios. Rompió algunos y despejó un Boquete…
¡Crash!
Ophis miró por el boquete unos segundos.
—Dragneel, gato. Entraremos por aquí...
Happy alzó a Natsu en vuelo junto al equipaje y el grupo se descolgó por la ventana, llegando a una nueva zona.
—Wow… debo admitirlo, tenías razón. ¡Es una ciudadela completa!—Happy habló al ver la verdadera extensión de las ruinas, volando hasta la parte más alta...
Detrás de la iglesia, se encontraron en el patio de armas de la ciudadela, que era albergado por la segunda galería principal subterránea. Toda la parte frontal de la muralla y la fachada por la que ingresaron estaba separada de este patio por un grueso tabique de roca derrumbada. Ahora, desde el patio de armas podían ver casi todos los edificios de la ciudadela:
El salón donde fueron atacados por el gigante mecánico era en realidad la base de una estructura alargada que era el corazón de la ciudadela. Un obelisco mágico gigante, una aguja que se elevaba al cielo, o al menos debió hacerlo en sus días de gloria. Ahora estaba rota en la punta, derrumbada a pesar de estar hecha de aquella roca supuestamente indestructible…
«… Me pregunto que clase de poder fué necesario para destruir esa roca… » Reflexionó Happy al ver la aguja partida.
La gran muralla exterior quedaba chica al compararse a la altura de los edificios de la ciudadela. También existe un segundo nivel de murallas internas, una de las cuales obstruye la visión a un segundo nivel de patios o espacios abiertos en la parte posterior de los sitios principales de la ciudadela.
Distinguieron también 4 gigantescos edificios que rodeaban la aguja rota, uno de ellos parecía formado por tres mini-estructuras interconectadas…
—¿Cuál de esos es la biblioteca que buscamos?—Happy preguntó.
—Es uno de esos 2—Ophis señaló con los dedos de su mano restante—Los otros edificios son las factorías de investigación y experimentación y a su lado están las cámaras donde residían las deidades asistentes del dios… Debemos hallar la forma de abrir los accesos a cualquiera de ellas, pues todas se comunican internamente a través del segundo nivel de la aguja central. Recuerden que todo está construido con la misma roca indestructible del templo…
—De acuerdo…
Happy sobrevoló alrededor de los edificios mencionados mientras Natsu se trepó por las murallas para buscar alguna entrada cercana a estas. El Exceed se sintió extraño al estar volando en un espacio que se suponía bajo tierra. La gran galería subterránea que escondía la ciudadela debía medir unos 500 metros de altura…
…
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…
Reino de Minstrel, cámaras subterráneas bajo el templo del dios del conocimiento. Dentro La ciudadela…
Tras media hora de búsqueda e inspección, pronto el grupo se encontró con resultados desalentadores:
—¿Encontraron alguna entrada?—Ophis habló con frialdad.
—No. Lo siento, pero está completamente sellada. ¡Ni siquiera hay ventanas!—se quejó Happy—Es muy extraño…
—Es lo esperable. Cuando la ciudadela fué abandonada se aseguraron de bloquear todos los accesos… ¡Es una molestia!—Ophis hizo un puchero.
En momentos como esos era cuando Ophis tenía problemas para aceptar la realidad de su situación actual. Con su poder y su cuerpo a plena potencia podría simplemente pasar por encima de todo y arrasar a su antojo, pero ahora, confinada a una forma infantil y con poder limitado se veía obligada a moverse por caminos laberínticos igual que una rata…
—Grrr…—Ophis suelta un gruñido de impaciencia mientras su poder mágico se eleva, poniéndo nervioso a Happy, quien traga saliva…
«… ¡Glubs!… »
—¡Oigan, miren esto!—Natsu vociferó desde lo alto de la muralla interior que separaba el patio donde Ophis estaba parada de la zona posterior…
Interesados por aquello, Ophis y Happy se treparon a las cañoneras de la muralla junto a Natsu…
—¿Una cantera?—Ophis levantó una ceja con asombro.
Se trataba de un enorme foso cuyas formas semi-regulares delataban una operación minera para excavar minerales que hubiera en el subsuelo.
—¿No conocías este lugar?
—No… esto es nuevo…—replicó Ophis, sorprendida—originalmente era una mina muy pequeña, abandonada en ese tiempo por la inutilidad de sus minerales…
—... "Aunque la vida parezca un trozo de mie*rda, a veces te da sorpresas agradables si le das la oportunidad de sorprenderte"...—Natsu habló en un tono sorprendentemente filosófico.
