24. La nueva frontera
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades, habilidades y escenarios puede que estén fuera de este.
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…
Reino de Minstrel, forja de estrellas, bajo la ciudadela del dios del conocimiento…
En lo profundo de la cadena montañosa que marca el límite entre los países de Midi y Minstrel, está enterrado uno de los mayores secretos de la antigüedad, la ciudadela del ya casi olvidado dios del conocimiento. Este espacio guarnece a su vez una máquina y a la vez poderosa arma. Ophis, el otrora invencible dragón del infinito se encuentra cara a cara con el arma responsable de su caída…
…
Pasaron quizá 15 minutos de llanto silencioso pero contundente que obligaron a Natsu Dragneel y al Exceed Happy a quedarse fuera de la tercera capilla de la forja de estrellas. Recién una vez se convencieron que Ophis se había calmado se animaron a entrar de nuevo. El repentino descenso de la presencia mágica furibunda del dragón fué la señal de que el peligro había pasado.
Encontraron a Ophis sentada con las rodillas juntas y con su único brazo abrazándolas. En su cara todavía se evaporan las últimas lágrimas por efecto de sus poderes. Happy ya había visto a Natsu hacer esto antes para que nadie más lo viera llorar…
Fueron momentos muy incómodos antes que la propia Ophis empezara a hablar en voz alta:
—Yo solo quería ir a casa… —Ophis dijo sombría—Sólo Samael sería capaz de derrotarme y yo perdería mi oportunidad si dejaba que eso pasara…
—¿Ophis?—Natsu no comprendió, sorprendido por la repentina y enigmática frase.
Happy por supuesto también tenía muchas preguntas que quería hacer, confundido por cómo se relacionaba este lugar con Samael… ¿Qué fue primero?, ¿Samael o la forja de estrellas? ¿No se suponía que Samael era el artífice de la derrota de Ophis? La historia en los muros de la tumba del dios había proporcionado más detalles, pero era demasiado para ambos magos…
—... Lo único que yo sabía es que habían utilizado magia estelar para dividir mi alma.—Ophis volvió a hablar—No sabía cuál era el método pero sabía que era magia de estrellas… Por eso, por un tiempo me interesé en estudiar la magia de extracción de almas de Acnologia y desde entonces, he odiado toda la magia estelar…
Ophis hablaba cosas aparentemente inconexas y a un ritmo separado al de Natsu. Era como volver al principio, cuando la habían conocido, cuando les hablaba de aquella forma tan impersonal y fría… salvo que ahora, Ophis tenía de nuevo voz llorosa y llena de impotencia mientras recordaba el evento, ocurrido hace 20 milenios…
—Entonces, usaron esta máquina… ¡Esa es la función de la forja de estrellas! ¿Verdad?—Natsu reflexionó.
—Yo, no lo vi venir...—replicó Ophis sin prestarle atención—Pero lo sentí… traté de endurecer mis escamas para cubrir mi cuerpo, aunque los rayos estelares lo quemaban. ¡Y en ese momento! En el segundo antes de desmayarme, me dí cuenta de lo que me estaban haciendo… ¡Entonces me aferré a mi alma con cada pizca de voluntad que me quedaba, sin poder lograrlo! Literalmente me arrancaron el alma… ¿Sabes lo que es eso? ¡¿LO SABES?!—Ophis le gritó.
—No… lo siento…—dijo Natsu, apenado y sin saber cómo ayudar.
El silencio se impuso. Era como aquella vez que creía que Lucy estaba enojada pero nada de lo que dijera ayudaría. Sólo podía escuchar y eso era muy frustrante y tremendamente incómodo. Ambos amigos se quedaron esperando alguna reacción por parte de Ophis…
—Ahora comprendo…—Ophis finalmente habló de nuevo—¡Y eso lo hace más humillante! ¡Sniff!—Ophis se sorbió los mocos del llanto previo—Yo estaba segura que era todo obra de los dioses, ¡pero resulta que fueron los malditos humanos! ¡Los asquerosos magos celestiales!... ¡Grrr!—Ophis gruñó furibunda y apretó el puño—En todo el tiempo que llevo atascada en este maldito mundo, todo lo que hice, a todos a quienes destruí u ofendí, NUNCA fue personal…—Ophis ensombreció su hablar—Pero ahora… Lo que les voy a hacer, a todos, a los dioses, a los patéticos y exasperantes humanos… ¡Lo voy a gozar, como no tienen idea!—Ophis lanzó una amenaza con los ojos inyectados de odio…
Pocas eran las ocasiones en las que Natsu le tenía genuino temor a Ophis. Con Happy eso pasaba todo el tiempo, pero Natsu era más firme. Creía que de alguna forma u otra, los estallidos de Ophis se podían manejar y sobrevivir a ellos como a los de Erza. Sin embargo, hasta un tonto como él se daría cuenta que en el estado de Ophis lo mejor era no intentar nada si se quería conservar la vida. No era tanto por el poder que de ella emanaba (que ya de por sí era atemorizante), sino por el genuino odio e ira pura que destilaban los ojos de Ophis. En ese estado, sería capaz de romper cualquier contrato o promesa y nada podría salvar a Natsu y Happy si decían algo incorrecto… En ese momento Natsu agradeció que Ophis lo considerara demonio en lugar de humano, pues quien sabe lo que el dragón habría hecho de tener un humano "real" a mano en ese instante.
—¡Glubs!—Natsu tragó nerviosamente mientras la veía serenarse de a poco.
Happy rezaba para que no hablara en serio y solo fuera su ira hablando por ella.
—Yo… —Natsu dudó al hablarle—¡Yo espero que esto no vaya hacer que te rindas!
«… ¡¿Qué demonios Natsu?!… » Happy pensó y puso mala cara. Lo último que esperaba es que Natsu fuera a animarla.
—¡Sniff!—Ophis volvió a soplar la nariz—¿De qué hablas?—la niña dragón lo miró extrañada y más calmada.
—Bueno, por esto que te acabas de enterar y…
—¡¿Creíste que me estaba rindiendo?!—Ophis le respondió con enojo.
—Bueno, es que…
—NO. Nooo—Ophis fué enfática y se puso de pié—He llegado demasiado lejos como para eso… ¿Qué te hace pensar que me voy a rendir?—anunció con los últimos rastros de llanto en su voz.
—Es bueno oír eso—dijo Natsu, de forma firme. A pesar de que no le sonrió como sería habitual con él dadas las amenazas previas, si le pudo intentar transmitir su apoyo moral con algunas reservas. Eso no agradó mucho a Happy.
«… ¡Natsu, deja de animarla! ¡¿No escuchaste lo que dijo hace un momento cuando dijo que iba a matar a todos?!… » Happy seguía sin poder protestar en voz alta.
—¡Sniff!—Ophis sopló su nariz y se acercó al muro con las cerraduras. Colocó su mano sobre los grabados en alto relieve y se quedó analizando un momento.
—... Es… Brillante. Nunca me lo hubiera esperado—comentó el dragón tras la pausa—Usar las 88 puertas para invocar el poder de las estrellas y dividir mi alma con él. Sólo algo como eso sería lo bastante grande para manejar mi alma y partirla…
«… Mmm, me pregunto si se les ocurrió después de que maté a Ishtar. ¡Eso significa que construyeron todo esto y reunieron a los magos celestiales en apenas meses!… » reflexionó Ophis.
—¿Brillante?—Happy le cuestionó—Creí que estabas furiosa con los dioses por lo que te hicieron…
—Y lo estoy—Afirmó Ophis—Pero sé reconocer un buen plan cuando lo veo—elogió de vuelta—... Ellos lograron lastimarme…—Ophis apretó el puño y frunció el ceño—Y los respeto un poco por eso…
Happy finalmente se sintió con la confianza para seguir preguntando cosas, al notar el evidente relajamiento de Ophis. Le sorprendió bastante lo rápido que el dragón superó el momento depresivo.
—Hay una cosa que todavía no comprendo del todo—Happy observó—Primero nos dijiste que Samael te había vencido, y ahora esto… ¿Quién te venció al final? ¿Samael o esta máquina?
—¡Esta máquina no me derrotó!—Ophis exclamó furiosa—Esta máquina fué lo que usaron para dividir mi alma y quitarme mis poderes, para luego encerrarme en mi prisión…—Ophis susurró.
—¿Cómo pasó?—Natsu se animó a preguntar—¿Qué te hicieron?
—... Fué una gran batalla. Una terrible batalla. Tan grande que no podrías ni imaginar… ¡Nada menos que una guerra de luz!—dijo Ophis con gran solemnidad.
—¿Guerra de Luz?
—Una guerra donde participan dioses y demonios a gran escala. Una guerra donde tanto dioses como mortales lo arriesgan todo… Sólo han habido 2 de ellas hasta ahora. Por supuesto que los dioses pelearon guerras más pequeñas entre ellos y los demonios, pero sólo pertenecen a la categoría de guerra de Luz cuando todo está en juego…
—¿Y qué hay de tí?—Natsu preguntó con voz severa—¿Qué pintabas tú en todo eso?...
Era la primera vez que Natsu le preguntaba abiertamente sobre los motivos para que fuera castigada. No estaba en posición de exigir demasiados detalles pero con su actitud firme y mirada fuerte, le hizo saber que no se fiaba de su inocencia…
—Yo iba ganando. Es todo lo que tienes que saber…—le dijo Ophis, devolviéndole la mirada desafiante y de pocos amigos—Es cierto que quedé un poco agotada después de recibir los embates de todos ellos a la vez, pero tenía la situación bajo control…—Ophis explicó—Pero luego, Samael apareció por sorpresa… ¡Todos los ataques previos solo fueron para ganar tiempo mientras lo invocaban!. Samael me dejó fuera de combate muy rápido… caí a tierra, me sentía muy mareada. Yo estaba furiosa y debilitada… ¡No me podía mover!—Ophis recordó con odio—... ¡Y luego sucedió!... Estando en el suelo, indefensa, una luz me cegó, tan brillante como el sol y quemó todo mi cuerpo. Un rayo de magia de estrellas tan potente y concentrado que no pude escapar… estaba tan débil que la luz estelar se llevó mi alma, junto a todos mis poderes… ¡Ahora entiendo que esa luz, ese rayo de estrellas fue disparado desde este lugar!
