Capítulo X: 2 de febrero, 2003

Esa mañana, la madre de Frankie se preparó para salir temprano de casa y dejó a su hijo dormir un poco más, pues no veía necesario el que despertara tan temprano, tenía una sorpresa preparada para él y no quería arruinársela. Antes de salir, escribió una nota rápida pero breve avisándole a Frankie que saldría de casa por un par de horas y que lo dejaba solo hasta entonces, hecho esto, abrió la puerta principal y salió no sin echar un último vistazo primero solo para asegurarse de que Frankie no estuviera despierto, tras eso, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro para finalmente salir de la casa.

Un par de horas más tarde, Frankie despertó y se le hizo raro no sentir la presencia de su mamá en la casa, por lo que salió de su habitación sin siquiera tomarse la molestia de cambiarse y fue a buscarla, reviso cada una de las habitaciones de la casa pero no la encontró hasta que notó un pedazo de papel sujeto con un imán en la puerta del refrigerador de la cocina, tomó aquel papel sin importarle si el imán se caía al suelo y se rompía o no, lo desdobló y leyó lo escrito en él en silencio:

Frankie.

Salí por unas horas, no puedo decirte a dónde porque

sino arruinaría la sorpresa, solo puedo decirte que volveré

tarde pero te prometo que la espera valdrá la pena.

Nos vemos luego.

Te quiero.

Luego de leer esa nota que obviamente fue escrita por su madre, Frankie volvió a doblar el papel con una pequeña sonrisa en su rostro, preguntándose qué clase de sorpresa le tendría preparada al volver a casa, puesto que no era su cumpleaños y para eso faltaban meses, pero por ahora decidió no darle importancia y dejar que todo siguiera su curso normal, dejó la nota sobre la encimera de la cocina y se preparó para comenzar el día, le tocaba ir a trabajar y no podía llegar tarde... otra vez.

Apenas llegó al set, vio a una buena parte del equipo de producción preparando lo necesario para el episodio que les tocaría grabar ese día, también pudo a un par de personas montando una tienda de campaña en el patio trasero de la casa Wilkerson preguntándose para que la necesitarían, en eso, escuchó unos pasos acercarse hasta donde estaba parado, no se le ocurrió mejor cosa que rogar mentalmente para que quien se estaba acercando no fuera su mejor amigo.

Por desgracia, el destino no se encontraba de buen humor y al parecer no estaría a su favor.

-¡Hey, Frankie!-el adolescente gruñó por lo bajo al escuchar aquella voz que conocía tan bien y que por mucho que quisiera, no podía impedir que lo hipnotizara o hiciera que su corazón rebotara ligeramente contra su caja torácica cada vez que la escuchaba. Lentamente se volteó y abrió los ojos encontrándose de frente con Justin quien lo observaba con esa sonrisa tonta que caracterizaba a su personaje-creí que hoy vendríamos juntos y como no viniste a mi casa tuve que ir solo al set, hace dos horas que estoy esperándote… quiero decir, todos estábamos esperándote ¿dónde estabas?-

-Lo siento, me quedé dormido un poco más-respondió Frankie-supongo que lo necesitaba, por eso ni recordé que debía ir por ti. En fin ¿podrías explicarme que está pasando? ¿por qué están instalando una tienda en el patio de la casa?-

-Oh, eso. Bueno, están preparando todo lo necesario para el episodio que vamos a grabar hoy-respondió Justin.

-Eso ya me di cuenta, lo que me interesa saber es porque colocaron una tienda de campaña en el patio ¿quién va a quedarse ahí?

-Ah, pues… ¿no es obvio? ¿no recuerdas lo que estuvimos ensayando en el guion? Tú vas a quedarte ahí.

Ahí fue que recordó lo escrito en el guion que le fue entregado, y el cual estuvo memorizando para ese día. Si mal no recordaba, en esa trama en específico, a su personaje le tocaría dormir en una tienda en el patio de la casa debido a que no solo Francis y Piama se encontraban de visita sino que también aparecería Cloris, la anciana actriz que interpreta a la abuela Ida.

-¡Cierto! ya lo había olvidado-exclamó Frankie apenas salió de su trance y que todos aquellos recuerdos de cuando ensayaban el guion invadieran su mente su mente como millones de fotogramas o flashes incandescentes-tan solo no entendía bien la razón-

-Bien, ahora que lo entendiste, tienes que ir a cambiarte-le dijo Justin a su amigo, de nuevo lo miró ladeando la cabeza ligeramente en confusión-¿qué estás esperando? tenemos que hacer la secuencia de apertura y aún nos queda un último ensayo antes de empezar-

-Sí, sí. Es verdad, ya mismo iré a prepararme, lo siento.

Tras decir eso, Frankie se fue corriendo a su camerino a cambiarse de ropa para salir en la escena que debía hacer con Justin mientras que su amigo no pudo evitar reírse levemente ante la torpeza del otro chico al que acababa de ver alejarse corriendo de un modo un tanto apresurado.


Dentro de la casa Wilkerson, durante la fría secuencia de apertura del episodio, Frankie y Justin [interpretando a Malcolm y Reese] están sentados en el sofá de la sala, Malcolm se encuentra leyendo un periódico, luego le muestra a Reese algo gracioso que vio allí.

-Mira esto-dijo Malcolm mostrándole a su hermano una viñeta del periódico.

-¿Qué dice?-preguntó Reese sin entender lo que su hermano menor quería que viera.

-Sólo léelo, es divertido.

-Yo no leo-respondió Reese-a menos que sea absolutamente necesario para la escuela, de otra forma siento que ellos ganaron-

-¿Nunca lees el periódico?

-No.

-¿Ni siquiera los cómics? Por ejemplo, Peanuts.

-No.

-¿Hablas en serio? ¿nunca has leído Peanuts?-preguntó Malcolm sin poder creer lo que estaba escuchando.

-Uh-uh.

La escena cambia hacia el patio delantero de la casa donde Malcolm está agachado sosteniendo un balón de futbol americano en el suelo. Después de darse cuenta de que su hermano nunca ha leído "Peanuts", Malcolm planea engañar a Reese con la clásica broma del balón de fútbol.

-¡Adelante! prometo que lo sostendré-dijo Malcolm y Reese comienza a correr en dirección al balón.

Día I.

El episodio comienza con una captura al patio trasero donde Malcolm duerme en una tienda de acampar, o al menos eso estaba haciendo hasta que su mamá lo llama nuevamente para entrar a desayunar. En ese momento, Malcolm se levanta del saco de dormir para hablarle al público como suele hacerlo.

-Francis y Piama vinieron de visita mientras la abuela está aquí. Ocho personas, siete espacios para dormir ¿adivinen quien se lleva la peor parte?-dijo Malcolm obviamente refiriéndose a sí mismo- supongo que esta es mi recompensa por estar en la biblioteca cuando pidieron un voluntario-

-¡Malcolm, esta es tu última oportunidad!-exclamó Lois llamándolo por última vez esa mañana.

-Tengo que entrar. El desayuno se ha convertido en la mejor parte del día-dijo Malcolm mirando a la cámara por última vez, trató de ir a la casa para poder desayunar, pero el cierre de la tienda está atascado. La escena cambia de lugar a la cocina de la casa Wilkerson donde los demás integrantes de la familia están desayunando, Francis y Ida están discutiendo entre ellos sobre la forma correcta de untar mantequilla en las tostadas.

-No puedo creer lo que estoy escuchando ¿estás loca o simplemente eres malvada?-dijo Francis enojado.

-¡Los lobos deberían morderte la garganta!-exclamó la abuela Ida.

-¿Qué clase de idiota pone mantequilla en sus tostadas de esa manera? ¡todos saben que es de adentro hacia afuera!-dijo Francis tomando una tostada y le hace una demostración a su abuela.

