25. Pecado

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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades, habilidades y escenarios puede que estén fuera de este.

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Crocus, capital del Reino de Fiore, Palacio Real…

«… ¡Majestad, le suplico me perdone por traicionar su confianza de esta forma!... »

En el año X775 el reino de Fiore se sumió en una racha de mala fortuna y presagios siniestros: Una inadvertida sequía provocó hambre y un descontento social que se extendería por varios años, el recién conocido imperio Álvarez mostraba sus primeros signos de hostilidad hacia el continente, y por último, la reina de Fiore murió dando a luz al que debía ser el primer varón de la familia real…

Durante aquel mismo año aciago, un jovencísimo Arcadios ingresó en la Guardia Real a fin de sustituir al fallecido y legendario Sir Lan Straight. Sir Arcadios, hijo del mayordomo de un aristócrata de sangre noble y emparentado con la familia real, era un joven y recién nombrado caballero de veinte años. Se ganó por primera vez la atención de la corte por su actuación decisiva durante el rescate de la princesa Hisui E. Fiore, secuestrada por un grupo que luego sería conocido como la secta de Azi Dahaka, poseedor de magia oscura y poderes malignos muy superiores.

Toda la guardia real se vió rebasada por la magia y brutalidad de los cultores y de las siniestras criaturas demoníacas que convocaron para la batalla. En los últimos momentos del combate, Arcadios se quedó prácticamente sólo ante los monstruos. Con astucia y valor logró prevalecer ante estos, lo cual encandiló de por vida a la princesa, a su alteza, y enfureció a toda la guardia real al ser esta unidad de élite avergonzada ante un jóven talentoso y advenedizo. Tras acabar con los secuestradores, Arcadios cargó en brazos a la princesa Hisui, de siete años a la sazón, y se la entregó a su padre en persona, que por lo desesperado que estaba, el soberano fué en persona a recoger a su hija y ahora única heredera.

Con sus ojos verde claro, su cabello negro como el tizón y su trato desenvuelto, pronto se convirtió en el favorito de todas las cortesanas..., y no menos de la mismísima Princesa. Tan subyugada se encontraba por los encantos del hombre, a quien motejaba "mi blanco caballero", que suplicó a su padre que lo nombrase su escudo y protector. Su alteza le concedió tal capricho, cómo tantos otros. Desde entonces, Arcadios siempre contó con los favores de la princesa, y no se separaba de su lado en banquetes y festejos, convirtiéndose en su único confidente hasta la fecha.

La suerte del jóven Arcadios era un hecho innegable por la extrema conveniencia de los acontecimientos previos que le permitieron estar en el lugar y momento adecuado para entrar en la vida de la familia real: La reciente muerte de la reina y madre de Hisui y el hecho de que su padre descuidaba tanto a su hija por su trabajo que también le permitieron convertirse en el confidente y amigo más cercano de la princesa, para bien y para mal.

El ascenso de Arcadios también trajo consecuencias a la propia jerarquía de los mandos en palacio. Debido a su ascendencia proveniente de Alakitasia, delatada por su piel morena, Arcadios poseía un cierto conocimiento sobre magia a pesar de no poder practicarla. Dichas habilidades hicieron que el rey Thoma dudara de la practicidad de ser protegido por una guardia real de caballeros convencionales, lo que provocó que este se decantara también por los magos. Aquella era una decisión muy novedosa y controvertida, ya que el consejo mágico tenía prohibido intervenir en asuntos políticos de cualquier país del continente e imponía esta misma prohibición a todos los magos. Aún así, el Rey impuso su voluntad y añadió a la guardia real un cuerpo secreto de élite adicional, los que serían conocidos como los "Caballeros Garou", magos despiadados cuyo comportamiento rozaba el de mercenarios y asesinos, pero fanáticamente leales a la familia real. Otros gobernantes de países vecinos imitarían tal institución…

Con los años, Arcadios y la princesa consolidaron una amistad tan fuerte que amenazaba con ir más allá de lo profesional, motivando habladurías y rumores entre la corte y los propios ministros no estaban nada contentos con eso. Arcadios insistía públicamente en la falsedad y falta de fundamento de tales acusaciones con reiterados juramentos de lealtad y reafirmación de sus votos de guardia real, logrando convencer al Rey y padre de Hisui de que era alguien de fiar.

Cuando la princesa alcanzó la pubertad, naturalmente el tema de la sucesión y el futuro del reino se hizo prioritario para el avejentado rey, que pronto empezó a insistir en comprometerla con algún buen prospecto y asegurar su propia línea sanguínea. Sin embargo, estos esfuerzos caían siempre en saco roto dada la firmeza de la chica para rechazar las propuestas y la propia debilidad de su padre ante ella. El rey tranquilizaba a sus inquietos consejeros y ministros asegurando que la chica maduraría y aceptaría sus deberes a tiempo para casarse y producir un heredero, ignorando la escandalosa realidad: ¡Aunque muchos nobles y aristócratas locales la pretendían, la princesa no tenía ojos sino para Arcadios, el fornido campeón de la Guardia Real y su constante compañero!

Por su parte, Arcadios no podía estar más ajeno e ignorante de los deseos que inspiraba en la joven princesa. Sir Arcadios era un auténtico caballero, noble, casto y bien consciente de sus votos, y aunque la acompañaba día y noche, jamás la había besado tan siquiera, jamás le había tocado un solo cabello ni le había declarado su amor, el cual inevitablemente no había podido evitar corresponder…

Con estas circunstancias, el desastre estaba servido. A pesar de que Arcadios entendió que debía desentenderse por completo de tales sentimientos, no fue suficiente. Así lo advirtió con pesar cuando despertó sobresaltado aquella aciaga mañana…

¡Ungh!... —El hombre se levantó de un salto, medio desnudo y haciendo correr la sábana al suelo, revelando su crimen: Hisui, desnuda también y todavía dormida…

Tan asustado estaba el hombre al encontrarse nuevamente en los aposentos reales que de inmediato y de forma instintiva se apresuró a comprobar que las ventanas estuvieran cerradas y las puertas bloqueadas con llave, como se había vuelto costumbre desde el inicio de este desastre. Comprobada la inviolabilidad de su secreto, el hombre se permitió sumergirse en la desesperación:

«… ¡Majestad, le suplico me perdone por traicionar su confianza de esta forma!... »

Cada mañana de la última semana, la culpa y la vergüenza le oprimían el corazón al saberse traidor a su antigüo monarca, no sólo por la violación de sus votos como guardia real y a la corona, sino también la traición al padre de la chica quien le había confiado su protección y la propia preservación de su doncellez…

Al ver la espada familiar que había pertenecido al padre de la chica y a la madre de este antes que a él descansando en la pared y encima de la cama, sintió que la gema de la empuñadura era el ojo de su señor, mirándolo con reprobación por su acto…

—¡Le fallé, mi señor!... ¡Usted confió en mí y yo le fallé!—se lamentó el hombre en voz alta y con gran amargura.

¿Uh?—despertada por el ruido, la reina también se levantó. Apenas cubriéndose el pecho con la sábana, dirigió su mirada sobre su amante y totalmente contraria a la actitud de Arcadios, ella le dedicó una gran sonrisa mañanera:—¿Qué haces en suelo?—le dijo la chica con una risita.

Arcadios permanecía atontado y hasta horrorizado por la despreocupada banalidad con que Hisui trataba un asunto tan grave como este y por cómo la consciencia nunca nacía en la chica a pesar de ya haber transcurrido varios días.

—... Vamos, vuelve a la cama,—Hisui habló de nuevo—falta como una hora para que sea tiempo de empezar el día—anunció la reina mientras le hacía un gesto invitante.

¡Glubs!... No-no creo que sea buena idea…—Arcadios alcanzó a Tartamudear.

—Tu reina te lo ordena…

El experimentado caballero se sintió profundamente intimidado por la desvergüenza de la joven y no tuvo más opción que obedecer a la dulce tortura. Esa misma pasión juvenil e insistencia que ella usaba para tentarlo de manera consciente fueron los que lo desequilibraron la primera vez que cometieron dicho pecado.