—Déjame ver si lo entiendo… —Happy reflexionó—Samael te venció ¿Pero no te mató? No te ofendas, pero la vez que estabas con nosotros, Samael casi te mandó al otro mundo…—el Exceed habló temeroso.
—Eso fue porque en esa época, tenía mis poderes al completo y mi alma intacta. Fue gracias a ello que Samael me derrotó, pero no consiguió matarme…
Ophis volvió a deprimirse y se sentó nuevamente en el suelo con la cabeza gacha.
«… uh-oh, ¿Acaso dije algo malo?… » Happy pensó.
—¿Te digo algo?—Ophis habló triste—Yo tampoco tenía idea de que eso me pasaría. Cuando caí al suelo, pensé que podría retirarme para recobrar fuerzas, pero no fue así. Ellos sabían que a pesar de su veneno, Samael por sí solo no sería capaz de acabar conmigo. Ellos no me perdonarían esta vez… así que se aseguraron que yo no me volviera a levantar… Y así, cada constelación impactó sus estrellas contra mí, 88 veces desgarraron mi alma, estando yo consciente. La cosa más dolorosa que te puedas imaginar… Le supliqué a ella que me evacuara, pero no hubo respuesta… la decepción final para un día trágico como ese…
«… ¿"Ella"? ¿De quién diablos habla?… » Natsu dudó.
—Entonces, ¿Es cierto? Lo que dijo Sani… "El tesoro de las 88 maldiciones del dragón". ¡¿Son 88 en total?!—Happy le dijo a Ophis.
—¡Sniff!—Ophis volvió a soplar su nariz en forma llorosa—Si… así es… Cada uno de los fragmentos, es literalmente un pedazo de mi alma.
«… ¡Oh, ya entiendo! Por eso cada vez que Natsu toca uno de los orbes, el símbolo de una constelación brilla sobre ellos… »
Natsu sacó un objeto de su bolsillo, era un trozo de aquel mineral frágil que habían hallado en la cantera con los mineros mecánicos. El jóven observaba el objeto con sospecha.
—¿Uh?... Pásame eso—le dijo Ophis.
Natsu le alcanzó el trozo de mineral y Ophis sonrió con ironía.
—¿Quién diría que una cosa tan inútil sería lo que les ayudaría a vencerme?—comentó Ophis al manipular la roca.
—¿Eh?
—¿No te das cuenta?—le corrigió Ophis—por eso se llama "forja de estrellas". Los orbes que contienen los fragmentos de mi alma se fundieron y forjaron aquí con este mineral…
Natsu y Happy pusieron un gesto entre asombro y confusión. Ophis hizo una demostración:
La niña dragón se concentró e hizo circular directamente su poder mágico por la roca, delatado por las grietas de luz púrpura que se formaron…
¡Crack!... ✨¡Flush!✨
La roca se quebró y los fragmentos se transformaron en partículas de luz, pasando directamente de sólido a plasma…
—¡Esa roca se transformó en luz!—Happy observó con asombro.
—Es lo que hace a este mineral tan especial—dijo Ophis—Eso no fue un hechizo de transformación. Simplemente hice circular mi magia y la roca lo hizo en forma espontánea. Reaccionó de esa manera con mi magia, pero con la magia estelar tiene un efecto muy interesante: Es capaz de almacenarla y conducirla. De esa manera, los orbes forjados con este mineral tienen el poder de cada constelación y esa magia es usada para contener un pedazo de mi alma equivalente y queda completamente aislado de mí…—explicó el dragón.
—Antes dijiste que este mineral es demasiado frágil para construir o trabajar—Happy comentó—¿Cómo funciona eso?
—Esa es la parte que todavía desconozco…—Ophis agregó—El mineral de los orbes fue forjado por los dioses con una maldición que me impide tocarla—Ophis habló con enojo—Y esa maldición sólo permite que alguien como Dragneel la toque…
—Ellos se tomaron muchas molestias sólo para esto… sigo preguntándome por qué no te mataron…
—Desconozco el motivo—Ophis habló dudosa—Supongo que no consiguieron hacer nada con mi alma… De cualquier manera, una vez hubieron terminado conmigo, me encerraron en una prisión submarina, de dónde Dragneel me liberó cuando rompió el primer fragmento en Giltena…
Ophis concluyó su relato. Era muchísima información para procesar. Tenían casi todas las piezas del rompecabezas, salvo por el más importante: El crimen de Ophis.
—¡Sniff!—Ophis sopló su nariz por última vez y se limpió la cara con su manga. Se puso de pié de nuevo…—Vaya, no entiendo por qué, pero el hablar de ello con ustedes, el poder hablar por fin de ello me ha hecho sentir extrañamente aliviada…—comentó Ophis en forma vacilante. Algo muy "humano" de su parte…
—¿Y ahora qué?—Natsu preguntó.
—¿Qué no es obvio?—Ophis levantó una ceja—Dije que no me iba a rendir con este lugar.
—Ya buscamos por todas partes. ¿No te parece que el descubrir la forja de estrellas y lo de los 88 fragmentos es todo lo que este sitio nos puede ofrecer?—Happy replicó.
—Hay un lugar donde aún no hemos revisado—Ophis argumentó—Y acabamos de volver de allí…
—¡Glubs!—Happy tragó nervioso—¿T-te refieres a la tumba de dios?
—Así es ¡Muévanse!—ordenó Ophis—Ya perdimos demasiado tiempo aquí…
«… Perdimos tiempo aquí porque tú te echaste a llorar… » pensó Happy en secreto. No se animaba a decir eso en voz alta. Si ni siquiera Natsu se atrevía a hacerlo, sería muy tonto de su parte echarselo en cara ahora…
—Una cosa más… —Ophis los detuvo.
El poder mágico de Ophis se elevó notoriamente y en clara amenaza hacia ellos 2:
—¿Ophis?
—NUNCA le dirán nada a nadie sobre lo que vieron ahora…—Ophis les dijo en forma oscura.
—¿Qué te vimos llorar… ¡Glubs!—Natsu quiso hablar pero Happy le tapó la boca.
Ophis les lanzó una mirada asesina y con las venas de la sien dilatadas por la ira:
—Lo que pasó aquí adentro, JAMÁS PASÓ. ¡¿Entendieron?!—Ophis los cogió a ambos del cuello.
—¡Ssss-si… ¡Ya puedes soltarnos!—ambos tartamudearon al ser amenazados.
¡Gulp!
Ophis los soltó y ellos acabaron en el suelo. Luego tuvieron que recuperarse rápido para poder andar detrás de ella nuevamente. Su actitud cambiante e impredecible una vez más casi los castigó…
«… ¡Ya me estoy cansando de sus cambios de humor! ¡Es peor que Lucy cuando está en sus días! ¡No puedo creer que piense esto, pero creo que extraño cuando apenas nos hablaba!… » Happy pensó exasperado.
«… Bueno, al menos demostró que tiene un poquito de corazón… uno que puede sentir tristeza, al igual que nosotros… » Natsu fué mucho más paciente e ingenuo con sus juicios sobre Ophis.
…
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…
Reino de Minstrel, cámaras mortuorias del dios del conocimiento. Ubicación desconocida…
El grupo se dirigió directamente a las tumbas secretas de la ciudadela. Ophis volvió a insertar la llave de siete caras en la biblioteca vacía y una vez más fueron teletransportados a las cámaras mortuorias del dios, molestias y mareos incluidos…
—¡Bluaaagh!... ¡Demonios! ¡Bluaagh!—Natsu se esforzaba por resistir. Ophis también tenía molestias similares, por lo que hicieron una breve pausa antes de continuar.
Todavía ignoraban si dicha cámara estaba dentro, fuera, debajo o en otra dimensión distinta a la ciudadela. Una vez más se toparon con las 5 paredes cubiertas de jeroglíficos y la estatua y el sarcófago centrales.
Faltaba descifrar únicamente el quinto mural. Ophis se acercó y completó la última parte de la historia del dios. Esta vez no se molestó en leer en voz alta, por lo que Natsu y Happy se quedarían sin escuchar el relato, dada su incapacidad para leer ese lenguaje antiguo.
Básicamente, el quinto mural sorprendentemente confirmaba la historia de Sani: Allí se narraba como una nueva guerra entre dioses (que no a la escala de una guerra de luz), los dioses principales contra los 18 dioses de la guerra Yakuma, había provocado una nueva grieta en el status quo, causando divisiones irreconciliables y recelos entre los 7 dioses principales y sus suplementarios. Aquellas divisiones terminaron en el inevitable abandono del orden establecido y la separación de los dioses principales en cultos individuales…
—Espera un minuto…—Ophis habló con sospecha—Aquí no dice nada sobre cómo murió Ither o que pasó después…
—¿En serio?—Natsu habló escéptico—¿No se supone que esta es su tumba? Parece algo obvio…
—¡Miren al techo!—Happy exclamó.
Al alzar sus cabezas encontraron impreso en el techo el símbolo del infinito, el ocho invertido...
—Mmm…—Ophis se giró a ver el sarcófago con los ojos entrecerrados y una idea que no dejaba de dar vueltas en su cabeza…
—¿Ophis?
La niña dragón se acercó al sarcófago, al pié de la estatua del dios. Una observación más cercana le permitió descubrir que el cinturón decorado de la estatua era en realidad un cinturón enjoyado auténtico, colocado en la cintura de la propia estatua; había una protuberancia en la parte derecha, una especie de tetón o espiga, curiosamente también de sección heptagonal, como la llave que les permitió teletransportarse hasta aquí…
Además, la estatua hacía el ademán de sostener un libro contra su pecho, sólo que no tenía el libro...