Ophis y Happy lo miraron con suma extrañeza porque no era habitual escuchar de sus labios algo medianamente inteligente…
—¿Y eso de dónde salió, Natsu?
—¡¿Qué?!—Natsu hizo un puchero—Gildarts me lo dijo una vez. Yo no estoy de acuerdo porque casi siempre las sorpresas que me tocan son una m*erda pero supongo que… ¡No sé, aah!... pensé que quedaría bien si lo decía en esta situación—dijo visiblemente incómodo y arrepentido de haberlo dicho—¡Ya déjenme en paz!
Ophis lo pensó mejor y decidió bajar a investigar:
—Echemos un vistazo a este foso…
El grupo ahora bajó por los desfiladeros y peñascos picados por la explotación minera a cielo abierto. Las caras verticales estaban talladas de forma anormalmente amplia, como si estuvieran sobredimensionadas, lo mismo que los bancos de trabajo horizontales, como si fueran pensadas para sostener a seres gigantescos por trabajadores…
Esta sospecha fué confirmada cuando encontraron los restos de los "trabajadores".
—No puedo creerlo—Happy comentó—¡Son iguales a la cosa que nos atacó hace rato!
Los bancos de la cantera estaban regados de gigantes mecánicos muy parecidos al guardián de la aguja central, con la diferencia de tener un taladro mecánico en lugar de la mano derecha y una garra para recoger minerales en la izquierda…
—Aquí tienes a los "mineros" de esta cantera—bromeó Natsu.
«… ¡Ni se te ocurra activarlos, Ophis!… » Happy no tenía autoridad para advertirle eso en voz alta por lo que lo limitó a su pensamiento.
—Vaya, parece que finalmente Ither encontró un uso para este yacimiento…—dijo Ophis en voz alta.
—¿Eh?—Happy dudó—Pensé que ibas a decir que este mineral es del que se hace la roca indestructible de la que están construidos el templo y la ciudadela…
—No. Es natural que pienses eso, pero no lo es—Esta vez Ophis no fué grosera, pues reconoció que era una conclusión lógica—... Ither me dijo que esta roca era muy especial, que tenía un gran potencial para canalizar la magia de cuerpos celestes, pero también tenía la desventaja de ser demasiado frágil para construir…
—Es cierto. ¡Mira!…—Natsu cogió una roca del yacimiento y la derritió con facilidad.
🔥¡Fssss!🔥
—... Todos los dioses que conocí decían que Ither había sido un idiota al construir sobre una montaña con un mineral tan frágil en los cimientos y propenso a que le caigan meteoritos encima—dijo Ophis en forma crítica—El dios del conocimiento tuvo que crear un nuevo tipo de material para construir que fuera lo suficientemente resistente para solventar estos problemas y traer los minerales para forjar ese nuevo material en grandes cantidades hasta aquí, re-construir los cimientos para rodear el yacimiento subterráneo del mineral débil y así hasta concluir su ciudadela…
—¡Eso suena innecesariamente complicado!—dijo Happy con el rostro en blanco y una gota de sudor gruesa en la sien—¿Por qué simplemente no escogió un mejor lugar?
—Él era un poco como yo. Cuando le interesaba algo, se concentraba en eso hasta extraer y descifrar todos sus secretos—Ophis justificó.
«… básicamente se encaprichaba con facilidad igual que tú… » Happy se rió para sus adentros.
—Espera, ¿A qué te refieres con que este lugar es "propenso a que le caigan meteoritos" y "magia de cuerpos celestes"? No entiendo ni pa-pa—dijo Natsu de forma malcriada.
—Significa—Ophis empezó a explicar—que este mineral tiene la capacidad de conducir y almacenar la magia proveniente de cuerpos celestes del firmamento: Meteoros, estrellas, esas cosas. Y como esto es así, la gran concentración de ese mineral en esta zona funciona como un imán gigante cuando un meteorito pasa muy cerca de la tierra…
—Oh, ya entiendo, Magia de cuerpo Celeste, como la que usa Jellal—Happy observó.
—¿En serio?—Natsu le cuestionó.