Ahora su destino literalmente estaba en manos de la chica, más de lo que nunca había estado en el pasado. Si alguien los llegara a descubrir, sería su palabra contra la de ella y el castigo sería mortal…

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Reino de Caelum…

La travesía del equipo formado por Gray, Juvia, Jellal y Meredy empezó con el pié derecho, pues Jellal y Meredy ya habían llegado a la reunión con Anna y Ultear con la primera pista investigada: La aldea de Bell, en el extremo oeste del continente. El asentamiento estaba en la segunda macro isla que formaba la nación insular, prácticamente el último enclave del continente de Ishgar antes del extenso océano que lo separaba del vecino continente de Alakitasia.

En su último viaje previo a la encomienda de Ultear, Jellal y Meredy escucharon unos rumores muy extraños acerca de algunas aldeas remotas que estaban siendo frecuentemente atacadas por una fuerza extraña. Lo remotos y poco importantes que eran los pueblos atacados hacían que el asunto fuera menospreciado por las autoridades locales, dado que el atacante tenía el cuidado de no causar revuelo en ciudades importantes. Sin embargo, este tipo de eventos y pistas eran las que llamaban más la atención de Jellal, pues en su experiencia, era en estos lugares sin importancia aparente donde se cocían los secretos más terribles…

—¡Miren, ahí está el pueblo!…—anunció Juvia con ceñido entusiasmo.

—Adelante—replicó Jellal en forma seca.

Gray torció la cara con aburrimiento por la actitud insípida del líder del grupo.

Para el mago de Fairy Tail, la experiencia de viajar con Jellal no estaba siendo muy agradable, porque a efectos prácticos, Jellal era un autómata: No se comunicaba demasiado con sus compañeros y mantenía una actitud fría y calculadora. Si no fuera por el ambiente de respeto mutuo que imperaba entre los miembros del equipo, Gray pensaría que Jellal era un egoísta y arrogante.

«… Nunca pensé que llegaría a pensar esto, pero creo que extraño el bullicio de Natsu… » pensó Gray con ironía.

Los viajes con el equipo habitual por lo general eran bastante amenos y transcurrían entre las bromas hacia Lucy, pequeñas riñas con Natsu y las extravagancias de Erza. Él, que se gustaba mostrar como un tipo serio y "guay", tenía la necesidad de manifestar cada cierto tiempo el comportamiento desenfrenado de un miembro típico de Fairy Tail, pero lamentablemente las últimas semanas no se había presentado ninguna oportunidad de dar batalla, fomentando el aburrimiento en Gray. Incluso Meredy se comportaba diferente cuando estaba bajo el mando de Jellal, sintonizando su carácter con la actitud de él y sin hacerse ningún problema por la forma tan impersonal del trato entre ellos.

«… ¿Así se trataban entre los miembros de Crime Sorciere?… ¡Qué aburrido!... » dudó Gray. Estaba seguro que ellos se apreciaban y cuidaban entre ellos, pero esta actitud extraña que ahora Jellal mostraba confundió a Gray y por supuesto que a Juvia también…

"... Meredy está muy fría conmigo y no entiendo por qué… "

La maga de Agua se sentía francamente alienada y aislada por el trato tan diferente que había en el equipo, recordándole amargamente el ambiente frío y sin vida de sus tiempos en el gremio de Phantom Lord…

Gray cruzó miradas con ella y le hizo un pequeño gesto de coqueteo, provocándole un sonrojo notorio y una gran sonrisa.

Gray-sama…

Ocasionalmente Gray hacía esto con ella, ya que no quería verla triste. Sin presión desde fuera, Gray respondía mejor y estaba más dispuesto a avanzar hacia Juvia. La chica por su parte, trataba de seguir el consejo de Mirajane… "Es como un venadito… "

El grupo descendió por la colina hacia el poblado, encontrando lo que parecía ser un mal presagio ya viendo desde lejos: Muchas casas destruidas y un aspecto general de despojo…

—¿Llegamos demasiado tarde de nuevo?—se preguntó Juvia.

—Yo espero que no, porque si ese tipo puede avanzar a este ritmo, será difícil que lo alcancemos en algún punto…—reflexionó Gray.

—¿Jellal?—Meredy le increpó por su silencio.

—Vamos a investigar…—se limitó a decir el líder del grupo.

Desde que partieron de casa de Ultear se apresuraron a seguir la ruta pre-trazada por Jellal y Meredy. La información que tenían es que una serie de asentamientos y poblaciones de la nación de Caelum estaban siendo atacadas de forma aleatoria. Todos los testigos hablaban de un ser misterioso y fantasmal, que se movía más rápido de lo que el ojo humano podía registrar. Al marcar los puntos en el mapa, Jellal descubrió que los ataques eran en realidad sistemáticos, encontrando un claro patrón: Hacia el Oeste. Tras cada asalto, el atacante corregía su dirección y las víctimas de cada asalto reportaban haber visto lo mismo: Un hombre cubierto de sombras que se movía a supervelocidad.

La descripción era bastante similar a la criatura que había atacado a Ultear y eso fue motivo suficiente para que se decidiera empezar la investigación con esta pista.

Antes de arribar a la aldea de Bell, el grupo de Gray ya se había topado con el rastro de destrucción dejado por la criatura, y todos los sitios tenían el mismo perfil: Una aldea aislada, autosuficiente y sin otros centros poblados en varias decenas de kilómetros a la redonda.

Los sobrevivientes que Gray y su grupo entrevistaron en estas aldeas les habían provisto un dato adicional: Todas las víctimas mortales eran intelectuales, arqueólogos, sabios y/o escritores…

«… Si todas sus víctimas son gente de gran conocimiento, es claro que su verdadero objetivo es encontrar algún secreto… Sin embargo, eso no explica el porqué atacó primero a Ultear, siendo que ella no concuerda con el perfil de estas víctimas… » pensó Jellal.

La aldea de Bell era un pueblo que pronto aspiraba a transformarse en una pequeña ciudad: Unas 250 familias residían allí y la mayoría de las casas ya hacían la transición de la madera al cemento y piedra. Al caminar por las calles de tierra, los magos encontraron las consecuencias del reciente ataque. Muchas viviendas estaban en ruinas, algunas por derrumbe y otras parecían haber sido incendiadas a propósito.

Mientras pasaban, las personas se hacían a un lado tras reconocerlos como forasteros. La desconfianza de los habitantes era entendible dados los ataques que estaban sufriendo. Esto era un problema, dado que nadie les quería dar información en un inicio. Afortunadamente, Gray se cruzó con un comerciante de una carreta tirada por un burro. El hombre era también un forastero que acostumbraba comerciar con los pobladores y ellos confiaban en él lo bastante para contarle lo ocurrido…

"... Ellos fueron atacados por un espectro, un ser de gran velocidad que les infundió un gran terror… "

El hombre les dió la confirmación de sus sospechas: ¡Se trataba de quien buscaban!

—Bueno, debo reconocerlo—Gray le dijo a Jellal—tu deducción de que esta aldea sería la siguiente en ser atacada fue correcta…

El simple hecho de que la principal habilidad del sujeto fuera la supervelocidad era ya de por sí problemático, pues la única forma de alcanzarlo era intentar estar un paso delante de él y esperarlo en el lugar de su siguiente ataque. Esto requería estudiar los patrones de sus movimientos en el tiempo e intentar predecir dónde sería su siguiente asalto. Jellal y Meredy eran muy dados a esta tarea por su experiencia previa y los dos llegaron a la conclusión de que la siguiente víctima sería la aldea de Bell, por lo que apresuraron el paso hacia allí. No fue suficiente…

¡Moo!, ¡No llegamos a tiempo!—Juvia se lamentó en voz alta.

—¿Qué haremos ahora?—Meredy dudó—Esta es una de las últimas poblaciones antes de los puertos occidentales… ¡Si ya terminó aquí probablemente ya esté tomando un barco o tal vez dió media vuelta hacia el este! Será muy difícil seguir su pista si empieza a volver sobre sus propios pasos…

Jellal se quedó callado y escuchando atentamente el análisis de sus compañeros/subordinados mientras hacía sus propias conjeturas. Esta actitud tan reflexiva era un poco alienante para Juvia y Gray, acostumbrados a la colaboración y discusión mutua que se hacía en Fairy Tail ante cualquier problema.

