Capítulo XI: 9 de febrero, 2003
Con la inesperada visita de su hermana, Frankie sintió que las cosas estaban mejorando para él… por lo menos un poco. Ahora que ella estaba en casa, pensó que quizás podía confiar en ella para poder contarle de sus sentimientos por Justin, tan solo esperaba que no se lo tomara a mal o lo viera raro o dejara de verlo como el hermano con el que ella creció solo por tener otro tipo de preferencias. Aunque, por otro lado, debía hacer caso al consejo que le dio Reagan aquella vez que se conocieron cuando él estaba llorando por su corazón roto, tenía que encontrar a alguien de más confianza que ella para poder contarle su pesar, ya que por muy amigos que fueran, Reagan sentía que no podía ayudarlo en ciertas ocasiones; por lo que pensó que Cristina podría serle de mucha ayuda.
Hoy era el séptimo día que su hermana estaba de visita, Frankie no estaba seguro por cuantos días se quedaría con él y su madre pero tan solo rogaba porque ella no se fuera pronto, extrañaba tenerla cerca, su compañía y en raras ocasiones podían hablarse por teléfono como lo había señalado ella el primer día que llegó. Esa noche solo él y Cristina estaban en la sala de la casa sentados en el sofá viendo la televisión, su madre se había ido a dormir poco después de cenar puesto que mañana debía salir temprano para ir a trabajar y lamentablemente no podría acompañarlos, así que les dejó unas horas de convivencia para ver televisión y hablar de lo que ellos quisieran hablar. Tras despedirse de su madre, y verificar que ella se hubiera retirado a la habitación, Cristina desvió la mirada de nueva cuenta hacia su hermano quien se veía concentrado en lo que pasaban a esa hora de la noche en la televisión.
-Bien, Frankie. Ahora que mamá no está, creo que tú y yo tenemos algo pendiente que hablar-dijo Cristina quien se acomodó en el sofá de forma que quedara sentada de costado y mirando a su hermano menor.
-¿Y qué debemos hablar? No lo recuerdo…-respondió Frankie fingiendo demencia, sabía bien a que se refería su hermana, es solo que no aún no estaba listo para tocar el tema.
-Ay, no te hagas, no finjas demencia conmigo porque no va a funcionar. Sabes perfectamente de lo que estoy hablando-dijo Cristina esperando a que su hermano dejara de prestarle atención al televisor por un momento para dirigir su mirada hacia otro lado, como a ella, por ejemplo. Frankie no respondió, por lo que su hermana apagó el televisor y se quedó mirándolo fijamente unos segundos hasta que decidió volver a hablar-¿estás listo para decirme al fin quién te gusta?-
-N-no lo sé… ¿sabes? creo que aún no me siento listo para hablar de eso-dijo Frankie queriendo evadir el tema de una vez por todas, en realidad, estaba más que listo para decirle a su hermana quien le gustaba, el problema era que no sabía muy bien cómo se lo tomaría cuando se lo dijera, por eso prefería no contárselo.
-Frankie, ya pasaron siete días. Cada vez que te hago esta pregunta me dices que aún no estás listo y no te creo-respondió Cristina-supongo que tendré que adivinarlo entonces ¿quién es la persona que te gusta? ¿es una de tus compañeras de trabajo o alguna fan tuya?-la sonrisa burlona en el rostro de la joven se borró al notar como su hermano no respondía su pregunta, vio que sus ojos azules comenzaban a llenarse de lágrimas y lentamente negó con la cabeza-oh… ya veo… no es una chica quien te gusta…-bajó la mirada, apartándola de Frankie por un momento para procesar aquella información y luego de unos segundos, volvió a verlo-entonces… ¿estás… tú estás enamorado de…?-
-Sí, sí, tal como lo dedujiste. Me gusta un chico-habló Frankie por fin, éste giró la cabeza para encarar a su hermana mayor-no, no me gusta porque eso es poco ¡estoy enamorado de un chico! ¡¿y eso qué?!-
-Frankie…-Cristina quiso decir algo, pero fue interrumpida por su hermano.
-Entiendo si no quieres volver a hablarme, si ya no me quieres más o si no me consideras tu hermano pero…-su voz comenzó a quebrarse para ese punto y sus ojos se humedecieron por las lágrimas-necesitaba decírselo a alguien, Reagan me dijo que hablara con alguien a quien le tuviera más confianza y creí que podía confiar en ti-
-Frankie…-volvió a decir Cristina pero de nuevo fue interrumpida por el chico sentado junto a ella.
-Nunca antes había sentido algo así, estoy tan confundido… n-no sé qué hacer…-pronunció Frankie entre sollozos mientras se secaba las lágrimas que salían de sus ojos con la camisa que tenía puesta como pijama-si bien, sé que he tenido oportunidades antes, nadie me había interesado tanto como hasta ahora… y tengo miedo-
-Frankie, antes que nada, necesito que te calmes-le pidió su hermana con un tono de voz firme pero serio, el chico asintió, respiró profundo para calmarse, soltó aire, sorbió por la nariz, se secó las lágrimas que humedecieron sin querer sus mejillas y luego volvió su mirada hacia ella-escucha, sinceramente no me importa quién te guste, no me interesa cuál sea su género, solo estaba molestándote-Frankie no podía creer lo que estaba escuchando ¿entonces había hecho toda esa confesión por nada?-tampoco me interesa si quien te gusta es un chico o una chica, eres mi hermanito y siempre te voy a querer, y aunque no lo creas, estoy dispuesta a ayudarte-
-¿Q-qué? oye, espera ¿lo estás diciendo en serio o solo estás molestándome otra vez?-preguntó Frankie ahora desconfiando un poco de las palabras de su hermana.
-¡Por supuesto que lo digo en serio!-respondió Cristina-lo que sientes es algo completamente normal, no tiene nada de malo enamorarse, nadie ni nada puede decidir de quien te enamoras. No eres anormal, no estás mal, ni tampoco estás enfermo ni ninguna de esas cosas que dice la gente, amas a alguien y eso es lo mejor que te puede pasar en la vida-aquellas palabras hicieron sonreír un poco a Frankie, recordando la vez que Emy le dijo algo parecido cuando fue a Nuevo México-
-¿Lo has sentido?-le preguntó Frankie a su hermana.