-Ven a hablarme de tostadas cuando te crezca un poco de pelo en los pantalones-respondió Ida-estúpido animal, se cree que sabe de pan-

-Mamá ¿podrías pasar las papas, por favor?-preguntó Lois en su mejor tono tranquilo y amable.

-Creo que ya has tenido más que suficientes papas-contestó Ida-¿o la silla tiene que romperse antes de que dejes de comer?-

Lois no dijo nada más y solo siguió comiendo en silencio desde su lugar en la mesa, en eso, Francis desvió la mirada hacia Piama, quien estaba sentada junto a él.

-Te dije que mi familia era peor que la tuya-le dijo a su esposa.

-¿Bromeas? Mi abuelo le cortó el meñique a nuestro lechero por traernos solo el dos por ciento-le dijo Piama.

-¡Hey! Mamá, la abuela acaba de robarme el tocino-protestó Reese.

-Reese, este es el último día de la abuela aquí. Si ella quiere tu tocino, deja que lo tome-respondió Lois desde su lugar.

-Bebé llorón-murmuró Ida. Hal aparece en la cocina cargando las bolsas de Ida.

-Bien, Ida. Me adelanté y preparé todo el equipaje por ti, hay que irnos.

-El autobús no sale hasta dentro de tres horas-

-Sí, pero, eh… podría haber un desfile, nos podría llevar todo el día atravesar el tráfico-insistió Hal, justo en ese momento, Malcolm llega a la cocina apenas logró abrir la entrada de su tienda colocada en el jardín trasero.

-Genial ¡apenas hay comida de sobra!-se quejó una vez que entró en la cocina.

-Bueno, debiste haber venido cuando te llame-dijo Lois, Malcolm estuvo a punto de decirle que lo que pasó con el cierre de la tienda no fue su culpa pero luego decidió que discutir eso con su madre no sería más que un caso perdido por lo que no dijo nada.

Después de que termino el desayuno, todos estaban reunidos en la puerta principal de la casa listos para despedir a Ida.

-Llama en cuanto llegues a casa, mamá-dijo Lois.

-Te extrañaremos-dijo Dewey.

-Hasta el pequeño miente-dijo Ida sin creer ni una sola palabra de lo que sus familiares decían, y sin perder más tiempo, se dirige a la puerta. En eso, Lois se percata de algo que no debería estar afuera.

-Reese, te pedí que rastrillaras esas hojas-exclamó Lois.

-Estoy en eso, espero a que las demás hojas caigan primero-respondió Reese.

-No retrasemos a la abuela con esta discusión innecesaria ¿de acuerdo?-intervino Hal.

-Claro, no puedo esperar para que me eches de tu casa-dijo Ida con cierto deje de sarcasmo-obligar a una anciana a…-

De repente, Ida se resbala al pisar una hoja de árbol suelta y cae al suelo fracturándose la clavícula para el horror de todos los presentes.

-¡Mamá!-exclamó Lois.

Más tarde, Malcolm está de nuevo en su tienda haciendo su tarea mientras lucha por mantener los libros en su regazo y tiene que sostener la tapa de un bote de basura para evitar que un rociador lo moje, cuando, la entrada de la tienda se abre y Francis se asoma.

-La abuela ha vuelo, mamá quiere que la ayudes a desempacar-le dijo Francis a su hermanito.

-Esto es increíble, todo es culpa de Reese-le respondió Malcolm quejándose y sin dejar de sostener sus libros de la escuela con una mano-si tan solo hubiera limpiado el patio como se suponía que debía hacerlo, nada de esto habría sucedido-

-Malcolm, se resbaló con una hoja, solo una diminuta hoja-respondió el joven haciendo énfasis en aquellas palabras, mientras habla, Malcolm sostiene la tapa del bote de basura contra uno de los costados de la tienda produciendo un ruido metálico al chocar el agua contra éste-no me sorprendería si se rompió la clavícula a propósito solo para poder quedarse aquí y atormentarnos-

-Y yo soy el que sufre. Estaba tan cerca de dormir en la casa otra vez ¡ya estoy olvidando como se siente dormir en una cama!

-¿De qué te quejas? Yo fui el único que tuvo que llevarla al auto con el vestido por encima de las caderas-dijo Francis mientras se señalaba a sí mismo-me quedé ciego por casi… ¡quince minutos!-

Mientras tanto, en la habitación de Lois y Hal, Reese está frente a la computadora, Dewey entra y Reese rápidamente se da la vuelta para ocultar lo que sea que haya en el monitor encendido.

-Oh, solo eres tú-dijo Reese al ver a Dewey de pie en la habitación.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó el menor viéndolo fijamente.

-Todos me culpan por lastimar a la abuela, y tengo una idea para animarlos.

-¿Qué vas a hacer?

-No sé si pueda confiar en ti-dijo Reese mirando a su hermanito con el ceño fruncido.

-Vamos, puedes confiar en mí.

-Hmm… te diré que, golpéate en la cara-Dewey obedece, se da un puñetazo en la cara y cae al suelo-ok, estás dentro. Lo primero que debes hacer es enseñarme como se enciende esta cosa-

En la cocina, la familia estaba cenando junta, Ida tiene que ser alimentada por Lois debido a que usa un casco con varillas de metal para ayudarla a sanar.

-Tus dedos son demasiado gordos-se quejó Ida mientras Lois intentaba meter una pieza de pollo a través de las varillas del casco sin éxito-¡¿quién tiene los dedos así?! ¡estoy perdiendo el apetito con solo mirarlos!-

-Ella puede alimentarse sola, Lois-le dijo Hal mirando a su esposa desde su lugar en la mesa de la cocina.

-Yo no pedí esto ¡esto es tu culpa!-exclamó Ida señalando a Hal acusadoramente, éste rodó los ojos y siguió comiendo-¡mantienen el jardín como una jungla! Y las escaleras ¿quién construye una casa con escaleras? ¿creen que son mejores que los demás?-

Por otro lado, Francis y Piama continúan con su conversación sobre cual familia es peor mientras se escucha como Ida comienza a quejarse de las deficiencias de la familia.

-¿Y bien?-le preguntó Francis a su esposa esperando a que ella admitiera que su familia era peor.

-Mi familia sigue siendo mucho peor, mi madre fingió un cáncer de estómago para que ella no obtenga la custodia-respondió la joven.

-Suele pasar.

-Solo usa tu lengua como palanca-le dijo Lois a Ida mientras trataba de alimentarla otra vez.

-¡Basta! Hay mejor comida en el campamento de refugiados-exclamó Ida con cierto tono de hartazgo y frustración.

-Vaya, todo el mundo está de mal humor hoy, eso es terrible-comentó Reese sin pensarlo siquiera-si tan solo hubiera alguna forma de alegrarlos a todos-

-Tranquilo-le dijo Dewey a su hermano, en eso suena el timbre de la casa.

-Yo abro-dijo Piama levantándose de su lugar para ir a abrir la puerta pero Ida se le adelantó.

-Es para mí.

-Espera, mamá. Déjame ayudarte-dijo Lois. En eso, Malcolm entra con arañazos en la cara y se percata de que su familia está comiendo una vez más sin él y sin siquiera avisarle.

-¡¿Están cenando?! Nadie siquiera me avisó.

-¿Qué le pasó a tu cara?-preguntó Reese notando las heridas de su hermano menor.

-Un búho voló a mi tienda. Si hubiera sabido que me estaba perdiendo la cena, habría tomado la serpiente que llevaba en su pico-respondió Malcolm.

-¿Sí?-dijo Lois abriendo la puerta principal de la casa a un hombre que aparentaba ser un repartidor de pizzas.

-¿Es esta 1233…?-preguntó el supuesto repartidor, pero Ida lo interrumpió antes de que pudiera terminar de hablar.

-Adelante, es de ella-respondió Ida, después de que ella lo lleva con Lois, el repartidor de pizzas se revela a sí mismo como un mensajero y le entrega unos documentos legales.