Mmm… Antes debemos determinar si encontró lo que buscaba estaba en este poblado—Jellal habló al fin—He decidido que pasaremos la noche aquí y mañana reunimos la información requerida. Va a atardecer en unas pocas horas y es claro que los ciudadanos no van a cooperar con nosotros…

«… ¿Has "decidido"?… » Gray levantó una ceja con desdén. Lógicamente hubiera obedecido si se tratase de Erza, pero no estaba acostumbrado al trato impersonal de Jellal.

En ese momento, antes de que ninguno de los tres pudiera objetar contra la decisión de Jellal, los magos sufrieron una agresión verbal:

Ustedes, ¡Forasteros!... ¿Qué hacen aquí y cuáles son sus intenciones?

—¿Eh?

¡¿Son cómplices de esa cosa?!...

Un grupo de unas 15 personas los rodeó y les increpó con gran sospecha. Algunos llevaban picos y palas como garrotes. Gray se apresuró a aclarar la situación:

—No lo somos. ¡Más bien venimos a ayud…!

—No tenemos nada que ver con eso—antes que Gray pudiera terminar su frase, Jellal lo interrumpió—Sólo somos unos viajeros. Nos dirigimos a los puertos para tomar un barco…

Gray inmediatamente se irritó por la sorpresiva actitud de Jellal pero Meredy le hizo una seña para que le siguiera la corriente. Juvia también se mostró inconforme al ver que le quitaban la palabra a su adorado "Gray-sama", manifestándose con un gran gesto de puchero en su cara…

«… cálmate, Gray, te lo explicaré luego… » rezó meredy para sus adentros.

La excusa convenció a los pobladores y estos siguieron su camino hacia su destino original, dando cuenta que en realidad la protesta no era dirigida contra el grupo de Gray, sinó que solo se los encontraron de paso.

—¡¿Qué rayos fue eso?!—Ya solos, Gray protestó contra Jellal.

—¡Cálmate por favor!—Meredy habló.

—Debemos ser discretos—Jellal se justificó—Recuerda que Ultear y Anna nos pidieron que mantuviéramos esto entre nosotros…

—Si somos tan literales con eso, no vamos a conseguir que las personas nos den información—argumentó Gray, con más tranquilidad.

—Hay otras formas de investigar, más discretas y que pueden darnos los mismos resultados…

Gray rodó los ojos y a pesar de su desaprobación, hizo un gesto diplomático:

—Muy bien, ¿Qué propones que hagamos?—replicó Gray.

—Eso, por ejemplo…—Jellal señaló a los manifestantes que los increparon previamente—¿A dónde crees que se dirigen?—Jellal le hizo una pregunta retórica.

Luego, el grupo de magos se dispuso a seguir a la turba.

La sospecha de Jellal fue acertada y descubrieron que la turba se unió a un grupo de protesta más grande, que rodeaba una gran casona en la zona norte del pueblo, muy cerca a la alcaldía…

"... ¡Largo de este pueblo!... "

"... ¡Ustedes han traído la desgracia a nuestro pueblo!… "

"... ¡El cielo nos castiga por algo que ustedes hicieron!… "

«… ¿Qué está pasando aquí?… »

El grupo de magos se sintió muy desconcertado por la situación, no entendiendo de qué se trataba o quien tenía la razón… Intentando contener a los iracundos manifestantes, cuatro hombres protegían la casa…

¡Por favor, nosotros sólo estamos aquí por trabajo!—dijo uno de los defensores mientras apelaban a su poder como magos para mantener a los molestos aldeanos a raya.

¡Regresen a sus casas, o "Wild-Four" les enseñará su poder!—Otro de los hombres que protegían la casa amenazó a los aldeanos de forma directa.

Tras unos momentos de tensión, la turba optó por dispersarse, no sin lanzar algunas arengas y amenazas finales…

Por otro lado, Gray escuchó la voz del primer hombre demasiado familiar y se abrió paso entre los manifestantes que se retiraban para ver al sujeto de cerca. Reconoció claramente a un hombre con el pecho descubierto, muy musculoso pero sin llegar a la desproporción de Elfman, un collar de perro con púas en el cuello y el inconfundible tatuaje en el pecho con la leyenda: "愛 ️K•S"...

—¡¿Joy?!—Gray dijo sorprendido.

—¿Gray? ¡Gray Fullbuster!—el hombre lo reconoció de vuelta.

De todas las personas, Gray no esperaba encontrarse con Joy Fullbun, ex-miembro de Fairy Tail, de los primeros tiempos. Meredy y el resto de su grupo se acercaron y Joy también reconoció a Juvia:

—... ¡Y Juvia también está aquí!

Juvia puso cara rara y que claramente decía: "¿Quién eres tú?"

—¿No me recuerdas, Juvia? Solíamos ser compañeros de Gremio…—Joy insistió en forma amigable.

Em, Gray, ¿Conoces a este hombre?—Meredy preguntó interesada.

—¡Por supuesto que lo conozco!—afirmó Gray con una sonrisa—Es un viejo compañero de Fairy Tail, claro que ahora forma parte de Quatro Cerberus… traidor, je-je—dijo Gray en tono de broma.

—¡Oye amigo!, fueron tiempos difíciles. Con ustedes tantos años desaparecidos la mala situación del gremio me orilló a cambiar de equipo…—se justificó Joy, bromeando igualmente.

Joy era uno de los tantos miembros que había abandonado el gremio durante la ausencia de 7 años del equipo Tenrou. había llegado a conocer a Lucy y en especial a Juvia, más que todo por la gran obsesión de la chica por Gray.

—Me sorprende que no me recuerdes, Juvia—dijo Joy—¡Yo te recuerdo a la perfección, en especial todas las veces que casi nos ahogaste con tus lágrimas cada vez que él te ignoraba!—Gray señaló la dinámica de Gray y Juvia en tono de broma…

Gray se puso incómodo por el comentario pero Juvia se apresuró a contraatacar:

—... Oh, es porque no me esfuerzo en recordar a otros chicos que no son Gray-sama…—dijo Juvia a lengua suelta y con una sonrisa burlona…

Los 4 magos se quedaron con el rostro en blanco por la pequeña antipatía, tomándoselo con humor…

—¡Veo que no has cambiado en nada, Juvia!—comentó Joy de forma irónica.

—¿Y qué me dices de tí?—Gray preguntó—No te he visto desde los grandes juegos mágicos del año pasado.

Antes que Joy respondiera, los otros 3 guardianes de la casa se acercaron a ellos en forma amigable y Gray también los reconoció…

—Estamos aquí por un trabajo, ¡Wild-Four!—Uno de los hombres anunció en forma alegre.

Se trataba del extravagante Rocker y los corpulentos Sems y Yaeger, gran parte del equipo que había representado a Quatro cerberus en los grandes juegos mágicos.

—¡Pero si son "Quatro-puppy"!—Meredy los reconoció por su vergonzosa actuación en los juegos y cómo eso les había castigado con un apodo ridículo para su equipo…

Pasadas las bromas, ahora Joy cuestionó a Gray sus motivos para estar allí:

—¿Y a ustedes, qué los trae a este remoto lugar? Están algo lejos de Fiore, al igual que nosotros.

—... Una misión de carácter confidencial, me temo…—antes que alguno de los otros tres miembros de su equipo hablara, Jellal se adelantó a responder, lo cual desconcertó un poco a los miembros de Quatro Cerberus.

—¿Miembros nuevos de Fairy Tail?—Joy le cuestionó a Gray sobre Jellal y Meredy.

—Algo así…—respondió Gray de forma vaga.

Krak…

La puerta se abrió de golpe y una mujer con el rostro de un muerto salió:

—¿Ya se fueron?—dijo la chica. Era una jóven mujer con el rostro hinchado y lloroso. Ella vestía enteramente de negro…

Joy y el resto de sus compañeros se apresuraron a responderle:

—Sí señora, ya puede estar tranquila—dijo Rocker en tono extrañamente amable. Gray los conocía sólo por las personalidades exageradas con las que se habían presentado en la competencia.

¡Sniff!... Bien…—tras soplar su nariz, la chica se dió media vuelta y entró de vuelta en la casa…

Intuyendo que Gray y su equipo harían preguntas, Joy hizo un gesto diplomático:

—Sé que no es mi casa, ¿Pero gustan pasar? Creo que tenemos algunas cosas que hablar…—dijo Joy—Eso claro, si a la señora de la casa no le molesta…

—Bien…—de forma robotizada, la mujer habló sin emociones.