-¿Qué cosa?
-Esto de enamorarse ¿tú lo has sentido alguna vez?-volvió a preguntar Frankie-sé que se oye tonto preguntarte eso porque es probable que sí, tal vez lo hayas sentido antes-
-De hecho, sí, lo he sentido. Me he enamorado antes, aunque nunca fue nada serio-le respondió Cristina, decepcionando un poco a su hermano menor-pero eso no quiere decir que no pueda ayudarte con tu problema amoroso. Así que ¿de quién se trata?-Frankie no dijo nada, no sabía que responder pero tampoco podía mentirle a su hermana, por lo que simplemente desvió la mirada, arrepintiéndose de haberle hecho caso a Reagan y confiarle a la joven su mayor secreto-bien, entiendo, no quieres decirme, pero no creas que esto se quedará así mucho tiempo, tarde o temprano voy a averiguar quién es-
De repente, se escucharon unos pasos arrastrarse hasta la sala, Frankie pegó un salto ante el repentino ruido, tanto él como Cristina se miraron el uno al otro.
-¿Y si se trata de algún intruso?-pensaron ambos hermanos al mismo tiempo, pero no dijeron nada. Como si eso evitara que quien sea que estuviera aproximándose a donde ellos estaban los dejara en paz, no pasaron muchos segundos cuando una silueta se movió hacia la luz de la sala revelando que se trataba de su madre.
-¿Chicos? ¿por qué siguen aquí? en especial tú, Frankie-dijo la mujer al ver a sus dos hijos todavía en la sala de estar-¿no tienes que ir a trabajar mañana temprano?-
-Es verdad, ya lo había olvidado-dijo Frankie, quien se levantó del sofá y comenzó a caminar hacia su habitación la cual se encontraba en el segundo piso de la casa junto con el baño y la habitación donde se estaba quedando Cristina-buenas noches, mamá-
-¿Qué? ¿tienes que ir a trabajar mañana también? Pensé que podíamos pasar tiempo juntos-protestó Cristina viendo a su hermano menor con ojos de súplica.
-Lo siento, yo también pensé que no me tocaría trabajar mañana pero la producción de la serie nos lleva casi todo el día-respondió Frankie-pero… ¡hey! mira el lado bueno, si termino temprano, volveré a casa y quizás podamos pasar algo de tiempo juntos-
-De acuerdo. Nos veremos mañana por la tarde, supongo-dijo Cristina un tanto decepcionada, no era lo que ella esperaba; no obstante, algo era algo ¿verdad?-buenas noches-
-Descansa-le dijo Frankie viendo a su hermana despedirse con la mano, luego volvió a ver a su madre que seguía ahí en la sala-tú también, mamá-
Luego de despedirse de su hermana y su madre por segunda vez, Frankie se fue a su habitación mientras que Cristina se quedó mirando televisión, después de unos minutos en los que ya nada interesante pasaba, apagó el televisor y también se fue a dormir aun pensando en la conversación que había tenido con su hermano menor, y en cómo podía hacer para ayudarlo a estar con el chico que le gustaba aunque desconozca por completo su identidad.
Tal vez fue porque no había olvidado de la discusión que ambos tuvieron sobre lo de la tienda de campaña apenas una semana atrás o porque no había olvidado el incidente del beso con Reagan, pero ese día en el set durante la grabación del episodio "Si los chicos fueran chicas", cuando Justin tomó su bolígrafo y misteriosamente lo extravió, Frankie estaba tan molesto con su mejor amigo que sin pensarlo dos veces decidió pelear con él por quitarle su bolígrafo sin preguntarle y acabó golpeándolo por ser un idiota al que no le importan las cosas de los demás.
-¡Malcolm!-exclamó Jane en su papel como Lois al ver lo que el chico acababa de hacer.
-Oh, por dios…-murmuró Frankie al darse cuenta de que había lastimado gravemente a su mejor amigo, pero bueno, él se lo buscó por estar provocándolo.
-Ouuh… ¡eso sí que me dolió, imbécil!-gritó Justin tendido en el suelo mirando a su amigo como podía-¡no tenías que golpear tan fuerte! se supone que estamos actuando-
-¿Malcolm?-dijo Bryan viendo que el resto de los actores principales de la serie están reunidos alrededor de Justin, quien está inconsciente en el piso de la habitación-¡¿podrías por favor llevarte a Reese?!-
-Nadie se llevará a nadie ¡no puedo creerlo, chicos!-exclamó Lois frustrada de tener que lidiar con otra de las habituales peleas que tenían sus hijos, ayuda a Reese a ponerse de pie al tiempo que este suelta un quejido de dolor-¡oh, dios mío! mírate ¡y tú!-añadió desviando la mirada hacia Malcolm-¡más te vale que no necesite puntos!-Reese suelta otro quejido-oh, como si no estuvieras rogando por eso-algún tiempo después, Lois está en la cocina preparándose para ir de compras, cuando, de pronto, el teléfono comienza a sonar-vamos, tenemos muchas compras que hacer-va a contestar el teléfono-¿hola?-
-Mamá, genial. Escucha, necesito un favor-dijo Francis hablando del otro lado de la línea-quiero que vayas al garaje, debajo de las lonas para pintura junto al veneno para ratas, está mi vieja caja de revistas MAD, necesito que encuentres la que está en la pila de en medio-
-Francis ¿de qué estás hablando?-preguntó Lois un poco confundida.
-Tengo una apuesta de veinte dólares sobre si la portada es de Stagnum P.I o Magnum P.U.
-Francis, no tengo tiempo para esto.
-Oh, desde luego que no-dijo Francis y comenzó a levantar la voz-porque cada vez que algo importante me pasa…-Lois opta por cortar la llamada para no tener que escuchar el sermón de su hijo mayor y comenzar de nueva cuenta una discusión por teléfono.
La escena cambia para mostrar ahora el interior de la van donde Lois y Reese están esperando a que Hal, Malcolm y Dewey salgan de la casa para subir al vehículo.
-¿Quieren apresurarse?-dijo Lois impaciente-vamos a tener que estacionar como una milla-
-¿Por qué tenemos que ir de compras de todos modos?-preguntó Malcolm subiéndose a la van.
