23. Secretos enterrados, parte III: Forja de estrellas
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades, habilidades y escenarios puede que estén fuera de este.
Primer capítulo de los 2 que se publican el día de hoy.
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…
Reino de Minstrel, Bajo la ciudadela del dios del conocimiento…
En una cámara subterránea y directamente anclada a los cimientos de la ciudadela, existe una instalación secreta conocida como Forja de estrellas. Se trata de un complejo industrial extraño, con máquinas cuyo propósito es desconocido y que acaba de amenazar la vida de Ophis, el dragón del infinito…
—Ugh… ¡Creo que ya puedo continuar!—Ophis anunció, mientras se sobaba la cabeza con hartazgo.
Después que su magia fuese drenada por los molinos de la Forja, a Ophis le costó casi media hora reponerse y recuperar la energía suficiente para seguir. La ocasión fue aprovechada por Natsu y Happy, que desde hace rato querían hacer una pausa para descansar…
—¿Y ahora?—Happy preguntó.
—Obviamente, vamos a continuar revisando las capillas. Quiero saber para qué demonios sirve esta instalación—replicó Ophis con mal humor, mientras aseguraba a su espalda la mochila que contenía su brazo amputado.
Con ayuda de Happy, los tres volvieron a subir a los puentes que comunicaban las tres capillas que estaban justo encima de los molinos pequeños, pudiendo apreciar más cerca los pinchos de la cara inferior, los cuales condujeron la magia extraída a Ophis desde el molino hasta la capilla…
«… Esos cristales me son familiares de algo… » pensó Happy, al ver los pinchos de cerca.
Habiendo ya observado la primera de las capillas con las 12 cerraduras del zodiaco, pasaron directamente a la segunda, la que estaba al centro de las tres. Al acercarse, se dieron cuenta que ésta era mucho más grande que las dos que la flanqueaban.
Ophis ya tenía severas sospechas del motivo de ésto, pero prefirió guardárselas hasta entrar. Los hechos le darían la razón:
—¡Miren eso! ¡Son muchísimas cerraduras en las paredes!—Happy chilló emocionado.
Al igual que en la primera capilla, donde estaban las cerraduras para las 12 llaves del zodiaco, en esta había no sólo 12, sino decenas de ellas. El diseño, de manera similar a la primera, también se parecía mucho al de la puerta eclipse, sólo que usado de forma extensiva en toda la habitación.
Estos detalles le conferían a la capilla un aspecto muy extraño, similar a una casa de terror o de curiosidades, como en una feria: Muchas cerraduras que no abren ninguna puerta…
—Alúmbrame aquí, Natsu—Happy solicitó.
El jóven auxilió al Exceed y ambos descubrieron el símbolo de la constelación de Canis Minor en una de las cerraduras.
—Es para la llave de Plue… ¿Verdad?—Natsu dudó.
—Así es…
Observando las paredes, ambos encontraron más símbolos de constelaciones, muchas de ellas en posesión de Lucy: Allí estaban Horologium y Crux. También estaban Pyxis y Lyra pero ambos varones no recordaban el símbolo de memoria como para reconocerlos…
—¿Cuántas cerraduras habrán aquí?—Happy dudó.
—Sesenta y cuatro—Ophis habló de repente—las acabo de contar.
—¿En serio?—Natsu levantó una ceja.
—Si. Hay espacios para todas las llaves celestiales de plata—Ophis habló.
Happy torció la cara y levantó una ceja con descreimiento:
—Oye, espera un minuto… ¡12 más 64 no es 88!—dijo Happy.
Natsu puso cara de tonto mientras intentaba contar con los dedos para confirmarlo.
—¿Y qué con eso?—Ophis replicó con frialdad.
—Lucy dijo muchas veces que existen 2 tipos de llaves: de plata y doradas. 12 Zodiacos y las demás plateadas… —explicó Happy—Y varias veces, en sus conjuros, la he oído mencionar que son "88 signos" y "88 portales"... ¡12+64 no son 88, lo que significa que aquí faltan cerraduras para 12 llaves plateadas!
Ophis le sonrió con malicia y burla:
—Ella debe ser sólo una aficionada como para decir eso—dijo Ophis en forma despreciativa—¿Qué no sabe que no solo hay 2 tipos de llaves celestiales?
A Natsu y Happy no les hizo mucha gracia que Ophis pusiera en duda la experticia de Lucy en su propio campo:
—Lucy es la MEJOR maga de espíritus celestiales que conocemos. No es una aficionada…—Explicaron ambos amigos al unísono.
—¿Lo probamos?, Creo que el contenido de la tercera capilla comprobará su verdadera experticia en el campo ¿No te parece?—propuso Ophis.
«… De qué está hablando?… » Ambos amigos intercambiaron miradas de confusión.
Antes de que el grupo se retirara a la siguiente capilla, Natsu se distrajo al notar que por alguna razón, la iluminación ambiental había mejorado. Al mirar al techo, notó que el techo era hueco, y que los cristales que lo remataban brillaban con gran intensidad, a manera de corona…
—¿Uh?... ¿Qué son esos cristales que iluminan el techo?—Natsu preguntó a Ophis.
—Si… también están bajo el suelo de estas habitaciones y apuntando a los molinos—comentó Happy.
—¿Qué con ellos?—Ophis respondió restándole importancia.
—No se si lo estoy imaginando, pero ahora brillan con más intensidad que cuando entramos. Es extraño…
—Eso es normal, porque es Stellanium… Seguramente absorbió parte de mi poder desde la máquina que me debilitó—Ophis replicó.
—¿Este-qué?—Natsu escupió confundido y con la cara torcida.
—Stellanium. Un mineral con propiedades mágicas. Conduce la energía a velocidades muy altas y en forma concentrada. Funciona mejor con luz de luna…
—¡Oh, ya lo recuerdo!—dijo Happy—Esa cosa que hizo rico al abuelo de Lucy, en Joya…
—Dejen de perder el tiempo y muévanse…—Ophis protestó—Las cámaras de reflexión nos esperan.
Tras salir de nuevo a los puentes, Natsu puso una cara preocupada y confundida mientras se dirigían a la última capilla…
—Dime Happy… ¿De verdad recuerdas todo eso que dijiste sobre las llaves de Lucy?
—Si… ¿Tú no?—Happy levantó una ceja.
—No…—Natsu admitió con vergüenza—la verdad que no…
—Ya hablamos de esto, Natsu. Tenemos que hacer algo con tu memoria… ¡Podría ser algo grave!
Happy le llevaba recriminando eso desde la última vez que vieron a la vieja Porlyusica. Siempre terminaba igual: Natsu se preocupaba 5 minutos y luego lo olvidaba…
«… ¿Podríamos consultar a Ophis sobre esto?... No. No creo que todavía podamos confiarle esto… » reflexionó Happy.
Luego, los tres entraron a la capilla final…
—¡Oh mier… !
Ambos se quedaron un poco asustados y sorprendidos al encontrar decenas de esqueletos y huesos regados por la capilla. En las otras dos no habían restos humanos, pero en esta los hallaron en abundancia.
—¡Glubs!—Happy tragó seco al sentirse incómodo por andar entre tantos huesos.
krak-krak
Pronto Ophis y Natsu mostraron no hacerse problema por ello y caminaron sobre los restos, pisando y triturando los huesos mientras se acercaban a las paredes. Allí encontraron más sorpresas:
—¿Eh?... Aquí hay muy pocas cerraduras, igual que en la primera…—Natsu observó.
La tercera capilla tenía un diseño igual a la primera. Allí también habían 12 espacios, para 12 llaves de constelaciones…
—¡¿Ophiuchus?!—Happy chilló en voz alta.
—¡¿Dónde?!—Natsu se alarmó y se colocó en guardia con los puños levantados. A ella si la recordaba—¡¿Dónde está esa víbora maldita?!
Ophis sólo los miraba menospreciándolos para sus adentros por su ignorancia.
—¡No, tonto! ¡Mira aquí!—Happy le señaló una de las cerraduras. Allí estaba el símbolo de la constelación de Ophiuchus. Un espacio para la llave misteriosa que Yukino poseía.
—¿Por qué Ophiuchus está aquí, separada de los demás?... ¿Por qué estas otras constelaciones están aquí?
—Son las llamadas "puertas desconocidas"—Ophis intervino en voz alta.
—¿"Desconocidas"?—replicó Natsu.
«… ¿Mmm?… ¡Oh, si! creo que sí… » A Happy se le "prendió el foco".
—En los Grandes Juegos Mágicos… Cuando Yukino invocó a Ofiuco, Lucy habló de eso…—Happy afirmó.
—Mmmr… ¡Lo tengo en la punta de la lengua!... ¡Vamos, cerebro tonto! ¡Recuerda!...—Natsu se pegaba la frente, intentando recordar qué había dicho Lucy ese momento.