—Yo no sé quién ese Jellal del que hablas, pero supongo que sí. Esa clase de magia—dijo Ophis en forma desdeñosa e indiferente—¡Dejemos de perder tiempo aquí y continuemos!
Ophis reanudó la marcha, con Natsu y Happy siguiéndola por detrás. En su andar, se encontraron con más guardianes mecánicos tirados en el suelo, nada de qué asustarse. Eso hasta que encontraron los primeros restos humanoides…
—¡Glubs!... es un… esqueleto humano—dijo Happy con voz temblorosa. Esta vez ninguno de los dos bromeó con jugar con la calavera, ya que se trataba de un cadáver en toda regla.
Se trataba de un cuerpo entero, vestido con ropas de sacerdote y el esqueleto intacto, salvo por una abertura grande en la cabeza.
—Parece que una roca le cayó encima y lo mató…—comentó Natsu al ver una piedra justo a lado de la cabeza.
—Todo indica que…—Ophis observó los alrededores—... el lugar fué abandonado con mucha prisa. Este sacerdote debió quedarse atrás mientras el dios hundía la ciudadela en la tierra…
—Espera… ¿Cómo sabes que el dios la hundió a propósito?—Natsu cuestionó.
—Mira la torre del centro en forma de aguja—Ophis se dió vuelta y señaló con la punta de sus dedos—La punta está rota…
—¿Y qué con eso?
—En la cima de esa torre, la aguja central de la ciudadela, está el portal que permite comunicar este lugar con el reino de los dioses. Cuando este se destruye, significa que la conexión se ha roto y el dios abandona su ciudadela…—Ophis explicó—o al menos así era en la tradición antigua…—ahora susurró Ophis en voz baja.
«… ¡Maldición!, ese maldito manipulador tenía razón. Ither dejó este mundo y se fué con los Aesir… » la niña dragón ocultó su pensamiento e hizo un gesto de puchero para no darle la razón a Sani.
Luego, Ophis notó que en los brazos, el esqueleto llevaba unos rollos escritos y otros materiales de biblioteca. Eso le interesó y no perdió tiempo para agacharse y sacarlos de entre los huesos…
—¡¿Qué haces?!—protestó Happy.
—Está muerto. Sea lo que sea, no lo va a necesitar—objetó Ophis sin inmutarse.
La niña dragón leyó los rollos y abrió enormemente los ojos cuando vió las palabras: "Cámaras de reflexión de nuestro señor Ither"...
—Esto es bueno. ¡Muy bueno!—dijo Ophis en forma reiterativa—tiene información muy interesante y de gran importancia para nuestra búsqueda…
—¿Habla de la biblioteca que buscamos?
—Mejor que eso. ¡Menciona las cámaras de reflexión de Ither!—Ophis no pudo contener la emoción.
—¿Y eso?
—Son algo así como las "habitaciones privadas" del dios. Un lugar secreto que nunca está a plena vista ni se muestra a los invitados. Es el único lugar donde el dios puede mostrarse vulnerable para recuperar fuerzas. ¡Todas las ciudadelas de esta clase tienen una, pero jamás se permite a nadie más que el dios entrar!—Ophis ya hablaba tan emocionada y entusiasta como Natsu, lo cual los desconcertó bastante.
Sani, el "maldito manipulador" les había dicho que el dios del conocimiento había sido encargado de esconder los fragmentos de Ophis en la tierra, por lo que ahora y además, técnicamente los había guiado hasta allí… Momentáneamente Ophis se olvidó de sus sospechas y recelos contra el misterioso Sani, por la emoción del descubrimiento…
—Y, ¿Dónde se supone están las "Cámaras de Reflexión"?—Happy preguntó.
—Los rollos no lo mencionan, pues la ubicación debe ser absolutamente secreta—dijo Ophis—Sin embargo, lo que sí mencionaba el texto, es que hay un portal que lleva directo a esas cámaras, y este se encuentra en un lugar llamado "Forja de estrellas", que afortunadamente, se encuentra justo debajo de la ciudadela…—Ophis anunció complacida…
—¡¿Hablas de cavar?!—Natsu se quejó.
—Así es. A menos que encontremos una entrada, cavar es nuestra única opción…—dijo Ophis.
Happy también tenía más objeciones que hacer:
—Dijiste también que los cimientos que sostienen toda la ciudadela son de esa misma roca indestructible… ¿Cómo vamos a cavar si esa cosa está en medio?—dijo Happy en tono preocupado.