Ophis ahora colocó sus manos en el borde del sarcófago… ¡Ella empezó a empujar!
—¡¿Qué estás haciendo?!—Happy se escandalizó.
—Quiero ver—replicó Ophis indiferente, mientras seguía intentando abrir la tumba.
—¡No podemos profanar una tumba! ¡Y menos la de un dios!
—Ya está muerto, ¿Qué importa?—Ophis habló fría.
—¡Natsu, dile algo!—Happy protestó.
—Bueno, yo…
—Dragneel, ayúdame a empujar…—Antes que Natsu pudiera objetar, Ophis le ordenó asistirla en la profanación.
A pesar de las protestas de Happy, la pesada losa empezó a ceder… ¡Una luz dorada cegadora brotó de las rendijas!
—¡Waaah! ¡Castigo de dios!—Happy se asustó, y en forma exagerada salió huyendo a cubrirse.
—¡Mmungh!—Ophis y Natsu siguieron empujando con los ojos cerrados. Era inusualmente pesada incluso para Ophis, posiblemente encantada por una magia contra ladrones…
¡Plaf!
La pesada tapa se desplomó a un lado del sarcófago y pronto la luz se desvaneció. Ambos revisaron el contenido de la tumba abierta…
—¡No hay cuerpo! ¡No hay cuerpo!—Natsu chilló.
Ante los atónitos ojos de Ophis, la tumba estaba desprovista de cadáver o restos de alguna clase… ¿Quizá la tumba era meramente simbólica?
Lo que sí encontraron en su lugar fueron tres objetos: Allí había dos rollos de escritos con finos decorados en los extremos y varillas de oro macizo. El tercer objeto era aún más inusual: Un voluminoso libro o codex con encuadernación tipo tesoro, hecha toda de oro y con un gran espacio vacío para una joya en la tapa. Textos con encuadernaciones de épocas tan dispares…
—Esto… ¡Esto no tiene sentido!—dijo Ophis, incrédula.
Ophis cogió el primer rollo y lo abrió a pesar de que Happy protestó de nuevo:
—¡No deberíamos tocar eso!—chilló el Exceed.
—Cálmate, Happy. Son sólo papeles viejos—Natsu minimizó.
Natsu no estaba demasiado interesado en el contenido, por lo que se limitó a esperar que Ophis terminara de leer sola. Ophis por su parte se mostró tan sorprendida que su gesto de estupefacción precedió a la lectura del texto en voz alta:
—... Aquí yacen enterrados de forma simbólica todos mis sueños y esperanzas de un mundo unido y ordenado…
… No reconozco esto como un acto de cobardía. Simplemente me rindo. Estoy cansado del mundo, de las personas. Estoy cansado de involucrarme en la red de sus vidas. Estoy cansado de intentar mostrarles el camino correcto. Estoy cansado de tener que ser el imparcial en un mundo que se pone de cabeza. Estoy asqueado de ver cómo los defectos de los humanos permean en nuestras propias filas, cómo sus propias divisiones se manifiestan en nosotros… prometimos ser mejores que la generación que nos precedió pero muchos de nosotros son incluso peores que ellos…
… Es por todo esto que he tomado la determinación de aceptar la propuesta de retirarme a Avalon, con los Aesir. No me enorgullezco de ello, pero tampoco me avergüenzo. Los humanos son lo que son y ninguna catástrofe o reinicio del mundo lo van a cambiar…
… Lamentablemente, dados los acuerdos y la propia ley de Avalon, no puedo llevarme los fragmentos de Ophis conmigo. A pesar de tener mi deber con este asunto terminado, no puedo evitar este sentimiento de culpa por abandonar y abrir la posibilidad a que estos peligrosos poderes caigan en manos equivocadas. Ese sentimiento me detuvo de alejarme por mucho tiempo. Ya no importa. Hicimos lo que era mejor para el mundo en ese momento y lo hicimos lo mejor que pudimos. Ophis está encerrada, y aunque es teóricamente posible que ella sea libre algún día, al mismo tiempo es una imposibilidad fáctica: No existe un ser capaz de romper la maldición que impusimos a los fragmentos, y aunque lo hubiera, difícilmente Ophis accedería a cooperar con un mortal para sus siniestros fines. Con estas conclusiones me convenzo de dejar a un lado mis preocupaciones…
… Dejo esta tarea en cualquier otro que tenga la fuerza, la paciencia y la esperanza suficiente, y que ésta perdure en el tiempo…
…
…
Ophis hizo una larga pausa tras terminar de leer…
—El se… ¡Se rindió!—Natsu exclamó escandalizado.
—¡¿Dios se rindió?!—Happy chilló con incredulidad y sorpresa.
Luego, tanto él como Natsu concentraron sus miradas en Ophis, quien tenía un gesto de estupefacción mucho más grande que el de ellos, con los ojos muy abiertos y la cara más pálida de lo usual…
Natsu se asustó al ver que Ophis empezaba a temblar…
—¿Em? ¿Ophis?...—Natsu habló dudoso—¿Esto es algo bueno, o algo malo?
—No sé… —Dijo Ophis, todavía temblando—ni siquiera entiendo cómo debo sentirme por esto…
Por muchos años, Ophis había criticado la inutilidad del deseo de venganza de los humanos, al observar cómo todo era inútil, porque en la mayoría de los casos, el que hacía la maldad primero olvidaba el asunto muy pronto, pero el que la recibía quedaba obsesionado con el deseo de retribución, sólo para quedar decepcionado cuando descubría que aquel del que buscaba vengarse ya ni se acordaba de él, dejándolo profundamente insatisfecho aún si se vengaba…
Ophis lo comprendía de forma racional, hasta que le pasó a ella. La derrotaron, la humillaron y luego la olvidaron. Recién comprendió lo poderoso que puede llegar a ser el primitivo deseo de retribución y venganza y lo inútil que puede ser al mismo tiempo. Con todas las víctimas anteriores, ciertamente había disfrutado un poco y quedado algo satisfecha: Athos, Vor'goruk y otros tantos le habían dejado un buen sabor de boca, pero ahora, el saber que sus verdaderos enemigos, los dioses, los únicos lo bastante poderosos para perseguirla y amenazarla simplemente se habían retirado de la lucha y se habían esforzado por olvidarla para siempre…
«…¿Esto es algo bueno? … Si ellos ya no me persiguen ¿Significa que esta vez voy a poder lograrlo? ¿Lograré abrir la puerta sin que ellos me detengan?… ¡Aunque sea una buena noticia se siente terriblemente humillante!… ¡Significa también que soy tan irrelevante que me olvidaron! ¡Me olvidaron! ¡ME OLVIDARON!… » Ophis reflexionaba de manera incesante y con más dudas que certezas.
Herida una vez más en su orgullo, Ophis apretaba el puño de su único brazo con violencia.
—¿Qué es eso de la "ley de Avalon"?—Natsu habló. Buscando romper la tensión, el joven la motivó a cambiar de tema.
—No lo sé… sinceramente, también me interesa saber…
Antes que Happy pudiera protestar de nuevo por la profanación, Ophis ahora cogió el segundo rollo del sarcófago…
—¡Realmente creo que deberíamos dejar de tocar estas cosas!—Happy volvió a reclamar.
La actitud castrante y mojigata del gato combinada con la sorprendentemente comprensiva de Natsu le dieron un impulso de confianza a Ophis, quien se metió de nuevo en su ser arrogante y superior:
—¿Por qué no?—Ophis recobró su dejo despreocupado—No es una tumba real. "Enterrar sus sueños y esperanzas". Qué estupidez más grande—menospreció el dragón—Para mí, él no es más que un cobarde, maric*n idiota… ¡Prefirió que la gente pensara que estaba muerto antes de admitir públicamente que se estaba rindiendo!
—¡¿Eeh?! ¿De qué hablas?—Natsu torció su cara, confundido.
—Piénsalo un momento, cualquiera que encuentre este lugar, pensaría inmediatamente que ese tipo había muerto. Aún si lograra abrir el sarcófago, cosa que te adelanto alguien normal no podría, tendría que saber leer el idioma antiguo para descubrir la rendición. ¿Adivina que, nene?—Ophis ahora asumió una postura ácida e irónica—En la biblioteca de Jor, en todos los libros que encontré, en todos ellos decía que el dios Ither había muerto—Ophis reveló—¡Por eso pensé que el maldito manipulador era un mentiroso al decir que Ither se "había separado del mundo"!—se refirió a Sani—Pero resulta, que ese cobarde se rindió y no tuvo problema en que todos pensaran que había muerto antes que admitir su derrota… Patético…—Ophis se burló e hizo una brevísima pausa…—... Y como yo no respeto a la gente patética—Ophis continuó—No veo por qué tenga que respetar este lugar, así que si me disculpas—Ophis apoyó el segundo rollo en la piedra y desenvolvió para empezar a leer:
"LEY DE AVALON PARA LA PROTECCIÓN DE LA MEMORIA Y LA SEGURIDAD MUNDIAL"
—¿"Ley de Avalon"?—Natsu observó curioso.
—Si… Todo indica que esto es una copia de esa ley de la que habla en el otro rollo…—Ophis dijo.
«… ¡Y tal vez aquí haya detalles sobre mi derrota y encierro que hasta ahora desconozco!… » pensó el dragón.
Ophis volvió a leer:
—... "... LA ASAMBLEA GENERAL DE AXIS, deseando enterrar, figurativa y físicamente para la eternidad a Ophis, el dragón infinito, y al mismo tiempo expresando su reconocimiento eminentemente justo, a los ahora inmortales líderes de la alianza, y al ejército salvador, vencedor de la conocida a partir de ahora como Segunda Guerra de Luz y de los horrores desatados por Ophis. Conscientes de la gran responsabilidad que ahora recae en nosotros al hacernos con el alma de la derrotada Ophis, y deseando igualmente asegurar y guarnecer esos peligrosos y prohibidos poderes con un acuerdo que satisfaga a todas las partes, la asamblea ha venido en decretar y decreta lo siguiente:... "
—¿Axis?—Natsu interrumpió.