—Deja de hacer eso—Ophis lo reprendió—Gato, continúa hablando…—ahora ordenó a Happy.
—... "Hay 12 puertas del zodiaco y por tanto ,12 llaves… Pero escuché rumores de un 13ava llave… ¡Un espíritu celestial desconocido, superior a los otros 12… !"—Happy incluso intentó imitar la voz de Lucy para la ocasión.
—Jo, al parecer la rubia no es tan ignorante—Ophis suavizó el tono—Sólo erró en su suposición como para decir que sólo hay un espíritu desconocido…
—¿Cómo así?... ¿Cómo es que Ofiuco quedó fuera del Zodiaco?
—Es una leyenda muy antigua. De los inicios del mundo celestial. Ishtar me la contó, cuando intentó seducirme para su bando…
Natsu y Happy pusieron cara de confundidos.
«… ¿Y esa quién es?… » pensaron ambos.
Ophis no se molestó en explicar y siguió hablando:
—... Cuando se establecieron las jerarquías dentro del mundo celestial, Ofiuco no estuvo de acuerdo. Ella creía que debía ser quién liderara el Zodiaco en lugar de Leo. Como la más poderosa, estaba convencida de lo lógico de esa decisión. El rey Celestial no lo vió así. Dada la posición de las estrellas en ese momento, El rey Celestial no veía nada útil en tener un 13avo miembro para liderar el Zodiaco, la élite de los espíritus celestiales…
—Vaya, parece que siempre fué una rebelde después de todo…—comentó Natsu con ironía, al recordar cómo el mencionado espíritu les había causado tantos problemas durante el evento de llamado "Eclipse de Espíritus celestiales". Aquella ocasión, Ofiuco puso en peligro a todo el mundo celestial.
—... Ofiuco quedó muy resentida con aquello y se negó a reconocer la autoridad del Rey Celestial, autoexiliándose—Ophis continuó—Mucho después, llegó el momento de que el mundo celestial y el mundo humano hicieron su pacto, para que los humanos pudiesen usar las llaves celestiales…
…
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Reino de Fiore, Ciudad de Magnolia…
—... Así pues, las constelaciones del Zodiaco forman una banda que coincide con la trayectoria de la eclíptica, es decir que en algún punto del año, el sol pasa por ellas, dividiendo el cielo en 12 partes iguales. Esta cercanía con el sol, les da a los espíritus celestiales de estas constelaciones poderes adicionales, que los ponen por encima de los demás…
—¡Señorita, deje de hacer eso por favor! Esto no es una biblioteca…
—¡Sólo un segundo más, por favor!—suplicó Lucy.
Mientras regresaba a casa, apesadumbrada tras una misión fracasada (y por ende sin paga por ello), Lucy Heartfilia vió algo que le llamó la atención de manera agradable: Una nueva tienda de libros, abierta hace muy poco tiempo.
Lucy entró inmediatamente, encontrándose con un recinto muy pulcro y con una gran cantidad de textos novedosos.
Ni bien entró, todos los clientes se le quedaron viendo por su desaliñado vestir, con sus shorts cortos, chancletas y blusa ombliguera a rayas. La chica mostraba mucha carne y las mujeres la miraban con reprobación y algo de envidia…
—¡Señorita, es la segunda vez que se lo digo! Si no lo va a comprar, deje de Hojearlo…—le volvió a reclamar el dueño de la tienda a Lucy.
El dueño no dejaba de reclamarle porque la chica había quedado absolutamente prendada de un voluminoso libro sobre magia celestial, un libro lleno de leyendas e historias que nunca había oído y otras tantas de las que sólo había escuchado rumores… el saber que existían espíritus del mismo tipo que Ofiuco la dejó muy intrigada:
—... Sin embargo, existen espíritus que por sí mismos, poseen habilidades que nada tienen que envidiar a los espíritus del zodiaco, ubicados en la banda celestial contraria y opuesta a la banda que forma el Zodiaco, con Ofiuco como punto más cercano al Zodiaco original…
«… ¡Esto vale oro!… ¡No importa cómo, debo tener este libro!… » A Lucy le brillaban los ojos al leer cosas que no sabía sobre la magia celestial.
—¡Señorita, última advertencia! Si no va a comprar eso, déjelo en su lugar...
—¡Si, disculpe!
«… ¡Ya oí, ya oí!… » pensó Lucy de mal humor.
Lucy tuvo que dejar el libro en su lugar por un momento y fingir ver otras obras mientras esperaba que el dueño volviera a distraerse y volver a cogerlo… ¡300 000 Jewels por él era completamente irracional!. Ya de por sí era difícil conseguir la moneda y el dueño de la tienda no aceptaba los nuevos denarios que el gobierno de Fiore emitía…
El dueño se distrajo atendiendo a un cliente y Lucy se escabulló para tomar el libro de nuevo:
—… Son los llamados "Espíritus del Anillo Exterior". Cómo es de esperarse, el que estos poderosos espíritus celestiales quedaran de facto subordinados al Zodiaco por el Rey Celestial a pesar de su poder, la inconformidad de estos estalló en una crisis que puso a prueba la estabilidad del recién establecido Reino Celestial…
¡Crunch!
Alguién le cerró el libro abruptamente y ella subió la mirada con algo de enojo. Al instante su enojo se desvaneció cuando se encontró frente a frente con el dueño de la tienda, acompañado de un hombre corpulento y de mala cara…
—¡Suéltenme! ¡Basta! ¡Grrrr!—Lucy pataleaba y berreaba mientras el personal de seguridad la arrastraba fuera del lugar, haciendo que los clientes de la tienda sientan vergüenza ajena.
—¡Uff!... ¡Ouch!
Debido a lo poco cooperativa que fue Lucy, tuvieron que arrojarla fuera de la tienda sin ninguna delicadeza, aterrizando en la acera y quedando toda despeinada y magullada. Para su mayor vergüenza, una chancleta se le salió del pié y sin que se diera cuenta, parte de sus shorts terminaron exhibiendo su ropa interior… Esto no desanimó a la chica, que al segundo volvió a insistir para ver el libro.
—¡Porfavor-porfavor!... ¡Tengo que saber sobre la rebelión de Ofiuco y los espíritus del anillo exterior!—Lucy chilló desesperada.
—¡Esto no es una biblioteca! ¡Si no va a comprar nada, largo de aquí!
El hombre le cerró la puerta en la cara y se dió vuelta. Lucy se sentía tremendamente humillada. Tanto tiempo acostumbrada a la estabilidad previa a la crisis, sencillamente no aceptaba el verse privada de ciertos lujos como ese libro…
—¡No puedo pagar 300 000 Jewels por un libro! ¡No es justo! ¡Déjenme entrar!
Lucy golpeaba la puerta desde fuera, sin recibir ninguna respuesta. No se dió cuenta del escándalo que estaba haciendo, mostrando un comportamiento indecoroso en vía pública…
—¡Mami-mami, mira! ¡Esa chica usa braguitas rojas igual que tú!...—Una aguda voz infantil resonó con fuerza.
Lucy inmediatamente se giró del susto e instintivamente se cubrió el trasero. Justo detrás de ella se encontró con una madre que llevaba de la mano a su pequeño hijo. Lucy miró también alrededor y descubrió que todos se le habían quedado viendo…
La rubia enrojeció como un tomate, lo mismo que la madre del niño, a la que no hizo ninguna gracia que su hijo gritara sus vergüenzas en voz alta.
—¡Kyaaa!—Lucy salió corriendo medio descalza y llena de vergüenza…
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Reino de Minstrel, Bajo la ciudadela del dios del conocimiento…
Ophis continuaba relatando sobre los espíritus de la tercera capilla.
—... Los Espíritus del anillo exterior no estaban para nada de acuerdo con tener que someterse a amos humanos y verse obligados a pelear por ellos. Debido a su gran poder y que éste no provenía de su cercanía con la trayectoría del sol, creían que tenían más mérito que los espíritus del Zodiaco y desde hacía tiempo se oponían a la jerarquía impuesta por el rey celestial. Este conflicto fue lo que desencadenó una rebelión de los espíritus del anillo exterior, que bajo el liderazgo de Ofiuco se alzaron en armas contra el Rey Celestial: Ofiuco, Cetus, Drago, Orión, Serpens, Perseus, Canes Venatici, Bootes, Hydra, Hércules, Centaurus…
—¿Por qué se rebelaron contra el Rey Celestial? De la víbora rastrera de Ofiuco lo entiendo, ¿Pero qué hay de los otros? El Rey Celestial es un tipazo… ¿Por qué alguien quería rebelarse contra él?—argumentó Natsu.
—No siempre fue así—replicó Ophis—Era una época diferente. La gente cambia… por eso al final todos me decepcionan…—dijo Ophis.