—Que bueno que preguntes, porque tengo una idea…
Por la cara maliciosa que la niña dragón puso, Happy empezó a temer…
«… Tengo un mal presentimiento sobre esto… »
…
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…
Reino de Minstrel. Cantera minera subterránea, ciudadela del conocimiento…
Las sospechas de Happy se confirmaron cuando Ophis ordenó llevarse a uno de los gigantes mecánicos mineros y transportarlo al patio de armas. La niña dragón tenía un alocado y peligroso plan de activar uno e intentar usarlo para cavar en la tierra y acceder al subsuelo, para así acceder a la "Forja de estrellas"...
—Vamos. Sigan empujando—dijo Ophis con indiferencia.
Lo que no mencionó Ophis, es que ellos llevarían solos la mole metálica y ella sólo los "supervisaría".
—¡Ugh!... ¡Esta cosa pesa una tonelada!—se quejó Natsu.
—¡Aye!... ¡Ayúdanos!—Happy protestó también.
—Deja de quejarte y empuja…—replicó Ophis sin piedad.
Natsu y Happy arrastraron la cosa con dificultad hasta un montículo rocoso al pié de la muralla interior que separaba la explotación minera del patio de armas. Debido al peso de la mole y la gran altura que debían superar, Ophis accedió finalmente a ayudarlos, y con su fuerza sumada, el gigante traspasó la muralla y cayó desplomado en el patio de armas de la ciudadela…
¡PLAF!
—¡Uff!...—Happy suspiró de agotamiento.
«… ¡Ugh!… ¡Mi maldito hombro me está matando!… » Natsu se contuvo el dolor por su herida y únicamente se permitió una mueca de dolor.
Ophis examinó el terreno con las manos y el olfato, señalando un punto al poco tiempo.
—Aquí. Este es un buen lugar para iniciar la perforación. Si, eso es…—dijo Ophis en forma arrítmica y fría, como era su estilo.
Natsu levantó una ceja con descreimiento, para nada convencido de la idea. Él por supuesto era habitual de hacer locuras como estas, pero este viaje lo había llevado a tal límite que ahora no sentía el mismo impulso para hacer tonterías…
—Esto es una mala idea…—comentó Happy.
—No, es inteligente—comentó Ophis—Si estas máquinas pueden minar en la ciudadela, sus taladros deberían poder con la roca indestructible de la que está construido todo…
—Bueno pero…
—¡Silencio!. Obedezcan y pónganse en sus posiciones—Ophis se impuso—Dragneel, ¿Sabes qué hacer, verdad?
—Si… eso creo…
—¡Mas te vale no dañarlo! Lo necesitamos intacto.
El plan consistía en que Ophis activaría la máquina con su magia y Natsu sería la carnada para atraerla al punto donde se debía iniciar la perforación…
—Uno… —Ophis empezó a contar—dos… TRES…
✨¡Wosh!✨
Ophis imbuyó al gigante mecánico con su magia y en pocos segundos éste se activó, pintándose sus Lacrymas del mismo color púrpura brillante. El monstruo se puso de pié y ni bien detectó a Natsu, el caos se desató.
—¡SMOOOORG!...
El minero blandió sus miembros para aplastar, cortar o golpear a Natsu, intentando deshacerse de él.
—¡Natsu, corre!—Happy chilló.
Ophis y Happy se mantuvieron a distancia prudente mientras los seguían.
—¡Fiuuu!, ¡Oye feo!... ¡Estoy aquí!—Natsu silbó y burló al monstruo mientras lo atraía al punto designado.
Cuando la persecución llegó al lugar, Natsu se detuvo en seco, esquivando los golpes en lugar de correr…
¡Craash!... Craash!
—¡Vamos monstruo, atácame-atácame!... —cual payaso, Natsu provocaba al monstruo, buscando que este usara su taladro contra él.
En los primeros instantes, el jóven solo consiguió que el gigante mecánico lo atacara con su garra izquierda, golpeando el suelo y en forma lateral…
—¡Fallaste!... ¡Gulp!... ¡Fallaste de nuevo!—Natsu lo seguía provocando mientras esquivaba golpe tras golpe.
«… ¡Vamos, monstruo! ¡Usa tu taladro!… » Ophis y Happy estaban expectantes a que el plan funcionara.