-Porque arruinan todo lo que tienen. La ropa nueva no va a aparecer mágicamente en los cajones-respondió Lois.
-La mía sí-dijo Dewey.
-¡Hal! ¡apresúrate!-exclamó Lois comenzando a tocar la bocina insistentemente.
-¿Por qué no puedes ir de compras sin nosotros?-sugirió Reese-soy talle mediano, me gusta el azul, te volverías loca con alguien como yo-
-En serio, mamá. Piénsalo-secundó Malcolm apoyando la sugerencia de su hermano-nos estás arrastrando a un lugar que no nos gusta, para comprar ropa que no nos importa con dinero que no quieres gastar para vernos bien para las personas que nos odian-
Cansada de oír las quejas de los chicos, Lois regresa a su mundo de fantasía donde Renee, Mallory y Daisy [interpretadas por Mimi Paley, Lisa Foiles y la pequeña Janette McCurdy] se portan bien y están tan emocionadas de ir de compras como Lois.
-Y si vamos a la tienda de zapatos antes de comprar Jeans, podremos conseguir yogurt helado en el camino-le sugirió Mallory a su madre desde su lugar en la van familiar.
-Mamá ¿me ayudarías a elegir unos aretes?-preguntó Renee sentada junto a su hermana menor.
-No, me va a ayudar a elegir las blusas-protestó Daisy.
-¿Saben lo que deberíamos hacer? Ustedes dos vayan al primer piso y nosotras iremos al segundo piso, y nos reuniremos cada cuarenta y cinco minutos en el lugar de pretzels-propuso Mallory a su madre y hermanas-ahí veremos que más necesitamos conseguir y luego…-
-Chicas, chicas, cálmense. Hacemos esto como cinco veces a la semana, creí que ya estarían aburridas-dijo Lois desviando la mirada hacia sus hijas.
-Sé por qué Mallory quiere reunirse en el lugar de pretzels-habló Daisy desde su asiento-ahí trabaja Jason McNeal-
-¡Daisy!-exclamó Mallory en un intento por callar a su hermanita.
-¡¿Es ese quién te gusta?! ¡¿Jason?!-exclamó Renee un poco disgustada ante las preferencias de su hermana menor.
-Tal vez-dijo Mallory con cierto deje de nerviosismo en la voz.
-Mallory, tiene bigote. No quieres tener nada que ver con un chico así-le dijo su hermana mayor no solo porque creía que Jason no le convenía, sino porque no veía futuro para ella junto a ese chico, pero claro, lo cierto es que la chica escondía un terrible secreto que se revelaría más adelante.
-Siempre me proteges tanto-dijo la menor con un tono de voz entre conmovido y dulce ante las palabras de su hermana.
-¡Vamos, papi! ¡apresúrate!-exclamó Daisy impaciente, haciendo que las tres chicas y Lois comenzaran a llamar a Hal al mismo tiempo.
La fantasía de Lois se rompe nuevamente cuando el verdadero Hal entra en la van molesto por el mal comportamiento de los chicos. Le grita a Malcolm, Reese y Dewey y les dice que van a ir de compras les guste o no, los chicos enojados, continúan quejándose de que no quieren ir antes de que Hal encienda el motor el auto y comience a alejarse de la casa, lo que altera aún más a Lois.
En el centro comercial, Hal intenta averiguar que tipo de regalo quiere Lois para el día de san Valentín porque ella no se lo dirá, ya que sabe que es lo que le gustaría.
-¡Sí, porque siempre me lo has dicho!-exclamó Hal elevando un poco el tono de voz con el que hablaba-durante los últimos cinco días de san Valentín has pedido una cortadora de césped, sales de baño, aretes, un hibachi, un gato de porcelana, eso no tiene sentido, Lois. ¡Estoy diciendo que este asunto es de gran importancia!-
-Bien, voy a dejar que hagas esto por ti mismo-dijo Lois-mis pies me están matando, vayamos al patio de comidas antes de la venta-
-¡Bien, entonces que así sea!-gritó Hal mientras Lois comenzaba a alejarse seguida de Malcolm, Reese y Dewey-¡no vengas llorando cuando tengas un par de guantes de cocina con forma de perritos! ¿te gustan los guantes de cocina de perritos o los de gatitos?-
Yendo de un lado a otro con su fantasía, Lois está pasando un increíble día de compras con sus tres hermosas hijas.
-¡Mamá! ¡ven a ver el bonito vestido que Mallory y Renee eligieron para mí!-exclamó Daisy llamando la atención de su madre.
-Confía en mí, hermanita. Ese color combina muy bien con tu cabello y tus ojos-le dijo Renee a la menor.
Lois jadeó, normalmente a Reese nunca le importaba el cómo se veía y ahora él… ¿ella? ¿estaba dándole consejos de moda a su hermanita? Y lo mejor de todo ¡es que se veía eufórica mientras tomaba varias prendas de los ganchos para ropa en la sección de niñas!
-Preguntémosle a mamá que opina-sugirió Mallory a sus hermanas-ella siempre tiene buen ojo para los colores-
Bueno, este era un cambio agradable, Malcolm era un chico extremadamente inteligente que a menudo tenía poca paciencia con las demandas de su madre para las tareas del hogar. En contraste con Malcolm, Mallory parecía valorar la opinión de Lois y hasta la miraba con ojos de adoración.
-Te… te verás muy bien, cariño-dijo Lois saliendo por un momento de su trance-um, escuchen, tengo un poco de hambre, así que ¿por qué mejor no vamos al patio de comidas? Sé que todas ustedes mueren por probar una de esas hamburguesas-
-¡¿HAMBURGUESAS?!-exclamaron las tres chicas mirándose con disgusto.
-¿Sabes? tengo que perder unos cuantos kilos para poder ponerme el vestido de graduación-comentó Renee-así que nada más que una ensalada para mi-
-¡Para mí también! ¡voy a ser tan bonita como mis dos hermanas!-exclamó Daisy entusiasmada.
Lois tuvo que contener las lágrimas.
Volviendo a la realidad, ahora en el patio de comidas del centro comercial, Lois está ordenando el almuerzo para ella y los chicos.
-Una ensalada con aderezo ligero y tres Grande Chili Stampedes. Una con cebollas extra, una con frijoles y cebolla extras, y otra con frijoles extra, y extra extra-cebolla.
