Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del libro "Desaparición para expertos" de Holly Jackson, yo solo busco entretener y que más personas conozcan este libro.


1 mes después.

Capitulo 1

JUEVES

Todavía lo oía cada vez que abría la puerta de casa. No era real, lo sabía, era solo su mente llenando la ausencia, conectándola a ese vacío. Pero ella escuchaba las pezuñas de su perro deslizándose por el suelo, corriendo para darle la bienvenida. Aunque no era de verdad, no podía serlo. Era un simple recuerdo, el fantasma de un sonido que siempre había estado allí.

—¡Bella, ¿eres tú?! —gritó su madre desde la cocina.

—Hola —respondió la chica.

Soltó la mochila en el suelo con un ruido sordo.

Jake estaba en el salón, sentado en el suelo frente a la tele, embobado con la publicidad de Disney Channel.

—Se te van a poner los ojos cuadrados —le advirtió Bella al pasar.

—Y a ti el culo cuadrado —respondió Jake.

Una réplica malísima, objetivamente hablando, pero bastante rápida para un niño de diez años.

—Hola, cariño, ¿qué tal el instituto? —preguntó su madre con una taza de flores en la mano mientras Bella entraba en la cocina y se sentaba en unos de los taburetes de la encimera.

—Normal. Sin más.

En el instituto siempre le iba normal. Ni bien, ni mal. Normal, sin más. Se quitó los zapatos y cayeron golpeando las baldosas.

—Ay, hija —se quejó su madre—, ¿por qué dejas siempre los zapatos tirados en la cocina?

—¿Por qué me regañas siempre que lo hago?

—Porque soy tu madre —respondió golpeando a Bella suavemente en el brazo con un libro de cocina—. Ah, Isabella, tengo que hablar contigo.

Dijo su nombre completo. Esa sílaba extra significaba mucho.

—¿Me he metido en algún lío?

Su madre no contestó a la pregunta.

—Me ha llamado Victoria Green, del colegio de Jake. ¿Sabías que es la nueva maestra auxiliar?

—Sí… —Bella asintió para que su madre continuara.

—Jacob ha tenido un pequeño incidente hoy, lo han enviado al despacho del director. —Su madre levantó una ceja—. Por lo visto, desapareció el sacapuntas de Camilla Brown y Jake decidió interrogar a sus compañeros, buscar pruebas y escribir una lista de «personas de interés». Ha hecho llorar a cuatro niños.

—Ah —dijo Bella notando cómo se le volvía a abrir el agujero del estómago. Sí, se había metido en un lío—. Vale, ¿hablo con él?

—Sí, deberías hacerlo. Cuanto antes —dijo su madre levantando la taza para tomar un ruidoso sorbo.

Bella se bajó del taburete con una sonrisa forzada y caminó hasta el salón.

—Oye, Jake —dijo cariñosamente mientras se sentaba en el suelo a su lado y le quitaba el sonido a la televisión.

—¡Eh!

Bella lo ignoró.

—Me han contado lo que ha pasado hoy en el cole.

—Ah, sí. Tengo dos sospechosos principales. —Se giró hacia ella con los ojos brillantes de emoción—. Igual podrías ayudarm…

—Mira, Jake —dijo Bella colocándose el pelo detrás de las orejas—. Ser detective no es tan divertido como te crees. De hecho…, no es nada divertido.

—Pero…

—Escúchame un momento, ¿vale? Ser detective hace infeliz a la gente que te rodea. Y también a ti… —dijo aclarándose la garganta para evitar que se le quebrara la voz—. ¿Recuerdas que papá te contó lo que le pasó a Barney? ¿Por qué le hicieron daño?

Jake asintió con la cabeza y los ojos se le tornaron tristes.