La oportunidad se dió cuando después del séptimo intento, el monstruo levantó su miembro derecho y el taladro que tenía en lugar de la mano empezó a moverse…
—¡Eso!
El rastro de la magia púrpura de Ophis se movió por los canales de la hélice del taladro cónico mientras aumentaba su velocidad de giro más y más…
¡RRRRRRRRrrr!
—¡Ahora!
El monstruo ataca a Natsu con un movimiento de esgrima con la intención de perforarlo, sin embargo, el plan entra en acción y Natsu se mueve en el último instante, golpeando al monstruo para desequilibrarlo y hacer que su golpe de taladro termine en el suelo:
¡CRASH!
Sin perder tiempo, Ophis salta sobre el monstruo, tomando su cabeza, al mismo tiempo que Natsu lo sostiene del antebrazo o mango del taladro, obligando a seguir perforando el suelo…
—¡SMOOORG!—El gigante se sacude para liberarse, haciendo que Natsu haga gran esfuerzo para sostenerlo en esa posición.
¡RRRRRRRRrrr!
—¡Aaaargh!... ¡No podré aguantar mucho!—Natsu exclamó.
Ophis actuó y extendió su único brazo, cruzando su cortas piernas en la cabeza de la máquina para sostenerse. Los ojos de la niña dragón se iluminaron y tras pronunciar un conjuro oscuro en voz muy baja, una serpiente-dragón hecha de luz salió de su única palma y envolvió al monstruo rápidamente.
La criatura tenía la apariencia de estar hecha de un cristal púrpura translúcido, luz cristalizada que formaba varios segmentos como si se tratase de una cadena, con la cabeza de serpiente-dragón. El hechizo de Ophis ejerció una fuerte constricción sobre el monstruo, reduciendo mucho su movilidad y aliviando a Natsu, que en ningún momento dejó de sujetar el taladro contra el suelo…
—¡Funciona!—Natsu anunció. Happy permanecía flotando a distancia segura.
¡RRRRRRRRrrr!
De esta manera, el grupo sometió al minero mecánico y le obligó a trabajar para sus fines. La perforación avanzaba con relativa facilidad, derritiendo y haciendo a un lado la roca blanda del patio de armas… Eso hasta que se topó con una superficie muy dura y el taladro empezó a chirriar y patinar, provocando muchas chispas…
¡SKKKKRRIIISH!
—¿Qué pasa?... ¡Ugh!—Natsu protestó mientras las chispas generadas por el roce le salpican toda la cara.
—Chocamos con los cimientos de roca dura… ¡Más poder!—Ophis anunció, mientras aumentaba el flujo de su magia hacia el taladro, haciéndolo girar más rápido y obligando a Natsu a imprimir más fuerza de empuje contra el suelo…
—¡aaargh!...
La perforación continuó el avance con el nuevo impulso provisto por el dragón. Natsu notó el progreso al sentir que se hundía. También sintió sus botas destruirse por estar tan cerca del punto de perforación…
«… Y ahí van mis últimos zapatos… »
Tras unos minutos muy intensos, los tres se llevaron un gran susto cuando terminaron de atravesar la losa de roca indestructible y cayeron en un agujero oscuro y desconocido.
—¡Waaaah!...
—¡Natsuuu!—Happy chilló cuando vió al monstruo caer por el hoyo, arrastrando a Ophis y Natsu con él.
¡KRAK!
Ophis y Natsu perdieron visibilidad a medida que caían, cubiertos de polvo y escombros. Ophis soltó el agarre de su cadena de luz y se hizo a un lado, aterrizando de pié sobre una plataforma. Natsu no tuvo tanta suerte y quedó atrapado entre el cuerpo del gigante, pudiendo escapar apenas en el último minuto, quedando colgado de un brazo de la mencionada plataforma y con la ropa muy rasgada…
—¡Gulp!...—Natsu hizo fuerza y logró subirse a terreno firme, junto a Ophis.
El gigante mecánico cayó hasta el fondo de la cámara subterránea, provocando un estruendo con mucho eco…
¡CRAAAAASSH!
Happy se apresuró a entrar también, cuando la nube de polvo y escombros desapareció:
—Natsu… ¡¿Estás bien?!
—Si… ouch… un poco adolorido, pero estoy bien…—dijo sonriendo, pero con ojos cansados.
«… ¡Eso fué muy peligroso!… » pensó Happy mirando de mala manera al dragón.