Mientras tanto en la mesa, los chicos están consumiendo sus bebidas mientras esperan a que la comida llegue. Erik está jugando con dos nuevas figuras de acción de BIONICLE, recreando el momento en que el labio inferior de Justin se rompió por el golpe que le dio Frankie, por otra parte, Justin mantenía la vista fija en algún punto perdido en el patio de comidas intentando evitar cualquier contacto visual con su mejor amigo, Frankie estaba haciendo lo mismo y trató de ignorar a Erik burlándose de su reciente pelea como Malcolm y Reese no hacía mucho, no podía evitarlo pero se sentía un poco de pena y dolor por lo que le hizo a su amigo, quería disculparse, decirle lo arrepentido que estaba pero no sabía cómo.
Tímidamente acercó una mano al brazo derecho de Justin, se detuvo por un segundo, cerró su mano en un pequeño puño algo dudoso, preguntándose si lo que estaba haciendo era lo correcto pero luego decidió que no iba a acobardarse más así que acercó su mano y aplicó un suave agarre en el brazo de su mejor lo que lo sobresaltó pero aún así, ni lo miró.
-¿Justin?-dijo Frankie tratando de llamar la atención de su amigo-Justin, viejo, por favor. No me hagas esto-el chico continuó ignorándolo-mírame, por favor. Quiero decirte algo-
Justin giró un poco la cabeza y vio que Frankie se estaba aferrando a su brazo, lo que lo asustó aún más.
-¡Aaah! ¡no me vuelvas a golpear, por favor!-rogó Justin queriendo zafarse del agarre de Frankie en su brazo-¡no sería capaz de soportar otro golpe, no me lastimes otra vez!-
Frankie notó que algunas personas en el patio de comidas del centro comercial los observaban de forma extraña pero decidió restarle importancia y volvió a mirar a su asustado mejor amigo.
-¡¿Qué rayos estás diciendo, viejo?! en primer lugar, cálmate-dijo Frankie, Justin dudó un poco pero hizo lo que su amigo le dijo y se calmó un poco-segundo, no te voy a golpear otra vez, yo solo… yo solo quiero decirte que… que lo siento-
-¿Qué?-dijo Justin incapaz de creer las palabras de Frankie.
-Lo siento ¿de acuerdo? escucha, no quiero lastimarte, me siento muy mal y quería disculparme contigo por lo que hice pero no sabía cómo-dijo Frankie-así que ¿podrías simplemente perdonarme por favor?-Justin no respondió y simplemente se volteó hacia el lado opuesto, ignorando a su mejor amigo una vez más-¿Justin? Justin, por favor, no me ignores, estoy tratando de sincerarme contigo y disculparme. Mírame, por favor-
Frankie deja de suplicar apenas vio a Jane trayendo la bandeja con la comida a la mesa, mientras eso sucede, Bryan se acerca a ella y mide su cabeza.
-No quiero un sombrero, Hal-habló Jane en su papel como Lois.
-¡Maldición!
-Bien, si uno de ustedes quiere servilletas, chicos. Podemos empezar…-dijo Jane tras colocar la bandeja con la comida; no obstante, los chicos no la escuchan y comienzan a devorar su comida como un montón de cerdos en un chiquero.
-Oh, vaya ¡mantengan las ventanas abiertas esta noche porque voy a tener el más grande…!-exclamó Dewey con entusiasmo.
Volviendo de nuevo a su fantasía, Lois está almorzando una ensalada en el patio de comidas con sus angelicales hijas.
-Mira esto, hay un agujero en mi sweater-protestó Daisy mostrando la manga izquierda del mismo-creo que se enganchó con algo. Odio cuando mis cosas se arruinan ¿recuerdan cuando tenía dos años y me ensucie el jersey con pastel?-
-No te preocupes, rompí un sweater una vez-dijo Mallory calmando a su hermanita-fue ahí cuando mamá me enseñó a coser-
-¿Por qué papá no ha vuelto de la farmacia aún?-preguntó Renee comenzando a ponerse impaciente.
-Apuesto a que está fumando a escondidas otra vez-le dijo Mallory a su hermana mayor.
-Ok, chicas. Déjenlo en paz-dijo Lois con un tono de voz firme pero tranquilo-a veces solo necesita un respiro, no es fácil ser el único hombre en la familia-un Hal obeso y débil de voluntad se aproxima a su familia-oh, miren, ahí viene-llamándolo-hola, cariño. Estamos aquí-
-Hola, papi-lo saludó Daisy al verlo.
-Hola, papi-lo saludó también Mallory.
-Hola, chicas. Perdón que haya tardado tanto, ninguna está molesta conmigo ¿verdad?-dijo Hal tomando asiento en la pequeña mesa junto a su esposa e hijas-les traje unas galletas a todas-vacía la bolsa de papel la cual solo contiene migajas-oh, han desaparecido-
-Papi ¿sabes lo que me haría realmente feliz?-dijo Mallory mirando a su padre con ojos de súplica.
-¿Sí?
-Bueno, en el mostrador de cosméticos hay un kit de maquillaje muy lindo.
-¡Ay, cariño, no!-protestó Hal para luego sacar su billetera la cual contiene mucho dinero dentro-no, absolutamente no. Ni siquiera me gusta que lleves maquillaje y además eso es tan caro ¿cuál es la prisa?-
-Hal, esta bien-dijo Lois tranquilizando a su obeso esposo y luego desvió la mirada hacia su hija-Mallory, deja de manipular a tu padre. Sabes que no hay provecho en ello-
-Ella quiere verse bonita para Jason-comentó Daisy a su padre a modo de burla.
-¡¿Jason?! ¿quién es Jason?-preguntó Hal entrando en pánico.
-Papi ¡baja la voz, él está justo aquí!-lo reprendió Mallory, Jason levanta su vista de la caja registradora al escuchar su nombre-dios ¡no puedo creerlo!-
-No entiendo que ves en ese tipo-se quejó Renee y luego desvió la mirada hacia su padre-papi ¿no crees que Mallory debería estar con alguien mejor?-
-Bueno, eso es fácil para ti decirlo-comentó Mallory ante lo dicho por su hermana-después de todo, tienes como a cincuenta chicos detrás de ti-
-¡¿Cincuenta?!-exclamó Hal con la boca llena de ensalada y comienza a atragantarse.