—Eso es lo que pasa si eres detective. Hacen daño a quien tú más quieres. Y tú también les haces daño, sin darte cuenta. Tienes que guardar secretos, y a veces no estás seguro de si deberías o no. Por eso me retiré yo, y tú también deberías dejarlo. —Las palabras fueron cayendo en el agujero de su estómago, donde deberían estar—. ¿Entendido?

—Sí… —asintió, alargando la i para enlazarla con la siguiente frase—. Y lo siento.

—No seas tonto. —Bella sonrió y le dio un abrazo rápido—. No pasa nada. Bueno, ¿vas a dejar de jugar a los detectives?

—Te lo prometo.

Qué fácil había sido.

—Listo —dijo Bella volviendo a entrar en la cocina—. Supongo que la desaparición del sacapuntas seguirá siendo un misterio.

—O puede que no —dijo su madre disimulando una sonrisa—. Estoy segura de que fue ese tal Alex Davis, el muy capullo.

Bella soltó una carcajada.

Su madre apartó de una patada los zapatos de su hija.

—¿Sabes algo de Edward?

—Sí. —Bella sacó su teléfono—. Me dijo hace unos quince minutos que ya habían terminado. No tardará en venir para grabar.

—Muy bien. ¿Qué tal ha ido?

—Dice que ha sido duro. Me gustaría poder estar allí. —Bella se inclinó sobre la encimera y apoyó la barbilla sobre los nudillos.

—Ya sabes que no puedes, tienes clase —dijo su madre. No quería volver a tener esa discusión. Ya lo sabía—. ¿No tuviste suficiente con lo del martes? Porque yo sí.

El martes, el primer día del juicio en los tribunales de Aylesbury Crown, le tocó testificar a Bella. Se puso un traje nuevo y una camisa blanca, y tuvo que esconder las manos para que el jurado no viera que no paraba de moverlas. El sudor le bajaba por la espalda. Y notaba continuamente su mirada desde la mesa de la defensa, como si fuera algo físico que se deslizaba por su piel: Mike Newton.

La única vez que lo miró, vio en sus ojos lo que nadie más percibía. Al menos, no con esas gafas de pega. ¿Cómo se atreve a levantarse y a declararse no culpable cuando ambos sabían la verdad? Tenía grabada una conversación telefónica con Mike en la que admitía que había drogado y violado a Tatum Prescott.

Estaba ahí. Mike había confesado cuando ella lo había amenazado con contarle sus secretos a todo el mundo: el atropello con fuga y la coartada de Billy. Pero daba igual; en el juicio no admitían la grabación de una conversación privada como prueba. El jurado tuvo que conformarse con el relato de Bella, que la reprodujo de memoria, palabra por palabra… Menos el principio, claro, y los secretos que tenía que seguir guardando para proteger a Daphne Greengrass.

—Sí, fue horrible —dijo Bella—, pero debería estar allí.

Claro que debería. Había prometido seguir con esa historia hasta el final. En cambio, sería Edward quien acudiría todos los días a sentarse en la galería del público para tomar apuntes. Porque «el instituto no era opcional»: eso fue lo que le dijeron su madre y el nuevo director.

—Bella, por favor —dijo su madre con un tono de advertencia—. Esta semana ya es bastante dura. Y mañana es el homenaje. Menudos días.

—Ya —dijo Bella con un suspiro.

—¿Estás bien? —Su madre hizo una pausa y apoyó una mano sobre el hombro de la chica.

—Sí. Siempre estoy bien.

Su madre no la terminaba de creer, ella se dio cuenta. Pero dio igual, porque unos segundos después unos nudillos golpearon en la puerta de casa: la distintiva forma de llamar de Edward. Y a Bella se le aceleró el corazón, como siempre.


Nombre del archivo:

Asesinato para principiantes: El juicio de Mike Newton (actualización 3).wav

[Música]

Bella: Hola, soy Bella Swan-Black, bienvenidos a Asesinato para principiantes: El juicio de Mike Newton. Esta es la tercera actualización, así que, si no has escuchado los dos primeros miniepisodios, te aconsejo que lo hagas antes de reproducir este.