Ophis se acercó a ellos mientras a su vez observaba el espacio al que acababan de acceder:
Una bóveda oculta un nivel debajo de los cimientos de la ciudadela, con unas singulares construcciones. Unas largas y estrechas plataformas incrustadas en las paredes laterales del foso, formando 2 arcos que cubrían el perímetro del foso, teniendo éste una forma elíptica. Estos desfiladeros artificiales rodeaban 3 construcciones similares a capillas cuyos techos remataban en pinchos irregulares hechos de un material translúcido. Las tres construcciones se comunicaban por puentes aún más estrechos. Tanto las capillas como los puentes estaban sujetos por gruesas y gigantescas cadenas, las cuales se anclaban a los gruesos pilotes y a la amplia losa que formaban los cimientos de la ciudadela…
—Muy bien… ¿Qué se supone que encontramos?—cuestionó Natsu en voz alta.
—Este lugar es… extraño—comentó Ophis, mirando hacia el fondo del foso—No se parece a una "forja", pero sin duda es el lugar que buscamos. Debe llamarse "forja de estrellas" por otra razón...
El grupo avanzó por el desfiladero hasta llegar al primer puente, que llevaba a la primera capilla…
—U-oh… Esto no se ve muy seguro…—comentó Happy al sentir la estructura temblar con el peso.
—¿De qué te preocupas? Tú puedes volar—le replicó Ophis con desgano.
Para efectos prácticos, las capillas y los puentes levitaban sobre el foso, el cual se veía oscuro, salvo por las figuras de objetos parecidos a ruedas. La única iluminación ambiental era provista por los cristales que remataban los techos de las capillas. Happy sentía gran nerviosismo cada vez que miraba hacia abajo…
El grupo arribó a la primera capilla. No era una construcción limpia. En su lugar, daba la impresión que las paredes habían sido formadas por grandes piedras irregulares, con agujeros regulares pero desorganizados en lugar de ventanas…
Una gran sorpresa les aguardaba dentro.
—Oye Natsu, esto no se parece a…—dijo Happy sorprendido.
—Si. ¡Creo que sí!
En los interiores de la capilla, en las paredes, habían 12 cerraduras de puertas, distribuidas por las 4 paredes. Lo que más llamó la atención fue el gran parecido del diseño con la puerta eclipse.
—Interesante…—comentó Ophis con gesto reflexivo.
«… ¿Por eso se llama "forja de estrellas"?… »
Ophis se acercó a los grabados y cerámicas decorativas que rodeaban las cerraduras y rascó un poco para retirar el polvo y las formaciones calcáreas. Allí vió un símbolo muy claro…
«… Virgo… y ahí está Leo, y los demás… mmm. Sospechoso… »
—Dime una cosa, Dragneel.—la niña dragón le habló a Natsu—Esa máquina del tiempo en forma de puerta de la que me hablaste. ¿También usaba el poder de las doce puertas del zodiaco para funcionar?
—Si—Happy respondió en su lugar—Se necesitaban las doce para abrirla y para cerrarla. ¡La última vez, Lucy y Yukino la cerraron!
—Si eso es análogo a esto, significa que toda esta estructura debajo de la ciudadela es un mecanismo más grande que utiliza el poder de las estrellas…
«… Pero la pregunta es ¿Para qué? ¿Para qué necesita invocar el poder de las estrellas?… »
Ophis se quedó pensando un rato largo. Natsu notó algo faltante…
—Oye Ophis, ¿Y tú mochila?—dijo Natsu.
La niña dragón abrió los ojos enormemente y rápidamente se tocó la espalda. Ophis entró en completa desesperación cuando notó que había perdido el paquete con su brazo amputado…
«… No-no. ¡NO!… »
—¡Empiecen a buscar!—ordenó Ophis torpemente.
Los tres retrocedieron sobre sus pasos para buscar el bolso de Ophis. El dragón buscó ocultar su impaciencia.
El grupo llegó al principio del recorrido en la fosa, al punto donde habían caído con el gigante mecánico…
—No hay nada…
—Quizá se cayó a la fosa junto con esa cosa que usamos para cavar hasta aquí—comentó Natsu, mirando a la oscuridad del hoyo bajo las capillas y puentes.
Tras mirar al abismo con los ojos entrecerrados, Ophis se dirigió a Happy:
—Gato. Llévame hasta el fondo. Quiero ver que hay allí…
—¿eh?... Y-yo..?—Happy se mostró temeroso.