—¿Y qué pasó? ¿Por qué esos espíritus están en esta capilla separada de los demás?…
—Después de su derrota, los espíritus del anillo exterior se exiliaron y se separaron de las tierras del mundo celestial. Nunca reconocieron la autoridad del Rey Celestial y por eso se los consideran "Desconocidos"...
«… Oh, ya veo. Por eso es que Lucy y Yukino dicen que la llave de Ofiuco es una de las "desconocidas"… » Happy pensó.
—Espera…—Happy dudó—¿Qué hay de Eridanus? Esa constelación está aquí también pero no la mencionaste en la rebelión…
—El asunto es que Eridanus es un poco… DIFERENTE.—replicó Ophis—"Participó" en la rebelión, pero no de la forma que te imaginas…
«… Apuesto a que Lucy se moriría por escuchar esto y visitar éste lugar… » Natsu reflexionó.
—Suficiente de este lugar. Continuemos—Ophis ordenó—Si seguimos el camino de los puentes, llegaremos al portal que lleva a las cámaras de Reflexión de Ither, que es nuestro verdadero objetivo para bajar aquí…
Los 3 salieron de la última capilla, no sin antes que los varones hicieran una pregunta final:
—¿Por qué había muertos en la tercera capilla y no en las primeras?
—Los espíritus del anillo exterior nunca quisieron hacer contratos con humanos… ¿Qué crees que pasó cuando los humanos intentaron usar sus llaves para hacer funcionar esta instalación?—Ophis le preguntó retóricamente.
—¡Glubs!—Ambos amigos tragaron nerviosamente al entenderlo. Lucy les había presentado a los espíritus celestiales como criaturas amigables y deseosas de cooperar con las personas. Este descubrimiento le dió una nueva arista a la percepción que tenían del mundo celestial…
El grupo encontró su camino a través del último puente, con la esperanza de llegar a las susodichas cámaras.
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Reino de Minstrel, Bajo la ciudadela del dios del conocimiento, la forja de estrellas…
Ophis los guió por el último tramo de puentes hasta llegar a una nueva plataforma incrustada en la roca. Unos metros más y se toparon con una puerta con un búho tallado. Natsu y Happy esperaban algo más solemne por tratarse de un dios, pero Ophis simplemente la abrió de una patada…
¡krak!
—¿Eh? ¿Es todo?—Natsu habló con decepción al ver el contenido de la nueva habitación: ¡Allí solo había otro altar con una gema en el centro!
Ophis se apresuró a explicar:
—No saques conclusiones todavía. Esto es solo el portal para acceder a esas cámaras…
Los tres entendieron que esa gema era otro mecanismo mágico que necesitaba que un ser poderoso cargara su poder mágico allí. Recién Ophis se puso inquieta y nerviosa. Era esperable considerando que estas cámaras de reflexión podrían ser lo que buscaba.
—... Acérquense a mí—Ophis ordenó—Coloquen su manos en mi hombro. Esto será agitado…
Natsu y Happy obedecieron y al mismo tiempo, Ophis colocó su única mano en la gema del altar. La niña dragón elevó su aura mágica mientras transmitía su fuerza a la gema…
✨¡WOSH!✨
¡El mecanismo se accionó y los 3 desaparecieron en un destello de luz morada!
Natsu y Happy sintieron una sensación familiar de mareo y desorientación leve, muy parecida a la que les provocaba Mest cuando usaba su magia de teletransportación sobre ellos…
En un segundo destello, los tres aparecieron en una nueva habitación. Finalmente, su destino estaba frente a ellos: ¡Las cámaras de reflexión del dios Ither!
El primer pasillo que daba la bienvenida a las cámaras tenía una decoración suntuosa y de aspecto muy prometedor. Sin embargo, Ophis se olía algo raro… Avanzaron los 10 metros del pasillo y entraron en la habitación principal…
—¡No hay nada!—Happy chilló.
Ophis se quedó muda pero con una expresión de estupefacción. Natsu empezó a olfatear como perro por todos lados. En el centro de la estancia había una plataforma sobresaliente, con delgadas escalinatas… Arriba de esta se erigían los restos de una construcción desconocida, como si hubiese sido arrancada de su lugar…
—Miren, ¡Aquí hay otro acceso!—Natsu anunció.
Ophis se guardó su decepción inicial cuando oyó el descubrimiento de Natsu. Se acercaron al fondo de la habitación, donde apenas llegaba luz. Las sombras en ese punto eran tan densas que sólo el olfato de dragón podría descubrirla…
—Vamos…
Inicialmente se aventuraron en la oscuridad, valiéndose de la escasa luz ambiental que les proveían sus antorchas…
krak…
—¡Waaa!...—Happy se asustó al sentir pisar el vacío. Su pisada derrumbó un poco de escombro al vacío, alertando a Ophis y Natsu. Ambos dispararon una corriente de fuego a la nada para iluminar todo el lugar…
🔥¡Fssss!🔥
El ambiente entero se descubrió por completo. Ophis se desesperó al verlo:
El espacio por el que caminaban era en realidad un desfiladero muy estrecho, que iba en línea recta hacia una oscuridad muy profunda. A los lados y en las paredes de la roca se apreciaban escombros y decoraciones ruinosas. Toda la habitación, las verdaderas cámaras de reflexión habían sido derruidas, arrancadas de su lugar, dejando aquel desfiladero cómo único resto. Con la luz del fuego descubrió también que el desfiladero tenía un estado lamentable, siendo riesgosos seguir por ese camino ante la amenaza de derrumbe…
—Es como… es como si todo esto hubiera sido destruido a propósito…—dijo Natsu, al reconocer un claro rastro de destrucción intencionada.
—Debí saberlo…—Ophis habló en un susurro y con un tono depresivo—Si Ither abandonó este lugar en forma voluntaria, es claro que debió llevarse consigo todo lo de valor…
Ophis se quedó en silencio unos momentos, sin saber muy bien que hacer a continuación. Pasados unos minutos de contemplación, Happy decidió que no se sentía cómodo en una plataforma inestable como esa…
—Em… ¿Y si regresamos a buscar la biblioteca?—Sugirió Happy, dándose media vuelta y empezando a caminar por adelantado…—¡Ungh!—Happy sintió que Ophis le atrapaba de la cola…
—No tan rápido…—Ophis le sostuvo la cola—Quiero ver que hay más allá…—Ophis señaló el frente con el dedo.
Happy no se sentía con la confianza de seguir, pero Natsu supo que Ophis los obligaría, por lo que subió a su amigo Exceed en los hombros para reanudar la marcha…
¡Crunch-crunch!
¡Al poco de avanzar, el desfiladero empezó a temblar!
—¡U-oooh!—Happy chilló de susto. Lejos de asustarse, Natsu se paró firme junto a Ophis, listo para actuar sólo en caso de una situación irreversible. La sangre fría y firmeza que Natsu y la niña dragón mostraban en estas situaciones peligrosas nunca dejaba de sorprender al Exceed…
Cuando el temblor paró, Ophis ordenó seguir.
—Adelante…
La oscuridad en ese lugar era anormalmente pesada. La naturaleza mágica de este fenómeno se hizo manifiesta al notar que la lumbre del fuego de las antorchas de Ophis y Natsu era gradualmente oprimido por la oscuridad, obligándoles a imprimir más potencia en sus llamas…
«… ¡Esta oscuridad es opresiva!… »
El final del desfiladero se descubrió cuando Ophis pisó el borde demasiado fuerte, haciendo derrumbar un poco de escombro hacia el vacío…
¡Crunch!...
—Final de camino… Lo siento, Ophis…—dijo Happy con cierto pesar.
Ophis apretó los puños y Happy temió que un estallido de mal humor de Ophis los hiciera caer por ese precipicio. Un solo estallido de su aura de dragón sería suficiente para causar un derrumbe completo…
«… ¡No-no-no!… ¡Ophis, mantén la calma!... » Happy rezó mientras se preparaba para volar y salvar a Natsu de la caída.
El milagro se produjo cuando antes que Ophis pudiera hacer cualquier cosa, un rayo de luz se mostró ante el borde del precipicio. Aquella luz azulada e hipnótica les impuso una sensación de tranquilidad mágica. Ophis se concentró en observar el avance de la luz azul. Esta se detenía y luego se retraía hacia atrás, para volver a avanzar hasta apenas bañar el borde del precipicio, como olas golpeando una playa. El grupo refrescó la vista cuando un pequeño objeto sólido levitó desde la luz hacia ellos, deteniéndose a unos 10 metros sobre el nivel del desfiladero y a unos 5 de distancia horizontal…
«… ¡Si!… » celebró Happy en su mente. Un resultado como este seguro sería suficiente para contentar a Ophis de terminar con las cámaras de reflexión y volver a intentar con la biblioteca.
No lo podía ver bien por la distancia y la luz difusa, pero Ophis sintió una inconfundible presencia mágica que emanaba del objeto.