-Muy bien, chicas, es suficiente-dijo Lois hablando con un tono de voz firme-ahora, Renee, sé que quieres mucho a tu hermana, pero no puedes tomar decisiones por ella-desvió la mirada hacia Mallory-y Mallory, sé que quieres parecer madura y más sofisticada pero confía en mí, ese bálsamo labial de tres dólares aún sirve-
-Tienes razón, mamá-dijo Mallory-siempre la tienes-
De vuelta con el verdadero Hal, éste intenta conseguirle a Lois un sostén como nuevo regalo para San Valentín, con sus manos va tocando los torsos de los maniquíes en exhibición en la tienda esperando poder encontrar la medida de su esposa.
-No-murmuró Hal y pasa a otro modelo-maldición-
-¿Puedo ayudarle?-preguntó una asistente que trabajaba allí, Hal la observó fijamente y por un segundo dudó en acercar sus manos, la mujer retrocedió porque tuvo la sensación de que quería sentir sus pechos-no lo haga-
-Muchas gracias-le agradeció Hal para posteriormente salir corriendo de la tienda.
Después de almorzar, Lois lleva caminando apresuradamente a los chicos por el pasillo hasta la tienda de ropa.
-Muy bien, vamos a entrar. Vean cualquier cosa de su talla, la toman y se aferran a ella sin importar lo que alguien intente hacerles-le explicó Lois a sus hijos quienes iban caminando detrás de ella sin mucho entusiasmo-cuiden sus cabezas y no confíen en nadie-
-¿Qué va a hacer eso? ¿asustarnos?-preguntó Malcolm sarcásticamente.
-Sí, el miedo es bueno. Esta es una oferta de ochenta por ciento de descuento, el miedo los mantendrá con vida-respondió Lois sin dejar de caminar.
-No te preocupes-le dijo Dewey a Reese con un tono de voz tranquilo-estamos con Malcolm-
En Hanning's se está llevando a cabo una venta, la tienda está repleta de compradores y Lois nuevamente está batallando para decirle a los chicos que se prueben ropa nueva; sin embargo, ellos se niegan porque aun creen que es una pérdida de tiempo verse bien para las personas que los odian. Mientras están en la tienda, Reese se topa con una trabajadora social de nombre Karen.
-Disculpa-le dijo Karen a Reese chocando sin querer con él, en eso se percata del golpe que tiene en su cara-vaya ¿qué le pasó a tu cara?-
-Dormí mal-Reese simplemente respondió.
-¿Qué quieres decir?-preguntó Karen confundida.
-Bueno, estaba durmiendo así-le explicó Reese a la mujer mientras hacía una demostración de lo sucedido con su rodilla y su brazo-y luego mi rodilla se levantó en mi codo, y mi codo golpeó mi mano, y mi mano se fue a mi boca ¡y nadie me golpeó!-añadió señalándola con su dedo-¿de acuerdo?-
-No quiero escuchar ni una más de tus quejas-dijo Lois quien acababa de volver con otro par de prendas y las colocó sobre las que llevaba su hijo-ve a probarte todo esto ahora mismo ¡¿entendido?!-se dirige a Malcolm y Dewey quienes están esperando en la fila para los probadores-¿por qué siguen parados aquí? están perdiendo el tiempo-
-¡No me voy a cambiar aquí delante de todo el mundo!-protestó Malcolm-¿sabes qué? ni siquiera necesito ropa nueva, sobreviviré con los objetos perdidos de la escuela. Es mejor que esta mierda de todos modos-
Lois regresa de nueva cuenta a su mundo de fantasía donde sus hijas encontraron buenas prendas en la venta. Las tres chicas se acercan con las prendas que han elegido.
-¡Mamá! aquí estás. Mira, es un vestido rojo de doscientos dólares que rebajaron a treinta-comentó Mallory mostrándole el vestido a su madre-dios mío, esto es como un sueño-
-Mamá, no vas a creer esto. Hice que Daisy investigara los gabinetes debajo de las mesas de la venta y encontramos toda esta ropa que estaban pensando guardar para mañana-dijo Renee quien llevaba dos prendas nuevas en los brazos mientras que su hermanita tenía una considerable montaña de ropa en los brazos.
-Sí ¡tenemos toda la ropa que necesitamos para todo el año escolar!-dijo Daisy apoyando a sus hermanas.
-Buen trabajo, chicas-las felicitó Lois orgullosa de las tres, deja de hablar al ver a Jason desde lejos-uh-oh ¿mira quién está ahí?-Jason mira alrededor de la tienda y luego se va rápidamente, Lois desvía la mirada hacia Mallory-¿sabes? no me sentiría insultada si quisieras ir a tomar un helado con él-
-Quizás luego. Este es nuestro día especial, mamá-dijo Mallory.
-Sí, y aún no hemos llegado a la mejor parte-exclamó Renee emocionada-cuando te ayudamos a encontrar cosas para ti-
De regreso a la tienda de ropa del mundo real, Lois, Malcolm y Dewey están de pie en la fila mientras que Reese está sentado en el suelo.
-Míralo-le dijo Malcolm a su hermanito para que desviara la mirada hacia Reese sentado en el suelo con la mirada perdida.
-Sí. Asumo que quizás quieres el mismo trato que tuve con él-dijo Dewey de repente.
-¿De qué estás hablando?-preguntó Malcolm confundido.
-Mira, Reese está como muerto-respondió Dewey, ambos ven como una mujer pasa caminando al lado de Reese y lo golpea en la cabeza sin querer con su bolsa de compras-al menos por dentro. Eso te convierte en el nuevo alfa, obtendrás la mitad de mis dulces, control total del control remoto y como no puedo hacer tu tarea por ti ¿Qué tal una agradable toalla caliente cada vez que salgas de la ducha?-
-¿Quieres callarte? Va a estar bien-dijo Malcolm.
-Lo que usted diga, señor-dijo Dewey encogiéndose de hombros.
-Vamos.
Ambos se dirigen a un probador que ahora está desocupado, pero descubren que una anciana está a punto de entrar y se interpone en la fila frete a Malcolm y Dewey.
-¡Oye!-protestó Dewey.