-Aquí tienes.

-¡¿Qué estás esperando?! ¿una propina? ¡sal de aquí!-exclamó Ida echando al mensajero, Lois lee uno de los tantos papeles que le fueron entregados.

-¡¿Nos vas a demandar?!-exclamó Lois al darse cuenta de lo que acababa de pasar.

-Bueno, tu ganas-le dijo Piama a Francis, admitiendo finalmente que su familia era mucho peor que la suya.

De vuelta en la habitación de Hal y Lois, luego de enterarse de que Ida planea demandarlos, Hal está furioso, la abuela Ida está sentada en la cama intentando encender un cigarrillo mientras Hal y Lois la confrontan, Francis y Piama quienes están también en la habitación, observan la escena.

-¡¿Nos estás demandando?!-exclamó Hal con un tono de voz alto y aún enojado.

-Hal, baja el volumen, los chicos están en la casa-le dijo Lois intentando calmarlo.

-No seas tan dramático, estoy demandando a la compañía de seguros-respondió Ida quien seguía intentando encender su cigarrillo sin éxito.

-¡Nuestra compañía de seguros!-exclamó Hal aún furioso con la anciana.

-¿No creen que no tenga un caso? ¿no creen todo el dolor que he sufrido? He sufrido en silencio durante años.

-¡Vieja bruja inútil miserable y sedienta de dinero!-exclamó Francis igual de furioso que su padre, pero Ida ni se inmutó ante los insultos de su nieto mayor.

-Sigue hablando así, chico rudo. Podría demandarte también-le dijo Ida con un tono de voz entre intimidante y amenazador.

-Muy bien ¡todos cálmense! Mamá, por favor, piensa en lo que estás haciendo-le dijo Lois a su madre queriendo convencerla para que retire los cargos-¡estás demandando a tu propia hija!-

-No quiero hablar más de eso-contestó Ida al tiempo que se levantaba de la cama-deja que los abogados se encarguen-

-¡¿Abogados?! ¡No tenemos un abogado!

-Bueno, mejor consigan uno-respondió Ida y tras decir eso, se retiró de la habitación dejando ligeramente boquiabierto y en shock a Hal.

-¡No puede salirse con la suya!-exclamó Hal apenas logró salir de su trance-¡ya fue suficiente! la echaré a la calle con casco y todo-

-¡Hal, no! ella es mi madre-lo detuvo Lois al borde de las lágrimas-un retorcido y horrible monstruo, pero es mi madre-

-¿Porqué mejor no matamos a esa vieja bruja?-preguntó Francis queriendo aportar una sugerencia para deshacerse de Ida.

-Ok ¡detente ahora mismo! Y nadie le vaya a contar algo de esto a los chicos-intercedió Lois.

-¿Te refieres a lo de matarla?-preguntó Hal confundido.

-No, Hal. Me refiero a lo de la demanda-respondió Lois, en eso, comenzó a sentir nauseas-oh, creo que me voy a enfermar-

-Lo sé, me siento de la misma manera-le dijo Hal a su esposa; no obstante, esto no ayudó en mucho.

-No, creo que de verdad voy a vomitar-dijo Lois, rápidamente va corriendo al baño y Hal la sigue.

Día II.

Al día siguiente, Hal y Lois están sentados en el consultorio del doctor, la canción "I Just Called To Say I Love You" de Stevie Wonder suena de fondo mientras el doctor habla con ambos.

-Bueno, creo que he descubierto porque te sientes tan mal, Lois-habló el doctor mirando a la pareja frente a él-estás embarazada-

Hal y Lois intercambian miradas.

-¿Embarazada?-dijo Lois sin poder creérselo.

-Felicitaciones-exclamó el doctor quien nota las expresiones en las caras de Hal y Lois y se ríe-esta es la mejor parte de mi trabajo, ver las miradas en los rostros de las personas cuando les doy la buena noticia-

-Esto es… fantástico-murmuró Hal quien estaba tan sorprendido como su esposa o quizás más.

-Muchas gracias, doctor. ¿Está cien por ciento seguro? porque sería terrible si estuviera equivocado de alguna forma ¿qué tal si mi historial se cambió con el de otra persona?-preguntó Lois.

-No, es su historial. Se lo aseguro-respondió el doctor.

-¿Podría hacer que nuestra felicidad sea completa y volver a chequear todo de nuevo?-preguntó Hal con un poco de ansiedad en la voz.

-Sí, tome tantas muestras de sangre como sean necesarias-insistió Lois arremangándose su camisa rosa y la blusa gris que llevaba debajo de ésta-solo para estar seguros, no queremos que nos quite nuestro sueño.

-Relájese, estoy absolutamente seguro-le volvió a insistir el doctor-felicitaciones-

Luego de decir aquello, el doctor salió de su consultorio, Hal y Lois se abrazan aprovechando que ahora estaban solos y se echan a llorar sabiendo que la llegada de un nuevo bebé solo empeoraría más la situación económica de la familia... bueno, mucho más de lo que ya estaba.

-¡Oh, dios. Esto es horrible!-exclamó Hal llevándose las manos a la cara para finalmente abrazar a Lois.

-¡Ah! esto no puede estar bien ¡debe ser algún tipo de error!-dijo Lois dándole unas palmadas en la espalda a su esposo.

-¿Qué vamos a hacer?-preguntó Hal con desesperación.

-¡No lo sé, no podemos mantener a los hijos que ya tenemos!-respondió Lois un tanto alarmada.

-Si este bebé es la mitad de malo que el último que tuvimos ¡estamos arruinados!

-Oh ¡esto tiene que ser algún tipo de broma cruel!

-Terrible ¡simplemente terrible!-pronunció Hal, luego de unos segundos de silencio preguntó-¿estás tan excitado como yo?-

-¡Hal!-gritó Lois sin poder creer el descaro de su esposo, rápidamente ambos se separan.

De vuelta en la casa Wilkerson, los chicos, Francis y Piama están sentados en el sofá viendo "Los Picapiedra" en la televisión de la sala mientras la abuela Ida se encuentra en el baño.

-¡Ya terminé de hacer mis asuntos!-gritó Ida desde el baño, los chicos intercambian miradas-no me pueden engañar ¡sé que están ahí!-

-Ok ¿de quién es el turno?-preguntó Francis.

-No es mi abuela-respondió Piama en un intento por liberarse de esa tediosa tarea.

-Bien-Francis toma un block de hojas y un bolígrafo-estoy pensando en un número…-

-Espera un minuto-lo interrumpió Malcolm-solo estás escribiendo el número para que le toque a uno-

-¡Uno! Eso es, es tu turno-le dijo Francis a su hermanito.

-Diviértete-dijo Dewey.

-Adelante, Malcolm-dijo Reese.

-¡Esto es tan injusto!-protestó Malcolm-¡ni siquiera vivo aquí!-

-¡Cuánto más esperes, peor se pone!-gritó Ida desde el baño.

-¡Los odio a todos!-exclamó Malcolm quien tras decir eso se levantó del sofá y se dirige al baño.

-¿Sabes?-dijo Francis ahora mirando a su esposa-mis padres no volverán a casa por otra media hora-

-Estás bromeando-respondió ella.

-Vamos, me estoy volviendo loco-dijo Francis y la besó.

-Está bien-dijo Piama ahora convencida.

-Oigan, chicos. Voy a ir a mostrarle sus posters a Piama en la habitación por un buen rato-avisó Francis, en realidad aquello no era más que un pretexto para que él y su esposa pudieran tener un poco de intimidad.

-Buena idea-dijo Reese sin captar la indirecta de su hermano mayor.

-Diviértanse-les dijo Dewey inocentemente. Luego de que Francis y Piama se retiran de la sala, él y Reese se ponen a trabajar en su plan y sacan un paquete escondido bajo los cojines del sofá-¡creí que nunca se irían!-

-¡Dímelo a mí! bien, sigue intacto. Voy a buscar el papel de regalo y tu escribes la tarjeta-dijo Reese quien acto seguido saca la tarjeta dentro de sus pantalones y se la entrega a Dewey quien parece asqueado.