—Es el nombre que se puso el grupete de perdedores que me desafió en la segunda guerra de luz…—Dijo Ophis con arrogancia.
«… ¿Perdedores? ¡JA!. Pero si te vencieron en esa ocasión. En realidad la "perdedora" fuiste tú... » Natsu pensó con burla.
Ophis empezó a leer los artículos de la mencionada ley:
—"... PRIMERO: Los fragmentos del alma de Ophis, contenidos milagrosamente con el poder de las 88 constelaciones, serán repartidos y escondidos en la tierra. Se considera demasiado peligroso que tanto dioses como demonios tengan acceso al alma y a los poderes de Ophis, y viéndose las futuras rencillas si alguna de las partes queda como guardián de los mismos, se ha tomado la mencionada determinación de dejarlos ocultos en terreno neutral. La labor de esconder los fragmentos recae en el dios del conocimiento, Ither, el sabio… "
—¿Terreno "Neutral"?—Happy interrumpió—¡¿Desde cuándo enterrar armas de destrucción masiva como tus poderes en NUESTRO mundo se considera "Terreno neutral"?!—El Exceed protestó.
—El mundo de los mortales siempre ha sido "el patio de juegos" de dioses, demonios y cualquier ser poderoso lo bastante grande. Los dioses por un lado siempre han visto al mundo de los humanos como su "proyecto personal". Los demonios por otro, han buscado invadirlo y dominarlo porque desde siempre han pensado que el mundo de los demonios y el mundo de los mortales deben fusionarse bajo un solo dominio—Ophis explicó.
—¡Eso no se vale!—Natsu chilló—Nuestro mundo no es su juguete...
—La vida no es justa, tonto. ¡Déjame continuar leyendo!—Ophis se quejó—... ¿En qué iba? Oh, si… "... SEGUNDO: Se aprovechará la patente destrucción del mundo y el consecuente surgimiento de una nueva civilización humana para borrar cualquier recuerdo de ella entre los mortales…
… TERCERO: Quedan expropiadas las memorias de los espíritus celestiales anteriores a la Segunda Guerra de Luz. Dada que su implicación en las acciones bélicas se hizo contra su voluntad, y por su lazo con los humanos, no se puede confiar en su cooperación para el cumplimiento y la aplicación de esta ley… "
—¡¿Les borraron la memoria a los espíritus celestiales?!—Natsu exclamó en voz alta, interrumpiendo de nuevo a Ophis.
Lejos de molestarse por el corte de su lectura, incluso la propia Ophis se sorprendió de aquello y comentó lo siguiente:
—Dime una cosa, ¿Dragneel?—Ophis le dijo a Natsu—Después de conocernos, ¿Le dijiste a la rubia acerca de mí?...—se refirió a Lucy.
Ophis dejó un sutil tono de amenaza que puso nerviosos a ambos amigos…
—¡Bueno sí!—confesó Natsu—¡Pero te juro que no le dije nada importante! ¡Glubs!—el jóven se justificó nerviosamente—¡Te juro que ella no consiguió saber nada sobre tí aún habiendo investigado! ¡Ni siquiera Anna logró averiguar algo!
«… ¡Natsu tonto, no le digas que te la pasaste de chismoso diciéndoselo a más gente!… » Happy empezó a temer con el pensamiento.
Para su suerte, Ophis no se mostró enojada y simplemente anunció su conclusión:
—Me lo imaginaba—Ophis afirmó—Ya me parecía extraño que la rubia no hubiera logrado averiguar nada sobre mí aún preguntando a sus espíritus—Ophis habló de Lucy—No le dijeron nada porque no pueden recordarme…
«… ¡Con lo poco que ha leído de esta "ley" ya me parece que estos dioses son muy injustos!… » Happy pensó.
Ophis prosiguió a leer más artículos. Cansada de tantas interrupciones, decidió leer de corrido hasta el final. Algo muy adecuado, porque lo que seguía los dejaría aún más sorprendidos y asqueados:
—... "... CUARTO: Quedan expropiadas las vidas de todos los mortales que tengan algún conocimiento sobre Ophis, el dragón infinito, en cualquier grado y sin ningún tipo de exclusión, incluidos sacerdotes de la fe, intelectuales y soldados que hayan sobrevivido a la segunda guerra en cualquier facción. Se consideran estas purgas por un bien mayor, ante la imposibilidad de practicar medidas similares a las impuestas a los espíritus celestiales. Este grupo de mortales pasa a llamarse "Indeseables". Los indeseables no pueden seguir existiendo en este mundo. Su extinción se considera por un bien mayor. No tienen ningún derecho a objetar esta ley. Los indeseables que se rindan de forma voluntaria antes de la luna posterior a la promulgación de esta ley recibirán una muerte rápida, pacífica e indolora.
QUINTO: Considerando el grave contexto de destrucción y ruina tras la que de ahora en adelante será conocida como Segunda Guerra de Luz, y conscientes del peligro que constituye cualquier evocación a un posible regreso de Ophis, siendo que su muerte física es de momento imposible, el alto consejo de la alianza de Axis ha decretado que LA MUERTE CIVIL para Ophis, el dragón infinito, Uroboros Dragon o con cualquier otro nombre que se le conozca, es la condición esencial para que persista la existencia de los dioses y su pueblo. Guiado por su firme determinación de garantizar la paz y la seguridad del mundo, la alianza de Axis ejecutará este objetivo a través de las acciones siguientes:
a)Quedan prohibidos todos los escritos o cualquier referencia cultural directa hacia Ophis. Todo el material literario o histórico ya existente será catalogado como conocimiento prohibido y se procederá a su destrucción inmediata tras la promulgación de esta ley.
b)Toda referencia o mención sobre Ophis en escritos indirectamente relacionados con ella se considera conocimiento prohibido. Aquí se incluyen todos los mitos, leyendas o fábulas que la mencionen en cualquier nivel. Todos los materiales previos a la promulgación de esta ley que la mencionen en forma superficial se editarán en el próximo gran concilio eclesiástico de la Fe para su adecuación.
c)La sola pronunciación del nombre de Ophis es pasible de castigo, dependiendo la gravedad del hecho.
d) Considerando el peligro del resurgimiento de indeseables en futuro, los modos de persecución y contención de los indeseables en tiempos futuros se detallan en el PRIMER REGLAMENTO DE LA LEY PARA LA NUEVA Y FUTURA CIUDADANÍA.
SEXTO: Zudthar, dios de la justicia, en coordinación con Ankhseram, dios de la vida y la muerte y las deidades asistentes, vasallas a cada uno de ellos, reciben la tarea de ejecutar y cumplir el apartado cuarto de esta ley y purgar a los mortales catalogados como indeseables.
SÉPTIMO: La ley tomará efecto el día siguiente de su promulgación.
…
Avalon, en el primer mes posterior a la guerra, primer año del nuevo calendario,
en el Congreso de la unidad de la alianza, presidido por:
El líder del pacto unificado de los dioses:
(Ilegible)
El representante del mundo demoníaco:
(Ilegible)
El representante del resto de las razas inmortales menores y seres mágicos:
(Ilegible)
El dios de la vida y la muerte:
Ankhseram
El dios del conocimiento:
Ither
… "
…
Los 3 se quedaron una vez más perplejos. El radicalismo de las medidas, la crueldad y frialdad con que habían sido impuestas, habían hecho temer y dudar a Happy y Natsu. En cambio a Ophis, le sorprendía un asunto diferente:
—Ellos no sólo me olvidaron… ¡OBLIGARON A TODOS A OLVIDARME!... ¡GRRRR!—Ophis gruñó con ira.
—¡¿Eso es lo único que te preocupa?!—Happy le reclamó—¡Mataron a todas las personas sólo por saber que existes! ¡Están locos!... O mejor dicho ¿Estaban?...
«… No te entiendo. Creí que te preocupaba que nos pudieran perseguir. ¿El qué te olviden no es algo bueno para que sigamos nuestra búsqueda en paz?… » Happy pensó un poco más calmado pero aún confundido.
Si bien la reflexión del Exceed era correcta y la propia Ophis lo había entendido hace mucho, el conocer estos hechos de forma tan explícita y detallada abría heridas en su orgullo que hacían brotar lo más visceral de su carácter, habitualmente controlado y frío.
Natsu no reaccionó de forma notable pero sí tenía la cara muy consternada ante la revelación…
—Por eso todos se asustan cuando se enteran de quién soy, por eso es tan difícil encontrar mis fragmentos… ¡Por eso las escasas ruinas que representan mi imagen son tan escasas!... —Ophis dijo en forma un tanto depresiva—Como no lograron matar mi cuerpo, mataron mi legado… ¡Me dieron la muerte civil!... ¡Y eso es TAN!...
—Pero no lo consiguieron, ¿Cierto?—Natsu habló con voz firme.
Sorprendiéndola, el jóven colocó su mano en el hombro de la niña dragón, en un extraño gesto de ánimo.
—¿Eh?—Ophis levantó una ceja y torció su cara en un gesto de confusión.
—A pesar de esas cosas horribles que hicieron para que todos se olvidaran de tí, no lo consiguieron—le dijo Natsu en tono casi fraternal—Desde que empezamos ésta búsqueda, muchos de los lugares a donde vamos, todos te temen y te reconocen… ¡Y también están las ruinas de Giltena con tu mural!
—Quita tu mano de mi hombro—fiel a su estilo, Ophis respondió al gesto de afecto en forma hostil
«… ¡Uy, qué mal humor!, Je-je… » Lejos de enojarse, Natsu se lo tomó con humor.