—Eres el único aquí que puede volar correctamente ¿Recuerdas?
—¡Glubs!—Happy tragó nerviosamente.
—Ten valor, Happy. Todo saldrá bien…—Natsu le habló con animosa camaradería para darle confianza, aceptando él también que por ahora no podrían oponerse a Ophis. De esta manera, el Exceed cogió a Ophis por la espalda y empezó a descender, Ophis iluminando el camino con fuego brotando de su única mano.
No habían bajado ni 15 metros debajo del nivel de los puentes cuando se toparon abruptamente con el suelo, causando confusión entre ambos…
«… El nivel está demasiado bajo… » dudó Ophis.
—¿Qué es lo que ven?—Natsu les gritó desde la plataforma.
Ophis iluminó el lugar con una gran antorcha…
—Hay unas… ruedas. No. Creo que son ¿Engranajes? ¿Molinos?... no sé…—Happy habló primero.
—¡Sniff-sniff!—Ophis olfateó con precaución, buscando alguna señal de peligro…
La niña dragón todavía no se animaba a dar una respuesta porque seguía analizando el lugar: Happy había acertado un poco en las descripciones, pues lo que tenían ante ellos eran unos extraños mecanismos muy parecidos a los arcaicos molinos de piedra antiguos de ruedas dentadas/acanaladas concéntricas, con la grande sirviendo a la vez de recipiente de contención y dentro cuyas paredes debía girar una más pequeña. Había en total 7 de estos "Molinos", 4 mucho más grandes que los otros 3…
¡Krak!
Natsu los interrumpió al descolgarse por la plataforma y llegar junto a ellos…
—¿Ya viste estas cosas?—Natsu le dijo a Happy.
—Si. Los "Molinos" pequeños están justo debajo de las capillas…
Los mecanismos pequeños estaban intercalados entre los grandes a manera de engranajes, y encima de los pequeños estaban efectivamente suspendidas las capillas. En la cara inferior de cada capilla se extendían unos pinchos adicionales, a manera de garras o agujas, hechos igualmente de ese cristal traslúcido que proveía alguna iluminación…
—Parece que estas máquinas son las "Forjas" de estrellas como tal—Ophis concluyó—No tengo idea de lo que se "forje" aquí, pero sin duda las capillas de arriba son los comandos que activan estas cosas, sirvan para lo que sirvan…
—Mira, Ophis. ¡Allí está el monstruo que excavó por nosotros!—dijo Natsu, señalando con el dedo hacia el molino que estaba justo debajo de la capilla central.
A pesar de ser uno de los molinos "pequeños", era lo bastante amplio para atrapar en circunferencia al gigante mecánico, desparramado en una pose ridícula.
Ophis se acercó y caminó entre los filos del molino y rebuscó entre los restos del minero. ¡Al poco tiempo encontró la mochila con su brazo faltante!
—¡Lo tengo!—olvidándose de sus precauciones, Ophis levantó el premio con discreta emoción.
Ophis rápidamente buscó salir del molino. Lo hizo tal vez con demasiada torpeza, pues tropezó el pié con uno de los filos y movió ligeramente la rueda interior del molino…
✨¡WOOOSH!✨
A pesar que la rueda apenas dió un par de giros a bajísima velocidad, provocó un efecto inesperado: ¡La magia de Ophis empezó a ser drenada de su cuerpo, siendo su aura púrpura visiblemente tragada hacia el molino!
—¡Ungh!...
A pesar de haber salido físicamente del círculo y de la rueda, la niña dragón sufrió un debilitamiento inmediato y casi se desmayó, siendo atrapada por Natsu y oportunamente alejada de allí…
—¡Ophis! ¡¿Ophis, estás bien?!—Natsu le llamaba el ánimo mientras la arrastraba fuera del molino con dificultad. Natsu sentía que Ophis era físicamente atraída hacia el molino por una fuerza invisible, como un imán hacia el hierro.
—¡Uurgh!... ¡Vámonos!—Happy chilló mientras también jalaba para sacar a Ophis del efecto de la rueda.
Lograron separar a Ophis de esa magia y su aura púrpura dejó de ser succionada por el molino. Sin embargo, el poder que sí había logrado quitarle ahora se "trituraba" en el molino y accionaba los demás, como si de engranajes conducidos se tratasen. Toda la instalación empezó a temblar…
¡GRUUUGHJ!... ¡Krak-krak!