En la habitación de los chicos, Francis bloquea la puerta con una silla para que nadie venga a interrumpir lo que él y Piama estaban a punto de hacer.

-¿No hay seguro?-preguntó Piama al ver que su esposo bloqueó la puerta de la habitación con una silla.

-¿Con mis hermanos? Hace unos meses recuperaron la puerta.

Sin perder más tiempo, ambos comienzan a besarse desesperadamente como si fueran a morir el día de mañana o algo parecido, pero Piama detiene a Francis antes de que puedan hacer algo más.

-Espera, Francis. Esto se siente raro, hacerlo en la habitación de tus hermanos-dijo Piama sintiéndose incómoda.

-Hey, no te preocupes. Está habitación está bien, he traído a muchas chicas aquí-comentó Francis.

-Detente mientras puedas-le dijo Piama seriamente, no obstante, Francis hizo caso omiso a su esposa y continuaron besándose, esta vez incluyendo sus lenguas.

-Así está bien-ambos se separan tras oír a Ida gritar desde el baño que se encontraba junto a la habitación-¡nadie va a comer de ahí!-

-Ok, tal vez no sea buena idea hacerlo aquí-dijo Francis, éste se dirigió a la puerta con Piama para quitar la silla y salir de la habitación, ya tendrían otra oportunidad para poder estar a solas.

Y al parecer no tendrían que esperar mucho para tener otra oportunidad, esa noche, en la habitación de Hal y Lois, Ida está sentada en la cama viendo la televisión. Hal y Lois se acercan para hablar con ella, contarle la noticia y preguntándose si reconsideraría retirar la demanda.

-Mamá, tenemos que hablar-dijo Lois-acabamos de recibir noticias interesantes del doctor-

-Sí, eh, son muy buenas noticias-le siguió Hal-bueno, una especie de buenas noticias, noticias extremadamente buenas-

-Estoy embarazada.

-Estás bromeando-dijo Ida sin creer lo que su hija acababa de decirle.

-Creéme, estamos tan sorprendidos como…-dijo Lois quien desvió la mirada hacia Hal y de nuevo a su madre-tan sorprendidos como tú. ¿Sabes? ya estamos al límite financieramente hablando, y obviamente otro bebé hará las cosas aún más difíciles para nosotros-

-Sí, así que, a raíz de eso y de la carga que nos impondrá ¿no crees que ciertas acciones deberían ser reevaluadas?-sugirió Hal rogando porque Ida cambiara de opinión y retirara su demanda contra ellos por el incidente en la entrada de la casa.

-Sí, sí, por supuesto-respondió Ida, Hal y Lois suspiraron aliviados pensando que quizás habían logrado convencerla; no obstante, no obtuvieron la respuesta que esperaban-deberían poner un límite-

-¡¿Qué?!-exclamó Hal.

-¡Mamá!-protestó Lois al escuchar aquellas palabras salir de la boca del horrible monstruo de corazón gélido que era su madre.

-Es por tu propio bien. No puedes mantener las piernas cerradas por veinte minutos, al menos sigue un buen consejo cuando lo oyes.

Más tarde esa noche, Malcolm se encontraba de vuelta en su tienda preparándose para dormir otro día más allí.

-Dormir es lo único que hace que mi vida valga la pena-dijo Malcolm desviando la mirada hacia la cámara-al menos puedo soñar que estoy en un lugar decente-

Justo cuando estaba a punto de dormirse, la entrada de la tienda se abre, y Francis y Piama entraron en ella.

-Oye, Malcolm. Necesitamos que nos prestes la tienda durante aproximadamente una hora-le dijo Francis a su hermanito, claramente no le explicaría los motivos de porque la necesitaba.

-Dos horas como mínimo-dijo Piama detrás de su esposo.

-¡¿Qué?! ¡¿porqué?!-preguntó Malcolm sin captar del todo lo que estaba sucediendo, y se suponía que él era el cerebrito de la familia.

-No es asunto tuyo, solo la necesitamos-respondió Francis.

-¡No! ya es bastante malo que te echen de la casa ¿y ahora quieres quitarme el único lugar que tengo con solo un pequeño pedazo de privacidad?-protestó Malcolm, Francis solo se limitó a rodar los ojos-Olvídalo, busca tu…-fue interrumpido al sentir un puñetazo de parte de su hermano mayor-¡ow!-

-Gracias, en serio.

-¡Espero que estés feliz!-exclamó Malcolm apenas salió de la tienda para dejarle mas espacio a Francis y Piama-¡obligas a tu propio hermano a salir en la noche en ropa interior!-

-Lo olvidaba, vamos a necesitar esto-dijo Francis quitando la manta que Malcolm llevaba en las manos, luego de eso, cerró la entrada de la tienda para que así pudiera tener sus preciadas dos horas de intimidad con su esposa.

Día III.

Luego de ver cómo Christopher lo echó (literalmente a golpes) del único lugar donde dormía todo para que él y su compañera Emy, tuvieran un momento de intimidad aunque sea por un par de horas, Frankie decidió que ya había tenido suficiente. Tenía que convencer a alguien para cambiar de lugares aunque fuera solo por una noche, ya no podía seguir durmiendo en una tienda de campaña instalada en el patio trasero de la casa, además de que en parte su espalda dolía por no tener nada mullido donde apoyarla, excluyendo las mantas y una bolsa de dormir.

Pensó y pensó con quién podría intentar cambiar de lugar por tan solo una noche para intentar dormir en un lugar más o menos decente, estaba claro que si le preguntaba a Cloris no se lo permitiría, Erik probablemente lo presionaría para que le dijera que estaba sucediendo entre él y Justin a cambio de intercambiar lugar con él para poder dormir… Justin ¡eso es! y justo ahora se le venía el nombre de su amigo a la mente, quizás él si le dejaría dormir en la habitación por esa noche. Así que fue a buscarlo para poner en marcha su plan; no obstante, apenas lo vio y le contó todo, no recibió la respuesta que esperaba, al parecer Justin no solo no quería cambiar de lugares con él por una noche sino que se negaba rotundamente a hacerlo, lo que terminó molestando a Frankie porque no veía la razón para dejar pasar esa oportunidad.

-¿Qué diablos te pasa? ¡¿qué fue lo que te hice?! ¡no puedo ver por qué no quieres cambiar de lugar conmigo solo una noche!-se quejó Frankie tras escuchar que su mejor amigo rechazó su oferta de pasar solo una noche dentro de la tienda colocada en el patio trasero de la casa para poder dormir en paz en la habitación.

-Bueno, que mala suerte. No voy a cambiar de opinión, mi respuesta sigue siendo no, no importa lo que hagas o lo que digas para tratar de convencerme- Justin simplemente respondió encogiéndose de hombros.

Esas palabras solo molestaron aún más al otro actor, pues, al parecer, ni siquiera era consciente de lo que le había hecho a su amigo más cercano para merecer tal trato.

-¿Sabes qué? ¡eres un completo idiota! ¡he estado durmiendo en esa maldita tienda por casi toda una semana! estoy empezando a olvidar cómo se siente dormir en una cama-le dijo Frankie-por favor, por favor, solo cambia de lugar conmigo por una noche ¡solo una noche! no te estoy pidiendo mucho... si quieres... si quieres podemos negociarlo ¿qué dices?-

Justin no respondió, en lugar de eso, solo le dio a su amigo una mirada pensativa, por un lado, era más que claro que Frankie tenía buenas intenciones sobre querer cambiar de lugar para que pudiera dormir cómodamente, pero por otro lado, no tenía otra opción, debía mostrarle algo de frialdad y firmeza, demostrarle que haga lo que haga, no iba a ceder, no después de la traición que cometió Frankie.