El ambiente se relajó mucho cuando Ophis finalmente recobró la calma y volvió a pensar con la cabeza fría. Logró ver que efectivamente, era una noticia excelente. Si bien no podía darse por libre al conocer de las intenciones de Ankhseram y los demonios de perseguirla, el saber que los dioses más poderosos la daban por perdida ahora podría moverse con menos precauciones…
—¡Buff! ¡No quiero ni imaginarme las aberraciones que dicen en esa "LEY DE CIUDADANÍA"!—Happy bufó para volver a criticar las medidas para "olvidar a Ophis".
—Pues tienes suerte, porque no estoy de ganas de leerte el resto del texto, que también está aquí—Ophis afirmó mientras volvía a envolver el rollo y lo guardaba.
«… Ahora, sólo nos queda el códex… »
Ophis sacó el objeto final del sarcófago: El voluminoso códex dorado. Inmediatamente lo tuvo en su mano, Ophis sintió su gran peso, sufriendo un pequeño desequilibrio por sostenerlo con una sola mano.
El libro estaba finamente encuadernado, con tapas hechas todas de oro y marfil, también molduras y protecciones doradas, siendo el principal atractivo el hueco encastado dorado, donde se suponía iba una joya…
—¡Está hueco!—Happy anunció.
Para decepción de los 3, el libro tenía un enorme agujero que lo atravesaba justo por la mitad. El hueco coincidía con el alojamiento para la joya que yacía vacío…
—Tal vez le hicieron ese agujero al robar la joya…—Happy comentó.
—Lo dudo. Eso significaría que alguien ya profanó esta tumba antes que nosotros y ese no parece ser el caso… Mmmm…
Ophis miró con los ojos entrecerrados antes de abrir el libro. Las páginas exhibían aparte del agujero que atravesaba todo el libro, dos cosas muy misteriosas: ¡No había nada escrito en las páginas, y todas estaban hechas de finísimas láminas de oro!
—¡No hay nada escrito!—sorprendida, Ophis hojeaba uno a uno los delgados panes de oro, los cuales reflejaban su cara como un espejo.
—¿Qué clase de libro tan extraño es éste?—Happy comentó.
—Yo creo que sólo es una reliquia inútil…—Natsu añadió.
¡CLIIIIINK!
Un suave, agudo y largo tintineo metálico empezó a resonar desde las páginas doradas del libro, asustando a Ophis y haciéndola cerrar el libro de golpe…
¡CRUNCH!... ¡CLIIIIINK!
—¡Ophis, tu mano!—la alertó Natsu.
La niña dragón vió con susto como de su mano, su aura mágica era una vez más extraída contra su voluntad siendo tragada por el libro…
—¡Mierda!—Ophis soltó el libro y éste cayó al suelo. A pesar de la rápida reacción, el propio libro inició su propia reacción en cadena. ¡El condenado empezó a sacudirse como si estuviera poseído y sus páginas de oro se hojeaban solas mientras el tintineo se hacía cada vez más agudo!
¡CLIIIIINK!
Los tres dieron un paso atrás pero no pudieron hacer nada para detener el estallido siguiente:
️🌀¡WOOOOOSH!🌀 ️
¡Un remolino de energías mágicas verdes empezó a succionar todo hacía el libro!
Sin poder evitarlo, Natsu y Ophis quedaron atrapados en las ondas del vórtice, con sólo Happy escapando por estar más atrás…
—¡Waaaaaaah!—Natsu exclamó mientras era tragado.
—¡NO-NO-Nooooo!—Ophis también maldijo y sin éxito intentó resistirse incluso desplegando sus alas, consiguiendo únicamente evocar la imágen de un murciélago siendo aspirado…—¡¿Por qué todos los objetos de este lugar se roban mis podereeeee… eahg?!—A medida que se acercaban al agujero del libro, de donde brotaba el remolino verde, sus voces se deformaban junto a sus cuerpos, que se sentían líquidos al girar y estirarse junto a las ondas.
¡El libro se tragó a Natsu y Ophis!
¡KRAK!
El códex se cerró con un gran golpe entre las tapas y la luz verde del remolino desapareció, quedando el volúmen inmovil en el piso. Happy también acabó en el suelo cuando los vientos mágicos cesaron…
—¡Ufff!—Happy se quejó al caer. Inmediatamente, se puso de pié y corrió al libro, empezando a gritar desesperado: —¡Natsuuu, Ophiiiisss!... sob-sob… ¿Dónde están?—Happy sollozaba el destino de sus acompañantes…
…
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
…
…
—¡Aaaaaaaahh!
Los gritos de Natsu y Ophis persistían mientras ambos empezaban a marearse al seguir dando vueltas en el remolino verde brillante… aquello duró pocos momentos más cuando dejaron de ver colores verdes y dejaron también de girar… ¡Ahora sólo caían libremente hacia la nada!
¡PLAAAAFF!
Ambos se golpearon contra un suelo duro…
—¡Dooooouch!... —Natsu emitió un quejido, sólo para después arrodillarse a vomitar a un lado—¡BLUAAAAAGH!... ¡Bluaaagh!
Ophis también sufría un mareo, mucho más ligero que el de Natsu y se recuperaba sentada a su lado, guardando la distancia por lo asqueada que estaba del abundante vómito del jóven…
—¿Ya terminaste?—le dijo Ophis, tras sanar por completo.
—¡Blugh… ! ¡Gulp!... ¡Gah…!... ¡Creo que sí!—un deshecho Natsu escupía y ercutaba lo último de sus jugos estomacales, puros y de color uniforme dada la falta de alimento del último día—¡Odio la magia de teletransportación!
Tras ponerse de pié, Ophis avanzó unos pasos para llenar sus ojos con la imponente vista:
—¡Wooow!... ¿Otra biblioteca?—Natsu comentó.
Se trataba, efectivamente, de un espacio muy similar a una biblioteca. Muchos estantes vacíos de manera similar a la biblioteca de la ciudadela, sólo que en lugar de estar a oscuras, la zona estaba correctamente iluminada por lámparas adecuadamente distribuidas por todo el lugar. No sólo había estantes. Estos forman una columna casi infinita como la de la ciudadela, pero el ancho de esta si era finito. Al avanzar más allá de este ancho finito, se encontraron con una enorme cámara vacía, sólo con algunos escombros y piedras en el suelo, muebles rotos, escritorios, caballetes y restos de instrumentos para escritura. Al mirar a lo lejos, descubrieron que no podían ver el fondo de dicha cámara…
—No puedo creerlo… ¡Son las cámaras teithiwr doeth!—Ophis anunció emocionada.
—¿Las qué?—Natsu cuestionó.
—Las cámaras de teithiwr doeth—Ophis repitió un poco más calmada—Traducido a la lengua común significa "Cámaras del sabio viajero". Es el tesoro personal del dios… ¡Nunca imaginé que lo abandonaría aquí, en la tierra!…
—No entiendo ni papa de lo que dijiste…
—Al momento de tomar su camino de vida, cada dios recibe un tesoro acorde a sus dones—Ophis explicó—La mayoría escoge espadas, lanzas, escudos y otras herramientas, generalmente para combatir. El caso de Ither es diferente. Él no era un combatiente—Ophis observó—antes de ser nombrado dios del conocimiento, él solía viajar por todo el mundo. Tenía la obsesión de conocer todos los secretos del mundo y en sus extensos viajes, registraba y guardaba toda clase de tesoros y conocimientos… Como era jóven e inexperto, con el tiempo, la labor se hizo complicada. Tenía que volver a su base cada cierto tiempo para dejar muchos de los tesoros que reunía. De esta manera, hizo de su tesoro personal este lugar: Las cámaras del sabio viajero. Con ayuda del entonces dios de los oficios, Ither forjó este lugar como una biblioteca portátil en lugar de un arma…
—¿Cómo sabes todo esto?—Natsu le preguntó, lleno de escepticismo y dudando de que si Ophis se lo estuviera inventando todo.
—Estaba escrito en los jeroglíficos de la primera pared en la tumba. Narraban la primera parte de la vida del dios…
—Oh, ya veo…
¡KRAK-KRAK!...
Repentinamente, todo el sitio empezó a temblar, a sacudirse, como si todo el lugar fuera un pequeño barco en un océano tormentoso…
—¡¿Qué pasa?!... ¡Woah!—Natsu exclamó mientras intentaba mantenerse de pié.
—Alguien está moviendo el libro…—Ophis anunció en voz alta, pero serena. La niña dragón recobró su habitual indiferencia, dado que comprendía a la perfección el evento y por tanto no le tenía que temer…
—¡¿El libro?!—Natsu habló—¿No estamos en otra dimensión? ¡Wooo!—Natsu seguía esforzándose para mantenerse firme en el suelo.
—Algo así—Ophis dijo con tranquilidad e inexplicablemente bien plantada en el piso—Es una dimensión contenida dentro el libro. Literalmente estamos dentro del libro. Biblioteca portátil ¿Recuerdas?...
—¡¿Cómo vamos a salir de aquí?! ¿Nos quedaremos atrapadoooos…—Natsu volvió a caerse al suelo por el movimiento.
—Cierra la boca, necesito pensar…—le dijo Ophis de mala gana pero no demasiado asustada por el prospecto, o al menos no lo demostraba…
«… En algo tiene razón, si no hacemos algo pronto, es probable que nos quedemos aquí por tiempo indefinido… » pensó Ophis en secreto.
Las sacudidas se hicieron más erráticas, dificultando aún más el ponerse en pié…
—¡Happy debe estar moviendo el libro!—Natsu exclamó.
«… ¡El gato!. Si… creo que ya sé cómo saldremos de aquí… » Ophis reflexionó.
Sorpresivamente, Ophis se sentó en posición de meditación y cerró los ojos…
—¡¿Qué haces?! ¡Tenemos que salir de aquí!—Natsu le reclamó.