-Lo siento, yo estaba aquí primero-dijo la anciana sin moverse de su lugar.
-No, no lo estabas. Nosotros somos los siguientes-la contradijo Malcolm.
-Solo me tomaré un minuto-explicó la anciana intentando ser amable y razonable con los dos chicos-solo tengo dos cosas por probar-
-Señora, hemos estado esperando en la fila durante media hora. Tenemos que volver con nuestra mamá, lo siento, pero somos los siguientes-dijo Malcolm queriendo adentrarse al probador; sin embargo, la anciana lo inmoviliza acorralándolo contra la pared con su andador.
-¡Apártate, mocoso! Esta quizás pueda ser tu primera venta ¡pero no la mía!-exclamó la anciana quien dejo de lado su actitud amable y razonable para mostrar un lado completamente salvaje.
-¡Déjalo ir!-gritó Dewey.
-¡Es nuestro turno!-le siguió Malcolm.
-Parece que necesitas a alguien que te enseñe a cuidar de tus mayores-dijo la anciana, pero antes de que pudiera hacer algo, Reese aparece por un hueco en el marco del andador, volviendo así a uno de sus viejos pasatiempos: intimidar a los ancianos, lo que implicaría que terminarían en serios problemas.
-¿Estás buscando un compañero de baile?-preguntó Reese en un tono desafiante y empujó el andador haciendo que la anciana retroceda lejos-crees que puedes hacer lo que quieras ¿no? que la gente no va a decir ni hacer nada porque eres "frágil"-
-Bueno, se acabó el trato-le dijo Dewey a Malcolm viendo que Reese acababa de recuperar su lugar como el hermano alfa.
-Genial ¡Reese ha vuelto!-exclamó Malcolm aliviado mirando a la cámara para interactuar con la audiencia.
-¿Quieres quitarte la dentadura antes de que comencemos con esto, abuela?-preguntó Reese provocando a la anciana.
-Oh no ¡Reese ha vuelto!-dijo Malcolm ahora alarmado.
Pronto, Lois se encuentra parada en la caja de la tienda de ropa donde se topa con Karen, quien trabaja para servicios sociales y la confronta por el arrebato ocurrido previamente.
-Hola. Soy Karen Tracy-se presentó la mujer-estaba hablando con uno de tus hijos más temprano-
-Dios mío, los voy a matar-exclamó Lois.
-Mira, este tipo de arrebatos son exactamente con lo que podríamos ayudarte-le explicó Karen-estoy en el departamento de servicios sociales-le entrega a Lois su tarjeta.
-¿Qué? ¿de qué estás hablando?-preguntó Lois un poco confundida.
-Escucha, aún no estamos llevando a cabo ningún juicio. Pero el departamento se toma en serio la seguridad de los niños-respondió Karen-me gustaría que vinieras para una evaluación ¿cuál es la última ubicación conocida del padre?-
-¡Espera un minuto!-dijo Lois enojada-esto es un error ¡mis chicos están bien!-
Deja de hablar apenas ve a Reese siendo escoltado por un guardia de seguridad con Malcolm y Dewey.
-¡No fui yo, alguien me clavó esta dentadura!-intentó explicar Reese.
-Señora ¿estos son sus hijos?-preguntó el guardia de seguridad viendo seriamente a Lois.
-¡Estaba tratando de comprar un par de pantuflas y ellos se me echaron encima como chacales!-exclamó la anciana con la cual los chicos se enfrentaron no hace mucho.
-Ella está mintiendo, solo estábamos tratando de apartar a Reese-le explicó Malcolm a su madre.
-¡Oh, Lois! Gracias a dios que te encuentro-exclamó Hal apresurando sus pasos y acercándose a ella-mira, tenemos que salir de aquí antes de que…-ve al guardia de seguridad, sale de la tienda corriendo y gritando.
-¡Corran!-gritó Reese apartando al guardia de seguridad.
Todos salen corriendo de la tienda y cruzan el pasillo mientras Karen se convence cada vez más de la abusiva naturaleza que poseen Lois y Hal.
-¡Mamá, en serio!-exclamó Malcolm.
Volviendo a la fantasía de Lois por última vez, Lois, Renee, Mallory y Daisy aún están de compras. Karen vuelve a acercarse a Lois solo que esta vez lo hace de una manera mucho más positiva.
-Debes estar muy feliz-la elogió Karen-no tienes idea de la clase de familias con las que tengo que lidiar-
-¡Chicas, apresúrense! Es nuestro turno de pagar-dijo Lois a sus hijas.
-No puedo decidir entre el durazno, el melón o el salmón-protestó Renee quien llevaba tres prendas más de la misma ropa pero en distintos tonos.
-No, cariño. Vas a tener que elegir-le dijo Lois queriendo ser razonable con su segunda hija mayor.
-Cielos, mamá. Si me vas a obligar a usar ropa de imitación ¡¿puedo al menos conseguir lo que yo quiera?!-exclamó Renee con un tono de voz frustrado.
-Aquí tienes, cariño-dijo Hal acercándose a Mallory comiendo una barra de chocolate y acercándole una bolsa-aquí está el maquillaje que querías-
-¡Oh, muchas gracias, papá!-le agradeció Mallory tomando la bolsa de la regordeta mano de su padre.
-Hal ¿qué estás haciendo?-exclamó Lois incapaz de creer lo que su esposo había hecho-dijimos que ella no podía tener eso-
-Bueno, me volvió a insistir y me dijo que tú estabas de acuerdo después de todo-le explicó Hal llorando-y luego empezó a poner ojos de bebé, y yo… yo solo… yo…-
-¡Mallory! ¿cómo pudiste?-dijo Lois estupefacta ahora desviando la mirada hacia su hija.
-No te preocupes, mamá. No lo usaré en casa-respondió Mallory-sé lo desesperada que estás por ser la más bonita-
-Mallory, creo que todas estamos un poco agotadas. ¿Por qué mejor no hablamos de esto mientras modelamos nuestra ropa en casa?-propuso Lois queriendo tranquilizar a sus hijas.