Jellal, Meredy, Juvia y Gray entraron con él a la casa. Los miembros restantes de Quatro Cerberus se quedaron afuera a seguir cuidando la casa.

La chica andaba cabizbaja como un zombie y se recluyó en la cocina. Jellal comprendió de inmediato y preguntó:

—Entonces, ella es una…

—Sí, ella es una viuda reciente—Joy terminó la frase con tristeza—su esposo murió hace una semana…

—Siento mucho oír eso—Juvia habló respetuosamente.

—¿Tiene que ver con el trabajo que están haciendo aquí?

—Eso me temo—Joy respondió—Y siento decir, que me siento un poco culpable de no haber llegado a tiempo.

—¿De qué hablas?

—Nosotros respondimos a la solicitud de misión, pero en lo que nos tomó viajar desde nuestro gremio hasta aquí, el esposo de esta chica fue asesinado mientras intentaba defender a la familia de… bueno, esa cosa

Jellal recién le tomó interés al asunto y todo su grupo pusieron caras de susto al darse cuenta de un hecho importante:

«… ¡Esta casa, esta familia era el objetivo de ese sujeto para atacar esta aldea! ¡Nosotros también llegamos tarde! ¡Maldición!… » reflexionó Gray.

—Durante nuestro camino oímos los rumores del espectro superveloz que ha estado atacando a los pueblos de esta región y tratamos de apresurarnos—Joy relató—¡Si tan solo hubieramos llegado una semana antes podríamos haberlo salvado!

—No te eches la culpa—le dijo Gray—Realmente dudo que hubieses podido llegar a tiempo… ¡Por lo que oí, ese sujeto es tan rápido que es imposible alcanzarlo después que termina su crimen!

—Yo creo que sí—insistió Joy—Quiero decir, todo indica que el esposo de la chica era un caballero muy diestro para el combate, que incluso resistió sólo los embates de esa cosa, ¡Durante una semana entera!

Wow, eso suena a una gran proeza…—reconoció Meredy.

«… Anna y Ultear apenas si pudieron ahuyentarlo… »

—¿Cómo lo logró?—Jellal preguntó—¿Y cómo fue vencido?

—Fué algo muy triste. No estuve presente y nadie del pueblo quiere dar detalles a los forasteros, pero el comerciante de la carreta me habló de ello—dijo Joy—dijo que al principio, el pueblo apoyó en la defensa de la aldea y con esa asistencia, el caballero logró ahuyentar a la criatura en un primer momento… Sin embargo—Joy hizo una pausa y ensombreció su tono—sin embargo, la cosa recurrió a una táctica distinta: Empezó a aterrorizar al pueblo para ponerlo en contra de la familia del caballero. La estrategia le funcionó y el hombre se quedó sólo contra esa cosa… pudo aguantar algunos días pero inevitablemente fué vencido…

Toda la habitación se llenó de silencio terminado el relato, un momento de respeto por el difunto. Luego, nuevas dudas se hicieron manifiestas por los hoyos de la historia:

—¿Quién les pidió la misión y de qué trataba?—preguntó Jellal. Por sus reiteradas preguntas, el mago empezaba a sonar impertinente. Le faltaba mucho trato con la gente.

—La envió la chica, la viuda… sospecho que fué justo después que el pueblo les diera la espalda. Decía que querían "guardaespaldas con suma urgencia"

—Supongo que tiene sentido el ataque, por lo que veo, estas personas son más adineradas que el promedio de este pueblo…—observó Meredy al ver el interior de la casona.

—¿Por qué la batalla duró días?—ahora Gray preguntó.

—Esa es la parte rara de la historia, todo indica que la criatura atacaba exclusivamente por la noche—Joy respondió.

—Siendo así, ¿Por qué el caballero no intentó huir del pueblo con su familia?—Juvia hizo la pregunta.

—En principio, porque él no era el objetivo de la criatura, segundo, no podían viajar con un anciano en fase terminal…

El grupo de Gray una vez más elevó el tono de su sorpresa:

—¡Espera! ¿Cómo sabes que el caballero no era el verdadero objetivo?... ¡Espera otra vez!... ¿Dijiste anciano?—Gray alzó la voz.

—No grites, por favor—Joy le rogó—Así es. Desde el principio, la cosa vino por el padre de la viuda del caballero. Muchos murieron intentando defender al anciano al principio. Desde el comienzo quedó claro que había venido por el viejo… Él apenas respira todavía, por lo que creo que…

—¡¿ESTÁ VIVO TODAVÍA?!—Jellal exclamó interrumpiendo a Joy.

—¡Que sí!—Joy protestó—respeten el duelo de la viuda y bajen la voz por favor…

El grupo cayó en cuenta de que tal vez no era demasiado tarde para atraparlo.

«… ¡Si eso es cierto, significa que no consiguió su objetivo aquí!… ¡Y que regresará por el viejo! » pensó Jellal.

—... Cuando nosotros llegamos aquí hace algunos días, nadie quería ayudarla a enterrar al difunto. Todos están muy asustados y enojados…—dijo Joy—Así que nosotros lo enterramos…

Ouch, amigo, eso suena muy duro…

—Lo es… ¡Esto es muy incómodo!—admitió Joy—Si te soy honesto, dada la situación, ni siquiera sé si van a pagarnos por este trabajo…—dijo el mago en voz baja.

—¿Dónde está el anciano?—Gray replicó.

—Arriba, en la habitación… pasa inconsciente casi todo el día…

Gray tuvo el instinto de preguntarle más cosas sobre el anciano para verificar si coincidía con el patrón que antes habían mostrado las víctimas anteriores, sin embargo, Jellal y Meredy le hicieron señas para que volviera a guardar silencio, haciendo que el jóven vuelva a irritarse.

«… ¡Maldita sea, ya estoy cansado de esto! ¡Se siente como el maldito ejército!… »

—¿Qué pasó, Gray?, ¿Te comió la lengua el gato?—Joy bromeó.

Mmm…—Gray puso mala cara y rodó los ojos.

—Tranquilo, sólo te estoy molestando—dijo Joy en tono alegre—¿Misión secreta, eh? Creo recordar que no es tu tipo de trabajo preferido, ¿verdad?. Además de que tus nuevos compañeros y tú parecen de charcos completamente diferentes…

—Oye, también somos personas agradables… ¿Verdad, Jellal?—Meredy le picó el costado a Jellal para que abriese la boca de una vez.

Eeh… ¡Si!, Así es…—dijo Jellal con desgano y claramente incómodo por la insistencia de Meredy.

Joy se dió cuenta perfectamente de que el nuevo equipo no acababa de establecerse y empezar a funcionar bien por la diferencia de posiciones entre la extinta Crime Sorciere y Fairy Tail.

—Es un poco irónico—Joy volvió a hablar—¡Mientras tú estás atascado en un aburrida misión "secreta", Natsu campa a sus anchas en Minstrel!

—¡¿Qué dijiste?!—Gray desencajó la expresión de su cara al oír mencionar a Natsu. Ya no le importó cualquier seña de Meredy. Sus compañeros de equipo y el propio Joy se desconcertaron ante la exagerada reacción. Gray se dió cuenta demasiado tarde y quiso enmendar su actitud a último momento…—Eh, quiero decir, ¿Sabes algo de Natsu?

—¿Ustedes no? Me sorprende…—dijo Joy confundido.

—Natsu se fué de viaje de entrenamiento por un año completo—Juvia abrió la boca. De forma inocentona, la chica comunicó la versión falsa que todos manejaban sobre el "viaje" de Natsu y Happy. Gray se mantuvo sereno para no levantar más sospechas, dado que era el único de la habitación que conocía la horrible verdad.

—Vaya, así que ha vuelto a las andadas—Joy comentó con nostalgia—Y parece que ahora se ausenta por años completos… todo apunta a que el mocoso está siguiendo los pasos de Gildarts… Bien por él, supongo. Siempre admiró al viejo…

A pesar de la mentira, Gray se contagió también del aire nostálgico…

—Mencionaste que Natsu está en Minstrel… ¿Qué sabes exactamente?—preguntó Gray en forma cortés.

—No lo ví en persona, pero unos compañeros de Quatro Cerberus reportaron haberlo visto allí—dijo Joy.

—¿Están completamente seguros que era él?