—Cierra el pico un momento. Necesito concentrarme…
Ophis concentró sus energías y una vez más intentó reforzar la conexión de su contrato con Happy…
…
—•○•—•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
…
Reino de Minstrel, de vuelta en las cámaras mortuorias de Ither…
—¡Natsu-Natsu! ¡¿Puedes oírme?!
Happy llamaba con desesperación a su amigo mientras manipulaba el libro mágico que acababa de tragárselos. Gracias a su posición en el momento del accidente, el Exceed había logrado escapar a la absorción…
[... Gato… ]
—¡¿Quién dijo eso?!—Happy se asustó al oír una voz y aún más cuando se dió cuenta que estaba en su cabeza…
[... Deja en paz el libro ¡Ahora!… ]
—¿Ophis? ¿Eres tú?—Happy la reconoció.
[... Deja el libro en el suelo… ] Ophis volvió a ordenar.
—¡Oh! ¡Está bien!—Happy obedeció—¿Estás dentro mi cabeza?
Ophis utilizó la misma magia que usó para comunicarse con ellos durante la batalla contra samael.
[... Funcionó. Los temblores dejaron de sentirse… Parece también que la habilidad de telepatía que me da el contrato con ustedes funciona incluso cuando estamos separados de esta manera… es buena suerte… ]—Ophis comentó en forma despreocupada…
—¿Natsu está bien? ¿Está ahí contigo?—Happy preguntó con preocupación.
[... Si. Está bien. Algo mareado, pero intacto… ] le dijo Ophis con frialdad.
—¡Ufff!... que alivio…—Happy comentó—¿Cómo van a salir de ahí?
[... justo para eso te necesito… ¿Cómo está tu reserva de poder mágico?… ]
—Vaso medio lleno… no hemos comido desde ayer…—respondió el gato, sobándose la panza.
[... Si es así, te recomiendo que trates de no tocar el libro si no es necesario… ]—le dijo Ophis—[Esa cosa se activó al absorber mi magia cuando sostuve el libro. Sospecho que es porque mis poderes ahora son inestables y muy propensos a volatilizarse, pero por las dudas, trata de no tocarlo demasiado… ]
—Lo único que entendí es que no debo tocarlo. ¿Con eso es suficiente? ¿Verdad?—Happy admitió.
[Correcto… ]
—Entonces, ¿Cómo los ayudo a salir de ahí?—Happy cuestionó.
[La estatua. ¿Qué es lo que ves en ella?]—Ophis le cuestionó en forma de pregunta retórica.
Obviamente, la intención de Ophis era hacerle notar algo en la estatua que ella ya sospechaba de antemano. Al hacer lo indicado, Happy notó lo que ella quería hacerle ver:
—¡La estatua está esculpida como si tuviera un libro en sus manos!—anunció el Exceed.
[Así es. Ahora quiero que acomodes el libro en las manos de la estatua… ¿Me entendiste?]
Ophis intuía que se trataba de alguna clase de puzzle, uno más de los tantos que habían resuelto en su camino hasta aquí. Happy trepó con el libro hasta el torso de la estatua y lo colocó en brazos de la estatua, descubriendo que éste encajaba a la perfección…
Happy esperó unos minutos en espera de alguna reacción mágica, pero nada ocurrió.
[¿Y bien? ¿Qué pasa ahí afuera?]—Ophis cuestionó impaciente.
—El libro encaja como si la estatua fuera hecha para él, pero no ocurre nada. No hay magia ni ninguna otra reacción… lo siento…—se disculpó Happy.
«… Mmm… Esto es problemático… » pensó Ophis, mientras pensaba una nueva idea.
[... Muy, bien… ¿Qué más ves en la estatua?]—Ophis volvió a insistir con una nueva pregunta retórica.
Happy volvió a inspeccionar el monumento y comunicó su nuevo descubrimiento a Ophis:
—El cinturón de la estatua, en realidad es un cinturón real, ¡No forma parte de ella!
[Bien. ¿Qué hay de especial con él?]
El Exceed se acercó y lo examinó con detenimiento: Era un cinturón formado por placas color bronce con finas tiras de cuero e incrustaciones en marfil y otros materiales preciosos. En la parte de la cintura derecha, Happy encontró algo muy particular:
—Hay una "protuberancia" extraña…—dijo el Exceed—diría que es para colgar la funda para una espada, pero al mirarla de cerca, definitivamente no es para una espada…
[¿Por qué dices eso?, ¿Qué más descubriste?]—Ophis le cuestionó una vez más.
—Porque es completamente recta. Es un prisma de con una sección de 7 lados… Es gracioso, pero se parece mucho a la llave que usamos para teletransportarnos desde la biblioteca a las tumbas… em, ¿Ophis?—Happy dudó al notarla tan callada.
Lo que pasó fue que Ophis se quedó con los ojos muy abiertos al ocurrírsele una idea:
«… El cinturón tiene una llave y el libro un agujero… ¡ESO ES!... »
[¡Gato, intenta encajar el agujero del libro con esa protuberancia del cinturón!]—Ophis le ordenó de sorpresa.
—¿Eh?... pero no creo que…
[¡HAZLO!]—Ophis le ordenó, ya sin paciencia en su voz.
A pesar de sus dudas iniciales, Happy obedeció y con sorpresa descubrió, que al intentar calzar el agujero de la tapa del libro, este se amoldaba a la perfección con las 7 caras laterales del prisma. ¡la parte interna del boquete tenía una sección heptagonal oculta!
Además, descubrió también que había una sola posición posible para encajar el libro, quedando este con el lomo hacia el frente…
«… wow, esto es inesperado… » pensó el Exceed.
[¿Y bien?]—Ophis le habló en su cabeza de nuevo.
—Encaja bien pero… No pasa nada y el libro se quedó en una posición rara.
Ophis se puso algo nerviosa ante el prospecto de quedar atrapada dentro la dimensión del libro de forma indefinida, pero se negó a darle información a Natsu, quien de forma desesperante e impaciente le reclamaba saber que estaba hablando con Happy con la telepatía:
"¡Vamos Ophis, dime que pasa! ¡¿Vamos a salir o no?!"
[Haz una última cosa]—Ophis le ordenó a Happy—[Eleva tu poder mágico lo más alto que puedas y trata de girar el libro como si fuera el picaporte de una puerta… ]
Happy obedeció la orden e hizo un gran esfuerzo para manifestar su poder. A diferencia de cómo ocurría con Ophis y Natsu, la cantidad era tan baja que no hubo aura brillante ni nada.
¡Clock-clock!
Cuando Happy dió el primer giro, resonó un ruido de reloj, similar al que los portales celestiales de Lucy hacían al abrirse. El libro empezó a temblar, como queriendo salirse del cinturón. Aún así no fue suficiente y tras un breve momento, el libro se giró solo, de vuelta a su posición inicial…
—¡No funciona!—Happy anunció.
[Prueba de nuevo]—Ophis le ordenó—[¡Aquí adentro tembló todo cuando lo intentaste! Tengo una idea para ayudar desde aquí adentro…]
Happy obedeció y una vez más, intentó usar su reducido poder mágico para ayudar. Esta vez no lo haría solo: ¡Ophis elevó su aura de dragón al máximo desde la dimensión del libro!
🔥¡WOOOOOOSH!🔥
El libro fué girado una vez más y el ruido de reloj se repitió, seguido de una reacción violenta:
¡Clock-clock!... ✨¡WOOSSSSSSH!✨
—¡Woah!—Happy fue repelido por la onda de choque que se produjo cuando el libro se desencajó del cinturón de la estatua y se sacudía violentamente en el aire.
Las erráticas sacudidas del texto lo mantenían levitando en el aire, preparándose para una última explosión…
️🌀¡WOOOOOSH!🌀 ️
¡El libro se abrió de golpe y todas las páginas doradas se hojeaban a gran velocidad! El remolino verde volvió a salir del centro del agujero, pero esta vez, en lugar de aspirar, el vórtice sopló vientos mágicos hacia afuera.
De las ondas, los cuerpos de Natsu y Ophis volvieron al exterior, en una forma no tan violenta como su caída inicial, pero igualmente mareante para ambos…
—¡Naaaatsuuuu!—Happy se lanzó a abrazar a su amigo con gran efusividad—¡Por un momento pensé que te quedarías atrapado ahí para siempre!
—¡Blug!.. ¡Coff-coff!—lejos de corresponder el afecto, Natsu escupía y tosía los últimos restos de sus jugos estomacales a cuatro patas. Había vomitado tantas veces los últimos dos días que ya no quedaba nada en su estómago…
—¡Ugh!... Eso fué interesante…—comentó Ophis, algo mareada pero en mucha mejor condición que la de Natsu.
Una vez recuperada la calma, Happy se apresuró a interrogarlos:
—¡¿Qué pasó ahí adentro?!
Con algo de fastidio por tener que repetir la explicación, Ophis volvió a relatarle y explicarle los pormenores del tesoro personal del dios Ither, las cámaras teithiwr doeth. Básicamente, como ese libro aparentemente decorativo era en realidad una biblioteca portátil con su propia dimensión de bolsillo…
—Wow. Si lo pones así, es realmente sorprendente… —Happy observó—¿Qué se siente estar dentro un libro?
—¡Nada bien!—se quejó Natsu—¡Nada más que mareo y todo se pone a temblar cuando ALGUIEN mueve el libro!—Natsu acusó a Happy en forma poco discreta.
—¡Ups!, lo siento, je-je—Happy se rió.
Ophis se distanció de la conversación y se vió invadida por un aire sombrío que pronto se contagió a Natsu y Happy. Ante ellos, la última oportunidad de encontrar alguno de los fragmentos de Ophis, se había desvanecido. Todo el esfuerzo, tanto físico como mental para llegar a ese momento no había dejado nada conforme a Ophis…
—¿Y ahora qué?—Intentando ser amable, Natsu le preguntó a Ophis.