Vamos a hablar de lo que ha ocurrido hoy, el tercer día del juicio de Mike Newton. Conmigo está Edward Cullen…

Edward: Hola.

Bella:… que ha estado asistiendo al juicio como público. El día de hoy empezó con el testimonio de otra de las víctimas: Rosebud Parkinson. Puede que su nombre les suene; Rose estuvo involucrada en mi investigación sobre el caso de Sid Prescott. Descubrí que Sid había acosado a Rose en el instituto y que incluso le pidió imágenes comprometedoras y las compartió en redes sociales.

Pensé que esto podría ser un posible motivo y, durante un tiempo, la consideré sospechosa. Estaba totalmente equivocada, por supuesto. Hoy, Rose se presentó en los tribunales de Crown para dar su testimonio sobre cómo Mike Newton la drogó y abusó sexualmente de ella el 24 de febrero de 2012 en una fiesta destroyer, acusándolo por un lado de agresión sexual y, por otro, de violación con penetración. Edward, cuéntanos, ¿cómo fue su testimonio?

Edward: Pues el fiscal le pidió a Rose que estableciera una línea cronológica de aquella noche: cuándo llegó a la fiesta, lo último que vio antes de sentirse incapacitada, a qué hora se despertó por la mañana y salió de la casa. Rose dijo que recordaba muy pocos detalles: alguien la sacó de la fiesta y la llevó hasta la habitación de atrás, la tumbó en un sofá; se sintió como paralizada, no podía moverse, y alguien se tumbó a su lado.

Aparte de eso, afirmó que estuvo inconsciente. Luego, cuando se despertó a la mañana siguiente, se encontraba muy mal, mareada, como con la peor resaca de su vida. Vio su ropa tirada por el suelo y se dio cuenta de que le habían quitado la ropa interior.

Bella: Y, si recordamos lo que dijo el testigo experto de la fiscalía el martes sobre los efectos de las benzodiacepinas como el Rohypnol, el testimonio de Rose está muy en la línea de lo que se podría esperar. La droga actúa como un sedante y puede provocar un efecto depresivo del sistema nervioso central, lo que explica que Rose se sintiera paralizada. Es como si te separaran de tu cuerpo, este deja de responderte, como si las articulaciones se desconectaran.

Edward: Exacto. Y el fiscal también se aseguró de que el testigo experto repitiera, en varias ocasiones, que dos de los efectos secundarios del Rohypnol eran la «inconsciencia», como dijo Rose, y la «amnesia anterógrada», es decir, la incapacidad de crear nuevos recuerdos. Creo que el fiscal quiere recordarle esto continuamente al jurado porque desempeña un papel muy importante en los testimonios de todas las víctimas: no recuerdan qué ocurrió exactamente porque la droga afectó a su memoria.

Bella: Y el fiscal estaba decidido a repetir ese hecho en lo que concierne a Tatum Prescott. Por si no lo recuerdas, Tatum cambió recientemente su alegato a culpable, aceptando una sentencia de tres años, a pesar de que sus abogados estaban convencidos de poder evitar que fuera a prisión, ya que era menor de edad en el momento de la muerte de Sid y las circunstancias que la rodearon actuarían como atenuante. Ayer, Tatum dio su testimonio a través de una videoconferencia desde la cárcel, donde pasará los próximos dieciocho meses.

Edward: Eso es. Y, al igual que con Tatum, el fiscal hoy quiso dejar muy claro que, en ambos casos, las chicas solo habían consumido una o dos bebidas alcohólicas la noche de los supuestos ataques, cantidad que no es para nada suficiente para alcanzar tal nivel de intoxicación. De hecho, Rose especificó que únicamente se bebió una botella de 330 mililitros de cerveza. E indicó explícitamente quién le dio aquella bebida cuando llegó: Mike.

Bella: ¿Y cómo reaccionó Mike a las palabras de Rose?