—Gato. Tráeme esa cosa…—Ophis no tardó en ordenar a Happy coger el objeto, dado que era el único que podía volar con el control y estabilidad necesarios para llegar a esa altura de forma segura. Si Natsu u Ophis intentaran saltar de seguro provocarían un derrumbe.
Ni bien Happy lo cogió, la luz que lo hacía levitar desapareció. Cuando se lo entregó a Ophis, ella tomó el objeto llena de codicia y lo examinó con gran atención, ayudada por la luz que Nasu y su fuego proveían:
Se trataba de un objeto prismático con el largo de ¾ de una mano. Dicho prisma tenía sección heptagonal, con un extremo recto y simple, pero con el otro extremo decorado con una joya azul y su respectivo encaste…
—Creo que es una especie de… llave—concluyó Ophis.
«… Sea lo que sea, ¡De seguro es importante!… »
—¿Y?—Natsu le preguntó. Happy tenía la esperanza de que ahora pudieran dejar este lugar.
—Creo que podremos entender que esta cosa y para qué sirve si encontramos la biblioteca—afirmó Ophis mientras empuñaba la llave con confianza renovada.
Happy suspiró aliviado y se apresuró a comentar:
—Si. ¡Por favor vámonos de éste horrible, horrible lugar!
Ophis no puso más objeciones y los tres volvieron sobre sus pasos. Abandonaron las cámaras de reflexión y volvieron a pasar por el portal de teletransportación para retornar a la forja de estrellas y sus capillas. Al llegar a la primera plataforma para buscar el agujero por donde entraron, recién repararon en un hecho problemático:
—Oye, Ophis—dijo Natsu—¿Cómo vamos a entrar a la biblioteca? Antes no encontramos ningún acceso y por eso tuvimos que cavar este agujero… ¿Ophis?—Natsu le insistió cuando no recibió respuesta.
La niña dragón tenía la mirada concentrada en el barranco donde estaban los molinos bajo las capillas. Allí yacían los pedazos del gigante mecánico minero que habían usado para cavar el agujero…
—Tengo una idea…—afirmó Ophis con frialdad…
…
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…
Reino de Minstrel, patio de armas de la ciudadela de Ither, minutos más tarde…
¡RRRRrrrr!
Ruidos de perforaciones resonaban en toda la galería subterránea que daba hogar a la ciudadela.
—Vaya, debo admitir que esto es mucho mejor que tener que activar a más de esos monstruos…—dijo Happy.
Cansada de tener que merodear por callejones y túneles, Ophis tuvo la idea de utilizar los restos del gigante mecánico destruído por el molino de la forja de estrellas para abrirse paso por la ciudadela antes inaccesible para ellos. Más específicamente, el taladro del brazo derecho del gigante. ¡Ophis imbuyó su magia en él para activarlo mientras Natsu y Happy lo sostenían!
El grupo se trepó a las almenas y cañoneras de la muralla exterior y buscó un balcón que daba acceso directo al segundo nivel de la aguja central de la ciudadela, que según Ophis, conectaba las 4 secciones principales del segundo nivel, una de las cuales debía ser la biblioteca…
Allí perforaron sosteniendo el taladro contra el bloqueo de la roca indestructible que les cerraba el paso.
¡RRRRrrrr!... ¡CRASH!
La roca cedió tal como había pasado para acceder a la forja, derritiéndose en una parte y derrumbándose en otra… ¡Un acceso se abrió ante ellos!
—¡Oh sí!—celebró Natsu con el puño levantado—¡Por fin!
Los tres entraron a todas prisas al edificio, con Natsu cargando el taladro a sus hombros por si lo fueran a necesitar de nuevo.
Accedieron al área cubierta por el domo superior y se encontraron con el segundo nivel de la aguja. Como Ophis había dicho, la aguja central era hueca, con puentes y escalinatas comunicando 4 caminos a las 4 zonas que habían visto desde el patio de armas…
—Dragneel, trae el taladro—ordenó Ophis mientras planeaba el curso de acción—Esas dos áreas son las factorías de investigación y las cámaras de las deidades ayudantes. Esas áreas no nos interesan, por lo que debemos perforar las otras dos… ¡Una de ellas ha de ser la biblioteca!—anunció Ophis con voz decidida.
—¡Aye-sir!—secundó Happy.
Natsu cargó el taladro hacia las bloqueadas puertas de la primera elección. Ophis lo cargó con su magia mientras Natsu y Happy empujaban…
¡RRRRRrrrr!... ¡CRASH!
La puerta se abrió con facilidad y entraron. Nuevo error: ¡Ese lugar no era la biblioteca!
Lejos de ser un depósito de libros, el sitio estaba lleno de jaulas. Algunas pequeñas metálicas pero también había gigantescas, hechas tanto de roca sólida como del más duro metal, empotradas a los muros…
El edificio tenía varios niveles separados por entresuelos y mezzanines, que sostenían muchas jaulas más.
—¡Sniff-sniff!—Natsu olfateó con insistencia cuando un olor muy particular llamó su atención. El jóven se separó del grupo, descendiendo hacia lo profundo de los niveles guiado por su nariz mientras Ophis se entretenía con Happy…
—¿Qué es este lugar?—Happy cuestionó.
—Un bestiario—Ophis afirmó—Aquí se albergaba una colección de monstruos y criaturas mágicas para su estudio. Sólo las bestias más raras y peligrosas eran estudiadas aquí. Claro que ahora que la ciudadela fué abandonada, las jaulas están todas vacías…
—Oh, ya veo.
—Aquí no hay nada, lo que significa que la biblioteca es la otra habitación. ¡Vamos para allá!—dijo Ophis con impaciencia.
—¿Dónde está Natsu?—Happy no encontró a su amigo por ningún lado.
—¡¿Por qué siempre hace eso?!—Ophis se rascó la frente y frunció el ceño.
La niña dragón no perdió tiempo y usó su potente olfato para ubicar la posición de Natsu:
—... abajo. ¡El estúpido debió caerse o algo!…—dijo Ophis con mal humor—Gato. Bájame, iremos a por él.
—¿Eh?—Happy.
—No puedo volar bien. ¿Recuerdas?—Ophis dijo con el ceño todavía fruncido.
—Oh, sí, disculpa. A veces se me olvida…
El Exceed levantó Ophis por la espalda y ambos bajaron a lo más profundo del bestiario, navegando entre los entresuelos y plataformas flotantes para las jaulas, muchas de ellas sostenidas por cadenas.
En poco tiempo, llegaron a dónde Natsu estaba. En el fondo del foso había una última jaula, gigantesca y hecha toda de la misma roca indestructible. Era la jaula más grande del bestiario…
—Dragneel. ¡Mueve tu trasero de vuelta a la superficie! Nos vamos de aquí—Ophis ordenó. No hubo respuesta de Natsu—¡¿Qué no me oyes?!
El jóven estaba plantado en el suelo, a oscuras y con la mirada perdida en la jaula. Las antorchas cercanas a la jaula humeaban, signo de que Natsu las había encendido en un momento dado pero por alguna razón ahora estaban apagadas.
Ophis estaba por castigarlo pero Happy intervino:
—Espera. Creo que vió algo que lo puso así…—Happy le dijo a Ophis—Natsu ¿Estás bien?—ahora le habló a Natsu.
El jóven seguía sin hablar y ahora sudaba frío.
«… ¿Y a este que le pasa ahora?… » pensó Ophis.
La niña dragón usó su fuego azulado para encender las antorchas que proveían luz ambiental al fondo del foso… Lo que vieron les hizo entender de inmediato la reacción de Natsu…
—¡Waaa!—Happy se aterró y se escondió detrás de Natsu. La visión horrenda lo era aún más con las sombras y brillo tenue de las antorchas:
En el interior de la jaula, había un cadáver: ¡El de un dragón!
El cuerpo del monstruo estaba parcialmente momificado en lugar de quedar solo los huesos. Por lo secas y endurecidas de sus escamas y obviamente decoloradas por el tiempo, era imposible saber qué clase de dragón había sido. Aún así, sus formas estaban adecuadamente preservadas: Allí distinguieron cuatro miembros, alas grandes y cuernos prominentes. Dientes puntiagudos y aserrados, una mezcla entre cocodrilo y tiburón…
El animal yacía tirado en suelo de espaldas y con los ojos abiertos, secos y mirándolos fijamente...
—Jo… así que esta era "la joya de la corona" del bestiario. Parece que no se lo llevaron con ellos ni lo liberaron cuando abandonaron la ciudadela…—comentó Ophis. Su voz notaba gran frialdad e incluso un dejo de ironía y burla.
La reacción de Natsu fue muy diferente, pues al tener que verlos de nuevo, el joven se dió vuelta y empezó a vomitar compulsivamente…
—¡Bluaaagh!... ¡Bluaaagh!