-Lo siento, no es mi problema-dijo el adolescente después de pensarlo detenidamente-además, no tienes nada que yo quiera-

-¡¿De qué estás hablando?! mira, no tengo idea de a qué te refieres, idiota, pero juro que no voy a dejar que te salgas con la tuya ¡te haré pagar por esto!-dijo Frankie en un tono de voz casi amenazante pero su amigo no se vio intimidado, al fin y al cabo lo conocía demasiado bien como para darse cuenta de que a veces sus amenazas no iban demasiado lejos, excepto en los momentos en que estaban grabando.

-Oye, ¿cómo puede ser esto mi culpa? además, sabes perfectamente lo que hiciste-le dijo Justin con un tono de voz amargo, en ese instante, Frankie se quedó en silencio y algo había hecho "click" en su mente al recordar la conversación que había tenido con Reagan sobre como su mejor amigo los había visto besarse y eso era lo único que necesitaba para darse cuenta de lo que le había hecho a Justin, claro, nunca lo iba a admitir en voz alta así que siguió fingiendo que no sabía de qué estaba hablando su amigo.

-Vamos, solo cambia de lugar conmigo-suplicó Frankie tratando de convencerlo por última vez.

-No-dijo Justin-y deja de tratar de convencerme ¡porque no vas a ganar!-

Viendo que ha sido derrotado, Frankie caminó hacia el garage y se subió a la parte trasera de la van familiar para poder dormir. Bueno, al menos estaré mejor que en la tienda, pensó. No pasaron más que unos minutos cuando despertó al escuchar unos pasos dirigiéndose hacia la van, pudo ver cómo alguien se subió en ella y rompió en llanto.

-¡Oh no! ¡¿porqué yo?! ¡no! ¡¿porqué?! ¿porqué? ¿porqué? ¿porqué? ¿porqué? ¡¿porqué?! ¡¿porqué?!

Frankie pudo reconocer a quién le pertenecía esa voz angustiante desde su lugar en la parte trasera de la van y se da cuenta de que se trata de Bryan, por lo que se vio obligado a escuchar el colapso emocional del pobre hombre sin tener idea de que es lo que estaba pasando. Es más, al no tener idea de que estaba pasando, no podía hacer nada para ayudarlo o al menos darle un consejo útil.

Día IV.

A la mañana siguiente, Frankie volvió a entrar en la tienda una vez que el momento de intimidad entre Christopher y Emy acabó. Estaba dormido cuando, en eso, un insecto se metió en su boca, se ahoga y se sienta para ver a la cámara mientras retoma su rol como Malcolm.

-Muy bien. De verdad ya estoy harto de esto, nadie debe saber que un escarabajo sabe mejor que una luciérnaga-dijo Malcolm mirando a la cámara instalada en la tienda.

La escena cambia a la cocina de la casa Wilkerson en otra mañana como todas las demás, con la excepción de que ahora todos los integrantes de la familia estaban reunidos en la mesa desayunando diminutos hotcakes.

-¿Puedo comer más?-preguntó Reese observando con algo de pena el diminuto hotcake que había tomado de su plato.

-Ya comiste diez, Reese. No seas un cerdo-respondió Hal cortando su propio hotcake a la mitad y llevándoselo a la boca-necesitamos ahorrar cada centavo que podemos-ve cómo Dewey se sirve jugo de naranja en su vaso mientras la abuela Ida está de nueva cuenta intentando encender un cigarrillo-Dewey, ten cuidado con el jugo de naranja, esa cosa no crece en… espera ¡si lo hace! aun así ¡¿por qué es tan endemoniadamente caro?!-

-Sí, Dewey, no querrás ser codicioso-dijo Francis desde su lugar junto a Piama-un codicioso, conspirador anciano que no tiene ni una pizca de decencia en todo su cuerpo-

-¿El vándalo hablando de decencia?-exclamó Ida con sarcasmo para luego echarse a reír con el cigarrillo aún apagado en la boca-qué divertido-

-¿Por qué eso es divertido?-preguntó Dewey con curiosidad.

-Métete en tus propios asuntos-respondió Ida.

-Está bien.

-Hal, necesito hablar contigo sobre, uh… la cosa-dijo Lois asomándose desde el pasillo que daba a la cocina donde el resto de la familia estaba desayunando.

-¿Qué cosa? ¿la primera cosa o la otra?-preguntó Hal, Lois lo mira fijamente por lo que Hal se levanta con algo de torpeza de su silla y se van a la habitación.

-¿Ellos sabrán sobre la cosa?-preguntó Reese a su hermanito apenas sus padres se retiraron a su habitación para hablar en privado.

-Cállate-le dijo Dewey temiendo que su hermano pudiera echar a perder todo su plan para animar a la familia-probablemente sea una cosa diferente-

Los problemas de la familia se agravian cuando Ida contrata a un abogado sin escrúpulos, Lois descubre que los pagos del seguro de la familia se triplicaran si Ida gana la demanda. Intenta mantener viva la esperanza de que su madre tenga aún una pizca de decencia, pero Ida pide una declaración. Malcolm quiere entrar a la casa pero Lois le dice que no puede pasar, éste se molesta aún más por ser el único que es maltratado mientras los demás están adentro. Lois le informa que Francis y Piama se llevaron a Reese y Dewey a jugar mini golf antes de dejarlo fuera de la casa una vez más.

-Señor, solo necesitamos que diga su nombre…-dijo el abogado de Ida pero es interrumpido por el ruido de un cristal rompiéndose.

Incapaz de soportar más maltratos y que lo dejen afuera, Malcolm rompe la ventana de la cocina para poder entrar.

-Lamento que haya tenido que hacer eso, pero no tenía otra opción-dijo Malcolm-sigo siendo un miembro de esta familia ¡no me importa cuánto intenten olvidarlo! ¡y tengo derecho a saber que está pasando aquí!-

-¡Malcolm, esto no te concierne!-sentenció Lois.

-¡Sí, lo hace! ¡algo realmente extraño está sucediendo en esta casa! ¡y todo lo que pido es la cortesía de no ser tratado como un idiota!

-Bueno ¡tu malvada abuela nos está demandando!-dijo Hal.

-¿Escuchaste eso? me dijeron malvada-dijo Ida al abogado haciéndose la victima-quiero que quede anotado en el expediente-

-Bien, entonces nos está demandando, no tienen porque ocultarme eso-dijo Malcolm quien se toma con calma la noticia, puesto que no le sorprende lo despiadada que su abuela podía llegar a ser-es horrible, pero todo lo que ella hace es horrible. No hay razón…-

-Y tu madre está embarazada-continuó Hal. Apenas dio a conocer que Lois está embarazada otra vez, Malcolm finalmente estalla y la crítica por ser tan estúpida.

-¡¿EMBARAZADA?! ¡¿ESTÁS LOCA?! ¡ESO ES LO MÁS TONTO QUE HE ESCUCHADO! ¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO?! A TODOS NOSOTROS ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO?!

-¿Todo en orden?-preguntó Francis quien acababa de volver a la casa con su esposa y sus dos hermanos-los mantuve alejados todo el tiempo que pude pero diez dólares no alcanzan para comprar todo un lote de mini golf-

-¿Tú sabias sobre esto y no nos lo dijiste?-preguntó Malcolm apenas su hermano mayor entró en la casa.

-¿Decirnos qué?-preguntó Dewey confundido, en eso, se oyen bocinazos desde la calle.

-¡Ya están aquí!-exclamó Reese emocionado, sin perder más tiempo salió corriendo tras ver un camión estacionarse en la entrada delantera de la casa.

-Tal vez deberíamos tomar un descanso de cinco minutos-sugirió el abogado.

-No te pago por descansar-le dijo Ida. Suena el teléfono de la cocina y Hal va a contestar.

-Mamá me hizo prometer que no te lo diría. Por alguna razón, estaba tratando de proteger a la abuela-le dijo Francis a su hermanito.