—...—Ophis no respondió por unos momentos, permaneciendo con el rostro desolado—... Es obvio que—Ophis finalmente habló—que el maldito manipulador nos engañó. Me engañó. ¡Demonios!—protestó contra Sani—Realmente dudo que este lugar tenga algún secreto adicional y que sea útil a nuestra búsqueda…
—¿Entonces para qué nos atrajo aquí?—Natsu replicó.
—Es claro también, que por alguna razón—Ophis habló con solemnidad e inconformidad—él quería que yo conociera los detalles de cómo me derrotaron, la máquina que usaron para dividir mi alma y otros detalles que yo desconocía hasta ahora, incluído el hecho de que los dioses intentaron condenarme al olvido… ¡Esto no me satisface!—protestó la niña dragón.
—¿No te satisface todo lo que descubrimos aquí?—Natsu le cuestionó—No son tus fragmentos, pero fueron muchas historias interesantes y cosas acerca de lo que te ocurrió que apuesto que no sabías y ahora sabes porque encontramos este lugar… creo…—Natsu se enredó tanto en su respuesta que al final dudó de haber dicho algo coherente.
—Bueno, sí es algo que me interese por sí mismo, pero no es suficiente… ¡No valió todo el esfuerzo que hice para llegar hasta aquí!—Ophis insistió en sus quejas.
«… Hicimos, querrás decir… » Happy protestó mentalemnte por el egoísmo de Ophis.
Era claro que no conseguirían mucho más allí, por lo que lo siguiente sería salir de allí y reanudar la búsqueda en otro lugar, es decir, buscar una nueva pista desde cero.
A Ophis no le hacía muchas gracia ese prospecto desalentador. Con lo prometedora que había sido la ciudadela, no esperaba tener esta decepción final. Apelando a su dominio en el estoicismo, Ophis buscó enfocarse en lo importante y en lo que podía ganar de este "decepcionante" descubrimiento…
—¿Regresamos a la superficie?—Happy quiso apresurar la salida.
—Todavía no…—Ophis replicó sin mirarlo. La niña dragón se acercó al libro mágico que antes los había atrapado. Esta vez tuvo el cuidado de controlar su aura mágica en todo momento para evitar ser tragada de nuevo.
Ante las confundidas miradas de Happy y Natsu, Ophis ahora se dirigió a la estatua del dios. La niña dragón se paró sobre el sarcófago y sin pudor alguno arrancó el cinturón de la estatua…
¡Krick!
—¿Q-qué estás haciendo ahora?—Happy le cuestionó nervioso e inseguro.
—¿Qué no es obvio?—replicó Ophis con tranquilidad—Ahora el libro es mío…
—¡No podemos llevárnoslo!—Happy chilló—eso sería robar… ¡Peor! Robar una tumba… ¡Glubs!—El Exceed tragó seco.
—Es mi premio por todo lo que pasamos en este lugar. No pienso irme con las manos vacías…
—Pero-pero, ¡Es la tumba de un dios!—Happy insistió.
—Simbólica nada más, y él ya no lo necesita. Por algo lo abandonó aquí ¿No crees?—Ophis replicó.
—Ese libro es molesto ¡Nos atrapó adentro!—Ahora Natsu se unió a la protesta, pero de forma no tan insistente como Happy…
—Aprenderé a usarlo bien, no hay problema…
Ophis seguía dando motivos para quedárselo sin inmutarse siquiera de las implicaciones morales de saquear una tumba. Se colocó el cinturón en la cadera, y con sorpresa, este redujo su ajuste, cambiando su tamaño para ajustarse cómodamente a la cintura de Ophis…
—¿Esa cosa también es mágica?—Natsu habló con curiosidad.
—Si, lo es. Se ajusta a la perfección al usuario, ahora sólo queda probar…
Ophis cogió la protuberancia regular del cinturón, y usando su magia, logró sacarla de éste, revelándose como una segunda llave de 7 caras, muy parecida a la que les llevó a la tumba, con la diferencia de que la joya del extremo superior era verde en lugar de azul y con la forma adecuada para encajar en el mecanismo del cinturón. Al mirar la gema con detalle, descubrió que era lo suficientemente traslúcida para ver en el fondo, impreso el emblema del búho de Ither…
—La rompiste…
—No, es otra llave de 7 caras—Ophis replicó—Dragneel, sostenme esto…
Dado su único brazo, Ophis solicitó la ayuda de Natsu y una vez éste le obedeció, la niña dragón encajó la llave nuevamente en el agujero del libro y transmitió su magia a la gema en una cantidad bajísima, tan baja que no hubo aura ni luz de ningún tipo, ello para no provocar otro accidente…
¡Krick!
En el extremo opuesto del agujero, donde no había gema, la cara plana del prisma que sobresalía se ensanchó desde sus 7 bordes y se ancló al transformarse en bordes achaflanados. Al palpar con la mano, Ophis descubrió hendiduras para calzar las puntas de sus dedos…
«… Creo que puedo girarla como una cerradura… »
Ophis giró la llave a la derecha una vez y el libro volvió a activarse, emitiendo un brillo verde de la gema. Natsu y Happy se asustaron y Natsu sintió el impulso de soltar el libro y echarse para atrás, pero Ophis adivinó y le detuvo primero:
—No te atrevas a soltarlo, Dragneel…—Ophis amenazó.
Natsu entonces apartó la vista ni bien sintió la sensación de ser aspirado y Happy hizo el mismo gesto…
—... No pasa nada, mira—le tranquilizó Ophis.
Ambos jóvenes acercaron la mirada con temor y se encontraron con que de la gema verde, un minúsculo vórtice verde, un pequeño remolino de verdes vientos, bailaba en la punta de la joya. Al acercar el rostro, Natsu sintió que una vez más lo aspiraban hacia el libro…
—No acerques tanto la cara o te va a tragar de nuevo—dijo Ophis.
—¿Qué es eso?
—Creo que ya lo entendí—dijo Ophis—La llave del cinturón permite controlar la amplitud y la potencia del vórtice. La próxima vez tendremos un acceso más tranquilo…
¡Clock!
El libro hizo un ruido de reloj cuando Ophis volvió a girar la llave en sentido contrario y desactivó el libro. Luego, ya no necesitando a Natsu, se dió media vuelta, dándoles la espalda. Se las ingenió para activar el libro por sí misma:
🌀 ️¡WOSH!🌀 ️
Con algo más de potencia esta vez, Ophis empezó a usar el vórtice de entrada para absorber todos los tesoros de la cámara mortuoria como si se tratase de una aspiradora…
—¡¿Qué estás haciendo?!—chilló Happy—¡No podemos saquear la tumba!
—Todas estas cosas son de oro y muy antiguas… nos servirán para continuar el viaje. O mejor dicho, les servirá a ustedes dos, que necesitan cosas como ropa y comida…
—¡Aún así, no está bien!—Happy protestó—¡Natsu, dile algo!
Antes que Natsu pudiese abrir la boca, Ophis se adelantó a replicar:
—... "Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón".
—¿Eh? Pero ellos no te robaron nada…—Natsu todavía dudó.
—Se robaron mi alma ¿Recuerdas?—Ophis le replicó—esto es una compensación mínima por eso, ¿No te parece?
—Mmm… supongo que sí…—dijo Natsu con algo de convencimiento.
«… ¡Pero qué… ¡¿Natsu, qué pasa contigo?!... » Incrédulo, Happy se llenó de preocupación al ver que las posturas de Natsu se acercaban cada vez más a las de Ophis…
Una vez hubo terminado con los tesoros del salón, ahora Ophis aspiró los dos rollos dorados del sarcófago, alarmando de nuevo a Happy…
—¡¿Te vas a llevar eso también?!
—Por supuesto—Replicó Ophis con frescura—No terminé de leerlo, es una pieza histórica invaluable y ahora también es mía… lo que me recuerda: Dame tu equipaje…
—¿Eh?
—Creí que ya estabas cansado de estar ¿Cómo dijiste?... oh si. "Como un animal de carga" y que yo soy una "bruja maldita"...—Ophis lo miró de forma fulminante
«… ¡¿Se dió cuenta?!… ¡Glubs!... » Happy tragó seco.
El Exceed le entregó la voluminosa mochila, repleta de todo lo saqueado hasta ahora y los propios enseres personales de Natsu y Happy. Allí dentro también estaba el cargamento más valioso: Las tres últimas frutas malditas que les quedaban tras el encuentro con Samael… Ophis usó la magia del libro para guardar los objetos, quedando todo el equipaje confinado a un sólo libro voluminoso.
—Oye, debo admitir que esa cosa se ve muy útil. ¡Así ya no tendrás que cargar mucho peso, Happy!—dijo Natsu emocionado—eso si es una buena idea…
—Pero aún así es robar…—replicó el gato con un puchero.
—Deja de que quejarte—Ophis replicó—... Muy bien. Con esto creo que terminamos aquí…—anunció Ophis mientras devolvía la llave a su lugar, para después encajar el libro y portarlo para viajar. El objeto mágico volvió a resonar con un ruido de reloj una vez completado el proceso…
¡Clock-clock!
Luego de eso, Ophis se quitó el cinturón ya listo para viajar y se lo entregó a Happy para que lo transportara, quedándose ella únicamente con el paquete que llevaba su brazo mutilado…
—Cuida esto con tu vida ¿Oíste, gato?—le dijo Ophis a Happy con gran seriedad.
—Si… —respondió Happy mientras intentaba colocarse el cinturón—¡Ugh!... a pesar de ser más chico, ahora es más incómodo de transportar…—dado que el libro era más grande que el propio Happy y su posición fija con respecto al cinturón, al Exceed le costaba encontrar una posición cómoda para usar el asiento a pesar de que el peso que ahora debía llevar se había reducido considerablemente…
—¡Nos vamos de vuelta a la superficie!—Ophis ordenó, y ambos jóvenes empezaron a andar detrás de ella.