—¿Por qué hace eso?—Ophis levantó una ceja y no ocultó para nada su evidente decepción.
—Entiéndelo por favor—Happy justificó—Se pone muy sensible con el tema de los dragones… —Happy le respondió a Ophis—ya Natsu, ya…—le decía a Natsu dándole palmaditas en la espalda.
Más que ser sensible, Natsu se sintió muy perturbado porque el cuerpo de ese dragón le recordó aterradoramente al momento de la muerte de Igneel. ¡Incluso este dragón estaba tirado en la misma posición en la que había expirado Igneel!...
—Parece una niñita—se quejó Ophis.
—No eres muy sensible, ¿Oh sí?—le replicó Happy—Se trata de tu propia especie después de todo…
—¿Acaso tú te entristeces por cada Gato volador que muere?—le dijo a Happy—¿O él también se pone a llorar por cada humano que muere en el mundo?—señaló a Natsu—No lo entiendo…
—Ya te dijimos que no se trata de eso—Happy le respondió—Tú nunca nos entiendes…
—No. No lo hago…—replicó Ophis.
—¡Coff-coff!—Natsu tosió al terminar de vomitar y se incorporó. Ahora lucía furioso y con las venas de la frente dilatadas…—¡¿Cómo pudieron hacerle esto?! ¡Encerrarlo de esta manera y olvidarlo aquí como a un perro!—Natsu gritó indignado. La temperatura se elevó cuando encendió su puño en llamas en señal de protesta.
🔥¡Fsss!🔥
Ophis ni se inmuta por el escándalo…
—Es una instalación de investigación. Seguramente este dragón tenía una habilidad especial muy deseada para la investigación o era demasiado peligroso para dejarlo libre…—explicó Ophis en forma insensible—¿Qué esperabas? Los dioses y los dragones nunca se llevaron demasiado bien. Ellos nos veían como bestias sin cerebro. No me sorprende para nada este resultado…
—¡¿Cómo puedes decir eso?!—Natsu le reclamó—¡¿No te enoja que le hagan esto a alguien de los tuyos?!
Natsu tenía una concepción muy inocente de cómo funcionaba el mundo de los dragones. El conocer únicamente a Igneel y a los otros que participaron en el plan con Zeref le había llevado a pensar que los "auténticos dragones" eran unos seres virtuosos y que se apoyaban entre ellos, algo muy lejos de la realidad. Ophis se lo había reiterado en varias ocasiones pero él seguía sin entenderlo. Incluso pensaba que Acnologia era una excepción y que al igual que con los humanos, así como habían dragones malos, habían muchos más que eran buenos. La proporción en realidad no era tan favorable…
"... Los auténticos dragones… son fuertes, nobles… y buenos… "
—¿Otra vez con lo mismo?—se quejó Ophis, fastidiada porque se lo volvían a preguntar—Basta de eso. ¡Vámonos a la otra habitación!
—¡No podemos dejarlo así!—Natsu exclamó insistente.
—Está muerto, lleva muerto miles de años. No hay nada que hacer—Ophis elevó el tono—Nos vamos ahora ¡Te lo ordeno!
Ambos cruzaron miradas amenazantes, acercando sus frentes como dos bestias marcando territorio. Happy temía que Natsu fuera sometido por la fuerza de nuevo, pero contra todo pronóstico, el joven fué quien cedió para que el grupo pudiera continuar. Eso sí, a partir de ese momento tomó una actitud de berrinche infantil y nada cooperativo…
Vueltos al segundo nivel de la aguja de nuevo, el dragón se dispuso a entrar en la última cámara, que por descarte debería ser la tan ansiada biblioteca.
—Levanten el taladro. Vamos a abrir la última cámara—ordenó Ophis.
Natsu obedeció de mala gana y con la cara torcida. Ophis cargó el taladro con su poder una última vez.
¡RRRRRrrrr!... ¡Crash!
El tabique de roca que cubría el salón se destruyó junto a la puerta de acceso y una densa nube de polvo los cubrió. No ocurrió de la misma manera que en la apertura anterior, por lo que las expectativas y nerviosismo de Ophis se desataron y la niña dragón entró por la puerta cuando aún no había visibilidad. Natsu y Happy la siguieron…
—¡Coff-coff!.. ¡Oye Ophis, espéranos!—se quejó Happy tosiendo por el polvo.
El polvo se disipó y no encontraron a Ophis. En su lugar se encontraron con la tan deseada biblioteca:
—Wow. Ella tenía razón… ¡Es enorme!—Happy exclamó.
La entrada a la biblioteca, a pesar de la oscuridad sólo alumbrada por antorchas, era suntuosamente grande, con un arco formado por dos estatuas que daban la bienvenida. Desde allí podían ver múltiples filas de los gigantescos estantes para los volúmenes, perfectamente ordenados y en fila hasta más allá de donde la vista podía llegar. Los estantes no llegaban a tocar el techo y había un espacio de unos tres metros entre la parte superior de cada estante y el techo.
Allí vieron parada a Ophis, frente a los estantes. Inicialmente creyeron que estaba tan feliz y emocionada por el descubrimiento que se quedó sin palabras, pero pronto ellos también se quedaron mudos al ver…
—¡No hay nada! ¡Nada de nada!—chilló Happy rompiendo el silencio.
Toda la infraestructura estaba intacta pero ésta había sido completamente vaciada. ¡No había un solo libro o rollo en ninguno de los estantes! Los cientos de estantes que formaban la biblioteca estaban vacíos, siendo ahora completamente inútiles, junto a todos los escritorios y cubículos de estudio, igualmente vacíos.
Evidentemente, al ser abandonada la ciudadela, todos los objetos de valor y materiales de investigación fueron evacuados…
Ophis tenía los ojos muy abiertos. Al igual que Natsu al ver la jaula, el dragón se quedó sin palabras al ver la vaciedad de los estantes y lo inútil de todos sus esfuerzos hasta ahora.
Su actitud estoica permeaba de a poco al empezar su cuerpo a temblar y las venas de su sienes a palpitar. Todavía no estallaba…
Happy esperaba una liberación de su aura explosiva y que su poder mágico aumentara hasta ionizar el aire como era habitual en estas situaciones, pero en su lugar, simplemente Ophis pareció tragarse toda su furia y frustración. Preocupado por ello, Happy se atrevió a preguntarle:
—O-ophis?…—Happy preguntó temeroso, Natsu se puso en guardia ante su posible reacción.
Ophis sólo bajó la cabeza para ocultar su rostro y apretó el puño de su única mano…
¡CRAAAASH!
¡De imprevisto, Ophis lanzó una terrible patada contra el estante que tenía enfrente!
El mueble pivotó antes de caer en forma lenta, delatando su gran peso. Al caer, el estante golpeó el estante de al lado y luego a su vez éste golpeó el siguiente, desatando una reacción en cadena. ¡Todos los estantes de esa fila empezaron a caer como piezas de dominó!
¡Crash-crash-crash!...
Happy se tapó los oídos por el nerviosismo que le causaba la combinación del ruido y la expectativa de que haría Ophis a continuación.
Aquello duró varios minutos antes de que los estantes se detuvieran, algo inusual considerando el largo de la habitación que vieron desde el exterior de la ciudadela. En ese momento estaban demasiado nerviosos como para cuestionarse eso…
Una vez hubo terminado, Ophis se dió media vuelta y anunció:
—¡Es todo por hoy!... Lárguense a dormir… no quiero que nadie me moleste hasta nuevo aviso...—Ophis habló en tono oscuro y de pocos amigos.
—Pero…
—¡SIN PEROS!... GRrr...—Ophis bramó con voz de monstruo. Los asustó al punto de que creyeron que se iba a transformar en su forma dragón allí mismo si seguían molestándola.
Natsu y Happy tuvieron que resignarse a dormir con el estómago vacío en un rincón separado de Ophis. La niña dragón permanecía en su rincón con los brazos cruzados y la cabeza furibunda.
«… ¡¿Querías burlarte de mí, maldito manipulador?!… » Ophis maldijo a Sani al pensar que la hizo ilusionar para nada al guiarla hasta aquí.
Por supuesto que Ophis todavía no se rendía con la búsqueda, pero todas las decepciones y altibajos sufridos en el día la habían dejado mentalmente agotada. Ya cuando se apaciguara podría continuar buscando. Al fin y al cabo, al menos había conseguido la llave heptagonal de las cámaras de reflexión del dios…
…
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
Reino de Minstrel, biblioteca de la ciudadela de Ither, horas más tarde…
¡Gruuughj!...
El estómago de Natsu Dragneel no dejaba de crujir con rebeldía por la imposición de Ophis.
Si bien estando bajo tierra le era imposible saber si era de día o de noche, su estómago le avisaba que ya había pasado la hora de la cena…
—¡Demonios!, Muero de hambre...—Natsu se quejó en voz alta.