Edward: Desde la galería del público solo podía verlo de perfil o de espaldas. Pero parecía estar comportándose como lleva haciéndolo desde el martes. Muy calmado y callado, con la mirada clavada en la persona que esté en el estrado como si le interesara mucho lo que dice. Sigue poniéndose esas gafas de pasta y estoy completamente seguro de que no son graduadas: mi madre es optometrista.

Bella: ¿Y también llevaba el pelo largo y despeinado como el martes?

Edward: Sí, parece que es la imagen que ha acordado con su abogado. Un traje caro y gafas de pega. Puede que piensen que esa abundante melena rubia y despeinada desarmará al jurado, o algo así.

Bella: Bueno, a algunos de los líderes mundiales actuales les ha servido.

Edward: El dibujante del juicio me ha dejado hacerle una foto a su ilustración y me ha dicho que podemos publicarla una vez que lo haya hecho la prensa. Se ve de forma muy clara la expresión de Mike sentado mientras su abogado, Marcus Lestrange, le hacía el contrainterrogatorio a Rose en el estrado.

Bella: Sí. Si quieres ver la ilustración, puedes encontrarla en la sección de anexos en la página web . Hablemos del contrainterrogatorio.

Edward: Sí. Fue… bastante duro. Lestrange planteó muchas preguntas invasivas. «¿Cómo ibas vestida aquella noche? ¿Te vestiste de forma provocativa a propósito?». Mientras, mostraba fotos de aquella noche en las redes sociales de Rose. «¿Te gustaba tu compañero de clase Mike Newton? ¿Cuánto alcohol acostumbras a beber normalmente?». También sacó a relucir la condena de Rose por asalto con lesiones, insinuando que eso la convertía en sospechosa. Fue, básicamente, pura difamación.

Era evidente que a Rose le estaba afectando, pero supo mantener la calma, se tomó unos segundos para respirar hondo y beber un poco de agua antes de responder a cada pregunta. Aunque le temblaba la voz. Fue muy duro ver algo así.

Bella: Me enoja muchísimo que se permita este tipo de contrainterrogatorios a las víctimas. Casi hace que el peso de las pruebas recaiga por completo sobre ellas, y no es justo.

Edward: No es justo, no. Luego Lestrange empezó a echarle en cara que no fuera a la policía al día siguiente, si tan segura estaba de que la habían violado y de quién había sido. Dijo que, si hubiera acudido en las siguientes setenta y dos horas, podrían haber confirmado con un análisis de orina si tenía o no restos de Rohypnol en su cuerpo. Algo que, según él, era debatible. Lo único que Rose fue capaz de responder es que, cuando se despertó, no estaba segura de lo que había pasado porque no se acordaba de nada. Y a continuación, Lestrange añadió: «Si no te acuerdas de nada, ¿cómo sabes que no consentiste el acto sexual? ¿O que interactuaste de alguna manera con el acusado?». Rose respondió que Mike le hizo un comentario el lunes, y le preguntó si «se lo había pasado bien» en la fiesta, porque él sí. Lestrange no la dejó descansar ni un segundo. Ha debido de ser agotador para Rose.

Bella: Esta parece ser su táctica para la defensa de Mike: socavar y desacreditar a cada uno de los testigos. Conmigo no paró de afirmar lo «oportuno» que era que le echara la culpa a Mike para que el jurado tuviera compasión de Tatum Prescott y su supuesto homicidio involuntario. Que yo formaba parte de toda esa «narrativa feminista agresiva» que he estado metiendo a calzador en mi pódcast.

Edward: Sí, parece que es el camino que quiere seguir Lestrange.

Bella: Me imagino que es el tipo de defensa agresiva que recibes si tu abogado te cobra trescientas libras la hora. Pero está claro que el dinero no es un problema para la familia Newton.

Edward: Da igual la estrategia que usen. El jurado verá la verdad.