—Yo creo que sí, ya sabes, creo que es el único hombre que conozco con ese color de pelo tan particular, je-je—bromeó Joy—... Hace unas tres semanas, un grupo especial enviado a ese país regresó al gremio con el rumor. Dicen que vieron a un gato azul y a un tipo de piel bronceada y pelo rosa. ¡Y parece que se está dando la gran vida!

—¿Por qué dices eso?

—Dicen que vestía ropas finas y estaba bien bañado y arreglado, además de que caminaba por la zona más rica de la ciudad. Esa ciudad, la ciudad de Jor, tiene una zona muy exclusiva, donde está su biblioteca central… ¡¿Puedes creer que lo vieron entrando a la biblioteca?!—exclamó Joy—Yo no les creo esa parte de la historia porque, ¿Natsu en una biblioteca? ¡Qué gracioso!

—¿Tan exclusivo es ese lugar?—cuestionó Meredy.

—Lo es. Aunque técnicamente cualquiera puede circular por allí, en la práctica no puedes hacer nada de nada sin dinero. Incluso nuestro maestro, que era enviado especial del consejo mágico, tuvo problemas para moverse por allí…

«… No sé… esto no suena a algo que haría Natsu… » Gray empezó a dudar.

—¿Natsu y Happy estaban solos?—Gray preguntó.

Mmm, dicen que había una niña algo más pequeña que Wendy acompañándolos…—Joy habló con sospecha—es extraño… ¡No quiero pensar que Natsu tiene las inclinaciones de Mest Gryder!

«… ¡Es esa loca que los secuestró! ¡Definitivamente son ellos!… » Gray frunció el ceño al tener la confirmación de que definitivamente era Natsu.

Jo, ¡Parece que "rival de amor" tiene una nueva rival de amor! ¡Ji-ji!—bromeó Juvia—¡Siempre pensé que si a Natsu le gustaban de esas, sería Wendy!

—¡Chicos, por favor!—Meredy se sonrojó por los comentarios subidos de tono.

Charlaron de cosas sin importancia por un rato largo, hasta se vieron sorprendidos por el ocaso, delatado por los primeros grillos que cantaban para recibir la noche.

—Creo que deberían irse ahora a buscar alojamiento… No creo que se puedan quedar aquí ya que yo no soy el dueño de casa…

—Lo entendemos. Buscaremos alojamiento en el pueblo—Jellal respondió.

«… ¿Irnos? ¡Pero si ese sujeto ataca de nuevo esta noche TENEMOS que estar aquí!… ¡Si le decimos que nuestra misión es atraparlo permitirá que nos quedemos!… » pensó Gray.

El grupo se retiró de la casa cuando el sol se había ocultado por completo. Pronto encontraron una casa decente para pasar la noche a un módico precio, dada la carencia de turistas por los eventos recientes. Los hombres dormirían de un lado y las chicas del otro.

Entonces Gray aprovechó para reclamarle a Jellal:

—Debimos habernos quedado. ¡Esa cosa podría atacar de nuevo!

—Cuento con ello. Créeme, iremos más tarde…

La actitud autómata y fría de Jellal irritaba a Gray por momentos, especialmente cuando no quería compartir los planes a futuro.

—¿Qué pasará si se nos adelanta?

—Él atacará cuando la luna esté en su punto más alto. Así ha sido en todos los casos hasta ahora. Los testigos que entrevistamos antes de llegar aquí lo confirman—Jellal replicó—... además, ¿De verdad quieres molestar a esa pobre chica que acaba de quedarse sin su esposo? Creo que por respeto a su duelo debemos mantenernos al margen y no cargarle la obligación de ser hospitalaria con nosotros, ya tiene suficiente con Joy y los otros 3. ¿No te parece?

La explicación fue inesperadamente razonable y bien justificada, para molestia de Gray que se vió obligado a dejar de insistir con el asunto.

—¡Pues ya que!—Gray concluyó de mal humor y se quedó en su rincón.

«… Bueno, al menos ahora sabemos que el idiota todavía está en una pieza… ¡Y en una biblioteca!. ¿Qué rayos te está haciendo hacer ella, Natsu?... »

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Crocus, capital del Reino de Fiore, Palacio Real…

Como tantas veces había ocurrido en el pasado, la reina Hisui I del reino de Fiore recorría los pasillos de palacio acompañada de su fiel guardián. A pesar de que a simple vista todo se veía normal, lo cierto es que las cosas nunca volverán a ser las mismas, arriesgándose el futuro del reino en el proceso…

—Vamos Arcadios, ¡Pasea conmigo!

—¡Majestad, cúbrase más por favor!. Creo que olvidó una parte de su vestido en los aposentos reales…

—No. No lo hice…—le respondió la chica en tono muy seductor y enseñándole el escote, haciéndole sonrojar.

«… Majestad, ¡¿Qué le ocurre?!… ¡No parece usted misma!... »

Tras un mes de pecar contínuamente con ella, Arcadios observó aterrado como la soberana mostraba un lado libertino y despreocupado que no le conocía de nada.

La chica había vivido toda su vida bajo la presión de ser la próxima monarca, y todos los consejeros de su padre temían que ésta acabase descarriándose una vez subida al trono. Irónicamente, esta educación tan intensiva y poco libre provocaron en la joven un sentimiento de rebeldía reprimido que obviamente saldría a la luz una vez hecha con el poder político absoluto. La propia experiencia de Lucy Heartfilia probaba que los intentos de adoctrinamiento provocan precisamente el efecto contrario: el cuestionamiento y la rebeldía…

Desde su fundación como reino independiente hace poco más de 2 siglos, por Fiore habían pasado más de una docena de reyes y reinas, en un extraño fenómeno de intercalamiento, donde nunca gobernaban dos reyes varones seguidos ni tampoco dos reinas mujeres seguidas, y las pocas veces que la posibilidad se daba, algún evento cósmico hacía que el reinado del susodicho de género repitente fuera tan breve de forma que se cumpliese la alternancia previa.

Muchos sabios atribuían a este fenómeno el supuesto "estancamiento" del reino de Fiore con respecto a sus vecinos, pues hombres y mujeres tenían modos muy diferentes de reinar, por lo que la falta de una dirección constante no permitían que se desarrollase un proyecto nacional a muy largo plazo.

Se acusaba a las mujeres de poner sus pasiones por delante de sus deberes, y si bien esto era perfectamente aplicable a monarcas varones pasados de Fiore que también habían incurrido en este error, el "marcador" de los reinados pasados jugaba en contra de Hisui con tristes ejemplos de antecesoras suyas que habían arriesgado el reino igual que ella hacía ahora…

Por este y otros motivos muchos desconfiaban de Hisui y lamentablemente, su más reciente comportamiento la pondría en esa poco célebre lista.

—Majestad, va atrasada a su reunión. Sus ministros la esperan…

—Oh, querido Arcadios, ¡Relájate un poco!—respondió la reina con una sonrisa amorosa.

—¡Le suplico que no me llame así en público!—suplicó Arcadios mientras miraba en todas direcciones con susto—Alguien podría sospechar…

—¿Te preocupa que descubran nuestra relación?—la reina se puso seria—¿Crees que voy a traicionarte para salvar mi prestigio?

—¡No!, yo solamente digo que…

—Me ofendes, Arcadios—dijo la chica en un tono muy manipulador—Si eso llegara a ocurrir, te aseguro que les haré saber a todos que fui yo quien te sedujo y que no tienes la culpa de nada…

«… ¡Me halaga, majestad, pero ese no es el punto a donde quiero llegar!… » Arcadios se guardó el pensamiento al ver que la chica no haría caso a sus súplicas.

A pesar de las garantías que la enamorada joven le hizo, Arcadios no podía negar su culpa en la consumación de aquel pecado, incluso si no hubiera cedido ante su seducción todavía era culpable, por no haber cortado el problema de raíz, cuanto tuvo la oportunidad hace 7 años.

Cuando la princesa cumplió los 16 años, asustó a su guardián demandando que le diera su primer beso como regalo de cumpleaños. En un primer instante, Arcadios rechazó el pedido sin faltarle el respeto a su majestad, invocando su votos como guardia real. A pesar de eso, la chica demostró ser tan terca como su padre y durante la noche se coló en la habitación de Arcadios, a fin de confesarle su amor; le dijo que tenía un navío esperando en la bahía y le suplicó que se escapase con ella al otro lado del continente. Se casarían en Bellum o en el antiguo reino de Pergrande, donde su padre carecía de mando y a nadie le importaría que ser Arcadios hubiera conculcado sus votos como miembro de la Guardia Real.