Happy era un poco más tolerante, por lo que dormía a su lado sin hacerse demasiados problemas.
Natsu se levantó de mal humor y miró a ambos lados. Ophis seguía sentada en su rincón sin moverse. El jóven le dió la espalda y se fué a caminar a ver si así le daba sueño y con ello se le pasaba el hambre.
—Ni se te ocurra dejar la biblioteca, Dragneel—justo cuando Natsu creía que Ophis no lo veía, el dragón le dió una nueva orden.
Natsu puso cara de rabia mientras apretaba los puños y se tragaba el berrinche. Ahora se veía obligado a dar su caminata por los estantes vacíos. Una sola habitación no bastaría para cansarlo, o al menos eso pensó al inicio...
«… ¡Odio los malditos libros!... Incluso cuando veo los estantes vacíos me mata el aburrimiento… » pensó malhumorado.
Natsu empezó a aventurarse por los estantes, mirando de reojo la fila que Ophis había derribado cómo dominós gigantes.
Caminó por algunos minutos siguiendo los estantes caídos, sin encontrar nunca la pared que señale el fondo de la habitación...
—Vaya, por dentro la habitación parece más grande de lo que se veía desde fuera...—comentó en voz alta.
Naturalmente, una ligera bruma se situaba en la parte inferior del piso por la humedad acumulada en el subsuelo.
El jóven siguió caminando en línea recta por una cantidad larga de tiempo que no se molestó en contar mientras esperaba que el sueño le ganara…
—Jum...—Natsu entrecerró los ojos cuando se encontró con el último estante volcado. El que le seguía estaba más separado que los anteriores por lo que no fue derribado por el efecto dominó, así como también seguían intactos todos los de la misma fila.
Natsu miró al frente y todavía no alcanzaba a ver el final de la habitación, causándole extrañeza. Miró también a los lados y se dió cuenta también que no podía contar cuántas filas de estantes había en total antes de las paredes laterales de la biblioteca, las cuáles tampoco podía ver. Luego se dió vuelta y ya no pudo alcanzar a ver el principio de la habitación, dónde dormía Happy.
«… mmm… curioso… ¡Definitivamente es mucho más grande de lo que parece desde fuera!... »
De forma contraproducente, Natsu decidió seguir hasta encontrar el fondo de la habitación.
Pasó justo al lado de los primeros 10 estantes no volcados. Luego 20, 30… y desde ahí dejó de contar…
«… ¡¿Es una sala infinita o qué?!... »
Luego, cuando Natsu ya no podía ver el último estante volcado al darse vuelta, prefirió entonces buscar las paredes laterales, pensando que tal vez la sala era más larga que ancha. Pronto se dió cuenta que tampoco podía alcanzarla… ¡Ni siquiera podía ver la pared lateral!
—Okay, tal vez será mejor volver con Happy…
Natsu se dió vuelta y empezó a caminar sobre sus pasos para encontrar los estantes volcados y seguirlos hasta Happy y Ophis. Creyó caminar la misma cantidad de tiempo que la que había usado para llegar a su última parada, pero extrañamente, no lo logró…
—¡U-oh!… ¡Bien, tal vez debo caminar un poco más!
Ahora sí se puso serio y a contar los estantes que pasaba… 10, 20, 30, 40… ¡50!. Estaba seguro de haber superado la cantidad que usó para el camino de ida pero aún no podía encontrar los estantes volcados que le servirían de referencia…
«… A ver, primero fueron 30 adelante, luego 20 a la derecha, luego 10 atrás… ¿O al frente?… u-oh ¡Creo que ya ni siquiera estoy en la misma fila!... » Natsu intentaba recordar cómo había llegado a ese lugar, sin poder recordarlo bien.
—¡Sniff-sniff!...—Ahora Natsu intentó usar su olfato para ir hacia Happy. Por un momento creyó capturar el aroma y fué hacia él corriendo…
«… ¡Vamos-vamos-vamos!… »
Tras correr infructuosamente en círculos por casi 20 minutos y ya extraviando cualquier referencia, se dió cuenta del problema en el que se había metido:
—¡Glubs!... creo que me perdí…—dijo tragando nerviosamente.
…
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
Reino de Minstrel, biblioteca de la ciudadela de Ither, al día siguiente…
Tras pasar mucho tiempo buscando volver con Happy, irónicamente Natsu consiguió el objetivo por el que se había puesto a pasear por allí: ¡Se quedó dormido!
—Zzzz… ñam-ñam…
Natsu roncaba bastante fuerte mientras dormía el sueño de los justos, estando perdido entre un mar de estantes vacíos. Repentinamente, el jóven empezó a tener problemas para respirar, primero sintiendo que su nariz se bloqueaba… empezó a respirar por la boca, haciendo los ronquidos más fuertes.
—Zzzzhhggg… ñam-ñam… ¡Mungh!
Medio dormido, Natsu ahora sintió que su boca era obstruida con un objeto. Al poco se quedó sin aire y se empezó a revolcar y patalear…
—¡Muuungh!... ¡Guuughh… !
—¡Ya suéltalo! ¡Ya está despertando!—se oyó la voz de Happy.
Natsu abrió los ojos y con sorpresa y desesperación se dió cuenta que Ophis le apretaba la nariz con una mano y al mismo tiempo le pisaba la boca con el pié, metiendo su zapato en ella…
—¡Gulp!... ¡Bluagh!... ¡Coff-coff!—Cuando Ophis le soltó, Natsu tosió e hizo arcadas mientras el aire volvía a sus pulmones, para después escupir el mal sabor de boca del zapato de Ophis…—¡Fuap!... ¡Asco!
—¿Ya?—Ophis le dijo con voz severa.
Natsu levantó la cabeza y se encontró con una cara de pocos amigos de parte de Ophis y su prominente ceño fruncido…
—¿Qué pasó, Natsu?—Happy le preguntó con preocupación.
—Ups… ¡Creo que me perdí!, je-je…—el joven se rascó la nuca con pena.
—¡¿Qué parte de no alejarte no entendiste?!—Ophis le reclamó con furia.
—¡No dejé la habitación!—Natsu se justificó—No sabía que era tan grande...
—¡Es una habitación mágica, imbécil!—Ophis le gritó—Obviamente es mucho más grande por dentro de lo que se ve por fuera. Se supone la biblioteca de un dios ¿Qué esperabas?
—Lo siento…—Natsu hizo un puchero y volteó la mirada.
—¡Buff!—Ophis le dió la espalda y le habló a Happy con mal humor—¡Gato!. Llévame. Nos vamos de aquí. Tenemos mucho que seguir buscando…
—¿Happy?—Natsu buscó a su amigo con la mirada y quiso manipularlo al igual que Ophis. El Exceed odiaba cuando esos 2 le obligaban a mostrar su lealtad. Lamentablemente, las más de las veces ganaba, al tener ya de por sí el mando sobre ambos…
«… Disculpame, Natsu. Tú sabes cómo son las cosas… »
Happy levantó a Ophis en vuelo y Natsu se vió obligado a correr tras de ellos dado que no conocía el camino de regreso. Los siguió primero hacia la derecha por 5 estantes y luego corrigieron la dirección hacia atrás, manteniéndose así por decenas y decenas de estantes vacíos. La carrera siguió por cerca de 20 minutos, menguando ya las bajas cantidades de azúcar que le quedaban a Natsu en el cuerpo por el ayuno prolongado…
—ahj-ahj… —Natsu sentía cansancio y flato agudo en el abdomen, producto de seguir con el estómago vacío desde el día anterior… En un momento dado, la punta rota de su bota se enganchó en un bache y tropezó…—¡Uuufff!
¡Plaf!
El joven se embarrancó patéticamente y rodó por algunos metros. Golpeándose la frente contra el borde de un estante…
—¡Douch!—se quejó de dolor.
Ophis y Happy pasaron de largo, dejándolo sólo nuevamente. Al ponerse de pié, se dió cuenta que el lugar donde había tropezado era justo el sitio donde los estantes derrumbados por Ophis terminaban y comenzaban los parados.
Gruuuhj…
Su estómago volvió a rugir por el hambre. Ophis y Happy recién volvieron por él…
—¡Natsu!—Happy chilló.
El jóven levantó el brazo para hacerse notar. Ophis aterrizó junto a él.
—¿Y ahora qué hiciste?—le escupió Ophis.
—Me tropecé con un hoyo en el suelo…
—¡¿Qué no puedes hacer nada bien?!—la niña dragón le reclamó.
—¡No es mi culpa!—Natsu contraatacó.
Ambos una vez más cruzaron miradas amenazantes y se acercaron en postura de pelea. Una vez más Natsu la desafiaba a una pelea que no podría ganar. Antes que algo malo ocurriese, Happy les alertó de un descubrimiento desde unos metros detrás…
—¡Esperen!—exclamó el Exceed—Tienen que ver esto.