Una vez extraídos todos los trofeos y tesoros que le interesaban, Ophis decretó que la búsqueda en las ruinas de la ciudadela del conocimiento había terminado. Aún así se mostró claramente inconforme:
—... Esto se siente como una victoria mutilada… ¡Ugh!, ¡Qué remedio!—bufó Ophis con mal humor.
—¿De qué te quejas tú ahora?—le contestó Natsu—Te llevaste ese libro mágico como premio. ¡Es un gran avance!
«… Y para mí en especial, que ya no seré usado como burro de carga… » pensó el Exceed, reconociendo los beneficios de robarse el libro-depósito mágico que hacía el equipaje mucho más liviano.
—No hay fragmentos, yo no recupero mi alma… ¡El tiempo sigue corriendo!—Ophis volvió a quejarse—Tú no lo entiendes porque tienes toda tu alma…
Happy y Natsu por supuesto que no entendían algo así. Ophis se guardaba un secreto adicional y ese secreto era el motivo de su nerviosismo y prisa por recobrar su alma cuanto antes…
—¿Por qué te detienes?—Natsu le preguntó a Ophis, al ver que ella se había paralizado frente a la plataforma de teletransporte, la cual todavía tenía encajada la llave de 7 caras con la joya azul. Aquella que habían encontrado en las cámaras de reflexión del dios y les había permitido acceder a la tumba…
Sin prestarle atención, Ophis siguió en sus reflexiones.
—Me pregunto sí…—Ophis se agachó y palpó la gema de la llave, para extraerla después…
¡Krick!
—¿Por qué la quitas? La necesitamos para volver a la superficie…—Happy observó.
«… ¡Oh no, no quiero marearme y vomitar de nuevo! ¡No me queda nada que vomitar!… » Natsu pensó temeroso, mientras sudaba frío…
Ophis ahora pulió la gema azúl contra su rodilla para ver el fondo con más claridad. En el fondo de la gema de la llave del cinturón había una figura, y la curiosidad de la niña dragón le llamó a descubrir que figura habría en esa primera llave…
—¡No lo creo!... ¡Eres tú!—Natsu anunció, revelando estar de fisgón, mirando la gema al lado de Ophis…
—Si… ¡Es cierto!—la propia Ophis abrió los ojos enormemente al ver el símbolo.
Impreso en el fondo de la gema, se veía claramente el símbolo de la serpiente-dragón que se comía su propia cola y que formaba el número "8" echado. La firma y emblema de Ophis, dragón infinito…
Un pensamiento optimista atravesó a Ophis y se le ocurrió una idea:
—Gato. Dame el libro de vuelta—Ophis ordenó.
—¡Pero recién acabo de… !
—¡Dámelo!
—Bien…
Tras un breve forcejeo verbal, Happy se quitó el aparatoso cinturón y se lo entregó al dragón. Ophis extrajo una vez más el libro del encaje de su llave.
La idea de Ophis era obvia: Quería ver qué pasaba si intentaba calzar la llave de la gema azul en el libro en lugar de su original…
—No creo que sea buena idea hacer eso… ¡Glubs!—Happy advirtió de manera tímida.
—¡No quiero que esa cosa me absorba de nuevo!—Natsu añadió a la queja.
—Cierren la boca…
Ignorándolos, Ophis metió la llave de la gema azul en el aguejro del libro, consiguiendo un ajuste perfecto. La niña dragón ahora usó su magia para cargar la gema y accionar el mecanismo…
️¡Clock-clock! ️... 🔔DIN-DON🔔…
Un ruido de reloj seguido de un resonar de campana segundo al primer ruido de reloj cuando los 7 bordes del extremo plano de la llave se transformaron en las superficies achaflanadas listas para ser giradas. Ophis no tardó en accionar la cerradura, ingeniándoselas para maniobrar el gran libro con una única mano. Natsu miró fijamente mientras Happy apartó la mirada y se ocultó tras la espalda de su amigo…
✨¡Flush!✨…
En lugar de aparecer un vórtice de absorción, la gema azul empezó a parpadear con un nuevo fulgor.
—¿Eh?
Ophis incrementó la intensidad de su magia para incrementar el efecto: ¡Ahora una pantalla holográfica se desplegó desde la gema!
✨¡Flush!✨
Dicha pantalla de luz era muy parecida a las que se producían con la magia de tipo "archive", usada por Hibiki Lates, miembro de Blue Pegasus. Esta nueva pantalla era de color azul y tenía problemas para mostrar algúna información, por lo que Ophis tuvo que afinar el ajuste de su magia en el libro…
✨¡Flush!✨
Un segundo destello acabó de revelar la verdadera forma de aquella pantalla. Esta se transformó en una figura deformada, un elipsoide que tenían representados unas figuras, de forma similar a continentes y mares, todo en una gama de colores azules…
—Es un… ¿Mapa?—Happy comentó al ver.
—Si… lo es…—dijo Ophis confundida.
Efectivamente, ahí estaba una representación arcaica del continente Ishgar, Alakitasia, Giltena y otras pocas masas de tierra de las que Natsu y Happy aún desconocían la existencia…
Beep-beep-beep…
Un insistente repiqueteo de "Beep's" empezó a resonar al mismo tiempo que la gema azul volvió a parpadear…
—¡¿Es una bomba?!—Natsu se asustó al oír los beeps reiterados.
—No… es otra cosa…—dijo Ophis, medio atontada por la impresión.
Instintivamente, la niña dragón se giró a la derecha con el libro en mano. La siguiente reacción sería la clave de un nuevo descubrimiento…
Beep-beep-beep…
En el mapa de luz azulada, empezó a parpadear un pequeño triángulo amarillo, que se movía discretamente de izquierda a derecha y viceversa, con la punta de éste hacia la derecha…
—¿Nos quiere dar indicaciones?…
—¿Para dónde?...
Luego, desde el punto donde Ophis sostenía el libro, ella sintió como su magia era drenada una vez más. Desde ese punto, unas marcas azules brillantes, similares a telarañas, empezaron a subir por su brazo, asustándola y haciéndole hincar al suelo…
—¡¿Ophis?! ¿Estás bien?...
En la proyección holográfica, una segunda pantalla apareció y en ella los símbolos de 5 constelaciones: Caelum, Ciricnus, Sagitta, Equuleus y Crux… ¡Eran las constelaciones correspondientes a los fragmentos que ya habían recobrado!
Beep-beep-beep…
«… ¡Eso significa que… ¡SIGNIFICA QUÉ… »
Los grandes momentos son capaces de conmover incluso a los más fríos o a aquellos considerados malvados. Es por su grandilocuencia o sus implicaciones para el beneficio o perjuicio del susodicho que pueden hacer nacer en estas personas insensibles, los más profundos y efusivos sentimientos: felicidad, alivio, nostalgia e incertidumbre por el futuro. Algunos de ellos llenaban a Ophis y amenazaban con desbordarse pronto…
—Si allí muestra los fragmentos que ya hemos recuperado… ¡Eso quiere decir, que este mapa puede guiarnos directamente hacia los fragmentos que nos faltan recolectar!—exclamó un alegre Happy—¡Es una gran noticia!
—¿Ophis?... ¿Todo bien?—Natsu se extrañó de que ella se quedara tan callada…
—sniff-sniff… sob-sob…
¡Ante la atónita mirada de ambos varones, Ophis empezó a sollozar de felicidad!
Las lágrimas caían de sus ojos sin ninguna vergüenza al mismo tiempo que la sonrisa más enternecedora que ambos jamás habían visto se imprimía en sus labios…
«… wow… ¡Esto es inesperado!... » Happy todavía no terminaba de procesar el hecho de haber podido verla llorar dos veces un mismo día. Algo tan escaso en ella hizo que Happy pensara que estaba viendo algo prohibido…
—¡Sniff-sniff!...—Ophis sopló su nariz para dejar el llanto y habló al fin: —¿Saben?... Llevo esperando algo así casi 20 milenios… ¡Y aquí está, justo en mi mano!—anunció con gran emoción.
La ley impuesta tras la derrota de Ophis prohibía expresamente que cualquiera de los bandos se apoderase de los fragmentos del alma del dragón y sus grandes poderes, pero en ningún momento decía que no se podía construir un método para buscarlos… Ither había usado esa laguna para integrar en su propio tesoro personal una especie de "radar" para buscar los fragmentos del dragón…
—¿Y bien, Ophis?—Natsu le sonrió mientras le colocaba la mano en el hombro en señal de apoyo—¿Vamos a buscarlos?
Está Vez el dragón no se enojó por el gesto, al contrario, cerró los ojos manteniendo su propia sonrisa y con suavidad retiró la mano de Natsu con la suya propia para responderle:
—Si. ¡Vamos adelante!...
…
… CONTINUARÁ...
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NOTAS DEL CAP
¡Saludos a todos!
Con este segundo cap concluimos está actualización y al mismo tiempo, quizá para alegría de muchos, termina este "arco de las ruinas del dios del conocimiento" (nombre provisional XD).
Dado que la investigación antes de la acción se estaba volviendo monótona en el viaje de Ophis y Natsu, decidí que ya era tiempo de darles una pista tan importante como está. ¿Adivinaron de qué concepto y de qué serie salió la inspiración para el libro/radar de los fragmentos de Ophis?
Con lo anterior también liberaremos espacio para poder narrar la búsqueda de Gray y por sobre todo, lo que pasa en Magnolia y en especial con Lucy… no son sólo ustedes, ¡Yo también extraño escribir sobre ella!
A Natsu también le espera un arco muy personal, pero eso ya es más a futuro. Se que nuestro querido dragón-slayer estuvo algo relegado estos últimos caps, pero no sé preocupen, ahora regresará a tener su participación habitual.
Espero que haya sido de su agrado.