-¡¿Qué tiene que ver la abuela con que mamá esté embarazada?!-preguntó Malcolm sin entender a lo que se refería su hermano mayor cuando claramente la situación que se estaba desarrollando en ese momento era otra.

-¡¿QUÉ?!-exclamó Francis furioso.

-¿Estás embarazada?-le preguntó Piama a su suegra sin poder creerlo.

-¡Noooo!-gritó Dewey enojado.

-¡¿Van a tener otro hijo?! ¡¿qué les pasa a ustedes dos?!-dijo Francis aún furioso por enterarse de semejante noticia-¡ya tienen bastantes problemas!-

-¡No puedo creerlo chicos! ¿así es como reaccionan a tan maravillosa noticia?-gritó Lois-¡esto es una bendición! ¡deberían avergonzarse de ustedes mismos!-

-Psst…-la llamó Hal desde el cuarto de lavado-necesito hablar contigo-

-¿Qué?-dijo Lois yendo al cuarto de lavado donde se encontraba Hal.

-Bueno, tendremos que preocuparnos porque nuestras premisas del seguro aumenten ¡porque acaban de cancelar nuestra póliza!

-¿De qué hablas?

-Dijeron algo sobre demasiados pagos atrasados, algún tipo de laguna financiera. El punto es, lo que sea que obtenga tu madre ¡lo tendremos que pagar de nuestro propio bolsillo!

-¡Oh, dios mío!-exclamó Lois ¿es que acaso no podía ponerse peor? En eso se escucha el sonido de un camión retrocediendo al patio trasero de la casa. Reese regresa corriendo con una caja de regalo en las manos.

-¡Tengo buenas noticias!-dijo Reese-¿saben que todos han estado deprimidos aquí últimamente? bueno, estaba pensando "¿qué podría hacer para animarlos a todos?" y entonces me di cuenta, era la cosa más obvia del mundo ¡compre una piscina! Y lo mejor es que no debemos pagarla hasta dentro de seis meses-le entrega el regalo a Lois-es una balsa inflable con portavasos incluido, están montando la piscina ahora mismo. Ah, y no me lo agradezcan, Dewey también participó-

-¡Está mintiendo!-dijo Dewey queriendo demostrar su inocencia en todo el alocado plan de su hermano por querer animar a la familia.

-¡¿Huh?!-Reese miró a su alrededor dándose cuenta de que nadie estaba feliz con su sorpresa y que algo definitivamente estaba mal, solo que no podía descifrar que era-¡¿qué está pasando?!-

-¡Mamá está embarazada!-exclamó Malcolm, lo que hizo que la mente de su hermano tuviera un "click".

-¡¿Qué?! ¡no pueden hacer eso! ¿sabes lo peligroso que es tener un bebé y una piscina?

-¡Está bien, suficiente! chicos, vayan a su habitación ¡ahora mismo!-les ordenó Lois furiosa no sin antes dirigirle una mirada amenazante a Reese-y tu ¡saca ese camión de mi patio trasero!-

Los tres chicos y Francis lucen infelices apenas se retiran de la cocina y se dirigen a su habitación. Ya en la habitación, comienzan a hablar sobre el nuevo bebé, lo que implicaba que tendrían aún menos cosas para usar.

-No puedo creerlo ¡¿otro bebé?!-exclamó Francis con un tono de exasperación en la voz mientras se sentaba en la cama grande junto a su esposa-¡están locos!-

-¡Ninguno de nosotros tiene suficiente de nada tal como es!-dijo Reese quien estaba recostado en su cama con Dewey sentado en una esquina-¡¿ahora vamos a tener que dividirlo en cinco partes?!-

-¿De qué se quejan tanto, chicos?-dijo Dewey un poco triste, preguntándose porque todos los demás se quejan ya que ser el hermano pequeño era lo único que tenía de bueno en su vida y ahora ni eso tenía.

-Ustedes ni siquiera lo entienden-habló Malcolm de pie en la habitación-solo están analizando la situación a corto plazo ¡estamos arruinados de por vida! ¡y la verdad yo era el único que tenía algo de potencial! ¡puede que nunca vaya a la universidad!-

-Escúchense a ustedes mismos, chicos-dijo Piama queriendo aportar algo en la conversación y cambiar un poco el trágico panorama que estaban viviendo aunque sea con un poco de sarcasmo-linda familia en la que va a vivir ese bebé-

-Oye ¡tenemos derecho a estar molestos!-le recriminó Malcolm a su cuñada-nosotros somos los que quedamos de lado ¡cada recurso que tiene esta familia va a parar a nuestro nuevo hermanito!-

-¿Hermanito?-preguntó Dewey dándose cuenta de lo que su hermano acababa de decir.

Todos dejan de hablar por un momento y comienzan a reconocer que el bebé no es solo un problema o una carga en sí, sino que también es un ser humano, al mismo tiempo comienzan a cuestionar si el bebé recién llegado será otro niño o una niña. Mientras tanto en la cocina, Hal y Lois hablan entre ellos al igual que el abogado de Ida y su compañera.

-¿Cuánto me está costando?-le preguntó Ida a su abogado mientras señalaba a su compañera-¡no pienso pagarle a tu pequeña noviecita!-

-Mamá, tenemos que hablar-dijo Lois con seriedad acercándose a la anciana.

-Ida, no tenemos seguro. Nos retrasamos en los pagos y nos cancelaron-le explicó Hal.

-¡Si no retiras esta demanda estaremos arruinados! ¿lo entiendes?

-Estoy segura de que se las arreglaran de alguna manera-dijo Ida quien aún seguía firme ante su decisión de no retirar la demanda contra su hija y su yerno por negligencia y dejarla gravemente herida-hay agencias, beneficencias. Pero ¿quién me ayuda a mí? ¿huh? ¡nadie!-

Justo cuando la anciana terminó de hablar, los chicos junto con Piama salieron de la habitación y se acercaron a sus padres.

-Mamá, papá…-habló Reese llamando la atención de ambos progenitores-solo queríamos decirles que lamentamos la forma en que actuamos con respecto al bebé-

-Sí, ya lo decidimos. Reese y yo podemos volver a compartir cama-sugirió Malcolm apenas su hermano termino de disculparse en nombre de todos ellos.

-Yo puedo dormir con el bebé, será divertido tener una caja ocupada de nuevo-dijo Dewey.

-Sí, y quizás pueda enviar treinta dólares a la semana a casa para ayudar-propuso Francis.

-Gracias, chicos-dijo Lois, tanto ella como Hal sonríen al ver que sus hijos estaban dispuestos a hacer lo que sea, incluso sacrificios por este nuevo integrante de la familia.

-¡Holaaa! Esta demanda no va a desaparecer solo por ignorarme-dijo Ida interrumpiendo así el tan conmovedor momento familiar-nota como su abogado cierra su maletín y se prepara para irse-¿y tú a dónde crees que vas?-

-Me voy de aquí, no tienen seguro-respondió el abogado sin más-¿qué creías? ¡¿qué tomaría el cuarenta por ciento de esta casa en ruinas?!-

-Treinta por ciento ¡y sí!

-Déjeme explicarle algo. Esta casa cabría en el garage de mi propia casa, pero para eso tendría que estacionar mi porche en la acera de la entrada. Ahora, no me importa echar a gente inocente a la calle ¡simplemente no lo haré gratis!

Después de que el abogado se retira, Ida repentinamente decide que se encuentra en mejor condición para viajar y regresa a su casa en Canadá.

Día V.

Al final, todo salió bien. Al día siguiente, Malcolm recuperó su lugar en la habitación, Francis y Piama están de vuelta en Nuevo México en el rancho para turistas y lo mejor de todo, es que Ida regresó a su propio apartamento en Canadá. Ahora Malcolm, Reese y Dewey, estaban en la cocina desayunando cuando Hal entra corriendo a la casa.