—Lo dejaré pasar por esta ocasión, pero la siguiente no te irá bien…—Ophis amenazó a Natsu antes de ir con Happy. Natsu le sacó la lengua cuando le dió la espalda.
Happy señalaba un punto en el pasillo justo al nivel donde estaba el espacio entre el último estante derrumbado por Ophis y el siguiente intacto…
—¿Qué encontraste, Happy?—Natsu preguntó.
—El agujero en el que tropezaste…
Ophis se acercó también y palpó con la mano. Estaba cubierto de lama sólida y escombro, pero notó claramente bordes regulares. Con sus afiladas uñas retiró esta capa para encontrar un agujero con forma perfectamente heptagonal…
Instintivamente, Ophis sacó la llave encontrada en las cámaras de reflexión y al comparar ambas secciones descubrió que encajaban a la perfección…
—¡No puedo creerlo!—dijo Happy—Parece que encontramos algo después de todo…
—¿Cómo funciona?—ahora Natsu cuestionó.
Ophis todavía no se hacía ilusiones a pesar de que la llave encajó a la perfección en el hoyo. Al observar la gema del extremo de la llave con más calma, se dió cuenta que era idéntica a la de un mecanismo mágico como tantos habían visto desde que entraron en el templo…
La niña dragón elevó su poder mágico y luego lo concentró en su palma, tocando con ella la gema que ahora sobresalía en el piso…
✨¡WOOSH!✨... ¡GRUUUGHJ!
Tal y como había pasado en la entrada secreta que les condujo bajo tierra, el suelo tembló y muchos canales y grabados del suelo se iluminaron con la magia color morado de Ophis, quien celebró en secreto…
«… ¡Si! ¡Oh, si!... » La niña dragón puso cara de confianza, comprendiendo de lo que se trataba esta magia en particular.
—Sujétense de mi hombro—Ophis les ordenó.
—¡¿Eh?!
—Voy a activar el portal…—Ophis anunció.
«… ¡Oh, diablos!… » Natsu se asustó.
Ambos se apresuraron a tocarla para no ser dejados atrás cuando Ophis les dijo que era magia de teletransportación.
Sin perder tiempo, el dragón subió la intensidad de su magia y el caos se desató.
✨¡WOOSH!...✨
A diferencia de lo esperado, este portal de teletransportación no fue nada sutil, pues en lugar de ser un viaje tranquilo y con un leve mareo, un vórtice de energía los rodeó, con fuertes corrientes de aire que amenazan con separarlos de Ophis:
—¡Aaahhh! ¡Sujétate, Happy!—Natsu exclamó al sentir la turbulencia.
Las energías mágicas púrpuras del vórtice que los rodeaba empezaron a girar a gran velocidad, quitándoles la visibilidad de su entorno. Luego siguió la sensación de gravedad aligerada, como si toda esa plataforma cayera al vacío, obligándolos a agarrarse de Ophis con más fuerza…
✨¡WOOSH!...✨
Una segunda e igualmente brutal sacudida los golpeó cuando el efecto de caída se detuvo y las energías del vórtice desaparecieron, indicando que el viaje había terminado. El mareo de Natsu empeoró y el efecto fué el mismo de estar en un transporte…
—¡Bluagh!—Natsu se dió vuelta para vomitar en el piso mientras Happy le daba palmaditas en la espalda.
Sorpresivamente, ¡Ophis también tenía síntomas de mareo!. No fueron tan graves como los de Natsu ni provocaron vómitos, pero sí la desequilibraron y la hicieron tambalearse lo suficiente para que Happy lo notara…
—¡¿Tú también?!... —Happy le dijo a Ophis—¿Estás bien?
—¿Yo también qué? ¡¿Qué es esto?!—Ophis protestó mientras se sobaba las sienes con el dedo índice de su única mano para alejar el dolor de cabeza.
—Enfermedad de transporte.., los dragones se marean con los viajes… ¡Oh, si! A veces olvido que tú también eres uno.
—¡¿Cinetosis?! ¡¿YO?!—Ophis dudó—¡Pero se supone que soy inmune a ella!—se quejó sorprendida—¡Soy un dragón superior!
—Pues parece que ya no—dijo Happy riéndose para sus adentros.
«… je-je-je… ¡A ver qué haces con eso!… » Happy se rió mentalemnte.
Un nuevo desagradable síntoma se agregó a la colección de Ophis: Primero hambre, luego sueño y ahora esto. El estar con sus poderes incompletos le confería una cuota de mortalidad a su cuerpo y con ello necesidades físicas nuevas con las que nunca había tenido que lidiar. Su gran orgullo le impedía cuidar de su nuevo cuerpo ya no tan inmortal y ese mismo orgullo había sido la causa del constante agotamiento físico que le llevó a su derrota contra Hyrum y Samael…
«… ¡Esto no está bien! ¡No me gusta para nada!… » Ophis se tragó sus quejas para no mostrar debilidad.
Tras recuperarse tanto Natsu como Ophis, se apresuraron a concentrarse en la nueva área a la que acababan de acceder:
Una última cámara secreta de sección regular, completamente cerrada y sin ventanas o accesos de ninguna clase. Debido a que el acceso era únicamente por teletransporte, les era imposible si estaban más niveles bajo tierra, en algún lugar de la ciudadela o en otra dimensión, pues el lugar era radicalmente diferente al ruinoso y lúgubre aspecto de la ciudadela: Era una habitación muy pulcra de colores ocre y piedra, perfectamente iluminada con 4 grandes candelabros y gemas mágicas luminosas en cada una de la cinco paredes que la formaban, todas cubiertas de símbolos y jeroglíficos. Eso era otra cosa que desentonaba con todo lo visto hasta ahora: La sala era pentagonal y no heptagonal. El número siete era una constante desde que se metieron en todo este embrollo de los dioses: 7 dioses principales, los siete aspectos de dios, 7 en todas partes. En su lugar, ahora había sólo 5…
En cuanto al mobiliario, lo descubrieron completamente intacto: Como sería de forma análoga a la tumba de un gran rey, habían toda clase de tesoros y obras de arte, copas de oro y algunas estatuillas en posición orante, dispuestas alrededor de una estructura central. Dado su complicado modo de acceso, las ruinas no habían sufrido ninguna clase de saqueo a pesar de todo el tiempo transcurrido.
Exceptuando la plataforma de teletransporte por la que habían llegado, la única estructura maciza era una segunda plataforma central con delgadas escalinatas y en su cúspide, una estatua de un ser humanoide con armadura y vestimentas que emulaban a un búho… había también una gran piedra rectangular delgada a sus pies…
—Es un… ¡Es un sarcófago!—Ophis exclamó al verlo de cerca. La piedra rectangular llevaba grabados en alto relieve en sus laterales y en la parte superior estaba tallada la misma figura de la estatua…—¡Este lugar es una tumba!...
Natsu y Happy comprendieron también lo que eso significaba:
—Eso significa… ¡¿Acaso significa que ese dios…—Happy habló.
—... ¡Está muerto!…—Natsu completó la frase de su amigo.
Los tres quedaron todavía más confundidos. Ophis volvió a despotricar contra Sani:
—¡LO SABÍA!—Ophis gritó—¡Ese maldito manipulador nos mintió! ¡Ese dios no se fué al reino de los dioses con los Aesir! ¡MURIÓ!
«… ¡No lo entiendo!… ¡¿Qué ganaba con atraernos aquí?!... ¡A su tumba!… » Ophis dudó al entender la inutilidad de todos sus esfuerzos en la ciudadela.
El dragón se negó a rendirse y se fijó en los 5 muros de la cámara funeraria. Los jeroglíficos de cada muro contaban un periodo histórico diferente. Al tratarse de la tumba de Ither, naturalmente estos recogían los eventos más importantes de la vida del dios: El primer muro narraba el nacimiento e infancia del dios, cosa que no le interesó a Ophis por lo que pasó al segundo muro, que narraba la juventud y primeros eventos realmente importantes en la vida del dios hasta su coronación como dios del conocimiento; eso tampoco le interesó demasiado y pasó al tercero. Este hablaba de las crisis que Ither tuvo que hacer frente en su papel de Dios del conocimiento parte del gran Panteón de dioses principales. En dicho tercer mural Ophis encontró relatado el primer encuentro que el dios tuvo con ella, cuando la conoció en persona. El orgullo de Ophis era tan grande que más que sentirse halagada por ser mencionada en la historia sintió que era lo mínimo que debía hacerse por tratarse de un ser tan poderoso como era ella en ese entonces.
El cuarto mural contenía lo que de verdad le importaba a Ophis. Tanto así que empezó a temblar…
—Dime, Dragneel…—Ophis le habló a Natsu sin mirarlo y con tono melancólico—¿Puedes leer estos grabados?