En la cabeza inmadura de la joven, las proezas con la espada de Arcadios eran tales, que no le cabía duda de que daría con algún príncipe o un mercader rico que lo tomase a su servicio.

Arcadios naturalmente, adulto y realista como era, se quedó aterrado ante la infantil propuesta de la princesa, que parecía sacada de un cuento de hadas. La rechazó con firmeza, arriesgándose a ofenderla y perder su favor. Ella tenía un deber con el reino, le recordó, y había nacido para algo más que vivir como la esposa de un simple mercenario.

La hizo reflexionar también, que dado lo jóven que era, no estaba viendo el panorama completo y que lo más seguro era que esos sentimientos que decía profesar por él, sólo eran un pasajero enamoramiento adolescente que se esfumaría con el tiempo. En un primer momento, la princesa no se lo tomó nada bien y le gritó con angustia:

"... ¡¿No ves que me rompes el corazón?!… "

En aquel momento, el caballero creyó que sería su fin por haberla ofendido y ya se preparaba para dejar el castillo. Tras angustiosas semanas en que la princesa se encerró en su habitación sin dar noticias, finalmente apareció milagrosamente restablecida e incluso se disculpó con él por haberlo puesto en esa situación y le pidió olvidar el asunto. Arcadios creyó entonces que ese año, el X785, sería la única vez que tendría que afrontar tal prueba. Se equivocó.

Con el pasar de los años, ahora fué él quien empezó a verla como algo más que una amiga y de inmediato se reprimió a sí mismo al entender lo peligroso que era eso. Por casi 7 años no dió la más mínima pista de que la deseaba y se elogiaba a sí mismo por como nadie se daba cuenta… Hasta aquel fatídico día cuando la princesa, ahora coronada reina, nuevamente se le insinuó durante la penúltima semana del otoño del año X792.

Con la astucia de una serpiente, ella lo halló solo en la Torre de vigilancia trasera del palacio. Trancó la puerta, se quitó la capa para revelarse desnuda y le dijo:

"... Te mentí. Hace 7 años, lo que te confesé… ¡Mis sentimientos no han cambiado, sino que se han fortalecido! Es por eso que preservé mi pureza para ti, todos estos años. Tómala ahora como prueba de mi amor. Ahora soy la reina. Ahora YO tengo la autoridad y nada le importará a ningún futuro prometido, ¡Déjame tenerte aquí y ahora sin preocuparnos por el futuro!… "

Pero pese a tanta pasión, sus ruegos cayeron en oídos sordos, ya que Arcadios era un hombre de honor y fiel cumplidor de sus votos. Ni cuando Hisui intentó apelar a su encanto y seducción logró persuadirlo. Rechazada y furiosa, pero con el alma inflamada de deseo por el hombre, puso aún más empeño a sus intentos, ya no pudiendo escapar Arcadios de su nueva autoridad, ya que a diferencia de hace 7 años, ahora era Reina. Tras semanas tortuosas de provocación y acoso, Arcadios finalmente tropezó y el pecado entre ambos sucedió. Fue él quien se hizo con la inocencia de la reina y vertió la sangre de su doncellez con la espada de su hombría…

"... Querido Arcadios, me alegra mucho poder haber compartido esto contigo… "

Arcadios usó todo argumento para convencerla de no continuar la relación prohibida, desde la evidente diferencia de edad entre ambos hasta el peligro que suponía que la chica quedase embarazada de un bastardo, y con ello pusiese en peligro la sucesión y el propio sistema político, sin ningún resultado. La reina insistía en que todo estaba bajo control y que nada malo pasaría.

"... No te preocupes, Arcadios, yo tengo el control. ¡Nada malo pasará!... "

Sin embargo, la chica sabía que no podía seguir con el coqueteo toda la mañana y pronto se puso seria para asumir sus deberes del día. La soberana entró al salón del consejo de ministros tras que Arcadios la anunciara, como era la costumbre. Tras seguir el protocolo, la reina se metió de lleno en la discusión política y administrativa.

En un inicio, el guardián temió que la chica no tuviera cabeza para sus deberes tras lo ocurrido, pero se sorprendió gratamente de que no solo la reina disimulara muy bien, sino que ahora también mostraba una lucidez y velocidad para atender a los insistentes ministros que cerraban cualquier duda de que fuera hija de su padre:

... Majestad, tenemos un déficit de 500 000 000 para pagar a los sembradores que enviamos a los campos abandonados…—anunció el ministro del tesoro.

—Manda una órden al banco central, que emitan más bonos soberanos a 20 años…—replicó la reina.

Disculpe, Majestad, Joya ha extendido su bloqueo comercial a este ámbito. Se corre el rumor que presionan a otros países para que no compren nuestros bonos. Es grave…

La reina se quedó fría por breves segundo antes de escupir con gran seguridad:

—Entonces emite más moneda.

Si bien no todas las ideas eran buenas, la soberana mostraba la seguridad necesaria para imponer respeto incluso entre los ministros que secretamente ya conspiraban con Zash Caine…

Cualquiera diría que tal vez, su nueva aventura amorosa era la causante de esta lucidez.

«… Me sorprende cómo ha mejorado, Majestad ¡Estoy orgulloso de usted!… » pensaba su galante caballero.

Majestad, hemos contado las reservas de Grano de la capital y temo informar que nos queda sólo lo necesario para 3 semanas…—dijo el ministro de producción.

Todos en la habitación torcieron sus caras de susto al saber la noticia. La reina mantuvo el rostro firme y se apresuró a ordenar:

—Coordina con la flota y envíalos a comprar grano de Pergrande. ¡Lo suficiente para sobrevivir los 6 meses que tardarán en crecer los campos que mandamos a sembrar!

Majestad, es un viaje largo y dado que Álvarez controla el mar del norte, tendremos que rodear todo el continente…

—No importa. Dile al tesoro que emita más moneda para pagarle el extra a los marineros y para comprar el grano—ordenó Hisui.

Este era un último asunto a tratar y los ministros opositores se marcharían con la amargura de no haber podido hacerla ver como una incompetente, como secretamente disfrutaban. El consejo de gobierno se puso de pié… Y en ese momento, en ese inoportuno momento, un evento crucial, que marcaría el punto de partida para un gran cambio, se desató con un fuerte portazo…

¡Krak!

—¡¿Quién se atreve a entrar sin anunciarse?!—amenazó Arcadios.

El recién llegado no le hizo en menor caso y dirigiénodose al gobierno, anunció una noticia funesta con un alevoso grito:

—¡Majestad, LA ISLA FOGLIE SE HA SUBLEVADO!

Toda la sala se quedó en silencio.

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Reino de Caelum, aldea de Bell…

«… 1 de la madrugada y aún sigo aquí, ¡Demonios!… »

Gray Fullbuster sufría de un insomnio crónico, que le impedía conciliar el sueño pronto siempre que le tocaba descansar en un lugar que no era su hogar. Esta mala costumbre le había sido inesperadamente útil para enterarse de algunos chismes interesantes, cómo el envenenamiento de Laxus por partículas de barrera y más recientemente, su conversación con Anna Heartfilia.

Este extraño trastorno provenía de un trauma pasado, un pequeño resquicio de aquel perenne sentimiento de culpa desde la muerte de Ultear. Después de la tragedia, había vagado sin rumbo sin poder dormir en paz. Recién tras ser acogido por Fairy Tail y volver a tener un lugar al que llamar hogar es que pudo volver a conciliar el sueño…

Dejando a Jellal en la habitación, Gray tomó un discreto paseo nocturno por la planta superior de la casa de hospedaje a pesar de que tal privilegio no estaba incluido en la tarifa. Estaba seguro de que al dueño no le molestaría dado que su grupo eran los únicos "turistas". El joven encontró un lugar tranquilo en un balcón de la buhardilla superior, abriendo la ventana para dejar la luz de luna entrar.