-Sí, eso es una buena idea, mamá-dijo Renee-porque para entonces, el efecto de sus pastillas para adelgazar habrá desaparecido-
-¿Pastillas para adelgazar?-dijo Lois confundida dirigiendo su mirada hacia Mallory nuevamente. Lois pronto descubre los aspectos negativos de tener hijas cuando se da cuenta de que cada una de ellas tiene los peores aspectos de sus verdaderos hijos: Renee es una bully como Reese, pero tiene mayor capacidad para la persuasión psicológica, también es una chica mala y una completa zorra y se revela que está esperando un hijo de Jason. Mallory se enfurece con su hermana puesto que ella estuvo enamorada de Jason por mucho tiempo. Renee se defiende alegando que hizo esto para frustrar a su hermana menor por tomar su cepillo para el cabello sin su permiso. Lois se horroriza cuando descubre que Mallory se parece en muchas cosas a Malcolm, es una mocosa malcriada, egoísta y ensimismada que sigue una dieta clandestina, además de que también perdió su virginidad con uno de sus novios. Daisy es toda una maestra de la manipulación que se aprovecha de sus propias hermanas y, al igual que Dewey, le encanta meterlas en problemas. Las tres chicas comienzan a discutir y Lois se horroriza aún más-¡chicas, por favor! ¿podrían simplemente…? ¡chicas, no se supone que hagan esto! ¡se supone que son fáciles!-
-¡No mamá!-exclamó Mallory-tú eres fácil-
-No podemos ocultarte nada ¡somos chicas, sabemos cómo piensas!-la siguió Daisy-¡y no tenemos miedo de usarlo en tu contra!-
La fantasía de Lois se convierte en una pesadilla cuando su hija mayor, Frances (la contraparte femenina de Francis) aparece en la escena, y como el equipo de producción no pudo conseguir a una mujer con rasgos similares a Christopher para interpretarla, tuvieron que travestir al joven para que parezca una atractiva mujer.
-¡Mamá, papá, hola!-dijo Frances apareciendo detrás de ella.
-Frances ¿qué haces aquí? se supone que debes estar en la universidad-le recriminó Lois a su hija mayor.
-Renuncié. Pero no te preocupes, estoy trabajando en el nuevo Hooters junto al aserradero-le respondió la joven-con las propinas aún puedo pagar la renta del tráiler, conservar a mi esposo y las cervezas-
-Oh, ya debo irme. La pelea de gallos comienza en media hora-le dijo Pablo (la contraparte masculina de Piama) a su esposa-aún tienes muchas jaulas por subir a mi camioneta…-
-¿Sabes algo? podrías hablar un poco mejor con mi hija…-dijo Lois mirando a Pablo seriamente, pero aquello solo lastimó y molestó a Frances.
-¡Déjalo en paz! ¡a ti nunca te agradaron ninguno de mis novios! ¡nunca fueron lo suficientemente buenos para ti!-chilló Frances mientras se echaba a llorar-¡siempre has tratado de entrometerte en mis relaciones y por eso te odio! Desde que perdiste todo ese peso ¡nada es suficientemente bueno para ti!-
Todas las chicas comienzan a discutir otra vez, Lois les ruega que se comporten pero las chicas simplemente se enojan y se ponen en su contra. Proceden a culpar a Lois por cada uno de sus problemas de la misma forma que lo han hecho sus hijos a lo largo del episodio.
-Esto no está bien. Las chicas no hacen estas cosas-murmuró Lois quien retrocedió y chocó sin querer contra uno de los mostradores de las cajas registradoras-las chicas son más agradables, las chicas son mejores-
-¡Oh, ya basta con eso! ¿quién crees que nos hizo así?-exclamó Mallory con sarcasmo, tras decir aquello todos comenzaron a gritarle, lo que provoca que Lois quiera salir corriendo de la tienda dejando a su familia imaginaria atrás.
Lois sale de su fantasía por última vez llegando a la conclusión de que las chicas son tan difíciles de criar como a los chicos, pero ambos géneros tienen sus diferencias y sus maneras de comportarse: mientras que los chicos tienden a ser destructivos, por un lado, las chicas suelen ser más manipuladoras. Sale corriendo con Hal y sus hijos del centro comercial.
-¡Vamos, cariño! Puedes hacerlo-la alentó Hal mientras corría sosteniendo a su esposa de la mano-son solo otras trescientas yardas más después de "Señor Jellybeans"-
-Confía en mí, Hal. ¡No hay escapatoria! ¡no hay escapatoria sin importar que!-exclamó Lois sin dejar de correr por los pasillos del centro comercial junto al mencionado.
Después de un largo día de grabación, finalmente todos regresaron del centro comercial, un poco cansados, pero agradecidos de terminar otro episodio exitosamente y con tan solo un par de errores. Justin estaba parado frente al espejo del baño de la casa Wilkerson observando el golpe que recibió en su pelea con Frankie hace horas, si bien ya no estaba inflamado y ya no sangraba, no podía evitar emitir algunos quejidos cuando trataba de sanarlo un poco.
De repente, la puerta del baño se abre y el chico pudo ver a su mejor amigo parado detrás de él mirándolo con ojos hirientes pero arrepentidos, desafortunadamente, aquello no fue suficiente para convencerlo.
-¿Qué quieres ahora?-le preguntó Justin a su amigo sin apartar la mirada del espejo, Frankie no respondió, en su lugar caminó hacia Justin y lo abrazó con fuerza por la espalda.
-Lo siento ¿de acuerdo? lo siento mucho…-se disculpó Frankie una vez más-no quise lastimarte y en parte fue mi culpa que terminaras así-
-Oye, no digas esas cosas. Nada de esto fue tu culpa-dijo Justin aún de pie frente al espejo, era tan inusual que su mejor amigo se acercara, se disculpara y lo abrazara por detrás de una manera tan tierna-admito que me lo busqué, fue mi culpa por haberte provocado para lastimarme, te juro que trataré de no volver a hacer eso-se volteó rompiendo el abrazo que Frankie le estaba dando para mirarlo a los ojos-así que… vamos a… vamos a fingir que la pelea nunca pasó ¿de acuerdo?-
-De acuerdo-dijo Frankie sintiéndose un poco mejor, no solo por su mejor amigo sino también consigo mismo.