—No… ¿Por qué lo preguntas?—Natsu replicó.
—Por nada…—dijo Ophis en forma misteriosa.
Ese cuarto mural relataba los desventurados eventos que llevaron a formar la llamada "Alianza de Axis" que se enfrentó a Ophis y cómo la derrotaron en esa gran batalla, por supuesto, todo narrado desde la perspectiva de Ither. A Ophis le molestó bastante las muchas imprecisiones y suposiciones que hacían sobre ella y sus intenciones, así como la encasillaban de monstruo y "una amenaza para el mundo". A pesar de ser dioses, tenían una visión muy sesgada de la realidad…
Las emociones de la estoica Ophis se desbordarían por completo cuando terminó de leer el mural en voz alta:
—... En la séptima hora del séptimo día del séptimo mes de esta ruinosa segunda guerra de luz, La forja de estrellas fue activada para suministrar la justicia divina sobre Ophis, el dragón del infinito. Las tres facciones de la alianza hubieron de cumplir su parte del siniestro y antinatural acuerdo. Los demonios desataron la peste suprema de Samael sobre Ophis para inmovilizarla y dejarla en el más abyecto estado de indefensión.
… Los temores y esperanzas de aquellos que creían éste método suficiente para detenerla se hicieron añicos cuando mi teoría quedó confirmada: No podemos matarla, no mientras las poderosas y desconocidas energías del infinito estén para empoderarla. La muerte de Ishtar en su intento por emboscar a Ophis durante el primer mes de guerra me dieron la idea: Usar el poder de las estrellas para dividir su alma y así despojarla de su invulnerabilidad. Los humanos, que todos creíamos serían irrelevantes en esta lucha, irónicamente fueron los que hicieron la parte más importante, al activar la forja de estrellas con las llaves celestiales. Como dioses, no pudimos obligar a los espíritus celestiales a prestar su ayuda para este fin, por lo que 88 valientes humanos sacrificaron el vínculo con sus espíritus para usar las llaves por nuestra causa.
… No fué difícil encontrar a los 64 de las puertas de plata. Al haber más de una llave para estas puertas teníamos muchas opciones. El zodiaco y los espíritus del anillo exterior tienen llaves únicas y fué más complicado. Los magos estelares atesoraban mucho al zodiaco y el ver sus llaves destruídas por la forja fué traumático para ellos… Aquellos valientes que tomaron las llaves de los espíritus del anillo exterior pagaron el precio más alto…
«… ¡¿Los que usaron esas llaves sabían que iban a morir?!… » Happy se impresionó.
… Con el precio de las vidas de muchos inocentes, todos nosotros, los que quedamos, intentamos formar un nuevo mundo desde cero. Ahora que veo a dónde nos ha conducido todo, entiendo que aquella primera decisión fué la que comenzó la terrible cadena de errores que me ha traído hasta aquí. Las leyes de Avalon fueron brutales e injustas para los que cooperaron con nosotros y para muchos inocentes. Brutales, pero necesarias para proteger al mundo de un monstruo como Ophis…
… No me enorgullece para nada el admitir que lo único que proveímos los dioses a esta batalla fué carne de cañón, incluídos los muertos que perecieron al intentar parar los embates del kuushinryu y las diosas vírgenes que fueron sacrificadas para invocar a Samael en el campo de batalla… ¡Gloria y honor a todos ellos!...
—¡Sniff-sniff!... sob-sob…—Ophis ocultó su sollozo tras terminar de leer en voz alta. Antes que Natsu o Happy pudieran cuestionar algo, ¡Ophis salió corriendo hacia el portal de teletransporte!
«… ¡¿Qué está haciendo?!… ¡¿Acaso quiere abandonarnos aquí?!… » Natsu y Happy pusieron caras de terror cuando se dieron cuenta que esa era la única entrada y salida y quedarían atrapados si Ophis se teletransportaba sola.
—¡OYE, ESPÉRANOS!—Natsu le gritó.
En el último momento, justo cuando Ophis ya cargaba la gema de la llave con su magia, Natsu se lanzó sobre la plataforma y logró coger a Ophis del tobillo para ser teletransportado con ella y Happy sujeto de su espalda…
✨¡WOOSH!...✨
Mientras viajaban por el vórtice, sintieron sus tímpanos reventar cuando Ophis rugió con furia de dragón:
—🐉¡ROOOAAAARRRR!🐉
✨¡WOOSH!...✨
—¡Bluaagh!... ¡Bluaaagh!—Cuando aparecieron de nuevo en la biblioteca vacía, Natsu volvió a sucumbir ante el mareo y vomitó de inmediato.
Ophis se aguantó las molestias del mareo por lo furiosa y descontrolada que estaba: Volvió a irse a toda prisa, dejándolos atrás…
—¡Ophis, ¿A dónde vas?!—Happy le gritó.
—¡Déjala!... ¡Coff-coff!—Natsu se recuperaba del mareo—Sé a dónde va…—anunció de forma sabia.
Natsu tenía razón. Se dirigieron directamente a la forja de Estrellas y encontraron allí a Ophis, haciendo un gran escándalo y causando destrozos…
¡CRASH!... ¡CRASH!... ¡CRASH!...
¡Ophis destrozaba el lugar con verdadero odio y gritando como una loca!
—🐉¡Roaaarr!... ¡Gaaaah!🐉
Ophis cogió una gran roca de los muros con su único brazo y de manera increíble la estrelló contra la primera de las capillas, la que contenía las cerraduras del zodiaco, provocó un gran temblor y consiguió destruir nada más que los cristales de Stellanium y parte de los puentes colgantes…
—🐉¡Rooaarrr!🐉—Ophis rugió desde la cima de dicha capilla e intentó prender fuego a la segunda con su aliento…
🔥¡FSSSSSSS!🔥
La capilla más grande se incendió con llamas explosivas pero una vez más se destruyeron únicamente los cristales de Stellanium, lo cual frustró aún más a Ophis. Natsu y Happy se mantuvieron a distancia prudente para no sufrir daños colaterales…
«… ¡Glubs!… »
Ophis se lanzó contra la tercera capilla, la de los espíritus del anillo exterior. Esta vez atacó directamente los cristales, al entender que era la única parte que podía destruir.
La niña dragón se trepó al techo de la capilla, donde estaban los pinchos de Stellanium, queriendo arrancarlos uno a uno. Natsu decidió que ya era suficiente sólo observar y se animó a acercarse a ella, con Happy tratando de convencerlo de no hacerlo por el potencial peligro…
—¡No, Natsu! Mala idea-malaidea…
Los dos entraron a la tercera capilla cuando el caos y los destrozos se detuvieron. Encontraron a Ophis postrada en el suelo, sentada con las piernas en "w" y el brazo flácido…
—Fue aquí… es aquí… fue con esta… ¡Esta maldita máquina!—Ophis recitaba palabras inconexas.
—¿Ophis?—Natsu se animó a hablarle. Ophis se enfureció aún más cuando se dió cuenta que no estaba sola.
—¡ALÉJATE!—Ophis bramó. Natsu vió su rostro enrojecido y sus ojos llenos de lágrimas—¡DÉJAME SOLA!... ¡ROaaarrr!—Ophis rugió para escupirles fuego.
🔥¡FSSSSSSS!🔥
—¡Woah…!—Natsu y Happy evadieron el ataque y salieron corriendo de la tercera capilla y se quedaron contra la pared de esta.
Desde allí oyeron los sollozos y lamentos del dragón del infinito, a quien veían llorar en muy pocas ocasiones…
…
… CONTINUARÁ...
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¡Gracias por leer hasta aquí y no olvides dejar tu review!
NOTAS DEL CAP
¡Saludos a todos!
Para el capítulo de hoy, decidí que sería pertinente soltar más información acerca de Ophis, ya que llevamos mucho tiempo sosteniendo el misterio. Es complicado hacer que personajes caracterizados como "misteriosos" y de personalidad fría muestren emociones adecuadamente, y si vas a usar ese recurso, ¡Más vale que sea importante!
El próximo cap será una suerte de conclusión al esquema de viaje que mantiene el grupo de Natsu, por lo que se espera una aceleración en el ritmo de la historia (Es pertinente, puesto que llevamos 22 capítulos y realmente no me gustaría tener que dividir el viaje de Natsu y Ophis en dos novelas).
El manga de 100 years quest le ha dado a Yukino el Star-dress y la comunidad de fans está… ¡¿molesta?!. Personalmente me alegró poder ver los star dress que faltaban, y para los que dicen que se ve forzado, ¿Qué les puedo decir? Es Fairy Tail y a veces las cosas pasan porque sí XD. Recuerdo que hace unos meses, Mashima-sensei hizo una sesión de dibujos en directo, donde mostró el star dress de libra (con lucy usándolo), así que esto se veía venir.
¡Espero que nos veamos pronto y no se olviden comentar!