—¡Esto es estúpido!—se quejó—Deberíamos estar allí esperando a esa cosa. Creí que Jellal era muy meticuloso y dedicado con estas cosas, pero este plan es raro…

Gray-sama…

—¡¿Quién anda ahí?!—Gray se exaltó al ser sorprendido por una presencia justo detrás de él. Le costó unos breves segundos reconocer la voz de Juvia…—¡¿Juvia?! ¿Qué haces aquí?

«… Oh, espera, ya sé que haces… »

Siempre que un grupo grande de Fairy Tail salía de viaje, Juvia tenía la costumbre de escabullirse por las noches con la intención de atrapar a Gray distraído y meterse en su cama sin que se diese cuenta.

Sorprendentemente, ella se había abstenido de este reprobable comportamiento durante el viaje hasta ahora, pero la suerte de Gray parecía haberse acabado esa noche. Pronto Juvia salió de las sombras y su sola apariencia delataba sus intenciones: Ella llevaba un nada discreto camisón de seda azul, casi transparente y que dejaba ver su también escasa ropa interior. Gray se sintió muy intimidado al ver acercarse sus largas y desnudas piernas y su rostro seductor…

—Gray-sama, sabía que estaría despierto, así que vine a hacerle compañía…

¡Glubs!—Gray tragó nerviosamente mientras se enrojeció de forma muy notoria—¡E-escucha!, Juvia. No quiero sonar grosero, pero DE VERDAD creo que no es el momento para…

—¡No se preocupe!—ella se apresuró a decir—Sólo quiero hacerle compañía un rato, si es que usted me lo permite…—dijo cambiando su actitud a una de fingida timidez.

Gray entrecerró los ojos con sospecha ante su repentina actitud de respeto. A pesar de que ella parecía dispuesta a no sobrepasar los límites, su vestimenta no concordaba con tales intenciones. Antes que su instinto le hiciera juzgarla, se recordó a sí mismo que Lucy solía vestir de forma aún más desvergonzada y el propio Gray, que tenía la estrambótica costumbre de desnudarse sin darse cuenta…

«… Bueno, pensándolo bien, no soy el más adecuado para juzgarla… » pensó Gray al final.

—Bueno, supongo que puedes quedarte un rato, al menos hasta que me de sueño…—Gray cedió a su pedido.

Juvia colocó una gran sonrisa en su rostro y se apresuró a acercarse a él. Gray se sentó y Juvia se acurrucó junto a él abrazándose a su hombro derecho.

«… ¡Glubs!… » Si bien en un inicio Gray resintió un poco el contacto, pronto se sintió a gusto con el gesto. El contemplar juntos el cielo estrellado les proporcionaba un ambiente de paz muy especial, sencillamente disfrutando la compañía del otro.

Por supuesto que Juvia tuvo la tentación de aprovechar el momento para lanzarse con todo sobre él, pero hizo grandes esfuerzos para seguir el consejo de Mirajane y no arruinarlo. La joven entendió al fin que actuando prudente como hasta ahora, estaba consiguiendo excelentes avances con Gray…

«… ¡Es como un venadito-es como un venadito!… » Se repetía mentalamente la chica cada vez que se sentía tentada a hacer algo más.

Juvia se perdió en el rostro de su amado mientras el de éste tenía la mirada perdida en el horizonte. Gray parecía estar pensando en algo tan profundo que lo hacía distraerse mucho, casi desconectándose de la realidad.

—¿Gray-sama?

—¿Eh?—Gray volvió al presente.

—¿En qué piensa tanto, Gray-sama?—preguntó Juvia con gran delicadeza.

Jum…—Gray hizo una pausa poniendo una cara vacía por un breve instante, para luego sonreír con alivio, confundiendo a Juvia…—¿Sabes una cosa, Juvia?—le habló con suavidad.

—¿Qué cosa, Gray-sama?

—No puedo creer que vaya a decir esto, ¡Pero extraño a Natsu!—anunció Gray en tono de broma.

«… ¡¿EEEEEHHH?!... » Juvia se quedó con la boca abierta.

La declaración dejó a la chica totalmente shockeada y completamente asustada. Justo cuando creía estar logrando algo con Gray, él salía con esto…

«… ¡Entonces, quiere decir que todo este tiempo, mi rival de amor no era Lucy ni Erza-san, sino… ¡¿NATSUUU?!… »

¡Juviiii!—La chica emitió un agudo chillido y se sonrojó diez tonos mientras en su mente, como ya había hecho una vez con Lion, se imaginó una indecorosa y prohibida situación erótica entre su amado Gray y Natsu.

La cara que puso Juvia debió ser tal, que Gray se dió cuenta que Juvia lo había malinterpretado de una manera horrible. Bien merecido se lo tenía por hablar de forma tan poco precisa.

—¿Qué? ¡Oye, Juvia! Creo que no me estás entendiendo, ja-ja—Gray volvió a bromear.

La actitud despreocupada de Gray solo asustó más a Juvia, quien de inmediato le reclamó:

—¡Gray-sama!, ¡¿Cómo puede bromear con algo así?!—chilló Juvia.

—Mira, te explico—dijo Gray—pero por favor, primero cálmate y escúchame con cuidado…—Gray hizo una pausa para ordenar sus ideas—... Cuando era niño, poco después de la muerte de Ur, mi maestra, me quedé con un gran sentimiento de culpa y me volví un chico muy ansioso—Gray empezó a explicar—Solía sobre-pensar demasiado las cosas y por extraño que parezca, creía que todo lo malo que pasaba a mi alrededor era culpa mía…

—Usted es una persona muy segura de sí misma, Gray-sama. ¡No me lo imagino de esa forma!

—Sin exagerar, una vez, cuando éramos niños, Erza y yo tuvimos una discusión en la que la hice llorar sin querer. Me sentí tan mal que incluso una semana después, cuando Erza ya lo había olvidado, yo seguía pensando en eso… Eso claro, hasta que el tarado de Natsu llegó. ¡Ja!—dijo con ironía.

—¿Natsu lo ayudó con eso?

—¿Ayudar?—Gray se burló—¡Desde que llegó no hacíamos más que pelear entre nosotros!. Esa maldita sabandija no paraba de provocar a todo el mundo y sin importar cuantas palizas se llevara, eso no lo detenía nunca. Todos decían que debía tener un trozo de carbón por cerebro o que tenía la cabeza vacía… algo de no creer.

«… Yo lo sigo creyendo… » pensó Juvia entre risas.

—... Como siempre peleaba conmigo, decían también que éramos dos polos opuestos, no sólo en poderes sino también en carácter: Yo sobre pensaba y él ¡No pensaba!—Gray continuó—Y con el tiempo, yo también dejé de pensar tanto. Pasábamos tanto tiempo compitiendo, que sin darme cuenta, él me ayudó a dejar mi ansiedad, y aunque no lo creas, se lo agradezco mucho…

«… ¡Qué alivio, sólo se trata de eso!… ¡Pero esperen! ¡Debería ser Juvia la que ayude a Gray-sama con estas cosas!… » Juvia reflexionaba primero aliviada porque no se trataba de algo romántico y luego celosa de no conocer esa arista de su amado hasta ahora.

—Siempre que estuve a punto de sacrificar mi vida por algo que no valía la pena, él me detenía con un golpe que me hacía regresar a la realidad. Y ahora que lo pienso—Gray se preocupó—Cuando no nos vemos por largos periodos de tiempo, vuelvo a hacer estupideces…

Gray-sama…

—Como ocurrió durante el año que el gremio se separó. A pesar de tenerte a mi lado, volví a creer que el peso del mundo estaba sobre mis hombros…—Gray habló deprimido—cuando las marcas del demonio aparecieron en mi cuerpo, me alejé de tí al creer que eso me convertiría en un peligro para tí…

Tras privarla por mucho tiempo de una merecida explicación por aquel abandono, Gray finalmente se sinceró con ella. Juvia sentía el corazón latir a mil por hora al sentir la honestidad del chico.

—... Cuando recibí la ayuda de Porlyusica, me topé con Erza. Ella también estaba muy nerviosa por algo que en ese momento no comprendí—se refería a Jellal—Y ella me pidió ayuda en una misión secreta que involucraba al consejo y al propio Jellal. Erza se veía muy mal, y no pude negarle mi apoyo… se suponía que era una misión de infiltración corta, pero las cosas no salieron como planeamos… y el resto de la historia ya la conoces…

«… Así que eso fué lo que pasó. ¡Lo sabía! ¡Sabía que Gray-sama no me abandonaría sin una buena razón! ¡Solo quería protegerme!… » Juvia finalmente recibió las respuestas que le faltaban para comprender a cabalidad los sucesos que provocaron el llamado "Incidente Avatar".