-Bien-dijo Justin con un tono de voz relajado tratando de desviar la mirada hacia otra parte que no fuera su mejor amigo-ahora, volvamos con los demás…-después de decir eso, comenzó a caminar hacia una de las puertas del baño mientras Frankie permanecía de pie en su lugar-tenemos que terminar la escena final y luego podremos…-
Antes de que pudiera terminar su oración y abrir la puerta del baño, Frankie lo tomó de la muñeca, Justin desvió su mirada hacia él un poco confundido pero luego pudo sentir como el chico lo atrajo hacia él hasta que estuvieron a solo unos centímetros de distancia uno del otro y antes de que Justin pudiera decir algo más, pudo sentir algo suave pero cálido presionarse contra el golpe en la comisura de su labio inferior. No pudo evitar quedarse sin palabras, su corazón comenzó a latir con fuerza una vez más y sus mejillas se sonrojaron ante aquel suave contacto.
-Gracias, uh…-dijo Frankie después de separarse de su mejor amigo, también pudo sentir que su propio rostro se sonrojaba, pero trató de ignorarlo-p-por salvarme la vida… otra vez, incluso si no te lo pedí… y… gracias por salvarme del andador de esa anciana-
Justin hizo una pausa como si estuviera a punto de decir algo, pero enseguida se detuvo.
-Sí, claro, como sea-dijo encogiéndose de hombros-después de todo, para eso están los amigos ¿no?-añadió riéndose suave y nerviosamente
-Sí, amigos…-murmuró Frankie sintiéndose un poco herido por aquellas palabras. En eso, ambos chicos se sobresaltaron al escuchar un grito agudo, voltearon la mirada hacia una de las puertas del baño, más específicamente, la que daba a la habitación donde Malcolm, Reese y Dewey dormían y convivían, pudieron ver a Lisa Foiles, la chica que interpretó a Mallory [contraparte femenina de Malcolm] de pie en la puerta.
-Oh ¡lo siento! ¿interrumpí algo importante, chicos?-preguntó todavía de pie en la puerta del baño.
-No realmente ¿qué quieres?-le preguntó Justin, la chica movió sus pies nerviosamente mientras jugaba con uno de sus mechones de cabello café.
-Uh… solo quiero pedirles un pequeño favor, no es nada especial pero… ¿podríamos tomarnos una foto juntos?-preguntó Lisa tratando de contener su nerviosismo-¡n-no es para mí! Es para una amiga mía ¡desde luego! jajaja-
-Sí, claro, una "amiga" tuya-comentó Frankie sarcásticamente, sabía perfectamente cuantos fans se le acercaban pidiéndole una foto aparentando que eran para amigos suyos cuando en realidad eran para ellos mismos-pero no veo ningún problema con eso-
-Yo tampoco ¡así que, adelante! tomemos esa foto-dijo Justin, Lisa solo asintió y le sonrió a los chicos, sacó una cámara que traía dentro del bolsillo de su chaqueta de mezclilla, la colocó encima del espejo del baño y la programó para tomar la foto en diez segundos.
-¡Muy bien, chicos! sonrían-les dijo Lisa, los tres miraron a la cámara poniendo sus mejores sonrisas y cuando el conteo llegó a cero salió un flash de la cámara, luego la chica se acercó y quitó la cámara de su lugar-gracias ¡muchas gracias! ¡son los mejores, chicos! me encanta su programa ¡oh! ¡y también los shipeo! ¡adiós~!-
Después de decir eso, Lisa salió del baño dejando a Frankie y Justin solos, pero también preguntándose qué diablos significaba "shipeo"; no obstante, le restaron importancia y salieron del baño para que ambos pudieran hacer la escena final y luego regresar a casa.
El día de san Valentín finalmente ha llegado, Hal entra a la cocina y le entrega su regalo a Lois.
-Feliz día de San Valentín, cariño-le dijo Hal quien acto seguido se une a Lois en la mesa-finalmente me llegó anoche. El regalo perfecto, y sé que te encantará porque no es para ti-Lois está encantada con el regalo de san Valentín de Hal: una nueva prenda amarilla para el bebé en la que finalmente se decidió por llevar. Malcolm y Reese corren a la cocina, listos para ir a jugar basketball-ok, elijo a Malcolm-
-Espera, casi nos olvidamos de la cosa-dijo Malcolm. Los chicos se portan bien por una vez y cuidadosamente le compraron a Lois una caja de chocolates en forma de corazón para el día de san Valentín-feliz día de san Valentín-
-Te guardamos los de coco porque sabemos que son tus favoritos-dijo Dewey.
-Gracias, chicos. Me encanta-les agradeció Lois a sus hijos. Una vez que la familia está fuera del alcance de su vista y oído, Lois mira su ligeramente abultado vientre y, a pesar de todo lo que su esposo e hijos hicieron por ella ese día, espera que el próximo bebé sea una niña.
Y sí, pasó, aunque el sueño de Lois de tener una hija no se cumplió en esta temporada, por lo menos su actriz en la vida real si tuvo una hija pero... ¡oops! estoy hablando de más, mejor les cuento de esto en los próximos dos capítulos del fanfic.
Hablando de eso, voy a tener que reorganizar mi horario ya que tengo algunos cambios respecto a las clases de inglés y además, esta semana me será difícil trabajar en un nuevo capítulo o redactarlo porque estoy ocupada con una exposición anime y K-pop que se llevará a cabo el 15/04 a las 14:00 hs. en el local AnimaNeki, días antes tengo que ir a organizar los dibujos para saber cómo quiero que se vean en la exposición, tengo que pasar a buscar unas tarjetas de presentación y ya el día de la exposición debo quedarme allí toda la tarde hasta la hora de cierre del local que sería alrededor de las 20:00 hs. por lo que, sí, voy a estar bastante ocupada.
Pronto volveré con más capítulos para que lean pero hasta entonces, disfruten este capítulo y los que publiqué anteriormente, les prometo que no lo van a lamentar. Y si llegue a ilusionar a alguien con lo que pasó entre Frankie y Justin en el capítulo anterior, les ofrezco mis más sinceras disculpas, sé que esperaban que esos dos terminaran juntos pero no es el momento indicado, al menos no por ahora, sé que quiero que terminen juntos eventualmente pero tendrán que ser pacientes y esperar a que el momento llegue ¿de acuerdo?
En fin, un saludo, nos estaremos viendo dentro de unos días o la próxima semana con nuevos capítulos.
N3k00-Ch4N.