-¡Rápido, chicos! ¡alguien dejó la pasta de dientes sin la tapa!-gritó Hal atemorizado.

Los chicos se levantan de sus sillas y salen corriendo de la casa, gritando de miedo ya que, desde que Hal les advirtió a los chicos que las mujeres pueden estar más volátiles durante el embarazo, las cosas ahora podrían empeorar para ellos.


Sin que nadie se diera cuenta, la última hora de trabajo ya había terminado y todos ya se estaban preparando para volver a casa y tener un merecido descanso ya sea solos o con sus respectivas familias. Frankie se encontraba en su camerino guardando sus cosas y terminando de vestirse, cuando escuchó que alguien golpeaba a la puerta, se quedó un poco extrañado puesto que casi nadie venía a verlo después de las horas de trabajo a menos que… sin darle más vueltas al asunto, se dirigió a la puerta y la abrió encontrándose con su mejor amigo frente a él, al verlo no pudo evitar ponerle su mejor ceño fruncido, pues estaba molesto con la discusión que tuvieron no hace mucho.

-¿Qué quieres?-preguntó Frankie cruzando los brazos alrededor de su torso mientras se recargaba contra el marco de la puerta sin dejar de lado su ceño fruncido.

-Oye, mira, sé que sigues molesto por lo que pasó hace unas horas-dijo Justin-pero… ¿me dejas pasar? aunque sea para jugar un videojuego contigo, no hemos pasado tiempo juntos en meses y creo que te lo debo-

-No creo que pueda, además… debo volver temprano a casa, mi mamá debe estar esperándome y me dijo que tenía preparada una sorpresa para mi-respondió Frankie-antes de que lo preguntes, no, no tengo idea de qué clase de sorpresa es y eso que no es mi cumpleaños-

-Bien, entiendo. Pero no creo que te moleste jugar un poco, aunque sea por una hora-dijo Justin, Frankie lo miró fijamente, dudando de lo que le decía su amigo-por favor, hablo en serio, te prometo que será por solo una hora y después te dejaré ir a casa-

-Ah, de acuerdo ¡pero solo por una hora!-le dijo el actor en un tono firme. Justin sonrió agradeciendole a su amigo por haber accedido a jugar un rato con él.

Dos horas más tarde, ambos amigos estaban sentados en el sofá jugando "Grand Theft Auto: Vice City" en una PlayStation que estaba colocada a un costado del camerino de Frankie, ambos se reían de la forma en que controlaban los autos de sus personajes en la pantalla mientras bebían un poco de Coca-Cola, en resumen, estaban pasando un buen rato juntos, algo que no hacían desde hacía un par de meses y Justin comenzaba a extrañar eso, pero esa no era la forma en que quería compensar todo el tiempo que pasó ignorando a su mejor amigo, había planeado algo mejor que eso, solo que por ahora no podía llevarlo a cabo.

-Jaja ¡lo hice! ¡te gané! ¡en tu cara, Justin!-exclamó Frankie con entusiasmo vio que la pantalla anunciaba el final del juego y que había ganado esa misión.

-¡Oye, eso no es justo! Tienes más experiencia que yo, después de todo, ese maldito videojuego es tuyo-se quejó Justin-¿por qué siempre tienes que ganarme? ¡te odio, viejo! eres tan injusto-

-No, tu no me odias. No puedes odiarme, soy tu mejor amigo y sé que me quieres-dijo Frankie de manera burlona lo que desde luego molestó aún más a Justin.

-Claro que sí.

-Claro que no.

-¡Claro que sí!-dijo Justin aún fingiendo que estaba enojado con su mejor amigo.

-¡Claro que no!-dijo Frankie-vamos, viejo. Puedo ver que estás fingiendo y no muy bien que digamos-Justin no escuchó a su amigo y siguió aparentando que estaba enojado con él, pero después de unos segundos, Frankie comenzó a tocar sus mejillas infladas y su caja torácica con un dedo haciéndolo estremecerse y reír un poco por aquellas inocentes cosquillas. Frankie también se rió con él, su mejor y más cercano amigo podía ser totalmente infantil a veces y eso era algo que amaba de él, porque ese era un comportamiento que solo tenía con él y nadie más, eso era algo que hacía a Frankie sentir extrema felicidad, Justin era suyo y solo suyo, aunque él no lo supiera-sí, tal vez tengas razón he sido un poco injusto… ¿quieres tener una revancha?-

-¡Seguro!-dijo Justin, después de eso, ambos volvieron la vista hacia la pantalla y comenzaron a jugar una nueva partida, no pasaron más de diez minutos cuando Frankie decidió iniciar una conversación aleatoria con su mejor amigo mientras jugaban.

-Por cierto, Justin. Dime ¿qué tal van las cosas entre tú y Brittany?-preguntó Frankie sin dar muchos rodeos mientras presionaba continuamente los botones de su joystick.

No es que le importara demasiado la "relación" de su mejor amigo, pero se había prometido a sí mismo estar ahí para él y apoyarlo con su vida amorosa, incluso si la persona con la que estaba saliendo no era él.

-Bien, las cosas… van muy bien entre nosotros, gracias por preguntar-dijo Justin despreocupadamente mientras jugaban.

-No pareces muy convencido-dijo Frankie-tu tono de voz me dice lo contrario-

Justin suspiró sabiendo que no podía mentirle a su mejor y único amigo, así que dejó el joystick a un lado y cambió de posición en el sofá para poder sentarse viendo fijamente Frankie. El chico se percató de que su amigo lo estaba mirando, lo que lo hizo sentirse un poco incómodo e incapaz de concentrarse en el juego en la pantalla, por lo que pausó la partida y se acomodó de forma que ambos quedaran frente a frente.

-Frankie ¿puedo contarte algo?-preguntó Justin a su amigo. Frankie no habló pero asintió levemente-yo… no creo sentir nada por Brittany-

-¿Qué? pero ¿por qué?-preguntó Frankie un poco confundido por la confesión de su mejor amigo.

-Sí… últimamente nada es como antes… y creo que siempre he tenido sentimientos por alguien más…

-¿A-alguien más?-dijo Frankie sintiendo los nervios correr por su piel-¿la conozco?-

-De hecho, lo conoces mejor de lo crees-dijo Justin acercándose un poco más al chico frente a él, se tomó un breve momento para apreciar sus ojos, sus condenados ojos que eran azules como el cielo mismo o tan brillantes como el agua del océano chocando contra el sol-tienes los ojos azules más sexys, podría perderme por horas con tan solo mirarlos-

Y con eso se inclinó y presionó sus suaves labios contra los de Frankie. Al principio solo se besaron con la boca cerrada, pero poco a poco, Frankie abrió la boca y dejó que la ardiente y talentosa lengua de Justin se abriera paso hacia adentro, mientras que Justin tenía su mano presionando firmemente sobre la dura erección de Frankie quien gimió de deseo. Frankie había estado mucho tiempo imaginando su primera vez con Justin algún día, pero ¡mierda! Aquí estaba, con uno de los chicos más atractivos del momento y que casualmente se trataba de su mejor amigo.

Rompieron el beso y Frankie preguntó con lágrimas asomándose por el borde de sus ojos.

-¿Por qué?... ¿por qué yo?... puedes tener a cualquier chico que desees y aun así ¿por qué me besaste?

-Porque eres tan jodidamente lindo, que tonto ¿no lo sabías?-dijo Justin con suma obviedad-dios, puedes tener a la mitad de las chicas y los chicos soñando contigo, y quizás podría tener a alguien más pero ninguno de ellos será suficiente porque… porque en el fondo sabré que no eres tú-comenzaron a besarse de nuevo, Justin movió una de sus manos debajo de la camisa de Frankie sintiendo la suave piel debajo de ésta, Frankie dejó caer el joystick al suelo, cerró los ojos y abrazó a Justin para profundizar aún más el beso el cual se prolongó por mucho tiempo y tras separarse, Justin dijo-Frankie, juguemos a algo… y no me refiero a la PlayStation-

Frankie no respondió, solo besó a Justin una vez más sabiendo perfectamente de lo que estaba hablando…

¿Frankie?