El gigante mecánico atrapado en el molino empezó a triturarse también en el mecanismo, pero antes de hacerse trizas por completo, fue desmembrado y sus pedazos salieron volando hacia los lados…
—¡Natsu, esto no me gusta nada!—Happy volvió a chillar.
—¡Quédate cerca, Happy!—exclamó Natsu con Ophis en brazos.
¡GRUUUGHJ!... ¡Krak-krak!
Pequeños trozos de escombros se desprendían del techo de la galería. Del molino en el que estaba el guardián empezó a subir la magia púrpura robada a Ophis en forma de aura brillante hacia los pinchos inferiores de la capilla y haciéndola brillar…
«… ¡Por favor-porfavor! ¡Detente!… » Happy rezaba en su mente. Natsu se mantenía firme y con una expresión valiente.
✨¡WOOOoosh!... Fluff…✨
La suerte les sonrió cuando súbitamente todos los mecanismos se detuvieron y todo el caos se acabó con un último temblor y un ruido seco.
Ambos amigos suspiraron aliviados.
—¡Uff! ¡Eso estuvo muy cerca!
Natsu cargó en brazos a Ophis y los dos amigos subieron nuevamente a la plataforma inicial como pudieron, para alejarse lo más posible de las máquinas.
Ophis seguía muy mareada y al borde de la inconsciencia. Natsu la recostó en el suelo y empezó a mover las manos y a chasquear los dedos cerca de su cara para despertarla…
—¿Ophis? ¿Sigues ahí?...
—¡Gulp!... ¡Mierda!... Si.. estoy… ¡Estoy bien!... ¡Ungh!—Ophis balbuceaba mientras intentaba ponerse de pié a marchas forzadas.
«… Vaya, parece que está bien después de todo… »
—¿Qué ocurrió?—replicó Ophis todavía aturdida.
—Creo que activaste esa cosa por accidente y se robó tu poder…
—¡Maldición, ¿Dónde está mi brazo?!—Ophis protestó asustada.
—Tranquila, lo tengo justo aquí—Happy le enseñó el paquete recuperado.
—¡Yaawwn!... ¡Demonios!—La niña dragón sufrió un repentino dolor de cabeza, similar a una resaca como reacción a haberse sacudido por la preocupación por su brazo.
—Pareces borracha… je-je—Natsu se atrevió a bromear.
—¡Agradece que ahora no me puedo mover!—amenazó Ophis mientras frotaba sus dedos en su frente y ojos—¡Uugh!
Natsu y Happy intercambiaron sonrisas maliciosas mientras en sus mentes se sentían vengados de algunas de las humillaciones de parte de Ophis desde que llegaron a la montaña. No todos los días el karma trabajaba a su favor de forma tan inmediata como esta…
«… Todavía me queda la duda ¿Para qué necesitan las llaves del zodiaco estas máquinas?… »
…
CONTINUARÁ...
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¡Gracias por leer hasta aquí y no olvides dejar tu review!
NOTAS DEL CAP
Saludos a todos. Agradecido como siempre por la paciencia que me tienen a la hora de esperar las actualizaciones.
¡Se me cae la cara de vergüenza por todo el tiempo que pasé sin actualizar! TvT
Lo único que tengo que decir en mi defensa es que frecuentemente debo priorizar mi trabajo por sobre mis pasatiempos. Como ya he dicho en diversas ocasiones, este proyecto no será abandonado nunca y se completará sin importar cuánto tiempo tome. Los que tengan curiosidad de mi paradero, pueden escribirme a la bandeja de conversaciones donde siempre respondo, como ya saben algunos.
Espero no haberlos aburrido con tanta descripción y fondos oscuros. Como algunos me han manifestado en reviews, entiendo que el rumbo que está tomando la historia no está del todo claro y esta última tanda de episodios es un poco soporífera. Lo que sucede es que voy a cambiar la dinámica de investigación de Ophis para "acelerar" un poco el ciclo de investigación-búsqueda-batalla y este último arco va a darle ese empujón. (Por contradictorio que suene por lo pesados que están estos capitulos, créanme, ya verán ;v).
Ya saben que son libres de comentar qué les pareció.
¡Nos leemos la próxima semana!