—... Nunca te pedí una disculpa por eso, Juvia. Por dejarte atrás en esa ocasión. Lo siento mucho… ¡Y te agradezco mucho que sigas a mi lado a pesar de eso!

—Gray-sama, ¡Por supuesto que está perdonado!

Una vibrante sensación de felicidad recorrió el cuerpo entero de la chica y se entregó a ella completamente, mientras permanecía abrazado el costado de Gray. El joven por su parte, no opuso resistencia ni incomodidad por aquel gesto, permitiéndose disfrutar también de su compañía.

Estuvieron así un rato largo, hasta que su disfrute tuvo que terminar de forma inevitable cuando Meredy llegó de forma repentina a buscarlos…

—¿Chicos?... ¡Ups! disculpen interrumpirlos, pero hay que hablar…

Lejos de molestarse o reaccionar de mala manera por la "interrupción", ambos se pusieron de pié de forma muy tranquila. Incluso Juvia mantuvo la calma en todo momento. ¿Estaría madurando su actitud o sería que había quedado satisfecha con lo conseguido durante la noche? La respuesta sólo la sabría ella misma, y por otro lado, Gray no se mostró avergonzado de ser encontrado así con ella.

—Meredy ¿Por qué estás vestida como para salir?—Gray le preguntó.

—Eso mismo. Jellal dice que es hora de movernos…

Juvia y Gray intercambiaron miradas de confusión por lo inoportuno y extraño de la decisión.

«… ¿Por qué recién ahora?… »

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Crocus, capital del Reino de Fiore, Palacio Real…

La isla Foglie, traducido como "Hoja", es un territorio insular ubicado exactamente en el centro del Golfo rodeado por los países de Bosco, Stella, Minstrel y por supuesto Fiore, quien era el que mantenía la soberanía nominal de la isla desde hace unas pocas décadas.

Al ser un punto tan estratégico para la región, las tensiones en la zona son constantes, con periódicos bloqueos comerciales entre países, incursiones de piratas y más recientemente, la entrada del imperio Álvarez al continente con su conquista de Seven y Bosco…

La isla, con un cuarto de la extensión de Fiore, tenía un clima semi-tropical anómalo a los países que la rodeaban y sólo estaba poblada en una quinta parte, producto de su clima hostil y la permanente inestabilidad política de la región, que dificultaba su desarrollo económico. Fiore únicamente mantenía allí una guarnición militar de 3000 hombres y una pequeña flota para la disuasión.

No era la primera vez que la isla se sublevaba, primero a Minstrel y luego a Fiore, durante el reinado del bisabuelo de Hisui. Sin embargo, esta vez era diferente, pues no había ninguna noticia de la guarnición militar de la isla. Se sospechaba de que ésta se hubiese unido con los rebeldes, pero la total falta de información no permitía confirmarlo. ¡Cómo si la tierra se los hubiese tragado!

Arcadios se llevaría un pequeño ejército convencional de 5000 hombres para imponer de nuevo el órden en la isla.

Cómo ministro de guerra, el grueso de los ministros sugirió que Arcadios en persona fuera a comandar las tropas. Si bien su majestad se opuso inicialmente al encargo, los argumentos que esgrimió el consejo eran lo suficientemente creíbles. Tanto la reina como su caballero sospechaban de las intenciones que el consejo tendría para insistir en enviarlo a combatir. Naturalmente, el hombre todavía tenía enconados enemigos en el propio gobierno, que resentían su rápido ascenso en la jerarquía…

Tras terminar otro ciclo de reuniones, la reina corrió a buscarlo antes que éste partiera, disfrazándose para ello de plebeya y logrando alcanzarlo cuando ya estaba armado y listo para unirse a los soldados en el puerto…

—No tienes que ir. Tengo poder de veto en mi propio consejo… ¡Puedo designar a otro general!…

—Y eso hará que ellos empiecen a sospechar, majestad—argumentó Arcadios.

—Será peligroso… ¿Verdad?... yo… no sé de ese lugar—la reina admitió con vergüenza.

A pesar de ser la reina, la chica en su vida había pisado la isla y lo poco que había estudiado en libros ya lo había olvidado.

—No es mi primera campaña, majestad. Le aseguro que tampoco será la última—el hombre le transmitió su seguridad.

—No estarás aquí para navidad…—comentó la reina con tristeza.

El hombre sabía que no podía hacerle ningún gesto o caricia por temor a las sospechas, pero se aseguró de coger su mano e intentar tranquilizarla. Al fin y al cabo, tenía esa responsabilidad como amante suyo…

—Tenga fe. El tiempo pasará más rápido de lo que usted cree. Usted ahora tiene un deber que cumplir, incluso si para ello debemos apartarnos en un futuro próximo…—Arcadios le hizo una insinuación acerca de lo útil que sería un matrimonio de conveniencia para ella ahora mismo. A ella no le hizo mucha gracia.

Hisui enjugó una lágrima y sacó un objeto de su capa. Se lo entregó a Arcadios. Una daga de la más fina fabricación, hueso de dragón en la empuñadura, piedras preciosas y acero con molduras…

—¡Majestad, esto es…! ¡No puede darme esto!—Arcadios rechazó el regalo al reconocer de qué se trataba y por respeto a lo que significaba.

—Tranquilo, no es la original…—dijo Hisui, ahora levantándose el vestido hasta el muslo y enseñando una espada corta muy parecida. Se trataba de una antigua reliquia que se pasaba de generación en generación entre la realeza del reino y se suponía única…—Hice que los herreros reales forjaran una pareja. Es mi regalo para tí… No hay otra igual en todo el mundo.

«… Majestad, no debería andar con un objeto tan valioso sola por la ciudad… » pensó Arcadios.

Al observar de cerca, Arcadios se dió cuenta que efectivamente habían grandes diferencias de la original, para empezar, el tamaño, con la suya midiendo solo 30 cm y la original de la reina con los 50 cm completos. Ambas armas cortas tenían un hueco en la parte inferior de la hoja, que de un lado del filo la asemejan a una hoz pero manteniendo la hoja recta del lado contrario. Parecían más artefactos decorativos más que armas funcionales.

—La cuidaré con mi vida, majestad.

—Regresa a mí, amado mío…

La reina quiso robarle un beso, pero el hombre tuvo que detenerla al notar que la gente alrededor lo reconocía como guardia real. Debía mantener el disfraz de la reina o habría problemas.

Con más dudas que certezas, el hombre abordó su nave insignia y el resto de barcos que transportaban a los soldados le siguieron. De saber lo que se avecinaba, Arcadios tal vez le hubiese permitido a Hisui besarlo una última vez…

CONTINUARÁ...

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¡Gracias por leer hasta aquí y no olvides dejar tu review!

NOTAS DEL CAP

¡Saludos a todos!

Aquí les traigo otro cap escrito con paciencia y concentración XD. Lentos pero seguros.

Empieza el arco de Gray y la cuenta regresiva para el evento que todos sabemos que pasará en Fiore (coff-coff, Zash). Lucy y los otros no saben que les espera.

Si alguien no recuerda quién es el tal "Joy Fullbun", le sugiero buscarlo en las wiki oficiales de Fairy Tail. (Primera temporada. Ya aparecía poco en el manga y el anime casi lo obvió por completo).

Este capítulo está casi por completo dedicado al tema de los ships, y de seguro más de uno quiere matarme por lo de la reina de Fiore… Saben son libres de opinar qué les pareció XD

Hubiera querido publicar algo de este estilo para el 14 de febrero pero lamentablemente no coincidí en los tiempos. Lo mismo ocurrirá me temo para el "especial de navidad", que por obvias razones será publicado muchísimo antes de diciembre de este año XD.

Si alguien duda de donde salió la "Isla Foglie", le sugiero revisar el mapa de Ishgar que sale en la wiki o en algún volúmen del manga. (Nombré así a la isla "redonda" más cercana a Fiore, pintada del mismo color en el mapa que aparece en la wiki de Fairy Tail).

¡Espero que nos veamos pronto!