¿Frankie?

Hey, Frankie. Vamos amigo ¡despierta!

El joven actor volvió en sí y a la realidad luego de darse cuenta de que lo que había pasado no había sido nada más que otra fantasía suya, parpadeó un par de veces para salir de su trance y tras hacerlo pudo ver a Justin sentado a su lado con su teléfono en la mano.

-Estaba tratando de hablar contigo, pero te desconectaste de la realidad o algo así, viejo ¿seguro que te sientes bien?-preguntó Justin preocupado.

-Uh… s-sí, claro, estoy bien-Frankie simplemente respondió-¿qué querías decirme?-

-Quería decirte que tu teléfono estaba sonando, no quería revisarlo pero tu mamá llamó-dijo Justin mientras su amigo tomaba su teléfono para abrir la tapa y chequearlo, en efecto, tenía cuatro llamadas perdidas de su mamá.

-¡Maldición! ¡olvidé por completo que tenía que volver a casa temprano!-exclamó Frankie, rápidamente apagó la PlayStation, tomó su chaqueta, las llaves de su auto y caminó hacia la puerta de su camerino-gracias por recordármelo, Justin. Supongo que nos veremos después-

Antes de que su amigo pudiera decir algo más, Frankie salió del camerino y cerró la puerta tras él, dejando a Justin completamente solo.


Cuando llegó a casa, Frankie se extrañó de ver que las luces estaban apagadas pero le restó importancia y se bajó de su auto. Una vez dentro de su casa, no había señales de su madre ni siquiera una pista que diera indicios de que ella estuvo ahí, quizás aún estaba trabajando, después de todo sabía lo demandante que podía llegar a ser su trabajo como enfermera, así que caminó hacia el interruptor de luz para encenderlo e ir al baño a darse una ducha antes de ir a ver televisión mientras esperaba a que su madre llegara. Pero cuando encendió las luces, casi saltó del miedo al ver a su madre de pie no muy lejos de él.

-¿Dónde diablos estabas? te he estado llamando cuatro veces… ¡cuatro veces! Y no respondiste a ninguna de mis llamadas-dijo la mujer con los brazos cruzados alrededor de su torso viendo a su hijo con seriedad.

-¡Mamá! Casi me matas de un susto-gritó Frankie.

-¡No me hables así! además, no has respondido mi pregunta ¿dónde diablos estabas?-preguntó la mujer mirándolo ahora con el ceño fruncido.

-Lo siento, me quedé un poco más jugando videojuegos con Justin y supongo que perdí la noción del tiempo-respondió Frankie-además ¿de qué te quejas? Yo también estuve trabajando todo el día ¿y lo primero que haces apenas llego es regañarme?-

-¿Me estás diciendo que me estoy quejando? ¿quién es el quejumbroso ahora?

-¡Hey!

Ambos se miraron con el ceño fruncido, pero afortunadamente no duró mucho tiempo porque después de unos segundos comenzaron a reír.

-¡No puedo creer que hayas caído!-exclamó su mamá riéndose suavemente mientras hablaba-si hubiera sabido que volverías más tarde, no me hubiera tomado tanta molestia de hacerte una sorpresa-

-Oh, hablando de eso… ¿qué tipo de sorpresa tienes preparada para mí? No es mi cumpleaños y eso que fue hace dos meses-dijo Frankie.

-No es un algo sino más bien un alguien-le dijo su mamá-¡vamos! nos está esperando en la cocina y también ¡la cena ya está lista!-

Ambos caminaron hacia la cocina donde Frankie podía sentir diferentes aromas provenir de la mesa con la comida colocada en ella, pero lo que más llamó su atención fue ver a una joven sentada en una silla frente a la mesa mirándolo fijamente con una sonrisa en su rostro.

-¿C-Cristina?-dijo Frankie reconociendo a la joven frente a él.

-¡Sorpresa!-exclamó ella levantándose de su silla, pasó junto a la mesa y se acercó a abrazarlo-¡estoy tan feliz de verte, hermanito! No sabes lo difícil que fue para mí no decirte que iría a visitarlos a ti y a mamá-

-E-espera un segundo… n-no entiendo nada-dijo Frankie mientras se separaba de su hermana mayor para ver a su madre-mamá ¿tu sabías que ella vendría y ni siquiera tuviste la decencia de decírmelo?-

-Créeme, no tienes idea de lo duro que fue para mi no llamarte para decirte que tu hermana vendría a visitarnos-dijo su madre-pero, dejemos esta charla para otro día, ahora sentémonos todos antes de que la cena se enfríe-

Los dos hermanos obedecieron y se sentaron con su madre para empezar a cenar, mientras comían y disfrutaban de la comida, tanto Frankie como su hermana compartieron entre sí lo que habían hecho en el día, junto con la salida de chicas que Cristina y la madre de ambos tuvieron esa tarde luego de que ésta terminara su turno en el hospital.

Al terminar de cenar, ya todos estaban dejando sus platos en el fregadero para lavar, la madre de los chicos fue a su habitación a cambiarse su uniforme por algo más cómodo para así poder ver una película con sus hijos en la televisión antes de irse a dormir. Frankie iba a hacer lo mismo que su madre pero su hermana lo detuvo antes de siquiera poner un pie fuera de la cocina.

-Oye, Frankie. Antes de que te vayas, hay algo que no he podido preguntarte durante la cena-habló Cristina-y no podía hacerlo estando mamá presente-

-¿Qué es?-le preguntó Frankie a su hermana-hazlo rápido que quiero ir a tomar un baño y cambiarme antes de ver la televisión contigo y con mamá-

-Bueno, lo que quería preguntarte es… ¿cómo está mi lindo hermanito con su vida amorosa? ¿tienes novia o por lo menos alguien que te guste?

-Si solamente me detuviste para inmiscuir en mi vida personal, es algo que no te concierne-respondió Frankie tajantemente mientras zafaba su brazo del agarre de su hermana para comenzar a caminar hacia la salida-ahora, si me disculpas, quiero ir a bañarme y cambiarme de ropa, espérame en la sala si quieres, no tardaré mucho-

-Hey, no me hagas esto. Acabo de llegar y han pasado meses desde la última vez que hablamos por teléfono, solamente quiero saber un poco más de mi hermanito. Que tanto ha pasado en tu vida desde la última vez que supe de ti-dijo Cristina-así que, vamos, suéltalo ¿quién es la afortunada que tiene tu corazón latiendo como loco?-

-No es… no es nadie, por ahora…-respondió Frankie, eso no era mentira pero tampoco era del todo la verdad-no quisiera hablar de eso, no me siento cómodo, ahora lo único que quiero hacer es bañarme y luego ver una película con ustedes, chicas-

-De acuerdo, lo entiendo. Tal vez no estás listo ahora pero, cuando lo estés ¿vas a decirme quién te gusta?

En eso, Frankie tuvo una especie de deja vu al escuchar aquellas palabras salir de la boca de su hermana, curiosamente, esas mismas palabras se las dijo Erik cuando se encontraban en el rancho para turistas de Nuevo México donde grabaron las escenas de uno de los episodios de "Malcolm in the Middle" y donde actualmente se estaban quedando Christopher y su compañera, Emy.

-Sí, tranquila. Te lo diré cuando esté listo y debe ser cuando mamá no esté en casa, porque ella aún no puede enterarse ¿entendido?

-Entendido.

Viendo que su hermana ya no insistiría más en el tema, Frankie salió de la cocina y se dirigió a su habitación para buscar una pijama, luego de tomar un baño iría a la sala, mientras que Cristina regresó a la cocina para buscar un poco de helado y preparar unas palomitas para la película que verían esa noche.